Hola a tod@s!
Aquí de regreso y con un nuevo episodio de Anécdotas. Esta vez la continuación del primer capítulo.
Muchas gracias por seguir suscribiendose. Me alegra saber que esto no está yendose al espacio sideral :) Que hay alguien leyendo y eso me motiva a continuar.
La próxima semana publicaré el final de mi historia inicio, la primera que publiqué ya hace muchos años. Por fin la he podido terminar y ustedes tendrán aquí un regalo de navidad especial. Amarte Así verá su final aquí y espero que lo disfruten porque lo publicaré aqui también en versión especial.
Por ahora los dejo con la continuación. Val seguirá aplicando el frio látigo de su indeferencia a su novia? Camila regresará a la carga? No los distraigo más y pasen a sentirse cómodos.
Enjoy it!
- Hasta cuando vas a seguir mirándome con esa expresión de condena en los ojos?
Ya me había cansado. Estaba harta. Desde el desayuno no me había dirigido la palabra.
Me había levantado lo más temprano posible y con amor, si, con mucho amor había preparado el desayuno para ambas.
Había sido una noche increíble. Nuestra primera noche juntas. Después de salir por tanto tiempo…había sucedido.
Y ahora me estaba demoliendo con esos hermosos ojos verdes que tenia. Pero lo peor era que yo no había hecho nada!
- Sabes perfectamente que yo no he tenido la culpa de nada. Ni siquiera me acordaba de su existencia hasta que ha aparecido esta mañana.
- Ya! Y como se enteró que te mudaste y cual es tu nueva dirección? –y me lanzó una mirada de condena.
Buen punto. Ahora entiendo porque estaba enfadada. Y tenia razón en sospechar pero no de mí.
Decidí ser sincera. Es lo único que me quedaba si quería convencerla que yo no tenia absolutamente nada que ver con la extraña aparición de mi ex.
- No había pensando en eso. Ahora entiendo porque te has enfadado.
- Así? Pensé que estaba sumamente claro –mirando hacia la calle desde la ventana de mi habitación.
- Pues no, no lo estaba. Pensé que era porque ella había aparecido. No sabía que habías pensado hasta en esos detalles, que por cierto, para mí hasta que los has mencionado eran totalmente irrelevantes. Por no decir que ni siquiera los había pensando.
- Cómo?
- Qué tienes razón en pensar mal. Cualquiera lo haría. Imagino que lo que estás creyendo es que sigo comunicándome con ella, le informé que me había mudado y le he dado mi dirección exacta. Con ello lógicamente se entiende que tendría la libertad de visitarme cuando guste –entonces por fin logré captar su atención.
Me miró como esperando que yo confesara. Lástima: yo era inocente y no iba a mancharme las manos para complacerla.
- Así ha pasado? –quizás pensó que no había notado el temblor en su voz, pero lo hice.
- No, de ninguna manera.
- Si, claro –dándome una sonrisa que claramente me decía que no había creído.
Definitivamente me dolió. No se que rayos le pudo haber hecho su ex – novio pero claramente la había marcado de alguna manera.
Yo también tenía heridas, muchas de las cuales estaban empezando a desaparecer desde que la conocí. Hacia un esfuerzo en creer en lo nuestro, en confiar una vez más. Pero por lo atormentado de su mirar podía entender que ella aun no podía.
No quise sonar cruel, ni mucho menos hacerme de rogar pero…pero no creo que pueda con ello. Me dolía ver el dolor en sus ojos. Necesitaba calmarme. Necesitaba respirar. Ayudarme para luego ayudarla a ella.
- Como gustes. No he hecho nada, amor, pero creo que necesitas unos momentos a solas para pensarlo.
- Cómo? –creo que no se lo esperaba.
- Te quedas como en tu casa. Saldré a dar una vuelta. Me llevo mis llaves así que si deseas regresar a tu casa no te preocupes por mí. Nos vemos.
- Espera.
- Hablaremos cuando me tengas un poco mas de fe –me acerque a darle un beso y salí de mi casa.
No me siguió. Seguramente se había dado cuenta que lo que yo necesitaba era un poco de aire. Y ella también.
Valeria.
Quién diría que terminaríamos en esta situación?
- Desde que te conocí te vi como algo totalmente inalcanzable.
- Y eso por qué?
Oír esa voz en aquellos momentos no fue de lo más agradable. Teniendo en cuenta que era la responsable de lo que había sucedido.
- Creo que es algo que no te concierne –sonando algo fastidiada.
- Siento interrumpir tu momento –realmente apenada.
- No es tu culpa, después de todo…quien podría haberlo adivinado –más calmada.
- Lo siento, no quería causarte problemas –sentándose a mi lado.
- Está bien –suspirando.
- La quieres? –mirando al frente fijamente, era un hermoso atardecer después de todo.
No sé porque en ese momento tuve la necesidad de conversar con alguien que viera las cosas desde mi misma perspectiva. Vale decir: una persona a quien también le gusten las chicas.
- Hemos empezado a salir desde hace varios meses y me gusta mucho.
- Entiendo. Es mucho mayor que tú –haciendo especial hincapié en la palabra mayor.
- No, no tanto. Solo son seis años –sonriendo.
- Ella entraba en secundaria y tu a penas empezabas la escuela –riendo.
- Bueno ya sabes lo que dicen acerca de eso –riendo también.
- No, no lo sé –con curiosidad.
- Gallina vieja… –no complete la frase para que ella lo hiciera mentalmente.
- Solo se trata de eso? –me miro extrañada, como si no se esperara que yo le dijera eso.
- Depende desde el punto de vista que lo veas –seguí sin darle una respuesta clara.
- No entiendo –claramente confundida.
Sonreí por su expresión. Me daban muchas ganas de tomarle por las mejillas y apretárselas pero no quería dar pie a contacto físico de ningún tipo. No quería llegar a darle ese nivel de confianza. Además, nada me aseguraba que Val no estuviera vigilándome por algún recóndito lugar de esa solitaria playa. Al igual como sospechaba Camila lo había hecho o al menos eso creía. Por qué sino de que otra forma podría haberme encontrado?
- Ella es una persona muy especial para mí…
- Aja –dándome pie a continuar.
- Hacía mucho tiempo que no me sentía atraída, ni siquiera de manera física, por alguien como me siento con ella. Nos conocimos de una manera muy común: en el trabajo. Lo curioso es que yo no trabaja para la misma empresa que ella. Estaba ahí como consultora, simplemente un día le dije “hola” y empezó. Demasiado lento pero empezó.
- Asumo que seguiste siendo la chica tímida que yo conocí.
- Lo sigo siendo –burlándome de mi misma-. Eso es algo que nunca va cambiar.
- Es parte de tu atractivo –picándome.
- Ya –riendo.
- Continua –riendo también.
- Ella me dio una enorme sonrisa…una de esas que te deja deslumbrada… me miró y dos enormes faros verdes me dejaron cegada –riendo y provocando sus risas también.
- Es linda, eso nadie se lo quita –concediendo.
- Si, es muy linda, y no solo físicamente. Es una gran persona…una gran persona.
- Lindos ojos, trasparentan su alma.
- Si, verdes…verdes como el monstruo que dejan escapar en ocasiones como la de esta mañana –sonriendo.
- Tenía razón en parte. Nadie se espera que la ex de tu enamorada se presente así como así en la puerta de la casa de esta. Mucho menos después de compartir un momento tan íntimo. Te estrella los sentimientos, me dejo entender?
- Si, entiendo. Pero después de todo, pensé que su reacción sería diferente.
- Que esperabas? Que te siente frente a ella y te pida que le expliques? –burlándose.
- Exactamente –seria.
- Vamos! Es demasiado comprometedor! Nadie, después del momento que, estoy segura, pasaron, reaccionaria así –reprendiéndome.
- Tú me lo dices a mi? –incrédula.
- Ponte en su lugar: han pasado una noche increíble, donde tu pareja te hace sentir la persona más amada del universo, lo más grande, lo más hermoso. Lo crees. Lo crees porque lo ves en sus caricias…en sus palabras…en sus ojos, en tú caso son la ventana de tu alma…te sientes en el cielo! Estas frágil! Tan frágil, tan vulnerable, tan desprevenida que…que cualquier cosa puede sorprenderte!
- Te ha pasado? –alzando una ceja.
- Una que otra vez –sonriendo.
- Diana no te la puso fácil, eh! –picándola.
- Cada una tenía sus cosas –apenada.
- Bueno, no lo había visto de esa manera. Más bien pensé que se debía a heridas pasadas.
- Cómo? –confundida.
- No hemos hablado de ello. Ya sabes lo que se dice: lo peor que puedes hacer es hablar de tus anteriores parejas con la actual…
- Eso es tonto, cuando se habla de ello con madurez es la mejor forma de no cometer los mismos errores que los anteriores –poniendo cara de horror.
- Bueno…en alguna ocasión me pasó…y no me gusto nada…entonces le di totalmente la razón a esa frase –apenada.
- Por qué?
- Celos…me sentí en desventaja…creo…no lo sé, no me sentí bien –tratando de cerrar el asunto-. Por eso no hable de ello.
- Pero para que ella me reconozca debiste hablarle de mí –sospechando.
- Ella me pregunto algunas cosas y yo solo se las respondí –restándole importancia.
- Y cuales fueron esas cosas? –mirándome sospechosamente.
- Me preguntó por una foto que tenía en un antiguo álbum y tu nombre –respondí.
- Cual foto? Y que le dijiste?
- Era esa foto en la que estábamos celebrando tu cumpleaños en…
- Ya recordé –sonrojándose.
- Bueno, no recordaba que la tenía y ella encontró los álbumes. Creo…que inmediatamente sumo dos y dos…bueno tú entiendes.
- Si, entiendo –riendo.
- Me preguntó…mejor dicho me miró con la duda reflejada en la cara y le dije quien eras.
- Qué le dijiste exactamente? –riendo.
- Que eras mi ex – enamorada y que estábamos celebrando tu cumpleaños.
- Entiendo –mirando al frente nuevamente y luego recordó-. Entonces como es que me reconoció, aparte de físicamente. Es decir, he cambiado un poco y…
- Tu nombre, también me pregunto cómo te llamabas y se lo dije.
- Entonces esta mañana cuando me vio y mencionaste mi nombre…sumo dos y dos –usando mi misma frase.
- Y obtuvo cuatro. Si, así fue, es contadora, lleva bien las sumas –dándole un guiño.
Ella rió con muchas ganas por mi broma y yo también. Luego de unos minutos, nos quedamos calladas, hasta que ella hizo lo que había ido a hacer esa mañana.
- Qué nos pasó? –sin atreverse a mirarme.
- Creo que las dos entramos en esa relación con un objetivo en común.
Nos miramos y lo dijimos al mismo tiempo.
- Olvidarlas.
Nos sonreímos.
- Fueron muy importantes en su momento, quizás lo sigan siendo para alguna de las dos –dejando abierta la posibilidad si es que ella siguiera con Diana.
- Lo fueron –sacándome la duda.
- Creo que nos dolió mucho como se había terminado y bueno, ahí estábamos ambas disponibles, con ansias de querer a alguien, con muchas ganas de demostrar que si servíamos para ello –riendo y haciéndola reír.
- Fueron muchas cosas –comprendiendo.
- Quizás, lo que te digo solo es parte –encogiendo mis hombros.
- Cuando terminó creo que ambas habíamos cometido muchos errores. Entre ellos hacer mucho espacio al orgullo y los celos.
- Si.
- Había sido tan bueno que…que no me lo creía…eras…eras muy buena, decente, con un gran futuro por delante…mejor de lo que cualquiera alrededor mío pudiera tener en esos momentos…incluso ahora –sonriendo.
- Fuiste como una fresca brisa matinal en pleno verano…en un momento muy complicado de mi vida…yo estaba muy…muy…demasiado perdida…me sentía sin un piso sobre el que sostenerme…y ahí estabas tú: tan tierna, tan dulce, tan…tan tú –sonriendo – eras más de lo que yo habría esperado en mi vida…además, esa rebeldía, esa frescura al vivir…esa forma de vivir! Yo quería ser así, vivir así! No tener que llegar a casa y encontrarme con todos los problemas que habían en esa época…
- Hakuna matata –riendo.
- Si, algo así.
- Pero no era bueno.
- De alguna manera lo fue y era lo que yo quería en esa época.
- Dejaste de quererlo cuando…?
- Cuando las cosas en casa se pusieron peor, tenía que cambiar el orden de mis prioridades y…
- Y yo pase a uno de los últimos lugares –algo triste.
- No, no fue así. Simplemente yo no supe cómo hacer bien las cosas, yo me equivoqué. Lo admito, yo también me equivoque y tú reaccionaste a mis errores. Yo era la mayor y debí de hacer las cosas medianamente maduras pero simplemente…no supe cómo hacerlas.
- Éramos muy jóvenes.
- También es cierto.
- Si.
- Tu simplemente cortaste con algo que te hacía daño, hiciste bien –le dije sinceramente.
- También pude haber sido sincera y decirte como me sentía –aventurándose.
- También, pero quien dice que yo te hubiera oído –concediendo.
- El hubiera no existe –suspirando.
- Así es, no existe. En fin, creo que ambas tuvimos nuestros errores, incluso quizás ahora no recordemos todo lo que hicimos…y lo que no hicimos…
- De eso si me acuerdo perfectamente –riendo pícaramente.
- Tienes razón –entendiendo a que se refería, yo también recordaba que había faltado-. Dejémoslo ir, ya es hora.
- Seis años después…ya es hora, tienes razón –suspiró profundamente, me miró y pude ver una gran decisión en su rostro-. Hoy fui con la intención de recuperarte…o al menos empezar con ello –riendo-. Me dije a mi misma que podíamos empezar desde cero pero no conté con que quizás, en este momento, tú ya no estuvieras disponible para ello.
- Cuando yo quise reintentarlo tampoco estuviste disponible. Eso nos dice que…
- Ya pasó nuestro tiempo –sonriendo limpiamente.
- Así es –sonriendo también, me había quitado un gran peso de encima.
- Siempre serás especial para mi…el gran amor de mi vida, aun cuando me enamore de alguien más en el futuro, tu vas a ser la persona que yo amaré por siempre y para siempre…
- Ese tipo de amor que aún en la muerte se recuerda con una sonrisa…-dije sonriendo.
- Si, así es –asintiendo con mucha energía.
- Pero no del tipo de amor que se tiene una pareja…
- Así es.
- Nos perdimos en el camino y ahora nos encontramos para decirnos adiós.
- Si –casi inaudible.
- Por favor, no llores –se me partía el alma verla así.
- No puedo evitarlo, no quería que sea así –dejando correr una lágrima a través de su mejilla.
- Yo tampoco –sintiendo una cálida humedad resbalar por mis mejillas.
Sin poder evitarlo nos abrazamos.
- Adiós, sé feliz –no había terminado de decir eso cuando vi que ella miraba sorprendida tras mío y me volví para encontrar la mirada muy, muy enfadada de mi novia.
Camila se puso de pie y se acercó a ella.
- Hazla muy feliz, se lo merece. Es…es una gran persona –tendiéndole la mano.
Val no sabía qué hacer, ahora en su rostro se reflejaba una gran confusión.
- La quiero, por eso la haré feliz –dándole la mano.
- Se lo merece, se merece lo mejor.
- Lo sé –respondió convencida mi novia.
Yo me puse de pie y me acerqué a Camila para abrazarla. Soltaron sus manos cuando el contacto se produjo.
- Tú también te mereces lo mejor.
- Gracias –correspondiendo el abrazo.
- Cuídate mucho y sé feliz.
- Tu también –poniéndole más fuerza al abrazo.
- Adiós –quebrándoseme la voz.
- Dímelo de nuevo pero con una sonrisa, por favor. Déjame llevarme eso –susurrando bajito y separándose un poco.
Me demore unos segundos en recomponerme y por fin pude sonreír, ella también me sonrió.
- Ahora sí, adiós.
- Adiós.
Le dio una última sonrisa a Val y se fue. No me volví a ver a mi enamorada sino hasta cuando la figura de Camila desapareció en el horizonte.
¿Que por que te quiero?
Son mil cosas a la vez
Es estar contigo
Es buscar tu abrigo
Es un no sé qué.
Son mil cosas a la vez
Es estar contigo
Es buscar tu abrigo
Es un no sé qué.
Fue entonces fue cuando me encontré atrapada entre sus brazos, que cual bandas de acero rodeaban mi cintura con mucha fuerza.
- Val?
- Tal vez más adelante quiera oír que pasó aquí, pero por ahora solo quiero saber si me quieres –presionando su frente con la mía y dándome una mirada que pedía sinceridad.
- Te quiero –acariciando su mejilla.
- Por qué? –cerrando los ojos.
- Hey, no me prives de tus hermosos ojos –abrió sus ojos nuevamente y entendí porque los había cerrado: había tanta duda en ellos.
- Por qué?
- Son mil cosas a la vez…tu…estar contigo…eres mi cielo…mi día…mi sol…mi pradera…mi vida…no sé cómo expresarlo…son tantas cosas…
- Me basta con eso –sonriendo.
- Te quiero –repetí.
- Y yo a ti.
¿Que por que te quiero?
Culpable es tu corazón
Inventaste un sueño
Donde soy tu dueño
Tu luna y tu sol.
Culpable es tu corazón
Inventaste un sueño
Donde soy tu dueño
Tu luna y tu sol.
FIN

3 comentarios:
Wao..genial.. genial..y esto en que año fue??
Java Girl eso fue escrito ha inicios del 2011 :)
que final tan hermoso
Publicar un comentario