domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 9

Noveno capítulo. Enjoy it!



Cuando la pelirroja despertó se encontró en un lugar que desconocía. No recordaba lo que había sucedido en los últimos momentos pero al ir observando el lugar se dio cuenta que se encontraba en un hospital. Se pregunto el porque pero de pronto las imágenes de las últimas horas bombardearon su mente y al recordar el sangrado en el pantalón soltó un grito de dolor pues sabia que significaba eso.
Marlene se encontraba fuera del la habitación de la pelirroja hablando con el medico que había atendido a su amiga y que le explicaba las razones médicas para lo acontecido con Lena, cuando escuchó el grito de su amiga y entró casi corriendo a la habitación, seguida del doctor.
-                     Lena que sucede?
La pelirroja al ver a su amiga se abrazó a ella y casi suplicándole le pidió:
-                     Dime que no lo perdí! Dime que no lo perdí, por favor!
-                     Lena…-no sabia como decirle a su amiga lo que había sucedido. No tenía corazón para hacerlo.
Lena vio al doctor detrás de su amiga y soltándose del abrazo se dirigió a el:
-                     Doctor…dígame que no le paso nada a mi bebé, por favor…dígame que aún lo tengo conmigo –llevándose las manos al vientre y llorando con desesperación.
El doctor miro a la morena y soltando un suspiro empezó a hablar, esas noticias siempre eran las peores de dar a los pacientes.
-                     Lo siento señora de Volkova al parecer al estar bajo un estado de presión y stress altisimo…usted perdió a su bebé. Lo lamento mucho.
Lena se arrojó a su cama soltando un grito de dolor que desgarró a ambos presentes.
-                     No…mi bebé no…mi bebé no…mi bebé no…
Marlene se dirigió al doctor y con una cara de súplica le dijo:
-                     Podría darle algo para que descanse? Ella deseaba mucho al bebé y…es muy duro…no creo que pueda…
-                     No se preocupe inmediatamente enviaré a la enfermera con un calmante. La señora dormirá unas horas con la medicación.
-                     Cuando podrá ser dada de alta?
-                     Con un poco de suerte hoy por la noche.
-                     Esta bien y gracias por todo doctor.
-                     No hay de que. Es mi deber y ojalá hubiera podido hacer algo más.
-                     Un pedido más.
-                     No se preocupe no se filtrara ningún tipo de información –adivinando la petición de la morena.
-                     Gracias –agradeciéndole el gesto al medico.
El doctor se retiró y Marlene se acerco a Lena, se recostó junto a ella y la abrazó.
-                     Llora amiga, llora todo lo que quieras.
-                     Mi bebé…mi bebé…Por qué mi bebé?
-                     Todo estará bien, tranquila.
Horas después Marlene salía de la habitación de Lena en la mansión Volkov. Iba de salida cuando Yulia llegaba.
-                     Hola. Como estás? –dijo sonriente la ojiazul.
-                     Hola –algo contrariada, sentía algo de rabia contra esa chica pero no podía odiarla. La comprendía hasta cierto punto. Se preguntó que pensaría Yulia si supiera lo que acababa de suceder-. Bien gracias. Y tú?
-                     Pues te diré que el día empezó bien pero desde la tarde me he sentido algo inquieta –Marlene se sorprendió-. Por eso decidí regresar una hora antes. Estabas con Lena?
-                     Si, la acabo de dejar en su habitación.
-                     Está todo bien? –leyendo el semblante cansado de la amiga de Lena.
-                     Ha sido un día demasiado pesado y Lena tuvo una subida de presión –mintiendo-. Ya sabes que en estos últimos meses la ha tenido algo alterada. Acabo de dejarla en su habitación descansando.
-                     Será mejor que vaya a verla.
-                     Yo te recomendaría que la dejes descansar.
-                     Fue al doctor?
-                     Si, le recomendó que  descansara algunos días.
-                     Si, seria lo mejor si el médico lo ha recomendado así.
-                     Yo debo irme. Yulia…
-                     Si?
-                     Cuídala mucho. Te quiere más de lo que imaginas.
Yulia se sorprendió mucho al oír aquellas palabras. Entonces la idea que Lena le haya contado todo a su amiga bulló en su cabeza.
-                     Hay algo más que quieras decirme?
Marlene la miro sin intimidarse y respondió.
-                     Nada más que eso. Adiós.
-                     Adiós.
Yulia observo a Marlene salir por la puerta y luego dirigió su mirada hacia las escaleras que la llevarían a su habitación. Se dirigió hacia estas y las subió casi de dos en dos. Dudó unos momentos de ingresar a su habitación una vez frente a la puerta de esta. Pero luego tomo la manija y la giró. Entro y encontró todo en oscuridad. Se acercó a la cama una vez sus ojos se hubieron acostumbrado a la poca iluminación y halló a Lena durmiendo en su lado de la cama. Se acercó un poco y la observó. Notó los ojos hinchados y su respiración cansada. Dedujo que su esposa había estado llorando y no sabia que sentir respecto a ello. Hacia unas semanas que había notado un cambio extraordinario en ella. No sabia si se había hecho algo en el cabello o se había arreglado más de lo que normalmente hacia pero la había visto más hermosa que nunca. Las ganas de acercársele y tomarla en sus brazos habían crecido exponencialmente y había tenido que hacer uso de todas sus fuerzas para no caer. Sin embargo, ahora veía frente a ella un semblante demacrado y triste en el pecoso rostro. Se alejo de ahí antes que las ganas de abrazarla le ganaran. Momentos después se acostó a su lado pero dándole la espalda. Lena abrió los ojos, una mirada triste y velada se manifestó y una lágrima resbalo a través de sus mejillas. Un inexplicable sentimiento de culpa la inundo y pensó:
-                     Perdóname mi amor…no pude hacer nada…perdóname por perder a nuestro bebe…perdóname Yul…
Cerró los ojos, las lágrimas seguían resbalando a través de sus mejillas pero intento dormir.

Las semanas siguientes fueron insoportables. Lena pare¬cía haberse encerrado en un mundo privado, en el que ni si¬quiera Yulia podía entrar. Era lo que los médicos llamaban melancolía posterior al aborto. Excepto que en este caso era aún peor, pues se sentía deprimida por un sentimiento de culpa al haber per¬dido a su bebe. Las lágrimas inundaban sus ojos en todo momento y, al pensar que Yulia la podría ver, trataba de huir de su esposa.
-                     Tu no tienes la culpa de nada Lena! Por Dios! Cuanto tiempo más te seguirás culpando?!
-                     Por favor baja la voz. No quiero que nadie te escuche –susurró la pelirroja sentada en su cama y aferrándose firmemente a su almohada.
-                     Lenita yo…-se acercó a ella y la tomó de los hombros- Tu no tuviste la culpa de nada. Escuchaste al doctor: no tuviste la culpa.
-                     Si yo no me hubiera estresado tanto…si no hubiera trabajado tanto…si no me obsesionaría con la idea que Yulia me engaña…nada de esto hubiera pasado…y mi bebé…mi bebé no hubiera…-rompió en llanto nuevamente.
-                     Lena…-la abrazo- por favor amiga no hagas esto. Eres tan joven…podrás volver a intentarlo. Hay mucho tiempo por delante.
-                     NO! NO LO ENTIENDES! YULIA ME DEJARÁ! ME DEJARÁ Y YO…yo…me quedaré sin nada...sin nada de ella…quiero un hijo suyo…quiero algo de ella que…
-                     LENA BASTA!
La pelirroja se quedó sorprendida ante la actitud de su amiga. Casi nunca la había visto perder la paciencia pero al parecer esta vez lo había hecho. Miró hacia un lado sin dejar de llorar y además triste por la incomprensión de Marlene. No podía interesarse en nada. Marlene la había llevado a cenar a uno de sus restaurantes favoritos, pero su depre¬sión era cada vez más profunda y nada la animaba. Marlene totalmente derrotada se fue sin hacer nada más.
Solo fue días despues, cuando Lena pudo ver las cosas desde otra perspectiva, con la idea de volver a  embarazarse que llamo a Marlene a que se acercara a visitarla. Escucho tocar la puerta de su habitación y supo que su amiga había llegado.
-                     Adelante.
La puerta se abrió y Marlene entro al cuarto. Encontró a Lena en la ventana con la mirada fija en los jardines de su casa. La oyó soltar un suspiro. La miró y susurró:
-                     Lo siento pero…duele demasiado. Tu lo sabes…sabes cuanto deseaba a ese hijo…y no puedo evitar culparme por lo que sucedió. Quizás con un poco más de tiempo pueda aceptarlo pero por ahora…te pido que respetes mi dolor.
-                     Claro que si amiga –sonriéndole y abrazándola una vez más.
Marlene pensó que ya era un avance y realmente fue así. Una semana después Lena regresó al trabajo y retomar su rutina diaria la ayudo mucho a superar con mayor rapidez su tristeza. Había ido a ver a Richard y este le había explicado que lo que había sucedido estaba dentro de los riesgos pero que había influido mucho también su estado de ánimo.
-                     Pero que esto que te digo no te haga sentir mal Lena. Sabes que estos tratamientos no son…
-                     Al principio me sentía realmente culpable. Pero con el paso de los días he comprendido que debo aceptarlo y superarlo.
-                     Sé que aún es muy pronto pero quisiera saber si deseas volver a intentarlo.
-                     Es para ello que estoy aquí –sonriendo nostálgicamente-. Quiero saber si puedo volver a intentarlo.
-                     Yo creo que si. Tus resultados anteriores arrojaron que te encuentras en perfecto estado de salud. Solo debemos esperar a que tu cuerpo se recupere por completo y lo volveremos a intentar. Iniciaremos todo el proceso nuevamente y haremos todo lo posible para que esta vez si se pueda lograr el bebé.
-                     No sabes como deseo que pueda ser así.
-                     No te preocupes, yo pondré todo de mí y espero que tú sigas mis indicaciones.
-                     Así será.
-                     No quiero pecar de indiscreto Lena pero…
-                     Mi esposa? –adivinando la pregunta.
-                     Seria un gran apoyo para ti que ella este involucrada en todo el proceso.
-                     Yulia tiene una vida muy agitada. Supongo que algo debes saber pues los reporteros no nos dejan en paz.
-                     Algunas veces veo el canal de noticias nacionales.
-                     Antes era peor pero desde que Yulia ganó la demanda a favor de nuestra privacidad es más tranquilo.
-                     Pero insisto en que seria mejor que ella este a tu lado.
-                     Esta al tanto de todo lo que sucede solo que no dispone de tanto tiempo. Es más, tú sabes que yo misma tengo que robarle unos momentos al trabajo. Ella es la cabeza de su empresa y yo dirigente de un área en la mía.
-                     Y como harán cuando el bebe nazca?
-                     Yo dejaré de trabajar. Así lo hemos decidido –siguiendo con la mentira descaradamente.
-                     Vaya. Bueno perdóname por meterme pero…
-                     No te preocupes. Te entiendo. Pero créeme que el hecho que Yulia no participe activamente de todo esto no quiere decir que no este entusiasmada con el idea de tener un bebé.
-                     Entonces yo no tengo más objeciones. Vamos a realizarte un chequeo general para saber como estás.
-                     Ok.
Al encontrarse horas mas tarde con su inseparable amiga le contó que los resultados habían salido muy favorables y que dentro de poco tiempo volvería a intentar embarazarse. La morena se mostró muy feliz pero Lena a través de toda esa supuesta alegría compartida noto nerviosa a su amiga.
-                     Que sucede?
-                     Hoy iré a hablar con ella –mirando hacia el suelo.
-                     Ya era hora. Has dejado pasar muchas semanas.
-                     Lo sé pero necesitaba estar segura de todo lo que haré.
-                     Asegurarte? De que?
-                     Sabia que ya no sentía nada mas que cariño por Andrey pero no estaba segura que Andy fuera lo que necesitara en mi vida permanentemente…es decir…lo deseaba pero…quería estar segura antes de arruinarle la vida ella con mis inseguridades.
-                     Que te hizo estar tan segura?
-                     Anoche soñé lo mismo.
-                     La niña que corre hacia ti y…?
-                     Más allá de eso ahora le pude ver el rostro.
-                     Entonces?
-                     Se parecía mucho a Andy.
-                     Estas segura?
-                     Más segura estuve cuando ella venia detrás de la pequeña y me abrazaba. Entonces la pequeña le decía a ella mami.
-                     Hermoso sueño pero no serán…?
-                     Lo deseo más que a nada, Lena. Quiero a esa mujer en mi vida y siento que si la dejo ir me voy arrepentir en lo que me resta por vivir. La amo –mirando a los ojos a su amiga.
-                     Te creo –convencida-. Entonces ve por ella.
-                     Estás bien? No quieres que te deje por tu casa de pasada?
-                     Traje mi auto no te preocupes.
-                     Ok, entonces nos vemos y deséame suerte por favor.
-                     Se que ambas se aman por lo que me contaste. Sé que todo saldrá bien.
-                     Nos vemos.
-                     Corre! Ve por tu chica.
La morena sonrió y salio corriendo del departamento. Lena sonrió y minutos después ella se retiró con rumbo a su casa.
Una vez que Marlene llego al edificio donde vivía su amada tomo el ascensor lo más rápido posible y apretó el ya tan conocido número. La espera se le hizo eterna hasta que oyó la campanita que indicaba que había llegado a su destino. Salio corriendo y a punto de darse la vuelta para llegar al departamento que tenía por destino vio a un hombre en la puerta de este. Se detuvo y se escondió para poder observar mejor. Cuando enfoco mejor la mirada se dio cuenta que era Arkadi y también pudo divisar a Andrea. Cuando el primo de Yulia se acerco y beso a la castaña quiso írsele encima pero se contuvo. No estaba en posición de hacer nada. Espero a que el hombre pasara por su lado y lo viera meterse en el ascensor que ella había abandonado poco antes, para poder dirigirse al departamento de Andrea. La vio cerrando la puerta y corrió para impedirlo.
La castaña se asustó al sentir una fuerza que le impidiera cerrar la puerta de su hogar pero cuando levantó la mirada y se encontró con aquellos ojos cafés se quedo inmóvil. Tanto que Marlene pudo hacerla a un lado, entrar al departamento, cerrar la puerta y sonreírle. Se acerco a la sorprendida castaña y hablo:
-                     Andy…mi amor…-acaricio la mejilla con el dorso de su mano mientras con la otra la atrapaba de la cintura- por favor…perdóname…
-                     Marlene…
-                     Te amo…no tengo mas que decir –prácticamente susurrando.
-                     Yo…
-                     Por favor dame otra oportunidad. No te defraudaré, te lo prometo.
Andrea respiro a fondo, recupero el control de ella misma y mirando directamente a los ojos a Marlene:
-                     No puedo.
-                     Por qué? Tú me amas y yo te amo más que a mi vida. No perdamos esta oportunidad. Yo…yo term…
-                     Acepte a Arkadi.
Marlene se quedo callada simplemente viéndola a los ojos. Y fue así que se dio cuenta que no mentía. La soltó inmediatamente, como si el contacto la quemara, la miro de arriba abajo sorprendiéndose al hallar a la castaña en bata de dormir, la misma que usaba cuando luego de hacer el amor la pelinegra se tuviera que ir rápidamente y no tuviera tiempo de vestirse, lo hacia con esa bata para despedirla en la puerta. Volvió su mirada hacia otro lado.
-                     Es…estuvieron juntos. Estuviste con él, no es así?
-                     No tengo porque darte explicaciones –mirando hacia otro lugar que no fueran los ojos de la mujer que tenía en frente.
Dos minutos de silencio. Para luego:
-                     Creo…creo que no tengo nada más que hacer aquí.
Andrea no dijo nada. Marlene se dirigió hacia la puerta, tomo la manija y cuando estaba por irse:
-                     Solo…solo respóndeme algo…
-                     … -mirando al suelo.
-                     Lo quieres?
-                     No tengo porque responder.
Sintió como la ira se apoderaba  de ella. No. No podría permitirlo. Había renunciado a todo por estar con ella y ahora por un idiota que se cruzara en su camino no la dejaría. Sabia que seria difícil recuperar la confianza de la mujer a la que ahora miraba y que no le devolvía la mirada pero valdría la pena. Todo sea por su amor. Cerró la puerta y corrió a abrazarla. Andrea se quedo sorprendida, sin saber que hacer y no respondía al abrazo.
-                     No te perderé.
-                     Marlene…
-                     Te amo demasiado, lo entiendes? Te amo demasiado para perderte. Cometí demasiados errores y te coloque en una posición que nunca mereciste pero ahora tendrás el lugar que te mereces en mi vida.
-                     De…qué hablas? –casi temblando.
-                     Termine con Andrey. Termine con el porque quiero estar contigo. Quiero vivir contigo. Quiero pasar el resto de mi vida contigo y si para eso debo luchar por ti lo haré…lo haré como tu lo hiciste por mi. Lo mereces. Eres…eres lo que yo mas quiero…y no te voy a perder. El no me separará de ti. Tú eres mía y yo…yo soy completamente tuya. Si tengo que compartirte hasta que tú lo decidas…estoy…-sintió como su corazón se quebraba pero continuo- estoy dispuesta. Si tú lo soportaste, yo también podré. Podré porque te amo y porque lo vales. Te esperare mi amor, toda la vida si es necesario.
Y la besó. La besó casi con miedo. Lentamente. Como si fuera el primer beso de toda su vida. Nunca en su vida había sentido tanto miedo. Nunca en su vida se había sentido tan asustada como cuando pensó que jamás volvería a probar esos labios. Dios! Como podría haber siquiera dudado un minuto. Amaba a Andrea con toda su alma y se lo demostraría. Termino el beso y escondió su rostro en el cuello de la castaña.
-                     Ahora seré yo tu amante –soltó una risa triste-. Vaya que me lo merezco –la abrazo con mas fuerza.
-                     No…no…yo…
-                     No importa –se separó tan solo unos centímetros y colocándole un mechón de cabello detrás de su oreja-. No importa, amor –beso su frente-. Te demostraré que te amo y tú confiaras en mí. Solo démonos tiempo.
-                     No quiero esto, Marlene.
-                     No me amas?
-                     No lo sé.
Eso si que le dolió pero sonrió y le respondió tan suave como pudo.
-                     Lo amas a él?
-                     No lo sé.
-                     Estas confundida?
-                     Creo…creo que si.
Lena se lo había advertido y gracias a eso ella había ido casi preparada para ello. Tomo la mano de su niña y se sentó con ella en un sofá. Obligó a Andrea a apoyarse sobre ella y empezó a acariciar su cabello. No quería hacer nada más que eso. La castaña se extraño pero se relajo y se dejo querer.
-                     Que sucede?
-                     Nada, solo extrañaba estar así contigo.
-                     Marlene…no me parece correcto.
-                     Es curioso.
-                     El qué?
-                     Que antes era yo quien pensaba eso.
-                     Me lo imagino.
-                     La vida da vueltas.
-                     Así es.
-                     Dame una oportunidad.
-                     Dije la verdad cuando te dije que acepte a…
-                     Ya, ok, entendí. No puedes decirle que te arrepentiste?
-                     No, porque no me arrepiento.
-                     No me quieres más?
-                     No hagas preguntas cuyas respuestas no quieres oír.
-                     Me estas castigando muy duro.
-                     No es eso y lo sabes. Simplemente estoy haciendo mi vida. Por primera vez encuentro a alguien que solo me mira a mí y…
-                     Entiendo. Pero debes saber que yo solo tengo ojos para ti. Casi desde que te conocí es así.
-                     La diferencia entre él y tú está en ese casi. Y para mi esa palabra hace la diferencia.
-                     Entiendo: no me la vas a poner fácil.
-                     No –se puso de pie y se alejó un poco, luego soltó un suspiro y con aire cansado hablo-. No se trata de eso. Simplemente no te la voy poner.
-                     Andy…-asustada y poniéndose lentamente de pie.
-                     Lo dije en serio la última vez que nos vimos y lo digo en serio ahora también: No quiero volver a verte más.
-                     Andy…no…no sabes lo que dices amor –sonriendo con miedo-. Te estoy diciendo que soy libre y lo soy para ti. Soy completamente tuya…lo que me pediste: o todo o nada. Te lo doy todo.
-                     Es que se trata justamente de eso –se volvió a verla-: no tenía que habértelo pedido, debió haber nacido de ti.
-                     Tú sabes que mi situación era algo difícil. Eran muchos años, mi amor. Quería estar segura –se estaba empezando a desesperar.
-                     Y te tardaste dos en decidir. Creo que…para empezar esto jamás debió haber sucedido. Fue un error tal como lo dijiste la primera vez.
-                     No! –se acerco y la abrazo- No fue un error. Ahora nos amamos y eso es lo único que importa, lo entiendes?
-                     Suéltame por favor –intentando liberarse del abrazo.
-                     Mi amor, mírame a los ojos –Andrea dejo de moverse y la miró-. Mírame a los ojos y dime que no me quieres más a tu lado. Si lo haces –su voz se quebró- te juro que me iré para siempre y no te volveré a molestar.
Pasaron tan solo unos segundos y algunos de los cuales Andrea tenía la mirada fija en cualquier lugar menos en Marlene. Hasta que la miró directamente y más decidida que nunca le dijo:
-                     No quiero volver a verte.
El silencio reino en el departamento. Marlene la soltó lentamente como no deseando hacerlo. Estando a punto de soltarla totalmente la volvió abrazar y con mucha fuerza la acercó a su cuerpo. La besó con todo el amor y la desesperación de la cual se sentía presa en aquel momento, pero no sintió respuesta de parte de la castaña.
Lo que no sabia era que Andrea tenía que contenerse con todas las fuerzas de las que podía hacer acopio para no responder al beso que le estaba dando la mujer a la que tan solo hacia un año se había dado cuenta que amaba con desesperación. Pero ya estaba cansada. Cansada de recibir sus migajas de tiempo. No podía, no podía perdonarle haberla puesto en esa situación y lo mas grande: no podía perdonarse asimisma haber caído nuevamente en ese juego.
El beso termino y sin más Marlene se separó totalmente de Andrea.
-                     Que seas muy….muy feliz con él. Ojalá te pueda dar todo lo que desee darte y que por…por tonta no supe hacerlo. Es muy afortunado…eres una gran mujer, la mejor. Te amo, recuérdalo siempre. Siempre lo haré. Adiós, mi amor.
Y se fue. Andrea solo escuchó la puerta cerrarse y a lo lejos el sonido del ascensor abrirse y cerrarse.
-                     Adiós, amor –y se desplomó sobre el mueble más cercano a llorar desconsoladamente.
Mientras en su auto una morena lloraba con todo el dolor de su corazón por haber perdido al que sabia era el amor de su vida.


Ir de compras era sumamente relajante y más aun cuando tenías ganas de estrellarte contra la pared por haber sido tan estúpida y dejar ir a la persona que amas. Por no saber diferencia la costumbre del amor. Y aunque le dolía sabía que era lo mejor, al menos par Andrea. Bueno o eso quería creer. Lanzo un suspiro al aire y se dijo que su tarjeta de crédito pagaría los platos rotos de su estupidez. Lo bueno es que ahora se lo podía permitir. Gracias a Dios Lena la había ofrecido un excelente empleo en la empresa de los Katin y ahora estaba a cargo de unos de los proyectos más importantes. Si todo salía como esperaba asentaría la confianza depositada en su persona y podría respirar tranquila al no haber decepcionado a su amiga. Pensándolo bien le agradecía muchas cosas a Lena, entre ellas el trabajo que ahora tenía y haber obtenido el valor de dejar a Andrey para poder ir tras de Andrea...aunque tarde, pero lo hizo. Ojala le hubiera contado a Lena antes de esa situación y entonces tal vez, y solo tal vez la historia hubiera sido diferente. Pero no valía la pena llorar sobre la leche derramada. Las cosas estaban hechas y así se quedarían. Había perdido y lo aceptaba. Andrea había podido elegirla y no lo había hecho, con toda la razón del mundo. No se había portado bien con aquella chica y ahora...Y ahora la estaba viendo de lo mas feliz paseando de la mano con su nuevo y flamante novio.
Sabia que algún día tendría que encontrársela sola o acompañada. Pero no esperaba que la situación la tomara tan desprevenida. Pensó poder controlar los celos cuando los viera compartir mimos delante de ella, pero era evidente que era así. En su rostro se podría ver eso claramente, pues en esos momentos era una antorcha de lo rojo por la enorme ira provocada por los celos que estaba sintiendo. Sin darse cuenta se encontró frente a los dos y no porque ella se hubiera acercado a ellos sino mas bien porque Arkadi, y su gran memoria de elefante, la había reconocido como la testigo de la boda por parte de Lena.
Frente a frente los tres se quedaron mirando: Arkadi sonreía, Andrea estaba nerviosa y Marlene tenía un extraño tic en la frente que más bien parecía una de las arterias queriendo explotar.
-                     Hola! No se si te acordaras de mi pero soy Arkadi, el primo de Yulia.
Haciendo uso de todo su autodominio respondió lo más normal posible:
-                     Hola! Si, claro -haciendo un amago de sonrisa-. Claro que te recuerdo.
-                     Que bien! Ella es mi novia, pero creo que si se conocen. verdad, amor? –mirando a Andrea.
-                     Mmm si, nos conocemos. Pudimos platicar un poco cuando supimos que ambas éramos testigos en la boda –tratando de sonreír.
-                     Me alegro que hayan podido platicar. En realidad me parece que haberlas visto en la misma mesa.
Platicar? Platicar? Platicar?! Hicimos muchísimo mas que platicar grandísimo idiota! Te enteras! Esta es mi mujer y tu solo eres un pobre y triste diablo que tuvo la suerte de llegar en un mal momento! Pero para que te enteres ella me ama a mi! Lo entiendes! Me ama a mi!, pensó la morena. Pero sacudió la cabeza al darse cuenta que si dijera eso seria ella quien quedaría en ridículo. Miro a Andrea a los ojos y vio en ellos una callada suplica. En realidad creía que diría algo que la comprometiera? Aquello le rompió el corazón. En ese momento comprendió cuanto daño le había hecho y también comprendió que el hombre que ahora estaba al lado de aquella maravillosa mujer se la merecía. Entonces lo supo definitivamente: amaba a Andrea y nunca dejaría de hacerlo. Solo quería hacerla feliz. Entonces si haciéndose a un lado, Andrea era feliz junto a Arkadi ella…lo aceptaría. La miro fijamente y le dio la respuesta a través de su mirada: Se muy feliz con el pero nunca olvides que te amo. Andrea abrió los ojos sorprendida y se quedo inmóvil.
-                     Si, así fue. Bueno discúlpenme pero debo irme –miro a Arkadi y dedicándole una calida sonrisa se despidió-. Fue un placer verlos. Adiós.
-                     Igualmente, adiós –dijo Arkadi con una enorme sonrisa mientras veía a la morena alejarse y perderse entre alguno d los tantos pasillos de aquel centro comercial.
Andrea no dijo nada. Aun estaba en shock por lo que creía haber leído en la mirada que le dio Marlene. Seria posible que su separación de Andrey fuera cierta? Esa mirada le dijo claramente que ella se daba por vencida y aceptaba su decisión. Aquello le partió el alma porque…porque…porque ella realmente amaba a Marlene. Pero la morena le había hecho tanto daño que no creía posible poder perdonarla.
-                     Mi amor estas bien? –pregunto Arkadi con preocupación ante el silencio de su novia y tomando el mentón de Andrea.
-                     En realidad me siento un poco cansada –mintiendo.
-                     Entonces vamos. Te llevare a tu casa.
-                     Eres muy lindo –acariciándole la mejilla y dándole un corto beso en los labios.
-                     Solo te amo –sonriendo y devolviéndole el beso.
Cuando llego al departamento en el que ahora vivía, propiedad de Yulia, lo único que hizo fue tirar todas las bolsas a la cama y entrar corriendo a la ducha. Necesitaba pensar con claridad y un poco de relajante agua tibia le daría un poco de paz. Una hora después salía de la tina mucho más tranquila pero a punto de ponerse algo para dormir y dar por finalizado tan agotador día, el teléfono sonó.
-                     Bueno?
-                     Te tengo una increíble noticia!
-                     Lena? Que sucede?
-                     Bueno en realidad son dos.
-                     Jajaj que sucede, amiga? –riendo ante la alegría de su amiga.
-                     Cual quieres primero la material o la familiar?
-                     Pues la familiar –aunque se lo imaginaba.
-                     Richard dice que en una semana mas podremos iniciar el tratamiento nuevamente! Estoy tan feliz! Esta vez me cuidare muchísimo mas! Seguiré al pie de la letra sus indicaciones y…-se paso enumerando todo lo que haría durante cinco minutos cuando recordó el motivo inicial de su llamada- Oh, por Dios! Casi lo olvido!
-                     Que sucede?
-                     La verdadera razón por la cual te llame!
-                     Y esa es…?
-                     Recuerdas el proyecto con USA?
-                     Si, claro. Vladimir no ha hablado de otra cosa en las últimas semanas.
-                     Si!
-                     Entonces…?
-                     Que crees?
-                     No me digas! –emocionada.
-                     Si!
-                     Oh, por Dios! Lena! Es magnifico!
-                     Si! Es maravilloso! Conseguimos entrar a la segunda fase de negociaciones! Ahora solo resta que vaya una comisión de tres personas a cerrar el trato! Casi lo tenemos amiga!
-                     Vaya! Que tal responsabilidad eh! Y quienes serán los sacrificados? –burlándose pero ante el silencio de Lena creyó entender.
-                     Pensé que te alegrarías –sintiéndose culpable al entender el silencio de su amiga.
-                     Estas bromeando?!
-                     Si lo deseas les digo que no. Solo lo sugería pero papá me dijo que era casi un hecho. Yo…
-                     Estas hablando en serio –afirmando.
-                     Amiguita si no lo deseas yo hablo con papá y le digo…
-                     NO! Lena es la mejor noticia que me pudiste haber dado!
-                     En serio? –dudando.
-                     Si!
-                     No parecías tan convencida al inicio –algo temerosa aun.
-                     Me dejaste en shock! Estas noticias no se dan por teléfono!
-                     Lo siento jeje mmm es que…recién salía del consultorio de Richard y como ya es tarde quise venir a casa a descansar.
-                     Bueno pero Len en serio no sabes como te lo agradezco. Te juro que no te defraudare.
-                     Estoy totalmente segura de ti! Te lo has ganado amiga! Créeme que si yo no lo sugería, tu nombre igual hubiera sonado. Vladimir y Sergey te tienen muy en alto concepto.
-                     Gracias –apenada.
-                     Bueno amiga mañana hablamos en la oficina. Date un saltito por mi área para poder hablar.
-                     Claro! Y una vez mas gracias Len! No sabes cuanto te lo agradezco!
-                     Te lo mereces amiga, te lo mereces. Hasta mañana.
-                     Hasta mañana.
Cayó en la cama. Si lo que necesitaba era darse un tiempo para ella misma y aquel viaje le vendría perfecto.

Tres meses después…

-                     Todo esta perfecto.
-                     Me alegro mucho por ti Len.
-                     Yo también créeme. Estoy súper feliz! Pero…amiga…dime cuando regresarás? Te extraño mucho –aferrando más fuerte el teléfono.
-                     Espero terminar lo antes posible estos papeles.
-                     Según supe había mucho trabajo con ese contrato.
-                     Decir mucho es poco amiga: es exorbitante!
-                     Por eso te recomendé a ti, sabia que solo tú podrías con eso -alegre.
-                     Y te lo agradezco mucho Lena. En serio –sonriendo agradecida.
-                     No hay de que. Más bien te diré que cuando regreses me encontraras gordísima!
-                     Jajaj no será para tanto amiga! Te verás hermosa! Te sienta perfecto el embarazo.
-                     La próxima semana cumpliré tres meses y el vientre ya esta empezando a sobresalir por eso te digo que estaré gordísima!
-                     Richard dijo…
-                     Si, se lo que Richard dijo: que debía cuidarme al menos los cuatro primeros meses, que son vitales y que si pasaba tranquila este tiempo todo iría perfecto después.
-                     Por favor Lenita no hagas desarreglos, ya no falta mucho –pensando en lo que le gustaba a Lena trabajar hasta tardísimo.
-                     Salgo temprano de la oficina y duermo ocho horas diarias al menos, amiga. Las nauseas me despiertan a la hora debida, no mas, no menos. Después de ello las demás comidas no son problema. Los mareos han sido casi nulos y estoy subiendo de peso adecuadamente. Richard dice que el embarazo va perfecto -sonriendo.
-                     Lena ya se lo dijiste?
-                     No, aun no –su alegre mirada cambio inmediatamente por una tristeza visible-. Tengo miedo. Quiero decírselo cuando todo este bien. Temo que cualquier altercado pueda…
-                     Está bien te entiendo -comprensiva.
-                     Gracias –triste.
-                     Vamos amiga arriba ese animo!
-                     Gracias –intentando sonreír.
-                     Debo irme amiga, la hora de cenar casi ha terminado y debo seguir con todo este papeleo.
-                     Está bien amiga. Cuídate. Te espero dentro de dos días.
-                     Si, hasta pronto amiga. Nos vemos.
-                     Adiós.
Ambas colgaron sonriendo. Lena era la que más ya que esas pláticas, aunque cortas, la alegraban. Lo que en realidad la alegraba era poder compartir con alguien la alegría de estar embarazada. Si, esta vez si resultaría. Todo tenía que ir bien. Sonrió y coloco las palmas sobre su vientre:
-                     Te quiero mucho. No demores más de lo necesario, por favor.
Se volvió para salir del estudio con una gran sonrisa en el rostro. Sonrisa que desapareció al ver a la puerta de la habitación. Sus ojos se abrieron casi tanto como los de Yulia que estaba paralizada en la puerta mirando fijamente a Lena. Ambas se miraban detenidamente. Una sorprendida y la otra asustada.
-                     Es…es cierto lo que escuche? –dijo la pelinegra en voz neutral cuando pudo hablar.
-                     Yulia…Yul yo…
-                     Es cierto? –sacudió la cabeza y luego miro a Lena irónicamente- No se para que pregunto si lo oí perfectamente.
-                     Yul te lo puedo explicar…yo…-empezando a desesperarse.
-                     Como…como pudiste? –ahora mirándola casi con asco- Como pudiste si te advertí claramente que…que si me traicionabas…Debería haberlo imaginado -soltó una risa sarcástica-. Yo sabía que eras así. Eres…
-                     Mi bebé es tuyo! –grito con todas sus fuerzas antes que Yulia pudiera decir lo que estaba segura que diría mientras una lagrima resbalaba por su mejilla. Aquella no era la manera en que ella habría deseado enterar a Yulia de la existencia de su bebé.
La ojiazul levanto una ceja y riéndose.
-                     Y piensas que te creeré?! Lena no soy estúpida.
-                     Créeme, por favor! Hazle las pruebas que quieras! Es tuyo! Es nuestro, mi amor, nuestro bebé!
-                     CALLA! –perdiendo la paciencia.
Y la bofetada sonó por toda la habitación, sino es que también por toda la casa. Lena se llevo la mano a su mejilla. No podía creerlo. Las lágrimas se detuvieron un segundo y luego volvieron a correr con más fuerza.
-                     Eres...eres una maldita perra Lena! No se como alguna vez pude intentar quererte! Pero esto no se quedara así! No lo tendrás! Te vas a deshacer de ese bastardo! Y me dirás con quien te estas revolcando! Matare al desgraciado! Y a ti…a ti…tú ya sabes como lo pagaras!
Había dicho tomando fuertemente de los brazos a Lena y apretándola tanto que le hacia daño. Y la pelirroja solo la miraba incrédula. No podía ser cierto lo que estaba escuchando. Jamás abortaría, jamás. Ya lo había hecho una vez, sin desearlo, antes de poder concebir a ese bebé. No perdería al que tenía en ella ahora. Aunque Yulia quisiera matarla defendería a su hijo con lo que pudiera.
-                     No! No lo haré! Quiero a este bebé! No me obligarás!
-                     Perra! Maldita zorra! Quien es el padre de ese bastardo?! Dímelo!
-                     Nadie, nadie! Es nuestro, es tuyo, mi amor! Créeme…Yulia...creem...
Y perdió el conocimiento. Yulia la sostuvo a tiempo, la tomo entre sus brazos y con gran esfuerzo la llevo hasta su habitación y la dejo sobre la cama. Pero no quería estar ahí. Salio corriendo hacia la sala y llamo a ama de llaves:
-                     Si señora, dígame.
-                     Lena se desmayo, atiéndela. Yo...yo no puedo...
-                     Pero como? Si es su...
-                     Limítate a ir a cuidarla, ahora!
-                     Si, enseguida.
Ana corrió hacia el botiquín y después al cuarto de Lena. La encontró en su cama y procedió a atenderla. Unos minutos después Lena reaccionó.
-                     Señora., ya esta bien?
-                     A...na...Yu...Yulia...donde...esta? –aun débil.
-                     Abajo señora, en el estudio.
-                     Me dejo...sola...verdad?
-                     Señora...
-                     No...No quiere a nuestro bebé...Piensa que le...fui infiel...
-                     Señora! Esta embarazada? –sorprendida.
-                     Si.
-                     Pero...?
-                     Hice un tratamiento...a espaldas de Yulia...pensé que...se iba a alegrar tanto como yo. El bebé es de ella...-un poco mas fuerte pero aun sin ganas de nada.
-                     Señora, lo que dice usted no es posible. Como es eso que su bebé es de la señora Yulia?
-                     Maravillas de la ciencia. Recuerdas que hace unos meses estuve en cama por mas de una semana?
-                     Si.
-                     Perdí a un bebé en aquella ocasión.
-                     Como?
-                     El tratamiento fallo...pero ahora no. Tengo casi tres meses de embarazo...y solo me resta una semana para que sea seguro. Y dentro de un mes las posibilidades de perderlo se reducirán a casi nada...
-                     Pero señora...como es eso que es de la señora Yulia? –preguntaba confundida la mujer.
-                     Yulia y yo habíamos averiguado sobre esto antes. Habíamos dejado muestras de nosotras en una clínica aquella vez…simplemente las use para poder tener un bebé de ella.
-                     Entiendo –aunque en realidad no entendía nada.
-                     Así es –jamás confesaría absolutamente todo lo que había hecho-. Un medico, amigo mío hizo todo lo posible por lograr a mi bebé…le dije que...
Lena le contó a Ana que había sucedido. La muchacha se quedo muy sorprendida.
-                     Eso quiere decir...
-                     Que el bebé saldrá más parecido a Yulia que a mí…o eso espero –cerrando los ojos en una callada plegaria.
Lena se toco cariñosamente el vientre y con voz muy ilusionada dijo:
-                     Jamás pensé que esto podría ser posible...pero lo es. Dentro de mí estoy llevando un bebé y no cualquiera. Es un bebé del único amor de mi vida. De la mujer que amare hasta el día que muera. Si algún día perdiera a Yulia, este milagro –dijo tocándose el vientre- me ayudara a sobrevivir.
-                     Señora Lena...
-                     Pero tengo la esperanza que me una a Yulia, que me regrese su amor. De ninguna forma pienso usarlo pero...pero me hace tanta ilusión llevar dentro de mi a un ser en el cual corren la sangre de Yulia y la mía juntas. Siempre veré nuestro amor en este pequeño milagro...el gran amor que tengo por Yulia.
-                     Pero la señora Yulia no le cree -afirmando.
-                     Porque no sabe la verdad. Antes de poder decírsela perdí el conocimiento y antes no me dejo decir nada. Solo me insulto...me dijo...cosas horribles...
-                     No se preocupe señora. Se que en algún momento las cosas se aclararan. La señora Yulia no es tan mala como parece solo esta...
-                     Yulia jamás ha sido mala! La única responsable de todo esto soy yo. Si no hubiera cometido aquel error...ella...me seguiría amando como antes...porque aunque me diga que jamás me amo y que solo fui una mas...se...se que me amo. Esas caricias, esos besos...el alma no miente Ana...yo se que Yulia me amo...
-                     No se lo replico. Tenga paciencia, se que ese bebé traerá felicidad y tranquilidad a su hogar. Téngalo por seguro.
-                     Me pidió que lo abortara. Puedes creerlo? –asustada ante tal idea.
-                     Pero...como pudo hacer eso? –horrorizada al oír aquello.
-                     Porque piensa que no es suyo.
-                     Y lo sigo pensando –dijo la morena entrando a la habitación y quedándose en la puerta.
-                     Yulia…-mirándola y luego volviendo la mirada hacia otro lado. Tan solo mirarla y ver tanto desprecio en su mirada le partió el corazón a la pelirroja.
-                     Ana, retírate y prepara tus cosas. En cuanto termine de conversar con...con esta mujer iré a darte tu sueldo y tu liquidación.
-                     Señora Yulia...
-                     Vete antes que me arrepienta de lo amable que estoy siendo contigo.
-                     Con permiso.
Ana se retiro y Lena no sabía ni que hacer. Veía de rato en rato los ojos de Yulia y no podía creer el vació frío que en estos se reflejaban. Se pregunto donde había quedado el brillo que antaño le iluminaba la vida. Se quedaron mirando hasta que la pelinegra hablo.
-                     He hablado con un doctor, un amigo mío. Te espera mañana a primera hora.
-                     De que estas…hablando? –dijo Lena con un quiebre audible en la voz.
-                     Lo que te dije: no tendrás a ese bastardo.
-                     NO! Hazme a mi lo que quieras pero a mi bebé no lo tocaras! –gritando.
-                     Crees que me quedare tranquila mientras todo el mundo me ve como la cornuda mas grande de la Tierra?
-                     Yulia...si tan solo me dejaras explicarte...-susurrando.
-                     No quiero oír como diantres me ponías los cuernos Lena. Solo quiero que mañana temprano estés lista...
-                     No! Haré lo que sea por defender a mi bebé! Eso tenlo por seguro. Así tenga que...
-                     Así tengas que?
-                     Así tenga que denunciarte por obligarme a abortar.
Lena había hablado con tal determinación que hasta Yulia se sorprendió.
-                     No me importa lo que hagas. Como sea mañana a estas horas la prueba de tu infidelidad ya no existirá...de mi cuenta corre.
-                     Yulia...es nuestro bebé... –no pudo contener mas las lagrimas y estas empezaron a resbalar por sus mejillas- cuando nazca lo sabrás...o hazle las pruebas que quieras. Vamos a hablar con mi doctor, el te dirá la verdad ya que a mi no me creerás.
-                     De que doctor hablas?
Lena la miro fijamente y contó su historia. Yulia la escucho atónita. Parecía una historia sacada de una novela futurista pero Lena hablaba tan ilusionada y tan segura de todo lo que hablaba. Tanto habían avanzando en ese campo de la genética?, se pregunto. Y cuando los verdigrises ojos se llenaron de lágrimas al recordar la perdida anterior, Yulia también quiso llorar. Si era cierto...Lena había pasado por todo ello sola...y ella hubiera...hubiera deseado estar a su lado y consolarla en su dolor. Habría sido aquella vez que…? Sacudió su cabeza. No podía pensar con total claridad. Quería, amaba a Lena pero tantas mentiras y engaños…y ahora esto. Como se atrevía a hacer algo así y sin consultarle? Ya no sabia si creerle o no. Además, había olvidado completamente esas muestras que hacia dos años habían dejado en esa clínica de fertilidad. En aquellos tiempos cuando todo era felicidad. Cuando creía en el amor de Lena. Cuando fueron felices…
-                     Yulia?
-                     Eh? Continua.
-                     Ya...ya termine –temblando ante la posible reacción de Yulia.
-                     No...no te oí, lo siento.
-                     Estas bien? –dijo mientras se había levantado y se acercaba a su esposa. Le toco la frente pero esta no se dejo. A Lena le dolió su rechazo-. Solo quería saber si estabas bien...
-                     Crees que alguien puede estar bien cuando le dan este tipo de noticias?
-                     Yo...yo...llore pero de alegría. Tu sabias cuanto deseaba tener un bebé. Lo deseaba tanto...
-                     Y yo te dije que yo no lo deseaba. No respetaste mi deseo y pasaste sobre el para satisfacer el tuyo.
-                     Yulia...sabes que significa el hecho de tener dentro de mi a un ser que en sus venas tiene tu sangre y la mía corriendo juntas? Tienes idea de lo que significa para mi eso? –ante la mirada desorientada de Yulia, ella misma se contestó- Significa que pase lo que pase tendré en nuestro bebé algo de ti. Si alguna vez...–se le quebró la voz y bajo la mirada-. Si alguna vez decides dejarme...porque sientes que ya no me soportas en lo mas mínimo...o porque hayas decidido dar por finalizada tu venganza o por alguna otra razón...en nuestro bebé...hallare las fuerzas necesarias...para seguir viviendo. Porque créeme Yulia que ganas de desaparecer de la Tierra no me faltarían si alguna vez...tú me dejaras. Lo sabes...eres mi vida y mi corazón siempre te ha pertenecido...y siempre será así... –después de tanto tiempo le volvía a hablar acerca de sus sentimientos y la sensación que algo dentro de ella se rompía era casi palpable. La gran muralla que retenía la avalancha de sentimientos se había roto y esta vez Lena no podía ni quería detener el flujo de estos.
-                     Lena... –no pudo seguir porque su esposa le puso un dedo sobre los labios.
-                     Shhhh no digas nada amor mío...yo...yo se que es difícil...pero créeme cuando te digo que...estos milagros solo los puede lograr el amor.
Lena se fue acercando lentamente a Yulia y poso sus labios sobre los de esta. No hizo ningún movimiento solo los dejo ahí y disfruto de aquel momento. Hacia tanto que Yulia ni siquiera le permitía aquello. Una lagrima de felicidad resbalo por su mejilla. Hacia tanto tiempo que no me lo permitías, mi vida...y extraño tanto tu cuerpo junto al mío, pensó. Segundos después sintió como Yulia se iba pero ella no pudo abrir los ojos para verla alejarse. Sonrió como hacia mucho no lo hacia y tocándose el vientre susurro:
-                     Si mi amor, ella es tu mamá...es tu otra mamá...
Se fue a recostar en su cama mas tranquila y después de mucho tiempo durmió como hacia mucho no lo hacia.

Yulia al salir de la habitación de Lena estaba muy confundida. Había escuchado parte de la conversación de Ana y Lena. Cuando esta última le contó todo lo que antes, en parte, había oído creyó como la anterior vez, detrás de la puerta, no había creído. Diablos! Que debía hacer?, se preguntaba la ojiazul. Después de todo podía comprobarlo cuando quisiera y cuando el bebé naciera podía hacerle las pruebas necesarias. Pero también podría ir con el medico aquel que atendió a Lena y amenazarlo si era posible para que le diga la verdad.
-                     Señora Yulia?
-                     Eh?
Ana la estaba esperando al final de las escaleras con unas maletas a los pies. Yulia recordó lo que le había dicho, noto el enrojecimiento de los ojos de la chica y solo dijo:
-                     Mañana prepara el desayuno temprano. La señora y yo tenemos cosas que hacer por la mañana. Hoy no te iras.
Vio el rostro de alegría de la chica y se fue a su habitación.
-                     Gracias señora Yu...
No termino de oír pero sabía lo que iba a decir: Yulia. No creía que fuera un buen nombre para una nena. Tal vez Alexandra o Kassandra. Aunque Michelle también sonaba bien. Y si era niño? Rayos! Que difícil seria ser madre. Acaso era miedo lo que sentía subir por su espina dorsal?

-                     Esta diciendo que hizo todo eso con mis…? Nunca di la autorización para…
-                     Esta equivocada, Lena me trajo los papeles firmados por ambas. Cuando lo desee se los puedo mostrar.
-                     No recuerdo haber…-de pronto recordó haber firmado algunos papeles pero creyó en Lena cuando le dijo que se trataba de formalidades de unas compras para la casa– Ya lo recuerdo. Si tiene razón. He tenido algunos días agitados y la verdad no he estado al lado de mi esposa para esto –jamás le diría los problemas que tenían.
-                     Si, así es. Tomamos las muestras que Lena nos trajo.
-                     Si pero…Piensa que le voy a creer? Hasta donde se es biológicamente imposible hacer lo que usted me esta diciendo.
-                     Yo no tengo porque mentirle. Además, ya le dije si los resultados que haga, en donde desee, arrojan que el bebé que espera su esposa no tiene nada que ver con usted puede denunciarme al colegio de médicos del país. Pongo mi titulo y mi honor de medico en sus manos.
-                     Tan seguro esta o Lena le esta pagando bien?
-                     Antes de ser mi paciente, Lena fue mi compañera de escuela. Pero como medico la he tratado como a todos mis pacientes: dando todo de mi. No le niego que el trabajo hecho es mas delicado que ninguno que antes haya realizado pero le aseguro que la criatura será tan normal como cualquier niño sano.
-                     Que características pidió mi esposa?
-                     De verdad quiere saber como será su hijo o prefiere esperar una sorpresa?
-                     Mmmm –no sabia que queria.
-                     Lena no quiere saber ni el sexo del bebé. Le he recomendado a la mejor doctora para que siga los cuidados necesarios en su embarazo. Tal vez ahí puedan ver el sexo y si usted quiere yo le diré...
-                     No, esta bien. Lena tiene razón y yo también haré como ella: no sabré nada. Debe tener mucho cuidado con el embarazo?
-                     El mismo que cualquier mujer embarazada.
-                     El bebé...no tendrá ningún...problema? –algo temerosa.
-                     Como le dije antes: será tan normal como el que más.
-                     Le debo algo? Para cancelarlo antes de irme.
-                     Todo esta pagado. Pero mi mejor pago será ver que he contribuido con un poquito de la felicidad de dos seres humanos. Lena la ama mucho.
-                     Yo...yo no lo recuerdo. Dice que fue compañero de escuela? Lena y yo estudiamos en la misma –intentando cambiar de tema.
-                     Me fui un año antes que usted llegara. Termine mis estudios en Canadá y desarrolle mis estudios superiores en los países donde los estudios de genética estuvieran avanzados.
-                     Se que tiene una excelente reputación es este medio. Ha sido uno de los primeros en lograr este tipo de embarazos –recordando lo que había leído antes de irse a dormir y luego de regresar a la habitación para preguntarle a Lena el nombre de aquel medico.
-                     Me gusta mi trabajo. Será que cuando hacemos algo que nos gusta lo hacemos bien.
-                     Si, así es –dándole toda la razón.
-                     Pues solo me queda felicitarlas por el próximo acontecimiento. Lena ya lleva casi tres meses de embarazo y solo restan seis. Debe tener mas cuidado durante este mes que viene porque es decisivo. Si no se presentan complicaciones, es mas que seguro que todo ira bien.
-                     No se preocupe. Lena tendrá los cuidados necesarios.
-                     Lo único que necesita es amor, pero creo que eso lo tiene de sobra al lado de usted jajaj.
-                     Eh? –Yulia enrojeció pero sonrió.
-                     Por cierto llámeme Richard.
-                     Y tú a mi Yulia. Te agradezco mucho lo que has hecho por mi esposa.
-                     Era mi deber de medico y amigo.
-                     Ha sido un gusto.
-                     Lo mismo digo. Recuerda que mi titulo esta en tus manos.
-                     Si, claro. Ha sido un placer, adiós.
-                     Creo que nos volveremos a ver.
-                     Como?
-                     Se que quedaras contenta con el bebé y regresaran por mas.
-                     Yo...-sonrojándose.
-                     Hasta pronto.
-                     Hasta...pronto-casi sonriendo.
Richard le abrió la puerta y Yulia salio rumbo al estacionamiento. Subió al auto y se recostó en su asiento.
-                     Yulia? Estas bien?
-                     Eh? –había olvidado que Lena estaba esperándola. La vio a lo ojos y noto en ellos expectación y ansiedad.
-                     Que si estas bien?
-                     Si.
-                     Como te fue?
-                     Me dijo que te había conseguido consulta con la mejor doctora para que te atiendas.
-                     Si, mañana es mi primera consulta.
-                     Te acompañare.
Lena sonrió y de un impulso la abrazo.
-                     Yulia! Gracias! Gracias!
-                     No tienes nada que agradecerme. En cuanto nazca le haré pruebas para saber si me están mintiendo o no.
Aun así Lena no la soltó. Yulia tuvo que tomarle los brazos y alejarse. Al ver su rostro pudo notar esa hermosa sonrisa que hacia mucho que no presenciaba. Deseó sonreír también pero sentía que estaba en un sueño algo tenso del cual no sabia si quería o no despertar.
-                     Debes cuidarte mucho. No quiero que tengas tensiones o preocupaciones. Cualquier cosa que necesites solo házmelo saber. Estaré contigo durante el embarazo y...te acompañare a todas las consultas y demás cosas. No quiero que le pase nada a...al bebé.
-                     Si, claro.
-                     Vamos. Debes descansar. O deseas ir a algún lugar?
-                     A donde tu desees.
-                     Hace mucho que no vamos al mirador...tal vez podríamos ir. Ya es casi la hora del almuerzo. Te parece si almorzamos aquí cerca y te llevo toda la tarde?
-                     Si, claro.
-                     Ok.
Aquel día Yulia estuvo mas amable que nunca con Lena y ella estuvo tan contenta de eso que olvido todo lo que no debía olvidar. El día se les fue volando y cuando regresaron a su casa, Yulia en un gesto por demás delicado llevo a una cansada Lena en brazos hasta su habitación. La dejo en su puerta y le dijo:
-                     Descansa, mañana iremos a tu consulta.
-                     Si, gracias por todo.
-                     Buenas noches.
-                     Buenas noches.
Yulia se retiro a su cuarto y Lena durmió por segundo día seguido feliz de saber que Yulia la estaba apoyando en esta nueva etapa de su vida.
-                     Lo sabía mi amor, lo sabia. Tu nos traerás la felicidad que nos hace tanta falta en este hogar. Nos harás muy felices, mi amor.

En otra de las habitaciones Yulia terminaba de ponerse el pijama y caía como costal de papas en la cama. Estaba realmente agotada y no solo físicamente. Su estado anímico estaba realmente alterado. Variando entre la alegría y la furia. No sabia que sentir. Por un lado sentía un gran rencor en contra de Lena. Por mucho motivos. Entre ellos  haber pasado por encima de su negativa ante la idea de tener hijo. También le había negado la posibilidad de participar en un acontecimiento tan importante como el hacer el tratamiento y estar cerca del bebé en esos primeros meses. Y también, cerro los ojos con fuerza, no haber podido estar con ella cuando perdió al bebé en la ocasión anterior. Una lagrima resbalo por su mejilla.
-                     Donde quiera que estés…quiero que sepas…que aunque no supe hasta hace poco de ti…te hubiera querido mucho…y que…te quiero…a pesar de no haberte conocido –susurro.
Mas lagrimas resbalaron por sus mejillas ante el recuerdo de aquella vida que no llego a conocer pero ante la idea de su corta existencia la llenaba de ternura y de mucho amor. Un amor muy diferente al que sentía por Lena. Amor de madre quizás, pensó.
-                     Entonces esto es a lo que llaman amor maternal. Ahora entiendo un poco mas a mi madre –limpiándose las lagrimas con la manga de la sudadera.
Y ese era justamente el otro sentimiento que la embargaba: la alegría de saber que tendría un hijo. Algo a lo que pensó que había renunciado cuando la relación con Lena se estropeo. La sola idea que una vida que era parte suyo estuviera creciendo en el vientre de la mujer que amaba la llenaba de una sensación calida. Un hijo suyo y de Lena. Un hijo de ambas. Un bebé inocente que no tenía la culpa de nada. Aun no se lo terminaba de creer. Era casi…un sueño hecho realidad. Sonrió. Entonces sin darse cuenta se encontró frente a la puerta de la habitación que meses antes compartió con Lena y que desde su discusión en el invernadero había abandonado. Abrió la puerta e ingreso. Una vez que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, visualizo la cama y se dirigió hacia ella. Se sentó a un lado de Lena, quien dormía profundamente pero al sentir un peso en la cama despertó un poco.
-                     Yul? Eres tu? –con voz soñolienta.
Yulia sonrió. No sabía que estaba haciendo pero no se sentía mal. Se dejo llevar.
-                     Si.
-                     Necesitas algo? –ya mas despierta.
-                     Si –acariciando la mejilla de su esposa.
-                     Dime –sonriendo feliz ante la actitud de Yulia.
-                     Dame un espacio. Quiero dormir aquí.
Lena se quedo sorprendida ante tal pedido y no sabia que hacer. Sin darse cuenta de ello una lágrima resbalo por su mejilla. Yulia se dio cuenta y la limpio con su pulgar.
-                     Sucede algo malo? Por que lloras? –extrañada.
Lena sonrió y negó con la cabeza. Respiro profundo y susurro.
-                     Estoy bien. Es solo que…-miro los ojos de su amada y negó nuevamente- no me hagas caso. Me pongo sentimental con cualquier cosa. Las hormonas me vuelven loca.
-                     Pero…-preocupada pero la pelirroja la interrumpió.
-                     No pasa nada. Ven.
Se hizo a un lado, dándole espacio en la cama a Yulia y ella se volvió dándole la espalda. Pensaba que al menos era un avance el hecho que Yulia hubiera regresado a su habitación. Al menos era algo.
Mientras la morena, ya acomodada en la cama, se quedo mirando la espalda de Lena y se preguntaba porque su esposa no la daría la cara. Entonces recordó que así había sido todo el tiempo que durmieron juntas después de casarse. Quizás todavía era muy rápido pedirle a Lena que le permitiera abrazarla y tocar su vientre. Se contuvo de hacer el pedido y se volvió dándole la espalda a la pelirroja, sin saber que Lena deseaba con todas sus fuerzas que su esposa la abrazara y le demostrara su alegría por el bebé que esperaban.

La doctora colocó el transductor sobre su vientre y sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo. Yulia se puso alerta y cuando le iba a preguntar a su esposa que le había sucedido, la especialista hablo.
-                     Lo siento, no te dije que estaba frió porque así de sorpresa lo sentirías menos –sonrió la doctora.
-                     Me lo imaginaba pero igual me agarro desprevenida –sonriendo tímidamente la pelirroja.
Yulia suspiro de alivio. Estaba al lado de Lena por si cualquier cosa sucediera y además quería ver a su bebe. El simple hecho la emocionaba pero también la aterraba. Tan solo quedaban seis meses mas y el bebe nacería. Cuando se relajaba pensaba que eran muchos pero cuando intentaba programar lo que quería hacer le parecían poquísimos! Y en momentos como ese deseaba salir corriendo. Bueno y eso que tan solo hacia dos días que sabia del embarazo. No quería imaginarse como serian los demás meses. Gracias a Dios, Lena no parecía ser de esas mujeres que atosigaban a sus parejas con antojos. O al menos no le había dicho nada hasta ahora. Se quedo pensando en ello cuando a lo lejos oyó la voz de la doctora.
-                     Y ahí esta! Mírenlo!
Yulia se sacudió al sentir un apretón en su mano. Miro a Lena y pudo observar como las lágrimas le caían por toda la cara. Acerco la mano al pecoso rostro y le limpio algunas. Lena la miro y le susurro:
-                     Es precioso, verdad? –con un brillo incomparable en aquella mirada.
La chica de negros cabellos se quedo algo confundida. Lena miro la pantalla nuevamente y ella siguió su mirada. Entonces sintió como su corazón se comprimía.
-                     Miren ya esta succionándose el pulgar. Las piernas están mas largas que los brazos como pueden observar. Aquí pueden ver sus ojos –señalando dos manchas oscuras en la pantalla-. Y escuchen su corazón…suena excelente!
Pero Yulia apenas oía todo aquello. Sus ojos y mente  estaban fijos en aquel diminuto ser al que por primera vez podía ver. Como una cosita tan pequeña podía hacerla sentir tan feliz? No sabia como ni porque. Pero tampoco importaba. Podría parecer mentira pero podía sentir como su corazón estaba en perfecta sincronía con el del bebe. Sonrió como tonta y ni siquiera se dio cuenta como una lágrima resbalo por sus mejillas hasta que Lena se la limpio.
-                     Estas bien?
La pelirroja lo había preguntando con una mirada tan tierna que tuvo unas enormes ganas de besarla, abrazarla y llenarla de mimos. No tenía mucho control de sus sentimientos. Entonces tomo el rostro de su esposa con ambas manos y le dio un beso sumamente tierno. Tan tierno que hizo llorar a la pelirroja nuevamente. Fue un beso cálido pero con brotes de pasión.
Cuando el aire les hizo falta se separaron lentamente y abriendo los ojos lentamente se perdieron una en la mirada de la otra. Lena le acaricio la mejilla y le dio un corto beso, le sonrió y le pregunto:
-                     Es maravilloso, verdad?
Entonces Yulia recordó donde se encontraban. Se separo un poco de Lena y busco a la doctora por la habitación sin encontrarla. Escucho unas risitas y se volvió a ver a Lena.
-                     Dijo que nos dejaría unos minutos a solas.
Las mejillas de la ojiazul se tiñeron de un rojo sumamente leve pero notorio a los ojos de su esposa, quien soltó otro par de risitas traviesas. Luego tomo la mano de Yulia con unas de sus manos y le señalo la pantalla con la otra.
-                     Dice que todo esta bien. Es probable que las nauseas ya estén terminando y en realidad las he sentido con menor intensidad en estos últimos días. Al parecer todo esta bien –Lena sonrió-. Después de este mes todo solo podría ir bien. No es increíble? Nuestro bebe esta perfecto –con una enorme sonrisa en el rostro.
-                     Si…es perfecto –mirando embobada el monitor.
Ambas se quedaron mirando fijamente a aquel ser que llevaba la sangre de ambas y que con el paso de las semanas iba desarrollándose en el vientre de la pelirroja. El milagro de la vida. En realidad un verdadero milagro que ese bebe fuera de ambas, pensaba la pelinegra.
-                     Es…yo…No puedo…-entonces miro a Lena y posando su mano sobre su mejilla continuo- Es nuestro bebe!
Lena sonrió y asintió mientras nuevamente las lágrimas resbalaban a través de su rostro. Lo quiere…quiere nuestro bebe…Oh, Dios mío! Gracias! Gracias!, pensó. Entonces abrazo a Yulia y permanecieron unos minutos así. En silencio. Ese silencio que muchas veces dice todo. La palabra justa para mi silencio, pensó la pelinegra.
Después de salir del consultorio con muchas fotografías y el video del bebe se dirigieron hacia su casa pues debían hablar de muchas cosas y una vez en el invernadero:
-                     Cuando se lo diremos a nuestros padres? –pregunto Yulia.
-                     Yo…yo…no lo se –nerviosa.
-                     Acaso…alguno ya lo sabe? –a juzgar por la actitud de Lena lo sospechaba.
Lena bajo la mirada y miro hacia otro lado.
-                     Mamá…me dijo algo al respecto. No se como pero estoy segura que se lo imagina –se apresuro a decir-. En una de mis visitas me quedo mirando extraño y me dijo que si tenía algo importante que decirle y me miro el vientre. Yo…yo le dije que nada. Primero quería decírtelo a ti…pero…yo…creo que se lo imagina…tu sabes…ese sétimo sentido que tienen las madres… -nerviosa por como lo vaya a tomar Yulia.
-                     No te preocupes. Es normal que se den cuenta. Como tú dices: tienen ese sentido adicional que les hace leernos la mente. Además, ya se te nota un poquito. Todo esta bien –sonriendo calidamente.
-                     Esta bien –más aliviada.
-                     Hay que aprovechar que mis padres están en Rusia. Los llamare mas tarde para decirles que los esperamos a cenar mañana, cosa que así salen más temprano de Smolensk. Has lo mismo con los tuyos. Que dices?
-                     Me parece bien.
-                     Después de cenar se lo diremos. Les agradara mucho la idea. Desde antes de casarnos nos estaban insistiendo en esto. No se ha dado en las mejores circunstancias pero lo hecho, hecho esta.
-                     Si –recordando los días previos a su boda y aquel hermoso día. La última vez que había hecho el amor con Yulia. Ya casi se habían cumplido tres años de haberse casado. Tres años de no sentir a su niña. A su amor. Sin darse cuenta se acerco a ella buscando cariño. Abrazándola y aferrándose a ella.
Yulia al sentir el silencioso pedido de Lena no pudo negarse y la abrazo mientras acariciaba su espalda y su cabello.
-                     Todo bien? –pregunto.
-                     Todo esta bien –Todo es perfecto cuando estas conmigo mi amor, agrego mentalmente.
Yulia podía sentir la delicada forma del vientre de Lena ahora que la tenía tan cerca. Podía sentir como este empezaba a abultarse y saber que aquello que crecía dentro era su bebe la llenaba de tanta alegría que a veces creía que iba a explotar de tanta felicidad. Pero a veces también se sentía aterrada. Sin contar las veces que no sabia si creer si el bebe era realmente suyo. Eran demasiados pensamientos. Se sentía como si todo a su alrededor girara  gran velocidad. Los pensamientos pasaban mas rápido de lo que ella misma podía pensarlos. El corazón le empezaba a latir tan fuerte que podía sentir como la sangre llegaba a sus terminaciones nerviosas. Y de pronto todo se tranquilizo cuando sintió una calida mano acariciándole la mejilla. Aun algo desorientada fijo la mirada en su esposa, en esos hermosos cristales grises y salpicados de un hermoso verde…
-                     Te he dicho…lo hermosa…que eres? –acariciando con la palma de la mano la mejilla de Yulia.
-                     Lena… -asombrada.
-                     Eres tan hermosa –temblando al notar que su esposa no hacia nada por alejarse, al fin podía acariciarla.
-                     Por favor…no regresemos a lo mismo –mirando hacia otro lado.
-                     Esos ojos…esos ojos tuyos…ojala el bebé tuviera tus hermosos ojos –una lagrima resbalo por su mejilla al constatar que realmente deseaba eso para el bebe que estaban esperando.
Yulia no podía hacer nada, estaba como hipnotizada con la mirada tan devota que le estaba regalando Lena. Se veía tan hermosa y tan frágil que un deseo irrefrenable de protegerla la invadió. Pero solo segundos después sintió un arranque de voluntad y tomo el antebrazo de Lena con su mano en un intento por alejarla pero la pelirroja se acerco a ella y rodeando en un abrazo a su esposa estrecho el acercamiento.
-                     Nunca…nunca pensé…poder estar tan cerca de ti…ser tu esposa…Y ahora –su voz se quebró- que te tengo…que lo deseo…no puedo porque no quiero obligarte a nada…Te amo y te respeto tanto que… que no puedo pasar por encima de tus deseos…si no soy más quien te da felicidad…Yul…yo…déjame…intentarlo…déjame conquistarte por favor…te prometo que no te arrepentirás…por favor –y estrecho el abrazo.
-                     Lena yo…debo irme.
Y separándose con todo el dolor de su corazón dejo a Lena sola en aquel invernadero. Debía escapar porque de seguir un minuto mas al lado de su esposa correría el riesgo de volver a amarla y darle esa oportunidad que Lena le había pedido con tanta desesperación.
Lena se quedo mirando largo tiempo la puerta por la que Yulia había salido. Se llevo la mano al vientre y susurrando le hablo a la vida que llevaba dentro.
-                     Te juro que lo intento…Tu sabes que lo hago…pero es tan difícil…es tan difícil…y duele tanto cada vez que me rechaza. Pero no siempre fue así, no siempre créeme. Hubo una vez en que ella me amaba…Tienes una madre tan torpe que a pesar de tener el amor de esa maravillosa mujer…lo perdí de una forma tan tonta…pero te juro que haré lo imposible por recuperarlo. Seremos felices, seremos felices los tres…te lo prometo.
Mientras Yulia en el estudio parecía un león enjaulado dando vueltas de un lado para otro. No sabia que hacer. Habían momentos como aquel en los que el rechazo por Lena se hacia mas que evidente y otros en los que…no podía evitar estrecharla entre sus brazos y demostrarle cariño. No sabia que hacer. Si bien la idea de tener un hijo la hacia feliz, también sabia que implicancias tenía eso: por más que quisiera ahora no podría divorciarse de Lena. Y era precisamente aquello lo que más la hacia enfurecerse: Lena sabía perfectamente aquello y no dudaba que aquel era uno de los motivos por los cuales su esposa se había embarazado. Era obvio que Lena sospechaba lo de Krystina y pensó evidentemente que Yulia la dejaría tarde o temprano. Lo cual no era cierto ya que su amante no significaba nada más que un desfogue en su vida. Unos minutos de pasión y…Adiós! Hasta la próxima!
Quería gritar y mandar todo al diablo. Por que Lena siempre tenía que complicarlo todo? Por que no podía dejar las cosas como estaban? Todo estaba bien hasta que ella apareció! Por que demonios tenía que haberle hecho caso a sus hormonas y se tuvo que sentar a su lado el primer día de clases en USA? Por que se había comportado con ella como si realmente le importara? Por que le había dicho que la amaba cuando lo único que quería era su dinero? Por que había aceptado su propuesta de matrimonio? Por que se entregaba a ella como si en realidad la amara? Por que traiciono todo eso arrojándose a los brazos del banquero? David! Demonios lo había olvidado! Seria que de alguna manera habría escapado y ese hijo era de ese desgraciado? Le estaban viendo la cara? Demonios!
Corrió a tomar el teléfono y marco el ya tan conocido numero.
-                     Dime Yulia, que puedo hacer por ti?
-                     Igor! Lo siento…yo…
-                     No te preocupes que sucede? –algo preocupado por el tono de voz de Yulia.
-                     Yo…quiero saber si David Cresswel sigue en la cárcel?
-                     Cresswel? Pues hasta donde se le falta mucho para cumplir su condena –extrañado por la pregunta.
-                     Por favor tu tienes conocidos que te pueden corroborar es información, podrías…?
-                     En una hora te llamo para responderte Yulia. Pero tranquila, cálmate, sucedió algo?
-                     Mmm…primero averíguame eso y después te lo diré.
-                     Está bien. En una hora te llamo.
-                     Además también si no te pido mucho…
-                     Por favor Yulia! Solo dímelo y te lo averiguare.
-                     Quiero saber si Lena ha ido a verlo. Es decir…quiero la lista de visitas que ha tenido ese hombre.
-                     Ha pasado algo, no es así?
-                     Te lo diré después.
-                     Si me lo dices ahora quizás pueda indagar en ese sentido.
-                     Lena…esta embarazada.
Un minuto de silencio se produjo entre ambos.
-                     Y…que te ha dicho ella?
-                     Conoces a Richard Kovalevskaya?
-                     Entiendo –comprendiendo todo-. Es difícil de creer.
-                     Es tan reciente todo esto que no estoy segura de lo que ambos me dicen.
-                     El tiene una excelente reputación en el medio. Si no me equivoco lleva cerca de dos años que viene haciendo esos tratamientos y ha conseguido niños totalmente normales. Un tratamiento excesivamente caro.
-                     Olvide preguntarle eso. Sabes de cuanto se habla?
-                     Ponle siete cifras a ese número y te podrías aproximar –bastante divertido.
-                     No estoy para bromas. Puedes averiguarme eso?
-                     Yo creo que si el mismo Kovalevskaya te lo ha dicho es probable que sea cierto.
-                     Lo se pero quiero estar segura.
-                     Y una de tus posibilidades es que David se haya fugado y que sea de el?
-                     Si.
-                     Si se hubiera fugado ya lo sabríamos.
-                     Que al tipo que esta encerrado, si lo esta, le hagan las pruebas necesarias. El dinero no es problema y lo sabes.
-                     Mañana temprano entonces iré a tu oficina para darte un informe detallado.
-                     Entonces mañana iré a la oficina.
-                     Eh?
-                     No me aparecido mucho por ahí.
-                     Bueno es comprensible. Ahora anda a dormir tranquila. Mañana te llevare la información.
-                     Gracias Igor…por todo.
-                     No es nada niña. Ahora entiendo porque tu padre te tiene tan consentida: eres una nena muy linda –en un marcado tono paternal.
-                     Jajaj creeré que me estas coqueteando.
-                     Jajaj lo digo…
-                     Lo se, lo se y es un halago para mi créeme.
-                     Ok Yulia. Anda a descansar temprano y mañana hablamos.
-                     Ok, hasta mañana.
-                     Hasta mañana.
Y ambos colgaron. Igor sonrió al saber que pronto Yulia tendría un bebe. Que Lena le daría un hijo. Había pasado a conocer a Lena mucho después del matrimonio y ahora estaba claramente arrepentido de haber ayudado a Yulia en todo aquel alboroto de los acuerdos prematrimoniales. No eran necesarios pues estaba convencido que Lena amaba a Yulia. El sabía ver el amor en la mirada de aquella joven pelirroja. Como observaba a la ojiazul, como la adoraba con la mirada, como a veces apretaba los puños en un intento por controlarse, por reprimir los deseos de correr tras Yulia y besarla y abrazarla. Esa mirada tan triste en los últimos dos años por tener que interpretar un papel frente a todos de esposa perfecta. Fingiendo felicidad y demostrando un amor hacia Yulia, un amor que en realidad sentía. Cuando dentro de aquella casa sabia perfectamente que Yulia ni siquiera reparaba en su esposa. Una vez, unos meses después que ellas se casaran, había llegado de improviso y las había visto como Yulia se dirigía a ella en un tono claramente helado y Lena escuchaba con la cabeza baja mientras fingía limpiar las plantas del invernadero. Una vez que Yulia se retiro vio como las lagrimas caían en los pétalos de las flores, la pelirroja se paro y trato de ir detrás de Yulia pero tan solo dar dos pasos se detuvo, cayo al suelo arrodillada y soltó un llanto desconsolado. Aquello lo dejo en shock y cuando Yulia llego no sabia como pero había disimulado no haber visto nada. Después de ello había reparado más en las acciones de Lena y había podido observar todo. La había tratado más y con la habilidad de los años pudo conocer y armar una personalidad de Lena muy distinta a la que Yulia le había dado. Entonces dedujo que lo que sucedía era que Yulia estaba muy dolida por todo lo que había sucedido pero que en realidad ambas se querían. Entonces, tan solo semanas después estaba totalmente convencido que aquella pelirroja realmente amaba a la heredera de los Volkov. Y la conciencia empezó a hacer mella en el. Desde entonces había hablado del tema con Yulia pero la terca solo le decía que el también ya se estaba dejando engatusar por su pelirroja esposa. Pero aunque le dijera aquello, cada cierto tiempo el insistía en el asunto y el pensaba que la juventud se desperdiciaba en los jóvenes que tal como la pareja Volkova-Katina desperdiciaban los años juntas en correr una tras otras pero en tiempos diferentes. Cuando Lena corría tras Yulia, esta se le escapaba y viceversa. 
Ahora que sabía lo que había hecho Lena, se convenció que al menos quien mas intentaba era la pelirroja y era lógico por como habían pasado las cosas. Suspiro. El destino se empeñaba en unir a esas dos y aquello no era por capricho. Igor miro por su ventana y pudo observar al sol terminar de ocultarse.
-                     Tan solo se esta escondiendo. Mañana volverá a brillar y con mas fuerza. Así como su amor chicas, así como su amor volverá a brillar con mas fuerza que nunca.
Y comenzó a realizar lo que Yulia le había pedido. Aunque estaba seguro que Lena nunca había visto a Cresswel después del juicio y estaba totalmente convencido que el bebe que la chica de mirada verdigris esperaba era de su pupila.

-                     No te he visto en los últimos días Yul. Que sucede?
-                     Lo siento Krys. He estado algo atareada con algunas cosas.
-                     Pero tú siempre has sacado tiempo de donde sea Yul- sentándose en sus piernas.
-                     Si lo se pero…
-                     Pero nada ahora estas aquí y te voy hacer sentir muy bien –sonriendo y dándole un apasionado besos a Yulia.
La morena respondió pero en su mente apareció la imagen de su esposa. Su embarazada esposa. Por mas que quería no podía quitarse de la mente a Lena. No podía relajarse lo suficiente para poder seguir con el juego de Krystina. No podía.

Te inventaría un universo, hoy,
si ella no fuera ya mi estrella.
y te daría tiernamente amor,
si no le diera tanto a ella.

Pero al final simplemente se dejo llevar. Sus labios se fundieron bajo los de Krystina, entreabriéndose lo justo para permitir que la lengua de esta se introdujera en su boca y se encontrara con la suya.

Eres la dulce compañía,
que pinta su sonrisa
cada día, para mí
de rojo y miel.

Se le escapo un gemido de placer sin desearlo.  Se dijo asimisma que tenía que controlarse. Pero lo cierto es que Krystina estaba haciendo uso de toda su pasión para hacerla arder en llamas. Sus labios eran tan suaves, tan…No, aquello estaba mal. Esa no era Lena. Aquella no era su esposa. Pero…se sentía tan bien.

Eres la dulce tentación,
la fuerza que me empuja
cada día a ser infiel,
a ser infiel.

Sintió los brazos de Krystina rodearla y la hizo tumbarse sobre el sofá sin interrumpir el beso. Poco a poco fue desabotonando la blusa de Yulia y se la deslizo dejando libres sus hombros. Luego ella misma se saco la blusa que tenía y sintió a Yulia colocarse sobre ella. Yulia apoyo su peso en un codo y luego le cubrió de besos la piel desnuda. Le saco el brasier y procedió a hacer lo mismo con los senos de su rubia amante. Luego de unos minutos regreso a sus labios y la beso con tal intensidad que dejo a Krystina sin respiración. Sentía mucho calor y algo dentro de ella le impedía pensar. Solo quería sentir, saborear, desear.
Desear a Lena…
Arder de deseo por Lena.

No, la quiero solo a ella,
mi universo es ella, nada mas,
tú eres la aventura,
la risa, la ternura,
y ella, la que espera en soledad,
no, no.

Unas voces de desaprobación sonaron en la cabeza de Yulia. Aquello no estaba bien. Nada bien. Lena y su hijo la esperaban en casa. Pero no les hizo caso, permitiendo que la pasión le consumiera la mente y el excitado cuerpo.
Estaba ardiendo.

Tú eres mariposa
que vuela entre las rosas,
y ella es el cimiento de mi hogar.
Tú eres mariposa
que vuela entre las rosas,
y ella es el cimiento de mi hogar.

No le importaba nada, salvo la intensidad de su deseo y la necesidad de Krystina. Y ella la deseaba también…
Yulia se quito el pantalón y la desnudo por completo a Krystina, exponiendo la totalidad de aquel blanco cuerpo, Bajo la boca hasta los senos y le rozo el pezón con la lengua.
-                     Mmm –gimió Krystina.
Yulia bajo más, hasta su plano vientre. Volvió a sus senos y se metió un pezón en la boca. La rubia hundió sus dedos en su cabello, haciéndola apretar mas su boca contra su seno.

Me perdería en tu silencio, hoy,
si no pensara tanto en ella.
y mantendría la mirada en tí,
si no la viera siempre a ella.
y no le llames cobardía,
hay cosas que en la vida
solo son para dos,
tan solo dos.

-                     Yulia, por favor –susurro-. Te deseo mucho, por favor…
-                     Yo también te deseo a ti, Krystina. Pero…
-                     No pienses. No tenemos que pensar…
-                     No tenemos que pensar. Nada que pensar…
Yulia se puso de pie y se termino de desnudar. Se coloco sobre Krystina, le abrió las piernas y juntaron ambas intimidades. Empezaron a moverse, lentamente al inicio, luego incrementaron el ritmo que ambos siguieron en sincronía.

No es compatible la mentira
con algo transparente,
hermoso y frágil,
como es, el amor.

Minutos después Yulia se dejo caer sobre su amante, saciada. Luego rodó con sus últimas energías y la abrazo. En medio de aquella calma y entre las caricias que le prodigaba Krystina, pensaba en lo que estaba haciendo. Pensaba en Lena, en su futuro hijo y en que lo de Krystina debería terminar si quería darle estabilidad a su hijo…pero…

No, la quiero solo a ella,
mi universo es ella, nada mas,
tú eres la aventura,
la risa, la ternura,
y ella, la que espera en soledad,
no, no.

Miro a la chica que ahora dormía en sus brazos y se dijo asimisma que no podía dejarla…aun. Krystina había estado con ella cuando mas la necesitaba sin pedirle nada a cambio. Bueno en parte esas eran parte de las reglas: no compromiso.
Que hacer? Quien la mando a meter otra variable a la ecuación? Solo a ella se le ocurría! Quien la mando a heredar ese encanto propio de los Volkov?! Seducir a Krystina fue sumamente sencillo. Y a las tres anteriores a ella también.
Lo que no entendía fue porque se quedo con la hermosa rubia que seguía durmiendo en sus brazos. Las otras tres chicas fueron cosa de una noche y al terminar se fue como llego.

Tú eres mariposa
que vuela entre las rosas,
y ella es el cimiento de mi hogar.

Le dieron ganas de echarse un golpe a ella misma. Sabia perfectamente porque no le había dando punto final a la historia con Krystina. Ese gran parecido con su amada esposa. Era tanta la coincidencia que la primera vez que se acerco a ella pensó que era Lena en aquella discoteca pero menos mal pudo despejar esa duda antes de hacer el ridículo. Pero había sido tan sencillo. Inicio con un baile y termino con conocer su departamento. Más específicamente la cama de Krystina.

Tú eres mariposa
que vuela entre las rosas,
y ella es el cimiento de mi hogar
no, no…

Pero tenía que terminar. De alguna manera tenía que alejar a Krystina de sus vidas. Por su hijo debía hacerlo. Vaya que Lena la había medido a pulso. Sabía que haría eso y se había embarazado a posta. Pero aquello ya no importaba. Lo único que importaba ahora era su bebe. El tenía que crecer en un hogar lleno de amor y tranquilo. Al menos debía hacer el esfuerzo de llevar la fiesta en paz con Lena. Y para eso no tenía que dejar a Krystina. Una sonrisa maliciosa se formo en su rostro. Luego se dio una suave cachetada ella sola. Debía de pensar muy bien las cosas. Se levanto cuidadosamente y se vistió. Saco un edredón de la habitación de Krystina y la cubrió. Le dio un beso en los labios y se fue.

Tú eres mariposa
que vuela entre las rosas…

Mientras conducía rumbo a su hogar recordó que en su portafolio tenía los informes que Igor le había enviado. Después los revisaría. Por ahora solo quería llegar a su casa y ver que todo iba con su bebe y Lena. Vio las rejas de la mansión y tomo el control que tenía a su lado, las rejas se abrieron y entro. Dos minutos después se encontraba bajando de su auto cuando la puerta principal se abrió y por ella salio una sonriente Lena a recibirla. Dios estaba hermosa! Ese vestido ya dejaba ver su pequeño vientre y se estaba acercando. Se acercaba a ella con los brazos extendidos. Cuando estuvo frente a ella, le tomo las manos y le dijo:
-                     Hola. Ya casi todo esta listo. Solo queda que lleguen los futuros abuelos.
Yulia después de mucho tiempo sintió que llegaba a su hogar.

…y ella es el cimiento de mi hogar.

Le sonrió a Lena y esta respondió con una calida sonrisa.
-                     Como has estado?
-                     Todo bien. Hoy las nauseas han sido casi nulas como sabes.
Yulia pensó que esa mañana no había escuchado a Lena correr hacia su cita con el inodoro, como si la había oído la primera mañana que despertó con ella.
-                     Me alegro mucho –sonriendo y acomodándole un mecho de cabello detrás de la oreja.
-                     Aunque hoy sentí una patadita. Supongo que fue una protesta porque termine muy agotada después de dirigir todo el día la limpieza de la casa.
-                     No debes esforzarte tanto –frunciendo el ceño-. Le puede hacer daño al bebe. Ya tuvimos una perdida y debes cuidarte más.
-                     Si tienes razón –y miro hacia otro lado sintiendo una enorme tristeza al recordar la pérdida anterior-. Lo siento.
Luego se volvió y se dirigió hacia dentro de la mansión. Yulia se dio cuenta que había hecho poner triste a Lena y antes que se aleje mucho la detuvo sosteniéndola de un brazo.
-                     Espera.
Lena se detuvo pero no se volvió a mirarla.
-                     Dime.
-                     Lo siento. No quise recordarte eso -apenada.
-                     No te preocupes. Después de todo es cierto. Quizás si hice algo como para ocasionar la perdida anterior.
Se soltó del agarre de Yulia e ingreso a casa. Yulia salio corriendo detrás de ella y no pudo alcanzarla sino hasta cuando llegaron a su habitación. Yulia cerró al puerta y se volvió a ver a Lena, quien estaba parada frente a la ventana sin darle la cara.
-                     Lena perdóname. Yo…no tengo derecho a decirte nada. Yo no estuve a tu lado. Perdóname… -sinceramente.
-                     Pero es cierto… -una lagrima resbalo por su mejilla- Estoy muy conciente que pude haber tenido mucha responsabilidad en que…
-                     No –y la abrazo desde atrás-. No digas eso. No es cierto. Estoy segura que no fue así. Tú no serias capaz de hacer eso. No intencionalmente al menos.
-                     Richard me lo dijo… -se volvió, rodeo a Yulia con los brazos y se apoyo en su pecho- Me advirtió que no debería hacer demasiado esfuerzo…y seguí trabajando al mismo ritmo…estuve sometida a mucha presión y…
-                     Shhhh ya no digas más. Ahora todo esta bien, todo esta bien –acariciando los rojos rizos-. Estoy aquí y te cuidare. Todo saldrá bien. No tienes la culpa de nada. Aquí estoy.
-                     Yul…
Se quedaron así por algunos minutos más. Cuando Yulia sintió cierta relajación extra en Lena se dio cuenta que esta se estaba quedando dormida. La alzo en brazos y la llevo hacia la cama.
-                     Yul no es necesario.
-                     Si que lo es. Yo me encargare de todo. Descansa unas horas más. Te despertare con el tiempo necesario para que te arregles.
-                     Gracias –con los ojos cerrándosele por el cansancio.
-                     Descansa –dándole un beso en la frente. Le dio un beso en la frente y salio de la habitación-. En que lío te has metido Volkova.
Mientras terminaba de elegir con que traje Lena se vería mejor, la conciencia estaba haciendo estragos en Yulia. Se estaba sintiendo muy mal. El rato con Krystina había sido sumamente placentero pero ahora solo la hacia sentir vacía. La hacia sentirse una traidora. Esa palabra…
Incluso en la intimidad de sus pensamientos se le hacia difícil decirla.
Infiel…
De verdad lo era? Ella y Lena tenían un trato donde estipulaban claramente que ella podía hacer su vida. Claro que Lena lo había firmado bajo circunstancias bastante apremiantes. Su padre punto de entrar en quiebra…Yulia diciéndole que su padre no aceptaba su relación y por ende la desconocía…David acosándola…Lena aceptando su propuesta…La dejo...la abandono…
Cerro los ojos y respiro profundo. Debía tomar las cosas con calma. Pensar bien todo. Ahora no solo se trataba de Lena y ella. Ahora también estaba su bebe de por medio. Dios, su bebe! Quien diría que hora tendría un bebe. Abrió los ojos y dirigió una mirada a Lena. Regreso su mirada hacia la ropa y tomo un vestido que sabia que dejaría en evidencia el estado de su esposa pero le quedaba hermoso y hacia mucho tiempo que Lena no se lo ponía. Para ser sinceros no se lo ponía desde que una vez se habían encontrado con David en una reunión y este había hecho un brindis público por lo hermosa que se veía Lena. Entonces Yulia totalmente verde de los celos había besado a Lena apasionadamente delante de todos y la había sacado casi corriendo. Al llegar a casa le había recriminado haberse vestido así solo para provocar a su amante. Lena tan solo escucho la mitad de aquellas cosas y salio corriendo hacia su habitación. Cuando Yulia había subido había oído el llanto de Lena desde la puerta, pero cuando había entrado a la habitación, todo estaba en silencio. Al día siguiente ambas eran la portada de todos los diarios del país.
Desde aquel día Lena no había vuelto a ponerse aquel vestido y Yulia sabia que era por ella. Por toda la sarta de insultos que había soltado hacia ese vestido y hacia su persona. Lo había hecho porque estaba celosa y no se había podido controlar.
Colgó el vestido en uno de los aparadores de la habitación, se acerco a la cama y se sentó al lado de Lena. Estaba tan hermosa, pensó. Acaricio su mejilla y la sintió tibia. Deseaba poder descansar aunque sea una hora y se dijo que no estaría nada mal. Se quito los zapatos y la ropa, se coloco algo ligero, se metió bajo las sabanas y abrazo a Lena desde su espalda. La pelirroja inconcientemente acerco más su cuerpo al de Yulia y sonrió.
-                     Yul…-adormilada.
-                     Aquí estoy.
-                     Te amo…-y mientras pronunciaba cada letra su voz iba muriendo.
No dijeron más y a los pocos minutos ambas se quedaron plenamente dormidas.
Dos horas después Lena despertó y al recuperar poco a poco la noción de espacio y tiempo se dio cuenta que estaba siendo abrazada por alguien y al tocar la mano que la tenía prisionera simplemente sonrió. Pero aquella sonrisa le salio desde lo más profundo del alma. Tenía mucho de no despertar con una Yulia aferrada a su cintura. Se dio la vuelta con cuidado de no hacerse daño al vientre y pudo ver el apacible rostro de su esposa totalmente dormida. Muy delicadamente acaricio el rostro de Yulia, lo delineo con la punta de los dedos sin tocarla y se detuvo en sus labios. Se quedo mirándolos y deseando besarlos. Pero bajo su mano y la coloco sobre la cintura de su esposa. Era mejor no apresurar las cosas.  Era mejor que Yulia diera el primer paso.

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