domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 2

Segundo capítulo. Enjoy it!





Entonces… tu padre… quería… castrarme? –dijo la pelinegra con la voz algo entrecortada.

-        Aja.

-        Y sin poderlo contener la pelinegra estallo en carcajadas.

-        Hey no te burles!

-        Es… que… jajaj… Ay Len… es que…

Tomo aire y respiro tranquila unos minutos tratando de aliviar el ataque de risa que le había dado.

-        Nunca me has dicho así –le señalo Lena algo sorprendida.

-        Jajaj si, es cierto. Fue algo espontáneo. No te agrada?

-        Puedes llamarme como desees, de preferencia mi amor –agregó con una sonrisa coqueta.

-        Claro amor. Entonces todo está bien?

-        Si, mis padres se sorprendieron pero al final aceptaron. Solo que…

-        Déjame adivinar!

-        A ver, dime.

-        Tu padre quiere que vaya a pedir tu mano oficialmente!

-        Jajaj algo así. Quiere que vayas a verlos a casa. Dizque para tenerte chequeada y que no le hagas nada a su inocente niña.

-        Lo que no se imagina es que su inocente niña –remarcándolo sarcásticamente-. es la que siempre me pervierte –frase por la que le cayó un pequeño golpe de parte de Lena-. Jajaj pero es cierto! Siempre debo cuidarme porque sino terminas violándome en los lugares menos esperados.

-        Y te quejas?

-        No, solo digo que la inocente soy yo.

-        Ya, ya! Jajaj cuando iras a casa?

-        Mmmmm tal vez el día de San Blando podría ser una ocasión adecuada.

-        Y que día es ese. No conozco a ese santo.

-        Jajaj!!!!!

-        Qué pasa?

-        Jajaj!!!!!

-        Ah!!!! Yul!!! –y se golpeó la frente cayendo en cuenta-. Tonta!

-        Caíste!

-        Si, si. Así que no quieres ir a casa eh!

-        Sip, ya te dije cuando iré.

-        Seee, seee. El día de San Blando… que no tiene hora ni cuando! Que payasita estás!

-        Estoy feliz amor. Solo queda mi padre y no tendremos que ocultar más nuestro amor.

-        Si Yul.

-        Y ahora… quiero disfrutar del permiso de tus padres –dijo acostándose sobre Lena y acariciándola por sobre la ropa.

-        Mmmmm es una buena idea. Pero este sofá es incomodo mejor otro día.

-        Solo por el sofá?! Vamos a mi cuarto.

-        No Yul, debo irme.

La pelirroja se puso de pie y mientras se acomodaba la falda y la chaqueta salía corriendo hacia la habitación de Yulia mientras le decía a esta:

-        Quien llegue último va abajo!!

-        Lena!!!! Ayssss!!! Me las pagarás!!!

Al final Yulia atrapó a Lena en la puerta de la habitación:

-        Me decías?

-        Bueno, bueno… pienso cumplir mi palabra.

-        Más te vale.

Y poco a poco se fueron acercando a la cama hasta caer en ella.

-        Lo ves… le diré a tu padre… que eres… tú quien me corrompe…

-        Oh, calla y bésame!



Ya entrada la noche de aquel mismo día.

-        Le pediré a mi padre las llaves de la cabaña de Smolensk. Pasaremos unos días ahí antes que empieces a trabajar. Que dices?

-        Ya me lo habías propuesto antes y me pareció una maravillosa idea.

-        Y ahora? Qué te parece?

-        Me sigue pareciendo maravillosa.

-        Entonces nos iremos en unos días.

-        Y que le dirás a tu padre? Que llevarás a uno de tus ligues? Jajaj –rió mientras besaba la mano con la que Yulia acariciaba su desnudo cuerpo.

-        No. Le diré que quiero pasar unos días ahí antes de empezar en la oficina –respondió besando la nívea y pecosa espalda.

Menos mal que Yulia no la miraba ya que se hubiera dado cuenta la expresión de decepción de Lena, quien pensó que sería la ocasión para poder decirle al señor Volkov que tenían una relación. Pero decidió no presionar a su novia. Por algo se estaba tomando su tiempo.

-        Que sucede? Te quedaste callada.

-        No, nada… solo imaginaba… los días que pasaremos juntas sin nadie más que nosotras y nuestro amor. Será el paraíso.

-        Si –apretando el cuerpo de Lena contra el suyo-. Tengo algo de hambre, quieres que pida algo en especial para ti? Yo quiero comida china.

-        Lo mismo de siempre.

-        Está bien.

-        Préstame tu ducha. Tengo algo de calor.

-        Jajaj no tienes que pedírmelo, es toda tuya… por otro lado entiendo que tengas calor. El ambiente está algo… caliente –y le dio un sonoro beso en la nuca para luego levantarse.

Sonriendo la pecosa entro a la ducha. Y mientras sentía el agua corriendo por su cuerpo pensaba en muchas cosas. Entre ellas que su vida era maravillosa. A pesar de la reciente pequeña decepción sabía que molestarse por ello era tonto. Tenía a Yulia con ella. Estaba segura de su amor por ella y que este era correspondido. Tenía un futuro prometedor a menos de unos días de distancia. Que más le podía faltar? Decirle al mundo que eres mía Yul… que eres mía y que te amo más que a mi propia vida, pensó. Con eso estaría hecha. Se dibujó una sonrisa en su rostro nuevamente. Cerró el grifo de la ducha y vio el albornoz de Yulia colgado de la encimera. Se acerco a el y tomándolo entre sus manos aspiro aquel aroma. Lavanda… se lo puso sin ningún reparo. Quería saber que diría Yulia al ver que lo traía puesto.

Y lo supo casi al instante porque al salir del cuarto de baño Yulia venía entrando a la habitación con una sonrisa de oreja a oreja.

-        Te ves muy feliz –dijo también sonriendo la pelirroja.

-        Jajaj más no puedo estarlo. Estoy hecha –y se lanzó a la cama de un brinco.

Lena veía lo contenta que estaba su chica, se sentó a su lado y empezó a acariciar su cabello.

-        Acabo de llamar a mi casa.

-        Si? Que sucedió?

-        Mi padre me dijo que si no quería tomarme unos días y me ofreció la cabaña se Smolensk –y su sonrisa aumento, cosa que dejo a Lena totalmente desconcertada… era bellísima… y era suya… en ese momento se dio cuenta cuan posesiva era respecto a Yulia.

-       

-        Lena… Amor?

-        Eh?... Sí, sí.

-        No he dicho nada.

-        Me decías lo de la cabaña.

-        Que sucede amor? –abriendo sus brazos para abrazarla.

-        Te amo, eso es todo Yul –recostándose junto a ella y aceptando su abrazo.

-        Aun quieres ir verdad?

-        Sí, claro.

-        No estás feliz? Todo encaja perfectamente. Ni siquiera tuve que decirle nada a papá.

-        Si –y aspiro profundamente el olor de Yulia.

-        Son esos pequeños detalles los que hacen que cada día te ame más Lena.

-        Cuáles? –dijo sonriendo y cerrando los ojos… disfrutando el momento.

-        Lo que acabas de hacer.

-        Que hice? –sonriendo más.

-        Y eso es lo que más amo… -un minuto de silencio y entendió que Lena no quería que se detuviera que lo haces de manera espontánea.

-        Te amo.

-        Y yo a ti. Nos iremos mañana por la tarde. Llegaremos al anochecer y tendremos el resto de la semana solo para nosotras. Te parece?

-        Perfecto.

Minutos después llego la comida, la cual disfrutaron en el suelo de sala del departamento. Y fue un festín de los sentidos. Se daban de comer la una a la otra, cada bocado seguido de un beso en alguna parte de su cuerpo. Al terminar la excitación era tal que Yulia se lanzó sobre Lena y empezaron a hacer el amor salvajemente sobre la alfombra.

Mientras Yulia la besaba apasionadamente por todo el cuello, Lena no podía dejar de pensar en que amaba con tal intensidad a la pelinegra que le daba miedo. Si algún día la perdiera… se puso tensa sin querer y su chica lo sintió, por lo cual se detuvo y miro a la pelirroja:

-        Amor… sucede algo?

-        Eh? No! No Yul… lo siento estaba pensando en muchas cosas, lo siento –Yulia frunció al ceño y a Lena le entro pánico… no quería que su novia pensara mal.

-        Si no quieres hacer el amor, solo dímelo… sé que me he pasado esta vez. No debí lanzarme así… tal vez te lastime…

-        No amor, no es eso. Solo… solo pensaba… estoy algo… no lo sé…

-        Te sientes bien?

-        Mejor que nunca…

-        Entonces?

-        Hazme el amor… hazme tuya Yul…

-        Lena…

-        Hazme el amor –y la beso apasionadamente.

Yulia le respondía al beso de la misma forma mientras sus manos tomaban posesión de las suaves cumbres en el pecho de Lena, con todo el derecho a hacerlo.

-        Por favor… -le rogó Lena en un susurro ahogado.

El silencio del departamento pareció magnificar el ligero roce de los dedos de Yulia al acariciarla. Entonces se inclinó y le beso los parpados a su pelirroja. Era increíble cómo se ponía tan solo con rozarla de aquella manera. Era el amor, se dijo. Bajo la cabeza y dibujo un camino de besos desde el cuello hasta los redondos senos. Luego mientras con una mano seguía acariciando uno, tomo posesión del otro con su boca. Lena lanzó un gemido profundo. Y Yulia siguió con su placentera labor. Las batas se abrieron con ayuda de su otra mano y Lena la apretó más firmemente contra su cuerpo.

Yulia bajo las manos hasta el trasero duro y firme de su chica, y luego por sus caderas, hasta que pudo aferrarse de aquellos blanquísimos muslos, sin dejar de trabajar con su boca en sus senos. Introdujo una rodilla entre las piernas de Lena y las separo.

-        Ahora Yul… ahora…

-        Ya voy amor…

Junto ambos sexos y las caderas de ambas iniciaron un baile tan antiguo como el tiempo. Poco a poco el placer fue aumentando y la tensión sexual fue poniendo los músculos de ambas como las cuerdas de un violín. Ambas deseaban la liberación rápidamente…

-        Más… fuerte… Yul! Más fuerte!

Yulia ni siquiera tuvo tiempo de pensar que era la primera vez que Lena le decía aquello de esa manera. Solo lo hizo. Empezó a embestirla con mucha más fuerza y velocidad, Lena también acelero sus movimientos. Segundos después ambas gritaban un maravilloso orgasmo que las recorrió enteras. Yulia se desplomo sobre Lena y esta abrazo más fuerte a su pelinegra.

Poco a poco las respiraciones se fueron normalizando y cuando la morena pudo recuperar el habla levanto la cabeza y miro a Lena con una sonrisa maliciosa:

-        Más fuerte eh! –y estalló en carcajadas volviendo a recostarse sobre su amada.

Lena adquirió el color de su cabello en un dos por tres. No sabía que le había pasado… solo podía recordar que llegó  un momento en que deseo que Yulia se metiera bajo su piel y se apoderara de todo cuanto era y… Se había excitado demasiado! Era la verdad! También soltó una carcajada.

-        Así me pones, amor.

-        Mmm me alegro, así quiero ponerte siempre.

Unos minutos después Lena regresaba a su casa silbando contenta y cuando iba cruzando el estudio de su madre:

-        Se te ve muy feliz, mi niña.

-        Wow! Me asustaste mamá –tocándose el corazón.

-        Buenas noches señorita Katina, son estas horas de llegar a casa? –viendo su reloj, eran las dos de la mañana para ser exactos.

-        Lo siento mamá. Se me paso el tiempo.

-        Buenas noches no?

-        Mamá! Lo siento es que… me asustaste y se me paso hasta saludarte –dijo acercándose para darle un beso en la mejilla y un abrazo-. Ya no me pongas esa cara, lo siento mamita –poniendo una carita de cachorrito apaleado para que su mamá dejara de fruncir el ceño

-        Ok, ok. No me puedo enfadar contigo.

-        Lo sé, soy tu favorita.

-        Jajaj eres mi única hija.

-        Así es, por eso soy la princesa.

-        Que modesta! Me gustaría saber qué pensarían tus hermanos de saber esto.

-        Ellos también me quieren –sonriendo como para la foto.

-        Ya, es hora que vayas a dormir. Es muy tarde. Estuviste con Yulia?

-        Si –con una sonrisa y pensando… Y qué manera de estar.

-        No me gusta que regreses tan tarde.

-        Está bien mamá. Intentare no hacerlo.

-        Ok. Anda a dormir ya.

-        Mamá mañana saldré con Yulia por unos días. Iremos a Smolensk. No te molesta, verdad?

-        Pero Lena… hija apenas has estado unos días aquí…

-        Mamá por favor… dentro de unos días más empezare a dar consulta y la verdad es que bueno… quiero despejarme un poco… han sido muchos años de estudio… -Chantajista!, se dijo a ella misma-. ahora quiero tener unos días sin tener en nada más que pensar…

-        En nada más que en esa muchacha… que por cierto aún no se aparece por aquí.

-        Jajaj ya mami, no te pongas así. Ella vendrá… tiene algunas cosas que solucionar. Además, ya la conocen… no es un completa desconocida.

-        Bueno… está bien. Cuando regresaran?

-        El domingo por la noche si no me equivoco.

-        Está bien.

-        Ahora si me voy a dormir. Buenas noches mamá –le dio un beso y se dirigió a su habitación.

-        Esta situación ya me está preocupando –dijo Inessa a la nada.





-        Mi amor, como cuanto falta?

-        Ay, ya Lena jajaj! Pareces chiquita preguntando a sus papás si ya llegaron jajaj!

-        Es que quiero estirar las piernas, amor.

-        Jajaj ya mi amor, solo faltan unos veinte minutos.

Y como lo había dicho Yulia, veinte minutos después esta se estacionaba frente a una… ¿cabaña?

-        Amor, no me dijiste que era una cabañita? –dijo Lena  con sus hermosos ojos extremadamente abiertos.

Yulia sonriendo por la actitud de su chica, bajo del auto para abrirle la puerta y ayudarla a bajar.

-        Jajaj no es para tanto.

-        Amor es preciosa… pero no es una cabañita –mirando a Yulia significativamente.

-        Ya! Vamos.

-        Nuestras cosas?

-        Después, te quiero enseñar la casa.

Y en realidad era una casa de madera bastante grandecita como para llamarse cabaña. En el centro del terreno rodeado por una cerca de madera, se encontraban la casa, una piscina y detrás de la casa parecía haber un establo… lo cual significaba que habían animales… Con lo que le gustaban los caballos (que era lo que con más probabilidad hubiera) a Lena.

Yulia abrió la puerta y tomo a Lena de la mano. Al entrar de la mano de su novia solo se pudo impresionar aún más con la belleza del lugar. Abrazo a su chica y le dio un beso:

-        Y eso?

-        Esta bellísima Yul! No puedo creer que estemos las dos sol… -sus palabras fueron cortadas por una voz que se acercaba.

-        Ya está aquí niña Yulia? –dijo una señora de avanzada edad mientras entraba a la salita donde se encontraban las chicas.

Cuando estuvo frente a ellas, Lena lentamente fue bajando los brazos como niña encontrada en plena travesura. No sabía si esa señora estaba enterada de las preferencias de Yulia, así que mejor guardar las apariencias.

-        Hola Teresa, aquí estoy –acercándose a la mujer para abrazarla.

-        Mi niña! Hace mucho que no venías! Como has estado? –mientras devolvía el abrazo y luego contemplaba a Yulia con mucho cariño.

-        Muy bien Tere.

-        Has venido a pasar unos días aquí, tal como lo prometiste.

-        Así es y no he venido sola. Ven Lena –y le extendió una mano para que la tomara-. Tere ella es mi novia, Elena Katina. Lenita, ella es mi nana Tere.

-        Mucho gusto señora – dijo Lena algo apenada y dándole la mano a Teresa.

Lo que la pelirroja no se esperó es que en vez de tomar la mano que le ofrecía, Teresa la abrazara de forma tan efusiva. Lo único que pudo hacer fue responder el cálido abrazo y luego que Teresa la soltara tomo nuevamente la mano de Yulia.

-        Es un placer señorita Lena.

-        Lena, por favor, solo Lena.

-        Está bien niña Lena.

-        Como están las cosas por aquí Tere, todo bien?

-        Así es mi niña. Todo bien. Yo siempre cuidando su casa y Mijail cuidando a Star Bright… por cierto ese animal cada día se pone más bravo mi niña.

-        Jajaj es un poco inquieto. Pero mañana tendré una charla con él.

-        Cuantos días se quedaran mi niña?

-        Hasta el domingo por la tarde. El día lunes Lena empieza a trabajar y no quiero que llegue muy cansada.

-        Está bien mi niña, siéntanse cómodas. Cualquier cosa que necesiten solo llámenme.

-        No te preocupes Tere, lo haremos.

-        No desean nada de comer?

-        Lena, tienes hambre?

-        No, amor, estoy bien gracias.

-        No Tere, vinimos por el camino picando cositas. Gracias, puedes retirarte a descansar.

-        Esta bien mi niña. Los cuartos están ya listos para ser ocupados. Buenas noches a ambas que descansen bien.

-        Buenas noches Tere – dijo Yulia.

-        Buenas noches –agrego Lena.

Luego de subir las cosas a la habitación de Yulia y acomodar lo que habían traído se preparaban para descansar cuando Lena recordó algo:

-        Amor, quien es Star Bright?

-        Mmmm es mi caballo. Mañana te lo presentaré.

-        Jajaj sabes montar?

-        Tu mejor que nadie lo sabe –respondió Yulia con tono pícaro y riendo.

-        … -totalmente roja.

-        Ay, amor! Me encanta cuando te pones así! –dijo tomando de las mejillas a Lena.

-        Si ya veo como disfrutas haciéndome apenar –respondió muy apenada.

-        Te quiero –esta vez con voz seria.

-        Y yo a ti –mientras se acercaba para besarla.

Sus labios se unieron y permanecieron sin hacer nada unos segundos, hasta que Yulia con su lengua insto a Lena a abrir los labios. Esta lo hizo y le entrego a Yulia cuanto esta le exigió aquella primera noche en aquella cabañita.



Se había despertado antes que Yulia y aprovecho que esta aún dormía para poder contemplarla. Le encantaba hacer esto pues pensaba que Yulia se veía completamente hermosa mientras dormía… además, le encantaba velar su sueño. Aquello que sentía por la pelinegra era amor. Amor real. Su único y verdadero amor. Mientras pensaba aquello, Yulia se removió un poco y abrazo más fuertemente a Lena. La pelirroja sonrió y le dio un beso a su novia.

-        Mmm que rico despertar así –dijo Yulia sin abrir aún los ojos.

-        Pienso lo mismo –dijo en un susurro.

-        Ahora porque estamos susurrando? –dijo Yulia imitando el tono de voz de Lena.

-        No lo sé… simplemente… quiero estar así contigo…

-        Yo también… lo de anoche fue increíble.

-        Te gusto?

-        Sí, mucho amor. Me encantas. Eres mi paraíso personal.

-        Me fascinas Yul… me encanta que tomes el control de mi… sabes que soy tuya verdad, amor?

-        Si, eres mía… –abrió los ojos y agregó- mía y de nadie más. Al igual que yo soy tuya.

-        Mía… para siempre –y beso el cuello de su chica, para después recostarse sobre su pecho.

-        Qué hora es? –abrazando la cintura de Lena y acariciando su cabello.

-        No lo sé… porque?

-        Mmm tengo hambre.

-        Jajaj que romántica Yul.

-        Lo siento amor pero es la naturaleza jajaj.

-        Mmm date una ducha. Traeré el desayuno aquí.

-        Mmm no.

-        Por qué? –dijo riendo porque ya se imaginaba el por qué de esa negativa.

-        Porque después no querré salir de la cama y estaremos todo el día aquí. Eres demasiado tentadora –y pellizco el trasero de su chica, haciéndola saltar.

-        Yul! Eso dolió!

-        Jajaj te lo digo eres irresistible.

-        Lo mismo digo –y empezó a regar besos por el cuello de Yulia.

-        Mmm nunca vamos a desayunar.

-        Tú serás mi desayuno… mi almuerzo… mi cena…

-        Señorita Yulia! Ya esta despierta?

Se oyó la voz de Teresa y ambas rieron.

-        Si Tere.

-        Desea el desayuno?

-        Si Tere, en unos minutos bajo.

-        Avisare a la niña Lena.

-        Ehhhh no! No! Yo le aviso, ella tiene un sueño bastante pesado. No te preocupes. Yo me hago me cargo de eso.

-        Está bien niña. El desayuno estará listo en unos momentos.

-        Gracias.

Y se escucharon los pasos de la nana alejándose.

-        Jajaj es la primera vez que nos pasa en mucho tiempo.

-        Qué pena con tu nana Yul –dijo Lena visiblemente apenada y poniéndose de pie.

-        Ella sabe perfectamente que tú estás aquí.

-        QUÉ?!

-        Ay Lena. Conozco mejor a mi nana que tú, así que hazme caso. Lo hizo con toda la intención de hacerte apenar. Y créeme que los comentarios que hará en el desayuno necesitaran de mucha paciencia de tu parte.

-        Vaya con tu nana! No he conocido personas de esa edad con la mente tan abierta a relaciones como la nuestra.

-        Mmm Tere es todo un caso… por eso nos llevamos tan bien.

-        Jajaj admites que eres todo un caso y que mi paciencia es enorme eh!

-        Jajaj lo admito amor, lo admito.

-        Bueno me voy a bañar para después tomar desayuno y después quiero un tour por todo tu territorio Volkova jajaj…

-        Mírate en un espejo y veras la extensión de mi territorio.

-        Ok, lo haré.

Y dicho y hecho. Teresa hizo una serie de comentarios acerca que la cama de Lena no estuviera desordenada ni su ropa en la habitación correspondiente. Yulia solo dijo que ella dormiría en su habitación y el tema se cerró. Sin embargo, Teresa siguió haciendo bromas al respecto para pena de Lena y risas de Yulia.

-        Dios mío! Pensé que jamás terminarías de comer! Lo hiciste adrede! –le reclamaba Lena a Yulia cuando iban de camino al establo.

-        Jajaj es que se te veía tan linda tratando de excusar la situación cuando Tere hacia insinuaciones de que hemos dormido juntas.

-        Y tú no ayudabas!

-        Me encanta cuando te pones así…

-        Así cómo?

-        Enojada –dijo Yulia antes de darle un beso que hizo que Lena se olvidara hasta de lo que estaban hablando.

-        Ya vamos, Star Bright nos espera.

-        Si.

Y sin darse cuenta ya estaban en el establo. Después de presentar a Lena y Mijail, el encargado del establo, llevo a su chica a presentarle a su hijo.

-        Entonces tú serías su madrastra.

-        Jajaj así es.

-        Solo espero que no le hagas nada eh!

-        Jajaj lo voy azotar de vez en cuando –dijo Lena siguiéndole el juego.

Y el caballo como entendiendo relincho.

-        Lo ves? Es igual de inteligente que su madre, así que él me dirá si lo maltratas jajaj.

-        Pues por lo que veo salió a cualquiera menos a la madre jajaj.

-        Ahora verás!

Y se puso a perseguir a Lena quien corría a través del establo tratando de huir de Yulia. Pero esta al ser más ágil la alcanzo lanzándose sobre ella y ambas cayendo sobre un montón de paja que se encontraba en el suelo del establo. Luego de reírse un minuto dieron paso a un beso que hacía mucho estaban deseando.

-        Mmm eres tan dulce, Len…

-        Y tú no te quedas atrás Yul… Me encantas.

-        Vamos a dar un paseo.

-        Ok. A donde me llevarás?

-        A donde nos lleve Star Bright.

-        Donde nos lleve… -dijo tragando saliva con dificultad.

-        Mmm Lenita no sé porque me da la impresión que te da miedo –entrecerrando los ojos y sonriendo.

-        Mmm digamos que si… algo…

-        No puedo creerlo! La gran psicóloga Elena Katina tiene miedo a los caballos! Jajaj!

-        Yul! No te burles! Lo que sucede es que…

-        Dime, amor, que sucedió?

-        Bueno… es que… cuando éramos pequeños… A mí me encantaba la equitación vale?

-        Vale.

-        Pero un día… cuando… cuando salimos hacia la casa de campo de mis abuelos… al idiota de Sergey –su hermano– se le ocurrió jugarme una broma.

-        Sigue.

-        El muy… muy… -respiro un momento, para dejar pasar la palabrota que iba a decir– bueno el me encerró en el establo una noche. Estuve largo rato llamándolo pero no me hizo caso… ni ninguno de mis primos que estaban en esa época de visita con nosotros… de la nada empezó a llover… rayos… truenos… y bueno los caballos se empezaron a agitar… yo pedía a gritos que me sacaran pero al parecer ellos también se habían asustado con la tormenta y habían corrido a la casa… En un momento uno de los caballos estuvo a punto de golpearme… no se cómo… ni de donde salió papá y me salvo de un golpe del animal que se había agitado… y desde esa vez no quiero acercarme mucho a ellos…

-        Mmm bueno… cuando conozca a Sergey hablaré seriamente con él.

-        Yo creo que el castigo que les pusieron fue suficiente castigo de por vida.

-        Jajaj que les hicieron?

-        Tenían que limpiar el establo todos los días hasta terminar las vacaciones –y recordó como lucían sus hermanos y sus primos compinches de esa bromita luego de cada día después de limpiar.

-        Mmm Lenita confía en mí, amor. Verás que todo irá bien… Star Bright es muy manso.

-        Ayer escuche a Teresa, Yul.

-        Mmm bueno… es manso conmigo y como tú irás conmigo… pues… todo irá bien: confía en mí.

Luego de dudar unos minutos asintió y le dio un corto beso a su novia. Ambas se pusieron de pie y luego de sacudirse la paja de la ropa se acercaron al caballo.

-        Trátame bien Star Bright vale? –y el caballo relincho como diciendo sí.

-        No te preocupes, tenemos los mismos gustos  - dijo sonriendo Yulia y recibió un codazo de su novia.

Una vez que Yulia ajusto la silla y acomodó lo necesario, extendió los brazos hacia Lena y esta entendió que la ayudaría a subir.

-        Con cuidado… apoya el pie… ahora impúlsate… eso! Así se hace! –al subir Lena de espaldas, Yulia había podido contemplar toda la parte trasera de su chica y no pudo resistir un comentario pícaro al respecto-. Me encanta como llenas los vaqueros, amor.

-        Yulia! –dando un respingo-. Dios! Como eres! Jajaj nunca estaré a salvo contigo no?

-        No, nunca. Por otro lado… no fue tan difícil verdad?

-        Contigo todo es mejor amor… pero súbete rápido!

-        Ahí voy –y de un solo salto estaba al lado de su chica.

Yulia rodeo con sus brazos la cintura de Lena y tomo las riendas de caballo. Lena se recostó sobre el pecho de su pelinegra amada y con un golpe suave de parte de Yulia al costado del animal salieron a recorrer los alrededores.

Durante todo el camino Yulia fue enseñándole a su novia cada sitio por el que pasaban y Lena cada vez se maravillaba más con el encanto de aquel lugar. Cuando llegaron a lago Baklanovskoje, bajaron un momento:

-        Es hermoso amor –dijo maravillada la pelirroja a la vez que abrazaba a Yulia.

-        Verdad que si –dándole un beso en la frente a Lena-. Tenemos acceso porque estamos colindando con el parque natural Smolenskoe Poozerye.

-        Como así? Es casi imposible conseguir eso!

-        Papá es un contribuyente fuerte para el ornato del pueblo y del parque natural.

-        Oh, entiendo.

-        No quieres entrar?

-        Jajaj sería perfecto pero no he traído nada para ponerme… -y viendo la sonrisa pervertida de su novia agregó- y me niego a nadar desnuda con la pervertida de mi novia aquí.

-        Jajaj pero amor no hay nada que no haya visto antes.

-        Y si viene alguien?

-        En esta época no dejan entrar a turistas. Esta en mantenimiento.

-        Entonces no debemos entrar.

-        En mi tierra no está en mantenimiento.

-        Yul!

-        Vamos amor! Vamos a disfrutar!

-        Está bien –con una gran sonrisa.

Y ambas corrieron hacia la orilla del lago mientras se desvestían rápidamente. Yulia al ser más veloz para la faena no espero y se arrojó al agua en cuanto se quedo como Dios la trajo al mundo. Lena estaba un poco atorada con los pasadores de los tennis pero una vez librada de toda vestimenta siguió a su novia quien la esperaba con los brazos abiertos. Jugar durante horas con en el agua, lejos de toda la civilización, y hacer el amor al aire libre fue toda una experiencia memorable para ambas.



-        Tere se enfadará.

-        Yo pienso lo mismo. No la conozco mucho pero pienso lo mismo que tu, amor.

Y al levantar la mirada hacia la puerta de la casa comprobaron sus sospechas:

-        Como es posible niña Yulia?

-        Pero Tere…

-        Ya esta anocheciendo! Casi envió a Mijail a buscarlas pensando que algo podría haberles sucedido!

-        No nos sucedió nada Tere. Estamos bien… solo nos distrajimos mucho… y nos saltamos el almuerzo –siguió Yulia.

-        Ay niña, no cambias, no cambias.

Y la anciana entro a la casa gritando:

-        En quince minutos estará servida la cena.

-        Será mejor apresurarnos Yul… no quiero despertar la furia de Tere…

-        Si vamos.

Después de cenar bajo la atenta mirada de nana de Yulia, pues quería asegurarse que terminaran hasta el último bocado, se retiraron a su habitación luego de agradecer la maravillosa cena.

-        Vaya con tu nana Yul.

-        Si, es todo un caso.

-        Jajaj seguro que de pequeña no te dejaba levantarte de la mesa hasta terminar toda tu cena.

-        Exacto! Era una pesadilla! Gracias a Dios siempre he tenido el apetito que ya conoces tú.

-        Jajaj habrá sido una ventaja.

-        Si. Amor, hoy no saldremos si? Estoy muy cansada.

-        Yo también. Será mejor dormir temprano.

-        Jajaj mientras que la cama es una de mis opciones, dormir no lo es, amor.

-        No te cansas no? –dijo riendo.

-        No, nunca. Y tú?

-        Menos! – y cayeron en la cama.

Al día siguiente Yulia le dio un tour por casi todo el pueblo a Lena en la mañana, incluyendo la Fortaleza Medieval y la Catedral de la Asunción, y con esta última Lena quedo fascinada. Cuando llego la hora del almuerzo, se apresuraron a llegar a su casa pues querían evitar un enfrentamiento con Teresa.

A la noche ambas habían quedado en salir a un antro así que la tarde la pasaron juntas,  tranquilas dando vueltas por el terreno y aprovechando la piscina que ni la habían visto en el tiempo que llevaban ahí.

Una vez listas para salir:

-        Amor te ves hermosa!

-        Lo mismo digo Yul. Creo que mejor nos quedamos.

-        Jajaj después yo soy la pervertida. Aunque no es mala idea… -mirándose ambas provocativamente – pero no, hoy tengo ganas de bailar y tomar hasta quedar en la inconciencia –termino la pelinegra con una alegre sonrisa.

Lena le propino un pellizco y sonriendo ambas salieron rumbo al antro. El cual no era otro que The Orpheus, el cual es el más antiguo y más famoso antro del lugar. Desde que llegaron se prendieron con el agitado ambiente del lugar. Yulia era quien más entusiasmo le ponía al baile y Lena intentaba seguirle el paso con real éxito. Pero ya era cerca de las cuatro de la mañana cuando Yulia no podía moverse más rápido que al ritmo de una balada y Lena aún consciente y en sus cinco sentidos, aunque muy cansada, le pidió que se fueran.

-        Te… divertizte… verdad… amor? –decía Yulia besando a Lena por todo el cuello y bajo la morbosa mirada del taxista.

-        Si… amor, tranquila –respondía Lena intentando controlar a su novia.

-        Mmm… no zabez cuanto… te… amo… Lena…

Toda aquella situación le hizo recordar a Lena aquella vez en la que Yulia y ella hicieron el amor por primera vez. Es más, cada vez que la pelinegra se ponía en aquel estado, temía que sucediera lo mismo. Fue un alivio cuando llegaron y pudo al fin llevar a Yulia hasta la habitación y dejar a Yulia en la cama. La desvistió dejándola en ropa interior y se acostó en iguales condiciones, cerrando los ojos poco después de cubrirlas a ambas. Yulia abrazo instintivamente a Lena y hasta el día siguiente al mediodía murieron para el universo.



La primera en despertar fue Yulia, para sorpresa de cualquiera que haya visto el estado de la morena en la madrugada. Sin embargo, dicho despertar no fue muy agradable… al inicio. Con el típico pésimo sabor de boca inundando su paladar después de la borrachera de anoche y un dolor de cabeza de aquellos fue recuperando poco a poco la conciencia. Una vez consciente de que aún estaba viva pudo sentir la agradable compañía que la tenía aferrada de su cintura. Sonrió. A pesar del malestar de ese momento, pensó que era con aquel ángel que dormía entre sus brazos con el que deseaba despertar todos y cada uno de los días de su vida… hasta dar su último aliento. Su sonrisa se incremento. Con mucho cuidado intento ponerse de pie  sin despertar a su pelirroja. Imaginaba el trabajo que le debía haber ocasionado en el estado en el que había estado la noche anterior. Así que prefirió no despertarla aún. Cuando estuvo ya de pie busco su celular para ver la hora y casi se va al suelo al ver que eran las 5 de la tarde. Dios! Habían perdido casi todo el día! Y ella que tenía muchas ganas de pasear una vez más con Lena en el pueblo. Se metió a la ducha y sentir aquella frescura recorrer su cuerpo le devolvió un poco las fuerzas que tanta falta le hacían. Ahora solo necesitaba un beso de su Lena y ya estaba! En ese mismo instante sintió unas manos posarse en su cintura y unos labios recorrer su cuello. Vaya… ahora si tenía las fuerzas necesarias para enfrentar a todos los villanos habidos y por haber… y ganarles.

-        Necesitas que alguien te ayude con la espalda?

-        Mmm creo que sí.

-        Crees?

-        Lo que necesito es más que una ayuda con la espalda.

Entonces se dio la vuelta tomando de las manos a Lena y las coloco sobre su cabeza, mientras la aprisionaba entre su cuerpo y la pared de la ducha.

-        Veo que ya estas despierta.

-        Veo que ya puedes sostenerte por ti misma –respondió provocándola la pelirroja.

-        La que no va poder sostenerse por sí misma dentro de unos minutos serás tú.

Y unos minutos después Lena se aferraba a Yulia con todas las fuerzas que le permitían sus brazos pues sus piernas no la sujetarían con semejante orgasmo al que la llevo su pelinegra.

-        Estas bien?

-        Oh si… muy bien –tratando de recuperar el aire.

-        Así me gusta –dijo la morena satisfecha con lo sucedido.

Lena no se iba a quedar atrás y una vez que hubo recuperado el control de sí misma bajo las piernas de la cintura de Yulia y ahora quien estaba arrinconada entre Lena y pared era la ojiazul.

-        Ahora verás, vas recibir una cucharada de tu propia medicina –amenazó la pelirroja con una maliciosa sonrisa.

-        Uy que miedo! La gatita está sacando las uñas… Grrrr! –agrego Yulia provocando a Lena.

-        Esta gatita se va comer a una lobita –y se arrodillo frente al cuerpo de su amada.

-        Lena! –gimió Yulia cerrando los ojos.

-        Una hora después desayunaban/almorzaban/cenaban con la compañía de Teresa en la cocina de la casa.

-        Vaya hora de despertar niñas.

-        Jejej si lo admito pero es que anoche fue un desmadre de aquellos –dijo sonriendo inocentemente la pelinegra.

-        Mmm Yul tiene cierta predilección por algunos tragos latinos… y como en el antro habían algunos no pudo resistirse.

-        Jajaj si conozco a mi niña Yul. Pero usted niña Lena!

-        … -Lena se puso rojísima y solo pudo susurrar- yo no hice nada.

-        Entonces a que se debe que se despierten ambas hasta estas horas? –haciendo hincapié en la palabra ambas.

-        Lo que sucede es que yo me atiborre de trago y baile… y Lena baila más que el que más pero no toma ni helado de Ron con Pasas porque sino al primer bocado ya estaría en el suelo –respondió la pelinegra burlándose de su novia.

-        Ja ja ja! Que divertido! –dijo muy apenada y enfadada la pelirroja– No le veo la gracia a tu chistecito Yulia Volkova.

-        Uy me llamaste por mi nombre completo!

-        Si!

-        Estas enfadada?

-        Si! –y de un trago se paso las dos aspirinas que hacia rato esperaban ser tomadas al lado de su jugo de naranja. Las de Yulia ya habían sido consumidas hacia algunos minutos.

-        Ya niñas tranquilas.

-        Es su niña Yulia quien me provoca, Tere.

-        Solo estaba bromeando, Lena.

-        Pues guárdate tus bromas para otra ocasión –y se puso de pie para retirarse.

-        Un minuto después se escucho la puerta de alguna de las habitaciones cerrarse violentamente.

-        Pero que hice?

-        Ay niña Yulia es increíble que no se dé cuenta.

-        Qué? Pero de verdad, no sé qué hice… solo estaba bromeando –repitió la morena totalmente confundida con la reacción de su novia.

-        Lo que sucede es que seguro no le has dado las gracias por haberte traído sana y salva anoche verdad?

-        Yoooo…-meditando unos segundos– tienes razón… es más nunca lo he hecho.

-        Y encima te has burlado, ay niña Yulia…

-        Si…

-        Es probable que piense que no agradezcas el hecho que ella se abstenga de beber para poder cuidarte… Nunca te lo va reclamar tenlo por seguro pero al menos que te des cuenta de ello la hará sentirse mejor.

-        Tienes razón nana.

-        Es una gran chica.

-        La mejor.

-        En estos días que la he conocido he podido ver que te adora niña Yulia. Si tan solo vieras la adoración con la que te mira… por más que lo intenta disimular cuando sabe que la estoy mirando, no puede ocultar todo el amor que siente hacia ti y que se desborda en su mirar.

-        Lo sé nana. Créeme que estoy segura que Lena me quiere…

-        Eso tampoco es bueno…

-        No, no creas que me aprovecho de ello… para nada… La amo más que nada en el mundo… Créeme que la correspondo totalmente… yo…

-        Lo de mi niña, lo sé. Puedo observar como día con día cada una, a su particular manera de amar, cuida del amor que la otra le brinda. Así como tú cuidas del que ella te da… ella cuida del tuyo y lo alimenta constantemente. Nada comparado a esa niña con la viniste hace algunos años.

-        Nina?

-        Así es… vaya chiquilla para descarriarte.

-        Ni siquiera me acuerdo ya de ello. Mi presente y mi futuro son de y para Lena. Pero me extraña su reacción… nunca había hecho eso.

-        Debe ser por lo de anoche. Está cansada, la resaca y tus bromas… simplemente se sobrecargo.

-        Si tienes razón… –pensó unos instantes y luego– ya regreso nana, necesito tomar algo de aire.

-        Sí, pero mi niña…

-        Dime?

-        Dejará las cosas así?

-        Ambas necesitamos un rato para calmarnos.

-        Si, niña.

-        Ya regreso y gracias por la comida. Estaba deliciosa.

-        De nada. Al menos comieron lo suficiente para reponer energías.

-        Gracias. Ya regreso.

-        Vaya con cuidado niña.

Se levanto de la mesa y se dirigió hacia una habitación donde guardaba las cosas que había enviado con días de anterioridad a su llegada, recogió unos paquetes y salió de la casa con dirección al establo. Una vez ahí y frente a Star Bright:

-        Si haces bien lo que te voy a pedir, te ganas una novia amigo. No estaba muy decidida pero ahora ya no tengo más dudas.

Y unos minutos después salió cabalgando como alma que lleva el diablo con rumbo desconocido.



Lena al oír el relincho de Star Bright se levanto rápidamente y al ver por la ventana que era Yulia quien lo montaba sintió una presión en el pecho. Su novia nunca la había dejado así. Siempre le daba unos minutos y después la buscaba para aclarar las cosas. Ahora salía como alma que lleva el diablo dejándola sola y asustada. Será que había exagerado? No… no… en realidad no exagero nada… se enfadó realmente… Su novia nunca, nunca, jamás se había tomado la molestia de decirle unas simples gracias por cuidarla siempre… No era que lo hiciera por eso sino que… simplemente… simplemente quería que Yulia se diera cuenta cuán importante era para ella… y con solo esa palabra… Gracias… se sentiría totalmente recompensada… pero no! Se había burlado de ella a costa de su negativa a beber. Nunca se había tomado la molestia de preguntarle… simplemente había asumido que ella no bebía. No sabía que si bien eso era medio cierto, antes lo hacía con moderación en las fiestas a las que concurría y la razón por la que ahora no lo hacía era ella. Si algo pasara… quería estar en sus cinco sentidos por su niña. Para cuidarla…

Cuando volvió la mirada al horizonte se dio con la sorpresa que no había señales de Star Bright ni de Yulia. Sería mejor descansar… aunque aún era temprano para ello. Su mirada se perdió en el paisaje y el hermoso sunset terminaba por hacer de aquella vista la más hermosa que Lena hubiera contemplado en muchos años. Sería perfecto si… Alguien toco la puerta de la habitación haciéndola sobresaltarse.

-        Si, quien es? –pregunto Lena.

-        Soy yo, niña Lena.

-        Oh! Adelante pase!

-        Como estas? –dijo la nana en cuanto entro a la habitación.

-        Lena se sentó en la cama y mirando hacia el piso respondió quedamente:

-        Bien…

-        Segura? –sentándose a su lado.

-       

-        Mi niña Yulia a veces es despistada. Tenle mucha paciencia niña Lena.

-        Se la tengo, Tere… Solo imagínese que…

-        Dime… puedes confiar en mi…

-        Yulia le ha contado cómo es que empezamos nuestra relación?

-        No, pero me gustaría oírlo.

-        Yo conozco a Yulia desde la escuela… y desde aquella época estoy enamorada de ella.

-        Son muchos años.

-        Al terminar la escuela me fui a USA a estudiar mi carrera. Pensé que iba a olvidarme de aquella ilusión infantil… Tuve dos novias allá… Pero ninguna…

-        Ninguna te saco de la cabeza a mi niña – no pregunto, afirmo.

-        Así es… –soltó un suspiro, camino hacia la ventana y con la mirada fija en el horizonte continuo- Poco antes de terminar la carrera Yulia llego a mi universidad… Era… era increíble… –una sonrisa se dibujo en su rostro al recordarlo- Sentí que el destino me daba una nueva oportunidad cuando ella decidió sentarse a mi lado el primer día de clases… Al verla directamente a los ojos… esa mirada… Me di cuenta que jamás la deje de querer… y con el trato me termine de enamorar de ella perdidamente… He esperado tanto por qué ella me quiera… Y yo misma me doy cuenta que esto es tan… tan tonto… Amar a alguien así como yo la amo a ella hace daño… lo sé… yo lo sé… pero no puedo evitar sentir todo esto por Yulia… La quiero tanto que… que presiento que si algún día la pierdo… no… no sé qué pasaría conmigo…-cerro lo ojos y pensó que rayos estaba haciendo, estaba descubriendo la herida con la nana de Yulia, tal vez ya la había aburrido con su tonta declaración de amor por su niña– Lo siento… lo siento si la aburrí… yo…

La anciana sonrió, se puso de pie y abrazo a Lena, dejándola sorprendida con esa acción.

-        No tienes nada que lamentar. Y créeme cuando te digo que… -la miro a los ojos y continuo– tonto es negarse la oportunidad de disfrutar este amor tan hermoso que sienten la una por la otra… Nada de tonto tiene amar como me dices que amas a mi niña Yulia… Y si, a veces duele… pero que sería de la vida sin esas pequeñas discusiones que la condimentan… Es la razón de vivir, aprender con dolor… Tiene que doler para no volverlo a hacer… para cuidar mejor lo que se tiene… Paciencia y buen humor, niña Lena… Mi niña Yulia corresponde totalmente sus sentimientos… Es solo que a veces le cuesta expresarse.

-        Lo sé, lo sé. Gracias por escucharme… necesitaba desahogarme…

-        Cuando me necesite, solo venga aquí… siempre estaré para usted –quien diría que Lena le tomaría la palabra solo un poco más adelante, quien diría.

-        Gracias.

-        Cuide mucho a mi niña. Le han hecho mucho daño en el pasado… si le rompieran el corazón una vez más no sé qué sucedería…

-        La cuidaré y la amaré hasta el día en que ella decida que ya no me necesita a su lado… ese día… aunque se me rompa el corazón a mi… la dejaré ir… Su felicidad, aun a costa de la mía, siempre ha sido mi prioridad.

-        La quiere mucho…

-        Es mi vida.

-        Pero tampoco deje que mi niña tome el control de su vida… Ninguna de las dos partes debe eclipsar a la otra…

-        No se preocupe por eso. Como lo presencio en la cena… se darme mi lugar. Aunque detesto estar en esta tensión con Yulia.

-        Me imagino, pero seguro que más tarde llega y le pide perdón.  Así, todo quedará solucionado.

-        Si. Gracias –y abrazo a la anciana mujer efusivamente.

Minutos después Teresa abandonaba la habitación dejando a una más tranquila Lena recostada en su cama y pensando en la situación. Sin embargo el sonido de su celular no la dejo pensar en nada más, lo tomo y al ver que era un mensaje lo abrió para leerlo:

-        “Star Bright te espera en la puerta principal de la casa. Confía en él, te traerá a mí.”

Era de Yulia. Sonrió pensando que su chica no había dejado las cosas así como estaban, sino que al parecer quería solucionarlas después de dejarle unos minutos para pensar. Salió rapidísimo de la casa y tal como dijera el mensaje Star Bright la esperaba.

-        Oh vamos! No serás malo conmigo no?

El animal sacudió la cabeza y esto le dio buena espina a la pelirroja.

-        Bueno ahí vamos. Llévame con Yulia.

Apoyo el pie en donde debía y de un brinco subió.

-        Vaya... no fue tan malo eh…

No había terminado de hablar cuando Star Bright echo andar a mediana velocidad, haciendo que Lena algo asustada  sostuviera las riendas.

Los minutos pasaban y lo único que Lena lograba ver entre la, ya espesa, oscuridad eran árboles y más árboles. Se empezó a preguntar si no era demasiado inocente al dejar que Star Bright la llevara por donde a este le pareciera. De pronto recordó lo que había dicho su profesor acerca de Pavlov y su teoría acerca de la conducta animal. Según esta, los animales solo actuaban estímulos asociados… y según recordaba ella no había hecho nada más que subirse al lomo del equino confiando en la palabra de su novia.

-        Te juro que si me llevas con Yulia sana y salva, quemaré mi ejemplar original de Psicología Conductista…

No debía haberse apresurado al prometer aquello pues en cuanto terminó, frente a sus ojos fue apareciendo una pequeña cabaña (ahora si era pequeña) con tan solo dos ventanas, de las que se desprendía una tenue luz interior, y una puerta entreabierta. Star Bright la llevo hasta pocos pasos antes de la entrada y se detuvo. Lena entendió que habían llegado y pudo bajar sin complicaciones.

-        Yulia… Yulia estás ahí?

Pero nadie respondió. Se acerco a la puerta y tomo el picaporte para empujarla.  Una vez totalmente abierta pudo observar el contenido del interior y cuan reducido era el espacio. Apenas una chimenea encendida, algunas velas a unos centímetros del alrededor de una alfombra en cuyo centro había una diminuta mesa muy baja para llamarse mesa pero no la podía nombrar de otra manera. Dio unos pasos dentro del lugar y pudo observar lo que la puerta había tapado antes de entrar: una pequeña cama apenas cubierta con algunas mantas y sobre ella una caja de regular tamaño. Todo el lugar olía y se veía bien a pesar de la sencillez que lo rodeaba… pero no había señales de Yulia. Se acercó a la cama y noto que sobre la caja se encontraba un papel. Lo tomó y reconociendo la caligrafía de su novia procedió a leerlo:

-        “Anda, póntelo, no demores!”... Póntelo? Pero que…?

Abrió la caja y ante ella pareció lo que pareció un vestido. Lo tomo de los hombros y lo saco de la caja para observarlo mejor.

-        Es hermoso…

Y realmente lo era. Aunque sencillo era un vestido precioso. Blanco como la nieve. Largo, sin mangas y cuello abierto pero hacia los lados… El diseño se le hacia extrañamente conocido… Pensó unos segundos y asomo sin desearlo la cabeza a la caja y habían más cosas. Las saco todas y al fondo pudo hallar una imagen de una peplos griega que hizo encajar todo. Porque rayos Yulia quería que se vistiera como una antigua joven griega?

-        Que estas tramando Yul? –le dijo a la nada.

Sin perder más el tiempo y siguiendo el modelo de la imagen se vistió con el traje que le había dejado su pelinegra adorada.

Una vez que ya todo estaba es su sitio deseo un espejo para poder ver como había quedado. Se sentía un poco rara pero debía reconocer que el traje era bellísimo. Dio un paso y se dio cuenta de un pequeño detalle miro sus pies y…

-        Será que las aristócratas griegas usaban botas? –se pregunto mientras se reía y se ponía las suyas pues ya no había nada por usar en la caja.

Dio una vuelta algo emocionada y pego una carcajada pues el vestido cubría gran parte de los zapatos. Sin embargo un relinchido de Star Bright la saco de su trance. Decidió salir a ver qué sucedía y cuando llego a la puerta se quedo paralizada ante la visión que tenía. Debía ser un sueño, se dijo. Ella vestida de princesa griega y Yulia frente a ella era un príncipe montado sobre su corcel.

Ambas se quedaron mirando fijamente. Perdiéndose en la mirada de la otra y absorbiendo sus respectivas bellezas. Yulia se preguntaba de donde había salido aquel ángel pelirrojo de verdigris mirar… de donde había salido y como había tenido ella la suerte de tener su amor. Lena se limitaba a mirar a su amada sin pensar en nada más, en que podría perderse en aquel azul mirar y nada más le importaría.

Star Bright se inquieto un poco. Tal vez como diciéndole a su dueña que reaccionara y lo consiguió. Yulia se espabilo y con un tono de voz que transmitía su sorpresa dijo:

-        Que hace por estos lugares una jovencita tan hermosa y tan sola? Podría resultar una situación peligrosa… dada su hermosura, princesa –y le lanzo a Lena una de aquellas sonrisas que la derretían.

-        Yo… -tomo aire y luego de procesar todo decidió seguirle el juego a su novia– yo… me he perdido señor. No logro hallar el camino a casa… y por eso decidí pasar la noche en este hogar que halle en el camino. Pero cuando oí a su caballo salí a ver si alguien había llegado y tal vez podría auxiliarme.

-        Oh, entiendo. Pero no cree que es peligroso que siga a un desconocido dejando un lugar seguro como es su resguardo? No sabe quién soy… podría… podría sucumbir a su belleza… y hacer algo que tal vez usted no desee.

-        No creo que usted sea de ese tipo de personas. Lo veo en su mirada… usted no sería capaz de hacerme daño…

-        Porque piensa eso princesa? Que le trasmite mi mirada? Qué hay de especial en ella? Es tan común como cualquiera de por ahí… –agrego mientras bajaba del caballo y se acercaba a Lena hasta quedar a un paso frente a ella.

-        No… no es así… No es una más, ni mucho menos común… Es la mirada en la cual me quiero perder y en la que me quiero reflejar siempre… nunca había visto el cielo de un azul tan claro a estas horas de la noche… Nunca vi tanta calma en un cielo tan azul… nunca… nunca tuve el océano tan cerca de mi…

-        El océano viene a reclamar a su diosa… viene a reclamarte Afrodita… quiere llevarte a tu hogar…

-        A mi hogar…

-        A nuestro hogar…

-        Nuestro…

-        Aceptas…-respiro hondo, saco de su cuello la cadena que pendía de ella y tomando lo que supuestamente era el dije en la palma se lo mostró a Lena– diosa del océano y de los cielos que cubren la Tierra aceptaría pasar toda su vida al lado de este humilde príncipe que solo le ofrece su corazón y su ser? –y se arrodillo sobre una rodilla  mientras seguía mostrando a Lena su palma con aquel dije.

Lena no podía articular palabra alguna. Parecía que un hechizo le había cerrado la garganta impidiendo a su voz salir de ella. Sin poder decir nada durante unos segundos continuo mirando el anillo que reposaba en la palma de su amada. Apenas podía creer lo que Yulia le estaba proponiendo… sino estaba malinterpretando aquella proposición era la que ella estaba esperando desde hacía mucho…

-        Me está diciendo lo que creo que me está diciendo? –esas fueron las palabras, salieron de su boca una vez que pudo hablar.

-        Si lo que cree que estoy diciendo es que quiero pasar toda mi vida a su lado entonces ha entendido perfectamente –mientras seguía mirando y esperando la respuesta de la pelirroja sintiendo su corazón quererse salir de su pecho de tan fuerte que latía.

-       

-        Acepta casarse conmigo, princesa?

-        Yo… yo… no…

Y Yulia sintió que el corazón se le rompía, cerró los ojos con fuerza e intento detener la lagrimas que querían escapar de sus ojos. De pronto sintió un beso que se depositaba en su mano y como las manos de su amada tomaban la suya. Abrió los ojos y se encontró con el verdigris mirar de aquel ser al que le había entregado su corazón y su ser… y que ahora se los estaba devolviendo.

-        No amor… lo que quiero decir… yo...

-        Lena…

-        Esta princesa que ves frente a ti no me va quitar lo que es mío… Es Yelena Sergeyevna Katina la que acepta casarse contigo, Yulia Olegovna Volkova… Acepto.

-        Lena! –y se lanzó a besar los labios de su amada.

Cuando la necesidad de aire las hizo separarse se pusieron de pie y tomadas de la mano se dieron un beso más… un beso corto y dulce.

-        Me asustaste amor… creí… creí que…

-        Quiero pasar toda mi vida a tu lado… Yul… amor… te quiero tanto…

-        Y yo a ti Lena, y yo a ti…

Entonces soltando momentáneamente las manos de su, ahora, prometida saco el anillo de la cadena que lo sostenía. Luego tomo la mano izquierda de Lena y en su dedo anular coloco el símbolo de la decisión de ambas de compartir una vida en común. Ambas sonrieron y en símbolo de respeto al compromiso Yulia beso el anillo. En ese momento Lena reparo en el anillo. No se había parado a observarlo bien… solo lo había visto sin mirarlo realmente. Así, no pudo evitar una exclamación. La esmeralda central era de un verde clarísimo, muy parecido al de sus ojos, mientras que los diamantes que lo rodeaban eran blancos y atrapaban toda la luz de Luna y los colores de alrededor. Además le daban a la esmeralda el mismo toque que las chispas grises de sus ojos otorgaban al verde iris de sus ojos. Pensó que solamente una persona profundamente enamorada elegiría aquel tipo de gema tan parecida a los ojos de la persona amada y gastaría lo que imaginaba que había gastado Yulia.

-        Es hermoso.

-        Te gusta?

-        Muchísimo.

-        El color va con tus ojos… por eso lo elegí. Me alegro que te guste.

-        Gracias –y abrazo a su morena.

-        Es solo una pequeña muestra del gran amor que siento por ti Lena. Ya no concibo mi vida sin ti –correspondiendo el abrazo.

-        Ni yo la mía sin ti.

Estuvieron unos minutos más besándose y haciéndose cariños bajo el amparo de la Luna llena. Sin embargo, cuando Yulia sintió a Lena estremecerse de frío decidieron irse. Entraron a apagar las luces y velas de la cabaña, además de recoger la ropa de Lena (Yulia insistió en que no se quitara el peplos). Tomaron una manta y luego de montar a Star Bright se cubrieron con ella. Estuvieron unos minutos solo mirándose sin decir nada. Dicho silencio se rompió cuando Lena menciono la duda acerca de la ropa:

-        Se te ve hermosa así. Eres un guapísimo príncipe… pero créeme que me encantaría verte con uno como el que llevo yo.

font-family: inherit;-        Jajaj no te gusta? Te ves hermosísima.

-        Gracias amor. Pero en serio a que se debe este despliegue de…

-        Disfraces?

-        Jajaj sí.

-        Bueno amor… como sabrás me encanta la literatura griega y napoleónica…

-        Si.

-        Bueno hace unos días leí una historia en la cual a un general de Napoleón se le aparecía la diosa Afrodita y esta lo cautivo con su belleza hasta enamorarlo locamente. Un poco extraña pero era una historia que había deseado leer hacía mucho. La encontré en una feria de libros usados y el libro en cuestión era muy viejo y pequeño. El autor es desconocido y junto con esa historia hay otras que son similares. Era mi sueño de libro y lo compré. Cuando leí la historia te imagine como Afrodita y bueno desde ese día mi obsesión era verte así como estas ahora.

-        Jajaj ay Yul.

-        Además… para serte sincera pareces tanto una diosa como un hermoso ángel. Un hermoso ángel de ojos verdes y cabellos de fuego.

-        Este ángel quiere ser tu ángel de la guarda. Quiere cuidarte, amarte y respetarte hasta el último día de su vida. Este ángel ha decidido quedarse en la tierra y a tu lado…

-        Por qué harías algo así, ser celestial?

-        Por qué he descubierto algo mejor que la gloria eterna.

-        Que es…?

-        La dicha de estar a tu lado, amor mío. Ni la gloria eterna se compara a lo que siento cuando estoy en tus brazos y cuando beso tus labios. Que los cielos me condenen si estoy blasfemando pero es la verdad.

-        Entonces que también me condenen por robar a una de sus más hermosas estrellas.

-        Te amo.

-        Y yo a ti amor.

Y unieron sus labios en un beso temporal, mientras que sus almas se unían para siempre. Cuando se separaron Lena se empezó a reír picadamente.

-        Porque nos reímos? –pregunto Yulia sonriendo.

-        Porque no puedo ser más feliz que en este momento… y además…

-        Además?

-        Soy un ángel con botas jajaj –y se alzo un poco el vestido para mostrarle a Yulia a que se refería.

La pelinegra rió con ganas y dándole un beso más la apretó un poco más a su cuerpo. Quince minutos después Star Bright descansaba de tan agotador día en el establo y ellas ya estaban cómodamente colocadas en su habitación. Yulia se recostó en la cama y abrazo fuertemente a Lena.

-        Hoy solo quiero dormir contigo en mis brazos.

-        Está bien.

-        No puedo ser más feliz de lo que me has hecho hoy Lena.

-        Y yo amor, y yo.

-        Gracias amor.

-        No gracias a ti por todo. Lo  hiciste tan especial…

-        No amor, gracias a ti. Perdóname.

-        Porque? No hay nada que perdonar amor, todo me encanto –a esas alturas ni siquiera recordaba la pelea anterior y menos su motivo.

-        Gracias por cuidar de esta mortal, ángel de la guarda.

-        Yul… -y la miro a los ojos emocionada.

-        Sé que nunca te he dado las gracias… tu siempre me cuidas en todo momento… no solo cuando salimos de fiesta… y nunca te lo he dicho pero… Gracias Lena, gracias por estar siempre a mi lado. Nunca voy a terminar de agradecerle al destino que te haya puesto en mi camino… realmente eres mi ángel de la guarda…

-        Es porque te amo Yul.

-        Te cuidare Lena… te cuidare siempre.

-        Ya lo haces –y bostezo, el sueño le estaba ganando.

-        Es hora de descansar. Buenas noches mi amor.

-        Buenas noches amor.

Y se quedaron profundamente dormidas.



-        Que romántica resultaste niña Yulia!

-        Jajaj cuando me pidió que fuera su novia también lo hizo muy especial Tere. Solo a ella se le pueden ocurrir esos detalles… -y le dio un corto beso a la apenada pelinegra– detalles que me encantan.

-        Y entonces para cuando? Cuando será la boda?

-        Aun no lo hemos discutido. Pero supongo que esperaremos a establecernos un poco más Tere.

-        Y usted que piensa niña Lena?

-        Lo mismo Tere. Ahora mismo la única que ha trabajado en serio es Yulia. Yo apenas empezare mañana a dar consulta. Espero que todo salga según lo previsto y si es así…-sonrió maliciosamente– no tendremos que esperar mucho y le echare el lazo a esta hermosa niña para que deje de hacer cabriolas por ahí.

-        Ay amor… con lo que me gusta hacer cabriolas –respondió Yulia con un puchero que llevo a Lena a tomarla de las mejillas– Hey que duele.

-        Jajaj me encanta esa carita de cachorrito apaleado –soltó las mejillas de su prometida e intento agarrarle la nariz pero Yulia hizo como si fuera a morderle y las tres rieron.

-        Dios! Este exceso de azúcar en el ambiente puede provocarle Diabetes a cualquiera eh! Las dejo solas, terminen su desayuno y cuando regrese lavaré los platos.

-        No te preocupes Tere nosotras lo haremos.

-        No niña Lena, seguro les falta acomodar algunas de sus cosas y ya les quedan pocas horas para partir a la ciudad. Tómense este tiempo libre. Con permiso.

-        Hasta luego Tere –dijeron ambas.

-        Y la anciana salió de la cocina.

-        Es cierto no hemos hecho planes aún –siguió Yulia

-        Quieres hacer planes ya mi amor? –dándole un bocado del cereal en la boca, una vez que Yulia paso el alimento respondió.

-        No sé.  Y tú?

-        No lo sé. Creo que si podríamos hablar de cuando empezaremos a hablar de ello.

-        Jajaj vaya trabalenguas te salió.

-        Jajaj pero que piensas?

-        Por mi me caso mañana mismo contigo pero aun falta saber la reacción de mi padre.

Y la burbujita de felicidad en la que estaba volando Lena se rompió y se dio de bruces contra la realidad. Había olvidado completamente al padre de Yulia.

-        Tienes razón. No sabemos cómo reaccionará tu padre.

-        Amor –y tomo la mano de Lena– eso no importa créeme. Sea que mi padre este a favor o en contra tu serás mi esposa. Nada me hará cambiar de decisión –proféticas palabras de la pelinegra.

-        No quiero que por mi culpa tengas malos entendidos con tus padres.

-        Bah! Lena! Jajaj mi madre te quiere más que a mí, creo! Todos los días me pregunta que cuando te llevaré a casa, que cuando te presentaré oficialmente a la familia, que cuando hablaré con mi padre, etc, etc, etc.

-        Y porque no lo has hecho? Porque no has hablado con tu padre? Te avergüenzas de mi, amor? , pensó la pelirroja pero no expreso su duda.

-        Cuando hablo a tu casa Larissa siempre es amable conmigo.

-        Creo que si cambio de novia me deshereda y te adopta a ti.

-        Es una suerte saber que mi suegra me tiene consideración. Y ni siquiera sueñes con cambiar de novia… me vas a tener que aguantar hasta que me muera.

-        Jajaj será un placer aguantarte amor. Pero tenlo por seguro, mamá te estima mucho y eso que han sido pocas las veces que se han visto. Hasta el momento te estás echando al bolsillo a dos miembros de tres que tiene la familia Volkova… sin contar a Rada… ese traidor cada que te ve quiere irse contigo… ya no es Volkova, me ha dicho que ahora es Katina.

-        Jajaj es un hermoso perro… y muy inteligente. Por mi parte, te diré que papá y mamá siempre me preguntan cuándo te tienen por la casa.

-        Desde la amenaza de tu padre –refiriéndose a la castración– tengo algo de miedo de asomarme por ahí.

-        Jajaj que cosas dices Yul!

-        Jajaj no amor. Mis suegros me tendrán por tu casa dentro de nada. Quiero hablar con tu padre acerca de nuestro compromiso. Quiero que sepan que lo nuestro va en serio… tan enserio que te he pedido que te cases conmigo y tú has aceptado.

-        Y tú? Has aceptado casarte conmigo?

-        Jajaj Lenita, amor, yo lo acepté hace algún tiempo que quería pasar mi vida a tu lado. Quería pedírtelo hace mucho… es solo que…

-        … -su corazón se agito un poco pues no sabía que le diría Yulia ahora.

-        Estaba esperando un momento especial para hacerlo. Cuando supe que veníamos aquí traje todo lo necesario… y bueno anoche me decidí… Supe que era la ocasión perfecta y no lo pensé más… Quería pedírtelo y estaba loca por saber que me responderías… Anhelaba que me aceptaras.

-        Yul –pego su frente con la de la pelinegra y mirándola a los ojos le respondió- mi vida es tuya, amor. Quiero pasar lo que me reste de vida a tu lado.

-        Yo también Lena. Entonces dentro de cuanto quieres empezar con todo esto.

-        Esperemos Yul. Déjame estabilizarme bien. Quiero contar con cierta estabilidad económica y cuando lo consiga nos casamos en menos de lo que canta un gallo. Ni un minuto más, ni un menos. Quiero que lleves mi nombre escrito en tu frente… quiero que todos sepan que eres mía.

-        Ya lo soy Lena.

-        Pero no todos lo saben y hay ciertas arpías como las de la discoteca de anteanoche que deben saber que ya tienes dueña.

-        Jajaj me haces sentir como una mascota. Y por cierto tú se los dejaste bien en claro a esas chicas –y rió más al recordar como Lena había dejado claro que ella era suya a unas chicas que habían intentando ligar con ella.

-        Eran unas frescas.

-        No tenías que ser tan explícita.

-        Jajaj como si no te hubiera gustado!

-        Lenita créeme cuando te digo que a mi no me molesta que me manosees pero no enfrente de una masa de desconocidos… es algo bochornoso.

-        Jajaj pero les quedo claro que usted señorita Volkova, futura de Katina, es mía.

-        Hasta la muerte.

-        Hasta la muerte.

Tres horas más tarde se encontraban rumbo a Moscú con un cargamento de cosas para picar que les había preparado Tere, quien despidió a las chicas como si nunca fuera a volver a verlas y haciéndolas prometer que regresarían lo antes posible.



-        Buenas tardes, me puede comunicar con la doctora Elena Katina?

-        Quien habla?

-        La chica más hermosa de toda Rusia… después de la doctora claro.

-        Oh, vaya! De veras? Y no querrá salir conmigo? Me muero de ganas de salir con la chica más hermosa de toda Rusia.

-        Mmm puede ser… tendría que consultarlo con mi novia. Es una chica algo… celosa… pero amar es compartir… y no creo que le moleste compartirme –y soltó una carcajada.

-        Ni lo sueñes Volkova!

-        Jajaj hola amor mío como estas?

-        Ahora estoy mejor que hace unos minutos… pero tu comentario no me gusto nadita Yul.

-        Jajaj era una broma.

-        Lo sé, lo sé –riéndose-. Amar es compartir… pero compartir con la persona que amas, no a la persona que amas.

-        Jajaj tienes mucha razón. Qué estás haciendo? Ya terminaste tu consulta?

-        En realidad sí. Estoy verificando las notas que he tomado hoy. Pero al parecer todo está en orden… ya me conoces.

-        Adicta al orden.

-        Así es. Porque me lo preguntas?

-        Acaba de llamarme mi primo Aleksey. Ayer llego con su hermana de Londres y quiere salir conmigo.

-        Son los hijos de tu tío… Vasili?

-        Así es. Ambos llevarán a sus parejas y quieren conocerte. Deseas acompañarnos amor?

-        Claro.

-        No estás muy agotada verdad?

-        No Yul y gracias por preguntar.

-        Es que los primeros días estabas muy cansadita luego de regresar del hospital

-        Si pero ya me estoy acostumbrando.

-        Entonces van a ser las siete de la noche… te paso a recoger a tu casa a las nueve? Te da el tiempo?

-        Si, perfecto. Ya estoy saliendo para mi casa entonces. Allá te espero.

-        Lenita… es probable que quieran ir a un antro no te molesta verdad?

-        Me imaginaba que para eso era la salida… no te preocupes. Tengo ganas de conocer a tus famosos primos.

-        Aún faltan muchos más por conocer pero estos son mis favoritos.

-        Lo sé, me has hablado tanto de ellos… siento que los conozco ya de toda la vida.

-        Jajaj ok, paso por ti en unas horas.

-        Te espero.

-        Bye, te quiero.

-        Y yo, hasta luego.

Y luego de dar por finalizada la llamada en el celular soltó un suspiro.

-        Dios! Ojalá les agrade a tus primos, amor -y se dejó caer sobre su escritorio.

Luego de respirar unos minutos para tranquilizarse ordeno el poco desorden que había, tomo sus cosas y salió del su oficina rumbo a su coche.

-        Hasta mañana doctora Katina.

-        Hasta mañana Masha –dijo respondiendo al saludo de la enfermera que se encontraba en el mostrador de atención.

-        Una vez en su coche tomo la conocida ruta hacia su casa. Llego en menos de media ya que no hubo tráfico. Cuando iba a subir a su habitación su madre la intercepto:

-        Hola mamá, no sabía que ya habían llegado – acercándose para saludarla.

-        Llegamos hace unos minutos. Tu padre quería descansar un poco más temprano hoy. Como estas? – observando a la radiante pelirroja.

-        Bien, ya no me cansa tanto como las semanas anteriores.

-        Te estás acostumbrando. Me alegro.

-        Si.

-        Estás contenta. Mmm seguro que sales con Yulia, no?

-        Si, vendrá a recogerme en unas horas.

-        Y se presentara al fin?

-        Jajaj mamá! Esta muy ocupada. Ya te he dicho que está trabajando en la empresa de su padre…

-        Algo que también deberías hacer tu Elena.

Elena se encogió cuando oyó a su padre dirigirse a ella con un tono tan serio. Era el reclamo que había oído desde que le informo a su padre que no estudiaría nada relacionado con Finanzas ni Gestión de Empresas sino más bien Psicología.

-        Buenas noches papi –dijo dándole la cara a su progenitor.

-        Buenas noches –respondió Sergey Katin quien tenía ambas manos en las caderas en señal de estar hablando muy en serio.

-        Jajaj ay Sergey! –dijo Inessa acercándose para abrazarlo– Vas a molestar a Lena toda la vida con ello?

-        No, solo hasta que decida dedicarse a cuidar el patrimonio de la familia.

-        Es decir hasta que trabaje en la empresa – tradujo Inessa con una sonrisa.

-        Pero papi…

-        No me digas así, que esta vez no me convencerás –ahora si riendo, esa pose dura no le duraba mucho a Sergey con la menor de los Katin.

-        Jajaj pero papi acaso no son suficientes Sergey y Vladimir?

-        Claro que sí pero tú serías el complemento perfecto! Y estaría más tranquilo, si cuando muero mis tres, y he dicho tres, hijos se quedaran al frente de lo que yo, mi padre y el padre de este han luchado tanto en conservar.

-        Sergey no hables así!

-        Si papá no hables así… tú tienes cuerda para rato aún.

-        Bueno que decías acerca de Yulia?

-        No nada. Que mamá me insiste que no pasa por aquí pero le digo que esta a full con todo lo que su padre le está encargando hacer en su empresa.

-        Oleg me comento cuando nos conocimos que solo está esperando a que ella esté lo suficientemente preparada para dirigir la empresa y se retirará. Como ella es hija única… bueno tiene más responsabilidad sobre sus hombros así que imagino que tiempo es lo que menos debe tener ahora que ha terminado su carrera.

-        Si, su padre la está cargando con muchas cosas. Apenas nos hemos podido ver desde que hemos empezado a trabajar ambas.

-        Tengo entendido que desde muy joven ella ha estado en el negocio.

-        Si, desde muy joven ha estado trabajando duro.

-        Oh, vaya. Me hubieras explicado la situación Lena y no te hubiera insistido más hija – dijo Inessa al oír todo lo que la pelinegra estaba haciendo.

-        Si es cierto mamá, pero no te preocupes es más que seguro que Yulia se tomará un tiempo para venir a verlos.

-        Vas a salir con ella.

-        Si al fin! Hace cuatro días que solo somos conversaciones por teléfono. Pero sus primos han llegado de Londres y quiere salir un rato con ellos.

-        Te presentará como su pareja? – pregunto Inessa.

-        Jajaj no lo sé mamá. No sé aun cuando lo diremos abiertamente.

-        Yulia te está ocultando, hija? – pregunto preocupado Sergey.

-        No papá. Hemos quedado que cuando nuestros padres estén totalmente enterados empezaremos a llevar la relación más abiertamente. Yulia aún no ha podido hablar con su padre… así que nos toca esperar un poco más.

-        Larissa? – pregunto Inessa refiriéndose a cuál era la opinión de Larissa.

-        Mi suegra está totalmente de acuerdo y nos apoya.

-        Cuando conocimos a los padres de tu novia nos pareció que ambos eran excelentes personas, hija. Nos gustaría mucho que pasáramos a ser familia. Además, Yulia es una chica muy especial y no puedo pensar en nadie mejor que ella para ti, amor – dijo muy feliz Sergey y aunque Inessa aún no estaba totalmente convencida asintió.

-        Bueno tengo que cambiarme. Yulia vendrá en una hora. Con permiso.

-        Adelante, hija – dijo Sergey y sonriendo la pelirroja subió las escaleras que le llevaban a su habitación.

-        Has visto ese anillo verdad, amor? – menciono Inessa.

-        Claro que si, amor. No sé cómo reaccionaré el día que me diga que se nos casa. Es tan pequeña aún.

-        Jajaj Sergey! Tiene veintitrés años! –riendo de la actitud de su esposo.

-        Pero aún es tan joven –miró sospechosamente a su esposa y riendo agregó-. Y tu no digas nada que cuando Sergey se caso no dejaste de llorar en días. Y cuando Vladimir se fue a vivir con su novia casi te da un shock nervioso.

-        Es porque Sergey era el primero en dar ese paso y pensé que ya faltaba poco para quedarnos solos. Criar a los hijos con tanto esfuerzo para que te dejen… nunca me había puesto a pensar en ello hasta que Sergey nos dijo que se casaba. Y si te soy sincera cuando Lena nos diga que se nos casa… me sentiré más vieja de lo que ahora me siento.

-        Pensé que con dos nietos ya nos sentíamos viejos, amor –recibiendo un codazo de parte de su esposa.

-        Viejo serás tú Katin.

-        Sí, pero soy tu viejo – riendo.

-        Jajaj si, es cierto.

Veinte minutos antes de la hora dicha Yulia tocaba, llamaba a la puerta de la gran casa de los Katin y un minuto después era conducida por una de las criadas hacia la sala de visitas donde la esperaban los padres de Lena. Cuando llego a ellos ambos se pusieron de pie y se acercaron a saludarla.

-        Buenas noches señor Katin.

-        Hola Yulia! Como has estado? –dándole la mano a manera de saludo y Yulia respondiéndole.

-        Muy bien gracias.

-        Buenas noches Yulia –dijo Inessa acercándose a saludar a Yulia.

-        Buenas noches señora Inessa. Como esta?

-        Muy bien gracias Yulia. Justo hoy le preguntaba a Lena cuando te tendríamos por aquí.

-        Jajaj bueno justo hoy vine un poco antes de lo acordado con Lena porque deseaba hablar con ustedes.

-        Bueno tomemos asiento –cuando estuvieron sentados Sergey continuo-: Dinos Yulia, te oímos.

-        Bueno. Lena me contó que ya había hablado con ustedes acerca de nuestra relación.

-        Así es. Nos dijo que tienen una relación que va más allá de una simple amistad – puntualizo Inessa.

-        Y que ya va más de un año – agrego Sergey.

-        Así es. Lena es mi novia desde hace más de un año y bueno en realidad… creo que nuestra relación cada vez se ha hecho más seria. Yo… yo quería saber si están de acuerdo con que Lena y yo tengamos una relación de pareja como la que tenemos ahora. Me gustaría saber su opinión –a pesar de la aparente serenidad que mostraba delante de los progenitores de su novia, Yulia podía sentir como sus rodillas temblaban y el corazón se le aceleraba gradualmente.

Inessa estaba a punto de decir algo pero Sergey hablo antes y sin darse cuenta corto a su esposa.

-        En realidad Yulia, lo único que quiero es que mi hija sea feliz. Si tú contribuyes a eso, por mi parte no tengo ningún inconveniente en que ustedes sigan con su relación.

-        Yo amo a Lena y mientras ella desee estar a mi lado haré todo lo que esté a mi alcance para hacerla lo más feliz posible.

-        Por mi parte tampoco tengo mucho que decir. No influiré nunca en las decisiones de mi hija. Y si su decisión es estar contigo, no tengo más que decir al respecto –y Yulia captó perfectamente que su suegra no estaba totalmente de acuerdo pero que no intervendría en la relación de ambas.

-        Entonces tengo su permiso para seguir mi relación con Lena?

-        Así es Yulia. Solo que te estaré vigilando, no dejaré que le hagas daño a mi pequeña eh! –dijo riendo Sergey y contagió a todos.

-        Presiento que están hablando de mi –dijo Lena haciéndose presente.

Yulia se puso de pie y se acerco a saludarla.

-        Hola amor, estas hermosísima –y le dio un beso en la mejilla.

Lena sorprendida por la actitud de su novia la tomó del mentón, antes que esta regresara a sentarse, y le dio un beso corto en la boca delante de sus padres. Los cuales se miraron y se encogieron de hombros.

-        De que hablaban? –pregunto Lena llevando de la mano a su sorprendida novia hacia el sofá a tomar asiento.

-        Bueno hija… Yulia nos hablaba de ustedes –respondió Sergey.

-        Y que les decía eh? –mirando a su novia sospechosamente.

-        Jajaj nos estaba dando las quejas – agrego Inessa.

-        Qué tipo de quejas? –entrecerrando más los ojos mientras la pelinegra tragaba con dificultad atemorizada por la mirada de su novia.

-        Jajaj no mires así a la pobre Yulia, hija –tranquilizando la situación Sergey-. Solo estaba pidiendo nuestra opinión acerca de su relación. Y le dijimos lo mismo que a ti. Así que te puede cortejar con mi permiso.

-        Jajaj gracias papá. Y tú, amor, no tienes que decir nada?

-        Solo que estás hermosa, eso es todo.

Tanto Sergey como Inessa sonrieron. Y es que a pesar de las reservas de esta última llevaba todo el tiempo analizando a Yulia cuidadosamente y lo único que había podido observar en la morena, desde que Lena apareció en escena, era el amor que de los ojos esta despedía. Parecía que esa chica si amaba a su pequeña pelirroja. Sin embargo, aún desconfiaba pues había enviado a investigar todo acerca de Yulia y el informe que le entrego en detective no le agrado mucho. Según dicho informe Yulia había roto los corazones de muchas jovencitas por donde quiera que la morena hubiera pasado antes de estar con Lena. Y era cierto… pero según le informo el detective luego que la chica había iniciado la relación con su hija no se le conocía ninguna aventura. Inessa seguiría investigando a Yulia y si descubría alguna actitud desleal por parte de la morena hacia su hija no lo dudaría dos veces y le quitaría la máscara frente a Lena. No permitiría que nadie le vea la cara a su hija… y más allá de ello no podía terminar de aceptar que su pequeña amase a una chica. Aunque esta fuera un partido excelente, además de muy guapa, no podía negarlo y aceptaba que Yulia era una joven muy guapa. No era raro que hubiera roto tantos corazones… las chicas con esas preferencias se le arrojarían a los brazos y las que no también... Y ahora que lo pensaba nunca le había conocido ningún novio a su hija. Reflexionó y haciendo memoria nunca había visto a su hija atraída hacia ningún muchacho. Eso quería decir que… su… hija… Dios! Qué ciega había estado al pensar que era porque era una chica dedicada solo al estudio! Una sola hija era la que había concebido y era homosexual!

-        Bueno entonces nos retiramos. Seguro tus primos nos están esperando verdad, amor? –pregunto Lena a Yulia.

Inessa se sorprendió pues se había perdido gran parte de la charla. Sacudió completamente sus pensamientos y cortó las palabras de Yulia preguntando:

-        Yulia cuando te podemos esperar para almorzar?

La pelinegra sentía que el corazón iba a disparársele. Su suegra no había hablado mucho y ahora salía con esa pregunta tan inesperada.

-        Tal vez este fin de semana.

-        Entonces confírmalo con Lena y te esperaremos. Tengo muchas ganas de conocer a la novia de mi hija –y sonrió, lo mejor hacer sentir confiado al enemigo, así podría cometer errores.

-        Gracias señora Inessa.

-        Bueno ahora si nos vamos. Papá, mamá, regresaré algo tarde. Adiós –y dio un beso a cada uno de sus padres.

-        Fue un gusto charlar con ustedes señor y señora Katin. No se preocupen traeré a Lena lo antes posible… solo quiero que mis primos la conozcan. Con permiso –ahora a quien se le disparó el corazón fue a Lena… mis primos la conozcan… iba a presentarla como su pareja.

-        Claro. Cuídamela mucho, Yulia –y se despidió Sergey.

-        Hasta luego – se sumó Inessa.

Ambas sonrieron y desaparecieron por la puerta.

Cuando Yulia la presentó ante sus primos y sus respectivas parejas, Lena no se sintió tan nerviosa como se había venido sintiendo durante el trayecto hacia el antro en donde habían quedado en encontrarse. Esto se debía a que los cuatro jóvenes eran tan abiertos y tan cariñosos que la recibieron como si fuera una amiga a la que no veían hace años e incluso bromearon con Yulia acerca que su novia era muy linda y que la cuidara porque podían bajársela.

Noto que Aleksey era en más de un sentido parecido a Yulia, solo que este no tenía el pelo pintado de negro sino que conservaba su natural rubio y los ojos azules herencia de los Volkov. También era un muchacho muy alegre y muy atento con su novia, quien se notaba realmente enamorada del muchacho. En realidad, era palpable que el sentimiento era mutuo.

Ekaterina, Katia para todos, era un poco más tranquila y se parecía increíblemente a su hermano mayor sin llegar a tener los ojos azules, sino más bien castaños muy claros. Su novio era un muchacho muy guapo y se encontraba atento a la menor petición de su novia. Y no era para menos ya que era conocido por todo el mundo que los conociera que los Volkov, aparte de una gran fortuna, poseían sex appeal único. Tanto así, que sin llegar a pertenecer a la farándula, los paparazzis muchas veces los habían hecho objeto de sus persecuciones. Gracias a que los jóvenes habían sido enviados a estudiar en el extranjero las persecuciones habían bajado pero dentro de poco habría una reunión familiar y era probable que Moscú fuera invadida por todos los primos Volkov lo cual siempre atraía la atención de la prensa.

La velada paso tranquila y con los primos divirtiéndose a más no poder. Sin embargo, el sentido de responsabilidad de los dos mayores hizo que tuvieran que detener la diversión temprano pues tanto Yulia como Aleksey debían presentarse en la oficina temprano. Dado que Katia aún no terminaba la escuela podía quedarse pero prefirió retirarse ya que noto el cansancio de su novio que aún no se recuperaba del viaje tan largo.

-        Tenemos que repetir definitivamente! –asevero Aleksey y su novia asintió apoyándolo.

-        Lena eres increíble! Yulia tiene mucha suerte de tenerte como novia! Aleksey tiene razón debemos volver a salir! –agrego Katia.

-        Gracias. Ustedes también me han caído muy bien. Desde luego que volveremos a salir, verdad Yul?

-        Claro, solo deja que llegue el fin de semana. Son los únicos días que mi padre me suelta.

Una vez que todos se despidieron y habiendo tomado camino para la casa de Lena, Yulia le dijo a su chica:

-        Te los metiste al bolsillo.

-        Jajaj lo dices como si lo hiciera con toda la mala intención del mundo.

-        Sabes que no me refiero a eso –y aprovechando la luz roja le dio un beso a su novia.

-        Ellos son muy agradables.

-        Sí, todos los Volkov somos así.

-        Jajaj que modesta.

-        Lo sé, lo sé –sonriendo.

Y al llegar a la puerta de la casa de Lena, Yulia no dejo irse a su pelirroja sin antes darle un apasionado beso.

-        Lo necesitaba amor… es muy difícil estar tantos días sin ti… no sabes cuánto te he extrañado. Nunca antes nos habíamos dejado de ver tantos días seguidos –acariciando el rostro de Lena.

-        También es difícil para mí Yul pero ya nos acostumbraremos –respondió sonriendo Lena.

-        Nunca me acostumbrare a no verte.

-        Ni yo pero ya veremos cómo hacemos si?

-        Está bien. Anda a descansar.

-        Gracias por todo. Me divertí mucho –le dio otro beso y bajo del auto. Maneja con cuidado, buenas noches.

-        Buenas noches también –esperó a que Lena entrara a su casa y partió hacia la suya.

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