Onceavo capítulo. Enjoy it!
- Y dices que al parecer el bebe estuvo soñando algo feo? –incrédula preguntaba.
- Eso dijo la doctora que atiende Lena. Es por eso que se inquieto. Luego cuando Lena la acaricio se debió haber calmado.
- Vaya…nunca había oído eso –mirando hacia un punto inexistente.
- Yo tampoco pero al parecer pueden soñar dentro del vientre.
- Pero porque se habría inquietado? No le hiciste nada a Lena, verdad? –mirándola con desconfianza.
- Bueno jeje…deja de mirarme así… -apenada.
- Que le hiciste Volkova?!
- Nada, nada. Al contrario de lo que puedas pensar…Lena y yo…nos hemos dado una nueva oportunidad –sonriendo.
- En serio?! –sorprendida.
- Si.
- Wow! Yul! Que alegría! Me alegro tanto! Se lo merecen!
- Bueno mas que nosotras…nuestro bebe se lo merece –sonriendo embobada.
- Dios mío! Ese bebe les cayo del cielo! Yul! Mírate!
- Que? –riendo.
- Jajaj traeré un babero. Estas que arrastras babas por tu bebe.
- Jeje –apenada pero feliz-. Se que me veo como una boba, pero soy una boba feliz.
- Así veo.
- Y tu como andas? Arkadi me comento que han hablado cada vez menos desde que se fue a Sudáfrica
- Bueno tú sabes que terminamos en los mejores términos.
- Ninguno de los dos me ha querido decir porque acabaron, pero ya me enterare –lanzándole una mirada sospechosa.
- Hay cosas que aun no estas preparada para oír Yulita.
- No me digas Yulita.
- Bueno Yulita –remarcando la última palabra- me retiro.
- Si, mejor anda. Ya te pusiste antipática.
- Jajaj ok, nos vemos.
Sonrió y levanto el auricular, marco el tan conocido numero, espero la dos timbradas de rigor y oyó esa voz que le alegraba los días.
- Hola amor, como estas?
- Como esta la mamacita mas bella de cosmos? –sonriendo de oreja a oreja.
- Ay Yul, como hablas.
- Pero es cierto bebe, eres la madrecita mas hermosa que he visto en toda mi vida.
- Jejej gracias, mi amor. Me alegra que pienses eso. Algunas parejas a estas alturas del embarazo no suelen pensar eso de sus embarazadas esposas.
- Porque son unos tontos!
- Y tu no lo eres, verdad?
- Nop –sonriendo.
- Jajaj.
- Lenita en unos minutos más salgo para la casa.
- Justo quería saber si venias a almorzar para hacerte tu postre favorito.
- Si! Ahí voy!
- Esta bien te espero.
- Nos vemos, linda.
- Nos vemos, mi vida.
Arreglo sus pendientes y cinco minutos después salía de su oficina despidiéndose muy alegre de su amiga.
Los días pasaron tranquilos. Sabían que poco a poco el día en que la bebe naciera estaba mas cerca que nunca y aquello las emocionaba.
Lena prácticamente no podía moverse de casa. Cada día le costaba mas poder moverse debido al peso de la bebe, quien según su doctora estaba desarrollándose extremadamente bien. Lena estaba feliz pero también muy cansada.
Sin embargo, un día de aquellos se despertó con las suficientes energías para realizar la proeza de visitar a su morena a su oficina.
Se arreglo con mucho esmero y salio de la casa. El chofer para ese entonces ya la esperaba, le abrió la puerta del auto y segundos después atravesaban las calles de Moscú rumbo a las oficinas de su amada esposa.
Cuando llego, los guardianes de la entrada la recibieron con una enorme sonrisa y la dejaron pasar saludándola con sumo respeto. Lena sonrió y respondió el saludo. Tomo el elevador y le pidió al encargado ir al piso de su esposa.
- Claro señora Volkova.
- Lena, por favor.
- No, como se le ocurre. No deseo tener problemas con la señora Yulia –algo asustado.
- Jajaj –rió recordando que desde la época de David y Marcus, Yulia había sido tachada de una celosa incorregible por los medios de comunicación.
Cuando llegaron al piso Lena se despidió del pobre muchacho que no podía despegar la vista de la hermosa pelirroja. Se dirigió hacia la oficina de su amada esposa pero al no encontrar a Andrea en la oficina anterior a la de Yulia dudo en entrar. O avisarle a Yulia mediante el teléfono. Bien podía interrumpir alguna reunión y no quería eso. Pero al final decidió que siempre podría disculparse. Se acerco a la puerta de Yulia y abrió, empujo un poco y se asomo. No vio a nadie en el escritorio y se pregunto si Yulia no estaría. Luego dio unos pasos mas y al virar hacia su derecha se encontró con algo que en su vida deseo ver. Allí, en el sillón de la oficina de Yulia, se encontraban esta y una rubia, sin blusa, en su encima besándose apasionadamente.
Se quedo inmóvil sin saber que hacer y fue tan solo el sonido de su cartera caer al suelo lo que alerto a las amantes de la presencia de la pelirroja.
Yulia se quito a Krystina de encima y se puso de pie de un brinco.
- Lena…no es lo que tú crees…yo…ella…yo no…
Lena la miro como si no la reconociera. Luego miro a la mujer que estaba en el sofá poniéndose la blusa y que la miro dándole una sonrisa maliciosa. Entonces la reconoció: era la mujer con la que una vez se habían encontrado en un restaurante hacia ya mucho tiempo. Entonces todo cuadro en su mente: Yulia había hecho uso de las condiciones del contrato y siempre tuvo una amante.
Todo había sido una mentira. La nueva oportunidad. El amor que parecía demostrarle. El interés por ella…todo fue mentira. Todo fue una cortina para hacerla sentir bien durante su estado.
Los ojos se le llenaron de lágrimas. Miro a Yulia que le estaba hablando a escasos centímetros pero no la estaba oyendo. Miro a la hermosa rubia que estaba terminando se acomodarse al ropa y le sonreía de manera maliciosa.
- Dile la verdad de una vez Yulia. Dile que en cuanto nazca la bebe la dejaras y criaremos juntas a tu hija. Díselo de una vez y acaba con esta farsa.
Aquello si lo había oído. Entonces se soltó bruscamente de Yulia y la encaro.
- Es cierto eso?
- No, no! Cállate Krystina y lárgate! Hace horas te llevo intentando sacar de aquí! Lena no le creas…no es cierto! Yo quiero quedarme contigo, con nuestra bebe…no quiero perderte de nuevo…
- Hace unos minutos no decías eso Yul –dijo Krystina sarcásticamente.
Yulia perdió la paciencia, se acerco a la rubia y le dio una bofetada que la mando d regreso al sofá, la tomo de las solapas de blusa y le advirtió:
- Lárgate de mi vida. No te quiero volver a ver nunca mas me oyes? Nunca mas! Hace mucho debí dejarte en claro esto pero ahora te lo digo: yo amo a mi esposa y nunca, me oyes, nunca la dejaría por alguien como tú, ni por nadie!
- Yulia…
- Hace meses te deje ir sin decir nada esperando que nunca más volvieras. Hace horas te vengo diciendo que te largues de aquí y que todo se acabo. Si algo le sucede a mi esposa o a mi hija te juro que te buscare y te matare con mis propias manos.
- No me puedes hacer esto!
- Quien lo dice?! Lárgate! Lárgate de una vez!
- Y de que servirá si tu esposita adorada nunca te lo perdonara y es mas ya se te escapo –riendo.
Yulia se volvió hacia el lugar donde había dejado a Lena y comprobó lo que Krystina le había dicho.
- Me las pagaras!
- Al menos me queda la satisfacción de que tú tampoco te quedaras limpia Yulita. –cambio su expresión sarcástica hacia una totalmente feroz-. Nadie me deja Volkova, nadie!
- Tú te largaste! Y no pudiste haberlo hecho en el mejor momento! Nunca le podrías llegar siquiera a los talones a Lena!
- No pensabas eso cuando…
- Cuando me acostaba contigo solo podía pensar en ella! Es que acaso no te has dado cuenta que si tuviste unos minutos de mi vida es porque te pareces a ella? Despierta! Solo fuiste un pálido reemplazo de aquello que por estupida rechazaba! Desaparece de mi vida Krystina o te juro que te arrepentirás –y salio corriendo detrás de Lena.
- Esto no se quedara así Yulia, no se quedara así –con toda la rabia que solo el despecho puede causar en una mujer herida.
Andaba todo lo rápido que sus pies le daban pero en un momento dado un fuerte dolor en el pecho la hizo detenerse.
- Lena? Que te sucede?
La pelirroja levanto la vista y se encontró con Andrea frente a ella. Ella también debía saberlo, ella también la traiciono.
- Tu también lo sabes no es así?
- Saber? Saber que? –realmente confundida.
- Yulia y su amante…
- Lena…yo…-avergonzada.
- Lo sabía, todos los sabían menos la estupida de la esposa de Yulia. Estaba haciendo el papel de imbecil, no es así?
- No, Lena no es así. Ella…ella la dejo…no se que paso…pero ellas ya no…
- Las acabo de ver! Se estaban revolcando en la oficina de Yulia! No quieras ofender mi inteligencia!
- Lena…
Pero la pelirroja siguió su camino. Sin embargo, sintió un mareo demasiado fuerte y no atino a agarrarse de nada. Fue un milagro que Andrea a pesar de todo la estuviera siguiendo pues fue ella quien sostuvo. Aunque las lágrimas le empañaban la visión pudo distinguir perfectamente a la castaña.
- Estas bien, Lena?
- No, no me siento bien –sonrió tristemente-. Creo que tampoco podría, verdad?
- Vamos te llevare al clínica.
- Dame unos minuuuuuuuuuuuuu... –y soltó un gemido de dolor desde el fondo de su alma.
Yulia llego corriendo y la sostuvo. Todos los empleados que pasaban por ahí se quedaron mirando que es lo que sucedía. Sin embargo, a ninguna le importo.
- Lena, mi amor, que sucede?
Lena la miro con dolor, con decepción y con una tristeza tan grande que Yulia se sintió lo peor del mundo. Sintió como Lena hizo un esfuerzo por que la soltara pero no lo consiguió.
- No hagas esfuerzo, te lastimaras y lastimaras al bebe.
- No…no parecía…importarte mucho…mientras…
- Lena por favor…-miro a Andrea- Andy llama una ambulancia. Creo que no podré manejar así.
- Vete…no me toques…-soltó otro gemido- si por tu culpa…le sucede algo a mi bebe…nunca…nunca…nunca te lo perdonare Yulia Volkova…me entendiste? Nunca te lo perdonare!
Yulia jamás había visto a Lena así. Y no pudo negar que tuvo miedo. En ese momento aparecieron los de servicios médicos de la empresa con una silla de ruedas. Lena intento ponerse de pie pero casi inmediatamente perdió el conocimiento. Yulia la sostuvo de milagro y entro en pánico. Lena se veía realmente mal. Los paramédicos colocaron a la pelirroja en la silla de ruedas y se dirigieron acompañados por Yulia hacia los pisos inferiores a esperar que la ambulancia llegue. La cual ya se encontraba en la puerta cuando bajaron. Yulia estaba a punto de subir cuando sintió una mano que la retuvo del brazo, se volvió y vio a su padre:
- Tranquila, en unos momentos llegare allá con tu madre. Mantén la calma.
- Si papá –y subió inmediatamente.
Veinte minutos después se encontraba fuera de la sala de emergencias esperando que alguien pudiera decirle algo acerca del estado de Lena y de su bebe. No podía dejar de maldecirse así misma por lo que podría ocurrir. Solo ella tenía la culpa. Jamás debió haberle dado cabida a Krystina.
Las palabras de advertencia de Andrea resonaban constantemente en su cabeza. Resonaban tanto que creyó que le iba a explotar el cerebro.
- Señora Volkova…Señora Volkova…Oiga se encuentra bien?
- Eh? –saliendo de su infierno personal.
- Que si se encuentra bien –preocupada.
La morena levanto la cabeza y reconoció a la doctora que estaba atendiendo a Lena. Se puso de pie de un brinco y pregunto por su esposa:
- Como se encuentra mi esposa?
- Justo salía a hablarle de ello.
- Puede decírmelo, por favor? Estoy muriendo de la angustia.
- Lena se encuentra en un estado muy delicado. Al parecer sufrió una impresión muy fuerte y eso provoco el adelanto del parto…
- Quiere decir que…?
- El bebe se adelanto. Es más que probable que nazca hoy.
- Pero como esta?
- No se lo puedo asegurar pues no contamos aun con todos los resultados de los exámenes realizados. Pero…
- La escucho –sintiéndose peor a cada palabra.
- La vida de su esposa corre riesgo. Su corazón no esta respondiendo como debería y aun no despierta. Si no lo hace en veinte minutos tendremos que proceder a realizar una cesárea.
- No…Lena…
- Lo siento pero seria la única manera de proteger al bebe.
- Entiendo –mirando al suelo.
En ese momento una enfermera salio de la sala donde se encontraba Lena.
- Doctora! La paciente ha reaccionado!
- Excelente!
- Puedo pasar? –rogó Yulia.
- Lo siento, la situación es demasiado delicada.
- Entonces?
- La paciente ha estado con contracciones durante los últimos minutos y la dilatación al parecer ya es la suficiente –dijo al enfermera.
- Si su esposa se encuentra bien el bebe podrá nacer normalmente –completo la doctora dirigiéndose a Yulia.
- Por favor –rogando- haga todo lo posible por que ellas estén bien
- Lo haremos –y junto con la enfermera se dirigió rápidamente a la sala de partos.
Yulia se dio la vuelta y se encontró con los rostros asustados de sus padres y suegros. Todo parecía indicar que habían oído todo. Solo atino a correr a abrazar a su padre y romper en llanto. No podía mas, su conciencia estaba haciendo monumentales estragos en ella. La desesperación se estaba apoderando de su ser y no sabia como podía lidiar con ello.
Sentía que estaba punto de perder a los dos seres que más amaba en el mundo…y no podía hacer nada.
Los minutos pasaban y nadie salía a dar noticias acerca de lo que estaba sucediendo dentro de la sala donde estaban atendiendo a Lena. Yulia ya estaba a punto de hacer un hoyo en el piso de tantas vueltas que estaba dando. Al final estaba sola ya que sus padre habían ido por un café y sus suegros habían decidió ir a la capilla que se encontraba en el recinto.
Cuando oyó que la puerta de la sala se abría y una enfermera salía de ella con un bulto blanco en sus brazos su corazón se detuvo.
Todo empezó a transcurrir en cámara lenta y le pareció que había pasado una eternidad hasta cuando la mujer se paro delante suyo y sonriendo le hablo.
- Señora Volkova, hay alguien que la quiere conocer.
Yulia solo miraba el bulto blanco totalmente cubierto.
- Le presento a una señorita que viajo cerca de nueve meses para conocerla –descubrió el rostro de la bebe y se la mostró a Yulia.
La morena se quedo estupefacta y no atino a hacer nada. La enfermera solo sonreía al notar el estado de la nueva madre.
- Seria bueno que la sostuviera, al parecer se esta empezando a inquietar.
Yulia sacudió la cabeza y negó con la cabeza.
- No se como…yo…
- Solo haga lo que le digo.
Le enfermera ayudo a Yulia a colocar los brazos en la posición correcta para sostener a la niña y después la dejo en sus brazos.
El momento cuando por fin sostuvo el celestial peso de su hija en ella fue indescriptible. No habían palabras para describir toda la alegría y temor que sintió.
Su corazón estaba a punto de salírsele de su pecho y podía sentir la sangre bombear rápidamente por todo el cuerpo. Apenas si podía creer que algo tan pequeñito pudiera causar tanta felicidad. La enfermera se alejo unos pasos para dejarlas solas.
Casi con temor descubrió la cabecita de su hija y pudo observar la totalidad de la creación. La niña abrió los ojos y la miro fijamente, Yulia pudo notar que tenía sus ojos...y no solo eso. La espesa mata de cabellos que tenía sobre la cabeza era casi tan rubia como alguna vez lo fue ella. Así que esa era la sorpresa de Lena, por ello tanto secreto. Pero en su rostro había....si, definitivamente había rasgos de su pelirroja: la frente, la nariz y la barbilla. Podía vislumbrar algunas pequeñas manchas en la piel, las cuales identifico como pecas.
Mamá? Si, ya era mamá. Maravillas de la ciencia que ahora pudieran lograr milagros como aquel que sostenía tan delicadamente entre sus brazos. La acomodo en su brazo izquierdo y empezó a acariciarle el rostro...Suave, fue lo primero que vino a su mente y después se transporto mentalmente hace meses atrás.
- Te amo...Te amo...Yul...Yul…
Se sonrojo al recordar los gemidos de Lena al hacer el amor. Pero es que la palabra suave también le recordaba a la piel de su esposa. Su esposa. Soltó un suspiro fuerte y susurro.
- Si algo le pasa a tu mamá...solo yo tendré la culpa...yo seré la única responsable...Pero te juro que pase lo que pase te voy a cuidar y amar...Ahora tengo una nueva razón para vivir...y esa eres tu mi amor, mi amor chiquito...
La nena miro fijamente a Yulia como si le entendiera.
- Quiero tanto a tu mamá...Y es ahora cuando estoy a punto de perderla cuando...cuando lo acepto...Fui una tonta...he sido una verdadera tonta...
Una lágrima rodó por su mejilla y apoyo a su pequeña en su hombro y su pecho.
- La recuperaremos...ya veras, mi amor, la tendremos de regreso lo antes posible.
La enfermera regreso y al ver la escena se enterneció, pero ya era hora que la pequeña vaya a la cuna para poder tenerla bajo inspección.
- Señora Volkova...
Yulia se sobresalto un poco y la miro como si no la reconociera.
- Debo llevar a la niña a la sección de observaciones.
- Por que? –se sobresalto y cubrió a la bebe como protegiéndola.
- Aun debe permanecer bajo observación continua por unos días.
- Le sucede algo?
- No lo podremos saber con certeza si no realizamos los exámenes correspondientes. Pero al parecer todo esta bien.
- Esta bien...Si, si claro...Tómela.
Con mucha pena y delicadeza puso a la niña en los brazos de la enfermera. Una vez lo hizo, recordó que no le habían dicho nada acerca de Lena.
- Puede decirme algo de mi esposa?
La sonrisa que tenía la enfermera se desvaneció, soltó un suspiro y hablo.
- No puedo decirle nada muy certero, será la doctora quien le informe detalladamente. Lo ultimo que supe antes que la doctora me enviara con la niña es que…su esposa no esta muy bien.
Yulia cerró los ojos con fuerza y agacho la mirada. Respiro profundamente antes de poder hablar y pregunto.
- Pero…estará bien verdad?
- No puedo decirle más. Lo siento pero…quizás…deba prepararse para muchas cosas.
Yulia se termino de derrumbar. No pudo soportarlo más y soltó unas lágrimas.
- El parto fue complicado y su esposa no estaba en las mejores las condiciones cuando llego aquí. Será la doctora a cargo quien le explique a detalle. Lo siento.
- No se preocupe. Por favor, no importa cuanto cueste quiero que mi hija y mi esposa tengan las mejores atenciones.
- No se preocupe. Así será. Con permiso.
La enfermera siguió su camino pero se detuvo a unos pasos.
- Por cierto, no me dijo el nombre de la bebe. Debo ponerle su identificación.
Yulia se volvió a ver a la mujer y pensó unos segundos para poder responder.
- Sasha. Su nombre será Sasha.
- Bonito nombre, corresponde para una niña tan hermosa –y se retiro sonriendo.
Si tan solo ella pudiera sonreír. Y no era que su hija, su preciosa hija, no la hiciera feliz, al contrario, la hacia enormemente feliz. Sino que simplemente no se imaginaba que podría pasar si algo le sucedía a Lena. Si algo le llegara a suceder a Lena y ella fuera la responsable.
Tal solo diez minutos después la doctora a carga salio de la sala y se acerco a yulia. Esta la miraba con un temor que se vislumbraba claramente en su rostro. Y es que como no sentir temor cuando la expresión de cansancio y sobretodo de no saber que decir se reflejaba en el rostro de la galena.
Cuando la joven de azul se detuvo frente a la morena esta se preparo para oír lo que sea. Sin embargo después de cinco segundos se dio cuenta que nunca estaría preparada para oír que le hubiera pasado algo malo a Lena.
- Señora Volkova…
- La escucho doctora, como esta mi esposa?
- Bueno el parto ha sido algo complicado. Lena se negó a la cesárea y decidió dar a luz por la manera convencional. No quería que la bebe tuviera ningún problema. Pero la bebe no presentaba complicaciones, sino ella.
- De que tipo?
- En la fase final de la labor de parto, cuando ya nos encontrábamos recibiendo a su bebe, se presento un paro respiratorio. Intervenimos de emergencia. Pero no logramos reanimarla sino después un minuto. Lena aun no despierta. Estamos algo preocupados por ello. Debería ya haber reaccionado. Por ello envié a la enfermera con la bebe, me quede por si reaccionaba poco después, quería revisarla yo misma.
- Entonces…?
- Se encuentra en una especie de coma. No sabemos que esta sucediendo. Físicamente ella esta bien, es decir estable. Pero por alguna razón no despierta.
- Eso que quiere decir? –imaginándose las causas de ello.
- Pareciera que Lena no quisiera despertar. Es como si tan solo hubiera esperado dar a luz y después…
Silencio.
- Después…? –Yulia la incito a seguir.
- Y después ya no quisiera seguir –mirando a Yulia fijamente-. Paso algo para que el parto se adelantara de forma tan brusca? Hasta la última revisión todo estaba perfecto. Solo se me ocurre que Lena tuvo un fuerte impacto emocional para que las cosas se complicaran como realmente sucedió.
Silencio.
- No es que me este metiendo pero…-tratando se disculparse pero fue cortada por Yulia.
- No, esta bien. En realidad…si, Lena tuvo una impresión muy fuerte. Después de ello, tan solo minutos después empezó a sentirse mal.
- Bueno solo hay que esperar ahora. Las próximas cuarenta y ocho horas son cruciales para saber como evolucionara el estado de Lena.
- Muchas gracias por todo.
- No hay de que.
- Mi hija…?
- Es preciosa. Es realmente hermosa y esta muy bien. Como se vio en todo el embarazo, la bebe siempre estuvo bien. Quien presento complicaciones al dar a luz fue Lena.
- Entiendo.
- De todas maneras mantendremos a ambas bajo observación permanente.
- Muchas gracias por todo.
- No hay porque agradecer. Es mi deber. En diez minutos trasladaran a Lena a su habitación. Con permiso.
- Adelante.
Yulia se quedo pensando en la posible razón porque Lena no querría despertar. Se imaginaba perfectamente que esa razón tenía nombre y apellido, y este pensamiento tan solo logro hacerla sentir mas culpable aun.
- Que te hice Lena?
Esa pregunta resonaba una y otra vez en su cabeza. Sin embargo, tuvo que salir de sus pensamientos cuando sus padres y sus suegros aparecieron en la sala.
- Yulia hay noticias de mi hija? –pregunto Sergey.
- Si. Hace unos momentos salió una enfermera y…y traía consigo a mi hija…-sonriendo.
- Una niña? –pregunto Oleg.
- Oh, Dios! Que alegría! –dijo Inessa.
- Una niña! Seguro tan hermosa como ustedes –menciono emocionada Larissa.
- Si. Es muy hermosa.
- Todo salió bien? –pregunto Oleg.
- Si, la niña está bien. Solo por precaución la tendrán bajo observación un tiempo más.
- Entiendo –dijo Sergey.
- Y como está mi hija? –pregunto directamente Inessa.
- Lena…-palicedió un poco y todos se dieron cuenta que las cosas no estaban bien con la pelirroja.
- Que sucedió con mi hija, Yulia? –algo tenso Sergey.
- Lena tuvo algunos problemas en el parto. Según lo que la misma doctora me acaba de decir al final de la labor se presentó un paro respiratorio. Hicieron lo posible por reanimar a Lena y…
- Y? –insistió Sergey.
- Y a pesar que lo lograron Lena aun no reacciona…
- Como le comente a la señora Volkova, Lena ha entrado en una especie de coma –continuó la doctora haciendo aparición-. No sabemos porque, ya que el paro no duro tanto. La reanimamos casi inmediatamente. Lo único que nos resta es esperar.
- Pero como así? Lena estaba en perfecto estado de salud! Como es posible que sucediera esto? –algo alterado Sergey.
- La doctora miró a Yulia y luego miró a los cuatro mayores.
- No lo sabemos señor Katin. Pero tenemos a disposición a nuestros mejores especialistas. Ellos están trabajando ya en el caso. En todo caso Lena ya se encuentra en su habitación. Puede entrar a verla, pero solo unos minutos y una persona por vez. La niña esta en las cunas del tercer piso, pueden verla también. Con permiso –dijo retirándose.
Todos se quedaron callados. Segundos después Inessa rompía en llanto y se aferraba a su esposo quien solo atino a abrazarla y perder su mirada en algún punto en el suelo.
Larissa se acerco a Yulia y la abrazo. Era lo que la pelinegra necesitaba. El dique que contenía todo el dolor y la angustia explotó. Las lágrimas empezaron a caer a raudales y se aferró a su madre apoyándose en ella y dejando fluir todo lo que sentía. El temor, el miedo, la culpa y el pánico. Si, Yulia Volkova estaba aterrada. Aterrada de solo pensar que podría perder a su esposa. A su Lena. Al amor de su vida. Si algo te sucede, mi amor…será íntegramente mi culpa, fue lo último que pensó antes de perder el conocimiento.
Los días fueron pasando y con aquel Yulia marcaba el inicio de la tercera semana de vida de su hija, que a la vez coincidía con la tercera semana que Lena aun no despertaba del coma en el cual había caído. Los doctores insistían en no saber las causas pero Yulia dentro de si empezaba a creer que todo era por su culpa. Estaba casi segura que ese extraño sueño en el cual Lena se había sumido era debido a que no quería volver a saber de ella y de algún modo no despertar era la forma de evitar enfrentarse a realidad que sabia Lena suponía: que Yulia la dejaría por Krystina. Cosa nada cierta. Suspiró.
Si Lena le hubiera dejado explicarle…
- Pensé que demorarías más en realizar lo que te pedí. Eres tan eficiente Andy… -dijo Yulia firmando la carpeta de documentos que debía enviar a su padre por la tarde.
- No soy tu eficiente asistente, mi amor –acercándose hacia Yulia con una mirada llena de lujuria.
- Krystina… -sin poderse creer lo que estaba viendo.
La rubia se acercó hasta Yulia, giró su silla y se sentó en las piernas de la morena. Pasó sus brazos por detrás de su nuca y empezó a jugar con los largos cabellos de Yulia.
- Me extrañaste, amor?
- Krystina yo…yo…no…yo… -su mente no podía procesar lo que estaba ocurriendo. Nunca pensó volver a ver a Krystina.
- Lo sé amor, lo sé. Pero ya estoy de regreso y solo para ti.
La rubia sonrió y se iba acercando para besar a Yulia. Cuando estaba a un centímetro de sus labios, la morena se puso de pie de un brinco enviando al suelo a la rubia. Pero no se detuvo y se alejó lo más posible. Sabía que esa mujer era peligrosa y no quería hacer nada que estropeara lo que ahora tenía con Lena. No podía traicionar a su esposa. No podía, ni quería.
- Que demonios te pasa Yulia?! –poniéndose de pie enfadada y sobándose aquella parte que había servido como soporte a la caída.
- Krystina yo…yo…qué haces?
- Qué crees que estoy haciendo Yulia? He regresado! Y esta vez me quedaré! Quiero quedarme contigo…quiero hacer mi vida a tu lado…yo…yo te amo –mirándola fijamente.
- …
- No me vas a decir nada? –empezando a enfadarse-. Yulia he dicho que te amo, me oíste?
- Te oí perfectamente.
- Y?
- Y qué?
- Y tú no me dirás lo mismo?
- No.
- Qué?! –sorprendida.
- Krystina…cuando te fuiste…dejamos claro que lo nuestro había terminado. Y antes de ello cuando empezamos…nunca te prometí nada y tú lo sabes. Lo nuestro solo fue pasión…sexo…un affaire…llámalo como quieras. Ninguna de las dos buscaba nada más.
- Lo se pero…me enamore de ti, bebé, no he podido evitar enamorarme de ti –acercándose y abrazándola-. Estoy locamente enamorada de ti…estos meses lejos de ti…me han servido para darme cuenta –reposó su rostro en el pecho de la morena y aumento la fuerza del abrazo-. No quieres más a tu mujer, que más te ata a ella? Déjala, Yul, déjala y quédate conmigo. Te juro que te haré tan feliz que…
- No puedo –y se soltó del abrazo.
- Es por que tu mujercita esta embarazada? Lo vi en las noticias…Qué fue? Inseminación? Vamos Yul! Ese hijo no es tuyo! No tienes ningún deber para con ella! Pero si lo que deseas es mantener a ella y a su hijo: hazlo pero déjala! Déjala y quédate conmigo amor!
- Ese hijo es mío, Krystina, mío y de Lena. No la dejaré.
- Por qué? Ya no la amas! Siempre me lo dijiste! Y como estás tan segura que es tuyo! Te esta viendo la cara Yul!
- Calla, por favor, calla. No te permito que hables así de Lena. Ella es mi esposa y te pido respeto para con ella.
- Qué…qué te paso, Yul? –sorprendida-. Solo me fui unos meses y me encuentro…y te encuentro tan cambiada…Qué te hizo Katina? –mirando a Yulia como si no la reconociera.
- Simplemente me di cuenta que la amo, Krystina. Eso es todo. Y es por ello que te pido que no vuelvas a buscarme. Lo siento, me quedo con mi esposa.
- No es…cierto…no es cierto…
Sin que le diera tiempo a nada Krystina se lanzo encima de Yulia, cayendo ambas sobre el sofá. La rubia tal vez no lo pareciera pero tuvo la fuerza suficiente para mantener a Yulia debajo de su cuerpo y desabrocharle la blusa. Estaba totalmente convencida que un poco de pasión haría retornar a la morena a su lado.
Yulia, cerro los ojos con fuerza en un reflejo de rechazo hacia Krystina, se revolvió e intento quitarse de encima a la rubia pero no lo logró. Fueron tan solo segundos después de haber caído en el sofá que escuchó el sonido de algo cayendo al piso. Yulia abrió los ojos y viro la mirada solo para encontrarse a Lena mirándolas horrorizada y con los ojos inundados de lágrimas. Sintió como se le estrujo el corazón y aquello le dio fuerzas para arrojar a Krystina a un lado. Se puso de pie y se acercó hacia Lena intentando explicarle la situación. Pero su mente era un caos y solo pudo decir unas pocas palabras.
- Lena…no es lo que tú crees…yo…ella…yo no…
De todo lo que pudo haber dicho solo se le ocurrió decir aquello. Aquellas palabras que siempre dicen los culpables cuando son atrapados con las manos en la masa. Ahora seria capaz de darse de golpes contra la pared o quizás dejar que algún trailer la arrolle por no haber mantenido la calma cuando sucedió todo aquello. Era la segunda vez que le pasaba y ella no había podido controlar la situación. Que ganas de zapearse! Y ahora Lena estaba en ese estado. Todo por una tonta equivocación.
Sin darse cuenta, tan metida como estaba en sus pensamientos, llegó a la clínica y casi se pasa la entrada si no es porque dio un giro de miedo y logró entrar, pero con ello ganándose un par de miradas de odio de los conductores que venían tras ella.
- Para lo que me importa –susurro.
Se estaciono tranquilamente en el estacionamiento de la clínica y cuando se dirigía hacia el edifico su móvil sonó.
- Bueno? –respondiendo.
- Hola Yul, como estas?
- Nina! Que sorpresa! Desde donde me llamas? –mientras se detenía para conversar tranquilamente.
- Estoy en Ontario.
- Como van las cosas?
- Bien, de aquí nos vamos a Estados Unidos y después a Brasil. Creo que no podré volver a Moscú tan pronto como había deseado.
- Bueno es tu trabajo.
- Y lo adoro.
- Me alegra.
- Yul, cuéntame, como van las cosas con la bebé y con Lena? Ya despertó?
- La bebé esta muy bien. Esta sanita y es hermosa como creo que siempre te lo digo.
- Jajaj si, casi te veo babeando por tu hija –mostrando alegría sincera-. Y Lena?
- Aun nada. Me esta desesperando. Me siento impotente de no poder hacer nada. Solo la puedo ver ahí dormir y dormir…yo…si no fuera por Sasha…
- Tranquila Yul. Debes ser fuerte! Vamos! Por la bebé! Por el amor que le tienes a Lena! Recuerda que aun te falta lo más difícil! Debes ser fuerte!
- Lograr que Lena crea que no tuve nada que ver con Krystina será todo un reto.
- Te creerá, ya veras. Te ama más de lo que mereces, granuja –bromeando.
- Jajaj cuanto me quieres!
- Tú lo sabes.
- Pero tienes razón, mucha razón.
- Yul… -unos momentos de silencio- lo siento debo cortar. Me están llamando
- No te preocupes. Muchas gracias por llamar, cuídate mucho.
- Igualmente. Adiós, te llamare lo más pronto posible.
- Adiós –sonriendo.
Siguió su camino hacia el edificio y poco después entraba a la sala donde estaban las cunas. Estaba ansiosa, como todos los días, por ver a su hija. Tan solo llevaba dos semanas de haber nacido y esa pequeña había logrado hacerle cambiar la perspectiva que tenía hacia la vida.
La enfermera que estaba revisando las cunas la vio y sonrió, Yulia correspondió a esa sonrisa. Le abrió la puerta y le dio el traje de siempre.
- Como esta hoy señora Volkova?
- Mejor que ayer y ansiosa por darle de comer a Sasha.
- Es una de las madres más jóvenes que tenemos por aquí y sin embargo es la más entusiasta y animosa de todas –esperando que Yulia termine de ponerse el traje.
- Ventajas de la edad…y de la alegría que provoca mi hija.
- Es una hermosa niña. Pase –guiándola-. Los progresos han sido enormes: ha aumentado de peso y tamaño, es muy despierta y atenta, suele dormir lo justo y necesario, no llora mucho. Eso al inicio preocupo a la pediatra, pero después de algunos análisis se le adjudico a su carácter. Es una niña muy paciente. Como puede ver –acercándose a la cuna- solo ahora que la esta sintiendo acercarse esta empezando a revolverse. Estoy casi segura que en cuanto usted hable Sasha alzará los brazos en busca de usted.
- Es tan inteligente como Lena –sonriendo y esa sonrisa aumentó al ver como realmente Sasha estiraba los brazos tal como dijo la enfermera.
- La dejo a solas. El biberón esta al lado de la cuna. Con permiso.
- Propio.
Yulia espero que la enfermera se retirara y luego se acerco a su hija rápidamente, la tomo en brazos y la apretó contra su cuerpo.
- Mi cosita bella, yo también te extrañe. No sabes cuanto! –sonrió al oír los gorgoteos de su hija en su oído-. No veo la hora de tenerte en casa y consentirte todo el día –la bajo y la reclinó frente a ella-. Me dicen que eres una niña muy bien portada eh! Que feliz me siento. Eso lo sacaste de tu mami Lena. Ella es tan hermosa y tan inteligente como me están diciendo que lo eres tú.
Yulia se asombraba cuando la niña la miraba atenta, poniendo atención a cada palabra, como si pudiera entenderla. La miraba con esos profundos ojos azules, parte de su herencia, que le decían que quería comerse el mundo como reconoció ella también deseaba hacer cuando era niña. Sabía que Sasha había heredado muchas cosas de ambas y poco a poco estaba demostrando las características más saltantes de su personalidad. Además, también sabía que seria una niña hermosísima. Si tan solo ahora se veía adorable con los suaves rizos que se dejaban entrever en su corta cabellera rubia, su piel blanca y esas dulces pequitas. Era una Lena pequeña de cabello rubio y ojos azules. Quizás con el tiempo demostraría algo más de su lado de su familia pero por ahora estaba realmente feliz con la niña. En realidad estaba más que agradecida que estuviera sana, un adicional era que la niña fuera tan hermosa. Aquello la hacia sentir orgullosa y sumamente afortunada.
- Y todo es gracias a tu mami que te cuido como no tienes idea mientras te esperábamos.
La niña hizo un amago de sonrisa y Yulia se dio por bien servida. Había empezado a sonreír hace algunos días y aumento aquello a su lista: heredó mi sonrisa.
Sabia que ya casi era la hora de la comida, acercó un dedo a la boca de la pequeña y esta casi lo atrapa con la boca. Aquello le indicaba que ya tenía hambre. Sonrió, la retuvo con un solo brazo contra su pecho, tomo el biberón con el brazo libre y empezó a alimentar a su hija, quien mientras consumía su alimento la miraba fijamente.
- Come tranquilita. A ver si, así tranquilita, no te apresures…no, no…nadie te quitara el biberón…Así, eso, así es. Eres un angelito.
Quien la viera pensaría que llevaba varios hijos o bebés en su haber, pero lo cierto era que había leído e investigado con tanto ahínco el asunto que algo debía habérsele quedado. Quería ser la mejor para su hija, quería darle lo mejor y solo podría hacerlo poniendo todo de si. Lena seria de mucha ayuda, sabia que la pelirroja seria una madre estupenda. Sonrió tristemente.
- Tu mami es una dormilona: aun no despierta. Cuando lo haga se lamentara estas dos semanas que se perdió. La tendremos que poner al día, si?
Cuarenta minutos después Sasha se encontraba nuevamente en su cuna y Yulia saliendo de la sala de bebes rumbo a ver a Lena. La enfermera que se encargaba de los bebés se despidió de ella y le dio una noticia que esperaba con fervor.
- La doctora la está atendiendo. Al parecer han habido progresos.
- De verdad? – no pudo ocultar la sonrisa que eso le produjo.
- Si, si se apresura tal vez pueda alcanzarla y preguntar por el estado de su esposa.
- Si, claro. Por favor cuide a mi ángel.
- Si, para eso estamos.
- Gracias y hasta luego.
La enfermera sonrió y la morena salio casi corriendo hacia la habitación de Lena. Hacia días que su amada no despertaba y si habían habido progresos deseaba que ya pudiera hablarle. Al llegar vio a la doctora y una enfermera salir de la habitación.
- Ksiusha...
- Yulia! –ya se trataban con más confianza-. Me alegra mucho verte.
- A mi también me alegra verte. Acabas de revisar a Lena?
- Si –un silencio de algunos segundos hasta que la pelinegra hablo.
- Y...como está?
- Felicidades! Ya está mejor. Recupero la conciencia durante unos minutos pero luego se quedo dormida. Ya se encuentra mucho mejor. Solo necesitará muchos cuidados y una alimentación bastante balanceada. No solo por ella sino también por la niña. Es más que seguro que hoy por la tarde le de su primer alimento a su pequeña.
Yulia al fin respiro de alivio. Sonrió y en un acto impulsivo abrazo a la doctora.
- Gracias! Muchas gracias!
- No hay de que, es mi deber –murmuro la doctora algo apenada.
Se separaron y Yulia pregunto si podía ver a su esposa:
- Por favor, adelante. Solo no hagas mucho ruido.
- Gracias, con permiso.
Entró sigilosamente y al acercarse cada vez más pudo observar el cabello rojo de su amada. Al fin la vio por entero al dar unos pasos más. Los ojos se le llenaron de lágrimas al verla conectada a esos aparatos. Se acercó y se sentó en una silla al lado de la cama.
- Hola amor. Como estás? –tomó la mano totalmente pálida de Lena y la besó antes de seguir–. Según veo más pálida que lo acostumbrado –sonrió tristemente-. Pero sabes? Aun así estas hermosa...siempre lo estás…siempre has sido la mujer más hermosa sobre la faz de la Tierra...siempre lo serás. Eres...eres lo mejor que me ha pasado en la vida Lena...y no...no quiero perderte. No quiero perderte amor...pero se que...se que es probable que no quieras estar cerca de mi después de todo lo que paso. Me lo merezco. No merezco que sigas amándome pero...gracias a Dios el mundo es injusto…porque tengo tu amor y no lo merezco. Siempre seguiste demostrándomelo. Siempre…y la prueba mas grande es…es esa nueva vida que acabas de traer al mundo. Nuestra hija, nuestra bebé. Por ella…por ella y por ti luchare hasta conseguir tu perdón mi amor. No quiero estar lejos de ustedes. Te recompensare por todo este tiempo…en el que mis celos me cegaron. Y es que…creí volverme loca cuando estuve apunto de perderte…Cuando ese idiota casi te aparta de mi. Me dolió tanto Lena, me dolió tanto que no confiaras en mi…porque fue por ello que estuve a punto de perderte…a ti…a ti, el ser que más he amado…al único ser que he amado en toda mi vida. Porque antes de ti no ame a nadie, a nadie. No conocí el amor hasta que te conocí a ti. Eres y serás el único amor de mi vida…el único…Lena, la única…
Apoyó su frente en la cama y sin soltar la mano de la pelirroja fue cayendo en un profundo sueño, del cual despertó horas después, cuando sintió la firme pero rápida presión de la mano que tenía sostenida con la suya.
- Lena? Amor? Estas despertando?
Lena emitió algunos suaves quejidos y poco a poco fue abriendo los ojos. Yulia se sentó a su lado y la miro fijamente:
- Hola bella durmiente, como estás?
- Yu…Yul…que…que pasó?
- Tranquila, no te preocupes todo está bien.
Se sintió un poco confundida. Ni siquiera recordaba que hacia algunas horas ya había despertado. No sabia ni donde estaba hasta que le dio una mirada a toda la habitación y la reconoció a medias.
- Es...esto es...
- Estás en la clínica. Has estado dormida por varios días...
Eso la hizo reaccionar e instintivamente se llevó las manos al vientre. Al no sentirlo abultado se empezó a desesperar:
- El bebé?
- Fue una niña. Esta completamente sana y es muy, pero muy hermosa…tanto como tú.
Lena sonrió. Se había asustado mucho al no sentir dentro suyo a su bebe.
- Una niña?
- Si, una niña.
- Y donde está? –algo asustada.
- En su cuna. Me dijeron que esta tarde te la traerían para que la alimentes.
- La has visto?
- Si.
- Como es?
Al ver el brillo en los ojos de su esposa, Lena comprendió que Yulia estaba feliz. Hacia mucho tiempo que no veía a su morena con ese brillo en los ojos y aquella luz aumentó cuando empezó a hablar de su hija.
- Es...es simplemente...un ángel...
- Estoy deseando verla. Cuéntame como es por favor –con los ojos brillándole de esperanza.
- Tiene tu frente, tu nariz y tu barbilla...en si se parece mucho a ti.
- En serio?
Yulia vio un rastro a penas visible de decepción en el rostro de su esposa y se preguntó a que se debía.
- Si, claro. Es preciosa.
- Vaya...Estoy deseando verla –mirando sus manos momentáneamente-. Cuéntame más por favor –regresando su mirada hacia Yulia.
- Bueno pues...no se como le hizo pero se robo dos pedazos de cielo y los tomo como ojos jajaj.
- De verdad? –lo dijo con una enorme sonrisa.
- Si y algunos rayos de Sol para cubrir su cabecita.
- Oh Dios! Lo deseaba tanto.
- Como?
- Deseaba que se pareciera a ti Yul, lo deseaba tanto.
Yulia se sonrojo pero sonrió feliz. Luego recordó que Lena no debería estar siendo tan amable por ella. Pero lo aludió a la felicidad del momento que estaban viviendo…quizás mas tarde le hablaría un poco más seriamente. Pero pensaba disfrutar esos momentos.
- Si quieres iré a pedir que...
Fueron interrumpidas con un sonido de la puerta.
- Adelante –dijo la morena.
- Como está la nueva mama? –entró preguntando una enfermera.
- Bien...yo... –pero le fue imposible seguir hablando a Lena, cuando vio un bulto blanco en brazos de la enfermera– es...es mi nena? –sentándose lo mas rápido que pudo en la cama y apoyándose en el espaldar.
- Así es. Y déjeme decirle que esta muy hambrienta -sonriendo.
- Oh, Dios!
Lena sentía su corazón latir estrepitosamente en su pecho. Parecía querérsele salir. Y el ritmo aumentaba conforme la enfermera se acercaba cada vez más con su niña. Cuando la mujer de blanco puso en sus brazos a la niña, su corazón pareció detenerse y para ella todo a excepción de la niña y Yulia desapareció. Sintió el celestial peso de la pequeña en sus brazos y su corazón tomo un ritmo más razonable. Destapó a la niña de la manta que la envolvía, y pudo observar, al igual que Yulia la primera vez hizo, la magnitud de la creación. Una lágrima resbaló por su mejilla al darse cuenta que Yulia tenía razón: la niña era preciosa. Un ángel. Su angelito. Entonces dejo hablar a su corazón desde lo más profundo.
- Hola amor…soy tu mama… -y su voz se entrecortó de la emoción.
Yulia sonrió enormemente al ver a la niña agitar su manito al parecer en busca de Lena, quien la tomó con su mano y la besó. La enfermera decidió darles su privacidad y se retiro diciendo:
- Regreso en una hora por la niña
- Si, claro –respondió Yulia.
- Permiso –y se fue.
La morena se acerco a la cama y se sentó al lado de Lena, quien no retiraba la vista de su bebe.
- Tenías razón Yulia... –casi susurrando.
- Si? –preguntándose a cual de todas las cosas dichas se refería Lena.
- Es un ángel -sonriendo.
- Si.
- Tiene...tiene tus hermosos ojos...y...es rubiecita...como tu...
- Ah, bueno...no es que yo parezca un ángel pero si...este pedacito de gente se parece a mí también jajaj.
- Si –fue un simple susurro.
- Te molesta?
- Era lo que yo quería –miro un segundo a su esposa.
- Eh?
- Le pedí a Richard que se pareciera lo más posible a ti.
- Lena...
- Lo siento...
- No! No tienes porque sentirlo...Hubiera hecho lo mismo si hubiera estado en tu lugar.
- De...verdad? –mirándola con ojos de adoración.
- Si. Olvida todo...solo...concéntrate en darle de comer...después hablaremos.
- Si –y regreso su mirada a su hija.
Le hizo caso a la morena y según había aprendido en las clases se preparó para darle de comer a su hija. Yulia tomo a la pequeña y Lena se acomodó el pecho fuera del camisón. La primera le devolvió a la niña y en cuanto esta sintió el pecho de su madre en su boca se aferró a el tan fuertemente que Lena llegó a pensar que nunca podría arrancarla de ahí.
- Que se siente?
La de verdigris mirar salio del ensueño en el que estaba metida para responderle a su esposa:
- El que? –mirándola.
- Darle de comer.
Regreso su mirada a su bebé y respondió.
- Maravilloso.
Yulia sonrió y se quedo mirando la escena. Ya tenía una familia. Una familia a la que debía cuidar y proteger de todo y de todos.
El resto del tiempo se dedicaron a observar a la niña, buscarle parecidos y asombrarse con cada cosa que hacia hasta que la pequeña satisfecha se quedo dormida en brazos de su pelirroja madre. Y aun así la pareja se quedo observando el pacífico sueño de su hija. Unos toques en la puerta las sacaron de sus ensoñaciones.
- Adelante –dijo Yulia.
- Hola. Como esta nuestra dormilona? –sonriendo y entrando.
- Hola Ksiusha, creo que ya era hora de despertar no? –dijo hablando bajo y pausado.
- Así es. Nos has tenido algo preocupados.
- Bueno, no fue mi culpa en realidad. Supongo que estaba muy cansada después de estos meses de arduo trabajo –sonriendo.
- Y parece que trabajaste muy bien eh! –riendo-. Te salio un buen trabajo. Es hermosa –viendo a bebe dormida en brazos de Lena.
- Si, lo es –viendo a su bebe.
- Pero ahora debe ir a descansar a su cuna.
- Tan rápido? A penas la he tenido unos minutos –borrándosele la sonrisa del rostro.
- Jajaj la tendrás toda la vida. Ahora debo chequearte y ver que todo este bien contigo.
- Yo me siento perfectamente bien –resistiéndose.
- Jaja vamos Lena, solo serán unas horas. Más tarde te la traerán para que alimentes nuevamente.
- Esta bien –a regañadientes. Beso la cabecita de su bebé y se la dio a Yulia.
- A mi tampoco me agrada separarme mucho de ella pero ni modo –le dio un beso en la frentecita y se la paso a la enfermera que acompañaba a la doctora.
Una vez que la enfermera salió, Ksiusha procedió a revisar a Lena.
- No entiendo porque tanto alboroto por unas horas fuera del mundo –fastidiada.
- No fueron unas horas Lena.
- No? –sorprendida.
- No, fueron catorce días exactamente –mientras hacia anotaciones en su libreta.
- Qué?! –realmente conmocionada.
- Así es. Tu esposa, Yulia, te lo puede confirmar –mirando a la mencionada quien asintió.
- Quien ha estado alimentando a mi niña? –algo alterada.
- Leche artificial y el cariño de su mamá ayudaron a Sasha en sus primeros días.
La pelirroja parecía más aliviada.
- Qué fue lo que me sucedió? –pregunto de repente Lena.
El ambiente se puso tenso y fue Ksiusha quien respondió lo que ella sabia.
- Tuviste algunas complicaciones en el parto. Se presentó un paro respiratorio y bueno…no fue tan grave pero al parecer impacto de alguna manera para que no despiertes tanto tiempo.
- Oh, vaya, no recuerdo nada –se quedo pensando unos momentos y luego miró a Yulia-. Yul que sucedió? No recuerdo nada. Hasta donde recuerdo…todo iba bien. Tome todas las precauciones que me recomendaste Ksiusha, seguí todas tus indicaciones al pie de la letra y en los momentos respectivos. Lo último que recuerdo es…es haber ido con Yul a ver el mirador que conocimos desde que éramos novias –luego miro a la ventana algo frustrada.
La morena recordó que aquello había sucedido el día anterior al parto y dedujo que Lena de alguna manera había perdido la memoria desde ese momento. Miro a Ksiusha y esta negó con la cabeza.
- Es mejor que sea lo que sea que haya sucedido lo recuerdes en su momento Lena. Mañana te haremos algunos exámenes para verificar que no tengas ningún daño adicional.
- Esta bien –resignada.
- Lena ahora solo descansa. Sasha come bastante y requiere que estés en las mejores condiciones para cuidarla –sonriéndole a la pareja de nuevas madres.
- Si –sonriendo nuevamente-. Debo estar bien.
- Todo lo que he visto hoy me dice que estas en buenas condiciones. Esperamos que no sea nada grave la falta de memoria.
Tomo su libreta y anoto algunas cosas más.
- Nos vemos mañana chicas. Cuídense -y se iba retirando cuando le dijo a Yulia-. Por favor no olvides pasar por mi consultorio por las indicaciones para la bebé.
- Hay algún problema? –pregunto Lena asustada.
- No, solo son indicaciones generales.
- Ok, nos vemos Ksiusha.
- Nos vemos chicas, adiós –saliendo de la habitación.
Un silencio algo incomodo se apoderó de la habitación.
Lena estaba algo asustada por la actitud de Yulia. Mientras iban hablando de la bebé y cuando esta estuvo con ellas, la actitud de su esposa le pareció cálida y amorosa. Como se había venido portando durante los últimos meses del embarazo. Pero ahora volvía a esa actitud de tomar distancias con ella. Se pregunto si ahora que ya había dado a luz Yulia volvería a actuar como antes de saber que estaba embarazada. Y si todo aquello relacionado con un nuevo inicio en su relación solo había sido para mantenerla tranquila durante la gestación? Su corazón se contrajo. No podría soportarlo. No podría soportar perder a Yulia después de todo. Ya habían sido demasiadas veces. Pero entonces pensó en su bebe, tendría que ser fuerte por ella pasara lo que pasara. Ahora tenía que velar por alguien más. Ahora tenía un motivo más por vivir. Había sido tan feliz cuando había tenido a su hija en brazos. Su sueño hecho realidad: su amor hacia Yulia materializado en un ser que llevara su sangre y la sangre de su amada morena corriendo en sus venas. Respiro profundo y decidió enfrentar a su esposa. Miró hacia donde se hallaba la morena y se encontró con aquel par de reflejos del cielo mirándola intensamente. Entonces se quedó sin palabras.
Yulia estaba extrañada con toda aquella situación. Era como si la vida le estuviera haciendo un enorme favor. Un enorme favor que no estaba dispuesta desaprovechar. Haría lo indecible para que Lena no recuerde y si recordaba no dudaría en pedir su perdón a costa de lo que sea. Aunque ella no tuviera la culpa, la convencería de seguir adelante. Juntas. Lo haría. Suspiró cuando la doctora salió de la habitación y dirigió su mirada hacia su esposa. Encontrándose con el hermoso perfil de Lena pensativa. Sonrió y bajo la mirada. Ojala siempre las cosas estuvieran así de tranquilas. Ojala Lena le creyera cuando le contara la verdad. Su sonrisa se desvaneció y se puso seria. Elevó la mirada hacia su esposa y se encontró con aquel verdigris mirar que le robaba el aliento.
Tu, coleccionista de canciones
dame razones, para vivir.
Tú la dueña de mis sueños
quédate en ellos y hazme sentir.
Ninguna sabía que hacer. Casi al mismo tiempo giraron sus miradas hacia otro lado. Sumergidas en sus propios pensamientos. Todo era tan confuso. A una la conciencia la remordía hasta dolerle y la otra temía saber que toda la felicidad de hacia unos meses atrás fuera tan solo una mentira.
Y así en tu misterio poder descubrir
el sentimiento eterno.
Tú con la luna en la cabeza
el lugar en donde empieza
el motivo y la ilusión de mi existir.
Yulia se imaginaba el porque de la actitud de Lena y muy en el fondo aquello le provoco ternura. Sonrió, se acerco a la cama, se sentó al lado de su esposa, la rodeo con sus brazos, besó su cabello y le susurro al oído.
- Estas cansada, amor?
Tan solo tu, solamente quiero que seas tu
mi locura mi tranquilidad y mi delirio
mi compás y mi camino
solo tu, solamente quiero que seas tu
pongo en tus manos mi destino porque vivo
para estar siempre (siempre)
siempre siempre contigo amor
La ponía nerviosa tanto silencio y estando ya a punto de volverse, sintió a su esposa sentarse detrás de ella, rodearla con sus brazos, besar su cabello y susurrarle tiernamente al oído.
- Estas cansada?
Toda la tensión que la embargaba se esfumó, apoyo su mejilla en la de su amada y respondió.
- Mucho, pero estoy feliz.
- Yo también lo estoy –susurrando aún.
- De verdad?
- Si, mucho. Me has hecho mucho más feliz de lo que ya lo era, Lena. Mucho más feliz.
- Ahora que me lo dices me siento mucho más feliz, amor.
- Yulia sonrió y se acomodó de tal manera que ambos quedaron recostadas en la cama, mirándose y haciéndose mimos.
- Aunque estés toda sudada, sin una pizca de maquillaje y con un cansancio que se puede tocar te ves hermosa, lo sabes?
- No, no lo sabía. Pero ahora lo sé –acariciando el rostro de su esposa.
- Será mejor que descanses. Más tarde regresaré –dándole un beso en la frente.
- No, no te vayas –abrazándola.
- Regresaré más tarde. Debo hacer unas cosas en casa y avisar a todos que ya estas bien. Todos te quieren ver. Tus padres y los míos están muy contentos con nuestra hija. Se mueren de ganas porque ya este en casa.
- Si.
- Y querían verte también. Tus padres estaban muy asustados…aunque no tanto como yo –las últimas palabras las dijo casi susurrando.
- De verdad?
- Claro son tus padres y te adoran.
- No, me refería a ti –con los ojos brillándole de emoción.
- Pues claro, te quiero y no podría estar sin ti, Lena. Siento que hemos perdido demasiado tiempo por alguna u otra razón… –y tuvo que admitir también que-sobretodo por mi culpa…pero no pienso perder más. Quiero ser tan feliz contigo como Dios lo permita y es por ello que me aterraba la idea de perderte…sin ti…sin ti no podría seguir…no sabría como seguir –escondiendo su rostro en el pecho de su esposa.
- Yul…mi amor…te amo y nunca te dejare –al borde del llanto por la emoción de las palabras de su morena. Abrazó a su esposa contra si tan fuerte como pudo y se sintió feliz.
Se quedaron así unos momentos. Disfrutando de su compañía. Disfrutando la una de la otra. Cuando Yulia se dio cuenta de la pausada respiración de su esposa, supo que esta se había quedado dormida y decidió dejarla descansar. La niña requeriría de todas las fuerzas de su esposa en los días sucesivos y Lena debería descansar todo lo que pudiera. Se levanto lentamente y salio de la cama. Vio a Lena durmiendo tan profundamente que le dio una sensación de culpabilidad. No solo por ocultarle la verdad sino también porque era por haber tenido a la hija de ambas que Lena estaba delicada y en convalecencia. Se acerco, le dio un beso en los labios y se retiro en silencio.
Se dirigió hacia la oficina de la doctora y cuando llego toco suavemente la puerta.
- Adelante –escucho y paso.
- Hola –sonriendo.
- Hola Yulia. Que tal? Siéntate –siguiendo con los papeles que tenia en el escritorio.
- Gracias –sentándose.
- Dime, en que te puedo ayudar?
- Me dijiste que pasara por aquí cuando me retire.
- Oh, si es cierto. Lo siento estaba con estos papeles.
- No te preocupes. Para que soy buena?
- Es acerca de Lena y su falta de memoria.
- Me lo imaginaba.
Ksiusha le explico una serie de posibles motivos y los exámenes que se le iban a realizar a Lena. Yulia entendió todo.
- Entonces Lena no recuerda nada de lo que sucedió desde hace unas semanas por lo que me dices?
- Así es. Por algún extraño motivo no recuerda los sucesos desde el día del parto.
- No sabe a que se debe?
- Suponemos por el daño cerebral que ocasiono el paro respiratorio tuvo algo que ver.
- Eso tendrá consecuencias más adelante?
- Las mismas que permanecer sumergido menos de un minuto en una piscina. No muchas. Casi nulas. Pero suponemos que eso podría ser. Por eso le haremos los exámenes que te mencione.
- Está bien. Háganle lo que deban hacerle. Quiero lo mejor de lo mejor para mi esposa.
- Claro Yulia, así será –sonriendo.
- Y como esta mi hija?
- Sasha goza de una salud estupenda. Al parecer el hecho que Lena le haya dado de comer hoy le sentó mucho mejor ya que según la enfermera que cuida a los bebés, tu bebé estuvo despierta un buen rato haciendo sonidos que al parecer indicaban que estaba muy feliz.
Seguro. No hay mejor alimento que la leche materna. Además, Lena tomo tantas precauciones durante el embarazo que no me sorprende que la leche que le da a Sasha tenga todo lo necesario y más para que mi hija este bien –demostrando orgullo por su esposa y su hija.
- No lo dudo. Hoy note que Lena esta completamente enamorada de Sasha.
- Si, ambas lo estamos –pensando en su hija.
- Lo veo –riendo por la expresión de Yulia.
Poco después Yulia estando a punto de arrancar recordó que debía avisar a sus padres y a los de Lena que esta ya estaba bien. Llamo a su suegra quien le agradecía desmesuradamente haberle avisado y prometió ir en cuanto pudiera ubicar a Sergey. Cuando llamo a su mamá esta la requinto por no haberle avisado en el mismo momento que sucedió.
- Mamá…
- Es imperdonable Yulia! Imperdonable! Sabias que queríamos ver a Lena! Tu la tendrás toda la vida y…
- Mamá ya entendí. Lo lamento –sumamente arrepentida-. Sabes hoy le di de comer a Sasha y según me dijo Ksiusha mi niña estaba feliz. Al parecer alimentarse Lena le hizo mucho mejor que el biberón.
- Pues es cierto Yulia: no hay nada mejor que la leche materna –olvidándose de su disgusto y dándole un sermón acerca de cómo alimentar a la niña.
Siguieron conversando un buen momento hasta que Yulia decidió que debía ir a terminar con algunos asuntos en la oficina rápido si quería regresar mas tarde a ver a su esposa y su hija.
- Amor si no te apresuras llegaremos demasiado tarde.
- Yo no tengo…–colocándose los tenis mientras iba hacia la sala- la culpa que te hayas puesto de caliente. Sino hace una hora hubiéramos salido.
- No te quejes Siderov que no te opusiste –con aquella mirada de picardía que Andrea adoraba.
- Si, no lo puedo… -colocándose bien los tenis por fin- negar. Pero más te vale que eso solo sea para mi Lébedev –tomándola de la camiseta y acercándola a ella.
- Jeje amor, por Dios! La sola idea de tener a alguien más me agota –la tomó de la cintura y la acerco mucho más a ella-. Para que buscar a alguien más si te tengo a ti, que me eres muchísimo más que suficiente…en muchos aspectos –y le dio un tierno beso a Andrea, quien se derritió y respondió para luego de unos segundos tener que separarse.
- Quiero ver a la niña, en serio –poniendo un pucherito.
- Yo también, vamos –le dio un beso rápido y salieron rumbo a la clínica.
Una vez hubieron llegado, se acercaron al mostrador de atención:
- Buenos días señorita. Buscamos a la señora Elena de Volkova.
- Buenos días. Usted es…?
- Amiga de la paciente.
- Su nombre por favor –mirando la pantalla de la computadora que tenía.
- Marlene Lébedev.
- Si, aquí está. La señora de Volkova se encuentra en la habitación 305.
- Pregunta por Sasha, amor –le dijo Andrea, ante lo cual la enfermera las miro con cara de estas también.
- Me podría decir donde se encuentra la hija de Lena? –neutralmente.
- En las cunas del mismo piso.
- Ok, gracias. Permiso.
- Adelante –mirando la computadora.
Andrea apretó el botón del ascensor y cuando se metieron soltaron una sonora carcajada.
- Me dio risa su cara.
- A mi también.
La conocida campana les indicó que habían llegado al piso correcto.
Buscaron las cunas y al llegar les indicaron que Sasha estaba con su mamá. Entonces se dirigieron a la habitación de Lena. A los tres toques oyeron a la pelirroja.
- Adelante.
Cuando entraron se quedaron quietas en su lugar. Lena sonrió picara y las pincho.
- A que se les antoja, verdad?
- Ba…yo…nosotros… -la morena se quedo sin palabras.
Lena estalló en carcajadas.
- No se acercaran a ver a la nueva chica Katina?
Andrea fue a primer en reaccionar y es que la visión de Lena con la niña en sus brazos las había dejado a ambas en otro mundo. Cada una fantaseando con la otra en esa misma situación.
- Hola Lena, me alegro que estés bien. Esto es para ti –dándole las rosas que traía y sentándose frente a ella en la cama.
- Muchas gracias Andy, por favor ponlas en el jarrón que están en la cómoda.
- Claro –yendo a hacer lo que la pelirroja le pidió.
- Y tú, que te dices mi mejor amiga ni te acercas a darme un abrazo?
Marlene sacudió su cabeza y se sentó en la silla junto a la cama de Lena. Andrea regreso y Lena les presento su hija a ambas.
- Sasha, ella son tus tías Marle y Andy. Chicas ella es Sasha, su nueva sobrina.
- Esta…hermosísima Lena…con su descripción Yulia se quedo corta –dijo casi susurrando Andrea.
- Amiga si que la hiciste bien. Es bellísima –embobada mirando a la niña.
- Si, verdad? Es hermosa –tomando la manito de su hija, mientras que la bebé observaba atentamente a las dos nuevas que la visitaban.
- Puedo? –preguntó la castaña.
- Claro –colocando a la niña en sus brazos.
- Gracias –tomando a Sasha con mucho cuidado.
Andrea se puso de pie y Marlene con ella. Ambas observaban fijamente todo lo que hacia la bebé.
- Vaya, no puedo creer que sea tan bonita. Se parece mucho a ti Lena. Aunque es rubia y tiene los ojos azules como Yulia.
- Si, saco todo eso de mí y de Yul. Estamos sumamente felices.
La pareja se quedo mirándose fijamente como diciéndose lo que ya deseaban con esa mirada. Andrea sonrió y le dio un beso a Marlene. Beso que culminó abruptamente cuando oyeron una carcajada de la niña.
- Jajaj suele hacer eso cuando ve a la gente besándose. Sobretodo a Yulia y a mí.
- Jajaj ya se ríe la muy picara –dijo la morena tomándola ahora entre sus brazos.
Andrea sonrió y se acerco nuevamente a Lena.
- Como estás? Yulia me dijo que ayer despertaste. Como te sientes?
- En realidad un poco cansada. Aunque es extraño ya que estuve durmiendo por casi dos semanas. Pero después de ello estoy bien. Cada día recupero más energía y Sasha siempre me suministra una dosis de fuerzas extra.
- Me alegro. Nos preocupamos mucho con lo que paso. Pero no pudimos venir antes ya que como Yulia estaba casi todo el día aquí, yo debía ocuparme de sus cosas.
- Si, entiendo –sonriendo ante la sincera disculpa de su amiga.
- Y Marlene…creo que no es necesario decirte que ella estaba haciendo el trabajo de ambas debido a tu ausencia.
- Le daré unas merecidas vacaciones. Me ha ayudado mucho –mirando como su amiga jugaba con su hija alegremente.
- Tu padre le asigno una asistente temporal. Así que en esa parte al menos tiene ayuda.
- Si, me lo comento unos días antes que naciera Sasha. Me dijo que era muy eficiente.
- Así es. Es lo que Marlene me ha comentado.
- Bueno, dejando de lado el tema de trabajo. Dime, como les va?
- Que decirte Lena? –dirigió una mirada cargada de amor a su novia y sonrió-. Soy muy feliz con tu amiga –regresando su mirada hacia la pelirroja.
- Me alegro mucho. He de confesarte que cuando Marlene me comento lo que pasaba entre ustedes me sorprendió. Pero al ver a esa loca tan enamorada no pude hacer menos que alentarla a que no te deje ir –sonriendo cómplice.
- Si, me lo comento. Debo agradecértelo en serio.
- Aunque por lo que se: fuiste tu quien dio el paso definitivo.
- Jajaj si, así es. Cuando me di cuenta que no podía seguir sin ella…salí corriendo a buscarla. Y no me arrepiento.
- Según lo que acabo de ver creo que se están animando a estabilizar –aludiendo a la mirada que la pareja se dio cuando tenían a Sasha con ellas.
- Jajaj si, en realidad el tema ya ha sido hablado. Ella se esta quedando en mi departamento algunas semanas y yo otras en el que Yulia le dio. Son pocos los días que no estamos juntas.
- Y que esperan? Prácticamente ya viven juntas.
- No lo se. Creo que ambas estamos esperando que la otra lo diga –riendo apenada.
- Vaya. Bueno deberían apurarse si están pensando en tener familia. Jajaj a cierta edad el reloj biológico ya corre en nuestra contra. Además, no es bueno tener hijos tan, tan mayor. Yo quiero disfrutar a Sasha por eso quería tenerlos alrededor de los veinticinco. Aunque me adelante un poco.
- Muy poco, a fin de año cumples veinticinco.
- Si, así es.
- Yo creo…que también los quiero dentro de poco –mirando a Marlene súper feliz con Sasha.
- Te imaginas? Si nuestros hijos se enamoraran? Seria increíble! –tomándole las manos a Andrea.
- Si que lo seria –también ilusionada ante la idea.
- Que hablan mujeres? Ya están planeando el futuro de esta pequeña princesa y ni siquiera ha aprendido a caminar? –mirándolas sospechosamente.
- Jajaj no te pongas así amor –tomándola del brazo y haciéndola sentar en la silla.
- Lena, amiga, la hiciste eh! Quien se quedo dormida fue Yulia! –y soltó un risa.
- Jajaj pues tiene un poco de ambas.
- Si pero aun te recuerdo del cole amiga. Esta princesa será tu retrato con ojos azules y rubia.
- Me imagino que si. Aunque tiene la sonrisa de Yulia.
- Si, lo note. Esa coquetería la saco de Volkova. No es así, preciosa, no es así? –jugando con la bebé y esta encantada se reía de todo.
- Así? –pregunto la castaña.
- Si, Yulia era muy popular en la escuela y en la universidad –contó la pelirroja.
- Bueno, no se por que no me sorprende –rió la castaña.
Durante toda la tarde hicieron compañía a la pelirroja, hasta que Yulia llego y se convirtió en blanco de todas las bromas. La morena aun no sabia que había entre las otras dos chicas y Andrea decidió que era el momento de hacérselo saber, miro a Marlene y ella asintió.
- Que paso? Se quedaron calladas –sentada junto a Lena y abrazándola.
- Hay algo que te queremos decir Yul –empezó la castaña algo seria.
- Vaya. Bueno dime Andy.
- Yulia…yo…
- Yulia lo que queremos decirte es que…–tomo la mano de Andrea y prosiguió- Andrea y yo estamos juntas.
Yulia la miro sorprendida y pasaba su mirada de una a la otra. Después miro a Lena, esta le sonrió y le dio un beso.
- Ya lo sabias?
- Si.
- Por que no me lo dijiste?
- No me correspondía.
- Yul se que estas sorprendida pero…
- Que paso con Arkadi? Rompieron por esto? –le preguntó directamente a la castaña.
- Sabes que yo no quería iniciar ninguna relación con el. Era un chico magnifico pero yo me enamore de Marlene antes de conocer a Arkadi –besó la mano de su pareja y continuo- y nunca pude corresponderle a tu primo como se lo merecía.
- Es por eso que el se fue tan lejos?
- No, si deseas preguntárselo hazlo. La propuesta de irse le llego antes de terminar y al parecer…el se dio cuenta que no podría amarlo como lo merecía y me dejo libre.
- Entiendo –mirando a la ventana pensativa.
Todas se quedaron esperando la opinión de la morena. Hasta que un minuto después Yulia suspiro, las miro y sonrió.
- No tengo nada que decir chicas. Si ustedes son felices, yo comparto su alegría.
- Gracias Yulia –dijo la otra morena.
- Yul…gracias –conmovida, luego beso la mano de Marlene y ambas se sonrieron.
- Aunque me deben de contar como pasó todo.
- Claro, te la debemos jajaj.
Y todas estallaron en risas.
Dos semanas despues Lena fue dada de alta y junto a Yulia llevaron a la pequeña Sasha al que seria su hogar.
Al llegar, Yulia salio del auto y corrió a abrirle la puerta a Lena, quien traía a Sasha en los brazos.
- Con cuidado.
- Si, no te preocupes ya estoy bien.
- Si, vamos. Dame a la nena.
- Aja.
- Ahora apóyate en mi hombro y entremos.
En ese momento salio corriendo el chofer disculpándose.
- Lo siento señora, no oí llegar al auto.
- Ok, solo baja las cosas y llévalas a la sala.
- Si –respondió el joven chofer mientras intentaba mirar a la pequeña de reojo.
Al entrar a su casa Lena sintió llegar a su hogar. Mejorarían más aún las cosas con la llegada de la pequeña Sasha? La pregunta se la había hecho muchas veces en la clínica.
Se estaban dirigiendo al cuarto de ambas pero Yulia se detuvo en la que habían decidido seria la habitación de la bebé.
- Ven, Lena.
- Eh?
- Entra.
Lena hizo caso y al entrar se dio con la sorpresa que el cuarto estaba terminado. Una lágrima resbalo por su mejilla y abrazó a Yulia.
- Hey! Hey! Que aplastas a Sasha!
- Lo siento...Yulia, esta preciosa –separándose un poco.
- La nena? Ya lo sabíamos.
- Jajaj también, pero me refería a la habitación.
- Alguna vez me acusaste de no dejar fluir...mis emociones. Así que te hice caso y lo hice. Y este es el resultado.
- Es preciosa.
Dijo mientras terminaba de ver todas las cosas que había puesto Yulia en su ausencia.
- Entonces vamos a dejar a la princesa descansando porque ha tenido un día agotador. Te parece?
- Si, vamos.
Yulia deposito suavemente a su hija en la cunita. La pequeña se estremeció un poco al no sentirse ya en brazos de su mamá pero al poco se volvió dormir.
- Vamos, tú también debes descansar –tomando la mano de la pelirroja.
- Si, tengo un poco de sueño.
- Debes estar muy fuerte porque dentro de dos días vendrán a cenar nuestros padres. Están ansiosos por ver a la nena. Como si no la hubieran ido a ver todos los días.
- Si -riendo.
- Invite a algunos familiares más y a las chicas –acariciando la mejilla de su hija.
- Chicas? Qué chicas? –algo desorientada.
- Marlene y Andrea. Son nuestras mejores amigas y pensé que las querías ver.
- Si, fueron muy lindas. Me visitaron varios días.
Yulia notó el cansancio en los ojos de la pelirroja y sin que esta se lo esperara la levanto en brazos.
- Yulia...que haces?
- No quiero que te desgastes más...Vamos.
Lena abrió la puerta y Yulia la dejo a los pies de su cama.
- Te dejo para que descanses. Cuídate. Debo regresar a la oficina.
- Si, claro. Cuídate también.
Yulia sonrió, besó brevemente a su esposa y se fue dejando a una Lena exhausta no solo física sino también emocionalmente. A los pocos minutos se puso un pijama y se durmió placidamente. Hasta que horas después la niña empezó con su concierto. Se levanto y poniéndose por el camino la bata llego al cuarto de su angelito.
- Pero si este angelito acaba de comer hace poquito...A ver, a ver...Jajaj en eso te pareces a Yulia...si tiene hambre cuidado con ponerse en su camino. A ver...
Tomo a la pequeña en brazos y se acomodo en su silla – mecedora. Se descubrió el pecho y como la primera vez la niña se aferro al pecho con todas sus fuerzas. Mientras la pequeña se alimentaba, Lena le acariciaba el cabello y la carita, no se cansaba de tocarla.
- Eres tan linda mi amor. Vaya que saliste mas parecida a Yulia de lo que a simple vista se ve jajaj...Ay, mi ángel! Solo deseo que las cosas sigan como ahora y mejor para poderte criar en un ambiente de paz y amor. Se que Yulia te quiere tanto como yo...y ha aceptado que eres tan suya como mía porque se que no te hizo las pruebas...Creyó en mi... –cerró los ojos como diciendo una plegaria y continuo dándole de comer a su hija.
Momentos después oyó como un carro entraba a la casa.
- Tu mamá Yulia llego.
Mientras en el auto...
- Después de todo no mentía. Vaya! Las cosas que puede hacer la ciencia hoy en día. Así que ese pedacito de cielo es parte de mi también... –y recordó lo que el doctor le había dicho...
- Así es señora Volkova, los análisis muestran claramente que usted es la madre de esta niña. Sin embargo hay ciertas cosas que...
- Otro tipo de células madre?
- Si, exacto yo...
- No se preocupe. Solo quería saber que tanto yo había participado en esto.
- Bueno yo diría...
- No, no se preocupe. Cambiare la expresión si había participado en algo.
- La verdad es que no entiendo muy bien la finalidad con la que usted nos pidió tomar estos exámenes pero como le dije nos regimos por el principio de absoluta discreción.
- Por eso los elegí. No quiero rumores por ahí acerca de la carga genética de mi hija, ni mucho menos de su procreación.
- Lo entiendo.
- Por eso si existen dichos rumores podrían tener algunos problemas legales...
- Usted me esta ofendiendo –dijo el médico visiblemente ofendido.
- Solo preguntando.
- Usted podría demandarnos pero no somos los únicos que...
- Lo demás es un asunto familiar, si me entiende...
- Si, lo entiendo. Absoluta discreción, no se preocupe.
- Está bien. Muchas gracias por sus servicios.
- Ha sido un placer. Cuando usted desee puede regresar.
- Con permiso.
- Adelante.
Apoyo la frente en el timón y respiró profundamente. Le debía algunas disculpas a Lena acerca de todo lo que la había insultado con respecto a la concepción de su hija.
Toc, toc.
Se levantó sobresaltada y vio a su esposa con una gran sonrisa en el rostro y con su niña en sus brazos. Sonrió suavemente también, tomo sus cosas y bajo del auto. Se acerco a ellas y le dio un beso a Lena y a la nena en la frente, estaba dormida.
- Como ha estado la niña más linda del mundo? –mirando a su hija
- Jajaj con mucha hambre. Apenas le he dado de comer.
- Mmm a quien me recordará?
- Jajaj.
- Jajaj.
Se fueron adentrando en su casa mientras Yulia dejaba su maletín en el sofá más próximo.
- Has regresado temprano.
- Si, traje algo de trabajo aquí.
- Como van las cosas?
- Mejor. El mercado ha levantado su consumo en estas últimas semanas. Sobretodo en el extranjero y... –miró a Lena y decidió cambiar de tema– y no es momento de hablar de eso.
- Eh? Pero es que...he estado algo alejada de la oficina en estos días...quería que me pongas al día.
- Tal vez más adelante. No ahora. Solo dedícate a Sasha –dándole a su hija mirada cargada de amor.
- Si, como digas jefa-riendo.
- Ya estás mejor? –riendo también.
- Si, la verdad si. Cada día estoy más fuerte y alimentar a esta señorita ya no me deja tan cansada como antes –acariciándole la mejilla a Sasha.
- Me alegro –pasando un brazo alrededor de Lena.
- Soy feliz –recostándose en el hombro de Yulia.
- Yo también lo soy –tomando el mentón de la pelirroja y dándole un beso.
- Te amo –entre suspiros.
- Y yo a ti, y yo a ti –entre cada beso y beso.
Al oír las carcajadas que lanzaba su hija solo rieron y continuaron en sus agasajos personales. Después de todo, Sasha solamente podría aprender cosas que le podrían servir más adelante. Mucho, mucho más adelante, pensó Yulia.
Mientras veía a Lena acomodar sobre la manta los alimentos, ella seguía con su hija, pero no le quitaba la vista a su pelirroja esposa. Era tan hermosa que sentía plenamente bendecida que la amara a ella…a ella que no merecía ese amor. Lena la hacia tan feliz que casi podía sentir que si moría en ese momento lo haría feliz. Pero quien podría pensar en ello cuando lo único que deseaba era vivir para hacer feliz a sus dos amores.
- Cuando crezcas tendré que cuidarte mucho, mi amor, eres tan hermosa como tu mamá y los gavilanes estarán al asecho.
- Eso ni que lo dudes, Yul. Tarde o temprano tendrás que andar detrás de Sasha espantándole a los pretendientes –sonriendo mientras acomodaba la cesta de fruta.
- Ja! A esta señorita todavía le faltan muchos años para eso –abrazando posesivamente a su hija y esta respondió sonriéndole coqueta a su madre.
- Jajaj y pensar que eres tú quien dice eso -irónicamente.
- Ah? A qué te refieres? –confundida con las palabras de Lena.
- Tú eras un peligro para la decencia de cualquier chica Yul. Sin contar que en la escuela arrasaste con todos los chicos más populares.
- Lena! –cubriéndole los oídos a Sasha que soltó una carcajada ante la mirada indignada de su morena madre-. No digas esas cosas delante de Sasha! Que ejemplo le daremos?!
- Yo? Jajaj pues si ha heredado tan solo parte de tu natural coquetería, mi amor, es inútil ocultar tu oscuro pasado.
- Ay, Lena –rindiéndose y sonriendo.
- Me amas, no es así? –acercándose.
- Si y mucho –besándola.
Cuando me hablas por dentro yo,
creo enloquecer
mi pensamiento se pierde en ti,
te quiero retener
si no te encuentro esta noche aquí,
se viene encima el mundo
es tu sonrisa que si no esta,
no encuentro a mi refugio.
Solo el sonido de la sonora carcajada de su hija las saco de su trance. Ambas le sonrieron a Sasha y se separaron. Lena continuo sacando los alimentos y Yulia siguió jugando con su hija.
Cada que miraba a Sasha le parecía increíble tenerla con ella. Su hija era casi un milagro. Un milagro suyo y de Lena. Su propio milagro. Era casi increíble haber podido crear a una personita que tuviera tanto de ella como de Lena corriendo por sus venas. Sonrió.
- Tu mama es lo mejor que nos ha pasado sabes? –y ambas miraron a Lena-. Mírala, es tan…tan hermosa que…casi me parece un sueño que esté a mi lado –Sasha la miro interrogante-. Jajaj no merezco a tu mami. Le he hecho mucho daño sabes? Pero la amo tanto que…que te juro que pasare cada día de mi vida haciéndola tan, tan feliz que olvidará todos los malos ratos que le he hecho pasar –la niña hizo un amago de aplauso y tocó la nariz de Yulia-. Si, lo sé. He sido muy tonta. Pero así es el amor mi pequeña: te ciega tanto que…el solo de hecho de pensar que puedes perder a la persona que amas…te hace hacer locuras –mientras miraba fijamente a su esposa.
Tu me haces sentir
que puedo soñar
tu me elevas del suelo
y hasta el cielo puedo tocar
Mientras Lena podía sentir claramente la mirada de Yulia sobre ella y no era que le incomodara, simplemente se sentía algo nerviosa. Nunca podría dejar de sentir esa especie de escalofrío recorrer su espalda cada vez que sentía sobre ella la azul mirada.
Dios! Yul! Por qué me miras así? Acaso no sabes lo que provocas cuando me miras así? Acaso no sabes que me derrito toda y enciendes el fuego que esta calmado en mi alma? Solo tú eres capaz de lograr esto. Hace cuanto tiempo que no hacemos el amor? Desde antes que naciera nuestra pequeña…hace algunos meses atrás. Hoy deseo estar contigo. En la noche te demostrare cuanto te deseo y cuanto mi cuerpo te extraña. Esta noche, mi amor, esta noche, pensaba la pelirroja.
He vivido en la soledad
pero tu magia me ha sabido rescatar
con cada gesto de complicidad
la alegría de tu alma
derroto mi fragilidad
- Yul?
- Eh? –saliendo de su trance.
- Jajaj tontita, ven ya esta listo.
- Oíste Sasha? Ya esta listo todo! Hum! No sabes lo delicioso que cocina tu mami! –jugando con su hija pero de pronto se quedo pensativa.
- Que sucede? –preguntó extrañada Lena.
- Creo que si sabe lo sabroso que haces la comida –y miro lujuriosamente los pechos de Lena.
- Oh, por Dios! Yulia! –y le dio un golpe en el brazo.
Ambas estallaron en risas y procedieron a tomar los alimentos que Lena había preparado.
Bocado a bocado ambas se consentían y también empezaban a darle algunos alimentos líquidos a la niña que disfrutaba de todo aquello. Sin lugar a dudas, eran momentos felices. Momentos que ninguna cambiaria con nada.
Eres la llama de mi corazón
aviva el fuego que se apaga en mi interior
con cada lagrima que ayer llore
hoy respiro tu aire que me llena de libertad
Luego de comer, se encontraban descansando a la sombra de un enorme roble. Lena con la espalda recostada en el árbol, Yulia con la cabeza descansando sobre las piernas de Lena y Sasha durmiendo feliz sobre el pecho de Yulia.
- No cambiaria este momento por nada, Lena, por nada.
- Yo tampoco, mi amor –revolviendo el cabello de su esposa con un mano y la otra acariciando la espalda de Sasha.
- Algo bueno debo haber hecho en la vida para poder gozar de esto que tengo ahora –tomando con la suya la mano con que Lena acariciaba a su hija.
- Lo mismo podría decir yo entonces –mirando a Yulia como si fuera uno de los tesoros más preciosos del mundo.
- Eres perfecta Lena, no te cambiaria por nada. De no ser por ti nada de esto seria posible.
- De no ser por ti tampoco –mirando a su hija dormir apaciblemente.
- Todo ha sido tu mérito, amor –tomando el mentón de Lena y acercándola para besarla.
Cuando me miras mis ojos son
solo tu reflejo
te doy las gracias por compartir
este sentimiento
porque el camino lo haces tu
te sigo cada día
sin ti no encuentro mi libertad
tu eres mi alegría
- No crees que Sasha ya aprendió demasiado por hoy?– susurró Lena una vez que terminó el beso y mientras acariciaba la mejilla de su esposa.
- Jajaj por que lo dices? –sonriendo.
- Porque nos está mirando fijamente desde hace un buen rato y esta calladita para no distraernos –susurrando aún.
Y ambas se volvieron a ver su hija quien viéndose atrapada soltó una risa coqueta haciendo reír a sus madres.
- Eres una pequeña pilla –dijo Yulia sentándose y llevándose consigo a la bebé.
- Se parece mucho a ti en ese sentido Yul -riéndose también Lena.
- Lena! –ofendida.
- Pero es cierto!
- Así tu madre dice amarme, mi amor. Digo si no me amara como seria?
- Eso es imposible, mi amor.
- Eh?
- No amarte –y se acerco a darle un beso a su morena esposa.
Tu me haces sentir
que puedo soñar
tu me elevas del suelo
y hasta el cielo puedo tocar

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