Décimo capítulo. Enjoy it!
Yulia pudo sentir la calmada y cálida respiración de Lena en su rostro mientras intentaba despertar. Se sentía tan bien volver a tener a Lena entre sus brazos que deseo poder estar así siempre. Poco a poco abrió los ojos y se encontró con dos esmeraldas resplandeciendo frente suyo. Lena le sonrió tímidamente y Yulia se quedo fuera del mundo.
Los minutos pasaban y ninguna de las dos desviaba la mirada. Poco a poco sin saber quien dio el primer movimiento se fueron acercando, faltaban pocos milímetros para que se diera un beso que Lena deseaba desde lo más profundo de su ser. Solo era cuestión de acercarse un poco más…
- Señora Yulia, esta despierta? Señora sus padres acaban de llamar, dicen que no tardan en llegar.
Yulia se puso de pie de un brinco y fue atender a la mucama.
- Me decías? –sin abrir mucho la puerta.
- Lo siento señora pero me dijo que la despertara cuando sus padres llamaran.
- Si, que dijeron?
- Que llegarían en una hora a más tardar.
- Esta bien, gracias. Por cierto todo esta listo?
- Si, la señora Lena dejo todo ordenado y listo.
- Esta bien. Bajamos en unos minutos.
- Con permiso.
Yulia cerró la puerta y se volvió a ver a Lena. Se quedo en su lugar al contemplar como su esposa tenía entre sus manos el vestido que había separado para ella. Podía ver claramente como sus ojos brillaban al ver después de tanto tiempo aquel traje.
- Creo que…te quedaría bien…digo, creo que seria ideal que lo uses hoy.
- Estas segura? –mirando a Yulia con una mirada inexplicablemente brillante.
- Si…te queda…sumamente bien…
- Esta bien. Pero delatara inmediatamente mi estado-sumamente feliz. Hacia mucho tiempo que Yulia no la ayudaba a escoger su ropa. Eso debía significar algo. Algo bueno.
- Es por eso que no quiero que bajes hasta que los cuatro hayan llegado.
- Pensé que se lo diríamos después de cenar.
- Antes de dormirme pensé que disfrutarían mejor la cena después de entrarse de una noticia así.
- Tienes razón.
- Entrare a bañarme.
- Adelante.
Casi una hora después ambas estaban bañadas y arregladas. Lena estaba terminando de arreglarse frente al tocador y Yulia solo observaba el enorme jardín desde su ventana.
- Todo bien, Yul? –pregunto Lena mientras empezaba a colocarse los pendientes.
- Si, todo bien. Porque la pregunta? –sin volver a mirar a Lena.
- Estas algo pensativa.
- Estaba tratando de pensar en que les diré a nuestros padres.
- Entiendo.
Yulia creyó captar una nota triste en la voz de Lena y se volvió para verla. Cuando vio el rostro de Lena supo que sucedía: su esposa pensaba que ella seguía sin creer que el bebe fuera de ella y decírselo a sus padres seria un tanto difícil con esa duda rondándole el pensamiento. Y era cierto pero no tanto. Estaba casi segura que Lena no mentía y además debía decírselo a sus padres. Si llegara a nacer el bebe y ellos no estuvieran enterados estaba segura que jamás se lo perdonarían. Se acerco a la pelirroja, coloco ambas manos en sus hombros e inclinándose le susurro al oído:
- No se que me hará tu padre al saber que te embarace…la ultima vez que recibió una noticia de este tipo amenazo con castrarme lo recuerdas? –con una sonrisa dibujada en los labios.
Lena se quedo hipnotizada por aquella sonrisa. La pudo ver desde el espejo pero eso no minimizo la belleza del gesto y además…Yulia recordaba aquello. No solo ella rememoraba una y otra vez los recuerdos de tiempos más felices. Sonrió y beso una de las manos de Yulia. Estaba a punto de ponerse pie y besar a su morena pero el timbre sonó.
- Debo bajar a recibirlos. Subiré por ti en el momento adecuado.
- Esta bien. Te espero.
Yulia bajo hacia la sala donde sabia estarían sus padres o sus suegros. Cuando llego se dio con la sorpresa que estaban los cuatro.
- Papá! Mamá! –corriendo hacia los brazos de sus padres.
- Mi pequeña! –dijo Oleg abriendo los brazos para recibir a su pequeño terremoto.
Luego de los saludos respectivos se acerco a sus suegros y los saludo también. Luego todos tomaron asiento y cinco minutos después de charlar Yulia se puso de pie:
- Bueno supongo que querrán saber el porque de esta reunión tan improvista.
- Supones bien, Yulia –respondió Sergey.
- La verdad es que nunca te había escuchado pedirnos con tanta insistencia venir de visita, hija –agrego Larissa.
- Bueno iré por Lena. Se los diré junto a ella. Estoy segura que será una noticia bastante agradable- sonriendo de oreja a oreja.
- Te esperamos entonces, hija –la motivo Oleg.
Yulia salio hacia su habitación y al entrar encontró a Lena en la ventana, observando el jardín. Estaba hermosa. No se había equivocado. Aquel vestido le quedaba perfecto y la suave curva formada por su vientre era adorable. Sin lugar a dudas el embarazo la hacia verse aun más hermosa de lo que era. Se acerco a ella y tomo su mano. Lena se volvió a verla y le sonrió.
- Llegaron juntos.
- Así es.
- Vamos?
- Vamos –extendiendo la mano y tomando la otra que Lena le alcanzaba.
Yulia bajo la escalera con sumo cuidado. Como cuidando cada paso y Lena reía al ver que su esposa la cuidaba como si ya tuviera muchos meses encima.
- Yul, apenas llevo tres meses y algo…
- Los accidentes pasan. Prefiero ser precavida.
- Esta bien, no me quejo, solo lo digo.
- No te preocupes. Tu solo atenta a cada paso.
- Esta bien.
Al llegar al piso Yulia la dirigió hacia la sala donde sus padres las esperaban. Entraron y tan solo basto una mirada a Lena y a su ya notorio vientre para que los cuatro se pongan de pie.
- Bueno al menos ya sabemos que ellos saben –le dijo Yulia a su esposa.
- Al menos no perdimos el factor sorpresa.
Los cuatro mayores esperaban algunas palabras de las dos chicas pero ellas solo sonreían. Segundos después Lena hablo:
- Buenas noches Oleg, Larissa –acercándose a darles un beso en la mejilla a cada uno. Después se dirigió hacia sus padres y abrazo a cada uno-. Papá, mamá.
Y el silencio por parte de los padres de ambas seguía. El par de chicas solo atino a estallar en risas.
- Papá, mamá, Inessa, Sergey…Lena esta embarazada. Tendremos un bebe –dijo la pelinegra sonriendo ampliamente.
Sergey se puso rojo y tan solo atino a pegar un grito que se escucho en toda Rusia:
- VOLKOVAAAAAAAAAAAAAAAAA! –y quiso irse encima de Yulia que asustada solo atino a dar un paso atrás.
Lena riéndose por la actitud de su padre se puso delante de Yulia y con una voz de niña buena:
- Sabia que esta noticia te alegraría tanto como a nosotras, papá –y abrazo a su padre.
Yulia respiro tranquila pero al sentir dos brazos rodearla se puso en guardia nuevamente.
- Felicitaciones hija! No sabes lo feliz que nos hace esta noticia! Bien mi pequeño lobito! –decía Oleg Volkov mientras apretujaba a su hija.
- Mi pequeña ya va tener un bebe! Dios mío! Como pasan los años! –decía Larissa mientras abrazaba a Yulia al mismo tiempo que Oleg.
Las felicitaron a ambas y decidieron celebrar hasta tarde. Incluso Sergey manifestó su enorme alegría luego del primer impacto que le produjo la noticia y abrazo tan fuerte a Yulia que esta temió morir asfixiada.
Eran ya cerca de las tres de la mañana cuando Yulia y Lena entraban a su habitación. La primera algo mareada y la segunda muy feliz porque entre los seis habían armado una reunión muy amena y toda la conversación había girado en torno al futuro bebe. En medio de una cena ampliamente disfrutada y saboreada, cada dos por tres los padres de ambas lanzaban brindis por su futuro nieto y debido a ello habían tenido que quedarse las dos parejas en la casa ya que no podían manejar en el estado en el que se encontraban.
- Están muy felices, verdad Lenita? –mientras se ponía su pijama.
- Eso parece Yul –mientras se quitaba la ropa.
Al darse cuenta que se estaba desvistiendo delante de Yulia enrojeció mucho y Yulia al darse cuenta también lo hizo. Se quedaron mirando y fue Yulia quien se acerco y termino el trabajo de Lena. Bajo el cierre del vestido y deslizo este a través del cuerpo de la pelirroja.
Lena estaba temblando. No sabia que hacer. Hacia mucho tiempo que Yulia nisiquiera reparaba en ella y ahora estaba sintiendo sus manos posarse en sus desnudos hombros. Un beso sumamente calido aterrizo sobre su pecosa espalda y la hizo estremecerse. Luego sintió las manos de Yulia empujándola delicadamente hacia la cama. La hizo sentarse, luego le acerco el pijama y ella con el suyo se metió al baño, dejando a una confundida Lena tratando de saber que es lo que estaba sucediendo.
Diez minutos después Yulia se acostaba a su lado y la abrazaba. Lena al fin pudo dormir tranquila y con la sensación que todo aquello era real y no un sueño, como otras noches.
De haber sabido que alejarse algunos meses de Moscú le haría tanto bien, lo hubiera hecho hacia mucho. Para ser más exactos desde que Andrea la boto de su casa. Ya no dolía tanto pensar en ella, se dijo asimismo mientras veía las húmedas calles de Moscú a través de la ventana del taxi que la llevaba a su casa.
Una vez reinstalada en el departamento que le había cedido Yulia, pensó en que ya era hora de llamar a su amiga del alma. Pero en ese momento sonó su teléfono móvil y se apresuro a responder.
- Bueno? –algo sorprendida que ni bien halla llegado la llamen.
- Tan solo ochenta horas de no verte y créeme que es como si no te hubiera visto en años.
Marlene soltó una carcajada. Aquel hombre le agradaba mucho.
- Pues créeme que eres correspondido.
- Estas hablando en serio? –sonando como un niño le que le ofrecen un dulce.
- Por supuesto! –soltando una risa ante la respuesta.
- Entonces consentirás en cenar con este pobre mortal?
- Consentiré en darte ese privilegio.
- AJUA! –dando brincos por todas su oficina.
- Jajaj si pareces un niño –mientras esperaba que su interlocutor le devolviera la atención.
- Por que nunca consentiste en salir conmigo allá?
- Porque era territorio desconocido. Ahora estamos en mi ciudad y aquí si puedo- dirigiéndose hacia su habitación y preparar la tina de baño.
- Bueno te diré que tu ciudad me encanta! No voy ni ochenta horas aquí, como te digo, y créeme que ya me gusta.
- Solo la ciudad? –coqueteando.
- Mmm si, creo que si –apenándose.
- Que lastima –siguiendo con el juego.
- No! No…tu sabes…que…yo…a…
- Jajaj te entiendo Viktor, no te preocupes. Solo estaba bromeando –le encantaba como aquel hombre podía ser tan multifacético y nunca perder el encanto y la frescura de su personalidad.
- Entonces hoy en la noche?
- Así es. Ya tienes mi dirección así que te espero para ir a cenar.
- Esta bien. Anota el número que se ha registrado en esta llamada. Es el nuevo móvil que me han dado aquí en la empresa.
- Esta bien, según veo esta registrado.
- Nos vemos en la noche, princesa.
- Hasta la noche caballero -colgando.
- Si –aun con el móvil en la oreja.
Viktor salto completamente feliz desde su lugar haciendo una señal de triunfo y Marlene solo sonreía mientras regresaba a su habitación.
- La chica perfecta para ser feliz –murmuro feliz Viktor.
- El hombre perfecto para olvidarte, mi amor –mirando la fotografía que aun tenía en su mesa de noche, donde aparecían Andrea y ella abrazadas. La tomo entre sus manos y después de sonreír tristemente la guardo en un cajón.
Lena se encontraba acomodando los últimos papeles para poder estar lista cuando Yulia pasara por ella. Desde que sabia lo del embarazo pasaba por ella todos los días para irse juntas a casa.
Aquello se estaba convirtiendo en una hermosa rutina…
Además, siempre daban alguna vuelta por un parque o algún lugar especial. Iban al cine o simplemente iban a comer lo que a Lena se antojara. Parecían los primeros días que salían, sostenidas de las manos paseando por la ciudad. Lena era feliz así. Tan solo ir de la mano con su adorada morena la hacia sumamente feliz. Yulia estaba tan diferente con ella. Era como si por arte de magia todo ese odio, rencor y deseo de venganza se hubieran esfumado. Y la pelirroja oraba todos los días para que en realidad así sea. Porque esa felicidad no se momentánea sino duradera. Porque Yulia la volviera a amar como antes que David apareciera en sus vidas. Porque realmente ame a su bebe. Porque nada la alejara de esa mujer que era su razón de vivir. Por tantas cosas.
Hacia tan solo dos días atrás habían enterado a sus familiares del embarazo y la alegría fue desbordante. Ambas eran muy queridas en sus hogares, así que no hubo quien no se alegrara por tan feliz acontecimiento. Incluso había asistido Andrea ya como novia oficial de Arkadi y este había tomado una decisión cuando su prima más adorada había dicho que pronto tendría un hijo. Los hermanos de Lena también se sorprendieron, pero al igual que Sergey terminaron aceptando la situación y felicitando sinceramente a ambas.
Cuando terminaba de colocar los últimos papeles en sus cajones a puerta se abrió pero no era quien esperaba.
- Hola Lena, como estas?
Lena se quedo muda unos segundos y después corrió a abrazar a su mejor amiga.
- Por Dios! Porque no me dijiste cuando regresabas?!
- Jajaj gracias por tanta efusividad! –correspondiendo al abrazo. Pero se dio cuenta de cierto detalle, aflojo este y miro hacia abajo-. No tienes que presentarme a alguien?
- Jajaj todo esta perfecto amiga! Todo! Tu sobrino esta creciendo perfecto aquí –colocando ambas manos sobre su vientre.
Marlene sonrió y abrazo a Lena con mucho cariño.
- Te lo mereces amiga, te lo mereces.
- Eso espero –sonriendo.
Ambas se sentaron a conversar y a ponerse al día en lo que pudieran mientras esperaban a Yulia, quien llego una hora después disculpándose con Lena.
- Lena lo siento pero unos irlandeses…-miro a quien acompañaba a su esposa y sonrió-. Hola! Al fin regresas! Lena ya te extrañaba mucho! –y se acerco a saludar a Marlene.
- Hola Yulia. Jajaj si, así veo. Y también veo que hay muchas novedades, no perdieron el tiempo en mi ausencia eh! –riendo y mirando el vientre de Lena, quien enrojeció un poco.
- Jajaj pues si –apenándose un poco y acercándose a Lena para darle un casto beso en la mejilla-. Todo bien?
- Si, todo bien. Gracias por preguntar –dándole una mirada cargada de amor a su esposa.
- Bueno chicas. Dos son compañía, tres multitud. Yo me voy retirando.
- No, espera. Te invitamos a cenar. Seguro Lena y tú tendrán mucho que…
- Jajaj gracias Yulia. Pero ya tengo planes para hoy, quizás otro día acepte.
- Esta bien. Deseas que te alcancemos hasta tu casa? –pregunto Lena.
- Más bien la casa de Yulia.
- Bah! Tú casa! Mi casa! Eres la mejor amiga de mi esposa, así que mi casa es tu casa –al decir esposa había logrado infundir aun más brillo en la mirada de la pelirroja y Marlene lo noto.
- Jajaj bueno muchas gracias Yulia y si, eso si puede ser.
- Vamos entonces –sonriendo la ojiazul.
Luego de dejar a Marlene en su departamento ambas se dirigieron a su casa. Luego de ponerse más cómodas se dirigieron al jardín principal de la casa mientras esperaban que la cena este lista.
Se encontraban recostadas en el pasto mirando las estrellas que ya empezaban a mostrarse. Yulia miro a Lena y esta al sentir la mirada de su esposa también la miro.
- Que sucede?
- Es que…a veces me pregunto…yo…no me lo creo…todo ha pasado casi sin darme cuenta de nada –sonando confundida.
- Y eso es malo? –pregunto temerosa.
- No lo se –regresando su mirada hacia el cielo.
- Yul…yo…yo quiero pasar…el resto de mi vida contigo –sin dejar de mirar el rostro de la morena.
La vio ponerse tensa y no le devolvió la mirada. Pero no importaba, ya se lo había dicho. Ella no quería separarse nunca de su esposa. Nunca. Menos ahora. Quería darle a su bebe un hogar completo y aunque Yulia no volviera a amarla como antes no importaba. Ella era feliz con lo que tenía ahora. Una voz en su mente pregunto si eso era realmente cierto. Y ella misma respondió que no, que no era cierto. Ella deseaba tener el amor de Yulia a plenitud. Pero no podía hacer mucho por ello. Había dado todo lo que tenía y no había sido suficiente. Nunca fue suficiente. Entonces sin darse cuenta hizo la pregunta que no se había atrevido hacer nunca.
- Que me falto, Yul?
Lena misma se sorprendió al escuchar salir de su boca esas palabras. Yulia se volvió a mirarla algo sorprendida y después se sentó en el césped. Lena la siguió y se quedo esperando una respuesta. Yulia se encontraba un poco más adelante así que no podía mirarle los ojos, ni la expresión ni nada. Cuando noto que estaba a punto de hablar todo su cuerpo se tenso esperando la respuesta.
- No te entiendo.
- Por que me dijiste que tu padre no nos aceptaba? Por que me mentiste? –era una pregunta que siempre la había carcomido y sea cual sea la respuesta quería saberlo. Aunque esa verdad le destrozara el corazón debía saberlo-. Te avergonzabas de mí?
Yulia la miro extrañada. No, nada más alejado de la verdad que avergonzarse de decir que estaba con Lena. Los motivos habían sido sumamente diferentes.
- Marcus me dijo que –le costo continuar pero sentía muchas ganas de decir la verdad, así que prosiguió- era probable que tu no me quisieras a mi…sino a mi dinero. Me dijo que porque no te probaba respecto a ello, que nada perdía con hacerlo y esa duda seria despejada antes que las cosas se salieran de mi control.
- Entonces siempre…pensaste que…yo… -sintiendo un dolor intenso en su pecho.
- No, no…es decir…no lo se. Yo…no lo había pensado hasta que Marcus me lo menciono. Entonces las viejas heridas se abrieron de nuevo. Empecé a dudar de ti. Te dije aquello para probarte y…tú me dijiste que harías lo que te pidiera…que solo querías verme feliz.
- Porque es cierto. Solo quiero verte feliz. Siempre ha ido así…-dirigiendo su mirada al césped.
- Lena…
- No puedo creer que todo lo que teníamos se haya perdido…porque esos dos se confabularon para separarnos –los ojos se le llenaron de lagrimas y continuo-. Alguna vez quise creer que nuestro amor era más fuerte que cualquier cosa…pero ya veo que no. Fui una ilusa…pensar que tu…que tu me amabas –se rió para ella misma.
- Lena yo…
- Yo…me encantaría pasar el resto de mi días a tu lado…con nuestro bebe…una familia…la familia que una vez soñamos tener juntas…pero ahora…no lo se…-miro hacia un punto inexistente en el cielo.
- Que quieres decir? Seremos una familia los tres. Eso no cambia nada. Haremos feliz a nuestro hijo y para ello haremos el intento de llevarnos mejor.
Lena seco sus ojos y miro a su esposa.
- De verdad piensas que deseo vivir así como ahora para siempre?
- Que quieres decir?
- Que quiero más! Lo quiero todo! Quiero a nuestro bebe! Un hogar para el! Una familia! Pero por sobretodas las cosas te quiero a ti! –y se lanzo a los brazos de la morena.
- Lena…-abriendo los brazos para recibir su esposa.
- Sabes cuanto me duele tenerte y no poder quererte? Eres mi esposa y nisiquiera puedo estar contigo…Por favor Yul perdóname! Una vez más te pido perdón…Nunca tuve nada con David, te lo juro! Solo he sido tuya mi amor, solamente tuya! En mi mente, cuerpo y corazón nunca ha habido nadie más que tu y…y siempre ha sido así…desde que era pequeña siempre fue así...Dame una oportunidad por favor Yul…por nosotros…por nosotros…por favor –las ultimas dos palabras fueron casi un susurro en forma de plegaria.
Yulia no sabia que hacer. Lena tenía razón. Era imposible que pudieran llevar la relación platónica que habían llevado hasta ahora sin que su bebe algún día no se diera cuenta de la verdad. Ella también lo deseaba pero estaba ella. Krystina. Debía terminar con ella poco a poco. Debía alejarse de ella. Seria difícil pero tenía hacerlo.
Tomo a Lena de los brazos y la separo unos centímetros. Vio aquel rostro arrasado por las lágrimas…Dios! Nunca había dejado de amarla! Entonces tomo la barbilla de Lena y respondió:
- Démonos esa oportunidad, Lena. Intentémoslo nuevamente. Vamos poco a poco. Eres mi esposa si, pero vamos poco a poco. Me entiendes, verdad? –dijo en un tono tierno pero firme.
Lena entendió perfectamente. Entonces una sonrisa se le dibujo en el rostro. Hacia tanto tiempo que no sonreía así. Para Yulia fue como una luz cegadora y ante ella Lena se vio casi celestial. Se acercaron poco a poco y sus labios se unieron. Un beso de aquellos. Un beso que inicio lento y que poco a poco fue tomando ritmo. Un beso como cuando aun eran universitarias e iniciaban su relación. Para ambas aquel beso fue como la señal de un nuevo inicio.
Cuando se separaron ambas abrieron los ojos y se miraron directamente hacia ellos. Lena pudo ver compromiso y perdón en los de Yulia, y esta pudo ver aquel brillo que hacia tanto tiempo habían perdido los verdes orbes de su amada pelirroja.
Ambas sonrieron. Lena levanto la mano y acaricio la mejilla de Yulia.
- No es un sueño, verdad?
- No, es realidad.
- Te amo –y abrazo a la morena.
- Y yo a ustedes.
Lena al oír aquello solo pudo sentirse plena. Hacia tanto que no oía esa respuesta. Y aunque Yulia no hubiera usado las palabras adecuadas no importaba. Ahora sabía que Yulia seguía amándola…a pesar de todo.
Yulia apenas podía creer que es voz que dentro de ella siempre rugía en petición de venganza se hubiera callado. Ya no quería más. Ya no más. Porque empeñarse en ser infeliz cuando tenía la felicidad en sus brazos? Tenía todo lo que necesitaba ara ser feliz. Todo.
Con el pasar de los minutos las chicas se hacían cariños y mimos de los cuales habían estado privadas por tanto tiempo. Parecían unos amantes que no se veían hacia años.
Lena estaba feliz y Yulia no podía negar que también lo estaba. Después de cada beso se sonreían, recuperaban el aliento y continuaban.
Yulia acariciaba cada que podía el vientre de Lena y esta sonreía tan abiertamente que la morena se quedaba algo aturdida con la belleza de su esposa al dedicarle esas sonrisas. Sentía que no la merecía. Estaba empezando a creer aquella historia de David y pensar que Lena fue obligada a hacer aquello…sintió como se le rompía el corazón. Hacia mucho que no sentía esa horrible sensación en el pecho. Una sensación de vació y culpabilidad. Tanto así que dejo de corresponder el beso que ahora le estaba dando su esposa.
Lena se extraño al dejar de sentir la respuesta de Yulia y sin querer tembló. No por favor, no…Yulia no me hagas esto...No lo resistiría, pensó desesperada al creer que Yulia había cambiado de opinión. Entonces abrió los ojos y miro aquellos zafiros que le robaban el aliento.
Yulia pudo observar el miedo en las esmeraldas que adoraba. Pudo leer claramente la expresión de miedo en Lena. Y se sintió mal, muy mal. Le dio una sonrisa fingida, la cual solo consiguió que Lena abriera los ojos en clara actitud de pavor.
- Tranquila, todo esta bien.
- Yul…mi amor…-temblando.
- Recordé algo que no me hizo sentir bien. Pero tranquila por favor, si sigues teniendo este tipo de cambios bruscos de humor podrías hacerle daño al bebe. Vamos tranquila –y acaricio el vientre de Lena.
Lena sintió un poco de calma pero aun no estaba totalmente tranquila.
- Que recordaste?
- Nada, no te preocupes, nada. Ahora solo importamos tu, nuestro bebe y yo –y ahora si sonrió sinceramente. Una sonrisa que termino de espantar los miedos de Lena.
- Nuestro bebe -sonriendo.
- Quien diría, verdad? –sin perder la felicidad del momento. Después, y a solas, pensaría en lo que hacia unos momentos la estaba perturbando.
- Si, quien diría.
- Pero es cierto y ahora la tenemos aquí con nosotras y dentro de poco la tendremos en nuestros brazos. Entonces podremos…
- La tenemos? –sonriendo al repetir esas palabras.
- Mmm si…yo…no se porque…
- Deseas que sea una niña? –acariciando la mejilla de su esposa.
- La verdad es que lo único que me importa es que nazca fuerte y sana. Pero desde hace algunos días la he empezado a pensar como si fuera una niña. Creo que es de familia…
- El desear niñas?
- No, papá también siempre supo que yo era una niña antes que naciera. Cuando se lo confirmo el doctor, mediante los exámenes que mamá se hizo, salto hasta el techo de contento diciéndole a mamá “te lo dije”.
- En serio?
- Si. El abuelo también y mis tíos y tías también. Es algo de familia. Los Volkov tenemos esa extraña habilidad de al menos imaginar el sexo de nuestros hijos. Solo una vez un tío abuelo fallo.
- Y eso? Entonces no son infalibles –riendo.
- Jajaj no. Es solo que…su esposa…había tenido una relación previa con un hombre que la abandono. Mi tío abuelo estaba muy enamorado de ella y le propuso matrimonio a pesar de saber que estaba embarazada. Entonces cuando todos le preguntaron el dijo lo primero que se le ocurrió, es decir un niño. Pero meses más tarde nació una niña, todos se extrañaron. Pero lo aludieron a que mi tío abuelo era algo despistado.
- Y entonces como sabes que tu prima no es tu prima en realidad?
- Porque mi tío abuelo me lo confeso poco antes de morir. Ni siquiera ella lo sabe y yo me moriré con ese secreto. Espero que…
- No te preocupes, yo también guardare tu secreto –colocando uno de sus dedos sobre los labios de su esposa.
Estaban a punto de besarse cuando una de las mucamas se acerco a avisarles que la cena estaba servida. La muchacha se sorprendió al hallar a las chicas tan acarameladas. Siempre había creído que eran muy discretas o que ese matrimonio no era real pero ahora que las veía así solo atino a sonreír y retirarse.
Las chicas se sonrieron y se dirigieron al comedor. Se sentaron una al lado de la otra y se dieron a comer mutuamente. Un festín de sentidos para ambas. Cuando terminaron subieron a su recamara tomadas de la mano y se recostaron una al lado de la otra abrazándose.
Yulia acariciaba con una mano los delicados rizos de su esposa y con la otra su vientre. Lena mientras acariciaba el vientre de su esposa y depositaba algunos besos en su cuello. Se sentía muy feliz que no deseaba dormir pero poco a poco fue quedándose dormida. Yulia lo noto y apago la luz de la lámpara que tenía a su lado para después caer victima del cansancio del día.
Se movía lo más sexy que podía. En su vida se había sentido con tantas ganas de divertirse y olvidarse todo. Quería liberar todo aquello que llevaba dentro. Quería dejar ir ese recuerdo que tanto la lastimaba. Quería dejarla ir. Ya era hora. Había sido demasiado egoísta y si ella ahora era feliz, ella debía también serlo por ese simple hecho. Aquella frase que decía: Si amas a una persona solo deseas verlo feliz, no importa si no esta tu lado, cobraba nuevo significado para ella. Aunque Andrea nunca más estuviera a su lado, ella deseaba que aquella hermosa castaña fuera feliz.
- Te encuentras bien? - pregunto el rubio.
- Por supuesto que si. Que no te estas divirtiendo? –en tono coqueto.
- Demasiado! –y la tomo de la cintura para seguir bailando.
Minutos después regresaron a su mesa pero Marlene decidió desviarse al baño mientras Viktor iba por unas bebidas.
Ingreso y se alivio de hallarlo vació. Se acerco a los lavabos, abrió el grifo y se mojo la cara. Tenía mucho calor y los tragos anteriores definitivamente se le habían subido a la cabeza. Si no tenía cuidado terminaría con Viktor en la cama aquella noche y estaba segura que mañana en la mañana se arrepentiría de aquello. Si iba a empezar una relación con ese chico quería hacerlo bien y de a pocos. Estaba mojándose la nuca cuando escucho que alguien entro al baño y cerraba la puerta. No le presto atención hasta que escucho esa vez.
- Te diviertes con tu nuevo amiguito? –en tono claramente cargado de celos.
- Es algo que creo que no te incumbe –sin abrir aun los ojos y llevando un poco más de agua a la nuca.
- Si, es cierto. Que fácil es para ti! Y yo que te creí cuando me dijiste que me querías! Que fácil me reemplazaste –diciendo esto ultimo en un tono despectivo.
- No! La que me reemplazo en un abrir y cerrar de ojos fuiste tu! –volviéndose a verla dándole una mirada cargada de resentimiento- No tienes el más mínimo derecho de venir a armarme un escándalo ahora que…
Pero no pudo terminar de hablar pues Andrea se le fue encima estampándole un beso cargado de desesperación y anhelo. Como había extrañado aquellos besos. Como había extrañado esas manos recorriéndole la piel y que ahora acariciaban su espalda. Como la había extrañado. Cuando empezaba a disfrutar del beso recordó que es chica ahora era novia de Arkadi Volkov y la empujo con todas las fuerzas de las que pudo hacer acopio. Luego de unos segundos pudo sentir el sabor de alcohol en sus labios. Entonces supo que la castaña había bebido de más.
- No lo vuelvas hacer. Vete con Arkadi, de seguro te debe estar esperando afuera. El novio perfecto que espera a su chica y la cuida y adora. Que no tiene ojos para nadie más que ella. Eso querías y eso tienes ahora. Yo lo he aceptado y aunque me ha costado también lo he superado. Vete Andrea, entre tu y yo no existe nada.
- No…tu no sabes…tu no sabes lo que he sentido al verte…al verte restregándote en su cuerpo…tu eres mía…mía para siempre lo entiendes? –y volvió a intentar besarla pero Marlene la esquivo.
- Pues supéralo, al igual que yo. Al igual como he superado el hecho de verte de su brazo, besándolo y dándole todo el amor que antes me dabas a mí. Supéralo y ahora también déjame hacer mi vida.
- Ya no me amas? –con la voz rota.
- Debo irme –dirigiéndose a la puerta pero Andrea se interpuso entre esta y la morena, dejando a esta ultima sorprendida.
- Pensé que jamás…que jamás lo dejarías…quería olvidarte…pensé que jamás me elegirías…pensé que yo solo era una aventura…y entonces el apareció y…-ahora que estaba desesperada se le notaban más aun el tono de persona abría
- Lo se. Te entiendo y créeme cuando te digo que estabas en todo tu derecho de decidir. No te lo reprocho. Solo se feliz y déjame ir, así como lo hice yo contigo.
- Por que no me elegiste antes? Porque demoraste tanto? Me moría de miedo de decirte que te amaba…Solo era una aventura…yo lo sabia…yo lo sabia pero…pero me enamore…y te ame con locura, cada día, cada encuentro…cada beso, cada caricia…y cuando te lo dije…cuando te confesé que te amaba y que quería más de ti…tu solo saliste corriendo. Y después regresas con una rosa en la mano y me pides perdón…y yo te recibo con los brazos abiertos…Me dices que sientes algo por mi pero no sabes que es…y yo me conformo con ello…Me conformo con ello y soy feliz…
- Lo siento. Fui muy cobarde pero…
- Quien es el?
- Mi novio –y no mentía pues el muchacho se lo había pedido durante la cena previa a la discoteca y ella había aceptado.
- Entiendo…
- Se feliz preciosa, se feliz porque si no lo eres yo tampoco lo seré. Adiós –le dio un beso en la frente y se retiro haciendo a un lado a la castaña.
Segundos después Andrea reacciono pero tan solo salir del baño se encuentra con Arkadi quien la verla en aquel estado fija su mirada en una sombra que empieza a perderse entre la gente y en sus ojos algo empieza a turbarse. No, seguro una riña entre aquellas dos chicas. Sonríe y abraza a su novia.
- Estas bien, amor?
- No, no me siento bien. Podríamos irnos?
- Claro. Vamonos.
A lo lejos una morena llega a la mesa que ocupaba con su novio, lo encuentra y le da un apasionado beso.
- Podemos irnos?
- Porque tan pronto?
- Estoy algo cansada. Recuerda que apenas he llegado.
- Es cierto. Lo siento yo…
- No, no te preocupes. Me la he pasado fenomenal pero ya estoy cansada.
- Vamos, princesa.
- Vamos.
Ambos toman un último sorbo del agua que el muchacho había traído y se retiran. En el estacionamiento ambas parejas cruzan miradas. Marlene apenas mira un segundo a Andrea. Esta ultima se queda observando como los otros dos se besan antes que Viktor encienda el auto. Sus ojos se aguan y vuelve su mirada hacia la guantera del auto. Arkadi se da perfecta cuenta pero no quiere hacer suposiciones. No, su Andrea no. Solo estaba alucinando. Solo eso.
En momentos como esos odiaba ser tan perceptivo. Odiaba haber aprendido a leer la mirada de su novia. Odiaba saber lo que Andrea deseaba sin que lo diga y más aun cuando sabia que no a era el, el objeto de su deseo…
Los días seguían pasando a plenitud para las chicas. Cada día se llevaban mejor. Había regresado un poco de la complicidad que tenían cuando eran estaban en USA. Estaban iniciando casi de cero pero incluyendo los besos y caricias. Lena adoraba como Yulia la trataba pues la morena lo hacía como su esposa fuera del más delicado cristal. Era como si temiera que por dar un solo paso se fuera a romper y aunque Lena era muy independiente, le encantaba dejarse consentir por Yulia.
Pero también existían los abusos y Lena manifestó su total enfado cuando estando de compras Yulia se excedió en dejar bien equipada a su esposa antes de viajar esa noche.
- Alto, Yulia –dijo riendo y poniéndose delante del carrito de compras y extendiendo su mano-. No te atrevas a meter más en este carro. Comer para dos no significa que tengas que comprar dos o cuatro cosas de cada.
- No te pongas complicada Lena –respondió Yulia sonriendo-. Esto es algo muy serio. No me montaré en ese avión a no ser que sepa que mi hija y tu van a comer adecuadamente mientras yo estoy trabajando como una esclava en Italia.
- Tu hija, yo y que ejercito? No necesito todo eso. Probablemente ni teniendo la refrigeradora que tenemos todo esto entre allí.
- No importa, llevaremos un refrigerador más. No tengo reparos en ello.
- Por Dios Yulia! –riendo- Me has visto? –señalándose el vientre- Parezco un balón! Eso no te dice que me estoy alimentando perfectamente?
- De todas maneras siempre es bueno prevenir –sonrió, tomo dos cajas de leche descremada y esquivo a Lena para seguir eligiendo alegremente una y otra cosa.
Lena solo negó con la cabeza mientras sonreía.
- Además se perfectamente que las nauseas aun no se te van completamente –Lena abrió los ojos al oír aquello.
- Como lo sabes? –acercándose a su esposa.
- Por más que te vayas a otra habitación a conversar con el inodoro, puedo oírte. Si no me he acercado hasta ahora es porque respeto tu privacidad. Pero la próxima vez lo haré.
- No se porque aun no se van pero la doctora me ha dicho que es normal.
- Según los papeles que te dio ya deberían presentarse más espaciados o haberse ido.
- Te pedí que me ayudaras a buscarlos, no que te los leyeras.
- Bueno, lo hice. Quiero saber que es lo que pasa en cada momento. Mi hija y tu no están solas, Len. Quiero que siempre lo sepas.
- Eso…es…tan dulce.
Se le saltaron las lágrimas y Yulia la abrazo hasta que se calmara. Luego le limpio el rostro y le sonrió. Después procedió a empujar el carrito hasta la cola de la caja.
Lena miro el carro y pensó que vaya cantidad de comida. Desde que vivía con Yulia no había salido a hacer compras. Antes acompañaba a Yulia pero desde que empezaron a trabajar y se casaron no lo hicieron más. Se tendría que contener o se pondría como una ballena, pensó. Aunque, también pensó, de todas formas se iba a poner así.
Dirigió su mirada hacia Yulia, que estaba mirando unas revistas expuestas. Estaba siendo maravillosa, pensó. Se sentía mimada y especial por ella después de tanto tiempo. Se podría llegar a acostumbrar a ello…nuevamente. Entonces un pensamiento cruzo por su cabeza.
Seria que Yulia solo estaba así por el bebe? Seria posible que durante el embarazo se comportara así para no hacerle daño al bebe? Y que luego de que este naciera todo volvería a ser igual que hace tan solo unas semanas. Quizás toda esa actitud estaba solo centrada en el bebe, en su hija, no en ella, la madre.
Suspiro.
Se estaba empezando a sentir rara, como triste y…desolada. No quería que Yulia se fuera. No quería. No cuando apenas llevaban poco tiempo de haberse reconciliado. Tenía mucho miedo. Y si encontraba a alguien? Y si pasaba algo? Su amante! Se había olvidado de la amante de Yulia. Pero…si realmente tuviera un amante…ni siquiera le importaría su bebe. Que hacer? Que pensar?
- Un gato de dos cabezas? –escucho a Yulia, quien la saco de sus pensamientos-. Como puede la gente comprar estas cosas? Lo que me recuerda algo, ahora que hablamos de lecturas. He leído algo acerca que leer cosas a los bebes que van a nacer. No tendrás algo para incentivar la lectura en nuestro bebe que no sea tu Biblia de la Psicología –riendo al recordar como Lena en la universidad andaba de arriba hacia abajo con aquel libro.
- Ja ja! Que graciosa- cruzando los brazos-. Pues creo que Porter tampoco seria un buen incentivo para nuestro bebe.
- Jajaj bueno entonces habrá que comprar algo de buena música para que vaya cogiéndole el ritmo a la buena vida –haciendo un moviendo sensual con las caderas.
- De eso nada! Mi hija no va empezar su vida creyendo que la buena música consiste en un sonidito láser y un tonadita de…Esta noche haremos el amor bailando! Tu cuerpo es mío, tuyo es mi corazón! Vamos a perder el control bailando! …y blah, blah, blah!
- Pero bien que lo disfrutaste aquella vez –riéndose.
- Era joven e inocente.
- Esta noche haremos el amor bailando! Tu cuerpo es mío, tuyo es mi corazón! Vamos a perder el control bailando! Que Lena esta caliente y ardiendo en pasión!
Zas! Lo ultimo que Yulia fue un gatito de dos cabezas acercarse a una velocidad increíblemente rápida antes de estamparse en su rostro. Pero eso consiguió hacerla reír más ante la indignación de Lena.
- Esta es la conversión más tonta que he tenido en mi vida. No hay pruebas que oír una música determinada o leerle algún tipo de lectura a un bebe no nacido pueda afectarle –dijo Lena enfada.
- Oh, no lo se –dijo la mujer detrás de la cola-. Cuando yo estaba embarazada de mi primer hijo, mi marido le leía la sección de política del periódico a mi vientre todas las noches. Y mi bebe se molesto tanto que tuvo cólicos durante los cuatro primeros meses de vida.
Yulia y Lena miraron a la mujer con los ojos muy abiertos.
- Es una broma –dijo riendo la mujer-. Lo juro, lo acabo de inventar. Hacen ustedes tan buena pareja…ya saben, parece que son primerizas y no lo he podido resistir. Relájense y disfruten. Yo tengo tres hijos y se que sobreviven a pesar de los errores que cometemos, y créanme, seguro que su hijo será precioso.
- Oh –dijo Lena.
- La siguiente –dijo la cajera.
Yulia avanzo y empezó a sacar las cosas como autómata. Luego de terminar de pagar y de camino a casa el silencio de ambas se noto. La morena se estaciono y empezó.
- Hay algo que quieras decir?
Len se sorprendió pues ni cuenta se había dado que se habían detenido. Simplemente sacudió a cabeza y hablo lo más sinceramente posible.
- No sabemos nada de niños. Tengo miedo de cometer algún grave error.
- Pero porque susurras?
- Porque no quiero que nadie sepa que soy una madre potencialmente inútil -sonrojándose.
- No te estreses Lena. No es bueno para ninguna. Te mentiría si te dijera que estoy tranquila luego del comentario de esa mujer pero…se que estaremos bien. Leeremos libros, iremos a clases y nos dejaremos llevar por la legendaria sabiduría que tiene al respecto el clan Volkov –dedicándole una tierna sonrisa a su esposa.
- Y la del clan Katin.
- Y la del clan Katin –concedio Yulia.
Se dieron un tierno beso y continuaron el camino.
La semana paso sumamente tranquila. Lena se la pasaba contando las horas para volver a ver a Yulia. Esta la llamaba todos los días ya cada momento que tenía libre pero aquello le parecía insuficiente. Quería tenerla cerca, abrazarla, besarla y mimarla. Desde luego también deseaba sentir eso mismo de parte de su esposa. Se había acostumbrado a dormir rodeada por sus brazos protegiéndola a ella y a su bebe.
Y aunque la presencia de su madre y Marlene, pues Yulia le había encargado a ambas el cuidado de su esposa en su ausencia y estas se lo habían tomado a pecho, la habían mantenido ocupada durante estos días, deseaba pronto que pasaran las horas pues esa mañana Yulia regresaría.
Entro a su oficina y se dirigió a su escritorio. Se sorprendió al no hallar su habitual ejemplar del diario más leído y verídico de Moscú para leer antes de empezar la jornada. No le dio importancia, más tarde se lo pediría a su secretaria. Prendió su notebook y empezó con las tareas del día. Debía revisar algunos detalles para la aprobación final de una campaña publicitaria que estaba segura seria un éxito. Entonces se le ocurrió que tal vez podría darle una revisada a la página Web del diario. Ingreso la dirección correspondiente y mientras esperaba que la Web cargara miro dos segundos hacia la ventana. Luego volvió la mirada hacia la pantalla y sus ojos se abrieron al máximo.
La leyenda de la foto de portada decía: Yulia Volkova en un tierno reencuentro con su ex – novia, Nina Khlebnikov, en el aeropuerto de la ciudad de Londres poco antes que ambas abordaran un vuelo rumbo a la ciudad natal de ambas: Moscú. Que dirá al respecto Elena Katina, esposa y actual pareja sentimental de Yulia Volkova?. Y una foto enorme de tanto Yulia como Nina compartiendo un abrazo, que se podía apreciar claramente efusivo.
No! No era posible lo que veía en esos instantes! No podía ser cierto! No, aquello no podía estar sucediendo! No ahora!
Entro corriendo a su casa sin saludar a nadie. Tiro las maletas por el camino y dejo con la palabra en la boca a los empleados que le ofrecieron algunos saludos de bienvenida.
- Señora Yulia como esta…?
- Señora Yulia como le fue en su…?
Oídos sordos. Solo le preocupaba llegar a su habitación y verla. Tenía que explicarle. Tenía que decirle la verdad. Pero tal como se la imagino no estaba en su habitación. Salio corriendo hacia las demás y tampoco la encontró.
Se rindió. Bajo a la sala de la casa, donde se hallaban muchos empleados haciendo la limpieza y pego un grito:
- Alguien sabe donde esta mi esposa?!
Todas se la quedaron mirando con gran sorpresa. Pocas veces habían visto a Yulia así de descontrolada y nadie se le había acercado en aquella contadas ocasiones, ni Lena. Nadie sabia si responder o no. Estaba Yulia por repetir la pregunta cuando Ana, la que la morena llamaba la protegida de Lena, respondió:
- La señora Lena salio temprano hacia la oficina como todos los días, señora Yulia.
- Acabo de ir a la oficina y no esta ahí.
- Entonces no sabríamos decirle donde puede estar, señora.
- Ok, muchas gracias Ana. Sigan, no los interrumpo más.
Todos siguieron con sus tareas y Yulia salio como bólido hacia el auto que la había recogido del aeropuerto. Se acercó al chofer y le pidió las llaves.
- No desea que la lleve señora? No esta agotada después del vuelo?
- No gracias Gueorgui, me moveré demasiado.
- Señora par eso estoy.
- No te preocupes pero igualmente gracias –subió al auto y salio de la mansión-. Donde estas Lena?
Estaba preocupada. Sumamente preocupada. En la oficina le habían dicho que Lena había salido y que cuando lo hizo se veía sumamente alterada. No quería imaginarse todo lo que su pelirroja esposa podría estar pensando y si ello podía afectar negativamente a su bebe.
Diez horas después estaba agotadísima. Ya no sabía por donde más buscar. Había ido y venido de un lado hacia otro y sin hallar a su pelirroja. Aquello ya la tenía al borde del colapso.
- DONDE DEMONIOS ESTAS LENA?!
Y dejo caer la cabeza sobre el volante. Unas tibias lágrimas brotaron de sus ojos. Tenía miedo, mucho miedo. No quería imaginarse que le pudiera haber sucedido algo a su esposa y a su bebe. Estaba aterrada. Las calles eran peligrosas y a esas horas de la noche lo eran más.
Donde podría estar su pelirroja? Donde?
En ese momento sonó su celular. Lo miro como no reconociéndolo pero luego de algunas timbradas respondió:
- Bueno?
- Hola Yulia! Que tal?
- Hola. Bueno yo…buscando a mi esposa.
- Que sucedió?
- Tú sabes.
- Vaya. Lo que puede hacer una foto tan inocente –hablando con sinceridad.
- Ya ves.
- Te dijo algo antes de desaparecer?
- Fui directo a la oficina luego de dejarte en tu casa. Quería pasar el día con ella y cuando llego me dicen que horas antes había salido muy alterada. Supongo que debe haber sido por la foto que nos tomaron.
- Como así?
- Entre a su oficina y vi el diario en el suelo.
- Dios, Yul! Lo lamento! Fue mi culpa…pero me emocione tanto al verte…Si deseas puedo hablar con Lena y decirle que fue mi…
- No, no te preocupes Nina. Yo soluciono esto –pensando en que ver a Nina solo alteraría más a su esposa.
- Yul y donde las has buscado?
- En todos los lugres que se me han ocurrido, pero nada! Ya no se que hacer! Temo que pueda haberle sucedido algo a ella y al bebe.
- Yo se que no. Pero…has buscado en los lugres que frecuenta?
- Si.
- La casa de sus padres?
- Si.
- La casa de los tuyos?
- Están en Smolensk aun.
- Has buscado allá?
- Llame y los criados me han dicho que Lena no ha llegado allá. Le avise a uno de mi entera confianza que si va me de una llamada aunque mi querida esposa se lo prohíba.
- Amigos?
- Eh?
- Casas de amigos.
- No pero…-una idea se le vino a la mente- Oh por Dios! Como no lo pensé antes?!
- Que sucedió?
- Nina tengo que colgar, debo manejar rápidamente.
- Ok, pero llámame o escríbeme en cuanto encuentres a Lena. También me dejas preocupada.
- Ok, cuídate, nos vemos.
- Hasta pronto Yul.
Colgó, encendió el auto y salio a toda velocidad hacia su antiguo departamento. Al llegar inspecciono el estacionamiento externo pero no encontró el auto de Lena. Entonces decidió ingresar al subterráneo, no sin antes fijarse que las luces de su departamento estuvieran apagadas.
El vigilante al ya conocerla la dejo pasar sin problemas y una vez estacionado el auto, Yulia le dio una rápida mirada a todos los autos. No encontró el de Lena pero de igual manera decidió subir.
Con el corazón en la mano se dirigió hacia el ascensor y espero unos segundos a que este llegara. Mirando el cambio de los números en la conocida pantalla se le paso el viaje hasta el piso correcto. Al llegar, prácticamente salio corriendo y se dirigió hacia la puerta adecuada. Al estar frente a esta se detuvo y respiro profundo.
- Dios, que este aquí, por favor –cerro los ojos con fuerza recitando la plegaria.
Saco su llave e ingreso sin hacer ruido. Las cosas no habían cambiado mucho desde la última vez que estuvo allí, así que no tuvo problemas en moverse a pesar de la oscuridad. Reviso la sala, la cocina y nada. Entonces se dirigió hacia las habitaciones. Dudaba que estuviera en la principal pues sabia que esa la estaba ocupando Marlene pero de igual manera entro y lo corroboro. Luego se dirigió hacia la otra y antes de entrar decidió calmarse. Estaba muy nerviosa y muy asustada.
Tomo el pomo de la puerta y lo giro suavemente. Abrió sumamente despacio la puerta y dirigió su mirada hacia la cama. Ahí había alguien y su corazón le dijo quien era por la forma como quiso salírsele del pecho. Se acerco sigilosamente y sus ojos ya acostumbrados a la oscuridad pudieron distinguir tan particular silueta. Quiso llorar del alivio que sintió. Todo estaba bien. Ahí estaban sus dos amores. Sanas y salvas. Y ahora no sabia que hacer. Si llorar, reír, abrazarla, llenarla de besos o hacerle saber cuan preocupada la tenía. Respiro profundo. Necesitaba calmarse.
Durante esos minutos que la observo se pregunto como era posible que esa mujer se le haya metido por debajo de la piel. A pesar de desear odiarla no podía. Era imposible. Durante todo aquel tiempo había tenido que hacer acopio de todas sus fuerzas para no caer ante la tentación de abrazarla, besarla…hacerla suya. Pensaba en ello cuando noto a Lena inquieta, movía su cabeza de un lado a otro y susurraba sumamente angustiada:
- No me dejes…no me dejes…por favor…te amo…Yul…no me dejes…no me abandones…sin ti no quiero seguir…
Y pudo ver las lágrimas recorriendo la pecosa mejilla. Se sentó en el espacio que quedaba entre el cuerpo de Lena y el borde de la cama. Se agacho un poco, abrazo a Lena y susurro en su oído tiernamente:
- Aquí estoy. No te voy a dejar nunca. Aquí estoy.
Lena se despertó sumamente asustada y se sentó de un brinco. Yulia preparada para ello no la soltó. La abrazo más fuerte e intento calmarla.
Lena una vez ya calmada se dio cuenta de quien la abrazaba y se alejo de los brazos de Yulia lo más que pudo. La morena entendió.
- Me tenías muy preocupada –susurro Yulia.
Lena miraba hacia un lado y no quería hablar.
- Estas pensando cosas que no son.
- Como me encontraste?
- Digamos que…fue una cuestión de suerte.
Lena seguía encerrada en su enojo y tristeza. Miro discretamente hacia la ventana y noto que ya era muy tarde. Yulia entendió lo que aquella mirada significaba.
- Si crees que tan solo ahora he decidido buscarte, déjame decirte que después del desayuno en el vuelo, no he comido absolutamente nada. Llevo cerca de mediodía buscándote.
- Como esta?
- Quien? –sabiendo a quien se refería pero haciéndose la desentendida.
- Ella.
- Bien, bien. No le ha ido nada mal.
- Y ahora le ira mejor, verdad?
- A que te refieres.
- No quiero verte. Vete por favor –a cada frase la voz se le iba perdiendo más-. Vete…
- Aquí están ustedes, aquí debo estar yo.
- Debes…
- Quiero y debo.
- Vete con ella si eso es lo que quieres.
- Lena por Dios! Estas imaginando cosas!
- La ultima vez que nos vimos…-dejando caer las lagrimas- ella…ella me lo dijo…me juro que…que si alguna vez regresaba…y…y…no te hallaba feliz…ella…ella te alejaría de mi…y yo…yo…yo no he podido…aunque lo he deseado…aunque lo he intentado…no he podido hacerte feliz…
- Lena…
- Solo vete, por favor…vete yo lo entenderé…algún día lo entenderé…no lo hagas más difícil…solo…vete…
Yulia se acerco a Lena pero esta la empujo y se puso de pie.
- Vete! Vete! No te quiero ver! No te quiero ver! –y cayo al suelo rompiendo en llanto.
La morena corrió a su lado y abrazo a Lena. Pero esta empezó a darle de golpes para que se alejara. Sin embargo Yulia los recibió todos sin alejarse ni un solo centímetro de su pelirroja. Al contrario se aferraba muy fuertemente a ella.
Poco a poco la pelirroja fue perdiendo fuerzas y se aferro a su esposa. Quien correspondió el abrazo mientras acariciaba la espalda y los suaves rizos de su amada.
Cuando sintió que Lena se había quedado dormida, la alzo en brazos y la llevo hasta la cama. Ella misma se quito la ropa y los zapatos, quedándose solo en camiseta y ropa interior. Se recostó al lado de Lena, las cubrió a ambas y abrazo a su esposa como todas las noches de las últimas semanas: desde la espalda y con una mano sobre el curvilíneo vientre de Lena.
La mañana siguiente las encontró plenamente dormidas y agotadas. Sin embargo algunos rayos de sol dieron directo a los ojos de la morena y la despertaron. Tenía a Lena ahora frente suyo, abrazándola también. Como cada mañana. Se había hecho una costumbre despertar de aquella forma. Sonrió. Estaban bien, sus dos niñas estaban bien. Dirigió su mano hacia el vientre de su esposa y empezó a hacerle mimos a su hija.
- Como has amanecido hoy, mi pequeña? Al parecer tu mami ayer estuvo un poco triste, verdad? Ay, como se le ocurre! Como podría pensar que las podría dejar si yo…
- Lo pensé porque…porque…
- Lena… -levanto la mirada y vio los ojos cristalinos de su pelirroja.
- Es ella…
- Pero ya te dije que ella no…
- Aun recuerdo lo que sucedió la…
- Shhh –poniendo un dedo sobre sus labios—. Olvídalo. No te hace nada bien ni a ti ni a nuestra bebe.
- … -mirándola a Yulia con una mirada de temor y ternura.
- No significa nada más que una amistad para mí.
- Esta segura? –con la voz algo quebrada.
- Lo único que quiero en mi vida lo tengo entre mis brazos.
- Yul! – y se arrojo a los brazos de su esposa- Tuve tanto miedo! Tanto miedo!
- Te entiendo, te entiendo. Pero ahora estoy aquí y prometo no irme.
Se quedaron en silencio durante algunos momentos, solo los suspiros de Lena calmando su llanto se oían.
- Como me encontraste?
- Digamos que…alguien me dio una idea.
- Como así?
- No se me había ocurrido, no se porque, que podías estar aquí. Era tan obvio. Entonces alguien me llamo y me empezó a hacer una lista de lugares en donde podrías estar. Me menciono la casa de algún amigo…entonces recordé que en casa de quien más podrías estar sino es con Marlene. Entonces colgué y me vine directamente aquí.
- Quien era?
- No me lo vas creer –sintió como Lena se tensaba.
- Ella?
- Si, ha cambiado mucho. Tuvimos muchas horas para conversar de regreso a Moscú.
- No me gusta que este cerca –se dio media vuelta y le dio la espalda a Yulia.
- No tiene ningún tipo de interés en mí. No del modo como creo que crees.
- Igual, no me gusta. Aun recuerdo cuando casi te mata por hacerse la graciosita.
- Lena, no crees que ya es hora que olvides ese episodio? –acercandose más y dándole un beso en el cuello-. Es decir yo la he perdonado y creo que tú también podrías hacerlo.
- No me pidas eso por favor. No aun. No me siento capaz de verla y no recordar como casi te mata aquella vez que te lleve a la clínica casi…muriendo…
- Esta bien. No te diré nada más al respecto. Solo que ya sabes que ahora somos amigas y solo eso. Esta bien?
- No.
- Lena…
- Intenta que no me entere cuando la vas a ver.
- De verdad que quieres eso?
- No, preferiría que no la veas más.
- Estas celosa?
- No Yulia, –sarcásticamente- como crees? Si estoy tan feliz que esa mujer haya regresado.
- Porque?
- Porque lo nuestro aun esta tan frágil que pienso que en cualquier momento…
- Yo no he dudado nunca Lena, estamos luchando por salir adelante y todo seguirá igual o mejor.
- Estas segura?
- Si, confía en mí.
- Esta bien –medio sonriendo y mirándola.
- Esta bien –sonriendo y dándole un tierno beso.
- Te extrañe tanto.
- Y yo, créeme.
- Te creo pero también creo que nuestra hija tiene algo de hambre Yul.
- No es la única.
- Vamos a casa.
- Vamos a casa y te quiero todo el día para mí. Hace días que no estoy con ustedes y el viaje se me hizo imposible sin verlas. No volveré a salir de viaje sin ustedes.
- Como desees Yul –sonriendo de oreja a oreja al oír esas palabras.
Al salir a la sala se encontraron con Marlene desayunando y las miro con un rostro pícaro. Entonces, sin poderlo evitar solto uno de sus comentarios.
- Vaya que estuvo buena la reconciliación eh! Lenita tus gritos no me dejaron dormir bien.
Ambas se pusieron rojísimas, más aun porque no habían hecho nada. Marlene estallo en risas y se acerco a abrazarlas a ambas.
- Me alegra que todo ya este mejor.
- Gracias por cuidar a mis chicas –dijo Yulia aun apenada.
- Naaaa, no es nada. Ahora vayan, vayan. La gente común y silvestre como yo debe trabajar.
- Nos vemos amiga, cuídate.
- Hasta luego Marlene.
- Hasta luego chicas.
Las dos partieron tomadas de la mano. Una vez en el estacionamiento:
- Donde dejaste tu auto Lena?
- Mmmm en la oficina.
- No lo vi.
- Seguro porque se lo di a Marlene y quien sabe donde lo habrá dejado.
- Jajaj esta bien, vamos –dijo subiendo.
- Vamos –poniéndose el cinturón de seguridad.
Vaya semana que había tenido y todavía no terminaba! Viktor le había pedido que lo espere para poder conversar aquel viernes por la noche, tenía el departamento hecho un desastre, no había hecho las compras para la semana y la cereza del pastel: estaba a punto de resfriarse.
Bajo en la parada más cercana al supermercado e hizo las compras en tiempo record. Lo que jamás se espero fue encontrar a Andrey en la cola y que este se acercara demasiado cordial para su total sorpresa. No se habían visto desde que ella salio del departamento que ambos compartían y no sabia que iba a suceder.
- Hola. Como estas?
- Hola –no sabia que decir-. Bien, bien y tu?
- Jajaj estas a punto de resfriarte y dices que estas bien?
- Yo…-como lo supo, se pregunto la morena- en realidad tienes razón jajaj.
- Te puedo ayudar? Si deseas te llevo a casa.
- Mmm no, no te preocupes.
- Vamos, solo es llevarte y ayudarte a subir las bolsas.
Que tendría de malo? Andrey había sido un amigo de toda la vida, además de haber sido su pareja y siempre había sido un caballero. Además con esa sonrisa quien podría negarse. Asintió y sonrió. El muchacho sumamente feliz tomo ambos carritos y corrió hacia la cajera más desocupada. Primero dejo pasar el carrito de Marlene y luego el suyo.
Tan solo media hora después ambos se encontraban tomando un café en el departamento de la chica y riendo mientras recordaban anécdotas de tiempos de escuela. En un momento Marlene miro el reloj y recordó que Viktor llegaría en cualquier instante.
- Entiendo.
Se quedo mirándolo sin entender que es lo que el entendía.
- Esta por llegar.
Ella bajo la cabeza apenada. Cuanto la conocía. Habían sido tantos años…
- No te preocupes. Más bien fue un placer volver a verte. Tú sabes donde podrás encontrarme y tal vez algún día podríamos…
- Lo se, gracias por todo. También espero se repita. Lo siento pero…
- Te entiendo –colocando un dedo sobre sus labios-. Hasta luego.
Le dio un beso en la mejilla a la morena y se fue dejándola anonadada.
Pero tan solo veinte segundos después salio de su trance para ponerse a hacer todo lo que debía hacer. Decidió empezar por la sala ya que suponía que ahí hablarían. La habitación no, ya que Marlene aun no había querido llegar tan lejos con Viktor. Aun no se sentía totalmente segura y a veces tenía unos deseos irrefrenables de terminar todo. Pero se decía asimisma que se debía dar tiempo, no llevaban ni dos meses. Aprendería a quererlo, con el tiempo aprendería a quererlo.
Cinco minutos después y con casi a sala termina sonó el intercomunicador y se acerco a responder.
- Si?
- Marle, soy yo, Viktor.
- Oh, ok.
Presiono el botón para abrirle la puerta principal y dejo la puerta del departamento abierta mientras se iba a poner algo un poco más decente.
Cuando salio de su habitación Viktor la esperaba sentado y con la vista perdida en algún punto inexistente.
- Hola –para llamar su atención.
- Hola –sonrió y regreso su mirada hacia donde estaba mirando.
Se acerco a el y se sento a su lado. Pasaron unos minutos de silencio profundo y la morena se di cuenta que lo que Viktor quería hablar era realmente importante y no sabia como empezar. Entonces ella le dio la entrada a la conversacion.
- Y bien, que querías decirme? –tranquila.
El la miro y como dándose por vencido empezó.
- Yo…no se como empezar.
- Pues el inicio siempre es lo mejor.
- Si, tienes razón –callando nuevamente.
- Entonces?
- Habrás notado quizás que en estos últimos días he estado algo…-se quedo callado.
- Tenso y preocupado? Si, lo he notado –lo ayudo.
- Ha sucedido algo que no espere que sucediera. Yo creí que todo estaría bien…es decir…todo iba bien, todos los acuerdos, los compromisos…las cosas contigo…todo iba tan bien…
- Que sucedió entonces?
- Nos acaban de cancelar todos los contratos –y se tomo la cabeza con ambas manos.
- Dios –lo abrazo.
- Que voy hacer! Es decir…todo iba bien y solo…creo que la competencia ofreció un precio por debajo del costo…yo…Dios mío! Solo seguí ordenes de mi superior de no bajar el precio porque…porque sino…no valdría la pena el negocio…
- Pero si fueron órdenes superiores no ha sido tu culpa.
- No es por ello. Allá en la principal no me han reclamado nada. Al contrario, pero…Marle…
- Debes regresar no es así? –adivinando y ayudándole.
- Yo no quiero…no quiero irme. Aquí estoy bien, contigo todo es perfecto. Estamos yendo a paso lento y eso me gusta. Significa que puede ser que te enamores de mi…y yo no quiero irme, no quiero dejarte…pero aquí no tengo nada…nada que ofrecerte…y si no regreso en una semana…mi contrato será terminado…no puedo, tu sabes que no puedo…mis padres…
- No tienes que justificar nada Viktor –sonriendo, lo tomo de las mejillas y le dio un tierno beso-. Por mi no te detengas. Yo entiendo.
- Te quiero.
- Y yo a ti pero si las cosas se presentan así…
- Lo se. Perdóname.
- No tengo nada que perdonarte.
- Te voy a extrañar mucho.
- Y yo a ti, empezaba a hacerme a la idea.
- Y yo.
Se abrazaron y se quedaron así por algunas horas. Cerca de la medianoche, Viktor se despidió y se dirigió hacia su departamento. Marlene se quedo recostada sobre la puerta pesando, luego que el se fue, miro al techo y murmuro:
- Vaya día me has preparado eh!
En ese momento el timbre sonó. Pensando que seria Viktor que se habría olvidado de algo abrió la puerta y se encontró con algo, o mejor dicho, alguien que no espero volver a ver. No al menos en su puerta, con una botella de Vodka en la mano y con un aliento a licor que se sentiría a kilómetros.
- Andrea…
- Ja! He tenido…que esperar…mi turno…a pesar que llegue primero…-apoyándose en el marco mientras daba otro sorbo a la botella que tenía en la mano.
- Que haces aquí? Y de que hablas?
- Que hago aquí? –se quedo mirando los labios de Marlene y sin quitar la vista de ahí respondió- Es lo mismo que yo me pregunto. Que estoy haciendo aquí?
- Será mejor que te vayas. Las cosas quedaron muy claras entre ambas, no más que hablar.
- Si, muy claras –se dio media vuelta aparentando irse pero luego regreso-. Solo por curiosidad…cuanto me cobrarías a mi? Un tercer cliente en la noche no creo que haga diferencia, no es as…?
PLAF!
- Lárgate! Lárgate de aquí!
Le grito a una Andrea con la cara girada por la bofetada dada. Intento cerrar la puerta pero Andrea reacciono y la empujo dentro del departamento mientras la abrazaba y la besaba con desesperación. La morena intento separarse por todo los medios pero sin darse cuenta ya estaba recostada en el sillón y con el cuerpo de la castaña sobre el de ella. En un impulso se la quito de encima arrojándola al piso.
Andrea estaba avergonzada. Marlene estaba furiosa. Y ambas estaban agitadas y mirándose desde sus lugares.
Sin embargo la morena recordó que ella misma había tenido ese comportamiento hace algunos años atrás. Tomo aire y sin mirar a Andrea al rostro le dijo:
- Ya es tarde. Será mejor que te quedes. Puedes usar este sillón. Permiso.
Andrea no dijo nada y solo la siguió con la mirada. Se quedo mirando a nada con los ojos inundados de lágrimas luego que su morena desapareciera. No sabia cuanto tiempo había pasado pero se dijo asimisma que si no lo intentaba quizás jamás podría recuperar a la mujer que quería.
Marlene al llegar a su habitación, cerró la puerta y se apoyo en ella. La misma actitud cuando despidió a Viktor, solo que esta vez miro hacia el cielo que le mostraba su ventana, se acerco y mirando hacia el oscuro paisaje moscovita susurro:
- Que clase de broma pesada es esta? –mirando enojada hacia el cielo.
Se cambio de ropa y cayo en la cama cual costal de papas. Totalmente rendida.
Mientras Andrea, después de unos minutos, se puso de pie con trabajo y se dio cuenta que ya se le había bajado un buen el alcohol. Busco el baño y se arreglo lo más que pudo. Sobretodo se lavo con fruición los dientes para intentar desaparecer el mal aliento. Luego que se sintiera más presentable salio en busca de la habitación de su chica. Llego a la principal y entro sigilosamente. Ahí estaba. La vio dormir y sus ojos acostumbrándose a la oscuridad rápidamente pudieron notar la almohada húmeda al lado de sus ojos.
La había hecho llorar. Y eso la hacia sentir sumamente mal. Se arrodillo a su lado y acaricio su rostro con sumo cuidado. Marlene empezó a despertar y al verla frente a ella se sentó de un solo movimiento.
- Que haces aquí?
- Solo quería estar a tu lado.
- Te dije que si deseabas quedarte lo hicieras afuera.
- Es que acaso ya no me quieres? –con la voz quebrada.
Marlene se mordió a lengua antes de responder por defecto esa pregunta.
- A que viniste?
- Necesitaba verte. Estos meses han sido un infierno sin ti.
- No lo parecía cuando te vi con el primo de Yulia.
- Lo siento…estaba herida…yo…
- Ya tomaste una decisión. Aprende a vivir con ella.
- Arkadi se dio cuenta.
- Que? –mirándola sorprendida.
- No ha sido lo mismo desde aquel día. Casi siempre me dice que vaya detrás de lo que quiero pero me faltaban pantalones para buscarte y pedirte una nueva oportunidad…sobretodo cuando te corrí como lo hice la última vez de mi casa.
- …-estaba anonadada por lo que oía y no sabia que decir.
- Se que tampoco tengo derecho de venir y pedirte así como si nada…pero…hoy…hoy…pase por tu oficina al irme a la mía y…te vi…estabas tan hermosa…más de lo acostumbrado…
- Por favor no sigas… -con la voz quebrada.
- Entonces me decidí…hoy vendría a por ti…Salí del trabajo un rato antes y te espere afuera del edificio. Fue cuando te vi llegar con Andrey…no sabes como me sentí! –alzando la voz y hablando con rabia- Se me partió el corazón al verlos juntos! Juntos y riendo! Como si nada hubiera pasado! Decidí darle unos minutos pero tardo cerca de una hora aquí! Que demonios hacia aquí?! Que hacia?! Porque estabas con el?!
- No tengo porque decirte nada –mirando hacia otro lado.
- Y la cereza del pastel…tu noviecito llego a los pocos minutos que el imbecil de tu ex se fue…Otra vez a esperar…hacia frío y decidí comprar una botella de vodka para ver si me mantenía la temperatura…pero de solo imaginar los motivos por los cuales ese idiota demoraba tanto en tu departamento me descontrolaba tanto que…casi termine la botella para cuando se largo…así que ya que había esperado por tanto tiempo mi turno –y soltó una risa irónica- no me iba a ir sin verte…entonces me tienes aquí…
- Y?
- Y que?
- Y que es lo que quieres?
- Verte…-mirando al suelo.
- Que fácil, verdad?
- No, pero…
- Deje absolutamente todo por ti y tu me echas de tu vida cuando más te necesite…
- Mi amor…-intento acercarse pero Marlene se alejo.
- No te me acerques! Me costo mucho dejar de pensar en ti Andrea! No volveré a lo mismo!
- Te amo…siempre te ame…
- Olvídate de mí…así como yo lo haré contigo.
- No quiero! –y se abalanzo hacia la morena cayendo en la cama y sobre ella.
- Suéltame por favor.
- Te amo…
- Andrea…por favor…no me hagas esto…
- Soy libre…soy libre para ti…
Se quedaron así unos minutos. Solo escuchando los latidos de sus corazones latir fuertemente. Después, sin poder detenerse la morena respondió el abrazo e intercambio los lugares. Miro a los ojos de su hermosa castaña, acaricio su rostro delicadamente y susurro:
- Y yo lo soy para ti.
Para luego besarla con toda la desesperación, con todo el anhelo y con todo el amor guardado por el tiempo que estuvieron separadas. Andrea le respondió con la misma fuerza y el alivio que sintió en el cuerpo, y sobretodo en el corazón fue tan palpable que las lagrimas fluyeron libremente pero esta vez de felicidad.
Se amaron como hacía tiempo no lo hacían, se entregaron en cuerpo y alma, demostrándose en cada caricia y cada beso ese amor que tuvo que ser reprimido por todo lo que había acontecido. Con tristeza por el tiempo perdido, con alegría por estar juntas nuevamente, con la pasión que se encendía cuando una estaba con la otra. Pero sobre todo con amor, ese amor que ella sabía seria para siempre. Además, disponían d un fin de semana entero para reconciliarse y reconocerse.
Al Lunes siguiente…
- Estas segura que no quieres que pase por ti en el almuerzo?
- No mi amor, tengo un almuerzo con unos clientes. En realidad Lena y yo debemos ir. No tendré más que cinco minutos para arreglarme y salir rumbo al lugar acordado.
- Está bien. Pero nos vemos en la noche? –poniendo una carita de cachorrito para que la morena accediera.
- Por supuesto! Te lo iba a pedir. Te invito a cenar, pero yo cocino. Esta mañana ya me deleitaste con un delicioso desayuno.
- Te gusto? –sonriendo.
- Sí, mucho –le dio un beso y salió del auto-. Te espero para la cena eh! Se puntual.
- Ahí estaré princesa, adiós.
- Adiós, amor.
Marlene entro de lo más feliz a la oficina donde se desarrollaban las actividades de la empresa de los Katin y Andrea se fue de lo más feliz hacia la oficina. Ambas contentas, felices y pensando que nada podría salir mal de hoy en adelante.
Al entrar y dejar sus cosas en su escritorio no podía quitar la expresión de felicidad que tenía su rostro. Es que en realidad estaba feliz. Después de mucho tiempo era feliz.
- Andrea por favor puedes…
Yulia se quedo mirando a la castaña que la miraba como si tuviera algo extraño en la cara.
- Estas bien? –pregunto algo extrañada.
- Si Yul, estoy de lo mejor.
- Mmm bueno…es que…no se…te veo…feliz?
- Es malo eso? –sonriendo.
- No, pero…
- Estoy muy feliz! Feliz! Feliz!
Salto de su silla para abrazar a Yulia, quien tuvo que hacer equilibrio para no caer. Una vez Andrea dejo de dar vueltas, pudo al fin hacer la pregunta:
- Y a que se debe tanta felicidad? –sonriendo también.
- Te lo contare en otro momento. Ahora dime que se te ofrece.
- No seas mala y cuéntame –poniendo su puchero.
- Eso funciona con Lena, no conmigo.
- Eres mala!
- Jajaj por cierto como están Lena y la bebe?
- Perfectas –ahora riendo embobada al recordar-. Están más que bien. La doctora dice que si todo sigue así no habrá ningún problema en el parto.
- Me alegro -sonriendo.
- Si –sacudiéndose la cabeza al recordar lo que necesitaba-. Lo olvidaba, por favor comunícame con el Artiom Bogdánov, necesito quedar de una vez con el si vamos o no con el negocio en Canadá.
- Mmm según lo que lo vi la ultima vez creo que esta muy interesado.
- Si también lo note.
- Ahora mismo te lo ubico.
- Gracias –regresando a su oficina pero deteniéndose en la puerta-. Por cierto, no ha vuelto a llamar…ejem…tu sabes…
- No y espero que esa pregunta no signifique que esperas su llamada.
- No! Al contrario! Cuando me dijo que tenía que estar meses fuera del país agradecí al cielo aquello. Espero no regrese nunca más.
- Tu te buscaste ese lío Yul, has tenido mucha suerte que el destino te libere de el sin mucho alboroto.
- Si, eso espero. Aun así, si llama ya sabes.
- Si, si: no estas, debes estar felizmente retozando con tu esposa.
- Jajaj así es, gracias, eres la mejor –ahora si ingresando a su oficina.
- Si, lo se.
Entonces Andrea marco el número que tenía registrado para Artiom y hablo con la asistente del hombre.
- Anya? Hola como estas? Te habla Andrea Siderov, la asistente de Yulia Volkova.
- Hola Andy! Como estas?
- Muy bien gracias.
- En que te puedo ayudar?
- Yulia desea hablar con el señor Artiom.
- Oh, claro. Te devuelvo la llamada en cinco minutos si?
- Ok, muchas gracias. A ver cuando salimos a tomarnos un café.
- La última vez fue increíble! Tenemos que repetirlo.
- Desde luego!
- Ahora Artiom esta regresando de una asamblea, te llamo luego.
- Ok, nos vemos.
- Bye.
Sonrió. Era un hecho: de ahora en más todo solo podía ir bien.
- Marlene, podrías pasarme el file de los…? –se detuvo al verle la cara a su amiga.
- Mmm? –respondió la morena con una cara de total embobamiento.
- Dios que paso? –riéndose.
- Nada…tiene que pasar algo?
- Es que tienes una cara! Jajaj –riéndose con muchas ganas.
- Es que estoy feliz! Feliz! Feliz! –saltando se su silla y dando vueltas por su oficina.
- Así veo y a que se debe esa felicidad?
- Mmm primero quiero hacer las cosas bien Lenita, después te contare.
- Bueno esta bien –sonriendo-. En realidad me basta saber que estas feliz.
- Bueno y que me querías pedir amiga?
- El file de los contratos con los Gheorghievich. Necesito ver cuando se vencen estos.
- Pero también puedes verlos por el sistema.
- No, acaba de haber un problema con la base de datos. Algo así como “To many conections blah, blah, blah!”
- Y los de sistemas no han hecho nada?
- Están en ello.
- Ok, déjame que los busco.
Minutos después le entrego el file a Lena y revisaron juntas las fechas.
- El más cercano se vence en un año aun –dijo la pelirroja.
- Y el más lejano en cinco.
- Las relaciones con ellos van viento en popa pero ya hay que ir hablando de una renovación.
- Así es.
- Tenemos que…-se corto al oír el celular de Lena sonar.
- Dame un minuto –tomo el celular y respondió-. Bueno?
- Hola Lena! Habla Veniamín Gheorghievich.
- Hola Veña. Como estas? –al oír ese nombre Marlene sonrió sabiendo quien era y Lena también.
- Te llamaba para saber cuando podemos reunirnos y no se…quizás almorzar…
- Almorzar? Pues cuando tu digas.
- Si, mira me urge.
- Algún problema?
- En realidad no. Pero mi secretaria y yo estábamos revisando las fechas de caducidad de nuestros contratos y acabamos de ver que uno de ellos se vence en un mes. Quería hablar del tema.
- Oh, claro. Y como que deseas discutir?
- Podríamos hablarlo el día que quedemos?
- A lo mejor necesitas alguna información y debo llevártela –cruzando los dedos y haciendo una mueca a su amiga.
- Jejej si tienes razón –poniéndose nervioso y es que el muchacho se moría por la pelirroja esposa de Yulia-. Estamos interesados en…renovar.
- Oh, excelente. Entonces te llevare la información de proyecciones hacia el…
- Si, si, igual que la anterior ocasión.
- Esta bien. Mi asistente se comunicara con la tuya entonces.
- Si, claro.
- Hasta luego Veña.
- Adiós, Lena.
Al colgar Lena, ambas se abrazaron riendo.
Que bien!
- Siiii! Ahora solo sacar las proyecciones y convencer a Veña.
- Eso no te costara nada Lenita. Yaroslav Gheorghievich cometió un enorme error al encargar a su Veña los contratos con nosotros.
- No se porque lo dices –incomodándose.
- Por Dios! Estamos en confianza! Sabes que Veña se muere por ti.
- No quiero hablar del asunto, amiga. La última vez Yulia se enojo mucho al enterarse que me enviaba rosas. He tenido que pedirle de mil maneras que deje de tener esos detalles pues me causan problemas con Yul.
- Jajaj ok amiga.
- Bueno debo regresar a mi oficina y decirle a mi asistente que organice la reunión con Veña. Pasas por mí a la hora de almuerzo y nos vamos juntas a los de hoy.
- Si.
- Nos vemos –saliendo de la oficina.
- Nos vemos –cayendo en su cómoda silla-. Contigo a mi lado mi amor, -mirando una foto de Andrea y ella del fin de semana- todo solo puede ir bien –sonriendo como una boba.
Y es que así a veces nos pone el amor.
Los meses pasaban y la relación entre ambas parejas iba excelente. Yulia cada día se mostraba más parecía a la que era con Lena antes de su rompimiento y Lena estaba cada día más resplandeciente por la vida que llevaba dentro y por la felicidad que le causaba la actitud de Yulia. Mientras el otro par de tortolitas no podían estar lejos la una de la otra. Ya eran pareja oficialmente pero aun no se lo comunicaban a nadie. Disfrutaban de su tiempo juntas y cuando se sintieran preparadas las primeras en saberlo serian sus mejores amigas.
Fue durante el sétimo mes de embarazo de Lena se realizo una gran fiesta en la casa de los Volkov para que la familia celebre al próximo nuevo miembro de ambas familias: la bebe de Yulia y Lena.
Fue sumamente divertido reunir a ambas familias. Los bailes, juegos y competencias no se hicieron esperar.
Cuando todo termino muchos de los cuartos de la enrome mansión fueron ocupados por los invitados. Mientras Yulia y Lena yacían ya acostadas y recordando los momentos mas jocosos de tan particular reunión.
- Tu papá es todo un caso Yul.
- Si, es cierto -riendo.
- Sacaste mucho de su carácter.
- Lo se, mamá siempre me lo dice –sin poder parar de reír-. Y tu padre no se queda atrás. Luego de todo el alboroto que me armo por embarazarte ahora menos mal ya no sigue amenazando con castrarme.
- Jajaj papá también es todo un caso.
- Es porque eres la menor y la luz de sus ojos.
- Quizás –sonriendo.
- Así como esta luz que llevas dentro, será la mía –besando las manos de Lena.
Miro directamente a los ojos a su esposa y pudo notar su tranquila pero inquieta respiración. Lena estaba algo nerviosa y lo podía notar. Entonces decidió enviar al orgullo de paseo y se acostó más cerca de ella. No quería romper la conexión entre sus miradas y luego de acomodarse se acerco más. Poso una de sus manos en la mejilla de la pelirroja y esta busco más contacto instintivamente. Yulia sonrió por esa actitud: le pareció un cachorro buscando cariño.
- Cada día estas más hermosa, lo sabes?
- No...yo...cada día estoy mucho más gorda...y...-muy nerviosa y asustada de perder esa conexión con Yulia.
- Tal vez estés un poco subidita de peso…pero te ves hermosa –sonrió-. Además, es a nuestro bebe al que llevas en tu vientre. Jamás podrías verte mal de ese modo.
- Yul…-temiendo romper el encanto de ese momento.
Yulia dejo de acariciar la mejilla de Lena, esta iba a protestar pero luego sintió las suaves caricias de su esposa en el vientre. Miro el rostro de la morena y se encontró con que esta miraba fascinada su vientre. Cuando la miraba así sentía alivio al saber que quería a su bebe. Ya estaba en el sétimo mes de embarazo y las cosas entre ellas habían mejorado tanto que Lena a veces temía un día despertar y darse cuenta que no era más que un sueño, que Yulia le dijera que eso era todo y la dejara. Temblaba tan solo de pensar en ello.
La caricia de Yulia en su mejilla la saco de sus pensamientos. Alzo la mirada y se encontró con el océano dándole la bienvenida. Se quedo estupefacta. Hacia años que Yulia no la miraba así. Podía entender perfectamente esa mirada. Aun podía recordar el significado de aquella mirada. Y ella también lo deseaba. Dios! Como lo deseaba! Pero no sabia que hacer. La emoción la había dejado inmóvil. Sin embargo, cuando se dio cuenta Yulia acercaba su rostro al suyo. Entonces solo pudo cerrar lo ojos y sentir ese beso tan deseado. Empezó lento y suave. Pero dejando sentir la pasión contenida por tantos años. Yulia la insto a abrir la boca y ella lo hizo. Haría lo que le pidiera. Si le pidiera su vida se la daría…porque a pesar del tiempo seguía amándola. No importaban los años transcurridos porque el sentimiento estaba intacto o quizás era más grande. Entonces subió su mano y la poso sobre la mejilla de la morena. Se separaron un poco cuando necesitaron tomar aire. Solo se miraban a los ojos. Se entendían a la perfección de esa manera.
- Te am…-pero fue cortada por otro beso de la ojiazul.
Entonces se olvido de todo y le entrego a Yulia todo aquello que guardaba solo para ella y Yulia la tomo delicadamente. Tan solo minutos después ambas se encontraban recostadas una al lado de la otra, desnudas y observándose mientras sus manos acariciaban el cuerpo de la otra. Hicieron el amor totalmente metidas en su papel de madres, con mucho cuidado y ternura, pero no olvidaron reclamar su derecho de amantes y de sentir placer a través del acto. Yulia fue sumamente delicada. Le recorrió a besos todo el pecoso cuerpo y cuando llego al vientre le dedico especial cariño. En ese momento sintieron una patada y ambas sonrieron. Lena estaba segura que su bebe estaba feliz al sentir los mimos de Yulia. Siempre daba pataditas cuando la morena le acariciaba el vientre pero en esta ocasión fue diferente y sintió en ese movimiento un salto de alegría. Ella compartía esa misma felicidad por volver a tener a Yulia entre sus brazos una vez más. Sin embargo, no solo era felicidad lo que sentía en ese preciso momento cuando Yulia la poseía con la boca. Los espasmos de placer empezaron a recorrerla y la tensión en la columna empezaba a sentirse. Su espalda empezó a arquearse al sentir la eminencia del orgasmo y tomando de los cabellos Yulia la acerco más aun a su intimidad. La lengua de su esposa la estaba volviendo loca y cuando sintió una suave mordida en el clítoris estalló. Un delicioso orgasmo la recorrió entera y en la cima de su placer susurró:
- Te amo...Yul... –y cayó en la cama totalmente agotada.
Al sentir el final del orgasmo de Lena subió a través de su cuerpo y la abrazo delicadamente, con mucho cuidado de no apoyarse demasiado para no hacerle daño a su bebé. Sin embargo Lena se aferro a ella cual naufrago a su isla salvadora. Cuando sintió que los temblores cesaban poco a poco dirigió su mirada hacia el rostro de su esposa y lo que encontró la dejo fuera del mundo: unos ojos arrasados por las lágrimas y una hermosa sonrisa en el rostro. Sintió las calidas manos de su esposa en sus mejillas y las caricias que esta le prodigaba. Lena la estaba adorando. Le acariciaba el rostro tan delicadamente que la sensación que le provocaba no tenía nada que ver con la pasión que solo segundos antes la inundaba. Esa mirada de entrega total, de anhelo, de amor, de felicidad y ese brillo de ilusión en los ojos que había perdido hacia tanto estaban ahí, renaciendo con aquella muestra de amor que acababan de compartir. Entonces la idea de olvidar todo y volver a empezar cruzo por su mente. Por que no? Su bebe se merecía lo mejor y quizás…quizás Lena se merecía esa segunda oportunidad por la tanto le había suplicado hasta hace poco más de dos años. Quizás ella misma se merecía esa oportunidad de ser feliz que había perdido hacia tanto tiempo. Todas esas emociones no se podían fingir, no podía fingir tanto. Tal vez…eran reales. Tal vez el amor que Lena decía tener por ella era…real. Y tan solo pensar aquello hizo a su pecho llenarse de una felicidad tan enorme que parecía querer explotar.
- Eres hermosísima…-sonriendo.
- Tú lo eres mucho más –sonriendo también-. Eres la mujer más hermosa que he conocido en mi vida…y no sabes…cuanto…cuanto te amo –al fin se lo había podido decir frente a frente. Sin tener que escudarse en el sueño de la morena.
- Lena yo…
- No tienes porque decirme nada –sonriendo comprensiva-. Solo quiéreme…
Y volvieron a besarse. Lena abrió las piernas y dejo a Yulia acomodarse entre ellas. La morena se movió delicadamente y un gemido escapo de sus gargantas en medio de aquel apasionado beso.
- Lento…lento…lentamente Len…
Lena quería ir realmente lento pero el placer estaba cegándole la razón y sin poder evitarlo acelero el movimiento de sus caderas. Entonces sintió las manos de Yulia en estas tratando de calmarla. Funciono y Yulia llevo un ritmo endiabladamente pausado. Era una exquisita tortura. Una tortura al alcanzar el orgasmo tan lentamente. Podía sentir como una energía enorme se concentraba en su interior y crecía cada vez más. Con cada embestida sentía la acumulación de tensión en la base de su espalda y la desesperación por liberarse la consumía. El placer era demasiado y cuando creía que no podría soportar más llegó. Y Yulia también. Ambas llegaron juntas al clímax y gritaron sus nombres en la cima de sus propios placeres.
- Nada, nada nos separara Lena.
- De verdad? –con los ojos llenos de esperanza.
- Así es –y la beso tiernamente.
Con las pocas fuerzas que le quedaban Yulia se hizo a un lado y arrastro a Lena consigo, haciéndola descansar en su pecho. Intentaba normalizar su respiración pero sin dejar de prodigar caricias y mimos a su esposa y a su bebe a través del vientre de esta, los cuales siguieron hasta que el sueño las venció a ambas.
Hacia ya algunas horas que había despertado. Había sentido una repentina liberación de energía y había abierto los ojos casi por inercia. Entonces había aprovechado para velar el sueño de su niña. Se había vuelto hacia ella y la contemplo. La contemplo como hacia años no podía hacerlo. Como hacia tanto tiempo Yulia se lo había negado. La miraba y apenas podía creer que ahora pudiera tocarla, acariciarla, besarla y amarla como lo deseara. Había estado tan emocionada que no sabia que hacer. Pero con el paso de los minutos había podido vencer es barrera y ahora acariciaba a su esposa como se le antojaba. Yulia estaba tan cansada por la reunión del día anterior que ni siquiera se percataba de los mimos de su pelirroja esposa. Pero Lena estaba segura que no le molestarían. No después de la noche que habían pasado.
Había sido tan maravilloso poder volver a amar a Yulia. La experiencia había sido tan emotiva que había tenido que contenerse para no llorar. Después de tanto tiempo vislumbraba la posibilidad de formar la familia que siempre quiso formar con Yulia. Ser feliz y tener a su bebe en un hogar donde sus dos madres se amaran.
Un suspiro salio desde lo mas profundo de su ser. Un suspiro de felicidad. De pronto sintió una patada algo fuerte. Le dolió un poco y se llevo la mano al vientre. La niña estaba inquieta y podía sentirlo. Se preocupo. Segundos después, aguantando la respiración, logro sentir calma.
No sabía que había sucedido pero sentía que ya todo estaba bien. Aunque…siempre era mejor asegurarse. Le daba mucha pena pero debía despertar a Yulia. Con todo el pesar del mundo procedió a hacerlo.
- Amor, Yul…despierta por favor.
- Mmm?
- Amor, nuestra bebe.
Yulia de un brinco se puso de pie y miro con los ojos extremadamente abiertos a su esposa.
- Que pasa? Ya es hora?
Lena sonrió. No solo por esa actitud tan protectora sino porque estaba viendo completamente desnuda a su esposa después de tanto tiempo. Se quedo admirando ese bien formado cuerpo, un cuerpo que le pertenecía.
- Lena? –pregunto la pelinegra algo preocupada.
- Ah? –se sonrojo- Lo siento.
- Que sucedió? Que le pasa a la bebe? –se volvió a recostar en la cama y toco el vientre de su esposa.
- No lo se…pateo muy fuerte…me dolió mas de lo acostumbrado. Luego la sentí un poco inquieta…solo hace unos segundos se calmo. No quería incomodarte pero…creo que es mejor asegurarnos que todo esta bien. Lo siento…
- Yulia la corto con un beso. Le sonrió y le dijo dulcemente.
- Hiciste bien en despertarme.
- Yul…
- Me vestiré y nos vamos a la clínica para que nos saquen de dudas –yendo a hacer lo que decía.
Dos horas después regresaban y Yulia caía como un costal de papas a su cama. Lena tan solo rió. Pobre Yul, estaba agotadísima, pensaba. Le saco las zapatillas y la arropo. Se quedo mirándola y se acerco a darle un beso. Yulia le correspondió y cuando se separaron la pelinegra susurro:
- Duerme conmigo…quiero abrazarte.
- Dame unos segundos, me pondré cómoda -sonriendo.
- Solo quítate todo –con una sonrisa de oreja a oreja.
- Jajaj esta bien, pero también deberás hacer lo mismo.
Como pudo la pelinegra se quito toda la ropa lanzándola por todos lados. Mientras se desnudaba Lena reía por la flojera de su esposa, que al no levantarse tenía que luchar por quitarse la ropa dentro de la cama.
- Ya. Ven –susurro la morena.
- Ya voy –acercándose y recostándose al lado de su esposa.
Yulia la abrazo y rodeo con sus brazos a la pelirroja. Minutos después, completamente agotadas, ambas se quedaron dormidas.

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