domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 5

Quinto capítulo. Enjoy it!

 
Sobre horas de la tarde Yulia salió con rumbo a la oficina personal de Igor pues tenía un asunto personal que tratar con él. Él era el abogado de más confianza en la empresa y el más prestigiado de toda Rusia.
-                     Oí en las noticias lo que sucedió y pensé que ya no vendrías.
-                     No me sucedió nada a mí. Así que por eso estoy aquí.
-                     Muy bien Yulia soy todo oídos.
-                     Tú sabes que es lo que debemos conseguir con los Katin.
-                     Estoy trabajando contigo en eso. Lo se perfectamente.
-                     Tal vez te debas haber sorprendido al ver la cantidad peros que le estoy poniendo al asunto.
-                     Me sorprende si.
-                     Todo tiene un porque –sumamente incomoda de tener que hablar de esa situación con alguien a quien no le tenía mucha confianza.
-                     Puedes confiar en mi, Yulia. Te conozco desde hace mucho y aunque se que no tenemos una amistad construida créeme que haré lo posible por ayudarte.
-                     Sabes que le estoy buscando cada cabo suelto a la situación.
-                     Y para cada cabo suelto hemos visto las posibles soluciones.
-                     No quiero perder de vista nada.
-                     Eso he notado y me alegro que una persona de tu edad se tome tan en serio su trabajo.
-                     Todas esas precauciones se deben a una sola razón.
Ambos se miraron a los ojos esperando la reacción del otro.
-                     Elena, la hija de Sergey Katin, y yo terminamos nuestra relación hace muy poco tiempo.
Igor sonrió y eso le demostró a Yulia que había entendido todo.
-                     Y ninguno de nuestros padres lo sabe aun.
-                     Entiendo.
-                     Entiendes todo?
-                     Absolutamente todo Yulia. Y todo esto tiene algo que ver con el hecho que enviaste averiguar que relación se esta generando entre Bancos y Financiera Cresswel y Katin Asociados S.A? O mejor dicho…?
-                     Entre Elena Katina y David Cresswel.
-                     Los medios los están relacionando mucho últimamente.
-                     Es por eso que envié averiguar.
-                     Esa relación podría arruinar nuestros planes.
-                     Lo se.
-                     Se que pareceré algo entrometido pero…
-                     Por que terminamos?
-                     Si, puedo saberlo?
-                     Se que es importante que te lo diga y lo haré.
-                     Todo lo que me digas quedara entre nosotros dos, ni siquiera Oleg lo sabrá. No por mi boca.
-                     Gracias Igor.
-                     Te escucho.
-                     Seré breve.
-                     Te lo agradecería.
-                     Un amigo me hizo un comentario acerca de mi relación con Elena. Me sugirió que tal vez Elena no estuviera conmigo…Dios es difícil hablar de esto –masajeándose las sienes.
-                     Por favor siéntete en confianza. No sabes cuantas cosas he oído a lo largo de mi carrera. Más aun siendo abogado de la gente con mayor poder adquisitivo de Rusia.
-                     Gracias –por la tranquilidad que intentaba infundirle-. Me sugirió que Elena tal vez no estuviera interesada precisamente en la relación conmigo sino en los beneficios que una relación así le traerían –tomo aire y continuo-. Entonces decidí decirle a ella que mi padre me había desheredado. Al inicio lo tomo bien, como si aquello no afectara en lo más mínimo la relación que llevábamos. Días después termino conmigo aduciendo como motivo que ahora yo no podría brindarle la vida que ella estaba acostumbrada a llevar. Tuvimos una pelea como es lógico y bueno se acabo la relación.
Yulia callo esperando lo que Igor le diría. Mientras este meditaba unos minutos acerca del asunto.
-                     Aun así piensas llevar a cabo ese matrimonio?
-                     Es la única forma de fortificar la imagen de la empresa y quitarnos de encima la mala campaña en nuestra contra. Sabes a que me refiero.
-                     No todos los días dos hijas de reconocidos empresarios unen sus vidas en matrimonio.
-                     Exacto! Me parece que eso seria suficiente para dejar en claro que los accidentes con Kolya y Svetlana son casos aislados que escaparon de nuestras manos.
-                     Tienes mucha razón. También he pensado en ello pero con lo que me estas contando…
-                     Se que ella quiere conservar la vida que tiene –guardo silencio y espero a que Igor sobreentienda lo que quería decir.
-                     Entiendo a que quieres llegar.
-                     De verdad? –mirándolo muy agradecida de no tener que decir mucho.
-                     Si, no te preocupes –sonrió- cuentas conmigo. Se como tratar a estas personas y darles lo que quieren para obtener de ellas lo que deseamos. Dios! Yo que siempre hago esto para conseguir divorcios, tendré que hacerlo ahora para conseguir un matrimonio.
-                     No sabes cuanto te lo agradezco. Si te pido esto es porque quiero mantener la mayor distancia posible con Elena hasta el compromiso. Tú deberás llevar a cabo todo.
-                     No te preocupes Yulia. Solo dime que es lo que quieres de este matrimonio y lo estipulare. Ofreceremos más que la competencia y todos tendremos lo que queremos.
-                     Me has entendido a la perfección. Dios, debí de contártelo desde el principio! Me he estado carcomiendo el cerebro intentando pensar en soluciones en las que no involucre más gente. Pero al final supe que necesitaría de ayuda legal.
-                     Apenas nos estamos conociendo. Es normal que nos tomemos un tiempo en agarrar confianza.
-                     Si, tienes razón. Te lo agradezco enormemente.
-                     No te preocupes para eso estamos.
-                     Toma esto como un caso especial. Yo te pagare tus honorarios. Además cubriré el trabajo extra que tengas que hacer para que en la alianza que se firme con los Katin no se hable nada de los contratos prenupciales. Mis padres y los de ella no deben saber que tipo de compromiso se llevara a cabo entre Elena y yo.
-                     Te entiendo. Solo ustedes dos.
-                     Así es. Nada a nadie.
-                     Esto quedara entre ustedes dos y yo, entiendo.
-                     Así es.
-                     Quieres empezar ahora mismo con el trabajo?
-                     Si no te molesta quisiera hacer esto lo antes posible. Si es posible desde ahora.
-                     Empecemos entonces.
Desde ese momento Yulia supo que en Igor tenía no solo una persona valiosa para su empresa sino un gran amigo. Ahora de ella dependía la alianza entre Katin Asociados S.A y Corporación Volkov, y de Igor dependía la alianza entre ella y Lena.

Sentada frente a un convaleciente Sergey Katin ya no se sentía tan valiente como días atrás cuando Igor le había dicho que llevaba las de ganar en todo lo que estaba planeando. Adonde quiera que se haya ido su confianza rogaba que regrese.
-                     Te escucho Yulia.
-                     No es muy pronto para que se haya reincorporado a las labores?
-                     Te agradezco tu preocupación pero no es necesaria –con una sonrisa de agradecimiento-. Ya estoy bien y necesito regresar lo antes posible a trabajar. Las cosas…
-                     No están yendo bien verdad? –debía ser directa, era la  mejor manera de dejar  vulnerable a Sergey, odiaba ser así con una persona que estimaba pero debía hacerlo.
-                     Cuando fuiste al hospital y no me quisiste decir el motivo de tu visita a la oficina me imagine que debía ser algo relacionado al trabajo.
-                     Así es, no quería hablar de algo así en un momento como ese.
-                     Que sabes Yulia? –mirando con los ojos entrecerrados a la que el creía aun la novia de su hija.
-                     Es algo difícil señor Katin…
-                     Para ti Sergey.
-                     Pero…
-                     Sergey.
-                     Esta bien Sergey. Es algo difícil pero en estos casos nadie debe andar a por la ramas –tomo aire y continuo-. Se cual es la situación actual de Katin Asociados S.A y se que si esa situación no es subsanada en un mes usted y su familia lo perderán todo.
Sergey solo le pudo sostener la mirada unos segundos más y luego dirigió sus ojos hacia el escritorio iniciando un silencio prolongado.
Yulia sabía que no debía interrumpir, sabia que debía callar y esperar a que sea el quien hable y así lo hizo.
-                     No creo que solo hayas venido a verme a decirme algo que se perfectamente –Yulia noto que ahora estaba frente al dueño de la empresa que intentaba comprar, ya no mas frente al calido Sergey Katin, entonces ella adopto también la misma postura.
-                     Que sucedió?
-                     Puedo confiar en ti? -ahora era un hombre asustado y Yulia lo comprendía. Ella misma se aterrorizaría de que por un mal movimiento suyo su familia saliera perjudicada.
-                     Has confiado tu hija a mi Sergey, no creo que sea necesario responder esa pregunta –Eres una maldita rata Volkova! , se reprendió asimisma.
Sergey sonrió. Una corazonada le dijo que Yulia era la respuesta a las plegarias que había lanzado pidiendo una ayuda para el gran problema que se le venia encima. Le explico la situación detalladamente, incluso con ayuda de todos los papeles que tenía y con algunas presentaciones que había preparado su secretaria para el.
Yulia se dio cuenta que era como si se estuviera preparando para anunciar su bancarrota. Había preparado todas las pruebas que indicaban que nada era una estrategia sino que definitivamente la empresa ya no se podía sostener y debía cerrar. Admiro la dedicación de ese hombre que incluso para dar ese paso cuidaba cada detalle. Le recordó a su padre y el espíritu de orgulloso luchador que demostraba en los negocios. Espíritu que los hacia, incluso en la derrota, retirarse habiendo dado todo de si en la batalla. Dos horas después estaba totalmente enterada de la situación con cifras y todo. Sabía que su empresa podía afrontar la situación sin ningún problema. Incluso se podrían permitir alguno que otro lujo sin resentir en nada su estabilidad. Era como si todo estuviera predestinado a realizarse de la manera que ella había querido.
-                     Este fue el motivo por el que…? -no dijo nada mas pero Sergey entendió perfectamente a que se refería.
-                     Tenía veinte millones de razones para no estar en este mundo. Tu crees que estaba equivocado?
-                     Completamente. Porque no nos dijiste nada a mi o a mi padre?
-                     Creo que entiendes acerca del orgullo, Yulia.
-                     Creo que si el bienestar de mi familia estuviera en juego podría mandar el orgullo de paseo por un tiempo.
-                     Estaba desesperado.
-                     Dejar una bomba así en este mundo no creo que te hubiera dejado tranquilo en el otro.
Sergey miro sorprendido a Yulia. Hasta ahora la había creído una muchacha en proceso de conversión hacia una mujer de negocios. Pero ahora sabia que la persona que tenía adelante no era cualquier persona. A su corta edad Yulia ya manejaba perfectamente bien el lugar que tenía en su propia empresa y se desenvolvía con completa soltura en la posición que ocupaba.
-                     Debes saber que no he venido solo a meterme en las cuentas de tu empresa.
-                     Tú dirás Yulia.
-                     He venido a ofrecerte un trato.
-                     Un trato?
-                     A estas alturas debes saber que ha ocurrido en mi empresa.
-                     Han tenido un proceso abierto y ahora una campaña de desprestigio en su contra.
-                     Así es.
-                     Pero creo que no les afectara. La gente confía mucho en ustedes y no solo aquí sino también en el extranjero.
-                     Pero no podemos arriesgarnos. Hemos abierto una nueva sucursal en Italia y las estimaciones tomadas están corriendo riesgos si esta situación sale de Rusia.
-                     Ahora entiendo –Sergey sonrió-. Un intercambio de favores no es así?
-                     Nos entendemos muy bien –también sonriendo.
Yulia procedió a explicarle detalle a detalle que es lo que ella quería y que daría a cambio. Despejando cualquier duda de Sergey respecto al profesionalismo de Yulia. Se dio perfecta cuenta que había ido preparada para todo.
-                     Entonces que opinas?
-                     No te andas con rodeos no?
-                     Tú sabes perfectamente que en los negocios no nos podemos dar esos lujos.
-                     Oleg esta al tanto de todo esto?
-                     El preparo el camino para todo. Yo me encargo de asfaltarlo.
-                     Entiendo –pensando.
-                     Ahora la pregunta es: me dejaras asfaltarlo de cabo a rabo?
-                     Tengo que analizar bien todo.
-                     A menos que tengas otra oferta no creo que debas pensarlo mucho.
-                     Te seré sincero Yulia: no hay mas ofertas –pensó un poco en lo que diría y hablo-. Aunque la hubiera, la tuya es completamente limpia y un punto a tu favor es que se que pronto nos convertiremos en familia. Dicen que no es bueno los negocios entre familias, pero como ves tu empresa y la mía son ejemplos contrarios a ello.
-                     Así es.
-                     Dame unos días para pensarlo.
-                     Cuantos?
Luego de pensarlo Sergey respondió.
-                     Cuatro.
-                     Tres.
-                     Esta bien tres.
-                     Lo siento Sergey pero mi padre quiere resultados y estamos con el tiempo en contra.
-                     Solo tengo una duda.
Yulia sabía que es lo que iba a preguntar y se preparo mentalmente para ello.
-                     Cuando dijiste que la alianza tendrá como base la unión de las familias, te referías al compromiso entre mi hija y tu, verdad?
-                     Así es. Para serte sincera esa es una las condiciones que me ha pedido mi padre.
-                     Y es?
-                     Lena y yo casadas antes de girar el cheque a tu nombre –en un tono tan ligero que pareciera algo normal.
-                     Sergey la miro detenidamente y luego de meditar sus palabras hablo:
-                     Lena sabe de esto?
-                     De tu situación no. De este trato tampoco. De nuestro matrimonio creo que lo tendrá que saber.
-                     Yulia me confunde esta actitud. No entiendo como puedes involucrar a Lena en algo de lo cual ella no esta enterada. Ella se enfad…
-                     Lo sabrá –interrumpiéndolo ya que estaba empezando a sospechar-. Solo necesito saber si firmamos o no el contrato para poder hablarlo con Lena. Como sabrás ella y yo ya estamos comprometidas. Lena ha accedido a casarse conmigo –Me merezco un premio a la mas mentirosa! , pensó- y creo que un adelanto a nuestros planes no nos perjudicaría mucho.
Sergey estallo en risas, lo cual dejo sorprendida a Yulia.
-                     Lo siento Yulia. Siento haberme reído pero… -intentando calmarse-. Jajaj esta bien, esta bien. Te entiendo. Sabes? He tenido que lidiar con el carácter de Inessa por muchos años. No quieres hacer enfadar a Lena inútilmente, no?
Sin darse cuenta Sergey Katin le había lanzado el flotador que necesitaba.
-                     Jejej así es. Ya sabes cual es el carácter de Lena cuando se le excluye de una decisión que la involucra.
-                     Si, lo se.
-                     Si aceptas hablare con ella. Le explicare acerca de la alianza que deseamos formar. Lógicamente no le diré acerca de los motivos circunstanciales que la impulsan pero seguro me entenderá cuando le diga que nuestro matrimonio cimentara las bases de nuestra alianza.
Siguieron hablando durante algún tiempo más. Cuando se dieron cuenta ya era muy tarde y la plática había estado bastante entretenida. Se despidieron prometiendo volver a verse en el tiempo estipulado.
Sergey se quedo pensando que esa chica era lo mejor que le podía haber pasado a su hija. Yulia se retiro pensando que ya había ganado. Y ambos pensaron que se habían caído en gracia mutuamente.

Tres días después Oleg y Yulia llegaban a la casa de los Volkov ligeramente pasados de copas, para escándanlo de Larissa y desesperación del chofer que los traía.
-                     Como es posible que lleguen en ese estado? –colocando a Yulia en un sofá.
-                     Shhhh! No hablez tan alto mamá…zolo noz tomamoz unaz copitaz con mi zuegro y miz cuñadoz.
-                     Oleg! –mirando que este se iba a dar de bruces contra el suelo queriendo recostarse sobre un sofa y corriendo a ayudarlo.
-                     Shhhh! Mujer no gritez…Mi cabeza…
-                     Pues no les dolería tanto si no estuvieran en el estado que están.
-                     Mamá eztábamoz zelebrando –con un amago de sonrisa en el rostro- nueztra gran victoria…
-                     Larizza, mi amor! Nueztra niña…ze noz caza!
-                     Shhh! Papá quería decirzelo yo…
-                     Yulia es cierto lo que dice tu padre?
-                     Zip…me cazo! Pero shhhh! Todavía no digaz nada…Aun no le he contado a mi amorzito…azerca del adelanto de planez que tendremoz…
Larissa solo les dirigía miradas de reproche y en cuanto llegaron los dos empleados que había mandado llamar para poder llevar a Yulia y su esposo a sus habitaciones, los dirigió a las habitaciones correspondientes. En cuanto ambos tocaron sus respectivas camas quedaron literalmente muertos de sueño. Larissa se encargo de ponerles, o intento, sus ropas de dormir para luego ir a tomarse una bebida helada debido al esfuerzo que le habían causado Yulia y Oleg. Mientras bebía pensaba que ojala que tuvieran una resaca memorable para que jamás volvieran a regresar de aquella manera. Situaciones parecidas pasaban Inessa, Anastasia, la esposa de Sergey Jr, y la novia de Vladimir, Marina. Incluso, cuando terminaron con sus respectivos hombres pensaron lo mismo que Larissa pero además se preguntaban a que se debía la misteriosa celebración. Pues ninguno de los tres había soltado prenda aun en el estado en que estaban.
Para horror de los cinco celebrantes y risas de sus esposas o madres, todos despertaron con una monumental resaca que les partía la cabeza. Siendo Yulia la más perjudicada ya que en la noche tenía que volar hacia Italia a supervisar las últimas obras para la nueva sucursal que habían construido. E inmediatamente terminara de inaugurarla, tendría que dirigirse a Londres a realizar una inspección de rutina a la sucursal de aquel lugar. Menos mal que en esta ocasión viajaba con Andrea que se ocupo de ella durante todo el vuelo. Pero a pesar de tener que hacer tantas cosas que hacer antes del viaje, se había dado el tiempo de dejar ordenes bastante explicitas a Igor y este se encontraba mas que dispuesto a cumplirlas.

Una vez instaladas en el hotel, Yulia dejo encargada de cualquier eventualidad y sobretodo de las llamadas a Andrea pues tenían al menos seis horas para poder dormir y recomponerse del viaje.
Andrea al no estar tan descompuesta como Yulia se encontraba en su cama leyendo un libro cuando el teléfono sonó.
-                     Bueno?
-                     Por favor con Yulia Volkova?
Al reconocer la voz Andrea ya sabia que hacer con esa llamada así que se limito a confirmar la identidad de la persona al otro lado del auricular para hacer lo ordenado por Yulia.
-                     De parte de quien?
-                     Andrea? Soy el señor Marcus, pásame con Yulia por favor –ya sonaba algo molesto.
-                     Lo siento señor –remarcando la palabra- Vorobiov pero la señorita Volkova no puede atenderlo en este momento.
-                     Eso termino con la paciencia de Marcus.
-                     Pero quien demonios… -intentando calmarse- Ponme a Yulia al teléfono.
-                     Le repito que la señorita Volkova no puede atenderlo. Yo le diré que usted desea comunicarse con ella.
-                     Pero…
-                     No se preocupe le daré el recado. Hasta luego, que tenga buen día -y colgó.
Andrea estallo en risas debido a su atrevimiento. Aquel tipo le caía muy mal y agradecía a su jefa haberle dicho explícitamente que no le pase ninguna llamada, excluyendo a sus padres. Así que había tenido la excusa perfecta para poner en su sitio a Marcus.
Mientras en el otro lado de la línea Marcus se había quedado mirando el auricular un segundo completamente sorprendido por el atrevimiento de la asistente de Yulia. Luego tiro el teléfono y pensó que en cuanto pudiera hablar con Yulia le diría que clase de asistente tenía. Así la despediría y el estaría tranquilo. Ahora que lo pensaba la actitud de Yulia últimamente había sido bastante reservada para con el. Este último suceso solo era uno más de algunos que se habían venido produciendo a lo largo de los últimos días. Sentía como si Yulia se le estuviera escapando de las manos y no podía permitir eso. Tendría que hacer cualquier cosa para retenerla a su lado. Había pensado que después del acercamiento en la fiesta de los Bogdánov ellos tendrían a estas alturas algún tipo de relación ya definida. Pero no era así y en aquella ocasión luego que la pelinegra se cerciorara que Katina había dejado de espiarlos, lo había apartado de su lado, dejándolo con las ganas de seguir hasta el final. Luego, mientras llevaba a Yulia a su departamento, le sugirió pasar la noche juntos pero ella se había negado aduciendo que al día siguiente tenía muchas cosas que hacer y no quería estar cansada. Una excusa patética, pero que el había tenido que aceptar. Y así habían sido todas las siguientes veces: Yulia se había negado a acostarse con el todas y cada una de las veces que el se lo había propuesto. Ya estaba perdiendo la paciencia y estaba a punto de hacer las cosas a la mala. Se lo había dicho a David y este no había sido de mucha ayuda al decirle que ahora actuarían independientemente porque tenían todo servido en bandeja y el desarrollo de sus respectivas relaciones dependía de cada uno. Entonces ahora actuaba solo y tal como se estaban dando las cosas no veía buenos visos para su parte del botín. Yulia estaba excluyéndolo de algo que estaba seguro era realmente importante y presentía que si no lo averiguaba pronto perdería lo que con tanto trabajo había ganado. Incluso, ese viaje que había realizado acompañada de su asistente lo habían planeado para hacerlo juntos pero ahora con solo dos días de anticipación Yulia le había comunicado que la enviaban con Andrea y que no podía hacer nada al respecto. Y encima lo había hecho por teléfono! Ni siquiera se lo dijo en persona! La desesperación lo invadió y lanzo un golpe a la pared…
-                     Que demonios esta pasando?!
…para luego lamentarlo pues sentía que se había quebrado cada hueso de la mano.

Apenas Yulia se había subido al avión, Igor se preparo para realizar lo que la ojiazul le había pedido. Los papeles retrasaron en veinticuatro horas su visita a la pelirroja pero ahora ya se encontraba siendo dirigido hacia el estudio de esta, ubicado en su casa. La muchacha que lo guiaba abrió la puerta, lo dejo pasar y luego entro ella. Miro hacia el escritorio y dirigiéndose a la joven que estaba sentada detrás de este:
-                     Señorita Lena, aquí esta el señor que estaba esperando.
-                     Esta bien Olya, puedes retirarte.
Una vez que la mucama se retiro del estudio de Lena, esta al fin pudo hablar:
-                     Tome asiento.
-                     Gracias –procediendo a hacerlo.
-                     Dígame, que puedo hacer por usted?
-                     Soy el representante legal de la señorita Yulia Volkova, mi nombre es Igor Jodorowsky. Vengo a tratar un asunto muy personal con usted.
A Lena casi se le sale el corazón al oír aquello.
-                     Un asunto personal…conmigo?
-                     Así es.
-                     Debe haberse equivocado. No tengo ningún asunto que tratar con Yulia. Ella y yo…
-                     Usted es la señorita Elena Katina, no es así?
-                     Si pero…
-                     Entonces no me  he equivocado.
-                     Podría explicarse?
-                     Con mucho gusto. La señorita Yulia Volkova tiene una propuesta muy importante que hacerle.
-                    
-                     Ella acaba de enterarse de la situación financiera de la empresa de su padre. Y ha decidido invertir una fuerte cantidad de dinero para que esta salga a flote y no se cierre como consecuencia de no poder cumplir con los proveedores.
Un balde de agua helada fue lo que le cayó a Lena en aquel momento. Entonces Yulia lo sabía.
-                     …especialmente con el banco de los señores Cresswel.
-                     Yulia…lo sabe…lo sabe todo…
-                     Así es.
-                     Y quiere ayudar a mi padre? Pero…ella…yo…es decir, tenía entendido que su padre le había quitado el apoyo financiero…No entiendo… -luego de decir esas palabras le pareció notar una extraña sonrisa en el rostro del abogado.
-                     No se a que se refiere señorita Katina. El señor Oleg nunca haría tal cosa con su hija. Es su adoración y la heredera del imperio Volkov.
Me mintió! Me mintió! Me estaba probando! Soy una entupida!, gritó para sus adentros Lena. Todo cuadro en su cabeza en ese instante. Y sabia perfectamente que era lo que la pelinegra le había enviado a proponer. Así que lo que siguió no le sorprendió.
-                     La señorita Volkova ha enviado a proponerle un trato a cambio de esa ayuda.
-                     De que se trata? –Otra vez esa sonrisa! , pensó con desagrado Lena.
-                     La Corporación Volkov otorgara el préstamo a su padre con la condición que se lleve a cabo a más tardar en dos semanas contando desde este sábado un matrimonio entre ambas.
-                     Yulia…quiere…casarse conmigo? –aquello no lo esperaba, su corazón se salto dos latidos.
-                     Usted y la señorita Volkova tuvieron una relación sentimental hasta hace poco. Según me dijo ella le tiene un especial afecto a usted y quiere ayudar a su padre ya que este también es una persona de su agrado. Es mas, ha hablado con el señor Sergey Katin y este ha aceptado la oferta. Claro, la señorita Volkova, al igual que usted, aun no ha anunciado a ninguno de sus padres que su relación término.
-                     Como?
-                     Ha tenido algunos contratiempos y al parecer no ha podido hacerlo.
-                     Papá sabe que yo se acerca de la situación de la empresa?
-                     No, la señorita Yulia ha dejado en claro que esto será algo entre ambas empresas. Solo que el señor Oleg ha puesto como condición el matrimonio de ambas para cimentar las bases de una alianza que…
-                     Igor le explico a grandes rasgos que es lo que se haría, sin mencionar que es lo que los Volkov necesitaban de los Katin pues daría a Lena un arma para pedir cualquier cosa. Y eso no estaba en el trato que quería Yulia.
Luego de oír todo, Lena respiro profundo e intento mantener la calma.
-                     Yulia pagara todas las deudas de mi padre a cambio de un matrimonio entre ella y yo?
-                     Le repito que a lo que se refirió la señorita Volkova fue a una alianza entre empresas. El matrimonio de ambas fortalificaria aun más dicha alianza. Solo expuso algunas cláusulas que serán firmadas en un acuerdo prenupcial.
-                     Pero que es lo ganan los Volkov con todo esto?
Igor esperándose esa pregunta respondió con total tranquilidad.
-                     El señor Oleg esta convencido que esta ayudando a parte de su familia. Ese es el motivo. Que es lo que ganan los Volkov? Solo la satisfacción de ayudar. Tenga en cuenta que el señor Oleg aun piensa que el compromiso entre usted y la señorita Yulia sigue en pie. Es mas, el  padre de usted piensa lo mismo. Ambos creen que solo están apresurando las cosas debido a la situación por la que atraviesa la empresa de usted.
Lena no podía creer que solo fuera así. No cabía en su cabeza que Yulia después de todo lo que le había dicho la ayudara sin ningún interés.
-                     Dice que es el señor Volkov quien ha puesto el matrimonio de Yulia y mío como condición?
-                     Así es.
Así que Yulia solo estaba acatando órdenes de su padre, pensó Lena. En todo caso dependería de la decisión de Lena atarlas en un compromiso que solo ella deseaba. Porque si de algo estaba segura era que Yulia no quería volver a verla.
-                     Las cláusulas de las que habla las ha propuesto Yulia?
-                     Así es. Y esto es algo que solo debe quedar entre ambas, ya que a pesar que es el señor Volkov quien ha insistido en su unión, la señorita Volkova quiere dejar en claro que los principios sobre los cuales se dará el compromiso.
-                     Cuales son las cláusulas?
-                     Se las pasare a leer…
Después de oír todo aquello que el abogado le leyó, a Lena no le quedo la menor duda que Yulia quería tener todo a su favor. El principal perjudicado seria Lena en caso que cometiera alguna falta, una falta entendida también como alguna indiscreción (o infidelidad, para ser más claros, dijo el abogado). Pero también se refería a la traición de la confidencialidad en el matrimonio. Un matrimonio en toda regla, en donde Yulia tenía todas las de ganar. Un matrimonio donde ella firmaría un acuerdo de divorcio antes de casarse. Un acuerdo que le permitiría a Yulia ser libre en cuanto ella lo quisiera y Lena se quedaría sin nada o solo lo que Yulia quisiera darle. Pero mientras durase el matrimonio Lena gozaría de todos los beneficios de ser la esposa de Yulia y tendría todas las comodidades a las cuales estaba acostumbrada. Además podía exigir las que deseara antes del matrimonio, si así lo deseaba. Con eso le quedo claro a la pelirroja que Yulia le había creído cuando le dijo que eso era lo que buscaba en una relación y dado que la ojiazul había sido desheredada una relación con ella ya no le interesaba. Yulia debía pensar lo peor de ella y a pesar que se lo había imaginado le dolió mucho que fuera así.
-                     Y esta última es muy importante señorita: El contrato de fidelidad que usted firmara no aplicara en la señorita Volkova.
-                     Que?! A que se refiere?! –casi con miedo a preguntar.
-                     La señorita Volkova desea seguir con su vida. Recuerde que ella no es quien ha propuesto este matrimonio, solo lo esta aceptando ya que es un pedido especial de su padre. Es por ello que usted debe firmar un último acuerdo y es el de que en caso la señorita Volkova tenga otras relaciones, usted no interferirá. Ni mucho menos podría usar ese recurso para obtener beneficios si en algún momento se llegaran a divorciar. Me entendió? Es decir, usted debe ser fiel a la señorita Volkova, pero el trato no aplica para con ella.
Si Lena no le había respondido era porque la sola idea de imaginar lo que ese hombre estaba sugiriendo le hizo no solo revivir lo que había visto a Yulia haciendo el día de la fiesta, sino también imaginarse vivir siempre en una alejada esquina de la vida de Yulia. Deseando y teniendo derecho de estar a su lado como su legítima esposa y la pelinegra prefiriendo a otra persona. Su corazón empezó a bombear muy fuerte en su pecho, sentía la sangre correr a velocidades para nada normales en sus venas y dentro de su mente algo estallo…Sin poderlo evitar mas simplemente su cabeza realizo una replica exacta de lo que sucedió en Hiroshima…
-                     NO! ESO NO SE LO PERMITIRE! QUE SE HA CREIDO! SOLO PORQUE…Yo…yo… - no, no, se volvería loca de solo pensar a Yulia con otras personas…no podría…no podría vivir así…no…
-                     Se encuentra bien? –pregunto al ver tan exaltada a la pelirroja.
-                     Porque…porque me hace todo esto…porque simplemente no se olvida de mi?
-                     Yo tampoco lo entiendo señorita Katina. No estoy enterado de la situación actual de ambas, solo represento a la señorita Volkova.
-                     Yo no puedo…no puedo…
-                     Piénselo bien. Es una manera de salvar a su padre y quien más que su antigua pareja sentimental para ayudarle. Además, tenga en cuenta que su padre ha aceptado la propuesta de préstamo de la Corporación Volkov.
-                     Yulia…aun…ella me…?
-                     No me pregunte eso porque no se que responderle. Solo me resta decir que la señorita Volkova correrá con todos los gastos en vista de su situación económica actual.
-                     Déjeme pensarlo, por favor. Dígale a Yulia…No! Mejor aun, podría yo hablar con ella? Necesito hablar con ella –casi suplicándole a Igor.
-                     Lo siento pero la señorita Volkova acaba de salir de viaje y no tiene fecha de regreso. Me temo que solo regresaría en caso que usted acepte el trato que ella propone –pensando que toda eso era una actuación de la pelirroja.
-                     Entiendo. Yo…yo necesito pensarlo. Podría regresar otro día por favor? Le tendré una respuesta para el día…-quería conversar con Marlene acerca de esos acuerdos y necesitaba ganar tiempo.
-                     De mañana? Me parece excelente –un poco de presión y estaba seguro que la pelirroja caería.
-                     Mañana…es muy precipit…
-                     La señorita Volkova me pidió que de usted pedir un plazo para pensarlo se le otorgara veinticuatro horas para ello. De lo contrario retiraría su propuesta –un poco más.
-                     DESPUES DE TODAS ESA COSAS HORRIBLES NISIQUIERA ME DEJA…!
-                     Por favor no pierda la calma –interrumpiendo el grito de Lena.
-                     Traiga esos malditos papeles!
-                     Señorita Katina!
-                     Démelos!
El abogado se los entrego y Lena sin ver exactamente que firmaba lo hizo. Firmo cada una de esas hojas y al terminar se las arrojo a Igor.
-                     Puede decirle a Yulia que me envié las indicaciones necesarias para poder estar lista el día de la boda?
-                     Cla…claro. Estoy seguro que la señorita Volkova se comunicara con usted en estos días.
-                     Esta bien.
-                     Con permiso. Fue un…
-                     No lo diga. Porque no puedo decirle lo mismo. Adiós.
E Igor se retiro, con esa extraña sonrisa en los labios.
-                     Dios! Que hice?! –y rompió en llanto.
Ya era tarde, había firmado los papeles que, estaba segura, la llevarían derechito a que Yulia le rompa el corazón…o lo que quedaba de el.

Parecía increíble pero durante aquellos días tan agitados, Yulia había conseguido relajar bastante la tensión que la consumía en esos días. Sabía que en parte se debía a que mantenía la mente muy ocupada, al calido sol de Italia y a la grata compañía de Andrea. Era increíble como a pesar de tenerla ya hacia algún tiempo, solo ahora había podido conocer más a fondo a su asistente. Estaba contenta de haberla elegido porque no solo era bastante diligente con todas sus tareas sino que era una persona en la cual se podía confiar. Le había contado lo que había sucedido con Lena y Andrea le había dicho que es lo que ella haría en esa situación por pedido de Yulia. La ojiazul le dio la razón en todo pero también le dijo que debía de reconocer que la presión de ambos padres y la situación que afrontaba el señor Katin eran dos fuertes razones que arrojaban a ambas jóvenes a hacer lo que harían en un par de semanas mas. Andrea le dio razón también pero le recalco que la verdad debería ser dicha bajo cualquier precepto. Yulia solo respondió:
-                     Eso solo sucede en los cuentos de hadas. Yo vivo en la realidad -y con ello Yulia cerró el tema.
Siguiendo con su trabajo y a pesar de sentirse muy cómodas en Italia, tuvieron que dirigirse hacia la capital inglesa para cumplir con sus deberes. Luego de una rápida visita a esta, salieron de regreso a Moscú en el primer avión que las llevara pues sabían que estaban con el tiempo encima para hacer todo lo que debían.

Sabía perfectamente que no ganaría nada con todo el lío que iba armar esa noche. Que nada de lo que hiciera regresaría las cosas con Yulia a como eran antes pero al menos se sentiría mejor devolviéndole en parte todo el dolor que le había infligido.
Toc, toc.
-                     Si?
-                     Soy yo hija, puedo pasar?
-                     Claro, mamá. Adelante.
Unos segundos después Inessa estaba detrás suyo contemplando a su hija, quien estaba terminando de arreglarse en el espejo.
-                     Jajaj que sucede? Porque me miras así?
-                     Estas muy bella.
-                     Jajaj gracias mami.
-                     Vas a salir? Con David nuevamente?
-                     Así es y esta vez será la ultima.
-                     Y eso? –algo preocupada.
-                     Ya te enteraras a su debido tiempo.
-                     Tiene que ver con Yulia? –frunciendo el ceño.
Dios! Solo con escuchar su nombre su corazón empezaba a latir tan aceleradamente que temía que se fuera a salir de su pecho.
-                     Más o menos. Pero no directamente –entonces decidió darle a entender algunas cosas-. En realidad creo que David esta malinterpretando las cosas.
-                     Como?
-                     Si, creo que no he debido salir con el últimamente. La gente esta empezando a rumorear cosas que no son y el esta pensando las mismas cosas.
-                     Hacen una hermosa pareja –dijo sin darse cuenta, provocando que Lena levantara una ceja en señal de sorpresa.
-                     Sabes que amo a Yulia, verdad? –no podía creer que a pesar que Yulia había salvado la vida a su padre, su madre siguiera pensando que David y ella podían tener algo.
-                     Lo siento hija, fue sin querer. Ya sabes, yo siempre pensé que David y tu…
-                     Te entiendo pero yo siempre les he dejado claro a ustedes y a el que yo no puedo corresponder a lo que sea que el sienta por mi. A menos que sea una amistad no puedo ofrecerle nada mas –Y después de hoy ni eso, agrego mentalmente.
-                     Lo entiendo. Dime, como van las cosas con Yulia? Me da la impresión que no se han visto mucho últimamente. Desde el accidente de tu padre no la he visto.
Lena sintió como el corazón se le estrujaba de pensar en todo lo que había sucedido durante las últimas tres semanas.
-                     Ambas hemos estado muy ocupadas. Además, me ha dado tiempo para pasar un rato con mis amigos. Ella es muy compresiva respecto a eso.
-                     Así veo. Seria bueno que nos empecemos a reunirnos mas seguido ya que… -miro la mano de Lena esperando encontrar su anillo y al no hacerlo se sorprendió.
-                     Que sucede?
-                     Lena hija… -prefirió no decir nada, Lena le explicaría mas adelante- Solo me preguntaba cuando nos reuniremos con los Volkov. Supongo que ya nos debemos considerar familia, así que es bueno ir estrechando los lazos.
Ja! Vaya su madre queriendo estrechar lazos con la familia de Yulia? Eso sonaba a que la ojiazul le parecía un buen partido. Aunque tuvo que reconocer que la primera opción para su madre seguía siendo David. Menudo gusano! Si su madre supiera la clase de patán que era David Cresswel.
-                     Si, mamá. Te doy toda la razón. Quizás dentro de poco ya seamos familia con ellos.
-                     Con el paso que llevan en su relación, Yulia y tú, creo que esperaremos mucho.
-                     Danos tiempo, mamá. Las cosas apuradas nunca salen bien –Dios, que le diré cuando le diga que nos casaremos en dos semanas? , pensó.
-                     Los jóvenes de ahora suelen apresurarse en estas cosas. Me alegra ver que Yulia y tu lo están tomando con calma.
-                     Es que a veces hay otros factores que los llevan a apresurarse. Jajaj Yulia y yo no tenemos ese problema.
-                     Inessa arqueo una ceja en señal de sorpresa pues era la primera vez que oía a su hija hablar o insinuar un acercamiento a ese tema.
-                     Jajaj vaya hija, es la primera vez que te oigo hablar así.
-                     Oh, vamos mamá! Tú sabes que eso suele suceder mucho ahora.
-                     En mis tiempos…
-                     Jajaj no seas cínica! Estoy segura que papá y tu ya se conocían muy bien en ese aspecto antes de casarse –y estallo en risas, pues el comentario puso el rostro de su madre tan o mas intenso como el color de su cabello.
-                     Elena Katina, que manera de hablarle a su madre es esa?
-                     Jajaj lo siento mamá, pero no pude evitarlo.
-                     Esta bien –riéndose un poco.
Lena termino de arreglarse y se puso de pie dando la cara a su mamá.
-                     Que tal me veo?
-                     Estas hermosa, como siempre. El color negro te sienta muy bien.
-                     Si, verdad? –mirándose en el espejo.
Si, en realidad ese vestido color negro ceñido al cuerpo con esas sandalias tan caladas y de tacón alto hacía un conjunto perfecto. Justo en ese momento sonó el timbre.
-                     Debe ser David. Iré a recibirlo, mientras tú termina de alistarte.
-                     Dile que en unos minutos voy.
-                     Esta bien.
Y su madre salia de la habitación. Luego de verificar que su madre se había ido, salio al balcón de su habitación y vio debajo de el a quien esperaba encontrar.
-                     Fabricio –en voz baja.
El gran hombre dirigió su mirada hacia el balcón de Lena.
-                     Señorita Lena, aquí estoy como me lo pidió.
-                     Gracias. Tienes la dirección, el pase que te conseguí, el celular bien cargado y registrado mi numero verdad?
-                     Si, todo esta como usted me lo pidió.
-                     Toma –y soltó la llaves de su auto.
-                     Las tengo –tomándolas al vuelo-. No se preocupe, en cuanto pase el tiempo que usted me dijo estaré ahí.
-                     No te demores mucho por favor. Puedo salir antes o después de lo que te dije.
-                     Ahí estaré, señorita Lena. No se preocupe.
-                     Ok, muchas gracias.
-                     Para eso estoy, señorita. Con permiso –y se retiro del lugar antes que alguien lo viera.
Luego de encontrarse con David y aparentar alegría por la noche tan divertida que se asomaba, los dos salieron de la casa rumbo a la reunión que David había preparado para tan especial ocasión.
-                     Será a la medianoche aproximadamente.
-                     Lo se, me lo has repetido hasta cansarte.
-                     Solo que quiero que estés atenta y muy cerca de mi cuando empiece.
-                     Lo se.
-                     Dentro de dos días estarán listos los papeles para solucionar el problema de tu padre. En cuanto los tenga iré a hablar con el y mientras le brindo la solución también le diré acerca de lo nuestro.
-                     Se van llevar una sorpresa. Ellos aun me imaginan con Yulia.
-                     Mañana mismo diles que terminaste con Volkova.
-                     Esta bien. Aunque se sorprenderán un poco.
-                     El amor es impulsivo. Diles que te diste cuenta que me amabas realmente a mi y que lo de Volkova fue un pequeño desliz. Tus padres te quieren y entenderán, por no mencionar que tu madre estará fascinada.
Una mala espina se le clavo a Lena. Acaso su madre y David…?
-                     Como sabes eso?
-                     Por favor Lena! Desde que recuerdo tu madre me insiste en que soy miembro honorario de tu familia y que con un poco de tiempo eso pasara a ser oficial. No es difícil deducir que lo que mas desea es verme casado contigo.
La pelirroja decidió que era mejor no decir nada más. Una vez hubieron llegado a la fiesta, David se empezó a comportar como el novio atento y dedicado que era siempre que había gente alrededor de ellos. Claro que Lena no permitía que la bese y si lo hacia solo era en la mejilla. Pero le permitía ciertos cariños para hacerlo confiarse.
La noche transcurrió entre conversaciones con los amigos de ambos, bailes y tragos.  Ya estaba a punto de dar la medianoche cuando Lena le dijo que se iba retocar al baño. David a regañadientes acepto y la dejo ir. Una vez en los servicios Lena llamo a Fabricio y este le confirmo estar donde debía. Entonces con toda la elegancia y porte del que era dueña salio con dirección a David. Al llegar a su lado este sonrió y la llevo consigo hacia el centro del salón. Llamo la atención de todos con el sonido de uno de sus anillos picando contra su copa.
Lena lo miro extrañada pero David no se dio cuenta de la reacción de la pelirroja. Solo se concentraba en ver si los presentes le hacían caso. Una vez que le pareció que ya tenía la atención suficiente empezó a hablar:
-                     Buenas noches queridos amigos. La reunión que he ofrecido esta noche tiene dos motivos. El primero es seguir estrechando lazos entre nosotros. La camaradería entre nosotros debe ser un lazo que nunca debemos debilitar pues no sabemos si alguna vez nos necesitaremos mutuamente –miro a Lena significativamente y esta solo sonrió-. Salud por nuestra amistad
Y todos respondieron: Salud!
-                     Segundo. La amistad en base de muchas cosas y de más sentimientos. Entre ellos el amor. Una amistad cultivada con muchos años muchas veces solo queda en eso, un sentimiento vinculado a la fraternidad no sanguínea entre dos personas. Pero en otras ocasiones sirve como base para otro sentimiento mas profundo. Me refiero al amor, queridos amigos –sonriendo continuo su discurso pero fijando su mirada en la de la pelirroja, quien lo miraba sumamente tranquila-.  Eso es lo que ha sucedido entre la señorita que tengo aquí enfrente y yo –las murmuraciones empezaron-. Así es amigos, Lena y yo nos amamos y es por eso que –sacando de su bolsillo una cajita, que cualquiera podía imaginar que llevaba dentro, la ofreció a Lena- esta noche hemos decidido compartir con ustedes este momento tan especial en que le hago entrega a ella del símbolo de nuestro compromiso. Como lo oyen señores: Lena y yo hemos decidido casarnos –sonriendo abiertamente hacia todos los presentes.
-                     Mas nadie dijo absolutamente nada. Ni aplausos, ni abucheos, nada. Miro a Lena y ahí encontró su respuesta: el rostro de la pelirroja expresaba total confusión, como si no se esperara y lo estuviera tachando de loco. Antes que pudiera decir nada, fue Lena quien hablo.
-                     Amigos lamento lo sucedido. La verdad es que no se de donde ha podido sacar David la idea que nosotros dos… -mostró una sonrisa de circunstancias- Amigo siempre te he dejado en claro que lo que siento por ti es una simple y sincera amistad –y enfatizo sus palabras con una mirada de lastima-. Nunca te di ningún motivo para que pienses lo contrario. Todo esto es una broma verdad?
Lena pudo ver que el rostro de David se tornaba rojo y sabía que se debía a la furia que estaba empezando a aparecer.
-                     Elena, tú y yo… - dijo entre dientes.
-                     Somos amigos, David! Siempre lo hemos sido! Vamos! Diles a todos que es una broma! Amigos es una broma –dirigiéndose a los presentes-, verdad David? –y ahora mirando a David.
-                     Tu y yo nos vamos a casar! –estallando.
-                     Lena se alejo un paso de el y negó con la cabeza. Sabiendo que todos la miraban y podían oír la conversación, continúo.
-                     David no se de que estas hablando. Siempre te deje claro que adoro a mi novia –regresaron las murmuraciones-. Y es más, me voy a casar con ella –miro alrededor y tomo el valor de decírselo a todos lo que ahí estaban-.  Señores en realidad, lamento que la amabilidad que le he ofrecido al señor Cresswel haya sido mal interpretada. Yo tengo una relación que pronto cumplirá un año y medio, con una maravillosa mujer. Muy conocida por todos ustedes, pero de momento no puedo decirles de quien se trata, lo sabrán a su debido tiempo. Más bien, lamento si mi felicidad incomoda a alguien, espero que mis verdaderos amigos me apoyen y los que no…fue un placer haberlos conocido.
Miro a David, que estaba paralizado de la rabia, y murmuro solo para el:
-                     No conseguiste lo que querías, maldito cerdo. No nos separaste. Es mas, si te soy sincera todo esto ha fortalecido el amor de ambas. Nos amamos mucho más que antes y uniremos nuestras vidas como siempre quisimos. Ella es la única que puede hacerme feliz. Yulia es la única capaz de hacerme sentir lo que tu jamás podrás y sabes que es? –espero unos segundos y continuo- Amor, tonto, amor. Además de muchas otras cosas más –le guiño el ojo con picardía, dejando en claro a que se refería-. Créeme que la reconciliación fue –soltó un suspiro- impresionante. Ella si que sabe como complacer a una mujer, pero bueno –lo barrió entero con la mirada- como nunca te di siquiera la oportunidad de tocarme jamás sabremos si tú también eres capaz de eso. Pero es mejor así porque me das asco. Si me hubieras tocado me sentiría tan sucia que no sabría como mirar a la cara a Yulia. Ella ha sido y será la única persona a la que mi corazón y cuerpo pertenezcan y respondan. Fue divertido hacerte creer que tenias todo bajo tu control. Mi niña y yo nos reímos mucho de ti, pero para juegos estuvo bueno y este se termino –usando las mismas palabras que uso con Yulia-. Espero jamás volver a verte David Cresswel. Adiós!
Se dirigió hacia la salida con la mirada al frente, sin mirar a nadie, oyendo las murmuraciones que a su paso soltaban los presentes y riendo por ellas. Le daba risa la gente que no comprendía cuan hermoso y poderoso podía ser el amor que podía ver mas allá del genero de una persona. De pronto una mano tomo su brazo deteniéndola. Se volvió a ver y era David.
-                     Esto no se queda así, Katina! Tu eres mía!
Lena no se contuvo y le dio una bofetada que resonó en todo el salón, dejando estupefactos a todos los que la vieron.
-                     No vuelvas a tocarme con tus sucias manos, idiota! No quiero verte en lo que me resta vida de David Cresswel, entiéndelo!
Y salio con paso apresurado hacia la salida. Vio su auto y se acerco a el. Solo le faltaba un paso para poder tocar la manija que abriría la puerta cuando David la alcanzo nuevamente. La tomo del brazo y la obligo a mirarlo:
-                     No sabes en que te has metido Elena. Voy a destruir a tu padre y entonces vendrás a suplicarme que…
-                     Será mejor que suelte a la señorita.
-                     Que diablos…
David levanto la mirada solo para encontrarse con la enorme presencia de Fabricio, el guardaespaldas de Lena. Pero su soberbia lo hizo pecar de tonto.
-                     Lárgate de aquí, que este no tu asunto.
-                     Le advertí que soltara a la señorita. No me obligue a usar la fuerza.
-                     Con quien demonios crees que te estas metiendo, maldito insecto?
-                     Me permite, señorita? –mirando a Lena.
-                     Adelante, Fabricio-sonriendo.
Entonces todo pasó muy rápido. Fabricio copio con su enorme mano el brazo por el cual David sostenía a Lena, lo apretó hasta que David chillo de dolor y soltó el brazo de Lena. Luego le doblo hacia atrás y dándole un puntapié en la entrepierna mando al suelo a David.
Lena no se quiso quedar atrás y con su zapato de tacón le dio una patada en el estomago al ya agonizante, de dolor, David. Luego Fabricio le abrió la puerta y Lena subió a su auto. La última imagen que tuvo de David en mucho tiempo fue la de este revolcándose de dolor en suelo de aquel lugar.
-                     Muchas gracias Fabricio. Sin ti hubiera sido mas difícil
-                     Es mi trabajo señorita. A su casa?
-                     Por supuesto. Hoy dormiré muy bien después de mucho tiempo –sonriendo.
Fabricio también sonrió y llevo a Lena al hogar. Una vez que Lena ya estaba recostada sobre su cama recordó algo que debía de tener a la mano porque dentro de poco lo devolvería. Salto de su cama y corrió hacia su tocador a buscarlo. Dos minutos después estaba en el balcón de su habitación con el anillo de zafiro en sus manos y observándolo a la luz de la Luna.
-                     Dentro de poco regresaras a tu dueña. No importa como, no se ni como empezare pero…la recuperare…recuperare su amor. Y si es cierto que nunca lo tuve, lo conseguiré. Una vez sentí como podría ser si ella me amaría…y yo…yo quiero su amor…lo deseo…porque la amo. Siempre la he amado, lo sabes verdad? Tú estuviste con ella algún tiempo. Me podrías decir si ella te dijo algo de mi? Alguna vez menciono si me amaba? –rió para si misma al darse cuenta que estaba hablando con un anillo, pero no era la primera vez- Mientras ella dormía después de la ultima vez que hicimos el amor, recuerdas que te pedí que guardaras mi amor en ti y se lo trasmitieras a ella cuando yo ya no estuviera a su lado? Por eso perdí el control…cuando… -una lagrima rodó por su mejilla- te regreso a mi…Era una señal definitiva que despreciaba mi amor…y no lo pude resistir…La amo demasiado, lo sabes verdad? Por favor, ahora cuando te devuelva a tu verdadera dueña inténtalo…ayúdame a hacerle sentir la profundidad de mi amor…trasmítele todo lo que sabes que guardo en mi…Eres tan pequeño y al parecer ni siquiera tienes vida pero…pero mas allá de eso para mi eres el símbolo que ella alguna vez aceptara el amor que quiero darle…Con este beso deposito en ti mi amor esperando que se lo hagas sentir –besando el anillo.
Luego miro su mano, no había nada. Cuando Yulia le había quitado el anillo se dio cuenta que a pesar de su peso, apenas había sido consiente de el durante el tiempo que lo había tenido. Había sido como si siempre lo hubiera llevado puesto y al ser despojada de el había sentido la mano desnuda…vacía…Yulia le había quitado definitiva e irrevocablemente todo lo que Lena guardara de ella. Ese acto había significado que le quitaba su amor y al arrojarle el otro anillo había despreciado el amor que Lena le tendría siempre. Que podría hacer con una persona que no quería dar ni recibir amor? Como podría siquiera acercársele a Yulia cuando tan solo pensar en ello la ponía a temblar? Le tenía tanto miedo…tanto miedo a que la vuelva a herir como lo hizo aquella vez.

Amarte así
Es apostar por la felicidad
Es arriesgarse a perder
Es arriesgarse a ganar
Pero aún así, te quiero.

Pero deseaba hacer una y mil cosas para demostrarle a Yulia que la amaba aunque para ello tendría que quedarse expuesta al dolor. Quedar expuesta a que Yulia hiciera con ella lo que quisiera y no sabia si podría soportar el dolor de ser herida por la persona que más amaba. Ya una vez había sobrevivido, no sabia si su corazón resistiría otra vez un enfrentamiento así.
-                     Pero por ti mi amor, que no seria capaz de hacer? –le dijo a la Luna.

Amarte así
Es ofrecer desnudo el corazón
Es entregarse y saber
Que es una trampa el amor
Pero aún así, te quiero.


Yulia despertó sobresaltada del inquieto sueño que la aquejaba. Cuando se dio cuenta donde estaba se volvió a recostar sobre su asiento y miro por la ventanilla del avión. Le dio un vistazo a su reloj y pensó que debían ser aproximadamente la una de la mañana en Moscú. Pudo observar la Luna que en ese momento se mostraba en el cielo oscuro.
Que estaría haciendo Lena en esos momentos? Tal vez despidiéndose de su banquerito,  ya que sabia que si durante el matrimonio ella descubría alguna infidelidad podría decirle adiós a la fortuna de los Volkov. Como era lógico, en cuanto había sucedido Igor le había informado que Lena había aceptado el trato que Yulia le ofrecía y firmado todos los papeles. Le contó la situación a detalle y ambos encontraron algunas reacciones poco propias de una persona del tipo que creían a Lena. Pero no pensaron mas en ello pues ahora tenían todas las cosas tales y como deseaban.

Amarte así
Es renunciar a toda libertad
Es escaparse y volver
Es acabar y empezar
Con este amor de locos 

Regresaría a Moscú y empezaría con los preparativos del compromiso que la uniría a Lena quien sabe por cuanto tiempo. Suspiro. Si tan solo fuera cierto que no la amaba todo hubiera sido más fácil. Ellas harían su vida cada una por su lado y sin reclamarse nada. Pero como la amaba no podría soportar la idea que estando casadas Lena le fuera a poner el cuerno. No lo soportaría. Si tan solo ahora las imágenes del desgraciado de Cresswel toqueteando a Lena en al fiesta de los Bogdánov la atormentaban hasta el delirio…no, no podría soportar que siendo suya alguien mas goce de los privilegios que solo ella había disfrutado por tanto tiempo. Ahora que lo pensaba, quien le aseguraba que mientras estaban Lena le hubiera sido fiel? Si ella misma la había encontrado besuqueándose con Cresswel en su casa. Rayos! La ira y los celos la carcomían!

Amarte así
Es dividir el universo en dos
Es elevarse y volar
Y descender y morir
Y renunciar a todo.

Por eso había puesto esa condición explícitamente: Lena debía serle fiel o la dejaría en la calle y se divorciaría de ella. Lena debía serle fiel pero Yulia no tenía pensando siquiera acostarse alguna vez con ella. No podría. No soportaría pensar que esa piel, esa boca y en general ese cuerpo ya haya sido recorrido por otra persona que no fuera ella. No podría, los celos eran demasiado. No soportaba la idea que Lena se haya entregado a alguien que no fuera ella. Cuando se dio cuenta estaba apretando con fuerza descomunal el separador de asientos que tenía a su derecha. Lo soltó y sintió la relajación de los músculos de su mano. El dolor demoraría algo más en desaparecer.
-                     Yulia estas bien?
La mencionada se asusto un poco pues pensó ser la única despierta en el vuelo.
-                     Lo siento si te desperté Andrea.
-                     No, no te preocupes. Estaba despierta desde hace un momento. Me di cuenta que estabas despierta cuando has movido tu mano. Te duele?
-                     No solo…
-                     Tenías el separador fuertemente cogido. Pensé que tenias una pesadilla… -la miro a los ojos- ya puedo ver tus ojos.
-                     Los ojos de ambas se habían acostumbrado, ya, a la oscuridad.
-                     Creo que estaba soñando despierta…y por eso…solo es…los músculos están tensos.
-                     Permíteme.
Y sin esperar respuesta tomo la mano de la ojiazul y empezó a masajearla. Yulia sonrió al pensar que debía agregar una cualidad más a su asistente.
-                     Te sientes mejor?
-                     Si gracias.
-                     Será mejor que duermas un poco más. Nos espera mucho trabajo al llegar a Moscú –sin dejar de masajear la mano que tenía entre las suyas.
-                     Si gracias.
Andrea dejo delicadamente en el separador la mano de su jefa y se volvió a intentar dormir. Pero no pudo de solo pensar que tenía tan al alcance a Yulia y sus maravillosos ojos. Tonta! Ella esta a punto de casarse con otra y tu estas pensando en sus ojos!...Pero no se casa por amor!...No te engañes Yulia aun ama a esa chica aunque ella la haya engañado!...Pero esos ojos, esa boca, tiene unas manos tan suaves, ella es tan…Basta duérmete! , en la cabeza de Andrea peleaban su razón y…su corazón.
Mientras Yulia solo trataba de imaginar como seria su vida de ahora en adelante. Miro a la Luna y pensó:
-                     Que no haría por que de verdad me amaras, Lena?

Te quiero porque tú
Enciendes un volcán en mí
Si miro alrededor
No encuentro a nadie más
Que a ti
Si a veces por amor
Te robo sin querer alguna lágrima
No es culpa del amor
La culpa solo es amarte así.


Ahora querido lector me encantaría saber que piensas tú. Si bien es cierto te he relatado hasta ahora los sucesos que han acontecido, también te he dado a conocer los pensamientos de los protagonistas de esta historia. Será realmente cierto que ellas se aman? Que hay de aquello que dicen por ahí que cuando el amor se daña es mejor cambiarlo en vez de repararlo? Será cierto? Será cierto que después de haberse herido como lo han hecho lo mejor seria que cada una tomara un rumbo distinto al que por ahora las esta llevando la vida?
Lena siempre ha amado a Yulia. Eso lo hemos podido ver a lo largo de toda la historia. Desde que empezó a sentir aquel sentimiento que ponía de vuelta y media a su cabeza y mandaba de paseo a la razón, supo que era amor lo sintió por la muchacha de ojos azules, los que ella llamaba su cielo. Pero es realmente amor lo que ella siente por Yulia? Es amor solo dar, dar y no esperar nada a cambio? Como ella hizo al inicio de su relación al aceptar lo que Yulia quisiera darle. No le importo que la ojiazul no la amara aun, ella hizo todo lo posible por ganarse el amor de Yulia y al final lo consiguió. Gano el corazón de la pelinegra. Pero por una mala jugada del destino tuvo que renunciar a aquello que por tanto tiempo había ansiado y tanto trabajo le había costado conseguir: el amor de Yulia. Ahora estaba aterrada ante la idea que jamás pudiera volver a oír de los labios de su amada un te amo o tal solo un te quiero o en el peor de los casos un te deseo. No sabia que le deparaba la vida de ahora en adelante pero la esperanza de poder convencer de la veracidad de su amor a Yulia la mantenía firme en su propósito de unir su vida a la de ella.
Yulia jamás se había dejado arrastrar por nada en su vida. Era como aquellos faros de mar que no se aminalan ni aunque la peor de las tormentas se avecine. Una vez lo había hecho, se había dejado llevar por una ilusión con cabello color rubio y cuando la ilusión desapareció había resultado devastada. Desde ese entonces no tomo en serio ninguna de las relaciones que había tenido, que fueron muchas y a pesar de las lagrimas que muchas derraban pidiéndole que no las deje, ella se había marchado sin importarle en lo mas mínimo nada, nada mas que ella misma. No quería dejar entrar a nadie más en su corazón. Le había costado mucho levantarse después de la caída y estaba decidida a no creer jamás en ese estúpido sentimiento que le había hecho tanto daño la última vez que amo. Así, cuando viajo a USA, y aunque no lo reconociera, esa herida aun dolía. Al conocer a Lena reconoció que era una muchacha bastante atractiva pero al profundizar la amistad con ella tuvo que admitir que la pelirroja no merecía pasar a formar parte de la enorme lista de sus conquistas. Prefería tenerla como amiga pues había reconocido que era una gran persona y no quería dañar la amistad. Sin embargo, una noche y totalmente ebria la había hecho suya sin siquiera pensarlo. Se limito a amar ese calido cuerpo y a tomar lo que la muchacha de ojos verdes y chispas grises le ofrecía en bandeja de plata. Temió algún día perder esa gran amistad cuando la relación se termine pero las cosas habían cambiado para mejor desde que Lena había confesado sentir amor hacia ella. Cada día a su lado se sorprendía asimisma amándola cada vez mas, enamorándose de cada detalle, de cada caricia, en si de todo lo que era y representaba Lena. Sin darse cuenta su corazón se había curado y todo era gracias a la hermosa chica de cabellos rojos. Fue un tiempo memorable. Pero todo termino cuando Lena mostró su verdadera personalidad. Destruyo todo lo que hasta ahora juntas habían construido y volvió a herir el ya aliviado corazón de Yulia. Jamás le perdonaría a Lena todo el daño que le causo. Peor aun, nunca se perdonaría asimisma haberse dejado engañar nuevamente. Pero el destino le ofrecía una oportunidad de revancha y ella la tomaría. Lena la conocería en su peor faceta y al menos así calmaría un poco el dolor en su corazón.
Es realmente eso amor? Es el deseo de venganza tan solo la faceta del amor cuando esta herido? Yulia alguna vez amo realmente a Lena? Son los celos, la rabia, la ira y la venganza síntomas de amar a alguien?
No nos han enseñado acaso que el amor es todo lo contrario? Que aunque la persona amada nos haga daño, el amor hacia ese ser solo proclamara que desea la felicidad del otro sin importar que no sea a tu lado? No es el amor ese sentimiento que te mueve a hacer todo lo que este a tu alcance para hacer feliz a la otra persona? No ese sentimiento el que te lleva a sentir calor en el corazón cuando alrededor tuyo el frío mundo te golpea con la cruda realidad? Cuando tus sueños parecen tan lejanos, no es el amor quien te impulsa a dar otro paso mas hacia ellos? Eso es lo que nos han dicho todos los que algunas vez han amado, no es así?
No tengo las respuestas para ninguna de las preguntas formuladas por mi misma y que estoy segura que se han formulado ustedes también. Solo nos resta esperar y seguir en nuestros papeles de espectadores la continuación de esta historia. Será amor lo que ellas sienten? Y si es así, que forma de este experimentan? Las destruirá o las unirá? No lo se. Solo nos queda esperar.


-                     Buenos días, por favor con la señorita Elena Katina?
-                     Si, ella habla.
-                     Como esta? Le habla Andrea Siderov, secretaria personal de la señorita Yulia Volkova. Le llamo para ponerla al tanto de una serie de detalles de los cuales me dejo encargada la señorita Volkova hace unos días.
-                     Si, dígame.
-                     La señorita Volkova me ha pedido realizar una reservación para seis personas en el resort del hotel -y menciono un hotel en extremo lujoso- quería confirmar la asistencia de sus padres y usted.
-                     Tendría que preguntarles. Para que día seria?
-                     Para el día de mañana a las ocho de la noche.
-                     Podría confirmarle después? Aun no he hablado con mis padres.
-                     Claro, cuando me tendría una respuesta?
-                     Hoy mismo en la tarde.
-                     Esta bien, le devuelvo la llamada entonces.
-                     Perdón, pero dijo seis personas?
-                     La señorita Volkova y sus padres –al oír aquello Lena sintió una extraña sensación de molestia en su estomago pues se imaginaba para que era la dichosa cena.
-                     Oh, esta bien. Eso es todo?
-                     No, aun faltan los detalles de la boda. No se si podría visitarla mañana por la mañana para tratar estos detalles?
-                     Si, no tengo ningún inconveniente.
-                     Esta bien.
Así afinaron los detalles del encuentro y en cuanto colgó sus padres llegaron.
-                     Hola amor, como estas? –dijo Sergey dándole un beso a su hija.
-                     Bien papá, gracias.
-                     No has salido todo el día hija?
-                     No mamá. Aun mañana terminan las remodelaciones a mi consultorio en la clínica y ya están todos los detalles afinados así que solo me queda esperar –aun no era tiempo de decirle a sus padres que lo había dejado para empezar a trabajar en la empresa.
-                     Porque no llamas a Marlene? Podrías salir con ella a distraerte.
-                     Ella…ella esta ocupada…no puede. La llame y me dijo eso…ya sabes…su trabajo –mintió pues no podría decirles que nuevamente peleo con su amiga por la sarta de malas decisiones que había tomado últimamente.
-                     Oh, vaya. Y Yulia? –insistió su madre y al parecer ese era el objetivo inicial de la curiosidad.
-                     Ella esta fuera del país.
-                     Jajaj parece que no la quisieras en la casa Inessa.
-                     No es eso Sergey, simplemente quisiera que se distrajera un poco mas. No todo es trabajo.
-                     No se preocupen, estoy bien. Quería preguntarles algo.
-                     Dinos –respondió solicito su padre.
-                     Llamo la asistente de Yulia y me pidió que confirmara la asistencia de ustedes dos mañana en la noche a una cena con Yulia y sus padres.
-                     Y eso? –pregunto intrigada Inessa.
-                     Es obvio, mi amor. Confírmala, Lena. Ahí estaremos –asevero Sergey.
-                     Esta bien papá. De acuerdo mamá?
-                     Si, claro –aunque no se veía del todo convencida.
Lena se quedo pensando en que la actitud de su madre no era la que ella esperaba y eso aumentaba una pena más a su alma. Cuanto deseaba sentir que la apoyaba realmente…

Había estado contando las horas desde que sabía que volvería a ver a Yulia aquella noche. Pero desde las dos horas últimas el tiempo parecía haber corrido y ahora se encontraba dirigiéndose hacia la mesa acompañada de sus padres. Desde su posición ya podía visualizar a los Volkov conversando alegremente seguramente de lo que se vendría esa noche. Ya les había dicho a sus padres que es lo que sucedería. Su padre la felicito y su madre se mostró bastante optimista con la noticia, para sorpresa de Lena pues había pensado que nuevamente saldría con algo de David. Salio de sus pensamientos para volver a mirar la mesa de los Volkov y vio a Yulia riendo con muchas ganas. No pudo evitar sentir nostalgia por los tiempos en los cuales le reía así. Ya habían llegado a la mesa y el mesero se retiro no sin antes dejar las cartas y prometiendo regresar en unos instantes para tomar la orden. Luego de los respectivos saludos, Lena no sabia donde sentarse pero al notar que el único asiento libre era al lado de Yulia se dirigió hacia ahí. No esperaba que Yulia le tendiera la mano y la guiara a su lado y se sorprendió mucho cuando la ojiazul lo hizo. Pero se dijo que no debía sorprenderse, esa era una actitud normal de alguien hacia la persona con quien se casaría en unos días. Lena sonrió y tomo su mano para dejarse guiar.
Los padres de ambas les dirigieron tiernas miradas. A penas podían creer que sus pequeñas se comprometían esa noche. Se les veía tan enamoradas…a penas podían creer que hacia solo unos días estaban usando pañales y ahora…se iban a formar su propio nido. Sergey y Oleg se estaban aguantando las ganas de llorar. Momentos después de de haber ordenado y tener sus platos ya frente a ellos procedieron a comer mientras compartían una calida y divertida charla. Comportándose como la familia que pronto pasarían a ser.
Mientras tanto Lena sentía que estar tan cerca de Yulia y a tan solos momentos de hacer un compromiso que, al menos ella sentía, seria para toda la vida era algo que solo se había atrevido soñar después de todas las cosas que habían pasado entre ellas. Fue una verdadera prueba de valor para su corazón. Probó su fortaleza al interpretar el papel de novia feliz frente a otros cuatro pares de ojos. La prueba de fuego llego cuando Yulia les comunico acerca del compromiso.
-                     Creo que todos sabemos para que estamos aquí. Sergey, señora Inessa supongo que Lena les habrá comentado cerca de nuestras intenciones.
-                     Así es Yulia –respondió por ambos Sergey.
-                     Yo por mi parte ya he enterado a mis padres de nuestras intenciones, Len -mirando a la pelirroja, luego procedió a dirigirse a los cuatro mayores-. Quiero que sepan que no tomamos esta decisión a la ligera y que sabemos que nuestra juventud puede ser un motivo por el cual tal vez no sea lo más pertinente de hacer. Pero tanto Lena como yo sentimos que estamos preparadas para dar este paso.
-                     Queremos empezar a formar nuestro hogar. Tal vez formar una familia venga en unos años pero por ahora nos sentimos preparadas para afrontar un compromiso como el que estamos a punto de realizar. Yulia es mi vida –mirando a los ojos de la ojiazul- y ya no quiero estar más tiempo lejos de ella. Quiero que sea su rostro lo primero que vea cuando despierte y lo ultimo cuando me acueste. Deseamos dar este paso.
-                     Solo queremos saber si tenemos su aprobación para ello –dijo mirando a los padres de Lena.
-                     Por mi parte encantado de tenerte en la familia Yulia. Solo te pido que cuides mucho a mi pequeña –dijo Sergey.
-                     Lo haré, no se preocupe.
-                     Mas que encantada, hija –dijo Inessa recordando que esa chica había salvado a su Sergey, si, podía confiarle totalmente a su hija.
-                     Gracias –sonriendo al ver la honestidad en sus palabras.
-                     Tendrían algún inconveniente en confiarme a su hija, Señor Oleg y señora Larissa? –dijo la pelirroja mirando a los padres de su amada con ojos expectantes.
-                     Ninguno, hija. Puedes llevarte a Yulia cuando quieras, solo debes tener en cuenta que no se aceptan cambios ni devoluciones. Estas advertida jajaj -poniendo el toque de humor Oleg y haciendo reír a todos.
-                     No le hagas caso al viejo Volkov, Lena. Claro que tienes nuestro consentimiento. Solo cuídala mucho, es nuestro mayor tesoro –mirando con ternura a su hija.
-                     Muchas gracias. La cuidare más que a mi propia vida –mirando a Yulia con una mirada cargada de todo el amor que sentía por ella.
-                     Solo depende de Lena ahora –agrego Sergey.
-                     Lena, sigue en pie tu decisión de casarte conmigo?
Se perdió totalmente en el océano de los ojos de Yulia. Como decir que no si ella era su vida. Nadie más podría serlo. Toda la noche había controlado el enorme deseo de besarla, abrazarla, acariciarla y…decirle cuanto la amaba. Como había podido pensar siquiera por un instante en pasar el resto de su vida con otra persona que no fuera Yulia? Antes de contestar el abrazo y susurro en el oído de Yulia para que nadie la escuche:
-                     No me destroces por favor.
Luego al separarse respondió fuerte y claro:
-                     Siempre, Yulia. Quiero ser tu esposa.
Yulia sonrió y le devolvió el anillo que solo días atrás le había quitado a Lena. Esta última no se quedo atrás y devolvió el anillo de zafiro que siempre había pertenecido a Yulia. Tomo la mano de la pelinegra y beso el anillo. Luego beso su mano y alzo la mirada para encontrarse con otro par de zafiros mucho más hermosos que el que su prometida llevaba en la mano. No pudo resistirlo, era demasiado para ella. Sin poderlo evitar rozo con sus labios los labios de Yulia, dejando un poco desubicada a esta ultima. Lena le sonrió y separaron sus manos, dando por finalizado cualquier contacto durante esa noche.
La cena transcurrió con una charla acerca de algunos detalles de la boda y también con comentarios acerca de la magnifica pareja que hacían. Una velada casi perfecta. Al terminarla, fue Yulia quien llevo a casa a Lena y era obvio que esto fue para poder aclarar algunos detalles con ella. Así, estaciono su auto en un solitario parque. El corazón de Lena se quería salir al notar tanta privacidad.
-                     Andrea me dijo que solucionaron todos los detalles pendientes para la boda.
-                     Así es. Se de que es lo que tengo que encargarme yo y que es lo que te corresponde a ti.
-                     Cualquier cosa que necesites, especialmente dinero, solo pídemelo.
-                     No te volverás a ir de Rusia?
-                     Es cierto –dijo como recontándolo-. Tengo que volar a Toronto pasado mañana por la mañana. Será mejor que te comuniques con Andrea.
-                     Esta bien. Aunque no creo que sea necesario. Yulia yo…
-                     Será mejor que te lleve a tu casa.
-                     No, espera!
-                     Dime –y se volvió a verla pero Lena enmudeció cuando aquella gélida mirada le traspaso el alma.
-                     Por que has hecho todo esto? –pudo soltar con la voz tan baja que Yulia tuvo que hacer un esfuerzo por oírla.
-                     Por un sentido bastante arraigado de justicia.
-                     No entiendo.
-                     No tienes porque hacerlo.
-                     Pero…
-                     Todo quedara mas claro después de nuestra boda.
-                     Yulia…
-                     Será mejor irnos.
Y eso fue todo lo que hablaron. Al dejar a Lena en su casa ni un beso, ni un adiós, ni nada. Yulia solo se limito a ver que Lena entre a su casa y se fue. Lena corrió hacia su habitación para no romper en llanto en donde cualquiera podía verla. Había entendido a la perfección que tipo de relación llevaría en adelante con Yulia y aquello le estrujaba el corazón.
Pero solo dos días después no lo aguantaba más. Le parecía que había sido mas que suficiente durante el tiempo que había soportado. Tenía que hablar con Yulia. Así que ahora se encontraba parada frente a la puerta de la que le habían dicho era la oficina de Yulia. Se estaba dando el valor suficiente para entrar cuando oyó risas desde dentro. Se quedo paralizada al darse cuenta que eran Yulia y otra voz de mujer las que reían. Decidió quedarse a escuchar pero sintió que unos pasos se acercaban y justo cuando elevaba la mano para tocar la puerta esta se abrió dejándole ver a una mujer de su altura, cabello castaño claro, ojos color ámbar, de tez blanca y bastante guapa. Ambas se quedaron mirando como examinándose, lo cual termino cuando Yulia hizo su aparición.
-                     Que sucede Andrea?
-                     Creo que te buscan Yulia. Buenas tardes, señorita Katina.
-                     Buenas tardes.
Vaya! Que tales confianzas tenía Yulia con su secretaria, pensó Lena arqueando la ceja. Yulia supo ver aquel gesto. En otros tiempos Lena lo había hecho cuando se ponía celosa.
-                     Lena, que haces aquí?
No sabia que esperaba recibir de Yulia cuando la viera pero no era una frase que la dejara tan mal parada frente a su secretaria. Se trago el orgullo y hablo.
-                     Quería hablar contigo. Estaba a punto de tocar la puerta y…
-                     Déjanos solas por favor Andrea.
-                     Si, con permiso.
Y sin mirar a la pelirroja se retiro hacia su escritorio. No era la primera vez que se veía con Lena pero desde la primera vez la había intimidado sin saber porque.
Lena ingreso a la oficina seguida de Yulia y observo la habitación. Era la primera vez que estaba ahí. El decorado era impecable, primando la madera y dándole el toque de elegancia que siempre acompañaba a su niña.
-                     Es una hermosa oficina –sin saber como empezar.
-                     Gracias, siéntate y dime que se te ofrece –sentándose ella misma detrás de su escritorio.
-                     Gracias –sentándose-. Se que debe sorprenderte que este aquí, nunca…
-                     Dime a que has venido.
Lena se dio cuenta que su visita no era grata. Miro a cualquier lado menos a Yulia pues sentía que iba a estallar en cualquier momento de seguir viendo la fría mirada que la mujer que amaba le estaba dando. Clavo su mirada en una fotografía de Yulia cuando era más pequeña y prosiguió.
-                     Me doy cuenta que estas ocupada. Seré breve.
-                     Ok.
-                     Solo quería…yo…
-                     Aja.
-                     Solo quería decirte que casi todo esta listo. Me han llegado las confirmaciones de casi todas las personas que invite. No superan los diez o quince invitados.
-                     Esta bien. Los trámites para la ceremonia están yendo viento en popa. Andrea ha sido bastante diligente con todos. Creo que cuando lleguemos no habrá ningún problema.
-                     Viajaremos jun…?
-                     Tú podrías ir algunos días antes, yo tengo que quedarme un tiempo más. Estaré el día anterior, espero sin ningún retraso.
-                     No te molesta que Marlene sea mi testigo, verdad? –Aunque ella aun no lo sabe, pensó.
-                     No, no hay ningún problema. El mió será Andrea, no tienes ningún problema, no? –Aunque ella aun no lo sabe, pensó también.
Lena salio de su observación para darle una sorprendida mirada a Yulia.
-                     Mmm no, creo que no. Aunque no la conozco mucho. Solo cuando fue a verme para afinar los detalles de nuestro matrimonio. Has congeniado mucho con ella, según puedo deducir.
-                     Es bastante eficiente.
-                     Yulia…
La ojiazul dedujo que Lena quería hablar de cosas que ella no y prefirió una retirada de emergencia.
-                     Dame tiempo. No podemos aparentar que nada sucedió. Cuando estemos mas calmadas tal vez podamos aclarar un poco mas las cosas.
-                     No podríamos hacerlo antes de nuestro matrimonio? –esperanzada por lo que Yulia le acaba de decir.
-                     No me siento preparada para tocar ese tema. Todo es demasiado reciente y todo esta pasando a velocidades vertiginosas, no he tenido el menor tiempo para poder siquiera hacerme a la idea que nos vamos a casar. Solo te pido eso: tiempo.
-                     Te daré todo el que quieras, solo quiero tu promesa que hablaremos de este tema que estamos evadiendo. Yo quisiera hablar ahora…No me hago a la idea de hacer nuestros votos cuando tu y yo…quisiera que eso marcara una nuevo inicio en nuestras vidas…quiero que esto funcione –e intento tomar la mano de Yulia.
-                     Yo pondré todo de mi parte –dejándose tocar.
Lena apretó su mano y le sonrió. Yulia hizo lo mismo.
-                     Lo siento Elena pero tengo algunas cosas que hac… -soltando la calida mano y siendo interrumpida por el abrupto abrir de la puerta de su oficina.
-                     Yulia quisiera hablar contigo… -era Marcus siendo seguido por Andrea.
Lena sabia que si hubiera sido un gato se le hubiera encrespado absolutamente todo. Aquel era el tipo que había…con el que Yulia…
Miro a Yulia y la encontró tan sorprendida como ella.
-                     Lo siento no sabia que estabas ocupada –con una cínica sonrisa de circunstancias-. Tengo unos papeles que arreglar contigo, regresare mas tarde. Lo siento por haber entrado así –mirando a Andrea, quien estaba realmente enfadada.
-                     Esta bien Marcus. Podemos hablar después –totalmente controlada.
-                     Ok, con permiso –y se retiraron tanto el como Andrea.
El silencio reino durante unos minutos, hasta que Yulia decidió dar por terminada esa conversación.
-                     Elena si no tienes nada más que…
-                     Trabaja aquí? –mirando el suelo.
-                     Es un amigo de muchos años –Por que le estas dando explicaciones?! , pensó.
-                     Pensé que eran algo más…ese día… -los ojos se le empañaron, había intentado hacer el esfuerzo de no romper en llanto pero no podía. No cuando acababa de saber que ese tipo trabajaba con su niña. Que lo tendría cerca siempre. No podía quitarse de la cabeza lo que vio en la fiesta de los Bogdánov. Mucho menos la maldita condición de dejar a Yulia hacer su vida. Que rayos la había impulsado a firmar semejante estupidez? Prácticamente le había dado permiso a Yulia para que le ponga el cuerno!
-                     Por favor, no lo hagas –empezando a desesperarse, no podía verla llorar, no ahora.
-                     El que? –mirándola con los ojos arrasados de lagrimas.
-                     No hagas esto. Ninguna de las dos tenemos derecho a decir nada a la otra por lo que hemos hecho cuando no éramos nada.
-                     Pero ahora eres mi prometida…mi futura esposa…! -olvidándose totalmente lo que había pasado, los celos se había apoderado de ella- No voy a consentir que alguien con quien…!
-                     Basta!
Alzando un poco la voz e interrumpiendo a Lena, quien solo bajo la mirada y se limpio las lágrimas.
-                     Se termino. Al igual como espero que lo hayas hecho tú, he terminado con cualquier relación que yo haya tenido cuando no éramos nada.
-                     No hay nada. Todo esta aclarado y lo sabrás cuando me des la oportunidad de hablar del tema que estamos evadiendo.
-                     Es mejor dar por terminada esta visita Elena. Tengo muchas cosas que hacer.
-                     Podremos vernos nuevamente? –desesperada de mantener el contacto que hasta hacia unos momentos había sentido.
-                     Te llamare.
-                     Puedo regresar? –sabia que la anterior respuesta era solo para darle por su lado.
-                     Es mejor que no lo hagas. Supongo que tú también debes tener muchas cosas que hacer.
-                     Dejare de dar consulta.
-                     Que? –sorprendida.
-                     Tal vez te lo cuente cuando tengas un poco mas de tiempo.
-                     Esta bien. Hasta luego.
-                     Hasta luego.
Ni siquiera se puso de pie para despedirla ni nada. Pero cuando Lena ya estaba a punto de salir por la puerta, Yulia la detuvo sosteniéndola del brazo.
-                     Espera.
-                     Dime –mirándola.
-                     Discúlpame. Creo que aun estoy algo…
-                     No te preocupes –poniendo un dedo en la boca de Yulia-. Todo esta bien.
-                     Vamos…vamos a cenar hoy?
-                     En serio? –sonriendo.
-                     Si, claro. Sino no te lo diría.
-                     Esta bien.
-                     Pasare por ti. A tu casa?
-                     Si, te esperare.
-                     Cuídate mucho, adiós –soltando el brazo que tenía prisionero.
-                     Adiós –sonrió y le robo un beso a Yulia para luego salir corriendo.
La ojiazul se quedo sorprendida pero luego solo se rió por la travesura de Lena.

-                     Hola.
-                     Hola –sentándose en la silla frente a Lena.
-                     Puedo servirles algo? –pregunto la mesera.
-                     Yo un capuchino solo –ordeno Lena.
-                     Yo también pero con leche.
-                     Esta bien, en un momento se los traigo.
-                     Hacia varios días que no nos veíamos –empezó Lena una vez que la mesera se fue.
-                     Creo que podemos hacer esto mejor.
-                     Lo siento mucho amiga –tomando las manos de Marlene.
-                     No te preocupes. No debí perder el control así. Tu necesitabas un apoyo, no alguien que te diga que de por si lo que estabas haciendo estaba…
-                     Errado?
-                     No era la mejor manera de hacer las cosas –apretó las manos de Lena.
En ese momento llegaron los cafés y procedieron a beberlos para intentar calentarse mas rápido. Estaba haciendo un frío de aquellos que solo se siente en la capital rusa.
-                     Ayer por la noche fui a cenar con ella.
-                     Como salieron las cosas?
-                     No hablamos de nada personal. Solo los detalles de la boda y algunos alcances de donde viviremos.
-                     Donde será?
-                     En su departamento hasta poder encontrar una casa que nos guste a ambas.
-                     Como la notaste?
-                     Esta herida, como era de esperarse. Pero se comporta bastante amable –La mayoría de veces, agrego mentalmente-. Supongo que debemos hablar de muchas cosas aun.
-                     Cuando las hablaran?
-                     Me ha pedido un tiempo para poder asimilar todo lo que esta sucediendo.
-                     De veras? –sorprendida.
-                     Si –sonriendo.
-                     Eso es bueno. Al parecer esta dispuesta a escucharte. Cuando lo haga estoy segura que te pedirá más tiempo.
-                     Tu crees?
-                     No creo que asimile todo tan rápido. Se tomara su tiempo para saber si te cree o no.
-                     Es cierto.
-                     Pero como te digo es una buena señal. De seguro de acá a unos meses más regresaran a ser la pareja que fueron siempre.
-                     Es lo que mas deseo –suspirando.
-                     Pero también debes tener en cuenta lo que ella te dijo. Debes saber si es cierto o no. Ahora esta actuando movida por las circunstancias, de lo contrario…
-                     Lo se. Lo se mejor que nadie amiga –mirando su café-. Debo saber si realmente alguna vez me amo o no. Pero tengo la leve esperanza que todo lo que me dijo fue porque yo empecé a herirla.
-                     Y si fuera así?
-                     Yo olvidaría todo con tal de recuperar lo que teníamos antes. La amo demasiado…y ahora que casi estuve a punto de perderla…
-                     Lena tú también te mereces una disculpa. Según me dijiste te trato horrible.
-                     Lo se, pero yo también lo hice.
-                     Esta bien. Tu eres consiente de lo que haces. Ya  no diré nada más.
Se quedaron un momento en silencio y luego Marlene continuo.
-                     Quien lo diría, amiga. Te casas.
-                     Si.
-                     Y con tu amor de toda la vida.
-                     Si! –sonriendo más-. Y tu serás mi testigo!
-                     En serio? –emocionándose.
-                     Quien mas podría serlo?
-                     Jajaj no lo se. De veras Lena?
-                     Si. Aceptas?
-                     Por supuesto! Gracias amiga, es un honor para mí.
-                     Tienes los papeles en orden?
-                     Mmmm si, creo que si.
-                     Si tienes algún problema solo dímelo. Uno de los tíos de Yulia es canciller en Holanda y nos ha facilitado los trámites para viajar.
-                     En serio? Vaya Volkova si que viene con sorpresas.
-                     Yulia, se llama Yulia.
-                     Para no perder la costumbre.
-                     Por el pasaje no te preocupes yo te lo daré.
-                     No, eso no.
-                     Eres mi testigo y mi mejor amiga. Quiero hacerlo.
-                     No Lena, no te preocupes –apenada-. Recuerda que, gracias a Dios, tengo un excelente trabajo y puedo costearme algunos lujos.
-                     No, te regalare el pasaje. Es mas, seguro Andrey querrá acompañarte, no es así?
-                     No lo he comentado con el.
-                     Les daré los dos pasajes. Tómenlo como una luna de miel adelantada -riendo.
-                     Jajaj esta bien, si tanto insistes. Gracias –riendo también.
-                     Insisto.
-                     Mi primer deber como tu testigo entonces es…La despedida de soltera! *.*
-                     Ay, no ahí vamos de nuevo –tirándose en la mesa.
-                     Lógicamente tendrás despedida de soltera…en tu caso no puedo traer hombres desnudos…sino mujeres pero en fin. Ya veré como armo todo…
-                     No, por favor, nada de esas cosas –negando con todo lo que podía.
-                     No seas anticuada!
-                     Marlene en serio no en necesario.
-                     Además, debemos ir a ver el vestido. Tengo que hablar con Inessa sobre eso. Solo tenemos unos días!
-                     El vestido…es cierto –como recordándolo.
-                     No habías pensando en eso? –horrorizada.
-                     Lo había olvidado. ^^
-                     Por cierto me podrías volver a contar como le pateaste el trasero a la rata Cresswel? –poniendo su mejor pucherito.
Sin duda haberse reconciliado con su mejor amiga era lo que necesitaba para que la animara un poco, pensó Lena.

-                     Ahora si puedes atenderme?
Yulia totalmente resignada dejo su maletín en el suelo nuevamente y se sentó en la silla de su escritorio.
-                     Pasa -ya que el susodicho estaba en la puerta.
-                     Gracias –sentándose frente a ella.
-                     Dime.
-                     Creías que me podrías evadir siempre?
-                     Marcus…
-                     Yulia trabajamos en el mismo lugar! Por Dios!
-                     Que quieres? –perdiendo la paciencia.
-                     Que demonios sucedió? Un día dices que la odias y que no quieres saber nada mas de ella y no han pasado ni dos días desde que la vi aquí mismo, donde estoy sentado yo.
-                     Creo que no tengo porque darte explicaciones de lo que hago con mi vida –y ahora que lo pensaba no necesitaba mas desahogarse con el, se sentía mas a gusto con Andrea. Marcus era demasiado frío y no veía las cosas del modo que Andrea si. Seria mejor no tratar mas de sus asuntos personales con su amigo.
-                     Por Dios Yulia! Que esta sucediendo? Me preocupas –perdiendo un poco la calma.
-                     Nada que no sepas.
-                     Hay rumores fuertes que no se si creer.
-                     Rumores, rumores, rumores! Ya estoy harta de rumores Marcus! Que demonios has escuchado ahora?
-                     Que ustedes dos se casan? Es cierto?
-                     Dentro de nueve días.
Eso no se lo esperaba. A lo mucho la alianza de empresas de la cual ya muchos sabían pues se estaba trabajando en ello. Pero aquella noticia lo saco totalmente de sus casillas. Se levanto totalmente furioso y empezó a gritar como desaforado.
-                     No puedes hacer eso!
-                     No tienes ningún derecho a decirme que debo o no hacer! Y baja la voz que no estamos en un mercado!
-                     Por Dios Yulia vas a desgraciar tu vida!
-                     Por favor retírate.
-                     Y lo nuestro donde quedo?! Me diste ilusiones! Yulia yo siempre te he ama…
-                     No! No lo digas! Sabes muy bien que lo nuestro termino cuando éramos adolescentes!
-                     No es cierto! Cada vez que terminabas con alguna maldita zorra o algún mal nacido siempre estuve ahí! Siempre me buscaste! Siempre estuve yo! Yulia entiendes porque?
-                     Eres mi mejor amigo Marcus…
-                     No! Es porque me quieres a mi! No lo sabes pero me quieres a mi! Yo te ayudare Yulia…te ayudare a darte cuenta porque te amo!
-                     Yulia sucede algo? Necesitas…? –Andrea había entrado a la oficina al oír el escándalo que se estaba armando ahí.
-                     No! No, gracias Andrea. Marcus ya se iba, verdad?
Marcus estaba fuera si. No podía ser que después de tanto que había hecho, tanto tiempo esperado y las manos manchadas de…No podía ser que ahora Yulia se fuera a casar con la maldita pelirroja! De pronto miro a Andrea y miro a Yulia. Se empezó a reír a carcajadas.
-                     Ahora entiendo Yul. Ahora entiendo.
-                     Antes que digas cualquier cosa de la que te puedas arrepentir será mejor que te vayas Marcus. No destruyas la amistad que nos une, amigo.
-                     Jajaj ahora entiendo…Ay, por Dios! No sabes que le dolería mas si fuera conmigo?
-                     Cállate! –Yulia había entendido perfectamente que quería decir Marcus.
-                     Ahora entiendo todo… -miro a Andrea y sin poder parar de reírse continuo- Así que tu eres la siguiente.
Andrea lo miro sin saber de que estaba hablando ese hombre.
-                     Marcus lárgate ahora! –hablo Yulia.
-                     Esto no se quedara así Yulia tu eres mía!
Se dirigió hacia Yulia, la tomo de los brazos y la empezó a sacudir gritando que entre algunas cosas que Yulia no lo dejaría y que ella era suya. Andrea desapareció unos segundos para luego entrar seguida de dos hombres del personal de seguridad. Estos sin perder tiempo tomaron a Marcus y los alejaron de una totalmente asustada Yulia.

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