domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 4

Cuarto capítulo. Enjoy it!



-          Excelente! Yulia me ha dicho que las cosas con Lena están yendo bien. Pero hace unos días tuvieron un problema. Yo supongo que fue por aquello del robo que sufrieron.
-          Bueno si. Un pequeño contratiempo que jugo a nuestro favor sembrando la duda en Volkova, según me contaste.
-          Así es. Conociendo a Yulia como la conozco seguro debe estarse preguntando quien diablos eres y porque Lena no te presenta.
-          Es mejor así. Que me conozca cuando pueda pisotearla teniendo a Lena conmigo. Sabiendo que le baje a su querida noviecita.
-          Si, eso será lo mejor.
-          Por otro lado conociendo a Lena como la conozco…Si, nuestros planes saldrán como esperamos. En menos de lo que nos esperamos ambos tendremos lo que queremos.
-          Yo a Yulia.
-          Y yo a Lena.
-          Salud por eso!
-          Salud!
Chocaron sus copas y siguieron festejando hasta altas horas de la noche.

Quien diría que en unos días tendría que destruir lo que le había costado mas de un año poder construir? Sentía asco de ella misma. Sentía nauseas y dolor al sentir las manos de David por su cuerpo y esos besos que la ahogaban de repugnancia. Cada beso y cada caricia, aunque superficial, eran sentidas como un cruel flagelo infligido en su piel. Que había hecho mal? A quien le había hecho tanto daño para que la vida le hiciera eso? Iba a hacerle daño al ser al que juro jamás herir. Al ser que había jurado amar toda su vida. Al ser que iluminaba su existencia. Iba destruir el amor y cualquier otro buen sentimiento que Yulia sintiera por ella. Pero las cosas no podían ser de otro modo. No podía permitir que su familia sufriera por la culpa de unos bastardos que habían destruido su felicidad. Ella tendría que sacrificar su felicidad por la de los suyos. Quizás algún día, mucho más adelante, buscaría a Yulia y le diría toda la verdad. Esperaba que pudiera comprenderla. Tal vez jamás ya podría recuperarla pero al menos esperaba que la entendiera y la perdonara. Escucho los pasos acercarse y supo que de un momento a otro Yulia entraría donde ellos estaban. Entraría, los vería a ella y David haciendo lo que estaban haciendo -corrección, lo que David estaba haciéndole, ya que ella no hacia nada- y estallaría la bomba. Ella se comportaría como si no le importara que los hubiera visto y de la manera mas fría y cruel terminaría con todo entre ellas. Se tendría que asegurar de matar todo buen sentimiento de Yulia por ella, ya que si alguna vez Yulia se atreviera a volver por ella no podría soportarlo. No, regresaría con ella sin importarle nada y no podría ayudar a su padre. Debía ser fuerte. Sin poder pensar en nada más, la puerta del estudio se abrió.
-          Que demonios ocurre aquí?!
La voz de Yulia retumbo en toda la casa logrando separar el beso de ambos. Lena no quería ni mirar pero debía hacerlo. Así que con la mirada más cínica que jamás hubiera dado apretó el botón que daría inicio a su autodestrucción.
-          Yulia…
-          Lena, quien es ella? –con una desenvoltura del mejor actor.
-          David, amor -miro a Yulia que contrajo el rostro al oírla decir eso, pero continuo- por favor déjanos a solas. Debo hablar con mi amiga.
-          Claro, Lenita –le dio otro beso, pero muy corto y recogió su saco del sillón donde estaban recostados.
-          Una vez que David estuvo junto a Yulia le extendió la mano presentándose:
-          Hola, soy David Cresswel, el novio de Lena. Un gusto en conocerte.
Novio? Que demonios estaba pasando ahí?, se pregunto sumamente furiosa la pelinegra. Lo único que pudo hacer fue empujar a David fuera del estudio y cerrar la puerta con seguro. Pero no tuvo fuerzas para volverse a ver a Lena.
Por que demonios hacia esto? Que había sucedido? Quien era el idiota con el que encontró a Lena prácticamente revolcándose? De pronto una luz ilumino su mente: David. Aquel tipo era el supuesto amigo de Lena. El entendimiento la cegó tanto que los ojos le dolieron. Había comprendido todo. Sonrió con pesar para ella misma. Que tonta había sido. Pudo escuchar claramente como su corazón se rompía en miles de pedazos.

Mil pedazos de mi corazón
volaron por toda la habitación

-          Creo que merezco una explicación –susurró con voz queda.
-          A mi me parece que no hay nada más que explicar –con una voz que no parecía la de ella, dejando sorprendida a Yulia con la frialdad que estaba usando por primera vez con ella.
-          Silencio.
-          Lo cierto Yulia, es que las cosas se han dado de la mejor manera –poniéndose de pie y arreglándose la ropa-. No sabia como decírtelo, pero ya no es necesario que busque la manera, ya lo has visto con tus propios ojos.

Cuatrocientos golpes contra la pared
han sido bastantes para aprender
a encajar con gracia y caer de pie
esconderlo dentro y llorar después

-          Explícate –lo más serena posible y dándole la cara, fue peor ya que encontró a Lena complementa tranquila y dispuesta a dar por finalizada la conversación cuanto antes…quizás para seguir lo que había empezado con el tipo ese. La rabia empezó a hacer su aparición.
-          Para juegos estuvo bueno. Muy bueno –riendo con malicia-. Pero se terminó Yulia. No es lo que quiero para mi vida. David me ha hecho ver lo que realmente quiero para mi y mi futuro. Solo me resta agradecerte todos los bueno ratos, me enseñaste mucho y créeme que David estará complacido…e incluso agradecido por todo lo que he aprendido. Lo quiero, me casaré con el y podré tener lo que tu jamás me podrás dar.

Por eso cuando dijo que no me quería
apreté los dientes, dije que me iría.. aaah

-          Entonces…todo fue una mentira…ayer cuando me dijiste que me querías…
-          Lo siento. Quería tenerte una última vez. La verdad es que me la pase en grande contigo. No te lo puedo negar y lo sabes: eres excelente en la cama. Tal vez más adelante…tal vez alguna vez te busque para salir de la monotonía de David.
-          Eres una… -cada vez se podía controlar menos, apretaba los puños y los soltaba intentando calmar las ansias de írsele encima y mostrarle lo excelente que podía ser en la cama.
-          Que esperabas? Que me conformara con lo que tu pudieras darme? No Yulia! Yo quiero más! Siempre quise más! Y luego que me dijeras que tu padre te había desheredado pues…ya no me servias. No puedo, quiero vivir con todo lo que siempre he tenido. Los lujos, la riqueza, una gran casa, dinero para gastar siempre, joyas, viajes! Todo lo que tu ya no podrías darme! Todo lo que el ahora me ofrece…y yo voy donde esta lo que mas me conviene –sin perder esa sonrisa del rostro.
De verdad aquella era la muchacha de quien se había enamorado? A penas podía creer que estuviera delante de la muchacha dulce y tierna que…Dios, era preciosa, y tan delicada que casi era imposible creerla capaz de lo que estaba haciendo. No quería creer que esto fuera cierto, a pesar de estarlo viviendo en carne propia, oyéndola a viva voz y sintiendo la verdad en sus palabras. Solo pudo pensar en algo más: Marcus tenía razón. Todo había sido una fachada, una actuación para conseguirla. La había tenido casi de rodillas pero no iba a conseguir lo que se proponía. Si quiso herirla, lo había conseguido pero otra cosa seria si Yulia Volkova se lo dejaría ver. Comenzó a reír de manera histérica, dejando a Lena totalmente confundida y preguntándose si había enloquecido. Cuando pudo dejar de reír lo suficiente para poder hablar lo hizo escapándosele aun la risa entre los labios.
-          Me lo has puesto demasiado fácil Katina.
Lena se quedo inmóvil en su lugar. Que estaba pasando?
Yulia al notar la confusión en la pelirroja supo que estaba ganando terreno.
-          Ya no sabia como sacarte de mi encima, pelirroja.

En medio de mi pecho queda un agujero,
porque no se viera puse mi sombrero oooh.

Que era lo que estaba diciendo Yulia? No, no era posible, lo estaba diciendo solo para desquitarse. No quiso seguir oyendo. No. La iba a destrozar más de lo que ella misma lo había hecho. Sabía que Yulia la iba hacer pedazos. Solo con tres palabras podría hacerlo. No quería, no más.
-          Por favor Yulia, retírate. No tenemos nada más de que hablar. Ya nos hemos dicho todo.
-          Al contrario Elena –la pelirroja sintió la primera espina clavándosele en el corazón-. Tú has dicho lo que tenias que decirme, ahora yo te diré la verdad.
-          No tengo porque oírte.
Intento irse pero Yulia la tomo de los hombros y la arrojo al sofá. De donde había  sacado tanta fuerza la pequeña pelinegra? Lena lo pudo ver en su mirada: el océano había desatado su tempestad. Rezó para no morir, aunque la idea no le parecía tan desagradable. Morir, era lo mejor ahora que sabia que había perdido a su amada para siempre. La segunda espina se clavo en su corazón.
-          Me lo facilitaste todo Lenita.
Cuando se había acercado tanto. Estaba sentada a su lado y parecía una fiera acechando su presa. Quiso alejarse pero…Craso error! La fiera salto sobre ella inmovilizándola entre el mueble y su cuerpo. Apresando sus manos con las suyas. Y por más que su cerebro le ordenaba a su cuerpo hacer un intento por liberarse este parecía solo obedecer las órdenes que Yulia con su mirada emitía: no hacer ningún movimiento.
-          Eres hermosísima, eso lo debes saber verdad? –mientras besaba el blanco y pecoso cuello.
-          Por favor…déjame ir…-de aquella forma no convencía a nadie.
-          La verdad es que hubiera seguido un poco más con toda esta comedia con tal de mantenerte como mi amante, preciosa –dirigiendo sus besos hacia el pecho de Lena-. Has aprendido muy bien y la verdad es que por tener tu cara entre mis piernas he tenido que seguir con todo esto.
Lena no se dio cuenta como pero Yulia ya estaba de pie y mirando algo que tenía en sus manos con mucha atención. Cuando se dio cuenta de que era, dirigió su mirada hacia su mano desesperada: le había quitado el anillo. La tercera espina se clavo profundamente.
-          Pero la verdad es que no puedo dejar quedarte con esto. Me servirá para la próxima vez que encuentre otra gatita tan salvaje como tu –y le guiño un ojo-. Follas bien, cariño, lo admito, pero se acabo tu tiempo.
Lena se sentó en el mueble y miro hacia el suelo. Se repetía mentalmente que solo lo decía porque la había herido, que era mentira, que no podía ser cierto. No, no era cierto. No…podía ser cierto.
-          Eres una cosita atractiva y quise que te sintieras lo bastante segura como para que no huyas. Me pareció que solo armando la farsa de un compromiso alargaría tu estancia en mi cama. Hasta hoy me tenías totalmente engañada, Elena Katina. El ángel de cabellos rojos que prometía el paraíso con la luz de sus increíbles ojos verdes. Tus botas tendrían que haberme advertido que eras mortal y por lo tanto tan corruptible como la que más –se estaba dejando llevar por la ira y al darse cuenta de ello sonrió para amortiguar el peso de sus palabras-. Pero aplaudo tu actuación. Eres una excelente actriz, Katina. De haber sabido que buscabas lo mismo que yo, me hubiera ahorrado algunos dólares.
Yulia tenía la mandíbula tensa por el esfuerzo que le costó reír, mentalmente le dio las gracias por darle ella misma una razón para no quedar humillada. No podía dejar que ella viera que casi la había tenido de rodillas. Aunque solo fuera por su orgullo, tenía que mantenerse firme. Aunque le parecía extraño que ya no dijera nada. Mejor para ella. Se quito el anillo que Lena le había regalado y se lo arrojo, cayendo a los pies de la pelirroja. Que lo miro como si no lo reconociera.
-          Me ha traído algunos problemas. A veces olvidaba quitármelo y ya sabes espantaba la diversión.
Sintiendo la cuarta espina clavándosele, Lena recogió el anillo y se quedo mirándolo. Cerró los ojos y no pudo más. Estirando la mano hacia Yulia, quiso regresárselo.
-          Quédate con el…por favor –suplicando.
Fue un golpe en la cara para Yulia. Que quería decir con eso? Porque se lo devolvía?
-          No me sirve. Tal vez a ti si. No quiero volver a verte Katina. No quiero nada de ti. Dile a tu noviecito que fue un gusto estrenar tan delicioso banquete, a ver que tal le saben mis sobras.
Sonriendo se acerco a Lena, se arrodillo frente a ella y tomando su mentón la miro:
-          Siempre quise saber que se sentía acostarse con una virgencita –mientras esculcaba el rostro de Lena, mientras esta tenía la mirada perdida-. Fue un placer para mi, preciosa. Ojala a tu novio no le moleste encontrarse con mercancía de…segunda mano. Tu me entiendes, ojala se lo digas antes porque de lo contrario se llevara una sorpresa en la noche de bodas. Tal vez espere una virgen y solo se encuentre con una muchacha…como tu –sonrió-. Me encantaría probarte una vez más…pero yo no soy como ese. A mi no me gustan las sobras de los demás y ese ya te probo. Que seas muy feliz. Hasta nunca, Elena Katina. Hasta nunca.
Y se marcho sin mirar hacia atrás. Ni siquiera tiro un portazo pues ello la haría pensar que estaba furiosa. Ante Lena ella debería quedar como alguien que se la quito de encima. No como alguien a quien había destruido. Alguien que tuvo que tomar los pedazos espinosos de su corazón para clavárselos y así devolver en algo el daño causado.
Y lo consiguió porque dejo a una Lena destrozada. Pensando que no había quinto malo al sentir una daga repasando cada una de las heridas que le hizo Yulia. La quinta espina había sido la más dolorosa. Se había burlado de ella. De su amor. De su entrega. Siempre había tenido razón: Yulia la iba a dejar en cuanto se aburriera de ella. En los últimos días había creído que…que todo era felicidad. Que por fin había conseguido lo que por años había deseado: el amor de Yulia. Todo era una mentira. Todo fue una mentira. Una farsa para aprovecharse de ella. Todo se había precipitado por la propuesta de David…pero tarde o temprano Yulia la habría dejado.
Sin saber exactamente que hacia se predispuso a seguir a Yulia cuando oyó un auto arrancar. Ya se había ido. Se puso de pie, dio dos pasos y cayo al suelo:
-          Yulia…mi amor…vuelve…por favor...vuelve…Yul…regresa…-estirando su mano hacia la puerta, como si así pudiera alcanzar a Yulia.
Cuando David entro la encontró así hizo un gran esfuerzo por calmar la ira que se acumulaba dentro de el. No había tenido suficiente con la burla de Volkova cuando esta había salido del estudio sino que ahora tenía que encontrar a Lena al borde de un colapso. Tuvo paciencia. A veces se tenían que aguantar algunas cosas para obtener lo que se deseaba. Bajo la mano de Lena y tomándola en brazos la llevo hacia su recamara. Una vez ahí la dejo en la cama, la cubrió y se retiro dejando a una Lena fuera del mundo, perdida en su tristeza. Había deseado hacerla suya al verla así pero no quería que fuese así. La quería dispuesta y entregada. Además, estaba demasiado furioso como para pensar en hacer el amor. Yulia le había dicho un par de cosas que lo habían herido en su orgullo de hombre. A quien engañaba? Aun amaba a Lena y quería ganársela poco a poco. Con el tiempo le demostraría que no era el patán que ella pensaba. Y la haría tan feliz que jamás recordaría a la insolente pelinegra. Tiempo al tiempo. Ya tenía lo que quería, ahora solo restaba actuar inteligentemente. Aprovechándose de la situación no lograría lo que quería así que tomo sus cosas y se retiro de la casa de los Katin.

Hacia casi tres horas que sacado definitivamente e irrevocablemente de su vida a su razón de ser y sentía que ya habían sido hacia siglos que no tenía a Yulia. El sentimiento era devastador. Como era posible que el destino le hubiera jugado tan mala pasada? Por que? Por más que pensaba no recordaba haberle hecho mal a nadie. Tal vez algunas travesuras pero ningún daño como para tener que pagarlo con tamaño sufrimiento. Sentía el corazón en carne viva y por si fuera poco cada cierto tiempo oía las palabras de Yulia retumbando en sus oídos…
Solo había sido una más en su cama. Alguien de quien podía disponer cuando quisiera y como quisiera. Yulia había hecho de ella lo que había querido, sentido y deseado. La había moldeado a sus ganas, a sus deseos, a sus sentimientos…a ella. Y ella lo había permitido ciega de amor por aquella ojiazul que le robaba el aliento.
Si, ella al inicio había aceptado lo que sea con tal de estar a su lado. Pero con el tiempo se había dado cuenta que necesitaba el amor de Yulia para poder seguir con ella. Tarde o temprano se habría dado cuenta de ello y…Y que? Estaba segura que nada hubiera cambiado. Ella hubiera seguido igual con Yulia, esperando, siempre esperando que caiga el hacha y la pelinegra la sacara de su vida. Hubiera sido capaz de vivir con la espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza, si eso significaba estar con Yulia. Entonces cuando la espada cayera…ella recogería sus pedazos y se retiraría lejos a lamer sus heridas.
Dios! Estaba loca y nadie se había dado cuenta! Como era posible que todo ese tiempo haya intentado ayudar a tanta gente mediante su carrera si ella estaba mal? No era sano sentir así. De ninguna manera era sano querer a alguien así pero…pero así se sentía. Que podía hacer? Cerró los ojos con fuerza y cuando volvió abrirlos intento reunir fuerzas para ponerse de pie pero no lo consiguió. Se habían ido con Yulia sus ganas de seguir, sus ganas de vivir y sus ganas de amar. Como demonios podía pensar en tan solo casarse con David? Como podía siquiera imaginar en pertenecerle a alguien mas que a Yulia, si llevaba su nombre escrito en cada poro de su cuerpo? Si cada molécula de su organismo gritaba a voz en cuello su nombre. Si era el aire que respiraban sus pulmones.

Siempre seras la niña que me llene el alma,
Como un mar inquieto, como un mar en calma,
Siempre tan lejana como el horizonte.

Hubiera sido una bendición si Yulia hubiera llorado, gritado, incluso si le hubiera pegado ella hubiera podido estar mas tranquila porque así al menos hubiera sentido que alguna vez la quiso. Que alguna vez la amo. En esa desesperación ella hubiera podido ver que ella la amo. Y ese amor…ese amor le hubiera dado fuerzas para afrontar lo que venia. Lo que le esperaba.

Gritando en el silencio tu nombre en mis labios.
Solo queda el eco de mi desengaño,
Sigo aqui en mi sueño de seguirte amando

Pero no fue así. Yulia nunca la había amado y se había reído de ella. Se había reído de su amor. Del dolor que sentía cuando tuvo que decirle todo lo que le dijo. Claro la ojiazul no lo sabía y todo le había valido de pretexto para deshacerse de ella. La había arrojado como un juguete viejo que no le servia mas. Simplemente le había aburrido, quería deshacerse de ella y ella, Lena, le había dado la solución perfecta.

Por amarte así,
Es esta mi fortuna es este mi castigo,
Sera que tanto amor acaso esta prohibido,
Y sigo aqui muriendo por estar contigo.

Pero había sido necesario herirla así? No le hubiera bastado con decirle que nunca la había querido? Había tenido que oír todas esas horribles palabras salir de aquella boca que tanto había venerado? Yulia nunca hacia nada a medias y su obra para con ella era una muestra de ello: la había destrozado completamente.
Toc, toc.
-          Lena, hija, esta ahí? –su madre no había podido llegar en peor momento.
Se giro dándole la cara a la pared para que cuando entrara no le viera la cara y así fue. Inessa se acerco a su cama y al verla durmiendo simplemente la arropo bien y dándole un beso en el cabello se retiro.
Si hubiera podido decirle a su madre…necesitaba tanto de un abrazo de ella. Un abrazo en el que sintiera, por unos momentos, que todo estaba bien, que todo saldría bien. Así como cuando era una niña y al despertar de una pesadilla, Inessa ya estaba a su lado sin necesidad de haber dicho nada.
Nada. Eso se sentía ahora: una increíble e inmensa nada.

Por amarte así,
por amarte así,
por amarte...

Dios! Porque no había oído a Marcus desde que le advirtió acerca de Lena? Porque no lo había escuchado cuando le dijo lo que pensaba de la situación? Era un completa estúpida! Lena se había burlado de la peor manera de ella. La había logrado engatusar muy hábilmente y la había tenido a sus pies. Como pudo haberse dejado llevar tanto? Se dejo cegar con esa maldita inocencia y con esa carita de angelito que tenía la muy hipócrita! Semejante demonio resulto ser! Un demonio que se metió por debajo de su piel. Un demonio que se había metido en el corazón.

Enjuagaremos aquellas veces
Que dijiste que me amabas
Un poco de veneno y aguarrás
Sumérgete un poco más

Pero como sea se la quitaría de la mente. Se quitaría su repugnante olor de la piel y sacaría su recuerdo de su cabeza. Era obvio que el maldito amor que sentía por Lena estaba completamente muerto. Muerto como su recuerdo, como sus besos, sus caricias. Como ella. Para ella, Elena Katina estaba muerta. Muerta y enterrada. Y al lado de ella, enterrado todo aquello que pudiera sentir por ese demonio pelirrojo.

Por que tu
Muerta ya estas
Muerta estarás
Puedes estar tranquila
Pues solo en sueños me atrevo a matar

Se bebió de un solo trago su quinta copa de vodka. Con ello ya había vaciado la botella, que por desgracia era la última que tenía en casa. Otra vez maldita fuera Elena! Por su culpa se había deshecho de todo el licor que tenía en su casa y solo disponía de esa botella por algún milagro. Menos mal dentro de poco llegaría su amigo. Su único amigo. La única persona en la que podía confiar: Marcus. Si, su amigo…y su amante ocasional. En cuanto entrara por esa puerta le comunicaría el reinicio de su relación. La misma que tenían antes que apareciera Katina. Y dentro de unos días, en la fiesta de los Bogdánov le demostraría a Elena lo completamente reemplazable que era. Si, le enseñaría a esa mujercita quien era Yulia Volkova. Y de ser posible…Si, venganza! Su corazón clamo por venganza! Pero como podría vengarse?

Olvidaremos todos esos momentos
Que juntos pasamos
Te juro que yo no podré olvidar
Pues la venganza es prioridad

Tocaron a la puerta y prácticamente corrió a abrir. En cuanto vio a Marcus se le fue encima y lo beso apasionadamente. Luego que pudieran separarse, se dirigieron a tomar asiento y Marcus dejo las dos botellas de Whisky que había traído sobre la mesa del centro. Yulia se sentó sobre sus piernas.
-          Estas cómoda?
-          Mucho –besándole el cuello.
-          Yulia, por favor. Estas muy mareada.
-          Y eso que importa? –con un ceja levantada y mirándolo fijamente- Cuando éramos mas jóvenes no te importo mucho.
-          Jajaj teníamos diecisiete. No puedes compararme con ese muchacho verdad?
-          No, ahora eres mucho más guapo.
-          Vamos. Dime que sucedió? Lo que me dijiste por teléfono no me quedo muy claro.
Yulia se sentó nuevamente en el mueble, abrió la primera botella y sirvió dos vasos. Le dio uno a Marcus y se quedo con el otro.
-          Salud, amigo! Salud porque tu tenias toda la razón! –y choco ambos vasos suavemente.

Celebraremos que todo terminó con
Un vodka barato si quieres cerveza
Si quieres si quieres
Un poco más

-          De que hablas? En que tenía la razón?
-          Lena, amigo, Lena. Elena Katina siempre fue –se tomo de un trago su copa y continuo- una maldita y sucia traidora. Una maldita zorra que estaba detrás de mi dinero y puf! En cuanto supo que papá me había desheredado ja! Le falto tiempo para correr hacia alguien que si pudiera darle lo que yo no podía.
-          Yulia…Dios, lo siento tanto.
-          No tienes por que sentirlo –sonriendo-. Tú me lo dijiste y yo no quise oírte. Todo este tiempo se burlo de mi…y yo…yo…
Marcus la abrazo y Yulia por fin lloró. Lloró todo lo que tenía que llorar. Lloró todo lo que no había llorado desde que se fue de la casa de Lena y hasta que decidió llamar a Marcus. Lloro por el maldito amor que aun latía en su pecho. El gran amor que había sentido por Lena y por la próxima e inevitable muerte de este.
-          Te sientes mejor ahora.
Yulia solo afirmo con la cabeza.
-          No hay motivo para celebrar nada Yul. Entiendo que debes sentirte mal. La querías mucho.
Yulia se separo de Marcus y limpiándose la cara replico:
Pero ya no más. Para mi Elena Katina esta muerta y enterrada.

Por que tu
Muerta ya estas
Muerta estarás

-          Yul…no digas eso. Sabes que te tomará algo olvidarte de esa malagradecida. Mira que no verte a ti…cuando..cuando eres el ser mas maravilloso sobre la Tierra… -tomando el rostro de Yulia con ambas manos- Eres tan hermosa Yulia…y una gran persona –dándole un beso en la nariz.
-          Jajaj me haces cosquillas.
-          No se como no pudo ver todo lo que eres.
-          Pero tu si lo ves, verdad?
-          Siempre lo he visto.
-          No se porque…cada vez que sucede algo como esto…
-          No te preocupes. Es un honor para mí.
-          Lo harás nuevamente? –mirándolo con los ojos entrecerrados.
-          Yulia! Me ofendes! Sabes que haré lo que me pidas! No me mires así jajaja
-          Entonces empezaremos en la fiesta de los Bogdánov.
-          Dios! De traje! Jajaj eso me gusta!
-          Jajaj porque te emociona tanto?
-          Me encanta que me uses –riendo como si estuviera halagado.
-          A mi también me gusta usarte –y se acerco para besarlo.
-          No, Yul. Así no –alejándose-. Sabes que esto no esta bien. Tu acabas de salir hace solo unas horas de una relación muy importante…no quiero que después te arrepientas.
Yulia lo abrazo y se quedaron así por mucho tiempo. Hasta que Marcus se dio cuenta que se había quedado dormida y la llevo hasta su habitación. Una replica de lo que había hecho David con Lena sucedió. Solo que luego  de salir del departamento y antes de encender su auto llamo a este:
-          Todo salio perfecto.
-          Excelente!
-          Me acaba de decir lo de la fiesta de los Bogdánov. Por favor has tu parte y manosea a Lena todo lo que puedas. Estoy seguro que eso terminara de convencer a Yulia que Katina es una cualquiera.
-          Eso haré y créeme que lo disfrutare. Y tu?
-          Pues como siempre: me usara para demostrarle a tu gatita que no significo nada más que un revolcón, algo largo, pero un revolcón al fin.
-          Perfecto! Lena se terminara convenciendo que yo fui su mejor opción y se olvidara de tu lobita.
-          Este papel de caballeros me molesta un poco. Yo quería mi recompensa antes.
-          Que paso? Volkova se te insinuó?
-          Bromeas? Casi me viola ni bien llegue a su casa! Jajaj tuve que hacer uso de todas mis fuerzas para contenerme.
-          Debemos quedar como los perfectos caballeros que no se quieren aprovechar…de sus cuerpos…por ahora. La diversión empezara el día de la fiesta jajaj. Sabes? Algo parecido me sucedió con Lena.
-          Se te lanzó?
-          No, pero estaba tan ida la estúpida que me la hubiera…ejem…ya sabes…y ella ni cuenta se daba.
-          Vaya! Deberían darnos el Novel de Esfuerzo Caballeresco por no aprovecharnos de ellas –y soltó una carcajada.
-          Entonces nos vemos en lo de los Bogdánov.
-          Así es. Hasta luego camarada.
-          Hasta luego camarada –colgando.
Y luego de encender su auto se dirigió hacia un lugar en que sabia podía desquitarse de lo que no había podido hacer.

Días sin saber porque hacia tal o cual cosa. Tan solo siguiendo la maldita rutina de llegar temprano al trabajo y salir muy tarde. Mantener la mente ocupada y evadir a David lo más posible. Preparándose para poder enfrentar lo que venia. Sabía que vería a Yulia tarde o temprano. Pertenecían al mismo círculo de gente así que era inevitable el encuentro.
Se preguntaba como estaría la pelinegra. Ya la habría olvidado? Ya tendría alguien a su lado ocupando el lugar que ella había ostentado durante casi un año? Una lágrima rodó por su mejilla y se la limpio con el dorso de su mano rápidamente. Nadie debía saber. Nadie debía saber que la vida de Elena Katina estaba destruida. Que había perdido a la niña de sus ojos. A la mujer que amaba y…
-          Nadie te amará como yo Yul…mi amor…nadie te amará como yo…
Las lágrimas empañaron su vista y luego se deslizaron por sus mejillas. Tomo un pañuelo de papel de su tocador y trato de calmarse en los siguientes minutos. Faltaba menos de diez minutos para que David pasara por ella y juntos tendrían que ir a la fiesta que los Bogdánov ofrecían con ningún motivo. Un simple pretexto para gastar dinero. No quería ir pero David había insistido mucho e incluso se había puesto a amenazarla para que aceptara. Según el, la gente ya debería empezar a verlos juntos, así que no tuvo mas remedio que aceptar.
Así, media hora mas tarde David le abría la puerta del auto para poder entrar a la gran mansión. Entrego las llaves al encargado y del brazo con Lena entraron a la enorme residencia. Lena pensó, al ver toda la decoración, que definitivamente había gente a la que definitivamente le estorbaba el dinero.
Los periodistas la sacaron de su meditación hacia el decorado, pues no perdieron oportunidad y los estaban fotografiando.
-          Pórtate bien, querida, que de todo esto depende que se me antoje o no ayudar a tu padre –susurro David.
Lena tomo aire y sonrió tan forzadamente que los músculos de la mandíbula le dolieron.
Luego que llegaran al salón donde se desarrollaba la fiesta al fin puedo relajar los músculos de la cara.
Se la paso siguiendo a David de un lado para otro, sonriendo a gente que aun no conocía y a viejos conocidos. Estaba completamente cansada de esa situación y estaba a punto de rogarle a David que se retiren, solo dos horas después de haber llegado, cuando escucho un gran alboroto en la entrada. Dirigió su mirada hacia esta y supo a que se debía.
Dios estaba bellísima! Con aquel vestido completamente ceñido a su cuerpo y sus deslumbrantes ojos azules estaba cautivando a las cámaras de todos los fotógrafos que habían asistido a la fiesta y todo aquel que pusiera sus ojos en ella. Lena se quedo completamente hipnotizada mirándola. Mi amor, pensó. Pero su ensoñación se vio interrumpida cuando noto que su niña iba del brazo de un hombre muy alto. Cuando lo vio a la cara tuvo que admitir que era muy bien parecido.
De la nada los vio acercándose y sucedió algo que le rompió el corazón. Frente a sus ojos Yulia y su acompañante estaban compartiendo un apasionado beso. Los flashes no se hicieron esperar.
Lo único que pudo hacer fue desviar su mirada y decirle a David que se iba a los servicios. David asintió y dejo ir a Lena. En parte la comprendía y no quería que nadie más vea como había afectado ese beso a su pelirroja acompañante. Maldijo a Yulia porque una vez más comprobó que era la absoluta dueña del corazón de Lena.
Mientras la pelirroja había prácticamente corrido hacia los baños. Entro con prisas y se encerró en un cubículo que estaba vació. En cuanto puso el seguro rompió en llanto.
-          Oh, Dios mío! Era cierto…Dios mío! Era cierto… -susurraba.
Era completamente cierto lo que Yulia le había dicho. Ella solo había sido una mas en su larga lista de conquistas. Una más de las muchas que vendrían. Y ahora ese beso que había visto se lo había comprobado. Dios, se le había partido el alma al ver a su niña besarse con otra persona. Se sentó en el inodoro cerrado e intento calmarse. Minutos después, salía del baño, nuevamente maquillada y con las emociones bajo aparente calma. Vio a David y se le acerco, por fortuna estaba solo
-          Veámonos, por favor –casi suplicando.
-          Estas loca? Seria un insulto irnos tan rápido! Nos iremos mucho mas tarde, vamos a bailar.
-          No…
Pero no pudo decir nada más porque David prácticamente la arrastro a la pista de baile y una vez ahí tuvo que fingir que todo estaba bien, cuando por dentro estaba muriendo.
Todo el caos en el que su mente se había hundido fue dejado de lado cuando sintió como David empezaba a besarle lentamente el cuello y sus manos fueron bajando hasta tomar posesión de su cintura.
-          Que crees que haces? –apretando los dientes.
-          No puedo darle un par de besitos a mi novia? –riendo.
-          No aquí.
Desesperada busco a Yulia con la mirada y para su desgracia la vio a unos cuantos pasos de ella divirtiéndose de lo lindo con su acompañante.
Durante un segundo sus miradas se cruzaron y lo que ella creyó seria una mirada de desprecio, para su total sorpresa fue lo contrario: Yulia le guiño el ojo y sonrió.
Fue más de lo que Lena pudo soportar. Con aquel gesto le dejaba en claro que lo que ella estuviera haciendo no le importaba en lo más mínimo. Cerró los ojos con fuerza para poder contener las lágrimas que amenazaban ya en sus ojos y susurró:
-          Por favor David…por lo que más quieras, veámonos.
-          Pero si no estamos divirtiendo, Lenita –y rió cínicamente.
Fue la noche mas larga de su vida y cuando por fin a David se le antojo irse, Lena vio algo que la dejo inmovilizada: Yulia y compañía se dirigían hacia un lugar algo apartado del salón. Su curiosidad pudo con ella y mientras le decía a David que iría a los servicios, siguió sigilosamente a la pareja. Era obvio que por el rumbo que estaban tomando esos dos deseaban estar solos y Lena rezaba con todas sus fuerzas para que no sea lo que ella estaba pensando. Hasta que por fin se adentraron en un cuarto que estaba únicamente iluminado con la luz de la Luna que se filtraba por el gran ventanal. Lena se asomo por la puerta y sigilosamente se predispuso a ver que iba a suceder. Aunque algo le decía que no seria nada bueno.
De la nada un par de voces la distrajeron y se volvió a ver quienes eran. Pero no vio a nadie, así que supuso que quien haya sido se había ido hacia otro lugar. Cuando volvió su mirada hacia la pareja que estaba vigilando se llevo la mayor sorpresa de su vida. Su corazón se salto un latido y las lágrimas inundaron sus ojos. Ahí, delante de ella Yulia y Marcus compartían un apasionado beso. Un beso donde el la tenía a ella aprisionada entre su cuerpo y la pared. Un beso en el cual las manos de el estaban subiendo el vestido de su niña. Un beso que le partió el alma. Caricias tan íntimas que Yulia antes había compartido con ella. Caricias que antes le eran permitidas a ella con el cuerpo de la ojiazul y que ahora…que ahora le regalaba a quien ella deseara. No lo soporto más y se fue tan sigilosamente como llego. No quería ver más. No soportaría ver como ese hacia suya a su niña. No quería seguir viendo porque corría el riesgo de lanzársele a ese tipo y matarlo por tocar a su niña.
-          Con que derecho harías eso Lena? –se dijo asimisma.
Se apoyo en una de la paredes y permitió a las lágrimas que fluyeran libremente pues no tenía fuerzas para seguir reteniéndolas. De pronto se dio cuenta que si seguía ahí, cuando Yulia y su acompañante salieran la encontrarían. Entonces se limpio como pudo el rostro y salio directo hacia el encuentro con David. Menos mal ya se había despedido de todos y David la esperaba muy cerca de la puerta. Salieron tomados del brazo, Lena con la mente en Babia y David sonriendo a quien se le cruzara.
Una vez en el auto y como Lena no decía nada, David se dirigió hacia su departamento. Esa noche, seria la noche en que Lena se quitaría de la cabeza Yulia y de su cuenta corría.
Lena podía estar en un estado de depresión total pero lo único que deseaba en ese momento era irse a dormir en su cama y según recordaba de ninguna manera la calle por la estaban pasando los llevaba hacia su casa.
-          Esta calle no lleva a mi casa.
-          Lo se, lleva a la mía –intentando poner su mejor sonrisa.
-          Quiero irme a mi casa –totalmente seria pues había entendido perfectamente lo que esa sonrisa quería decir.
-          Pero yo quiero a ir a mi departamento…contigo –también serio ahora.
-          Si no me vas a llevar a mi casa me bajo en este mismo instante. No creo que sea difícil hallar algún taxi que quiera llevarme.
-          No te quieras pasar de lista Lena. Ya es hora que empecemos a…
-          Eres un cerdo! Detente que me bajo!
-          Lena cálmate! –intentando detener a Lena quien estaba abriendo su puerta en medio de una no tan transitada pista.
-          A mi casa o me bajo! –totalmente decidida.
-          Que diferencia es ahora o más tarde? –molesto.
-          Mucha! Será que ni siquiera deseo que pase? No te has puesto a pensar eso? –sarcástica.
-          Tu y yo tendremos un matrimonio de los mas normal! Así que hazte a la idea que me tendrás en tu cama hasta el día que a mi se me antoje!
-          Será luego que vea firmados los papeles en los cuales te comprometas a ayudar a mi padre! Solo luego de ello dejare que me pongas una sola mano encima! No antes! Cuanto más tarde mejor! No entiendes que me das asco?! No entiendes que amo a Yulia?! Que solo a ella quiero pertenecer! La amo! La amo y a ti te odio! –golpeo la guantera del auto y rompió en llanto.
-          Lena… -sorprendido de esa reacción.
David solo atino a tomar el camino hacia la casa de los Katin y dejo a Lena en la puerta. Esta ni siquiera le dirigió la palabra y se metió lo antes posible en su hogar. Una vez que llego a su habitación se quito toda la ropa de prisa, se puso una playera muy grande  y se arrojo en la cama a llorar desconsoladamente.
La vida era muy injusta con ella. Solo había querido amar a Yulia hasta que la vida se le terminara. Tan malo era eso? Tan malo era amar con locura a otro ser humano?

Por amarte así,
Es esta mi fortuna es este mi castigo,
Sera que tanto amor acaso esta prohibido,
Y sigo aqui muriendo por estar contigo.

Si la respuesta era si. Entonces se preguntaba cuando terminaría su condena. O en todo caso si algún día terminaria.
-          Yulia…mi amor…algún día…me perdonaras?
Y cayo en un sueño profundo victima del agotador día.

Por amarte así,
por amarte así,
por amarte...

Días después…

Ni bien había entrado a su casa una de las empleadas se le acerco y le dijo:
-          Buenas tardes señorita Lena.
-          Buenas tardes. Llegaron mis padres? –con muchas ganas de verlos y abrazarlos.
-          No, aun no señorita. Pero su amiga Marlene esta esperándola en su estudio.
-          Ok, gracias. Que nadie nos interrumpa por favor.
-          Esta bien señorita. Con permiso.
-          Adelante.
Y se dirigió hacia su estudio pensando en que no había entrado ahí desde que las cosas con Yulia se habían dado. Se detuvo frente a al puerta. Las lagrimas querían caer pero las detuvo.
-          Ya es hora que lo superes. No te vas a pasar llorando toda la vida por esto –para si misma.
Luego abrió la puerta y entro a la habitación.
-          Vaya pensé que demorarías un poco mas.
-          Lo siento. He estado algo ocupada.
-          Quizás haciendo tiempo para…
-          Ok, si. Tienes razón.
-          Mira Lena…
-          Ya me dijiste que pensabas. Deseas algo más? –con pocas ganas de despedir a su amiga pero si seguía con sus ideas no le quedaba de otra. Cuanto desearía que me apoyaras Marlene, penso.
-          Lena –cerró los ojos y respiro- si me hubieras dicho cual era tu idea jamás hubiera corroborado la información que te dio David.
-          Si no lo hacías tú, seria otra persona.
-          Por eso lo hice! Si fuera verdad…esa noticia aun no debería salir a la luz y si ibas con cualquier persona tal vez…Dios, no quiero ni pensar que hubiera pasado!
-          Fui contigo porque confió plenamente en ti. A pesar de nuestras diferencias…confió en ti –esto último en voz baja.
-          Lo se y créeme que tu confianza es correspondida. Nunca te traicionaría pero…
-          He tomado una decisión Marlene. Es lo mejor para todos y así…
-          Así te vas a destruir la vida? Lena, te has puesto a pensar que sucederá cuando de aquí a unos años te des cuenta que no puedes seguir viviendo con alguien a quien apenas soportas? Con la persona por quien perdiste a la persona que amas? Dios, Lena!  Reacciona! Perderás a Yulia por nada! Esto tu padre lo puede solucionar con algo de esfuerzo…
-          Crees que no lo se?! Crees que no se como me sentiré?! Ya lo se! Lo estoy viviendo! Todos los días es una eterna lucha por levantarme y seguir! –perdiendo el control- No la tengo! La perdí! La perdí para siempre! –estallando en llanto al fin.
-          Lena…
-          Pero ella tampoco me quería más! Me lo dijo! Me dijo que solo había sido una más! Se burlo de mi! De mi amor por ella! Yo…yo…yo creí que me quería…y solo fui una conquista más…un juguete viejo que ya no le servia…Sabes lo que se siente que la persona que amas te diga eso? Me mató…me mató en vida…esto que ves delante de ti es solo…es solo un cadáver que Yulia se encargo de repasar una y otra vez…No soy nada, amiga, no soy nada sin ella… -sus piernas no pudieron sostenerla más y cayó en el mueble más cercano que había.
Marlene se sentó a su lado y la abrazo. Pasaron unos minutos en silencio, Marlene tratando de consolar a Lena. Y esta por fin desahogándose con alguien, cosa que no había podido hacer desde que hubiera peleado con la amiga que ahora la consolaba por la decisión que había tomado.
-          Ya paso, tranquila.
-          Tengo tanto miedo.
-          Me imagino. Lena no puedes hacer eso.
-          Tengo que hacerlo –aforrándose a su amiga.
-          Y si…tal vez Yulia solo te lo dijo para evitar que la hirieras mas?
-          También lo pensé –separándose y apoyando la espalda en el respaldo del sofá-. Pero no estoy segura. Sonó tan convincente. Si la hubieras oído… –cerro los ojos para canalizar el dolor- Nunca la había oído hablar tan fríamente. Era un tono tan despectivo…tan frío…Y hablo con tanta seguridad.
-          Según lo que me dices Yulia antes era una maestra en ocultar sus emociones. Porque no lo haría ahora?
-          No lo se. No se nada. Lo único que se es lo que paso aquí…en esta habitación, lo que te conté.
-          Amiga, porque no la buscas y hablas con ella? Dile la verdad Lena! Por Dios! Dile la verdad y tal vez ella pueda hacer algo!
-          No. Si la busco no lo podré resistir. La quiero demasiado, amiga. Me arrojare a sus brazos, volverá a pasar y no conseguiré nada. Al contrario, perderé la oferta de David y…perderé lo poco que me queda de dignidad. Es más que seguro que ni siquiera desee verme, menos oírme. Después de todo lo que dije es obvio que también debe estar herida.
-          Siempre pensare que era mejor que le dijeras la verdad.
Lena se puso de pie y se acerco a la ventana para mirar el atardecer.
-          La conozco demasiado. Si le decía la verdad solo hubieran podido suceder dos cosas.
-          Eh?
-          Si me amaba, que era lo que yo pensaba, la Yulia que conocí hubiera hecho lo necesario para intentar ayudar a mi padre con tal de no separarnos. Incluso, la solución hubiera sido inversa y ella se hubiera separado de mi para reconciliarse con su padre y así poder ayudarme. Y yo no quería eso…no lo hubiera permitido.
-          Pero el resultado de esto ha sido el mismo y con peores consecuencias. Ahora Yulia piensa que llevas contigo los peores males del mundo.
-          Lo se, se que piensa lo peor de mi pero es mejor así.
-          Porque?
-          Porque en parte eso es lo que me detiene en mi deseo de ir a buscarla y decirle que todo fue mentira y que la amo mas que a mi vida. Que es el único amor de mi vida. Que le pertenezco íntegramente. Y que muero por regresar con ella.
-          No entiendo como es que pudiste haberte enamorado tanto de ella a pesar del poco tiempo que llevan. Hablas como si hubieran tenido una larga relación de años y…
-          Pronto se cumplirán trece años de amarla. Lo recuerdas?
-          Si, tienes razón.
-          Siempre supe que si algún día ella…ella llegara amarme…seria mi paraíso terrenal…Desde esa época y sin saber mas de ella de lo que todos decían…la profundidad de esos ojos…de sus hermosos ojos me dejaron entrever la fuerza de su amor…Siempre supe que de llegar a amarme me haría tan feliz…Tan feliz como lo fui a su lado…Aunque todo haya sido una mentira fui feliz, mas feliz de lo que jamás volveré a ser. Ella es la única persona en este mundo y en el universo con la que puedo ser feliz. Ella es la otra parte de mi alma. Es por esa razón que desde siempre la ame. Ha sido el único amor de mi vida.
-          Amiga siempre supe que cuando te enamoraras lo harías así. Siempre lo supe.
-          Ah?
-          Sientes con tanta intensidad, amiga. Te entregas sin esperar recibir nada a cambio y eres tan frágil. Siempre temí el día que te enamoraras y alguien te hiciera daño. Sabia que Volkova era quien mas daño podría hacerte porque se que en comparación de ella, tu carácter es tan delicado. Ella es tan firme y segura de si misma.
-          Jajaj gracias por lo que me toca.
-          Sabes a que me refiero.
-          Si, lo se. Y tienes toda la razón. Sinceramente fue ella quien llevo la relación hacia donde quiso. Yo era feliz dejándome llevar hacia donde ella me guiara. Mientras me llevara mas cerca de ella, era feliz. Pero el mundo conspiro contra mí –y sonrió por su ocurrencia.
-          Sigo sin estar de acuerdo. No me pidas que haga nada a favor de este nuevo compromiso, Lena. Lo siento amiga pero no podré. Si tuviera a David frente mío te juro que me iría a los golpes con el.
-          Lo se, muchas veces yo misma he deseado pasarle con el carro por encima –ambas rieron con el comentario-. Pero las cosas se han dado de esta manera y debo resignarme. Pero como te dije, dejare el consultorio y me dedicare al negocio de la familia. En cuanto la deuda con los Cresswel se cancele,  dejare a David.
-          Y buscaras a…?
-          No, dudo mucho que lo haga. En parte porque se que ni siquiera me haría caso y después porque…se que ya habrá alguien ocupando mi lugar. Pero deseo mi libertad. No quiero pasar mi vida al lado de ese mal nacido.
-          A que te refieres?
-          El día de la fiesta de los Bogdánov ella…
-          Lo vi en los diarios.
-                     Lo que los diarios no pudieron mostrar fue como esos dos… -y se mordió el labio inferior tratando de canalizar el dolor hacia otro lado que no fuera su corazón.
-                     Lena.
-                     Los seguí y ellos…ellos…No lo soporte…yo…me fui antes de verla en sus brazos…
-                     Allí? En la fiesta?
-                     Se fueron a donde nadie los podría ver. Fue horrible.
-                     No debiste de hacerlo.
-                     La curiosidad pudo conmigo. Después del beso de la entrada, no quise creerlo y quise verlo con mis propios ojos. No delante de tanta gente, quise verlos a solas. Quise creer que era porque sabia que yo estaba ahí y que lo hacia por herirme pero no fue así. De esa forma comprobé que eran ciertas las palabras que me dijo cuando terminamos. Yo era tan reemplazable como cualquiera de las anteriores.
-                     Lo siento, amiga.
-                     No tienes porque. No fue culpa tuya. Fui yo solita la que se enamoro de ella.
-                     Lo se pero…
-                     Nada de peros. Ahora solo resta seguir para adelante.
-                     Vas a darle un vuelco a tu vida por todo esto.
-                     Tal vez hubiera sido mejor que hubiera seguido esa carrera desde antes. Tal vez hubiera podido ver lo que nadie mas vio en ese negocio.
-                     Has hablado con tu padre?
-                     Aun no. Quiero que David me traiga los papeles donde se compromete ayudar a mi padre. Y abusando de tu confianza…
-                     No te preocupes. Los revisare letra a letra.
-                     Gracias.
-                     No hay de que, amiga. No hay de que.
La tarde paso con charlas acerca de otras cosas. Marlene intentado distraer a Lena y esta intentando poner atención a todo lo que su amiga decía.

Las cosas habían sucedido tan rápido que apenas había tenido tiempo para analizar lo que había ocurrido y aquello era algo que pocas veces le sucedía. Siempre, después de algún acontecimiento importante en su vida, detenía todo a su alrededor un momento y meditaba acerca de ello. Recordaba que después de salir de su mundo personal Lena siempre estaba a su lado y la recibía con una sonrisa y un beso. Todo había parecido tan genuino, tan real. Toda la preocupación que demostró la pelirroja por su persona, cada vez que enfermaba era ella quien la cuidaba, quien la atendía, quien la acompañaba y quien la consentía. Había creído que todo aquello era real. Único y verdadero. Había creído todas y cada una de la palabras que Lena le había dicho. Había creído en el amor que la pelirroja aseguraba profesarle. En su lealtad. Pero sobretodo había creído que todo eso había sido por ella! No por su maldito dinero! Una vez más sentía que la habían usado, que era un medio para llegar a un fin. Tan poco valía? Tan poco era para que no se le quisiera por lo que era sino por lo que tenía? A veces maldecía tener todo lo que tenía pero otras veces…Estaba tan orgullosa de poder observar todo lo que con mucho sacrifico y esfuerzo había conseguido construir su familia. Sonrió. Estaba orgullosa de su herencia. No por lo que esta valía en valor monetario sino por lo que significaba. La sonrisa se le borro del rostro. Si Lena pensara igual que ella, si viera que el dinero no es lo más importante sino que es solo una pequeña facilidad. Si Lena supiera ver que lo más importante en la vida es el amor…seria la mujer perfecta. No podía negar la serie de cualidades que poseía. Era inteligente, aplicada, ordenada, hermosa y podía seguir enumerando sus cualidades por mucho tiempo. Pero todo aquello era superficial. Todo aquello solo era una mascara que cubría el podrido interior que albergaba. Pero era tan hermosa. Simple y sencillamente hermosa. Eso estaba fuera de discusión, esa belleza tan deslumbrante la había cegado y la había hecho sentir tan orgullosa de ser ella quien tuviera a su lado a esa mujer. Había cientos de mujeres bellísimas que habían estado tras Yulia, incluso durante el último año, y las había rechazado a todas y cada una por la pelirroja. Porque no necesitaba a nadie mas que a Lena. Ella era más que suficiente, no necesitaba a nadie más siempre y cuando Lena estuviera a su lado. Y siempre pensó que a Lena le sucedía igual para con ella…hasta que apareció el banquerito Cresswel. La prueba a la que sometió a Lena y ese desgraciado habían hecho aflorar el verdadero yo de la pelirroja. En parte debía agradecerle pues le quito de encima a una arpía que seguramente le exprimiría hasta la última gota de sangre una vez que la tuviera en sus manos. Y ella casi había caído…casi.
-                     Señorita Volkova.
Yulia salto de su sitio pues su asistente la había tomado desprevenida.
-                     Lo siento señorita, pero…-se disculpaba Andrea por el susto que había causado a Yulia.
-                     No te preocupes Andrea. Estaba un poco ida. Dime, que se te ofrece?
-                     Su padre la manda llamar. Desea verla en su oficina.
-                     No te dijo para que? –cerrando su laptop.
-                     No, señorita.
-                     Está bien. Puedes retirarte.
Andrea estaba a punto de obedecer pero escucho un ruido muy fuerte. Se volvió a ver a Yulia y la encontró en el suelo haciendo esfuerzos por ponerse de pie. Corrió hacia ella y la ayudo a sentarse en la silla detrás de su escritorio.
-                     Se encuentra bien? Desea que le traiga algo?
-                     No…no te preocupes. Es solo…el cansancio…acumulado.
-                     Se queda hasta muy tarde todos los días, señorita. Debería cuidarse más. Además, ha dejado de almorzar como debe ser.
Yulia ya se sentía un poco mejor y se dio cuenta de la preocupación de su secretaria. Al oír estas palabras solo pudo sonreír, dejando sorprendida a Andrea pues nunca su jefa le había dedicado una sonrisa como esa.
-                     Muchas gracias por tu preocupación, Andrea. Pero no es necesaria. Todo está bien. Solo alcánzame un vaso con agua fría por favor.
-                     Si, deme un momento por favor –y salió corriendo por el vaso de agua que le pidió Yulia, logrando regresar en poco tiempo-. Tome.
-                     Gracias –bebiéndose todo el vaso.
Andrea tomo el vaso descartable y siguió al lado de Yulia.
-                     No es necesario que te quedes. Ya estoy mejor.
-                     Esta segura? La veo un poco débil.
-                     Es por el mareo que sufrí.
-                     Ha ido al doctor? Tal vez…
-                     Jajaj no te preocupes, soy muy fuerte. Tienes jefa para rato –guiñándole el ojo, provocando el sonrojo de Andrea y lo cual hizo que Yulia sonría abiertamente.
-                     Está bien señorita. Con permiso.
-                     Adelante –sonriendo aun.
Andrea se retiro hacia su escritorio fuera de la oficina de Yulia. Cuando llego cayó sentada en su silla, totalmente apenada.
-                     Dios, que hermosos ojos.
Momentos después vio salir Yulia totalmente repuesta y dirigiéndose hacia la oficina de su padre.
Que querría su padre? Hacía poco que había hablado con el. Tal vez solo era un encargo.
-                     Hola Anya, mi padre está desocupado?
-                     Hola Yulia –la conocía desde pequeña y se tenían confianza-. Tu padre te está esperando.
-                     Gracias, con permiso.
-                     Adelante.
Yulia abrió la puerta de oficina de su padre y asomo la cabeza:
-                     Se puede?
-                     Claro, te estaba esperando.
-                     Aquí estoy –tomando asiento en la silla del otro lado del escritorio de su padre.
-                     He pedido a Anya que nadie nos interrumpa, así el edificio se esté cayendo porque el asunto que tengo que tratar contigo es sumamente importante…y confidencial.
Su padre la había dejado bastante confundida y sorprendida. Además, nunca lo había visto tan serio. Así que solo atino a asentir.
-                     Supongo que sabes acerca de las tres demandas que teníamos acerca de discriminación.
-                     Si, hable algo con Igor. El ha supervisado personalmente el desarrollo del proceso. Al parecer…
-                     Teníamos muchos factores en nuestra contra. De por si, se confirmo que se cometieron tales delitos.
-                     Es increíble que esto haya pasado. Los test que se les toman a los empleados antes que ingresen descartan completamente actitudes de ese tipo. Yo misma he tenido que pasarlos y luego los he tenido bajo supervisión con el staff de psicólogos que nos apoya en eso. No se como Kolya y Svetlana pudieron pasar las pruebas si tenían tales inclinaciones a la discriminación de nacionalidad y preferencias sexuales.
-                     Nuestros test evalúan a los empleados antes de ingresar a nuestra institución –dejándole pensar el resto a Yulia.
-                     Solo antes, no después. Tienes razón. Como se nos pudo pasar por alto? –golpeándose la frente.
-                     Hable con los encargados de la investigación. Tanto Kolya como Svetlana admitieron haber tratado como se lo merecían a los tres practicantes. Según ellos no merecían ni siquiera estar en el país y para Svetlana el muchacho homosexual debería haber muerto al nacer.
-                     Dios mío! Como hemos podido tener gente así en nuestras filas?
-                     Al parecer a Kolya le molesto demasiado que Irina ascendiera mas rápido que el.
-                     Ella es latina verdad?
-                     Así es. Su padre es de aquí y su madre brasileña. Ella nació en Brasil, estudio allí y llego aquí a realizar su doctorado. Ingreso a nuestra empresa por recomendación de Anya y hasta ahora no nos ha defraudado.
-                     Es nuestro mejor nexo con Brasil y en realidad con América Latina. Sabe como convencerlos –sonriendo al recordar el carácter alegre de la joven ejecutiva.
-                     Ahí empezaron los roces con Kolya.
-                     Y este se desquito con sus dos practicantes, los cuales justamente no son rusos –deduciendo como había sucedido todo.
-                     Así es.
-                     Y que sucedió con Svetlana?
-                     Una relación que término porque su prometido se dio cuenta que no era heterosexual.
-                     Oh, vaya. Que fuerte.
-                     Pero hablaron demasiado tarde, cuando el proceso ya estaban en curso. Así que hemos tenido que hacer demasiadas cosas para indemnizar a los muchachos y terminar con la situación. El precio monetario de esta situación ha sido relativamente bajo. Sin contar con que hemos perdido a dos altos ejecutivos de confianza para el negocio…
-                     Pero no para nuestros jóvenes ingresantes.
-                     A eso iba. El hecho que sean excelentes en sus trabajos no quita que tuvimos demasiados problemas por sus actitudes. Y eso por desgracia ha perjudicado la imagen de la empresa.
-                     Ese es el precio alto, verdad?
-                     Así es.
-                     He escuchado algunos comentarios. No les preste atención ya que son de parte de la prensa amarillista de las finanzas. Pero justamente ayer Andrea me alcanzo uno de los diarios más leídos del país donde justamente mencionaban el tema.
-                     Y no nos trataron gentilmente, verdad?
-                     Así es. La imagen de la empresa ha quedado dañada. Si esto sigue así tendremos problemas.
-                     Es increíble como estos pequeños incidentes pueden provocar algunos desbalances.
-                     He oído que hay algunos accionistas que están presionando para iniciar una campaña.
-                     Lo hemos estado evaluando con el Área de Imagen pero hemos llegado a la conclusión que la gente no lo creería ya que la campaña se realizaría después del incidente. Seria visto como un lavado de manos. No queremos poner peor las cosas.
-                     Entiendo. Me has pedido que venga para buscar otras soluciones?
-                     Algo así.
-                     Bueno papá para lo que me necesites aquí estaré.
-                     En realidad no esperaba menos de ti, hija.
-                     Sabes que adoro mi trabajo. Desde que he tenido el conocimiento suficiente he estado en esta empresa y haría lo que sea para mantenerla en el lugar que siempre ha estado. Y si esta en mis manos hacer algo para mejorar la situación, créeme que lo haré.
-                     Eso que has dicho me deja mucho más tranquilo Yulia. Ya que lo que te diré a continuación es algo que realmente…quedara en tus manos.
Yulia trago con dificultad. La emoción la había hecho hablar de más y al parecer su padre se aprovecharía de eso, pues por lo que decía le iba a pedir algún sacrificio de su parte.
-                     No puedo ser directo. Tendrás que escuchar todo lo que te diré Yulia. Esta bien?
-                     Si –afirmando también con la cabeza.
-                     Hace algunas semanas atrás, justo cuando abrieron los procesos en nuestra contra me llegaron ciertos rumores a los cuales no le preste tanta atención.
Dios, la última vez que alguien me hablo de rumores resultaron ser ciertos y termine como estoy ahora, pensó Yulia recordando lo que le había dicho Marcus acerca de Lena.
-                     Ya sabes, solo tenía mi vista fija en querer llegar al fondo del asunto acerca de la demanda. Pero conforme las cosas se han ido solucionando y ahora que tenemos encima nuestro la campaña de desprestigio…Necesitamos nuevas soluciones.
-                     Aja.
-                     Entonces recordé los rumores que había oído y envié a investigar acerca del tema. Además, de encontrar la raíz de los rumores que nos desprestigian.
-                     Encontraste algo?
-                     Al parecer se trata de una campaña de la competencia. Solo quieren lograr un desbalance ahora que entraremos en Italia, gracias a ti. Ya sabes, la Asociación de Derechos Humanos podría decir algo y los italianos podrían juzgarnos mal, lo cual podría causar cierto rechazo en el mercado. No sabemos aun como podría afectar esto.
-                     Pero el estudio de mercado que lleve a cabo demostró que los italianos adquieren en un enorme porcentaje nuestros productos! No creo que por simples comentarios dejen de hacerlo! Somos mejores que los de la competencia y el motivo de abrir una sucursal allá es abaratar los costos de producción y traslado, con lo cual los beneficiados son ellos pues el costo del producto ahora será de casi la mitad!
-                     Yulia tranquila. Se que te enfada porque es tu proyecto pero…
-                     Claro que me altera papá! Trabaje arduamente en este proyecto! Y no solo yo, sino todo el grupo de personas que conformamos el personal que trabajo en el proyecto! Nos esforzamos mucho! Para que ahora por simples especulaciones…
-                     Yulia tranquilízate -seriamente.
La ojiazul se dio cuenta que había perdido el control y ante la clara llamada de atención de su padre tuvo que tranquilizarse. Tomo aire y por fin cuando tuvo las emociones bajo control hablo.
-                     Papá no podemos permitirlo. Es una inversión demasiado fuerte.
-                     Lo se hija. No te preocupes.
-                     Hallaremos la solución. Debemos superar esto.
-                     En realidad la solución creo que esta en la investigación de los rumores de  los que te hable.
-                     Podrías decirme de una vez de que tratan esos rumores? –perdiendo nuevamente la paciencia.
-                     Me habían hecho el comentario acerca que Katin Asociados S.A tiene algunos problemas financieros.
-                     Había dicho Katin? Tan solo oír ese apellido, un escalofrió recorrió el cuerpo de Yulia.
-                     La empresa del papá de Lena –afirmando.
-                     Así es. Yulia esto que te diré es información confidencial así que espero que solo quede entre nosotros dos.
-                     Te refieres a Marcus, verdad?
-                     Se que son muy amigos pero esto debe quedar a nivel de la junta ejecutiva de la empresa y tu –remarcando así que Yulia aun no pertenecía a esta.
-                     Ósea, solo en familia. Esta bien papá, entiendo. Nada a Marcus –algo mosqueada con eso que aun no se le considerara parte de la junta ejecutiva.
Entonces Oleg pasó a relatarle a Yulia la situación de la empresa de los Katin. Y conforme esta oía a su padre su asombro crecía más y más. Entonces cuando su padre terminó de hablar se imaginó perfectamente que es lo que Oleg le pediría. Diablos! No quería saber nada mas de los Katin pero había cometido el error de no comunicarle a sus padres de su rompimiento con Lena. Así que ahora se aguantaba.
-                     Espero que no sea necesario que te diga que es lo que espero de ti Yulia.
-                     Un acercamiento a nivel profesional con Katin Asociados S.A? –tragando con dificultad.
-                     Si, algo así.
-                     No entiendo papá. Es decir, esta bien Sergey necesita ayuda pero nosotros que recibimos a cambio? –con la duda realmente latente.
-                     Aparte de la satisfacción de ayudar a la familia de tu novia –remarcando esa palabra, lo cual Yulia sintió como un golpe bajo- debes saber que Katin Asociados S.A es la empresa con…
-                     Mayor prestigio en cuanto al departamento de recursos humanos del país se refiere. Tienen el reconocimiento publico de tratar muy bien a sus empleados –ahora entendía.
-                     No tienes idea de cuanto Sergey y su empresa trabajan para que los empleados se sientan tan a gusto en su empresa. Es por eso que han crecido tanto en estos últimos años. Es gracias a que Sergey ha sabido ver que una empresa con sus empleados contentos, es una en la cual trabajaran a gusto y esto lleva al trabajo en armonía…
-                     Y esto al crecimiento colaborativo de la organización. Pero nosotros también hacemos muchas cosas para la comodidad de los empleados.
-                     La ventaja de Sergey es que aun no es una trasnacional y hay un trato relativamente personal entre el y sus empleados.
-                     Papá…que me estas pidiendo? –preguntando casi con miedo.
-                     Quiero que encabeces el proceso para formar con los Katin una alianza de consorcios. Una alianza que se vera fortificada con la unión de nuestras familias.
Dios! Yulia sabía perfectamente lo que venia. Se vio tentada a salir corriendo y mudarse a la China para huir de lo que venia.
-                     Lo cual se lograra en cuanto Lena y tú se casen. Nosotros ponemos el capital y ellos el prestigio que necesitamos en esa área.
Sentencia dictada.
Todo lo que su padre le dijo a continuación Yulia lo escucho como en una nube, perdida en sus pensamientos. Que haría ahora? Como le diría a su padre que su relación con Lena había terminado hacia algunos días? Dios! En que lío la estaba metiendo su padre! Que diablos importaba que su empresa quedara desprestigiada! Le estaban pidiendo unir su vida a la de una persona que no valía la pena! Con una persona a la que ahora odiaba profundamente! De pronto una idea cruzo por su mente.
-                     Entendiste todo, hija? Igor esta al tanto de toda la situación. Le he pedido personalmente que te ayude en absolutamente todo. Tu podrás escoger a tu demás equipo de trabajo, que te sugeriría que sea lo mas reducido posible. No podemos permitir que esto vaya más allá de nuestras paredes. Cuanta menos gente sepa de la situación de los Katin, mejor para nosotros. Sabes de que te hablo, verdad Yulia?
Al fin Yulia reacciono y asintió sin saber exactamente que es lo que estaba aceptando.
-                     El matrimonio de ustedes dos espantara, además, el estigma de discriminación. Ya sabes, el hecho que las hijas de las cabezas de ambas empresas se unan solidificara las bases de la alianza y dará la perfecta imagen de no-discriminación.
-                     Siento que me estas usando papá.
-                     Nunca te he pedido nada Yulia. Nunca te obligué a hacer absolutamente nada que no quisieras. Muchas veces he estado en desacuerdo con las decisiones que has tomado pero nunca he intervenido. Ahora necesito tu ayuda y un pequeño sacrificio de tu parte. Que en realidad no es una gran sacrificio ya que Lena y tu están… -dirigió su mirada hacia la mano de su hija esperando encontrar el anillo que había visto solo días antes y al no hallarlo miro sorprendido a Yulia.
-                     Ehhhh…yo… -al parecer el compromiso entre ella y Lena había sido evidente para sus padres.
Su padre arqueo una ceja y Yulia supo que su padre creía que no usaba el anillo por otros motivos.
-                     Desde el asalto que sufrió Lena decidimos no usar en el trabajo diario nuestros anillos de compromiso.
-                     Entiendo. Eso quiere decir que están comprometidas.
-                     No estas preguntando por lo que entiendo. Si lo sabes, no preguntes –haciendo una mueca de incomodidad.
-                     Quiero que me lo confirmes.
-                     Esta bien: es cierto. Contento? –Por que no aprovechas en decirle la verdad? Es el momento perfecto! , se preguntaba asimisma.
-                     Sumamente contento. Lena es la chica que necesitas para sentar cabeza –consiguiendo que su hija lo mire con aire ofendido.
-                     Creí que ya lo había hecho. No necesito de nadie para sentar cabeza, papá.
-                     Lo se, hija. Pero debes darme la razón cuando te digo que Lena es lo mejor que te ha sucedido, si o no?
-                     Yo…
-                     Solo les estoy pidiendo un pequeño adelanto de sus planes. Un pequeño sacrificio por sus padres que tanto las queremos.
-                     Me estas chantajeando? –ahora arqueando ella la ceja.
-                     No, para nada –con aire inocente.
-                     Papá…dame unos días. Esto debo conversarlo con…
-                     Claro, tómense su tiempo. Confió en que sabrás hacer lo mejor.
-                     Me dijiste que Igor esta al tanto?
-                     Así es y el te ayudara con la parte legal del asunto.
-                     Esta bien, papá.
-                     Puedo dejar el asunto en tus manos?
-                     Así es.
-                     Te veo en tres días y quiero noticias concretas acerca de todo.
-                     Tres días? Estas loco? Como quieres que…? –casi cayéndose de su asiento.
-                     Tres días es suficiente. Logramos la absorción de Corporación Smirnov en una semana. Dado que es una cuestión de familia esto demorara menos. Aquí tienes todos los puntos –entregándole un file lleno de papeles- que se deben recalcar en la firma, como se realizara el pago al banco de los Cresswel y…
-                     Has dicho Cresswel?
-                     Yulia me has oído? Es el prestamista de los Katin! Es a el a quien se debe pagar la deuda! Debemos comprar la deuda y realizar una inyección de capital a Katin Asociados S.A.
-                     Si te oí pero creo…creo que me perdí cuando me dijiste acerca del matrimonio.
-                     Dios Yulia, que haré contigo?
-                     Quererme?
-                     Jajaj si claro. Aquí esta el resumen de todo. Léelo atentamente. Espero lo mejor de ti nuevamente, hija.
-                     Dame tiempo, te lo dije.
-                     Espero que solo sea para finiquitar detalles.
-                     Papá no se como quieres que en tres días me tumbe el mundo! Estas loco! No soy bruja! No estamos hablando de cambiar de calcetines, hablamos de una alianza! Papá son miles de dólares de inversión! Si es que no son millones! Además de toda la inversión en saldar la deuda de los Katin y la inyección de capital que sugieres.
-                     Puedes o no hacerlo?
-                     Papá…
-                     Si o no?
Papá me estas condenando sin darte cuenta! , grito dentro suyo.
-                     Haré todo lo que este en mis manos.
-                     Lo harás o no? Hay muchos otros que mueren por tener una oportunidad como la tuya Yulia. No por ser mi hija tienes preferencias. Los negocios son así, si hay alguien mas capacitado y quiere –remarcando esta palabra- hacer esto, se lo encargare a el.
Su padre si que sabía como tratarla, pensó Yulia. Sabía que no podía ponerle un reto porque ella sin pensarlo aceptaría. Y así paso.
-                     Así será. Espera en tres días noticias acerca de esto –vencida pero totalmente decidida a demostrarle a su padre que podía con esta situación.
-                     Esta bien –sonriendo por su providencial victoria-. Por cierto tu madre me ha dicho que presiente que estas en tus últimos días de soltera, así que quiere que pases este tiempo en la casa.
-                     Ya me lo había dicho.
-                     Te esperamos para cenar hoy?
-                     Ahí estaré.
-                     Preparamos tu habitación?
-                     Si, si.
-                     No es tan malo Yulia.
-                     No papá –Es horrible! , agrego mentalmente.

Esta bien. Lo aceptaba: su padre la había acorralado limpiamente. Ahora no le quedaba de otra que hacer las cosas como debía. Ojala que todo saliera bien sin necesidad de interactuar con Lena. A quien engañaba?! Tanto su padre como ella sabían que la base de todo era ese matrimonio. Dios! Que podría hacer?
Presiono un botón de su teléfono y hablo:
-                     Andrea ven a mi oficina.
-                     Esta bien señorita Volkova.
Cinco segundos después Andrea entraba por la puerta.
-                     Siéntate.
-                     Gracias –haciéndolo-. En que puedo ayudarla?
-                     Tenemos una misión que cumplir. Entre tu, Igor Jodorowsky y yo debemos llevarla a cabo.
-                     Dígame que tengo que hacer y así será.
-                     Para empezar…
Y le dio una lista larga de encargos que cumplir a su joven secretaria.
-                     Todo con la más absoluta discreción. Nadie debe saber nada, es un asunto confidencial entre los tres y mi padre. Pero yo le notificare los avances a el.
-                     El señor Marcus…
-                     Tampoco, nada a el.
-                     Esta bien. Lo digo porque vino buscarla y le dije que había ido con su padre pero tenía ordenes de no interrumpirla. Me pregunto si sabia de que se trataba pero no supe que decirle. Supongo que le preguntara a usted y por eso le estoy diciendo lo que sucedió.
-                     Gracias. Haces muy bien tu trabajo Andrea. Sigue así y recibirás un aumento.
-                     En serio, señorita Volkova? –alegre.
-                     Salgamos bien de esta situación y así será. Tienes a lo sumo veinticuatro horas para hacer lo que te he pedido. Algún inconveniente?
Andrea abrió mucho los ojos, callo unos segundos y luego hablo.
-                     No se preocupe. Todo estará listo para mañana. Espero tenerlo todo para finalizar la jornada. Muchas gracias por la confianza señorita Volkova, todo saldrá perfecto.
-                     Esta bien. Ya lo sabes, es un asunto de solo tres personas: tú, Igor y yo.
-                     Si, entendido.
-                     Puedes retirarte.
-                     Con permiso.
-                     Adelante.
Ahora solo esperar los resultados.

Ya habían pasado los tres días de plazo que le dio su padre y ahí estaba: dirigiéndose hacia la horca. O más comúnmente llamada la oficina de Sergey Katin. En su vida se había sentido tan nerviosa y no era para menos. En sus manos estaba el destino de su empresa. En realidad aun no era suya, sino la de su padre pero no dudaba que con el tiempo se haría cargo de ella y quería demostrarle a Oleg que la dejaba en buenas manos. No defraudaría su padre, no lo haría. Aunque tenga que secuestrar a Katina todo saldría según sus planes.
Se detuvo justo cuando el joven que la estaba guiando se detuvo.
-                     Aquí es señorita. Seguro su secretaria esta ahí también, puede pedirle a ella que la contacte con el señor Katin.
-                     Muchas gracias.
-                     De nada.
Se paro frente a la gran puerta que tenía delante suyo y toco, pero nadie contesto. Espero unos minutos y luego se atrevió a entrar. Cuando lo hizo se topo con un gran escritorio con muchas cosas en el y una puerta algo grande –aunque no tanto como la que acababa de cruzar- al lado derecho de este. Dedujo que seria el escritorio de la secretaria de Sergey pero ella en ese momento no se encontraba. Se extraño que no hubiera nadie. Entonces decidió que debería presentarse ella sola ante el señor Katin. Estaba a punto de tocar cuando escucho un gemido extraño. Al principio se sorprendió y su mente imagino una y mil situaciones pero cuando volvió a oír el mismo sonido supo que no era un sonido que se hiciera en cualquiera de las situaciones que ella y su mente tan pervertida se imaginaron. Lo único que atino a hacer fue entrar lo antes posible y cuando lo hizo barrio toda la habitación con su mirada, dándose cuenta que frente a ella estaba Sergey Katin, completamente de pie frente al gran ventanal de su oficina y con una pistola apuntándose hacia si mismo. Más precisamente hacia su propia cabeza.
Yulia apenas podía creer lo que sus ojos veían y fue la sorpresa lo que le impidió actuar rápidamente. Mas, dos segundos después lo único que hizo fue correr hacia el padre de la mujer que amaba para intentar quitarle el arma con la cual pensaba terminar con su vida.
Cinco segundos después se oyó un disparo proveniente de la oficina del gerente  general de Katin Asociados S.A.
En ese mismo instante María, la secretaria de Sergey Katin, ingresaba a la ante oficina de su jefe, luego de haber regresado de cumplir una orden dada por este. Al cerrar la puerta principal y oír el ruido provocado del disparo se quedo paralizada sobre el lugar donde se encontraba.
Solo segundos después sintió como tocaban apresuradamente la puerta de la cual ella aun no se movía y sin darse cuenta abrió. Se encontró con cinco hombres de la seguridad de la empresa que la miraban como esperando que se quite para poder ingresar.
-                     Que sucedió? Oímos el ruido de un disparo y… -fue interrumpido por el grito de la joven Volkova que salía apresurada de la oficina de Sergey.
-                     Una ambulancia! Se esta desangrando! Apresúrense! –gritaba Yulia a las seis personas que estaban mirándola como si ella estuviera loca.
No era para menos ya que Yulia estaba con la blusa manchada de sangre y era una total desconocida en la empresa. Así, uno de los custodios se apresuro a inmovilizarla, otro tomo el teléfono para se apresurarse a llamar a la ambulancia y los demás ingresaban a la oficina del señor Katin.
-                     Que demonios le sucede?! Quítenme las manos de encima!
-                     Señorita usted queda bajo custodia hasta esclarecer que sucedió.
-                     Cuando se entere que sucedió usted será el primero que deba esclarecer como demonios me esta tratando! Le salve la vida al señor Katin y esto es lo que recibo a cambio!
-                     Suéltala León! El señor Sergey se acaba de desmayar pero antes aclaro que la señorita le salvó la vida –dijo uno de los custodios que salio de la oficina-. Liosha, esa ambulancia! El jefe esta perdiendo mucha sangre!
-                     Esta en camino!
En cuanto Yulia se vio libre de la fuerza del llamado León, le dio una bofetada que este de seguro se acordaría toda su vida.
-                     Lo siento, señorita. Pero debe entender que solo hacia mi trabajo.
-                     Pues la próxima vez haga caso cuando…
Fue cortada por una serie de personas vestidas de blanco y con una camilla que irrumpieron en la habitación e ingresaron bajo una señal a la oficina de Sergey Katin. A continuación ingresaron dos hombres sumamente parecidos a Lena. Yulia dedujo que eran Sergey Jr. y Vladimir, los hermanos de su ex - novia.
-                     Que esta pasando? –vocifero voz en cuello el que parecía el mayor.
Al ver que nadie decía nada Yulia se atrevió a hablar.
-                     Hola. Se que no es el mejor momento para presentaciones y que mi aspecto tampoco es el mejor pero soy Yulia Volkova…
-                     La novia de Lena? –dijo el otro chico, al parecer Vladimir, dejando a todos los presentes con la boca abierta.
-                     Yo… -dándose cuenta de la mirada de todos- mira tu padre ha tenido un pequeño incidente…llegue cuando…
No hizo falta más explicaciones cuando Sergey Katin padre salía en una camilla con una serie de vendas rodeando su cabeza. Sus hijos se quedaron inmóviles mirándolo y luego de unos momentos Vladimir salio corriendo detrás de la camilla, seguramente dispuesto a seguir a la ambulancia que sonaba en esos momentos en la calle frente al edificio de la empresa.
-                     Lamento no ser muy cortes en estos momentos. Pero debo ir con mi padre –le dijo Sergey Jr.
-                     Por favor, adelante.
-                     No quieres ir conmigo? Creo que necesitas atención médica –mirando la sangre en la ropa de Yulia.
Esta se dio cuenta y con las manos negó.
-                     No es mía –y noto la sorpresa en el rostro de Sergey-. Intente detener la sangre con algo y como no tenía nada use mi saco que seguro debe estar dentro y empapado de sangre de tu padre.
-                     Se lastimó mucho?
-                     Será mejor que eso lo diga un especialista.
-                     Muchas gracias. Hasta pronto –y le extendió la mano a Yulia.
-                     Hasta luego. Iré a visitar a tu padre –dándole la mano.
Ambos sonrieron y soltaron sus manos. Luego Sergey ordeno:
-                     Ninguna declaración a nadie. Seguramente vendrán los medios y no quiero que salga nada de estas paredes. Vanya –mirando al que parecía ser el jefe de todos- encárgate de que la gente que sepa algo se calle y lo que no sepan nada no pregunten. No quiero escándalos. Papá aclarara todo a su debido momento. Cierren la oficina y no muevan absolutamente nada. Masha tienes el día libre.
Decididamente era el mayor de los hermanos. Yulia pensó que al igual que ella, ese hombre se estaba preparando para tomar las riendas de su negocio mas adelante. Sergey le dedico una sonrisa más y salio corriendo, seguramente tras su padre.
Mientras se dirigía hacia su casa Yulia no podía dejar de pensar en el gran parecido físico de los tres hermanos Katin. Los tres compartían el cabello rojo y los ojos verdigrises. Pero lógicamente tanto Sergey como Vladimir eran muchísimo más altos que Lena. En lo demás los tres al parecer eran tan educados como Lena.
Una vez hubo entrado a la residencia Volkov se estaciono en su lugar correspondiente, tomo su maletín y bajo de su auto con la prisa de quien desea darse una ducha inmediatamente. Cuando el encargado de los vehículos se acerco a ella se quedo mirándola estupefacto.
-                     Hey! No digas nada mas tarde lo explicare.
-                     Si, señorita.
-                     Mis padres no han llegado verdad?
-                     No, señorita.
-                     Limpia bien el auto, he tenido un pequeño accidente.
-                     Si, señorita.
Y dándole las llaves se metió rápidamente a su casa. Prácticamente voló hasta su habitación, se desvistió rápidamente y más rápido aun ingreso a la ducha.
Una hora después estaba alistándose de nuevo para ir hacia la clínica donde estaba Sergey. Lo había averiguado mediante las noticias que ya estaban al día con el acontecimiento.
Al llegar no hubo donde pudo estacionar el auto por la gran cantidad de reporteros que estaba esperando fuera del lugar. Menos mal había llevado a su chofer y dejándola en la puerta, este se retiro avisándole a Yulia que aparcaría cerca del centro comercial que habían visto antes de llegar.
Cuando Yulia se dirigió hacia la puerta los reporteros no perdieron tiempo al reconocerla:
-                     Señorita Volkova, es cierto que usted encontró al señor Katin luego que este sufriera el atentado contra su vida? Puede decirnos algo al respecto –como se pudieron enterar, si Sergey había sido estricto con sus ordenes?
-                     Que tiene usted que ver con la familia Katin?
-                     Hay rumores acerca de una relación con alguno de los hijos de Sergey Katin.
-                     Es cierto? Con Sergey? El es casado.
-                     Vladimir? Su novia esta esperando un hijo. Podría contestar?
Yulia hizo un esfuerzo sobrehumano para llegar hasta la puerta y contenerse con la sarta de tonterías que decían los periodistas. Una vez dentro averiguo donde estaba Sergey Katin y se dirigió hacia ahí.
Al llegar tomo aire pues esperaba encontrarse con la persona que menos deseaba ver en esos momentos. Toco la puerta e inmediatamente le abrió Inessa Katina. Ambas se quedaron viendo sorprendidas. Luego sucedió algo que dejo totalmente fuera de lugar a Yulia: Inessa la brazo y lloro en su pecho. Solo pudo corresponder el abrazo e intentar calmar a la madre de Lena.
-                     Lo siento hija, pasa por favor –dijo Inessa recobrando la calma-. Sergey ya esta bien. Incluso ha recuperado el conocimiento pero aun esta débil. Gracias a Dios solo fue un roce.
-                     No se preocupe. Buenas tardes.
-                     Olvida los modales hija. Pasa.
Cuando Yulia llego con el señor Katin este se volvió a verla y sonrió levemente.
-                     Yulia, hija. Me alegra tanto verte.
-                     Como esta señor Katin?
-                     Vivo y gracias a ti.
-                     Sergey me acaba de contar lo que sucedió Yulia –dijo Inessa sentándose al lado de su esposo-. Me dijo que de no ser por ti… –y los ojos se le empañaron.
-                     No, no es nada. Yo…cualquier persona lo hubiera hecho –apenada.
-                     Pero fuiste tu Yulia y de ahora en adelante te debo mi vida, hija.
-                     Estaré eternamente agradecida contigo Yulia. Muchas gracias.
-                     No hay de que –totalmente apenada.
-                     Dime Yulia como así llegaste a la oficina? No sabia que vendrías.
-                     Bueno en realidad llame algo tarde ayer y al parecer no le dieron mi recado a su secretaria pues esta ya se había retirado. Entonces fui a su oficina esperando que usted pudiera recibirme. Y ya ve que sucedió.
-                     Si no hubiera sido por tu llegada hubiera cometido el peor error de mi vida Yulia –mirando hacia el frente-. Pero dime cual fue el motivo de tu visita.
-                     Creo que no es momento de hablar de ello –miro significativamente al padre de Lena y este pareció entender-. Solo quería saber como estaba usted, ahora debo irme. Fue un…
El sonido de la puerta de la habitación abriéndose abruptamente interrumpió a Yulia. Y cuando esta se volvió a ver quien había entrado, se encontró cara a cara con la persona con quien aun no deseaba verse. Ambas se quedaron viendo durante un buen momento. Hasta que la intervención de Inessa las hizo volver la mirada hacia los padres de la pelirroja.
-                     Lena, hija, al fin llegas!
Lena tuvo que olvidarse un momento de Yulia pues su prioridad era ver a su padre. Desde que le habían avisado que su padre había sufrido un accidente miles de cosas pasaron por su cabeza. Se acerco, colocándose al lado de Yulia y se sentó en la cama.
-                     Dios, papá me alegra que estés bien.
-                     No te preocupes, hija, solo fue un susto.
Yulia se dirigió hacia la puerta y una vez en esta dijo a todos:
-                     Iré a verlo en estos días señor Katin. Con permiso.
-                     Claro Yulia –algo extrañado porque ninguna de las dos chicas había cruzado palabra-. Te esperare.
-                     Hasta pronto, Yulia –Inessa se despidió.
Yulia sonrió y salio de la habitación. Iba casi a la mitad del pasillo cuando una voz la detuvo, junto a unos pasos apresurados que se dirigían hacia ella.
-                     Yulia!
La mencionada dio la vuelta solo para recibir a una llorosa Lena que se aferro a ella como si fuera el último salvavidas de un barco en naufragio.
Yulia quedo tan sorprendida ante la actitud de la pelirroja que no atino a hacer nada mas que poner sus manos en los brazos de Lena.
-                     Muchas gracias. Te debo la vida de mi padre. Muchas gracias –decía entre sollozos la de verdigris mirar.
-                     No es nada. Cualquier persona lo hubiera hecho.
-                     Pero fuiste tú y a ti te debo la vida de mi padre.
-                     Esta bien, Elena.
Que importaba que no le devolviera el abrazo? Que importaba que la llamara así? No importaba nada más que sentir por unos minutos ese calor que solo podía emanar del cuerpo de la mujer que amaba. Dios mío, que no se acabe este momento. Hace tanto tiempo que no te abrazaba mi amor, hacia tanto tiempo que…Te extrañe tanto Yulia, pensaba Lena sin soltar a Yulia.
Lo cual provocaba cierta incomodidad en la ojiazul pues no reunía el valor suficiente para apartar a la pelirroja de ese abrazo que la tenía prisionera. Y la verdad es que la había extrañado tanto, que estaba muy feliz de compartir ese momento. Recién lo admitía: había extrañado mucho a Lena. Eres una tonta Yulia! Te estas dejando llevar nuevamente! Apártala de ti!, pensaba Yulia pero no se hacia caso a ella misma.
El grato momento para ambas fue interrumpido por una voz que sonaba bastante molesta:
-                     Lena.
La mencionada al oír esa desagradable voz maldijo la suerte que había hecho llegar en ese momento a David. Lentamente se separo de Yulia y mirándola directamente a los ojos le dijo:
-                     Muchas gracias por todo –saboreando cada palabra.
Luego sonrió y le dio un beso muy cerca de la boca a la asombrada pelinegra. Un momento después entraba a la habitación de su padre seguida por David. Este ultimo dedicándole una especial mirada inyectada de sangre a ambas. Yulia solo arqueo una ceja y le dio la espalda dispuesta a salir de una vez del hospital. Afuera la misma cantidad de periodistas, o tal vez más, que esperaba por alguna noticia la acosaron un par de cuadras pero cuando subió a su auto se tuvieron que conformar con su cerrado silencio.
En el camino a su casa Yulia pensaba y pensaba en la actitud de Lena. Lo único a lo que podía atribuir el comportamiento de la pelirroja era el agradecimiento que podría sentir. Seguro sus padres le habrían contado que ella había salvado a Sergey y quiso agradecerlo. Era la única explicación. Si, no quería imaginarse nada más. Elena Katina era una cuestión muerta y enterrada. Y si esa cuestión revivía no era por nada más que por un simple negocio. Un simple negocio y como a Katina le gustaba vivir bien pues entonces le ofrecería eso. No creía que el banquerito le pudiera ofrecer lo que ella, Yulia, si podía. Sonrió para ella misma. Ya sabía que es lo que tenía que hacer.
En esos momentos el sonido de su celular la saco de sus pensamientos.
-                     Bueno?
-                     Yulia, hija, donde estas?
-                     Estoy de camino a casa papá.
-                     Has oído las noticias?
-                     Ya lo sabes. Si, es mas creo que soy una de las protagonistas de ellas.
-                     Entonces es cierto?
-                     Dime que es lo que has oído y te podré decir si es cierto.
-                     Le salvaste la vida a Sergey?
-                     Creo que no es un tema para conversarlo por teléfono.
-                     Ya estoy en casa, ven directo para aquí.
-                     Esta bien, ya estoy por llegar.
-                     Te espero.
-                     Ok, papá –y colgó.
Quince minutos después entraba a su casa dispuesta a ponerse algo más cómodo cuando sus padres la interceptaron a punto de subir a su habitación.
-                     Yulia pensé que te había dicho que quería hablar contigo.
-                     Hola papá –acercándose a saludarlo-. Hola mamá –dándole un beso-. Solo iba a ponerme algo más cómodo.
-                     Creo que puedes soportar un par de horas más el traje –replicó su madre.
-                     Si, creo que si –desistió Yulia.
-                     Vamos a mi estudio –dijo Oleg dirigiéndose hacia dicho lugar, siendo seguido tanto por Larissa como por Yulia.
Una vez instalados en la habitación comenzó, lo que Yulia llamo mas adelante, el mayor interrogatorio que alguna vez le hayan hecho.
-                     Esta bien, puedes empezar –indico Oleg.
-                     Esta bien. Tú me pediste resultados dentro de tres días.
-                     Hoy se cumplen esos tres días.
-                     Exacto –dijo Yulia.
-                     De que están hablando? –dijo confundida Larissa.
-                     Papá me envió a…
-                     A proponerle un negocio muy conveniente a Sergey.
-                     Y me dio tres días! Puedes creerlo? Dile que esta loco, mamá –poniendo su mejor puchero.
-                     Que le mandaste a hacer a mi pequeña, Oleg? –mirando sospechosamente a su esposo.
-                     Nada que no pueda hacer –sonriendo-. Yulia no te desvíes del tema, dinos que sucedió? –tratando de evadir el tema de la misión imposible.
-                     Recién ayer por la tarde tuve toda la información en orden y las cosas un poco mas claras para poder hablar con Sergey.
-                     Igor me comento que ya se habían reunido y que habían avanzado mucho respecto al tema.
-                     Nos quedamos sin almorzar nada más que unos emparedados el, Andrea y yo…pero hemos avanzado bastante.
-                     Oleg! –dijo Larissa en tono de reproche- Estas matando de hambre a tu hija!
Oleg miro a Yulia como diciendo que aunque estuviera haciendo un drama delante de su madre, no la libraría del trabajo que le había encomendado y que más tarde hablarían seriamente. Yulia solo sonrió ingenuamente y continúo.
-                     Jejej bueno el hecho es que pudimos terminar ayer sobre la hora. Pero me arriesgue a llamar a Sergey y pedirle una cita para hoy temprano. La persona que me contesto al parecer solo estaba limpiando la oficina y me dijo que no había nadie. Aseguro haber tomado el recado y dejárselo en un lugar visible a la secretaria de Sergey.
-                     Y que sucedió hoy?
-                     Dio la casualidad que cuando fui no había nadie en la recepción. Entonces decidí entrar para presentarme yo misma y al entrar a la oficina de Sergey encontré algo que jamás me hubiera imaginado encontrar.
Sus padres las miraban como esperando que siga y así lo hizo, sonriendo pues sabia parecía que les estuviera narrando una historia de suspenso. Aunque los sucesos no habían sido ficticios y no le parecían tan cómicos.
-                     No me pregunten el por qué, porque no lo sé –mirando significativamente a su padre- pero cuando ingrese vi a Sergey Katin apuntándose asimismo –haciendo el gesto a apuntarse a la cabeza con una pistola- con un arma.
-                     Que hiciste? –pregunto Larissa.
-                     Pues que más? Intentar detenerlo. Me lancé sobre él, no sé cómo pero ya había disparado y la bala salió rozando su cabeza. Lo siguiente que recuerdo es haber intentado detener la hemorragia con algo. Use el saco de mi traje y salí a pedir ayuda. Afuera ya estaban los encargados de seguridad, uno de ellos me inmovilizo…
-                     Qué?! –gritaron sus padres al mismo tiempo.
-                     Déjenme terminar –tratando de calmarlos-. Bueno uno de ellos me inmovilizo, el otro llamo a una ambulancia como se los dije y los demás entraron a ver a Sergey.
Les siguió relatando todo con un tono bastante normal. Sin poner énfasis en nada y se guardo para sí la escena con Lena.
-                     Espero que todo este bien. Mas tarde llamare a Inessa y le ofreceré cualquier ayuda que necesite –sumamente conmocionada Larissa.
En ese momento una empleada aviso que tenía una llamada dejando solos a Oleg y su hija.
-                     Ahora si Yulia, quiero saber porque lo hizo?
-                     No lo se, ya te lo dije.
-                     Pensé que era porque tu madre estaba aquí.
-                     No, era porque de verdad no sabía.
-                     Pero piensas lo mismo que yo?
-                     Por eso fue que te mire así –lanzándole a su padre una mirada sospechosa.
-                     Que?
-                     Estoy reproduciendo la mirada que hice.
-                     Ah! Que payasa!
-                     Hey, soy una heroína! Trátame con respeto!
-                     Supongo que tu novia te lo agradecerá de por vida y ya me imagino como te recompensara –burlándose de su hija.
-                     Papá! –poniéndose colorada.
-                     Ay, Yulia! No estoy tan viejo como para…
-                     Ya, ya entendí –volviendo a mirar a su padre de la misma manera-. Mi padre esta loco.
-                     Si y tu lo heredaste.
-                     Por desgracia.
-                     Estoy casi seguro que Sergey esta desesperado. Odio decir esto pero este es el mejor momento para lanzar nuestra propuesta.
-                     Que pasa si alguien mas ya ha ofrecido su ayuda?
Dijo Yulia pensando en alguna de las teorías que tenía en mente pero no podría decirle a su padre que Lena andaba con el hijo del dueño del banco prestamista de los Katin. Si se lo decía tendría que soltar toda la sopa y quería arreglar las cosas a su manera.
-                     Sabes algo que yo no?
-                     Solo es una posibilidad.
-                     Entonces mejoraremos la oferta. Has realizado el estudio correspondiente para los limites del ofrecimiento?
-                     Me ofendes papá –haciéndose la ofendida.
-                     Habla!
-                     Por supuesto! Que me crees? Tengo todo lo que necesito. Solo me falta hablar con Sergey.
-                     Entonces todo depende de él.
-                     Así es.
Ambos se quedaron analizando sus propias preocupaciones y las repercusiones que  tendría la decisión que tomase Sergey, fuera cual fuera. Repercusiones no solo para la empresa sino en sus propias vidas.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;