domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 6

Sexto capítulo. Enjoy it!

 
-                     Señorita que hacemos con él? –pregunto uno de los dos custodios.
-                     Suéltenme! Acaso no saben quién soy?! Con un chasquido de dedos ustedes se largan de aquí.
-                     Llévenselo de aquí. Esta despedido. Encárguense que nunca más vuelva a ingresar a nuestras instalaciones. Que recoja sus cosas y nunca más regrese.
Quien había hablado era el padre de Yulia quien había escuchado el escándalo formado en la oficina de Yulia.
-                     No pueden hacerme eso! Se van arrepentir! Los dos!
-                     Llévenselo!- totalmente de furioso Oleg.
-                     Yulia pregúntale cuanto le ofreció David! Pregúntale! Jajaj seguro tu le ofreciste mas y…!
Los guardias se lo llevaron mientras gritaba todo eso y Yulia no pudo terminar de oír que decía Marcus pero sabía perfectamente a que se refería. Una vez se termino el escándalo. Su padre pidió que los dejaran solos.
-                     Está bien, está bien. Te diré que sucedió –captando el significado de la mirada de su padre-. Siéntate.
-                     Está bien –tomando asiento frente a su hija.
-                     Se volvió loco cuando le confirme que me casaría con Lena.
-                     Como se entero?
-                     Solo Dios sabe. Yo no le dije nada.
-                     Vi las fotos de la fiesta de los Bogdánov.
-                     Bueno…tu sabes…somos amigos.
-                     Y las fotos de Lena, también las vi.
-                     Papá…-se le habían olvidado las fotos.
-                     No sé porque presiento que me estas ocultando algo. Es cierto?
-                     Está bien, te diré la verdad –Inventa algo! Rápido! Bueno…una verdad a medias! , pensó-.  Lena y yo queríamos despistar a los periodistas y se nos ocurrió ir a la fiesta con ellos. No sabíamos que las cosas se iban a salir de control. Tanto Marcus como el amigo de Lena nos malinterpretaron.
Oleg le dio una mirada sospechosa pero después relajo la expresión. Yulia respiro, su padre le había creído.
-                     Pero ya todo está aclarado?
-                     Pues lo has visto.
-                     Marcus ha estado enamorado de ti desde que eran adolescentes.
-                     Mmmm papá…yo…
-                     Nunca se olvido de ti. Pobre muchacho.
-                     Yo siempre le deje las cosas claras –Mentirosa! , se reprendió ella misma.
-                     Por eso te pedí que lo dejaras fuera de este asunto. Sabía que reaccionaria así.
-                     Ahora lo veo papá.
-                     Bueno, lo siento por él pero esta decisión no lo involucraba en lo más mínimo. No tenía porque comportarse así.
-                     Si, papá –no le quedaba de otra más que darle por su lado a su padre, aunque ella sabía que también era culpable, aunque jamás imaginó tal comportamiento en Marcus.
-                     Ha sido un día largo. Justo acababa de regresar de una reunión con Sergey cuando escuche todo el alboroto. Debo preparar la liquidación de ese muchacho y lo demás.
-                     Déjamelo a mí. No te preocupes.
-                     Dije que lo haría yo, Yulia.
-                     Ok, ok, solo quería ayudar. Me siento culpable –sintiéndose realmente así.
-                     No te preocupes hija, todo estará bien.
-                     Si papá –no tan convencida.
-                     Debo irme cualquier cosa solo avísame. Ah, es cierto todo ya está listo?
-                     Andrea se ha estado encargando de casi toda la coordinación, junto a mi madre y la de Lena. Al parecer han unido fuerzas con respecto a la boda.
-                     Tu madre solo quiere lo mejor para ti.
-                     Lo sé, lo sé. Están más emocionadas que las contrayentes.
-                     Has solucionado todos los detalles con Lena?
-                     Si, si. Cada una vera su traje, las lista de invitados están llegando a Andrea y las confirmaciones también, los papeleos están en orden, la jueza ha confirmado su presencia, al parecer el salón ya está separado.
-                     Tu madre se va dentro de cuatro días, según me ha dicho quiere comprobar que todo este perfecto.
-                     Se va con mi suegra.
-                     Con Sergey estábamos pensando si deberíamos advertir al gobierno holandés acerca de nuestras mujeres.
-                     Tienes razón. Solo espero que su comportamiento no le cueste ningún regaño a tío Yósif –el canciller ruso en Holanda.
-                     Jajaj si tu madre se entera que hablas así de ella.
-                     Jajaj si mi madre se enterara que hablas así de ella…no sería yo quien dormiría en el sofá.
Oleg miro con mirada sospechosa y luego puso el mismo puchero que Yulia había heredado del. Larissa tenía razón, Yulia había sacado mucho del carácter de su padre.
-                     Jajaj yo sé a quién saque ese puchero.
-                     Jajaj lo sé, siempre convence a tu madre.
-                     Si, a Lena… -por un momento había olvidado todo, respiro profundo y se obligo a seguir- a Lena también la convence muy seguido.
-                     Es un arma infalible –poniendo su mejor sonrisa.
-                     I know it –haciendo lo mismo.
-                     Ya par de casanovas dejen de hacer eso que ahora no les funcionara –la voz de Larissa se hizo escuchar en toda la oficina.
-                     Yulia y Oleg saltaron de sus asientos y miraron a Larissa asustados. No se habían dado cuenta de su presencia.
-                     Estoy muy estresada así que vayan moviendo esos traseros y a seguirme.
-                     Sí, mi amor –poniéndose de pie-. Pero donde vamos?
-                     Yulia la orden era para los dos, vámonos!
-                     Si, mamá ahí voy, solo déjame tomar mis cosas. Podremos irnos después a casa, papá?
-                     Si, si, si hijita, claro que si. Yo también iré a recoger mis cosas.
-                     En dos minutos te quiero aquí Oleg.
-                     Si, mi amor, ya regreso –saliendo disparado hacia su oficina.
-                     Mami a mi si me dices donde vamos?
-                     Jajaj solo era una broma Yulia. Lo ves así tengo a tu padre si no… -negando con la cabeza.
-                     Jajaj esta bien. Pero donde vamos?
-                     Ah, no, solo vamos a ver nuestra ropa, quiero que vayan viendo eso antes de irme. Quiero que todo quede listo aquí en Rusia, antes de irme a Holanda.
-                     Nuestros trajes?
-                     Si Yulia. Quiero verte ya en tu vestido de novia! No sabes! Lenita se ve fabulosa!
Yulia así se cae al piso al oír eso. Era cierto…vería a Lena en…en vestido de novia…Dios, seguro se vería hermosísima. Sonrió sin darse cuenta.
-                     Esa cara me gusta ver! –riéndose ante la expresión embobada de su hija.
-                     Eh? Ah? No mamá yo…
-                     No te preocupes hija. Lena también puso la misma de imaginarte con tu traje. Quieres usar un traje o un vestido? Como ya se como es el de Lena puedo ayudar a escoger uno que vaya de acuerdo a el.
-                     Como es? –sin perder su sonrisa.
-                     Es muy hermoso, no te preocupes. Solo le están haciendo algunos arreglos ya que parece que mi nuera ha perdido peso.
Ni siquiera se había dado cuenta ya que la última vez que la vio estaba muy abrigada.
-                     Entonces? Traje o vestido?
-                     En el camino vemos mamá, aun no lo había pensado.
-                     Esta bien. Es cierto, lo había olvidado!
-                     Que sucede?
-                     Mañana Lena y tú tienen una cita con el joyero para elegir las alianzas.
Yulia cerro los ojos pensando que era demasiado.
-                     Hija estas bien?
-                     Es que todo esta sucediendo muy rápido.
-                     Eso mismo pensé. Cuando nos dijeron que seria en una quincena te juro que estaba a punto de desmayarme! Hay muchas cosas que hacer! Y tan poco tiempo! Inessa esta igual de alterada que yo! Pero estamos contentas ya que sabemos que serán muy felices.
-                     Si mamá –la sonrisa que tenía se le desapareció de manera instantánea.
-                     Sucede algo Yulia? –dándose cuenta.
-                     No, mamá nada –algo pensativa.
-                     A mi no me engañas Yul, que sucede mi amor? –yendo a abrazarla.
-                     Nada mamá. Solo que –respondiendo al brazo- estoy algo asustada.
-                     Es normal, mi niña. Es totalmente normal. Te contare que cuando tu papá y yo estábamos a punto de casarnos muchas veces quise salir corriendo muy lejos porque me moría de miedo. A pesar de querer como quiero a tu padre, y tú sabes que es mucho. Todo va salir bien, no te preocupes, estoy a tu lado.
-                     Y cuentas conmigo también –sonó la masculina y protectora voz de Oleg.
Yulia sintió el abrazo de sus dos padres y deseo siempre sentirse así: amada y protegida. Pero moría de miedo. Que vida le esperaría con Lena?
Momentos después y con Yulia aparentando normalidad, salieron los tres a cumplir con todo el itinerario de la madre de Yulia.

-                     No, no! Le dije que debería tener el escote hasta la cintura, esta muy alto!
-                     Esta bien señora, lo solucionaremos!
-                     Faltan tres días para irme y aun no lo tienen!
-                     Señora le prometemos que estará listo sin contratiempos para mañana.
-                     Esta bien sino…
-                     Mamá, tranquila –tocándole el hombro a Inessa-. Esta bien, siga con su trabajo. –mientras empezaba a quitarse el vestido, se lo dio a la modista y esta se retiro mientras Lena se ponía su ropa.
-                     Ay, hija! Quiero que todo este listo! No quiero irme sin dejar todo en orden.
-                     No te preocupes mamá, todo esta bien –con voz cansada-. Esta lo mas importante.
-                     El vestido? Si, si esta listo realmente para mañana estará lo más importante.
-                     Confirmaron todos los invitados.
-                     No perdonaría que ninguno de tus tíos no asistiera. Mucho menos tus hermanos.
-                     Vladimir llegara el mismo día, pero Marina ira con nosotros –colocándose el pantalón.
-                     Debemos tener cuidado con esa chica, me asusta que le pueda ocurrir algo a mi nieto.
-                     Tiene recién cuatro meses. No te preocupes, apenas si se le nota el vientre.
-                     Si, pero de todas formas. Tendré que partirme entre tú y ella. Cuando llegue Vladimir estaré mas tranquila –miro el cuerpo de Lena inspeccionándolo y recalco lo mismo de hace días-. Estas muy delgada, hija. Estas alimentadote bien?
-                     Jajaj si mamá, si me ves comer todos los días. Estoy bien. No se porque estoy perdiendo peso. Pero no ha sido mucho.
-                     Si, pero…
-                     No te preocupes, estoy bi… -y perdió el equilibrio de la nada.
Si Inessa no la agarraba al vuelo, seguro Lena se iba de bruces al suelo. Con algo de esfuerzo coloco a su hija en la silla más cercana y empezó a darle aire.
-                     Estas bien? Lenita, mi amor, estas bien?
Lena empezaba a dar muestras de estar consiente. Miro a su madre y asintió. Dos minutos después ya podía hablar.
-                     Lo siento mamá. Me maree un poco –con la mirada perdida.
-                     Lena, hija, estas bien?
-                     Si, claro –dándole a su mamá una sonrisa triste.
-                     Sucede algo verdad?
-                     Tengo mucho miedo –y enfoco su mirada en su madre-. Tengo mucho miedo, mamá! –y se lanzo a los brazos de su madre.
Era cierto estaba aterrada. Los sucesos se habían dado tan rápido que apenas y había podido tener tiempo de pensar que haría y como seria. Simplemente saber que podía tener una segunda oportunidad con Yulia la emociono al inicio, pero cuando empezaron los preparativos se había dado cuenta que todo lo que un matrimonio implicaría. Sintió los brazos de su madre tan calidos…como los había necesitado sentir desde hacia mucho y no pudo menos que sentirse mucho mejor.
-                     No te preocupes mi amor, aquí estoy. Y cualquier decisión que tomes, hija, yo te apoyare.
-                     Gracias mamá.
-                     Todos nos sentimos así cuando se acerca la fecha, créeme.
-                     Si?
-                     Yo me moría de miedo, créeme. Siempre he adorado a tu padre pero me asustaba no hacer las cosas bien. No se…como ideas tontas de si era tu padre el indicado, a pesar de cómo te digo sentir amarlo mas que a mi vida. O si tal vez en algún momento alguno se arrepentía. O como cuando pensé si seria yo la adecuada para Sergey…Dios, hija! Tantas cosas.
-                     De veras? –sintiéndose tan vulnerable en aquel momento.
-                     Si, no te preocupes cielo. Se que serás muy feliz con Yulia, lo se. Siempre las ha querido, verdad?
-                     Si.
-                     Ella también te quiere, no lo puede ocultar cuando te mira –acariciando su rostro.
-                     Tu crees? –con los ojos muy abiertos.
-                     Si, claro. Porque tanta inseguridad, mi niña?
-                     No lo se. Jajaj creo que me puse un poco tonta.
-                     Ay, mi pequeña. Ya te casas…recuerdo que fue ayer cuando la enfermera te puso en mis brazos…lloraste poquito al nacer.
-                     Si, siempre me lo cuentas.
-                     Lo que jamás te dije es que desde ese momento supe que serias muy especial, mi niña. Había algo en tu mirada que no se…me decía que tu ibas a ser una personita única. Muy importante. Y hasta ahora no me he equivocado. Yulia es muy afortunada por tenerte.
-                     Gracias mamá! –y la abrazo nuevamente.
Minutos después ambas salían de la tienda hacia la siguiente para seguir arreglando los detalles de la boda. Pero Lena seguía carcomiéndose por dentro mientras se preguntaba como seria la vida que llevaría con Yulia una vez casadas.

El techo de su habitación siempre le daba la solución cuando de pequeña había tenido problemas. Pero esta vez parece que al dejar abandonada tanto tiempo su habitación al irse a vivir sola, su sabio consejero se rehusaba a compartir algo de su ancestral sabiduría con ella: estaba resentido.
-                     Vamos, con el otro –refiriéndose al techo de la habitación de su departamento-  no llegue a tener mucha amistad.
Pero seguía sin responderle.
-                     Que resentido eres.
Definitivamente aquel no era su día. Había tenido un día horrible. Primero Marcus, luego su padre y solo para dar el golpe de gracia su madre la había hecho recorrer cielo, mar y tierra buscando algo adecuado para su boda. Por fin había logrado encontrar algo adecuado y gracias a todos los santos tenían uno de su talla en almacén. Así que había pagado a la velocidad de luz y había arrastrado a sus padres hacia la salida para poder regresar a su casa a descansar. Oleg había logrado encontrar un traje de acuerdo a lo que quería Larissa muy rápido, por suerte había conseguido su aprobación, y no había tenido que soportar mucho tiempo la presión de la madre de Yulia para escoger algo. Estaba agotadísima! Tenía la sensación que al día siguiente no iba a poder ponerse de pie.
Ya se estaba yendo por las ramas.
-                     No te salvaras. Me debes una respuesta –mirando al techo-. Vamos dime, que tipo de alianza debería escoger? –espero unos segundos- Definitivamente te comió la lengua el gato.
Desistió. Bueno, ya vería en el mismo lugar lo que habría y escogería ahí mismo. De pronto recordó lo que le había dicho Marcus cuando salio de su oficina
-                     Yulia preguntale cuanto le ofrecio David! Preguntale! Jajaj seguro tu le ofreciste mas y…!
Era cierto. Marcus tenía mucha razón: quien ofreció más, se quedo con Lena. Tenía la sensación de haber estado en una subasta de la cual la principal atracción había sido la pelirroja. Ella había ofrecido más que cualquiera y simplemente se quedo con el premio. Era ridículo y horrible lo que pensaba pero sentía que había sido así.
Los ojos empezaron a pesarle y sin darse cuenta el sueño la venció. Lo ultimo que pensó fue que el día siguiente también seria un largo día.


-                     Eres un perfecto imbécil!
-                     Que querías que haga si el gorila ese casi me mata!
-                     Pudiste al menos haberte molido a golpes aunque sea por dignidad!
-                     Tu tampoco hiciste mucho! Te botaron como a un perro!
-                     Tu me dejaste solo en la jugada! Si no te hubieras confiado tanto en estos momentos los dos hubiéramos conseguido lo que queríamos!
-                     Pensé que ya era hora de actuar por nuestro lado! Que mas podríamos hacer juntos?!
-                     Asegurarnos de todo! No dejarlas solas ni un instante! Si no te hubieras confiada no te hubieran comido el mandado así de fácil!
-                     No pude hacer nada! Cuando llegue al día siguiente al banco mi padre me dijo que solo horas antes Oleg Volkova había venido a hacer los trámites para comprar la deuda de los Katin!
-                     No pudiste haber detenido el papeleo?!
-                     No! Porque mi padre quiere de regreso su dinero! Cuando le insinué que me casaría con Lena y tal vez podríamos alargar la vida de los Katin se puso histérico! Iba a sacar el dinero de mis bolsillos!
-                     Ibas a devolverle parte de su dinero a Katin, mejor dicho!
-                     Cállate!
-                     Estamos solos maldita sea! Ya estas paranoico!
-                     Esa maldita perra me dejo en ridículo delante de todos! Viste los diarios?! Me las pagara!
-                     Jajaj por supuesto que leí los diarios! Pero la pregunta es que haremos ahora?
-                     Lo que debimos haber hecho desde hace mucho.
-                     Y eso es?
-                     Ya lo sabrás. Pronto lo sabrás. Yulia Volkova y Elena Katina se arrepentirán hasta de haber nacido.
-                     Eso espero.
Dijo Marcus mirándolo con desconfianza al ahora tan descuidado David Cresswel. El tampoco había tenido unos días tan buenos últimamente. Tal vez la apariencia había dejado de importarle pero lo que jamás dejaría de lado seria la venganza que deseaba contra las dos muchachas que se habían burlado de el.

El silencio era demasiado incomodo. Ambas estaban sin decir nada y mirando fijamente a las muestras que desfilaban por delante suyo. Ocasionalmente Lena miraba a Yulia pero su mirada no era correspondida.
La pelirroja se sorprendía de la indiferencia que podía mostrarle a veces Yulia. Como si para ella la de verdigris mirar no existiera. Quizás debía ser ella quien rompiera el hielo.
-                     Has pensando en algún modelo en especial?
Durante cinco segundos dejo de respirar esperando que Yulia le responda o no. Hasta que la vio cerrar los ojos y soltar algo de aire el corazón dejo de latirle como si quisiera salírsele del pecho.
-                     No, la verdad no. Y tu?
-                     En realidad yo quería…una banda sencilla. Tal vez con el grabado en las caras internas de una frase de cada una en el anillo de la otra. No lo se, un detalle.
-                     Una frase mía para ti y una tuya para mi en los anillos… -sin dejar en claro si preguntaba o afirmaba.
-                     Si –e inmediatamente agrego-. Pero si no lo deseas lo entiendo…en realidad solo…
-                     No, esta bien. Me parece una buena idea.
Entonces procedió a buscar en donde se encontraban las alianzas del modelo descrito por Lena y cuando las hallo pidió a la dependienta que les sacara las muestras.
Ambas se quedaron nuevamente en silencio. Simplemente observando los modelos que la dependienta les mostraba. Ni siquiera oían la cháchara de aquella mujer. Sin desearlo ambas estiraron la mano hacia un modelo y lo tocaron al mismo tiempo.
Silencio.
-                     Realmente maravilloso! Han elegido no solo el mismo modelo sino que esta hermosísimo. Es un anillo cuyo modelo se confecciono en el siglo diecisiete a pedido de un…
Pero ellas no escuchaban nada. Sus miradas estaban fijas la una en la de la otra. Era increíble lo que acaba de suceder. Ninguna de las dos se lo espero ni mucho menos quito su mano de donde la tenía.
Había olvidado lo hermosos que tenía los ojos y…lo tibia que era su piel, pensó Yulia
Extraño tanto poder ahogarme en ese océano que se refleja en tu mirada, amor…extraño tanto poder perderme en tu cuerpo mientras te estoy amando…te extraño tanto...Te convenceré de mi amor, Yul, pensó la pelirroja.
Para desagrado de Lena, Yulia reacciono y quito su mano. Sacudió sus pensamientos y se dirigió hacia la dependienta que las miraba fascinada.
-                     Para cuando los podríamos recoger si le hacemos las inscripciones que mi prometida menciono?
Tan solo oír las palabras mi prometida, el corazón de Lena se disparo y en su rostro una sonrisa se dibujo.
-                     Depende de cuan largas sean las frases. Será un trabajo delicado. A bajo relieve según me parece para evitar daños en la piel.
-                     Que se haga el mejor trabajo posible, pero dígame usted cuantos días.
-                     Si me permiten tomar las medidas  y me dejan las inscripciones ahora, quizás pueda consultarlo con el joyero inmediatamente.
-                     Esta bien. Hag… -se dio cuenta que estaba decidiendo por si sola. Entonces miro a Elena y le pregunto– Estas de acuerdo con que sea este modelo y lo encarguemos de una vez?
Lena estaba perdida en sus pensamientos pero al oír la lejana voz de Yulia reacciono y mirándola le pidió que le repitiera la pregunta. Cuando la morena termino de repartírsela respondió sin asomo de duda.
-                     Estoy totalmente de acuerdo.
-                     Excelente –respondió la dependienta.
-                     Entonces tómenos las medidas de una vez y también le daremos lo que deseamos en las inscripciones.
La mujer les alcanzo una libreta a cada una para que pudieran hacer sus anotaciones mientras les tomaba las medidas correspondientes.
Cada una estaba metida en su mundo mientras pensaba en la frase que pondría. Era algo que iba a estar grabada toda la vida. O al menos hasta que dure el compromiso.
Lena sumamente detallista deseaba expresarle en miles de palabras todo lo que sentía por Yulia pero sabía que debía ser concisa. Pensó que tal vez esa frase que una vez había escuchado en una canción muy antigua…Si…esa debía ser. Entonces la anoto en la libreta con delicada caligrafía.
Yulia en realidad estaba bastante incomoda con la sugerencia de Lena pero no podía decir nada frene a desconocidos. Así que pensó en alguna frase que no dijera mucho y que tampoco sonora muy fría. De pronto recordó una con la que se había sentido identificada cuando la escucho. Entonces sin demora paso a anotarla en la libreta que ella tenía.
Ambas entregaron sus respectivas libretas a la dependienta. Esta desapareció unos minutos y cuando volvió se dirigió a ambas:
-                     Nuestro joyero dice que en cuatro días podrá hacer entrega de las dos alianzas.
-                     Incluidas las inscripciones? –pregunto Lena.
-                     El trabajo totalmente terminado señorita –respondió sonriendo.
-                     Esta bien –dijo Yulia mientras sacaba su tarjeta de crédito.
Lena vio aquello y se apresuro a sacar la suya.
-                     Yo pagare –recalco la morena.
-                     Déjame regalarte el tuyo, por favor –mientras le dirigía una mirada de suplica.
-                     Quedamos en que…
-                     Es importante para mí.
Yulia no quería discutir y acepto tan solo asintiendo. Iban ya casi saliendo del establecimiento, cada una metida en sus pensamientos, cuando una lluvia de flashes la saco de estos.
Se quedaron mirando a la horda de periodistas que estaban en la puerta asediándolas con preguntas de todo tipo. Ni siquiera los podían entender porque estaban muy sorprendidas y preguntándose como pudo suceder esto.
-                     Señorita Volkova, desde cuando esta saliendo con la señorita Katina?
-                     Señorita Katina, cuanto tiempo lleva con la señorita Volkova?
Lena estaba algo asustada y solo atino a aferrarse del brazo de Yulia. Quien al sentir a su acompañante temblar tomo el control de la situación:
-                     Señores si no hay orden no podremos responder a ninguna de sus preguntas.
En ese preciso momento el grupo de aproximadamente veinte periodistas y fotógrafos se callo. Yulia respiro y le susurro a Lena:
-                     No podíamos escapar de esto siempre. No digas nada acerca del matrimonio, solo asegura que estamos juntas desde la universidad.  Y no sueltes mi mano.
-                     Entiendo.
Luego Yulia dirigiéndose hacia el grupo hablo:
La mitad con mi novia, y la otra mitad conmigo.
Y así paso. Luego de  treinta minutos respondiendo las preguntas lo mejor que podían y posar para más de un centenar de fotografías, incluida una en la que Lena le robo un beso a Yulia, los periodistas se quedaron satisfechos y las dejaron retirarse. Y aunque Lena ya había admitido públicamente que tenía por pareja a una mujer, aunque no había dicho nombre, se había sentido un poco cohibida. Definitivamente pocos se imaginaron que ambas, dos de las mujeres mas codiciadas del país estuvieran juntas. Aunque tampoco podrían negar que hacían una estupenda pareja.
Ni cortas ni presurosas se acercaron al auto en el que habían llegado Yulia le abrió la puerta a Lena y luego se sentó en el asiento del copiloto.
-                     Gracias.
Yulia se sobresalto y miro extrañada a la pelirroja que miraba con una expresión de total agradecimiento.
-                     Por que?
-                     No sabia que hacer.
Yulia entendió.
-                     No te preocupes. Como te dije no siempre íbamos a poder librarnos de ellos.
-                     Si, es cierto.
-                     Pero no lo vuelvas a hacer.
Lena sabia a que se refería su prometida, volvió la mirada hacia la ventana y le pregunto.
-                     El se puede enfadar?
-                     Por favor, no quiero discutir.
-                     Que puedo hacer?
Yulia no quería discutir en ese momento, ni en ningún otro. Pensó que habiendo firmado los acuerdos prenupciales todo quedaría claro. Pero al parecer Lena no lo entendió así.
-                     Será mejor que nos vayamos –dijo moviendo su mano para introducir la llave en el contacto del auto, pero Lena la detuvo.
-                     Escúchame, por favor –con un tono cargado de suplica.
-                     No es el momento.
-                     Nunca es el momento! Nunca! Cuando me dejarás explicarte que sucedió?! Cuando Yulia?! Cuando me dejes por ese idiota?! Cuando me entere que te estas revolcando con quien sab…?
Y su voz se apago ante la bofetada que le dio Yulia. Ambas dirigieron su mirada al suelo del auto. Cada una metida en sus propios pensamientos. Ambas arrepintiéndose de su reacción y tratando de formular una disculpa.
-                     Lo siento… -murmuraron ambas.
Yulia tomo aire y hablo.
-                     Lo siento. No debí haberte lastimado…pero…Dios! Me sacaste de  mis casillas. No quiero hablar de eso aun. No estoy preparada ni para oírte ni para creerte. No puedo, lo siento.
-                     Lo siento yo también. No debí haber dicho eso pero…Yulia…yo… -se río para si misma y continuo- No me creerás…pero la única verdad es que me siento morir tan solo de recordar el trato que me hiciste firmar…
-                     Tú lo firmaste. Yo lo propuse. No te obligue de ninguna manera.
-                     Crees que es fácil? Crees que es fácil vivir con la sola idea que has firmado un papel en el que aceptas compartir a la persona que amas? Me quemo por dentro de tan solo imaginar que alguien mas pueda compartir lo que antes fue solo mío. Me muero Yulia…y pienso, tan solo pienso que si supieras toda la verdad podrías perdonarme y podríamos intentar llevar una mejor relación. Yulia yo te sigo aman…
-                     No, por favor, no.
Lena no dijo nada más.
-                     Será mejor que nos vayamos. Estoy algo retrasada para una reunión con mi padre.
-                     Como…como van las cosas? –haciendo un esfuerzo por no llorar.
-                     Dentro de dos días firmamos el acuerdo con tu padre.
-                     Los comerciales son muy buenos. El mensaje detrás de ellos es excelente. Tu ayudaste a realizarlos?
Yulia encendió el auto y mientras tomaba el camino a casa de Lena, respondió.
-                     Algo.
-                     Todas las ideas fueron tuyas, verdad?
-                     Mmm algo así –sonrojada, Lena la conocía bien al parecer.
-                     Lo sabia! Ese es tu estilo. Siempre me gustaron tus comerciales.
-                     Nunca me lo dijiste –extrañada pero halagada.
-                     Bueno…es que…yo…
-                     Tu?
-                     No lo se. Siempre te mencione que admiraba tu trabajo…
-                     Pero nunca me dijiste nada de los comerciales.
-                     Yo…no lo se. No se porque nunca te mencione nada al respecto. Nunca hablabas mucho de tu trabajo y pensé que así estaba bien.
-                     Esta bien. No te preocupes. Más bien. Tu padre me comento que dejaste el consultorio y…
-                     Me dedicare al negocio de la familia. Si, es cierto.
-                     Por que? Es decir, no dudo de tu capacidad pero siempre me habías dicho que no te gustaba mucho.
-                     Las cosas son diferentes ahora.  He llegado a pensar que si hubiera estado al tanto de la empresa de papá, las cosas no se hubieran dado como se han dado en las últimas semanas.
-                     Nada podría haber evitado que…
-                     Yo pienso que si.
-                     Se ha intentado rastrear por todo el mundo el flujo del dinero pero siempre se llega a un callejón sin salida. Fue la estafa perfecta.
-                     Supe que el principal estafado se quito la vida hace unos días.
-                     Si, es sumamente horrible lo que ha sucedido.
-                     Papá también lo hizo así verdad? Aquella vez que tuvo ese accidente…?
-                     Lena yo…yo no soy la mas adecuada para hablarte de eso.
-                     Nadie nunca dijo nada al respecto. Supongo que mamá si sabe la verdad  pero a mi nadie quiso decirme nada.
-                     Te están protegiendo, eso es todo. Por eso tampoco te dicen acerca de la deuda.
-                     Son unos tontos! Siempre han sido así! Como si mamá y yo estorbáramos!
-                     Lena…
-                     Por eso quise estudiar otra cosa! Para demostrarles que en lo que yo quisiera podría ser buena!
-                     Tú eres una excelente profesional. Tus padres y tus hermanos lo saben. Lo único que deberías tener en cuenta es que siendo la menor y la única mujer siempre han deseado cuidarte.
-                     Ya no soy una niña –Tu me hiciste una mujer, una mujer completa, mi amor¬.
-                     Bueno eso lo se, pero quien parece no enterarse es tu familia.
-                     Jajaj si, aun me tratan como a una niña.
-                     Llegamos.
Lena miro su casa como con desagrado. Lamentaba haber llegado justo cuando la charla se ponía más amena.
-                     Yo recogeré los anillos, no te preocupes –le dijo a Lena.
-                     Nos veremos mañana?
-                     Tal vez no pueda. Lo siento.
-                     Has lo posible, por favor.
-                     Te llamare.
-                     Esta bien, cuídate nos vemos –le dio una beso en la mejilla para luego bajarse del auto e ingresar a su casa.

Era increíble lo rápido que habían pasado los días. Al día siguiente tomaría el avión que la llevaría directo a Holanda y después…Yulia podía ver la espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. Sacudió su cabeza intentando sacar esos pensamientos de su mente. Pero solo logro pensar en otra cosa: las alianzas.
Cuando las había recogido ni siquiera se acordó de las inscripciones. Solo había sido hasta esa tarde cuando lo había logrado recordar y se había decidido a revisar lo que Lena le había puesto en la suya.
Había tomado el suyo y le pareció que era un excelente trabajo…
Te llevare a un lugar entre la arena y el olvido…Yulia.
Mas, cuando había tomado el que ella llevaría con la inscripción de Lena, había temblado de pies a cabeza:
Voy a dejarme el corazón sobre la playa de tu piel…Lena.
Habían elegido dos frases de la misma canción! Eso era casi imposible!
Era por ello que había estado tan inquieta todo el resto del día. A penas podía dejar de pensar en que podría significar esta extraña coincidencia. Además de lo que la frase que le dedicaba Lena, claro.
Mejor no pensar en ello.
No podía evitarlo!
Que demonios significaba todo eso? Acaso…acaso era real el amor que Lena quiso decirle que sentía por ella? Por un momento pensó que tal vez en realidad hubiera una posibilidad que Lena realmente tuviera una explicación para su comportamiento cuando terminaron. Podría ser? Podría haber algo que justifique todo lo que la pelirroja le había dicho y hecho? Podría haber justificación para su traición con el miserable banquerito?
-                     NO!
No debería…nada podría justificar eso! Nada! Por más que aun amara a Lena no podría dejarse engañar por segunda vez. El matrimonio que ellas llevarían a cabo seria un negocio. Un simple negocio. Ellas firmarían un contrato ente sus empresas al firmar el acta de matrimonio. Nada más. Ese compromiso ni las ligaba de por vida ni las obligaba a nada. Menos a ella. Lena si tendría que por lo menos serle fiel.
Además…no, no. No debía haber ninguna explicación. Si la hubiera y fuera verdadera ella se sentiría completamente miserable por todo lo que ella también le dijo cuando la encontró con Cresswel. No, si existiera alguna explicación al comportamiento de Lena, Yulia misma nunca se podría perdonar la crueldad con la que la trato. Le había dicho cosas horribles y lo reconocía.
Lena, Lena, Lena! Esa chica siempre había tenido la capacidad de sacarla de mundo con tan solo dirigirle una mirada. La capacidad de destruir su mundo con una mirada y construirlo nuevamente al siguiente segundo.
Por su propio bienestar seria mejor que interactuara con Lena lo menos posible cuando vivieran juntas. La excusa perfecta se la había dado su padre hacia tan solo dos días.  Se lo comunicaría a Lena lo más tarde posible. No quería que Lena tramara nada para cambiar sus planes.
Sus ojos empezaron a cerrarse, lentamente. Había sido un día agitado y el que seguía seria peor. Ni mencionar el siguiente. Seria mejor que durmiera temprano.

Mientras en otra parte del mundo había alguien que no podía cerrar los ojos. Solo podía pensar en que cada vez faltaba menos para poder decir que Yulia…era suya. Bueno…al menos…
-                     Al menos para que mundo sepa que ella es mía y que la amo.
-                     Había podido eludir a la prensa en Rusia. Pero después de la boda no más. Es mas, había dos diarios invitados, uno ruso y otro holandés, a los cuales se les había pedido total discreción y estos con tal de tener la primicia habían cumplido su parte hasta ahora.
Casi podía ver a Yulia con su traje o vestido. Por más que lo había pensando muchas veces nunca había podido decidirse con que mas le gustaba verla. Con que se vestiría su amada? Al final sonreía al pensar que con lo que fuera, Yulia siempre se veía hermosa.
Y al día siguiente la vería después de unos largos días sin siquiera poder oír su voz por teléfono pues la pelinegra se había negado contestar ni devolver ninguna de sus llamadas. Eso la había desquiciado en los últimos días pero ahora no tendría excusa. Ahora tendría que hablar con ella y explicarle porque se había negado a siquiera responder el teléfono a su llamadas.
Mañana en cuanto la viera primero…primero le estamparía un beso delante de sus familias y luego…luego podría darle otro beso…y mas tarde…Tal vez seria mejor no pensar en más tarde porque en esos momentos solo quería pensar en la forma de robarle muchos besos a su niña. Aunque a la susodicha no le gustase la idea.  Ahora si podría dormir, ya tenía con que soñar.


-                     No lo hagas.
-                     Ya no hay vuelta atrás.
-                     Siempre hay solución para todo.
-                     Debo hacerlo.  No puedo hacerle eso ni a mis padres y ni a sus padres…
-                     Me dirás la verdad de una vez por todas?
-                     De…de que…hablas? –rehuyendo la mirada de Andrea.
-                     Si solo se van hacer daño porque seguir con ello?
-                     Porque no soporto la idea de vivir sin ella.
-                     Pero ella no siente lo mismo por ti! –había sentido las anteriores palabras como un puñal atravesándole el alma.
-                     Lo se pero…ella acepto…ella…
-                     Yulia! Reacciona vas derecho a una vida de infierno! Esa mujer te va hacer pedazos! –Dios, pero que estoy diciendo?!
-                     No! Eso no se lo permitiré! Nunca mas me volverá a usar!
-                     Yulia…
-                     No, gracias…yo…es decir…-tomo aire y hablo- Gracias, se que te preocupas por mi pero en realidad es lo mejor. Debo hacer esto por el bien de ambas familias. No solo es un sacrificio de mi parte sino también de la suya. Ella aun debe estar pensando en el banquerito.
-                     Es una tonta –y de pronto se dio cuenta que había hablado de mas.
-                     Como? –pregunto confundida.
-                     Es decir…yo…mmm…que Lena es una tonta porque en realidad…yo pienso que…creo que eres una gran chica –respondió sin mirar a Yulia pues sentía que el rostro se le estaba incendiando.
-                     Jejej gracias -también algo sonrojada-. Te agradezco mucho pensar así de mi…pero…tampoco soy un ángel. He cometido muchos errores en mi vida –mirando hacia el cielo por la ventana del avión-…y a veces creo que Lena es la forma como la vida me esta haciendo pagar por todas las demás chicas a las que hice sufrir.
-                     Fueron muchas?
-                     Jajaj ni siquiera recuerdo cuantas. Si alguna pasara por delante mio te juro que no la reconocería. Hice mucho daño a muchas personas cuando estaba en mi época loca.
-                     Cambiaste por Lena –no pregunto, afirmó.
-                     Si –soltó un suspiro-. Todo fue por ella.
Silencio. Un profundo silencio de dos minutos.
-                     En parte entonces su relación te aporto algo bueno.
-                     Si te soy sincera todo fue perfecto…demasiado perfecto…Incluso el final fue de casi perfecto…
-                     Como? –confundida ante esa afirmación.
-                     Fue perfectamente cruel. Me hizo pedazos el corazón y…
Se detuvo pues sintió como Andrea la había abrazado. Fueron solo segundos de vacilación y entonces no supo como pero sus brazos correspondieron ese abrazo. Sentía tanta calidez y cariño de parte de la castaña que su corazón recordó algo. Y se quedo pasmada. Ese abrazo era tan calido como alguna vez fueron los abrazos de Lena. Sintió su corazón detenerse unos segundos y dejo de respirar. No podía estar pasando lo que creía que estaba empezando a suceder.
-                     Estoy…estoy contigo…siempre contaras conmigo.
Fue la gota que colmo el vaso. Aprisiono entre sus brazos a la mujer que le brindaba esa sensación y se sintió…se sintió…se sintió realmente bien.
-                     Gracias.
Sintió su corazón latir nuevamente y  pudo volver a respirar. Aunque esos saltos que estaba dando el corazón de Andrea la sobresaltaron cuando se percato de ellos, pensó que seria realmente bueno dormir escuchando la música de un corazón latiendo. Cerró sus azules ojos y se dejo llevar por la calidez que le estaban ofreciendo los calidos brazos de su amiga.
Mientras Andrea sentía que su corazón se iba a salir. No entendía que era lo que la había llevado a hacer lo que estaba haciendo. Y menos entendía que Yulia no notara los brincos que su corazón estaba dando. Entonces empezó a analizar la situación y se dio cuenta del pausado y adormilado respirar de su amiga, jefa y posible amor…Amor? Dios! Cerro los ojos para amortiguar el dolor! Donde se había metido?! Estaba en grandes problemas…pero…pero…era Yulia…era ella…
La coloco dulcemente en el asiento del avión y la cubrió con la manta que traía. La miro al rostro y se dio cuenta de la verdad. Si, era cierto, se estaba enamorando  de Yulia.
Y también llego a la conclusión que era un sentimiento no correspondido. Se reprendió a ella misma por lo que estaba sucediendo. No bastaba una vez para que  su corazón aprendiera a no fijarse en personas que nunca la amarían y que estaban profundamente enamoradas de otras personas.
-                     No fuiste lección suficiente Misha…Nada me habría podido preparar para esto que creo que siento por ella…-acaricio la mejilla de Yulia-es tan hermosa…y esta tan enamorada de esa chica…
Cerró los ojos y poco a poco fue acercando sus labios hacia los de Yulia. Deseaba hacerlo, deseaba besar eso labios más que a nada en el mundo.

A dos milímetros escasos de tu boca estoy besándote,
a dos milímetros escasos de mi boca estas besándome.
A dos milímetros escasos de mi boca estas, me estas besando

Pero no lo hizo. El beso cayo depositado en la comisura de los labios de Yulia. No podía hacerle eso. No cuando sabía perfectamente que la pelinegra amaba a la chica con la que al día siguiente se casaría.
Se separo de Yulia y acariciándole la mejilla soltó un suspiro. No había nada que hacer, otra vez le tocaría guardarse lo que sintiera. Estaba segura que aunque se lo dijera, Yulia era demasiado noble como para aprovecharse de eso. No era como…como el. Como Misha. Sonrió. Aunque fuera un imposible esta vez su corazón se había enamorado de alguien que si valía la pena. Quien sabía y quizás algún día…no, mejor no hacerse ilusiones. Yulia estaba a punto de casarse y aunque ella sabía todas las condiciones que habían detrás de ese compromiso no seria capaz de entrometerse…
-                     Nunca digas nunca Andrea…no seria la primera vez que el corazón ganara a tu razón…
Pero es que era tan hermosa y tan…tan…tan Yulia. Se preguntaba como era posible que Lena no viera la magnifica persona que era y la hubiera cambiado por cualquier otra persona. Pensó en que era demasiado tarde para poder hacer algo. Yulia se casaría en unas horas y…y ella ya no podría hacer nada.
-                     Tendré que conformarme con tu amistad…
Soltó un suspiro y una lágrima se deslizo por la blanca mejilla. Ahora solo le restaba callar ese sentimiento que estaba empezando a cobrar fuerza en su corazón y su alma. Apoyo la cabeza en el hombro de Yulia y sin lograr pensar en nada mas en que iba a servir de testigo en un compromiso que uniría a la persona que amaba con otra, se quedo profundamente dormida.

-                     Elena Katina deja de dar vueltas a la sopa y tómatela de una vez! –grito enfadada Inessa haciendo sobresaltar a todos los presentes en la mesa y sobre todo a Lena.
-                     Lo siento mamá, pero no tengo hambre –intentando recuperarse del susto.
-                     Saltarte los alimentos no hará que Yulia llegue más rápido.
-                     Pero…
-                     Inessa tiene razón, hija –dijo Larissa-. Debes alimentarte, casi no has probado bocado en estos días.
-                     Es que…yo… -mirando a su plato.
-                     Inessa tomo aire y respondió mas calmada.
-                     Mi amor, tranquila, todo saldrá bien –tomo la mano de Lena y la apretó.
Lena sonrió débilmente y se llevo una cucharada a la boca. En realidad estaba deliciosa la comida pero todo seria perfecto si…
-                     Miren a quien me encontré por el camino! La novia acaba de llegar! –grito Aleksey, el primo de Yulia, que había llegado hacia dos días.
Inessa y Larissa sonrieron y se dirigieron hacia Yulia que estaba recibiendo los saludos de todos los presentes.
Sin embargo, Lena no se pudo mover. Si no hubiera sido porque Marlene la fue a despertar no reaccionaba.
Amiga! Vamos! Tu futura esposa acaba de llegar!
Eh?! Ah?! Si, si…yo…
Vamos! – la tomo de la mano y la llevo hacia Yulia que aun recibía saludos de todos y era presentada a los familiares presentes de los Katin.
Había pensado lanzarse y llenarla de besos en cuanto la viera, sin importar cuanta gente estaría presente pero ahora que lo pensaba bien no se sentía capaz de hacerlo.
Se formo un silencio bastante profundo cuando Lena quedo frente a Yulia debido a un soberano empujón de Marlene. Todos las miraban esperando sus reacciones cuando se vieran. Todos esperaban unas grandes muestras de cariños después de días sin verse. Pero ahí estaban las dos mirándose y sin saber que hacer.
Entonces la voz de Ekaterina se hizo oír:
-                     Vamos familia. Despejemos el área. Las novias al parecer se sienten algo cohibidas con tantos pares de ojos sobre ellas.
Yulia le agradeció con la mirada a su prima cuando observo que todos se retiraban a sus respectivas mesas. Sin embargo, antes de desaparecer de la escena Marlene hizo algo más por su amiga: volvió a empujarla logrando arrojarla a los brazos de Yulia, quien tuvo que abrirle los brazos a Lena para evitar su caída.
Sentir los brazos de su amada a su alrededor era todo lo que había deseado desde hacia semanas y ahora por fin podía sentirlos. No importaba como pero ahí estaba, en donde debía estar. De donde nunca quiso salir. Rodeo la cintura de Yulia con sus brazos y la abrazo fuertemente.
-                     Estas bien? –pregunto Yulia preocupada.
-                     Si, ahora estoy mejor –respirando el aroma de su niña.
-                     Entonces podríamos…
-                     Dame unos momentos más por favor…solo unos segundos más –cerro los ojos y aspiro profundamente el aroma de Yulia.
-                     Lena…por favor… -sumamente incomoda por lo que estaba haciendo la pelirroja.
-                     Eres mía…mía, mi amor… -no pudo resistirlo más y le dio un beso a una desprevenida Yulia.
El jaleo que armaron los Volkov y los Katin se dejo oír en todo el comedor del hotel, dejando estupefactos a algunos y sonrientes a otros al ver las muestras de afecto.
-                     Ya era hora!
-                     Así se hace primita!
-                     No se come pan delante de los hambrientos!
Pero ni todo aquel barullo detuvo a Lena en su propósito de conseguir que Yulia correspondiera su beso. Y segundos después la pelinegra se rendía y le devolvía con intensidad el beso a la pelirroja.
-                     Hey! Esperen hasta la Luna de Miel!
-                     Hay que rentarles un cuarto para ahorita!
-                     Hey! Más decencia por favor.
Pero todo aquello acompañado con risas de completa felicidad ante el acontecimiento venidero.
Al fin los oídos de Lena se abrieron y al oír todo lo que les estaban diciendo, se separo lentamente de su niña, aunque muy a su pesar. Pero continúo abrazándola y escondió su enrojecido rostro en el hombro de Yulia.
Yulia se sentía de todo menos avergonzada. Y algo parecido a la furia se empezaba a manifestar en su mente y corazón. Aunque disimulo muy bien pues era su rostro el que daba a toda la concurrencia que estaba en el restaurant y nadie debía saber que era lo que realmente sentía. Porque haces esto Lena, porque? , pensó. No lo pudo soportar mas y tomando de la mano a Lena la saco en volandas del comedor y se metió al primer ascensor que vio. Marco el piso en donde estaba su habitación pero no volvió su mirada hacia la pelirroja. Sin embargo, se quedo de piedra al sentir unos brazos rodear su cintura desde la espalda y un calido aliento en su oído.
-                     Te extrañe tanto…quería que me dieras una explicación de porque no quisiste hablarme en estos días…pero no importa, ya nada mas importa ahora que estas conmigo…eso es todo lo que he deseado…y ahora…
Lena no pudo terminar de hablar y Yulia no pudo hacer nada pues el sonido del ascensor al llegar a su destino las interrumpió. Las puertas se abrieron y Yulia tomando una mano de Lena la llevo hacia su habitación. Lena sonreía ampliamente al ver la actitud de Yulia. Si es lo que estoy pensando no me opongo de ninguna manera, pensó sonriente.
Yulia paso la tarjeta y la puerta se abrió. Dio paso a Lena para que esta entrara primero y luego entro ella. Se quedo un minuto en la puerta y tomo aire, eso seria muy difícil. Luego procedió a entrar y encontró a Lena sentada en un sofá. Se veía tan nerviosa, nunca la había visto así: las manos juntas, con la mirada perdida y retorciéndose los dedos.
-                     Todo bien?
Lena se sobresalto y miro a Yulia como si no la reconociera. Luego sacudió su cabeza y sonriendo le respondió:
-                     Si, todo bien.
-                     No hay ningún contratiempo? –sentándose frente a ella.
-                     No, nada. Todo esta bien.
-                     Lena…lo que acaba de suceder…yo…

Como poder recuperar tu amor
cómo sacar la tristeza de mi corazón
mi mundo solo gira por ti...

La pelirroja no la dejo terminar de hablar, se puso de pie y se arrodillo frente a su prometida, le tomo las manos y con una sonrisa cargada de ternura le dijo:
-                     No digas nada. Lo se, perdóname…pero fue inevitable…hace días que no sabia nada de ti…estaba desesperada…pensé que…pensé... –y bajo la mirada.
-                     Que pensaste? –aunque ya lo sabia.
-                     Nada, nada. Como estas tu? Todo bien?
-                     Si, todo bien –soltó las manos e Lena y vio como los ojos de esta expresaron dolor-. Firmamos los acuerdos con tu padre en su integridad. Mañana en cuanto firmemos nuestro matrimonio el cheque con la cantidad requerida será depositada en la cuenta de tu empresa y…
Lena se puso de pie y le dio la espalda.
-                     Basta por favor, basta.

Como sanar este profundo dolor
siento correr por mis venas, tu respiración

Yulia entendió, se puso de pie y se acerco a la ventana de la habitación. Vio el hermoso panorama de la ciudad y continúo.
-                     Tu sabias que esto seria así.
-                     No, no lo sabia…simplemente cuando…firme esos papeles no pensé en nada mas que en que tendría una oportunidad de recuperarte.
-                     Lena…
Antes de poder seguir sintió nuevamente los brazos de Lena rodeando su cintura.

Estoy tan conectada a ti...
que hasta en mis sueños te veo
sin ti yo me muero...

-                     No digas más. Entiendo todo.
-                     Lena…-y no pudo decir más ya que su garganta se cerró al sentir los labios de Lena en su cuello y a la vez algo calido resbalar por este. Esta llorando,  pensó.
-                     Te extrañe tanto, mi amor, tanto que no te puedes imaginar…
No sabía porque no podía apartar a Lena de su lado. No tenía fuerzas para hacerlo, parecía como si todas sus fuerzas la hubieran abandonado.
Sintió los besos de Lena siguiendo su recorrido y no pudo más. Se volvió y mirándola fijamente a los ojos la beso.

Y este corazón que te robaste
cuando te marchaste
tu te marchaste con mis besos
con mis besos y mis sueños

Ni siquiera se dio cuenta como llego hasta ahí, solo sintió como sus pantorrillas chocaron contra el borde de la cama. Que importaba lo que sucediera después? No importaba nada más que estar con ella. Con la mujer que amaba. Yulia era su todo, su mundo su universo y ella era suya, totalmente suya. No podría pertenecer a nadie mas amando como amaba a Yulia. Sintió su espalda tocar el colchón y se sintió feliz: Yulia le permitiría amarla una vez más. Entonces dejo de pensar y se entrego a esos apasionados besos con toda su alma.

Y este corazón que te robaste
cuando te marchaste
tu te marchaste con mis besos
con mis besos y mis sueños

Sintió la tibias manos de Yulia colarse por debajo de su playera y se sintió feliz de poder entregarse una vez mas. Le demostraría a Yulia que solo la amaba a ella, que solo a ella le pertenecía, que jamás amaría a nadie como la amaba a ella. Empezó a revolverle los oscuros cabellos con ambas manos. Cuanto había extrañado hacer aquello. Cuanto había extrañado poder perderse en su cuerpo.

Y este corazón esta latiendo
cada vez más lento
 estoy sintiendo en mis adentros
como el fuego no se apagó...
no se apagó...

No supo como pero ninguna de las dos tenía ropa por encima de la cintura.  Siempre era así. Siempre había sido así. Yulia la hacia olvidarse del mundo, del universo. Por ella el mundo se destruía y ella ni enterada mientras estuviera con su chica de ojos azules. Decidió dejar el papel pasivo e invirtió los lugares. Cuando vio los sorprendidos ojos de Yulia al quedar debajo sonrió y procedió a trazar un camino de besos desde su boca hacia sus pechos. Eran perfectos para ella, para sus manos y su boca. Estaban hechos para ella.  Le dedico especial atención a estos, mientras sentía como Yulia revolvía sus rojos rizos y soltaba gemido tras gemido.

Cómo calmar esta profunda obsesión
cómo le explico a mi alma que se terminó
me estoy volviendo loco por ti...
hasta en mis sueños te veo, sin ti yo me muero...

Sin saber como sintió una enorme fuerza que la lanzó lejos de Yulia pero no fuera de la cama. Se sintió desorientada y no supo que había sucedido hasta que oyó a Yulia moverse por la habitación. Se sentó sobre la cama tratando de encontrar donde se hallaba la pelinegra y la vio a los pies poniéndose su ropa. No pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas.
-                     Yulia…mi amor…yo…
-                     Debo irme.
Se puso de pie rápidamente y la tomo del brazo antes que la pelinegra alcanzara la puerta.
-                     Déjame hablar ahora por favor -suplicando.
Yulia se sacudió bruscamente y antes que Lena pudiera hacer nada mas Yulia salio corriendo de aquella habitación. Lena se quedo con los ojos clavados en la puerta. Había estado a unos momentos de poder volver a amar a Yulia pero…
-                     Oh Dios mío! Por favor, que no me odie mas de lo que ya lo hace…
Se acerco a la cama y cayo sin fuerzas sobre ella. Se llevo las manos al rostro y rompió en llanto.

Y este corazón esta latiendo
cada vez más lento
estoy sintiendo en mis adentros
como el fuego no se apagó...

-                     Yulia?
Dios que pésimo momento para encontrarse con la mejor amiga de Lena. Tomo aire, se paso la mano por el pelo intentando arreglar en algo el desastre que seguro habían ocasionado las manos de Lena y se volvió a saludarla.
-                     Hola, que tal?
-                     Hola. Abajo no tuve oportunidad de saludarte pero ahora aprovecho. Estoy bien, gracias por preguntar. Y tu? –con una sonrisa amistosa en el rostro.
-                     Mmm si, bien. Digo, algo cansada –Por favor que no se de cuenta de lo que paso, pensó.
-                     Lena estaba algo preocupada. Me comento que no se había podido comunicar mucho contigo.
En realidad no hablamos hasta hoy, pensó la pelinegra.
-                     Estuve muy ocupada. Tenía algunos trámites que solucionar antes de llegar. Se lo acabo de explicar a Lena.
-                     Oh, entiendo. Lo siento si soné algo entrometida es solo que…-miro a Yulia y decidió decirle lo que pensaba- me preocupa mi amiga. Me entiendes verdad?
-                     Mmm si, creo que si –sin estar totalmente segura a que se refería la otra morena.
-                     Tu sabes…después de…Bueno eso lo sabes mejor que yo…después de eso temí que su relación jamás volviera a ser la misma.
Yulia se sorprendió. Acaso Lena le había comentado los pormenores de lo que había sucedido entre ambas con aquella chica? Bueno no seria extraño. Sabía que Marlene era muy apegada a Lena así que era obvio. Decidió tantear el terreno y saber hasta donde sabía Marlene.
-                     En que sentido? –sonando mas que casual.
-                     Bueno…tú sabes…no sabia si su relación iba a sobrevivir después del malentendido que tuvieron. Es que…-miro hacia un lado y continuo- Lena es muy terca…siempre se lo dije, siempre le dije que te dijera la verdad. Tuvieron que pasar muchas cosas para que reciñe se atreviera a decírtela.
De que estaba hablando esa chica? Yulia decidió que debía seguir oyéndola, pero debía ser cuidadosa para darle a entender que sabia de que estaba hablando.
-                     Si, yo siempre le pedí que fuera sincera pero ella…
-                     Ella solo te quería proteger, si es cierto.
Ahora si que estaba muy confundida. Definitivamente debía seguir oyendo a esa chica. Entonces preparo su siguiente línea.
-                     Tu lo sabes tod…?
-                     Yulia…
Las tres se quedaron rígidas en sus lugares. Yulia no quiso volverse a ver a la dueña de esa voz y Marlene les dirigió a ambas una mirada en la cual expresa que sabía lo que esas dos habían estado haciendo cuando desaparecieron.
-                     Ejem! Creo que mejor me iré –dijo Marlene.
-                     No, no hay problema. Yo tengo que hacer algunas cosas. Quédate con Lena creo que tienen muchas cosas que hablar aun.
-                     Yulia quiero hablar contigo -hablo Lena, quien aun tenía los ojos algo rojos.
-                     Tenemos mucho tiempo después de la boda. Además, debo hacer unas cosas, nos vemos! –y salio corriendo como alma que lleva el diablo.
-                     Yulia!
Pero no pudo hacer nada por detenerla. Se quedo mirando con tristeza el camino por el cual había desaparecido su niña.
-                     Lena, que esta pasando?
La voz de Marlene la saco de sus pensamientos.
-                     Nada, tuvimos un pequeño intercambio de palabras. Solo eso –mirando a suelo.
-                     A mi no me engañas. Estas bien? –acercándose y abrazándola.
-                     En realidad estoy un poco cansada –correspondiendo el abrazo.
-                     Lo siento, no quiero interrumpir pero Yulia me pidió que le llevase su llave.
La voz de Andrea taladro las sienes de Lena. Se soltó del abrazo de Marlene lentamente y dirigió su mirada hacia la castaña.
-                     Puedes decirle que puede pedírmela a mí. Yo la cuidare no te preocupes. Cuando la necesite que me busque en mi habitación –lo mas calmada posible.
-                     Yo…Yulia…me pidió que se la llevara –algo intimidada.
-                     Dile lo que te estoy diciendo –cruzando los brazos y dando a entender que se iba hacer lo que ella decía.
-                     Mmm esta bien…yo…No se si Yulia se lo dijo pero…
-                     Se que serás su testigo.
-                     Si, solo quería felicitarla por lo de mañana.
-                     Gracias.
-                     Bueno, con permiso señorita Katina.
-                     Lena, ahora puedes llamarme Lena.
-                     Mmm yo…me sentiría mas cómoda diciéndole señorita Katina, si a usted no le incomoda claro.
-                     De hecho si me incomoda, por favor dime Lena.
-                     Como usted…
-                     Ejem!
-                     Como digas Lena. Con permiso.
-                     Adelante.
Andrea se retiro algo amedrentada por la mirada de Lena y es que esta había estado cargada de un profundo desafió. No, definitivamente no se atrevería a competir con esa mujer, no podría, no quería. Prefería conservar su vida a buen recaudo.
-                     Casi te la comes, amiga.
-                     No me da buena espina.
-                     Pero es la testigo de Yulia.
-                     Eso no significa nada. Si vieras como la mira…si se esta haciendo ilusiones con mi mujer será mejor que las vaya olvidando porque Yulia es mía.
-                     Jajaja!
-                     De que te ríes?!
-                     Dios Lena! Que posesiva que eres!
-                     Cuando se trata de mi niña me desconozco frente a ese tipo de mujeres.
-                     Parece una chica bastante amable.
-                     De buenas intenciones esta lleno el infierno. Tengo mis razones para pensar lo que pienso.
-                     Yulia te ha comentado algo?
-                     No, pero…
-                     No pienses cosas raras amiga. Confía en tu mujer –riéndose con ganas.
-                     No se como dije eso…-algo apenada por haberse expresado así.
-                     Bueno en realidad a partir de mañana será así.
-                     Si, al fin –cerró los ojos y sonrió…a pesar de todo.
-                     Que paso? Porque discutiste con Yulia?
-                     Unos intercambios de ideas.
-                     Nada serio verdad?
-                     No, nada. Sacare la llave de Yulia y nos iremos a mi habitación?
-                     No querrás comer nada mas?
-                     No, nada. Se me quito el hambre.
-                     Claro después de haberte almorzado a Yulia que hambre vas a tener! –partiéndose de risa.
Lena se puso muy roja y entro a sacar la mentada llave.

-                     Intento seducirte?
-                     Bueno en realidad…casi lo consiguió –sintiendo su rostro arder.
-                     Es muy hermosa. No me sorprende que nadie se le pueda resistir –y después se mordió la lengua en señal que se arrepentía de lo que había dicho. Miro a Yulia y no se sorprendió que esta le dirigiera esa mirada de sorpresa.
-                     No sabia que te gustaran las mujeres –casi sonriendo pero muy sorprendida.
-                     Mmm yo…tampoco lo sabía pero nunca me he cerrado a nada. Supongo que…
-                     Te gusta Lena? –ahora algo seria.
-                     …-La que me gusta eres tu! - No, no, para nada. Solo…en realidad era un comentario al aire. Hay que reconocer que es muy linda. No por nada los fotógrafos se la viven intentando conseguir fotos…de ambas. Más ahora que saben que están juntas.
-                     Bueno si. Es verdad. Es muy hermosa pero eso solo es una fachada.
-                     Me lo has repetido hasta el cansancio.
-                     Jajaj tengo el presentimiento que quien se esta cansando de oírlo eres tu.
-                     Jajaj bueno en realidad no es que me este cansando sino que veo cuanto te duele decir eso y no me gusta verte así.
-                     Te preocupas mucho por mí, pero tranquila, estaré bien.
-                     Eso espero. Me siento un poco culpable sabiendo que mañana contribuiré a esta farsa que esta por concretarse.
-                     No se si sea en verdad una farsa. En realidad la quiero…-y cerró los ojos como si admitirlo le doliera- y la idea de pasar la vida a su lado me es sumamente tentadora…
-                     Pero?
-                     No creo jamás poder olvidar que me engaño y me uso de la peor manera que se podría hacer con cualquiera.
-                     Hay alguna posibilidad que todo haya sido un error?
-                     No. No y realmente debe ser así. No podría…no…
-                     Por que?
-                     Si esa casualidad, por remota que fuera, tiene posibilidades de ser cierta…yo no podría con mi conciencia.
-                     A que te refieres? –extrañada.
-                     Cuando terminamos yo…yo le dije cosas horribles…si llegara a saber que ella ocultaba su dolor mientras yo le decía esas cosas horribles…no…debe ser verdad…debe ser verdad.
-                     A veces me da la sensación de ver un sentimiento muy profundo en sus ojos cuando te mira –mirando hacia el piso.
-                     Es una maestra de las apariencias.
-                     Como?
-                     Durante todo el tiempo que estuvimos yo también vi esa preocupación, esa devoción, ese amor que decía tenerme reflejados en su mirada…pero nada era cierto.
-                     Yulia…
-                     No hablemos mas del asunto! –poniéndose de pie de un brinco y riendo.
-                     Esta noche tengo que divertirme! Jajaj ser mi ultima noche de soltera! Después de esto solo podré divertirme a escondidas jajaj! Dios que horror! Mujer casada! Bueno como sea, mi vida seguirá pero a mantener las apariencias.
-                     Jajaj estas loca!
-                     Si y tu me vas a seguir en mi locura.
-                     Claro! No por nada soy tu madrina!
-                     Vamos a tumbarnos la cuidad! Ámsterdam prepárate!
-                     Excelente! Marlene no pudo prepararme una despedida de soltera como es debido con tanto apuro así que las acompañaremos.
-                     Tanto Yulia como Andrea casi se caen de sus lugares al oír la animada voz de Lena a sus espaldas.
-                     Claro! Será divertido! Nunca me he dado el gusto de perder la cabeza por una vez en mi vida y como la ceremonia no será sino hasta la tarde hay muchas horas para que las novias y las madrinas se recuperen de la resaca que seguro conseguiremos –acompaño muy animada Marlene.
Andrea y Yulia se miraron y tragaron con dificultad. Ahora quien las libraría del asunto?
-                     Bueno…yo…en realidad solo…solo pensaba en ir a tomarme unas copas…y…-Yulia volteo a ver a Lena e intentaba disminuir la emoción de sus palabras pero le estaba costando con la mirada tan fija que le estaba clavo su prometida.
-                     No importa, te acompañare, no hemos podido estar juntas todo este tiempo así que puedo consentirme el verte el día anterior a la boda.
Andrea se unió a la conversación cuando se volvió a mirar al otro par.
-                     Bueno…no dicen que es de mala suerte que…?
-                     Oh, vamos! No somos tradicionalistas verdad? A mi las costumbres por aquí –e hizo el gesto de arrojar algo por encima del hombro.
-                     Jajaj claro, además quiero estar junto a mi chica –riendo se de la ocurrencia de Marlene mientras se colocaba al lado de Yulia y tomaba su mano.
-                     Lena…yo…
-                     No hay mas que decir en la noche saldremos las cuatro y aprovecharemos de conocer más a nuestras madrinas. No han tenido la oportunidad, verdad Marlene?
-                     No, amiga. No se ha dado la ocasión.
-                     Andrea te presento a Marlene, mi testigo. Marlene te presento a Andrea, la testigo de Yulia.
-                     Mucho gusto –dijo Andrea mientras le daba la mano a Marlene. Con lo que no contó fue que esta la abrazo y le dio un beso bastante sonoro.
-                     Muchísimo gusto! Presiento que tu y yo nos llevaremos muy bien! –riendo y sin soltar el hombro a una sorprendida Andrea.
-                     Mmm si, claro..por que no?
-                     Hecho. Ahora, mi amor, podríamos conversar unos minutos por favor? –mirándola con una carita a la que Yulia no podía decir que no.
-                     Mmm yo…este…Andrea y yo teníamos que…que hacer algo…
-                     Será muy urgente Andrea? –pregunto Lena a la mencionada.
-                     Auch...mmm…no…cla…claro…claro…que no! –poniéndose misteriosamente roja ya aguantando la respiración.
-                     Bueno vayan muchachas tienen que conversar, no? Ay, el amor, el amor. Adelante.
Yulia se pregunto porque Andrea parecía increíblemente adolorida. Pero después solo pudo despedirse con un simple hasta luego porque Lena se la estaba llevando a rastras.
-                     Nos vemos en la noche chicas! –dijo al final la pelirroja mientras desapareció con Yulia en dirección hacia las habitaciones.
Una vez que las novias desaparecieron Andrea salto lo mas lejos posible de Marlene y empezó a sobarse algún lugar en su espalda.
-                     Por que demonios hiciste eso?! –recrimino enfadada a la pelinegra.
-                     Que? Te dolió? Jajaj lo siento, como no entendías la indirecta de Lena pensé que entenderías la mía.
-                     No tenias que hacerlo tan fuerte.
-                     Jajaj lo siento. Parece ser que me pase. Déjame ver si no te deje marca –acercándose y levantándole la playera a Andrea, quien dio otro salto alejándose de la, para ella, extraña amiga de Lena.
-                     Que te pasa? Estas loca?! –exclamo enrojeciendo.
-                     Jajaj vaya! Pero que gruñona! Solo quería ver si te había dejado una marca notoria.
-                     No es necesario, ya esta pasando el dolor –aun sobándose.
-                     Que delicadita.
-                     Es una zona que es muy sensible por si no lo sabes.
-                     No, no lo se.
No había terminado de hablar cuando Andrea se le acerco y le pellizco el mismo lugar. Cuando Marlene sintió el apretón al lado de las costillas al inicio no sintió nada pero una vez que pasaron tres segundos un dolor agudo se apodero de ella y empezó a sobarse la zona.
-                     Eh! Ya ves que duele –riéndose de la cara de Marlene.
-                     Ya, vale, te creo. Dios, jeje si duele. Pero bueno fue por una buena causa.
-                     Una buena causa?
-                     Ellas deben hablar de muchas cosas aun.
-                     Hablar? Hasta hace un momento tu amiga lo único que quería hacer era violar a la mía –nuevamente se había ido de lengua. Se tapo la boca arrepintiéndose inmediatamente de lo que había dicho.
-                     Jajaj bueno tampoco le veo mayor problema a eso. Ya están grandecitas como para que se les este controlando cuando se deben o no reproducir –sin perder la sonrisa del rostro.
-                     Recién mañana…
-                     Jajaj la única diferencia entre hoy y mañana es que después de mañana ambas tendrán el consentimiento de sus padres, de Dios y de la sociedad de dormir juntas. Si antes se han saltado esa norma no creo que sea una falta grave. Yo misma estoy viviendo en libre unión con mi novio.
-                     No me refería a eso. Me estas tomando de mojigata y no es así.
-                     Entonces?
-                     Me refiero a que creo que tu amiga lo que menos quiere es conversar –riendo a continuación.
-                     Creo que eso solo les concierne a ellas.
-                     Creo que Yulia aun no esta lista para eso.
-                     Jajaj y tu como lo sabes? –mirándola sospechosamente.
-                     Mmm…yo…me ha dicho que aun tiene algunos temas por aclarar con Lena.
-                     Si, es cierto. Pero esas dos se aman como nadie más. Podrán superar esos pequeños malos tramos en su relación.
-                     Si tú lo dices…-dando a entender que le daba por su lado.
-                     No las has visto desde el inicio.
-                     Como?
-                     Te contare la historia.
-                     Yulia ya me la contó.
-                     Desde su punto de vista, Yulia no sabe nada acerca de la época de la escuela. A lo sumo lo que Lena le debe haber contado, que seguro no es mas que lo necesario.
-                     Hay mas?
-                     Mucho mas, mucho mas. Después de que te lo cuente todo, sentirás que al firmar para atestiguar el compromiso de esas dos no podrás estar haciendo nada más que lo mejor.
-                     Mmm? –sonando no muy convencida pero en realidad se moría de curiosidad de saber la otra versión de la historia.
-                     Vamos te invito un helado.
-                     Un helado? –riendo.
-                     No puede ser una copa porque es muy temprano y mas tarde ya nos embriagaremos.
-                     Jajaj ok –dejándose llevar al restaurant del hotel.
-                     Todo comenzó cuando…

Que mala suerte! No podría haber tenido peor suerte! Y no es que sus suegros le cayeran mal pero en realidad  en esos momentos deseaba pasar unos minutos a solas con Yulia. Aunque sea tan solo para que esta le cuente cualquier cosa, pero tenerla para ella sola unos momentos. Aunque le hablara del maldito trato que habían firmado entre sus dos empresas. No importaba pero quería oír su voz. Pero ahí estaban en la habitación de los padres de su novia que las habían interceptado saliendo del ascensor y las habían invitado a pasar a su pieza.
-                     No sabes cuan contentos estamos por esta decisión Lenita.
-                     Muchas gracias Larissa.
-                     Siempre supe que Yulia muy dentro de esa cabecita loca sabría hallar a la persona perfecta para poder pasar por el resto de su vida con ella y no me equivoque.
-                     En realidad quien ha tenido la suerte de hallar a Yulia he sido yo, Oleg.
-                     Vamos papá. Lena ya sabe todo eso.
-                     A lo que se refiere este viejo, hija –dirigiéndose a Lena- es que sabe perfectamente que Yulia es un reflejo de el mismo cuando era joven y que tuvo la suerte de toparse con quien te habla y siempre esperó que su hija tuviera la misma suerte. En realidad yo siempre temí que mí Yulita hiciera uso de lo que hubiera heredado de mí y eligiera a alguien que le diera tantos dolores de cabeza como me los dio a mí este viejo que esta a mí lado –dando una palmada en la pierna de Oleg.
-                     Gracias por lo que me toca, mujer.
-                     Pero al parecer algo bueno saco de su padre y eligió lo mejor.
-                     Gracias por lo que me toca mamá –mosqueada con las alabanzas hacia Lena y piedras para ella.
-                     Pero es cierto mí amor.
-                     Será todo lo contrario Larissa. Como les dije he sido yo la afortunada de hallar a Yulia en mí camino –tomo la mano de su prometida, la beso en los nudillos y sin dejar de mirarla continuo-. He tenido mucha suerte y les juro que estoy impaciente porque llegue el día de mañana y poder decir…que es mí esposa.
-                     Jejej me haces apenar –dijo la pelinegra sin saber que más decir pues debía seguir actuando y le estaba molestando tanto cinismo de parte de Lena.
-                     Han pensado ya en bebes?
Ambas se miraron a los ojos por unos segundos y respondieron.
-                     No.
-                     Si.
-                     Jajaj decídanse –dijo riendo el padre de Yulia.
-                     En realidad lo hemos dejado en stand by por la boda. Pero si, definitivamente deseo tener un bebe con Yulia y espero que sea pronto.
Yulia frunció el ceño. Eso no era lo que le había dicho hace solo unos meses.
-                     Debemos de solucionar algunos pendientes antes de pensar en hijos, papá.
-                     Como qué? –se pregunto extrañada Larissa.
-                     Muchas cosas mamá.
-                     Pero…no se a que te refieres hija. No hay ningún problema, verdad? –mirándolas algo preocupada.
-                     No, no te preocupes Larissa. No hay ningún problema es solo que –dejando de lado sus deseos accedió a darle la razón a Yulia- es cierto. Aún debemos solucionar algunas cosas relacionadas a nuestros trabajos.
-                     Oh, claro, entiendo. Pero no lo dejen de lado mucho tiempo. Es mejor tener a los hijos algo joven, no tanto, pero es lo mejor para poder disfrutarlos siendo joven y fuerte. Más aún porque a ustedes no les detiene lo que a la mayoría de parejas que recién empiezan.
-                     El dinero? –pregunto Yulia.
-                     Si, así es.
-                     El hecho que nuestros padres tengan dinero no quiere decir que…-la pelirroja fue cortada por Oleg.
-                     No, ni lo digas, hija. Será un placer para nosotros. No trabajamos sino para nuestras familias y la verdad es que si no es así…para que sino?
-                     Papá…
-                     Si es por eso, como le recalque a mí hija el día que me contó acerca de su relación, por eso ni se preocupen. Además, Yulia tiene un muy buen sueldo, cuenta con la herencia de su abuelo y además si hiciera falta no dudaría en ayudarlas en ese aspecto. Yulia es mí única hija y quiero ver a mis nietos antes de morirme.
-                     Hierba mala nunca muere, mí vida -añadió Larissa riéndose.
-                     Gracias amor, yo también te amo.
-                     Jajaj ahora se a quien saco su sentido del humor Yulia.
Dijo Lena disimulando el dolor que sentía en esos momentos. Había recordado lo que Yulia le había dicho acerca de la supuesta mala reacción de su padre cuando le contó acerca de ellas. Ahora sabía que Oleg había estado encantado con su relación. Entonces su pensamiento se reafirmo: nunca fue suficiente todo el amor que le dio a Yulia para que esta estuviera convencida de el. Miro a Yulia y esta desvió la mirada. No la culpaba, ahora solo quería empezar de nuevo y hacerla feliz.
-                     Mamá, papá, nos retiramos. Quiero descansar un poco. El viaje fue muy pesado.
-                     Por Dios, Yulia! Ni yo que estoy viejo.
-                     Si papá pero tú viniste durmiendo todo el camino.
-                     No es mí culpa que Andrea y tú se la hayan pasado de cotorras todo el viaje.
-                     Jajaj como sea nos retiramos –tratando de eludir la mirada de Lena lo mas posible.
-                     Esta bien. Vayan y descansen. Mañana será todo muy agitado.
-                     Con permiso –poniéndose de pie con Yulia.
-                     Adelante chicas.
Se retiraron y Yulia se dirigió hacia su habitación seguida por Lena a unos pasos detrás suyo.  Cuando llego recordó que la pelirroja tenía su llave y la miro.
-                     Si, la tengo conmigo.
-                     Por favor, necesito descansar.
-                     Si.
-                     Se acerco a abrir la puerta y dejo pasar a Yulia. Cuando esta sintió que la puerta no se cerro se volvió hacia ella.
-                     Que?
-                     Puedo pasar? –mirando al suelo.
-                     Será mejor que no –acercándose para recibir su llave.
-                     Por favor, no haré nada que tu no quieras. Déjame estar contigo –tomando su mano sin darle la tarjeta.
-                     Lena…-sintiéndose muy cansada.
-                     Ni siquiera me acercare a tu cama. Solo quiero velar tu sueño. Estas muy cansada, lo se, se te nota en los ojos. Por favor, déjame cuidarte…
Yulia dudo unos segundos pero dado que estaba muy cansada no quiso discutir.
-                     Esta bien. Pasa y ponte cómoda.
-                     Gracias –y quiso abrazarla pero se contuvo.
Ambas entraron y mientras Yulia entraba al  baño para ponerse su pijama, Lena se acomodo en el sofá mas cómodo que encontró. Cuando Yulia salio la vio dirigirse, sin siquiera dedicarle una mirada, hacia su cama y recostarse en ella.
-                     Hazte a un lado y déjame arroparte.
Yulia se asusto tanto que casi salta hasta el techo pues ya tenía los ojos cerrados y no había sentido acercarse a Lena. Hizo lo que la pelirroja le pidió y esta la arropo. Entonces la pelinegra recordó momentos anteriores cuando sucedía lo mismo. Entonces sucedió lo que siempre pasaba antes: Lena se sentaba a su lado y le acariciaba el cabello hasta que se quedara dormida.
-                     No lo hagas –tomando la pecosa mano que se dirigía a su cabeza.
-                     Por favor.
-                     No, estas yendo demasiado lejos.
-                     Esta tan mal querer cuidarte?
-                     Por favor, sabes a que nos llevara esto.
-                     Y seria tan malo? Yulia te amo y quiero que mañana cuando hagamos nuestros votos estés totalmente convencida de ello.
-                     Tú te encargaste que no te creyera eso que dices.
-                     Pero ahora te digo que es verdad. Por favor, créeme.
-                     Lena…estoy cansada…por favor –cerrando los ojos en señal de cansancio.
-                     Duerme, solo estaré aquí velando tu sueño.
-                     Por que haces todo esto? No esta nadie para que actúes como la novia devota que todos creen que eres.
-                     Soy una mujer que esta muriendo de amor por ti, eso es todo.
-                     No quiero seguir escuchando mentiras. Será mejor que te vayas.
-                     No diré más pero no sigas diciendo que es mentira el amor que siento por ti.
-                     Entonces no hables más de eso.
-                     Esta bien. Duerme, solo duerme –y se mordió los labios para no añadir las palabras mí amor.
Yulia se dejo llevar por todo el cansancio acumulado de los días pasados y se quedo dormida en unos minutos.
Cuando Lena pudo comprobarlo acerco su mano hacia los cabellos de su amada y empezó a acariciarlos mientras susurraba:
-                     Eres tan hermosa…y te amo tanto…–se acerco y rozo suavemente sus labios con los de Yulia-. Por que me mentiste? Por que? Tu padre nos apoyaba…Nunca fue suficiente todo lo que te di?
-                     No lo resistió más. Se fue quitando todo hasta quedarse con su ropa interior y la playera que la cubría hasta el abdomen. Se recostó junto a Yulia, cubrió sus cuerpos con las mantas de la cama, recostó su cabeza en el pecho de su niña y la abrazo. Minutos después se quedo profundamente dormida.
Cuando Yulia despertó lo primero que le ordeno el cuerpo fue estirarse pero no lo pudo hacer. Cuando se dio cuenta del porque abrió los ojos rápidamente y miro a su lado. Al encontrarse con esa cabellera roja lo único que pudo hacer fue mirar a un lado en un gesto de cansancio.
Se preguntaba hasta cuando Lena dejaría de intentar de engatusarla con esa falsa pose de novia devota y enamorada que ponía. Suspiro cansada. A pesar de todo tener el cuerpo de Lena a su lado no le resultaba desagradable. El calor que emanaba le resultaba sumamente reconfortante y muy a pesar de lo que su cabeza dictara no quería levantarse.
Que hago contigo, Lena? , pensó. Seria tan fácil dejarse llevar y sucumbir a los encantos de la mujer que tenía en sus brazos pero no podía. No quería volver a caer en el mismo error dos veces. No podía permitir que Lena volviera a tener el completo control de ella y la usara a su antojo. No, ella merecía algo mejor y aunque por ahora la quisiera sabia que solo era cuestión de tiempo para dejar de lado ese sentimiento que tanto daño le hacia. Con el pasar del tiempo todo se calmaría, cada una tomaría su camino y ella podría hacer su vida. Con algo de suerte encontraría alguien más y por fin podría formar la familia que deseba tener en un futuro. Pero solo después de asegurarse que ese alguien la quisiera por lo que era, no porque su cuenta bancaria se viera tan atractiva.
Cuanto hubiera deseado que fuera con la mujer que dormía en sus brazos con quien pudiera hacer esos sueños realidad. Cuanto lo había deseado. Pero también debía agradecer que Lena se mostrara tal como realmente era antes de que ya no pudiera controlar la situación.
Desvió su atención hacia la ventana y noto que ya había anochecido. Al parecer las ganas de salir a divertirse se le habían ido. A decir verdad, prefería quedarse a descansar pues sabia que al día siguiente las cosas iban a estar algo agitadas y requería estar con la batería al cien por ciento.
Miro nuevamente a Lena y su mano, sin ordenarlo ella, se dirigió hacia la pecosa mejilla.
-                     Esta tibiecita.
Lena se revolvió un poco y Yulia aparto la mano rápidamente. Sintió como la pelirroja apretó más el abrazo y dijo en un susurro:
-                     Yul…
Abrió mucho los ojos y se pregunto con que estaría soñando la pelirroja. De repente los ojos de la chica se abrieron lentamente y se dirigieron a los de ella. Fueron solo cinco segundos pero fueron demasiado tensos para ambas. Hasta que vio la sonrisa de la pelirroja formarse tímidamente recién pudo respirar, mas no pudo corresponder esa sonrisa.
Lena al notar que su gesto no era correspondido, bajo la mirada y escondió el rostro en el pecho de Yulia. Entonces sintió como esta hacia un esfuerzo por levantarse de la cama y se asusto. No quería dejarla ir, no ahora que la tenía tan cerca, entonces apretó más el abrazo.
-                     No me dejes, por favor.
-                     Necesito ir al baño.
-                     Regresaras conmigo?
-                     Lena por favor…
-                     Por favor tu! Solo si prometes regresar conmigo…por favor...-con la voz quebrándosele.
-                     Esta bien.
Entonces con mucho miedo Lena aflojo el abrazo y vio como Yulia se dirigía hacia el baño. Dos minutos después regresaba a la cama pero se acostó tan lejos de ella como pudo y dándole la espalda. Eso le dolió, entonces se acerco y paso su brazo por sobre la cintura de Yulia. La noto tensarse pero no retiro su abrazo.
-                     Cuando…cuando podremos hablar de lo que tenemos pendiente?
-                     Mañana después de la boda.
-                     Esta bien –resignada.
Entonces con su mano libre empezó a acariciar el cabello de su chica.
-                     Por favor no hagas eso.
-                     Por que? –dolida.
-                     Te lo estoy pidiendo, solo por eso.
-                     Te incomoda?
-                     Si.
-                     Lo siento –retirando su mano.
Se quedo observando la espalda de Yulia y recordó cuantas veces había recorrido con besos esa zona. Intento contarlas pero no pudo, habían sido demasiadas veces. Incluso ni siquiera podía contar con los días que había estado juntas porque habían días en que habían hecho el amor mas de una vez o ninguna. Los recuerdos la abrumaron y haciendo acopio de toda su fuerza tan solo reposo la frente en la espalda de Yulia.
-                     Perdóname por favor, perdóname y quiéreme…yo haré lo que me pidas –con voz cansada.
Yulia se tenso al sentir la proximidad de Lena y más aun al oírla. Que quería decir con eso? Seria mejor aparentar no haberla oído, cerro lo ojos y se dejo llevar por el aun presente cansancio.
Lena sintió que Yulia ya se había relajado y asumió que se había dormido. Pero también sabía que esto no había sucedido sin antes haberla oído. La había ignorado. Que mas podría hacer? Ya lo único que le restaba era decirle la verdad y eso solo suponía que Yulia podría creerle. Era injusto! Ella la quería. La adoraba. Era su vida! Como no podría verlo en sus ojos, en sus gestos en todo lo que hacia?! No, a partir de ahora debía tomar otra actitud! Ya no podía seguir rebajándose y dejando que Yulia la humillara. Después de todo no era la única culpable. Ambas habían cometido errores fundamentales para que se diera la situación que estaban viviendo y ella actuaba como si fuera la única responsable. Si después de la conversación que tendrían, Yulia seguía con su actitud ofendida pues…pues ella ya no haría nada. Ya estaba cansada de pedir perdón! No señor! Ya no…pero Yulia…Dios! Respiro profundo y se dijo que no estaría mal disfrutar esa ultima noche. Ya mañana le mostraría a su prometida que su tiempo de bajar la cabeza había terminado. Por ahora abrazo fuerte a Yulia y se dejo llevar por el sueño.

Se quedo mirando hacia la persona que tenía al lado y esta le devolvió la mirada. Ambas miraron hacían el lado opuesto y se llevaron las manos al rostro.
-                     Esto no debió pasar –al mismo tiempo.
Ambas se callaron nuevamente. Entonces la morena hablo.
-                     Esto fue una completa locura…apenas te conozco…y no me gustan las muje…
-                     No creas que yo me siento de las mil maravillas -respondió la castaña. Que demonios hice! , pensó.
-                     Pero anoche no dejaste de gritar mí nombre –sin querer sonar tan ofendida.
-                     Cállate! –y le lanzo una almohada.
Entonces Marlene se le fue encima y empezaron a forcejear. Momentos después se quedaron mirando y se besaron apasionadamente. Era un beso fiero, violento, sus manos empezaron a arañar sus pieles y solo fue el sonido de la puerta siendo tocada lo que las hizo saltar a cada una hacia extremos opuestos de la cama. Se quedaron horrorizadas mirando la puerta y sin hacer ningún ruido.
-                     Marlene puedo pasar? –hablo algo fuerte la pelirroja.
Al no recibir respuesta alguna. Decidió que seria mejor dejar a su amiga seguir descansando. Entonces se encogió de hombros y se dijo que más tarde podría contarle el agradable desayuno que había pasado con Yulia. Suspiro y se dio vuelta.
Las dos personas que estaban dentro de la habitación cayeron rendidas a la cama y como siempre fue Marlene la que debía empezar a hablar.
-                     Hagamos responsable de nuestros actos al alcohol.
-                     Si no hubieras pedido ese Martini doble para esperar a las chicas nada de esto hubiera pasado.
-                     Quien hubiera dicho que detrás de esa pose de señorita intelectual se escondiera alguien que se mueve como te movías anoche en el antro.
-                     Estaba ebria y fuiste tu quien me arrastro a ese lugar cuando te cansaste de esperar a las chicas.
-                     Pero tú no te negaste ni sugeriste que las fuéramos a buscar.
-                     Pero tu…
Así siguieron lanzándose acusaciones durante al menos diez minutos, que fue cuando Marlene se puso de pie sin mayor vergüenza acerca de su desnudez y se empezó a vestir. Dejando en el acto a Andrea con la boca abierta y sin poder quitar los ojos de ese cuerpo.
-                     Olvidémoslo. No paso nada aquí.
Andrea sacudió su cabeza para digerir esas palabras. Sintió algo extraño revolverle el estomago pero haciendo gala de la mayor testarudez del mundo respondió lo mismo.
-                     Si, olvidémoslo, nada paso –se levanto para empezar a vestirse.
De lo que la castaña no se dio cuenta fue que la morena se la estaba comiendo con la mirada.
-                     Que? –cuando se volvió y vio a la morena pensativa, mirando a la nada.
-                     Estaba pensando en mí novio y si tal vez tú también tenías pareja.
-                     Anoche te dije que no. Por ese lado al menos no tengo cargo de conciencia.
-                     Eso quiere decir que yo si, verdad?
-                     Eso solo lo sabes tu –se puso la chaqueta y se dirigió hacia la puerta.
Se detuvo al sentir que Marlene le tomaba la mano.
-                     Olvidémoslo. Aquí no paso nada. Nadie tiene porque enterarse.
-                     Andrea entendió el sentido de esas palabras y sonrió amablemente. Marlene sintió que se le formaba un nudo en el estomago al ver esa hermosa sonrisa.
-                     No te preocupes no diré nada. Yo también no deseo que se sepa.
Se acerco, le dio un beso en la mejilla y salio de la habitación diciendo:
-                     Gracias, la pase bien.
-                     Yo también –le dijo a nadie la pelinegra.
Luego cayo en la cama con la toda la elegancia de un saco de papas y ahogo un grito. Se había metido en un gran lío.

Las siguientes horas fueron un loquerío total para todos. Especialmente para las dos novias y las personas que las ayudaban.
Sin pensarlo siquiera solo faltaban cuarenta y cinco minutos para la hora pactada para iniciar la ceremonia y aun no terminaba de arreglarse. Pero eso no se debía a algún atraso ni nada. Sino a que ella misma estaba demasiado distraída y pensando en lo que vendría desde ahora. Se preguntaba una y otra vez porque no podía definir lo que sentía. Había llegado la hora y se casaría con el amor de su vida en unos momentos más y aun no sabía si estaba muriendo de tristeza o alegría. Tan pronto la invadía una enorme alegría, la cual le infundía valor para echar andar su plan de reconquistar a Yulia…como se llenaba de miedo al recordar las palabras de Yulia cuando terminaron. Tendría alguna oportunidad de ganarse nuevamente el corazón de su adorada pelinegra? Al menos podría recuperar su confianza?
-                     Que sucede hija?
Su madre la saco de sus pensamientos.
-                     Eh? No nada…solo estoy pensando en muchas cosas –y mostró una sonrisa que no convenció a nadie.
-                     Lena si no estas segura…
-                     La amo mamá –dijo con convicción.
No mentía, la amaba tanto que había decidido aceptar lo que fuera…una vez más. Cuantas veces más se arrastraría por migajas de afecto que Yulia le regalara? Había perdido la dignidad…lo había perdido todo el día que había perdido a Yulia. La decisión de anoche de no dejarse pisotear mas por Yulia había perdido fuerza con el paso de las horas. Sabía que no podría. No tenía fuerzas para resistir parada la fuerza de su huracán personal.
-                     Mí amor…no dudo eso…solo que no tienes una expresión muy alentadora en tu rostro. Se que no me equivoco, verdad? Que sucede? Puedes confiar en mí.
-                     Estoy muy nerviosa eso es todo –e intento sonreír con mas convicción.
-                     Esta bien, sigamos –concluyo Inessa pensando que tal vez imaginaba cosas.
-                     Al fin! Si lo había traído! Estaba segura solo que lo había guardado tan seguro que ni yo misma lo recordaba –dijo Marlene entrando apresuradamente a la habitación, logrando al mismo tiempo hacer reír a Lena.
-                     Bueno entonces…-dijo Inessa- ya están las cuatro cosas: algo prestado, algo usado, algo azul y….
-                     Algo regalado! –dijo colocándole un hermoso brazalete con dije de delfín en la mano a Lena-. Significa amistad, amiga. Siempre contaras conmigo, siempre –y ambas amigas se abrazaron.
-                     Gracias, significa mucho para mí que hayas podido venir.
-                     Esto no me lo perdería por nada del mundo. Al fin Volkova se decidió a hacer las cosas bien.
-                     Jajaj que cosas dices Marlene?
-                     Nada, nada. Me pregunto cual seria la expresión de miss Smith de saber que sus dos alumnas predilectas se casaran el día de hoy jajaj.
-                     Jajaj yo creo que prefiero no saberlo. Ya esta! Como me veo? –dijo al ponerse de pie para que Marlene y su madre la vean.
-                     Desde la tela hasta el modelo iban en perfecta armonía con la figura de la novia: blanco como la nieve rusa, una argolla sosteniendo la parte superior y desde abriendo paso a la tela por el tórax y sin cubrir nada por la espalda, dejándola totalmente descubierta hasta el final de la espalda cuando ya se unía la tela de la parte baja que llegaba hasta cubrirle casi en su totalidad los pies y dejando lucir una cola relativamente pequeña. El cabello suelto, lacio y brillante. Para terminar adornando la cabeza un tiara plateada que a perfecto juego con el vestido.
A Inessa se le inundaron los ojos de lágrimas y Marlene se quedo muda. Ese vestido le quedaba…más que perfecto.
-                     Tan mal estoy?
-                     Oh, por Dios, mí amor! Estas bellísima!
-                     Amiga…no te quieres casar conmigo?
-                     Jajaj! Gracias!
Ojala a Yulia también le gustara.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
;