Anécdotas es una serie de one-shots que iré publicando intermitentemente. Historias del día a día. Algunos si estarán relacionados, otros serán independientes. Ojalá les guste.
Por cierto, actualizaré de preferencia los fines de semana. y gracias por sus comentarios =)
Saludos, disfruten su domingo :)
Vaya, había amanecido soleado. Demasiado para mi gusto. Prefería un día algo frío, de ser posible con alguna ligera garúa pero sin que esta llegue a formar barrizales en las calles.
Como detestaba el barro. Bueno más que el mismo barro en si, el hecho de que ensuciaba los zapatos.
Que manía! Me encantaba llevar los zapatos pulcros. Qué cosas. Con esos extraños pensamientos me aparté de la ventana de mi sala.
A quien se le podría ocurrir pensar en la pulcridad de los zapatos iniciando un domingo, que la mayoría calificaría de hermoso.
Solo a mí.
Soy una criatura extraña.
- Lo admito –soltando un profundo suspiro.
Estoy loco
Yo ya no puedo entender
La gente esta tan dura
Que ya no se puede creer
Yo ya no puedo entender
La gente esta tan dura
Que ya no se puede creer
Oh, vaya! Mi vecinito con su radio a todo volumen ahora me iba a atormentar a las…
- Doce y media del mediodía…si que dormí… -me respondía a mi misma, mientras observaba el reloj que se encontraba en la columna central de mi casa y aquella antigua canción de GIT intentaba invadir mis pensamientos.
Continué mi camino hacia mi segundo destino del día. El primero había sido el baño para lavarme la cara, los dientes y sonreírme, o intentar hacerlo, a mi misma para empezar el día como se debía.
Y no era que me faltaran motivos para sonreír aquel día. Vaya que no me faltaban. Había sido una noche muy…interesante. Interesante, por usar algún eufemismo para la descripción de la noche anterior.
Voy buscando
Algo no me importa que
Que tenga algún lado
Algo que al menos venga bien
Algo no me importa que
Que tenga algún lado
Algo que al menos venga bien
- Duh! GIT no me tientes, no me tientes.
Seria mejor llegar a la cocina lo antes posible. Tenia que preparar el desayuno. No pienso coherentemente hasta después de mi primer vaso de jugo de naranja del día. Aún recuerdo aquel lejano día en la escuela cuando mi mamá había olvidado comprar mi jugo de naranja en su compra semanal en el súper.
Pobre profesora. Hubiera sido mejor no ir a la escuela aquel día. Fue un desastre.
Empezando porque no estaba en clases, mi grupo presentó la peor exposición acerca del día de las madres…
- Y yo solo pude repetir: mamá no me trajo jugo.
Y otra serie de cosas que de solo recordarlas me hacían pensar en lo torpe que siempre fui para las relaciones interpersonales, y no solo en la escuela, sino también fuera de ella.
Por fin había llegado a la cocina. Pensé que estaba más cerca. Esta vez había demorado demasiado.
- O quizás no me di cuenta cuando llegué sino hasta ahora. Dios, debo beber mi medicina mañanera.
Vamos, repítanlo conmigo: eres extraña.
Lo sé.
Al abrir el refrigerador me encontré con que estaba totalmente equipado:
- Gracias mami, siempre pensando en mi.
Claro, siempre. Sobretodo cuando me chantajeaba para no hacer un berrinche, de aquellos que solo se podían hacer a los veinticuatro años, cada vez que se iba de viaje. Lo cual había sucedido hace dos días. Lo único bueno fue que se llevo a mi hermana. Era un alivio tener la casa para mi sola aquellos días.
Aquellos días.
Sacudí mi cabeza y me concentré en lo que iba a hacer.
- Ah, claro. Cuatro huevos, naranjas, dos salchichas, naranjas, jamón, naranjas, mantequilla y naranjas. Es necesario un desayuno nutritivo para reponer energías.
Lo deje todo cerca de la cocina y me acerque a la alacena a buscar lo restante.
- Pan blanco Bimbo, café, cuchillo, tazas, platos, cubiertos y servilletas.
Una vez repase tener todos los ingredientes a la mano comencé con mi trabajo. Hoy tenía muchas ganas de desayunar mucho y muy rico.
Cruzando la esquina
Te veo y vuelvo recordar
Aquella medicina
Que nos gustaba saborear
Oh, demonios. Ya se me había pegado. No iba ni batiendo los huevos, la salchicha y el jamón cuando ya me estaba oyendo cantar la sonada cancioncita.
- De hecho esta vacía…Me escapo solo a caminar…Soleándome la vida…Te veo y vuelvo a empezar…Duh! Si que pega.
Lo debía reconocer aquella canción si que se pegaba. Tanto o más que la tortilla que estaba friendo con aceite caliente en la sartén. Le di una vuelta. Eran delgadas para que se cocinen rápido.
Rayos! Ya había empezado a cocinar moviéndome al ritmo de la música. Quien me viera. Y ni siquiera llegábamos al coro, que era la parte más interesante. Esa canción la había oído por primera vez cuando aún estaba en la escuela.
Uhhhhh, la escuela. Mejor no seguir por esos rumbos. No era de mi agrado. No cuando tu mejor amiga te había clavado un puñal por la espalda. No, mejor no pensar en ello. Hoy era un día feliz y tranquilo.
Y ahí venia…
- Si te estas sintiendo sola…Me puedes venir a ver…Hace tiempo fuiste mi amor…
Ding, dong.
- Uh?
Una cejita mía se alzo hasta la nuca, a mi parecer. Me quede con la tortilla a punto de ponerla en el platito adorado de…
Ding, dong.
Apague el fuego y me dirigí hacia la puerta de la sala. La cual por cierto seguía sonando insistentemente.
- Nunca me ha gustado la gente que toca tan insistentemente y de esa manera –me dije a mi misma.
Si, lo sé también hablo mucho conmigo misma. Crucifíquenme.
Seria un testigo de Jehová? Digo, no se me ofendan pero a veces suelen llamar en unos momentos algo inoportunos. A quien no le ha pasado, que tire la primera piedra.
Hey! Suave con esa! Casi me da en el ojo.
Llegue a puerta y abrí. Si, abrí, no es lo más lógico? NO! So bestia! Tu mamá no te había enseñado a fijarte primero por la mirilla de la puerta o preguntar?
Si te estas sintiendo sola
Me puedes venir a ver
Hace tiempo fuiste mi amooooooor
Me puedes venir a ver
Hace tiempo fuiste mi amooooooor
Mi amor
- Hola, cómo estás?
Aquella era una buena pregunta. Sobretodo teniendo en cuenta que hace unos momentos estaba muy bien. Demasiado. Y ahora…ahora no tenía respuesta a la pregunta que me estaban haciendo.
- Te comió la lengua el ratón? –sonriendo de esa manera que solía volverme loca.
Alguien déme una bofetada, por favor! Cómo podía estar reaccionando de esa manera después de todo lo que había pasado? No era lógico. Yo no era lógica. De ninguna manera.
Mi amooooooor
Mi amor
Mi amooooooor
Siempre fuiste, siempre fuiste,
Mi amor
Siempre fuiste, fuiste mi amor,
Y la cancioncita esa que seguía dándole. Digo, mi vecino no podía escuchar otra? Ya iba en su cuarta repetición. Demonios, estas cosas solo me pasan a mi. Y justo ahora, ese día.
- Aló? Hay alguien en casa?
Inspira profundo, exhala, inhala, exhala. Bien. Todo estaba bien. Solo debes tomarlo con calma. Las cosas con ella nunca había ido con calma, pero era hora que yo tome mi vida con calma.
- Lo siento, me sorprendí un poco. No esperaba alguna visita el día de hoy.
Esa voz tan calmada fue la mía? Ohhh, lo logré.
- Me imagino que mucho menos la mía, no es así?
Esa pregunta vino con trampa. Con trampa la respondería.
- En general. Acabo de despertar y estaba preparando el desayuno.
- Son casi la una de la tarde –sonriendo.
- Fue una noche pesada.
- Entiendo –mirando al suelo, luego levanto su mirada y continúo-. No me invitarás a pasar?
- Emmm, es necesario? –con esa pregunta, y de manera delicada, según yo, deje en claro que no deseaba conversar mucho. O no?
- Estás ocupada?
- Algo, estoy a punto de desayunar.
- No tengo problemas en acompañarte. Ya tome desayuno, no te quitaré del tuyo.
Auch! Recuerdos, recuerdos. Eso siempre lo hacia cuando se quedaba a desayunar en mi casa. Antes, hace mucho tiempo.
Mi amooooooor
Siempre fuiste, siempre fuiste,
Mi amor
Siempre fuiste, fuiste mi amor,
- De verdad, quiero conversar contigo.
- Puede ser en otro momento? Otro día? Más tarde? –eso si sonó desesperado. Definitivamente no quería conversar nada con ella en ese momento.
Desde el momento en que Camila y yo habíamos terminado, todo había sido muy extraño, tenso y en ocasiones malo.
No había sido una relación buena y el final fue peor. Sin embargo, debo admitir que la quise y mucho. Aun ahora me daba cuenta que ella siempre seria de aquellas personas que al verla me movería el piso. Siempre ejerciendo sobre mí aquella atrayente aura de seducción que solo unas pocas personas en tu vida logran sobre ti.
En mi caso ella, era de ese tipo de personas. Para mi completa desgracia. Aunque…
- Estás ocupada? –repitió su pregunta.
- Si, algo –vi algo de decepción en su rostro ante mi respuesta.
- No te quitaré más de diez minutos –tratando de insistir.
- Lo siento, Camila. En serio.
- Por qué? Nos debemos una charla tranquila, no crees? –acercándose peligrosamente hacia mi.
- No, espera, yo…
- Sucede algo, mi amor?
Mi amooooooor
Siempre fuiste, siempre fuiste,
Mi amor
Siempre fuiste, fuiste mi amor,
Tanto Camila, como yo nos quedamos congeladas en el acto. Ella con los brazos extendidos hacia mi y yo con una mano extendida hacia ella intentando detener aquel abrazo que se aproximaba.
Val había despertado seguramente al oír la bulla del vecinito. Como lo detestaba!
Ahora nos miraba con una expresión de esperar una respuesta inmediata. Aquella hermosa ceja estaba muy arriba, una clara señal de problemas para mi.
Miré a Camila y pude observar que también estaba sorprendida y que por fin había bajado los brazos.
Ninguna me miraba a mi, simplemente se miraban entre ellas.
Decir simplemente, era una ironía, pues había una clara envidia en los oscuros ojos de Camila y fuertes reclamos en los verdes ojos de Val.
Eso me pasaba a mi por buscarlas donde no las hay. Por qué de todas las mujeres del mundo me había tenido yo que fijar en una niña caprichosa y años después en una mujer tan…peculiar, por decirlo de alguna manera.
Tenía que reaccionar y dejar de lado los eufemismos.
- Camila…
Por-que-no-cierras-la-boca-tonta?! Había dicho su nombre y ahora Val sabia quien era ella, solo me quedaba darle el lugar que le correspondía.
- Creo que no hay mucho que conversar. Las cosas quedaron claras la última vez que conversamos. Por mi no hay problemas, en serio –sonriendo, o al menos tratando de hacerlo-. Todo está bien
Al fin sus castaños ojos oscuros se posaron sobre los míos y el sentimiento que vi en ellos no pude definirlo, pero sabia que tenían un mensaje secreto. En ese instante entendí muchas cosas. Por fin después de mucho tiempo la palabra físico cobraba sentido para mí y era la respuesta que busque para todas mis preguntas.
- Te llamaré.
- Será mejor que no lo hagas. No hay mucho que discutir.
- Yo…
- Tengo que dejarte, lo siento –no sabia como despedirme-. Adiós.
Y cerré la puerta lentamente.
Mi amooooooor
Siempre fuiste, siempre fuiste,
Mi amor
Siempre fuiste, fuiste mi amor,
- Amor, lo siento por despertarte así.
- Que hacia aquí? –esa era mi chica, sin rodeos y al grano.
- No lo sé. Me sorprendió tanto como a ti.
- Parecía que tenían muchas cosas de que hablar.
- Nada, no había nada.
- Segura? –entrecerrando los ojos.
- Segura –nunca estuve más segura en toda mi vida-. Vamos a desayunar, prepare el desayuno.
- No tengo mucha hambre. Pero te acompañaré.
- Como gustes…
Tenía muchas cosas que aclararle a mi novia. Pero seria mejor después del desayuno, que estaba segura se iba a comer.
Tenia que decirle que no habrían más dudas. Ya no.
- Porque ya se que ella es mi amor…

1 comentarios:
muy bonita historia
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