Octavo capítulo. Enjoy it!
La tristeza era enorme y el vació de su mente tan oscuro que ya no podía ni llorar. Era inútil. Llorando no recuperaría lo que había perdido definitivamente. Miro hacia la cama y los recuerdos empezaron a bombardear su mente a una velocidad vertiginosa.
- No…no…no por favor… -se tomó la cabeza entre la manos para intentar detenerlos- no…no quiero recordar…no más…
Pero era inútil. Cada beso, cada caricia, cada palabra susurrada, cada gemido y cada suspiro vinieron a su mente. Un grito silencioso escapó de sus labios y cayó al suelo, totalmente indefensa. Si era venganza lo que buscaba Yulia, lo había conseguido. Se había vengado de cada palabra que le había dicho. De cada golpe que le había dado a su corazón. La había destruido, al fin había logrado su cometido.
Minutos después se puso de pie nuevamente y actuó por inercia. Se quito toda la ropa y se metió a la ducha. Otro error porque eso no significo más que volver a recordar todos los momentos que paso con Yulia en aquel lugar. Termino de ducharse lo antes posible y salio de la ducha casi corriendo.
Al entrar a la habitación nuevamente se quedo mirando unos segundos la cama y poco a poco se fue acercando a ella. Al inicio se resistió pero después se sentó y empezó a acariciar las sabanas que cubrían el lugar donde tendría que dormir durante aquellos días. Un lugar donde había sido tan feliz con Yulia. Donde se había entregado con todo el amor del mundo al que estaba segura seria el amor de su vida. Aunque Yulia la despreciara y despreciara su amor, la amaría siempre. Sentía su amor tan marcado como si estuviera tatuado en su piel. Se puso de pie de un brinco, seco con furia su cabello y se acerco a su bolso. Saco lo necesario y se arreglo un poco. Peino su aún húmedo cabello, se seco la piel y se puso nuevamente la bata de baño. Salió con decisión de su habitación y registro una por una las habitaciones. No logro encontrar a Yulia en ninguna. Solo le quedaba una que se encontraba en el extremo opuesto. Se acerco casi temblando y al tomar el pomo de la puerta todo el valor reunido se fue por la ventana.
- Tu puedes…si vas a perder al menos…al menos…al menos que sea…después de haberlo intentado una y mil…veces… -se susurró hacia si misma.
Giro lentamente la manija y se asomo. Ahí estaba su niña. Sonrió levemente. Ingreso en la habitación y se dirigió hacia la cama que cobijaba a su amor. Una vez a su lado, se arrodillo a su lado y sin tocarla delineo el rostro de Yulia.
- Eres tan bella…
Se levanto y se recostó a su lado, se acerco a su boca y la besó. Sintió como Yulia reaccionaba y sin darle tiempo a nada la empujó fuera de la cama. Lena cayó al suelo, menos mal si hacerse mucho daño. Miro a su esposa y vio en sus azules ojos una furia que hasta ahora no había visto. Trago con fuerza.
- Que haces aquí?
- Yul, mi amor…yo…
Yulia salto de su cama y señalando la salida:
- Vete!
- Pero Yul…yo…yo quiero estar contigo…Eres mi esposa…es lo natural…
- Pero yo no! No quiero volver estar cerca de ti, no entiendes?! Jamás te volveré a tocar!
Lena se puso de pie, se desabrochó el nudo de la bata y quitándosela dejo que esta se deslizara por todo su cuerpo mostrando su completa desnudez a su esposa. Se acerco a asombrada pelinegra, la abrazo y la apretó contra su cuerpo. Luego susurró en su oído:
- Tómame amor…tómame, soy tuya…Yul…
Yulia la tomo por los brazos intentando alejarla pero no pudo ya que Lena se apretaba con fuerza contra ella.
- Déjame.
- No te voy a dejar…eres…eres mía, solo mía…y…y te deseo tanto…solo una vez…déjame demostrarte que te amo…déjame demostrarte que…
- Suéltame!
Y la empujo sobre la cama.
- Así te le regalas a los demás verdad?! Así también te le regalaste a Cresswell, no?!
- No! No Yul! –se levanto y la volvió a abrazar- No…nunca…Yo solo he sido tuya, amor mio. Nunca, nunca nadie. Nunca. Con nadie más que contigo he hecho el amor Yul. Créeme por favor. Te amo… -acariciando desesperadamente el cabello de su niña.
- Por eso te ibas a casar con ese?
- No…yo…yo tenía que ayudar a mi padre. No pensé…perdóname…por favor…perdóname…y ámame, ámame por favor. Déjame hacerte feliz… -sintió como Yulia volvía a alejarla violentamente de ella y volvió a caer en la cama.
- No! No te quiero más Lena! No te quiero tener cerca de mi porque tu sola presencia me repugna! Entiendes! Nunca más volveré a estar contigo! Nunca!
- Entonces porque te casaste conmigo?! Porque?! Si te causo tanta repugnancia porque te casaste conmigo?!
- Ya te lo he dicho: eres el pago que he recibido por salvar a tu padre de la ruina. Se podría decir que eres…que eres un juguete nuevo que he comprado. Un trofeo que exhibiré durante algún tiempo y cuando me canse…me desharé de ti.
Las lágrimas que Lena intentaba retener empezaron a correr por sus mejillas.
- Y también te desharás del amor que siento por ti?
- Jajaj amor? Una vez creí en el que decías tenerme, pero no era verdadero. Lo único que te importaba era mi dinero y una vez que supiste que de mi no lo conseguirías porque me habían desheredado fuiste corriendo con el estúpido banquerito y te le ofreciste. Puse a prueba tu supuesto amor y ya sabes los resultados.
- Yulia…te amo…
Fue el colmo, la pelinegra no se controla más y tomando con demasiada fuerza de los brazos a su esposa le increpo:
- Cállate! Tu no sabes lo que es el amor! Nunca lo has sentido! Me utilizaste Elena! Me usaste! Pero me las pagarás! Vivirás conmigo hasta que me canse de ti! Hasta que te repudie tanto que ya ni siquiera pueda soportar tu presencia Elena Katina! Nunca más! Nunca mas me tendrás! Nunca!
- Te amo…
- Cállate…te lo advierto!
- Te amo…te amo tanto Yul… -se llevo las manos al pecho y hablo con la mayor sinceridad que jamás había hablado - Ves todo esto? Te pertenece, es tuyo y no porque según tu me compraste. No, es porque yo te lo di una vez y aquella vez fue para siempre. A nadie más perteneceré Yulia, a nadie más que a ti… –tomo su rostro con ambas manos– Dame una sola oportunidad de hacerte feliz…y veras que no te arrepentirás…
Era imposible no quedarse atrapado por aquellos perfectos ojos grises. Aquellos con destellos verdes. Verde esperanza. Yulia se dejo llevar por aquella hermosa mirada. Dejo que Lena la besara y sintió aquel beso tan suave y delicado como el roce de una mariposa. Sintió como Lena intentaba demostrar la veracidad de sus palabras. Sin embargo, como una luz en su mente recordó todo lo que la pelirroja dijo al romper su compromiso y nuevamente arrojo a Lena lejos de ella.
Nunca más Katina, nunca más.
No Yul…no…yo…
Yulia se fue del cuarto dejando sola a Lena. La pelirroja escucho como se cerraba otra puerta y supuso que se había metido a la otra de las habitaciones. Entonces hizo lo único que podía hacer: romper en llanto.
Que demonios pretendía Lena?! Si era un hecho! Quería engatusarla! Quería envolverla en sus redes nuevamente y usarla como se le antojara! Pues no se lo permitiría! Nunca más se dejaría manipular por nadie más. Nina y Lena ya le habían enseñado mas que suficiente. Sobretodo Lena ya que había decidido darse una oportunidad con ella después de haber tenido una espantosa experiencia con la rubia. Había creído por un momento que por fin había encontrado lo que con tanto ahínco había rogado por encontrar: un amor puro y sincero. Lena la había hecho creer que al fin podría ser feliz al lado de alguien que valiera la pena.
- Pero nada fue cierto –y cerró los ojos con fuerza para no llorar.
Lena ya se encontraba en su habitación y buscaba desesperadamente algo con que vestirse. Encontró un pantalón deportivo y la camiseta a juego. No podía ver por las lágrimas pero esperaba que sirviera para poder mitigar en algo el gélido frió que ahora sentía dentro suyo. Una vez vestida se arrojo a la cama a seguir llorando. Ya no lo soportaba más. El dolor era intenso. Yulia la había rechazado deliberadamente y eso le dolía en el alma. Ni siquiera ahora podía prender la chispa del deseo en su niña, en su amor. Se puso de pie en empezó a emprenderla con todo lo que encontraba a su paso. Floreros, cama, ropa, adornos…todo termino en el suelo roto. Ella también estaba en el suelo con el alma totalmente destrozada. Cuando logro enfocar un poco más la visión logro ver que su mano sangraba. Para su extrañeza no sentía dolor. No sentía nada. Sumamente extrañada ante la ausencia de dolor se sentó y observo los hilillos de sangre deslizarse a través de su piel.
Quisiera abrir lentamente mis venas
mi sangre toda verterla a tus pies
para poderte demostrar que más no
puedo amar y entonces morir después
Si, era cierto. Debía admitirlo: demostrarle a Yulia que la amaba era ya imposible. No sabia que más hacer. Lo único que le restaba era darle vida. Su vida. Se puso de pie algo tambaleante. Su vida. Se dirigió hacia la puerta y la abrió. Su vida. Se dirigió hacia las escaleras y lentamente las empezó a bajar. Su vida. No podía quitar la vista de los hilillos de sangre que se deslizaban ahora hasta la mitad de su antebrazo. Llego hasta la puerta de la casa y la abrió con la mano no lastimada. El frió le dio de lleno en el rostro y tan solo unos segundos después sentía su rostro ya húmedo. Más aún, una combinación de líquido salino y líquido dulce. Cerro los ojos inspiro con fuerza y salió de la casa rumbo al establo.
Y sin embargo tus ojos azules
azul que tienen el cielo y el mar
viven cerrados para mi sin ver
que estoy aquí perdido en mi soledad
Era increíble pero había perdido la total sensibilidad en el cuerpo. Su mente divagaba entre recuerdos de tiempos mas felices. Como cuando su niña le había pedido que se case con ella. Aquel momento estaba rodeado de tanta alegría que sin poderlo evitar una semisonrisa se dibujo en su rostro. Cuanto deseaba regresar hacia aquel tiempo…Regresar en el tiempo y no cometer los errores que las habian llevado hasta la situación actual. Un relinchido la saco de sus pensamientos. Se acerco hasta el animal y acariciándole le susurro:
- Llévame con ella…llévame lejos de aquí…
Star Bright movió la cabeza de arriba abajo y Lena lo tomo como un si. Se monto en el animal como pudo.
- Vamos…corre…corre como el viento y llévame…llévame lejos de todo este dolor…
Tomo las riendas y al darle un toque en unos de sus lados, Star Bright salio como alma que lleva el diablo hacia la salida.
Sombras nada más acariciando mis manos
sombras nada más en el temblor de mi voz...
Pude ser feliz y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo el pasaje
más horrendo de este drama sin final
Yulia se levanto de un brinco al oír el relinchido de Star Bright. Se asomo a su ventana y vio claramente que el animal salía disparado y con…No! Lena iba encima! Y sin montura! Se puso los zapatos como pudo y tomando las llaves del auto salio corriendo de la casa. Cuando pudo llegar hasta el auto apenas podía divisar a Lena, ya estaban muy lejos. Encendió el vehiculo como pudo, arranco y acelero en dirección a Lena. Por más que aceleraba no podía lograr disminuir la distancia entre ambos. La jinete había sacado una ventaja bastante grande.
- Maldita sea! Que pretendes Katina?!
Acelero más aun. Era probable que se matara si seguía corriendo a esa velocidad y con ese clima, pero debía alcanzar a Lena. No sabía que se proponía pero algo dentro de ella le decía que no era nada bueno.
Sombras nada mas entre tu vida y mi vida
Sombras nada mas entre tu amor y mi amor
El aire y la lluvia golpeando su rostro y el resto de su cuerpo era algo a lo que Lena en esos instantes no le prestaba atención. Lo único que podía hacer era mirar hacia su destino. Y su destino era aquel lugar donde había sido tan feliz con Yulia. Estaba segura que ahí estaba. Ahí la estaba esperando y ella debía llegar. Debía llegar con su niña. Debía llegar y decirle cuanto la amaba. Demostrarle cuanto la amaba. Dándole lo único que le quedaba por dar.
Que breve fue tu presencia en mi hastío
que tibias fueron tus manos, tu voz
como luciérnaga llegó tu luz
y disipó las sombras de mi rincón
Acelero aún más pero de pronto se vio con que estaba a punto de estrellarse contra la maleza. No podría seguir en auto. Freno como pudo y después de una enorme patinada el auto se detuvo a pocos centímetros de un enorme árbol que seguro hubiera hecho pedazos al vehículo de haberlo impactado. Yulia respiro un segundo y luego salio disparada detrás de las huellas de Star Bright. Por el camino que estaban tomando suponía a donde se iban y hacia ahí se dirigió. La lluvia no le permitía correr a su mayor velocidad a pesar de estar en plena forma. Muchas veces cayo al suelo pero como impulsada por alguna fuerza divina se ponía de pie y seguía en su loca carrera tras Lena.
Y yo quedé como un duende temblando
sin el azul de tus ojos de mar
que se han cerrado para mi sin ver
que estoy aquí perdido en mi soledad
Star Bright fue disminuyendo su loca carrera mientras se iban acercando a su destino. Hasta que se detuvo. Lena sonrió al ver que no se había equivocado: allí estaba… Bajo de un brinco del animal y se fue acercando hacia una sonriente pelinegra.
- Aquí estoy, mi amor.
Yulia le sonrió y se fue alejando de ella hasta quedar en la orilla del lago.
- No te alejes…por favor…
Dando pasos muy cautos hacia Yulia se fue acercando hacia ella. Pero cuanto más se acercaba a su adorada niña, esta se iba alejando más y más, sin perder esa maravillosa sonrisa que la hipnotizaba. Sin darse cuenta había ingresado tan a fondo que el agua le cubría las tres cuartas partes del cuerpo. Entonces fue que Yulia le abrió los brazos y Lena salto hacia ellos. Al fin. Al fin podía sentir la paz que solo le daban los brazos de su adorada niña de ojos azules. No se sintió hundir. Ni la fría temperatura del agua. Tan solo sintió la calidez que le brindaba el cuerpo de su amor. Mientras se hundía más y más en la felicidad de estar en brazos de Yulia, también se hundía más y más en las tranquilas aguas de aquel lago.
Sombras nada más acariciando mis manos
sombras nada más en el temblor de mi voz...
Pude ser feliz y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo el pasaje
más horrendo de este drama sin final
Yulia se quedo petrificada al ver como Lena saltaba hacia algo no definido. Como si fuera a abrazar algo y luego se hundía en el mismo centro del lago. No reaccionó por unos segundos y cuando lo hizo salió disparada mientras en el camino se iba quitando la mayor cantidad de ropa posible.
- Lena!
Cuando llego a las orillas estaba en ropa interior. Al tocar con los pies el agua la sintió helada. Como era posible que Lena pudiera resistir tanto frió. Sacudió la cabeza. No era momento para pensar en ello. Lena llevaba un buen rato sumergida y no salía por ningún lado. Sin meditarlo más se adentro y cuando llego al punto donde sabia que el agua la cubrirá por completo se zambullo. Empezó a buscar desesperadamente a la pelirroja pero estaba tan oscuro que no podía ver nada. Subió a la superficie a tomar más aire.
- Lena! Lena! No es gracioso! Donde estás?!
Tomo más aire y volvió a sumergirse. Ya se estaba desesperando. Lena llevaba poco más de un minuto sumergida y no la hallaba. Buscaba por todos lados. Se sumergía mas y cuando sintió lo pulmones a punto de estallar volvió a salir.
- Maldita sea! Lena! No me puedes hacer esto!
Tomo una bocanada mas de aire y volvió a sumergirse. Nada. Todo oscuro y no podía vislumbrar ni una maldita sombra que le podría parecer a su esposa. Lanzó un grito silencioso. Y cuando abrió los ojos decidió que ya no podría hacer nada. La había perdido de la manera más estúpida. Había perdido a Lena…y no sabia que hacer. Algo parecido a la desesperación empezó a subir lentamente a través de su pecho y estalló en su corazón.
Sombras nada mas entre tu vida y mi vida
Sombras nada mas entre tu amor y mi amor
Cerró los ojos con fuerza y se odio así misma por todo. Abrió los ojos y a punto de volver a la superficie un brillo extraño se le presentó. Era apenas visible pero podía alcanzarlo. Nadó hacia esa luz con las pocas fuerzas que le quedaban y cuando intento tomarla sintió una mano. Al fin! La sujeto con fuerza y subió hacia la superficie. Cuando estaba a pocos centímetros la falta de aire estuvo a punto de hacerla desmayarse. Un último impulso de sus pies la hizo llegar a la superficie. Cuando el aire logro entrar a sus pulmones fue casi doloroso. Jalo con todas sus fuerzas a Lena y con renovadas energías se dirigió hacia la orilla.
Cuando al fin llego a la orilla se desplomó y su cuerpo cayó junto al cuerpo de la pelirroja. Intento tranquilizar su respiración pero de pronto recordó que Lena había estado mucho tiempo sumergida. De un brinco la puso boca arriba e intento despertarla.
- Lena, Lena, vamos despierta –dándole palmaditas en el rostro-. Vamos, no estoy para bromas, ya esta bien.
Acerco su oído a su rostro y no la sintió respirar.
- Mierda!
En esos momentos deseo haber puesto más atención a las clases de primeros auxilios que alguna vez le impartieron. Hizo un recuento rápido de los pasos y procedió. Puso ambas manos en el abdomen de Lena y presionó. Luego paso a darle aire por la boca mientras le cubría la nariz. Repitió la operación muchas veces pero nada.
- Maldita sea! Lena reacciona! No me hagas esto!
Y estalló en llanto mientras caía sobre el inerte cuerpo de la pelirroja. Al golpear fuertemente el estomago de Lena esta reaccionó y tosió fuertemente mientras botaba mucha agua por la boca. Yulia de un brinco procedió a auxiliarla. Dos minutos después, Lena ya respiraba aunque lentamente.
- Ya estas mejor. Me hiciste pasar un buen susto, pecosa –sonrió mientras le acariciaba el rostro.
Nunca se había sentido tan asustada en toda su vida y sabía perfectamente porque era: amaba a la mujer que tenía en los brazos. A pesar de todo la amaba. Dejo unos minutos sola a Lena mientras recogía y se volvía a colocar la ropa y los zapatos. Luego llevo a Star Bright junto a Lena y como pudo la subió. De un brinco salto hacia el caballo y sostuvo a Lena entre sus brazos, haciéndola apoyar su cabeza en su hombro.
- Ay amigo mió. Hoy me jugaste chueco eh! –le dio un golpecito al lado al animal y este empezó a caminar por donde lo llevaba su dueña-. No debiste de haberla traído hacia este lugar –el animal relinchó como quejándose-. Jajaj si lo se, nadie puede resistirse a un pedido suyo pero mírala ahora: esta muy mal y debemos cuidarla mucho si queremos que se recupere. Prácticamente esta hecha un cubo de hielo y si sigues a este paso será peor. Vamos!
Y Star Bright apresuro el paso hasta llegar al vehículo que hace unos momentos Yulia había dejado abandonado. Con cuidado coloco a Lena en la parte trasera y la abrigo con lo que encontró. Le preocupaba la baja temperatura de la pelirroja.
- Ahora si amigo, regresa a casa. Dentro de unos minutos te alcanzaré –y dándole una palmada al animal este salio disparado.
Luego subió al auto y emprendió la marcha hacia su casa. Media hora después había podido bañar a Lena en agua tibia, cambiarla y dejarla durmiendo tranquilamente en otra habitación pues la que le había sido a la pelirroja estaba un desastre. Ella misma se metió a darse una ducha y regreso a curar la mano de su esposa. Se había dado cuenta de lo dañada que estaba cuando la había bañado. Además, también se había dado cuenta que el brillo que le señalo donde estaba Lena había sido el anillo de matrimonio alumbrado con un minúsculo rayo de Luna. La pelirroja había tenido real suerte ya que Yulia estuvo a punto de darse por vencida y que fuera esa alianza lo que la salvara…Que ironía que haya sido esa alianza la que haya salvado a Lena dos veces, según Yulia. Según Lena serian tres cuando se enterara de lo que había sucedido hacia unos momentos. Tomo la mano de su esposa y empezó a curarla. Al final coloco una gasa con algunos esparadrapos alrededor y volvió abrigar la mano.
Se quedo observando a Lena y se pregunto porque habría hecho algo como eso. Por qué? Sabia que habían discutido fuertemente pero no era motivo para hacer lo que hizo. O tan solo era una manera de llamar la atención? De hacer sentir culpable a Yulia? Pero de ser así…Lena misma corría el riesgo de morir si Yulia no iba a buscarla. De verdad Lena quería morir? Fue un milagro que la encontrara en tanta oscuridad. Y más aún que la encontrara a tiempo. Sacudió su cabeza. Mejor no pensar más. Las cosas ya estaban dichas entre Lena y ella, y así serian. Cuando reaccionara tal vez hablarían pero no seria muy diferente su posición respecto a su compromiso. Se fue a su habitación y tan solo tocar la cama y cubrirse se quedo totalmente dormida.
Habían pasado ya dos días desde el accidente y no habían cruzado palabra alguna. Más que por causa de Yulia, por la forma de Lena de evitar cualquier cruce de palabra. Estaba destrozada y sumamente avergonzada por su comportamiento. Pues a pesar que Yulia no le había podido contar ni comentar nada se imaginaba que es lo que había sucedido. Lo único que hacia era evadir cualquier posible conversación con Yulia. Al tercer día, el día que regresarían a Moscú, la conversación se hizo inevitable.
Estaba Lena ya metiendo sus cosas a las maletas cuando Yulia entro a su habitación sin avisar. Ambas se quedaron viendo y Lena luego regreso su atención a lo que hacia.
- Ignorarlo no lo hará desaparecer.
Lena apretó contra si la prenda que tenía en las manos y se rehusó a hablar.
- Vamos! Como que ya estamos grandecitas como para estar con estos juegos. Te he dado estos dos días para que puedas relajarte y tranquilizarte pero ahora que ya estamos a punto de regresar debemos coordinar algunas cosas.
- Está bien. Te escucho.
Yulia solo suspiro cansada, Lena al parecer no quería darle la cara.
- Creo que es algo ya implícito el hecho que frente a todos debemos ser la feliz pareja que fuimos en los días que estuvimos en Ámsterdam.
Lena asintió. Yulia no lo veía pero apretó más fuertemente la prenda que tenía en las manos. Tratando así de controlar las ganas de arrojarse a sus brazos y seguir suplicando hasta que Yulia la perdonara.
- Esta….esta bien.
- También debes saber que nuestras habitaciones serán separadas hasta el momento en que tengamos que mudarnos a la casa de mis padres.
A Lena esto la tomo por sorpresa pero controló el volumen y tono de su voz.
- No sabía que viviríamos con tus padres.
- En realidad no será así. Mamá y papá se irán a vivir a Italia. Mi padre quiere supervisar de cerca la nueva sucursal que tenemos allá. Dado que también es una planta de producción requiere de mayor vigilancia. Mamá quiere vivir un tiempo fuera del frío clima de Moscú así que se mudaran allá. Entonces me propusieron que si deseamos vivir en la mansión. Es probable que vivan en Italia varios años hasta que decidan regresar. Para ese entonces ya estaré en la capacidad de poder adquirir una casa tan grande como la de mis padres y podremos mudarnos.
- A mi…a mi también me gustaría contribuir en ello. Quizás si…si las cosas salen como las estimo…quizás podamos comprar esa casa de la hablas antes.
- Eh?
- Recuerda que trabajare con mi padre ahora. Es más que seguro que con el tiempo pueda ganar más de lo que ganaba como psicóloga.
- Oh, es cierto. Si me dijiste que ahora trabajarías con Sergey.
- Si, así es.
- Pero en el trato yo te había prometido que…
- No, no, por favor. No menciones ese…trato.
- Lena…ya hemos hablado de esto hasta el cansancio.
- Quiero…contribuir con eso. No es mucho lo que te pido y nos ayudara a dejar de aparentar lo antes posible. Supongo que querrás volver a tener la privacidad de siempre.
- Supones bien.
- Entonces?
- Lo único que te digo es que ante todos debemos ser una pareja común y corriente.
- Está bien. Hasta que decidas que no va más, verdad?
- Exacto.
- Y yo no tengo ni voz ni voto en el asunto –Esperando, siempre esperando que el hacha caiga.
- Lena…
- No me quejo, no digo nada. Solo lo aclaro.
- Si. Entonces si todo está claro…?
- Perfectamente.
- Sabes que tus cosas han sido llevadas a mi departamento verdad? Es probable que hayan acomodado todo en mi habitación.
- Cuando llegue lo pondré todo en la otra habitación.
- Te ayudare.
- Ok.
- En media hora salimos.
- Esta bien.
- Con permiso.
- Adelante.
Una vez que escuchó salir de su habitación a Yulia ahogo un llanto. Dios! Ni siquiera parecían un matrimonio. Todo era de cara a la fachada. Entonces una pregunta cruzo por su mente:
- Por cuanto tiempo podré soportarlo?
Dos años después…
Dos años. Lena había podido soportar toda esa situación durante ya dos años. Ella misma se sorprendía al encontrarse prácticamente acostumbrada a la situación. A base de esfuerzo y dedicación había logrado no solo sobrellevar la relación con Yulia y había aceptado ya la situación de ambas, sino que también ahora era un elemento indispensable en la empresa de los Katin. Su padre y su familia estaban sumamente orgullosos de ella. Admiraban esa fuerza y persistencia suya para aprender lo que no supiera y contribuir siempre aportando excelentes ideas en lo que conocía. Y es que estratégicamente se había posicionado en el área de relaciones con los clientes. Sabía que haciendo uso de su carrera, psicología, podría ayudar mucho ahí. Y ahora era la directora general de esa área. Había triunfado completamente en el ámbito profesional, pero al ver su vida personal casi le daban ganas de llorar y salir corriendo. Pero ya iban dos años y aun no había hecho ninguna de las dos cosas.
Dos años y habían sucedido tantas cosas en sus vidas. Como cuando siempre que se encontraban a David en algún compromiso surgía esa atmósfera de hostilidad en Yulia, tanto así que Lena nisiquiera podía acercársele. Con todo el trabajo que le costaba llevar una relación pacifica de convivencia…Pero bastaba que David se apareciera en algún evento al que ellas también asistieran para que todo se vaya al tacho de basura. Eso había terminado, para alivio de Lena, cuando al fin después de un año de investigación se había podido descubrir que tanto David como Marcus habían estado involucrados en el robo del cual fue victima el padre de Lena. Fue un escándalo enorme en Rusia y todo el mundo. Lena se sintió realmente tonta y las indirectas de Yulia al respecto no la ayudaban a sentirse mejor. David y Marcus fueron condenados a prisión, aunque el segundo recibió una menor condena por no ser más que cómplice del primero pero no ser participe en la estafa. La cual de verdad quedaría como la más grande en la historia mundial ya que era una operación montada mundialmente. Al menos personas de veinte países estaban involucradas. Lo que empeoro la situación de David fue su intento de huir del país y su escandalosa detención en el aeropuerto. Toda la situación no solo los perjudico a ellos sino también a sus familias, las que después de los juicios y de demostrar su inocencia salieron del país sin perder tiempo. Por desgracia nada pudo ser devuelto ya que el dinero se había hecho humo. Fueron una desgracia aquellos meses. Mas aun el día que los sentenciaron ya que ambos les juraron venganza a ambas chicas mientras se los llevaban a prisión. Pero ya había terminado y a pesar de todo Yulia siempre estuvo al lado de Lena y su familia apoyándolos.
Los meses siguieron pasando y ahora Yulia como la cabeza de la sede principal de su empresa prácticamente vivía en la oficina. Solo llegaba a casa temprano cuando tenían alguna reunión familiar o cuando debían salir a algún evento juntas. Sino solo usaba la casa para ir a dormir. Y había resultado ya que dejar que el trabajo la absorba había ayudado a que su mente se olvidara, prácticamente, que estaba casada. Lena no le exigía nada y ella estaba contenta por ese lado. La pelirroja había aprendido perfectamente como llevar bien las apariencias y frente a todos eran la pareja perfecta. Pero a veces se preguntaba donde estaría esa insistencia inicial que le mostró Lena al intentar recuperar la relación de antaño. Y en esos momentos era cuando se convencía que todo había sido una escena bien montada para volver a manipularla a su antojo. Cuando se convencía plenamente que el amor que Lena había afirmado sentir por ella era una completa y ruin mentira.
- Yulia?
La voz de Andrea la saco de sus pensamientos. Se volvió y le dedico una sonrisa.
- Dime.
- Lo siento si…
- Por Dios, Andrea! Tanto tiempo y aun te disculpas por entrar así? Jajaj dime que sucede.
- Jajaj es la costumbre. Bueno –se acerco y se sentó al mismo tiempo que Yulia en la silla frente al otro extremo de su escritorio- solo avisarte que ya confirme su asistencia a la cena de esta noche.
- Muchas gracias.
- Seria bueno que salgas ya sino no te alcanzara el tiempo para arreglarte.
- Ya deje ayer todo listo. Espero que Lena haya hecho lo mismo.
- Como van las cosas con ella?
- Mmm como siempre, ya lo sabes.
- No se como puedes llevar una relación de ese tipo…
- Eso mismo me pregunto yo. Pero ya lo ves? Dos años y aun seguimos soportándonos.
- Ella creo que también aporta mucho con su actitud verdad?
- Esta cumpliendo con su parte del trato. Al igual que yo.
- Y nunca mas volviste ha pensar en tratar de llevar las cosas como antes? Recuerdo que hasta el año pasado aun tenias esa idea rondándote por la cabeza
- Creo que no es necesario decirte porque ya no pienso más en eso –y le dio una sonrisa cómplice.
- No me siento bien sabiendo eso. Hubiera preferido que no me digas nada al respecto.
- Eres una de las pocas personas en las que confió. Si no es contigo, con quien más podría hablarlo?
- Dios mío! Me pones en una situación difícil! Yo no creo que Lena sea como tú me dices, Yulia. La he tratado y…
- No, no por favor. Cada vez que tenemos esta charla salimos discutiendo y eso es algo que no deseo hacer en estos momentos.
- Yulia…intenta darte una oportunidad. Creo que ambas están desperdiciando mucho tiempo con algo que no las esta llevando a nada.
- Sabes que en realidad yo tengo otros motivos por los cuales sigo en este compromiso.
- Motivos para nada validos! Y lo otro! Cuando se agote la pasión que quedara?
- Buenos recuerdos –y se recostó sobre el respaldar de su silla con una enorme sonrisa.
- No se porque tengo la impresión que estoy hablando con esa Yulia de la cual me han hablado pero que no llegue a conocer.
- Jajaj te refieres a mis épocas oscuras?
- Si.
- Pues en realidad a veces vuelvo a sentir esa misma sensación pero…ahora tengo muchas responsabilidades y es gracias al trabajo que no regreso a esas épocas.
- No tiene nada que ver con Lena?
- No, nada que ver con ella. Es por eso que solo existe una.
- La antigua Yulia podía con más de una a la vez? –con un gesto de reproche.
- Te sorprenderías –riendo picaramente.
- Será mejor que ya me vaya o te daré una golpiza a ver si reaccionas.
- Jajaj si, ya puedes irte a casa.
- Pues gracias eh! Jajaj aunque ya se paso una hora y media de mi horario normal de salida.
- Jajaj pero sales a esta hora para encontrarte con ese alguien que hasta ahora no se quien es pero que te trae…Jajaj mejor no digo nada.
- Si, es cierto mejor no digas nada. Porque en realidad no hay nada -dijo con cierto aire de tristeza.
- Lo siento. Se termino? –algo arrepentida.
- Se debió haber terminado hace mucho tiempo. Pero solo hasta hace poco tuve el valor de decir hasta aquí nada mas.
- Lo siento…yo…
- No, no te preocupes. Seguiré quedándome hasta la hora que me necesites.
- Arkadi estaría feliz de recibir alguna llamada tuya.
- Y yo estaría feliz que no le mencionaras nada de lo que te acabo de decir.
- El sigue interesado en ti. Cuando un Volkov pone sus ojos en alguien es difícil que se le vaya el objetivo hasta conseguirlo.
- Pues te contare que yo no soy un objetivo eh! –le rozo la nariz con la punta de un dedo y antes de salir por la puerta agrego- Eso significa que seré la primera que rechaza a un Volkov –y se fue riéndose.
- Mmm yo creo que a Arkadi le encantara saber esto –y sonriendo tomo su celular y marco el tan conocido numero-. Hola? Primito soy Yulia…Te tengo una noticia bastante interesante…
Estaba realmente agotada y la conversación con Yulia la había cansado más aún. Metió la llave en la cerradura y la giró hasta abrir la puerta. Una vez dentro se dirigió hacia su estudio para poder dejar sus cosas, pero algo en la sala la retuvo.
- Qué haces aquí?
- Tenemos que hablar –poniéndose de pie al verla.
- Creo…creo que ya habíamos dejado las cosas claras.
- Andy yo…
- No me digas así y no quiero oírte –mirándola totalmente seria.
- Son muchos años entiéndelo por favor. No…no tengo valor…
- No quiero oírte. Es más pensé que me habías devuelto mis llaves, como entraste?
- Tenía otra copia.
- Eso es ilegal.
- Andy por favor, escúchame. Ya ha pasado casi un mes…pensé que después que lo pensaras mejor…
- Qué? Pensaste que querría seguir siendo tu amante?
- Yo…
- Te equivocaste! Ya me canse de esto! Me canse de tener solo trozos o sobras de tu tiempo y de ti! No! Lo quiero todo o nada, entiendes? Ya lo decidiste, así que ahora aprende a vivir con tu elección.
- Te quiero…
- No sabes lo que dices –miro hacia otro lado-. Si eso fuera cierto no lo hubieras elegido a él.
- El es…
- El es tu prometido, tu futuro esposo. Qué diría si supiera que tuviste un desliz? Un desliz con una mujer…
- El no…
- No lo sabrá nunca? Si, es cierto. A eso me condenaste: a ser solo un error. Un error que yo te permití cometer. Un desfogue a tus problemas. Una chispa de pasión. Pasión que ustedes dos ya perdieron hace tiempo según me has dicho.
- No se trata solo de pasión o deseo…
- Ahhhh entonces yo si era solo eso.
- No! No…
- Vete Marlene! No quiero volver a verte! Nunca más!
- Andy…entiéndeme…
- A que viniste? A pedirme que sigamos en lo mismo?
- Yo…yo vine a…no lo se –dándose por vencida.
Andrea señaló la puerta y a Marlene no le quedo de otra que irse. Luego que de asegurarse que la morena se había ido, la castaña se desplomo sobre el sofá sumamente agotada. Que día tan difícil.
Ding, dong.
Maldita sea! Que? No se daría por vencida?! Sin nada de ganas se puso de pie y se acerco a la puerta con unas ganas únicas de gritarle su vida a esa mujer pero al abrir y ver quien era se quedo fría:
- Hola preciosa.
- Ar…Arkadi…
- Un pajarito me contó que estas disponible de nuevo.
- Ese pajarito va dejar viuda a una pelirroja antes de tiempo…-susurrando.
- Como? –sonriendo con su impecable sonrisa.
- Mmm no nada. En que te puedo ayudar? –sin intenciones de dejarlo pasar.
- No me dejas pasar? –dándole una rosa blanca.
- Mmm acabo de llegar. No estoy para recibir visitas.
- Vamos. Solo acéptame la rosa entonces.
- Solo una rosa? –empezando a jugar.
- Solo para asegurarme que no acabara como la ultima vez que regrese con un ramo de rosas a casa. Es mas fácil esconder una sola –riendo.
- Jajaj eres demasiado encantador. Pasa –haciéndose a un lado.
- Gracias -y le puso la rosa en el cabello-. Se marchitara tratando de competir con tu belleza.
- Pasa adulador! –empujándolo dentro totalmente sonrojada.
Una vez acomodados en el recibidor.
- Que te dijo Yulia?
- No dije que fuera Yulia, sino un pajarito.
- Bueno, que te dijo el pajarito?
- Que alguien estaba libre. Sabes –cambiando de tema- aún es temprano y han estrenado una película que llevo esperando mucho. Quieres acompañarme?
- Estoy algo cansada. Lo siento.
- Entonces date una ducha, mientras haré la cena y cuando termines cenamos juntos y podremos salir otro día.
- Porque eres tan encantador? –riendo.
- No lo se…es parte de mi herencia. Que dices entonces?
- No tengo nada en la alacena. Mejor dame unos minutos y nos vamos a ver la película que me dices.
- Y después vamos al Donato’s.
- Dios mío! A veces llego a odiar que los Volkov sean tan encantadores.
- No me digas que desde que no nos vemos no vas? Si te encantaba!
- No había tenido tiempo –Mentirosa! Solo no iba porque Marlene ardía en celos cuando quería ir a los lugares que iba contigo!.
- Entonces…
- Ya vengo te quedas en tu casa.
- Te espero –sonriendo de oreja de oreja.
Arkadi se quedo pensando en que ahora no se detendría hasta que Andrea llevara el apellido Volkov como parte de su nombre. Sonrió para si: ahora no dejaría escapar a Andrea.
- Ahhhh! Yulia! Por favor!
- Tranquila…
Entonces la morena se acerco a los rojos labios y los beso apasionadamente. Pero no cerro los ojos ya que quería ver como ardía la pasión en es verdigris mirar, el cual también la miraba fijamente. Cuando separaron sus labios:
- Yulia…Yul…
- Ahí voy…
Entonces se coloco entre sus piernas, coloco las blancas piernas alrededor de su cintura, la sostuvo con un brazo y mientras con el otro la penetro y embistió. Un grito de parte de ambas escapo de sus labios. Segundos después empezaron un baile tan antiguo como el tiempo. Sus miradas nunca se desconectaban, nisiquiera por los besos apasionados que intercambiaban. Esa mirada tan profunda y tan hermosa que Yulia adoraba. Esa piel tan blanca por la que enloquecía. Esos rizos. Yulia estaba fascinada con todo eso. Entonces perdiéndose por completo en aquello profundos ojos verdes empezó a darle mas fuerza al movimiento, segundos después empezaba a sentir los espasmos de parte de ella. Ambas soltaron un último grito en la cumbre del clímax de la ojiverde y cayeron apoyadas en la pared. Yulia sobre ella. La morena hundió su rostro en hueco del su hombro y aspiro el aroma de la rubia cabellera.
- Me encantas Yul… –intento aspirar un poco mas de aire y siguió- me tienes loca.
- Lo…-aspiro bastante aire y prosiguió- lo mismo digo Kristyna.
La bajo lentamente y cuando sintió que la ojiverde podía sostenerse la dejo y se empezó a acomodar la ropa.
- Nos hemos arriesgado mucho.
- Que? Tu mujercita te dirá algo? Solo te has desaparecido media hora.
- Jajaj no lo se. Nos vemos si? –se acerco y le dio un beso corto.
- Ok, mi amor. Cuídate –y le devolvió el beso.
Yulia abrió la puerta del estudio a cual se había metido, miro hacia fuera, luego a ambos y viendo que no había nadie salio directo hacia los servicios. Minutos después se reunió con Lena en su mesa asignada en la sala donde se desarrollaba la recepción.
- Todo bien, amor? –con una tierna sonrisa hacia su esposa.
- Si, todo perfecto –también sonriendo la pelinegra.
- Te demoraste mucho –acariciando su rostro.
- Me encontré con alguien y nos pusimos a platicar unos momentos.
- Ok -sonriendo.
- Hacen tan linda pareja. Tendrán unos bebes encantadores.
- Ambas sonrieron ante el comentario de la mujer que se encontraba frente de ellas.
- Gracias –respondió Yulia.
Dos horas después ambas abandonaban la reunión y una vez dentro de su vehiculo todo cambio. Todo era tan diferente a lo que se veía frente a los demás. Todos creerían que no se trataba de las mismas personas. Durante todo camino de regreso el silencio era tan profundo y la tensión tan palpable que podía cortarse con un cuchillo. Ninguna de las dos se dirigió la palabra. Aquello ya era costumbre, pensó la pelirroja. Luego de aparentar ser la pareja perfecta siempre venia lo mismo. Sintió como una lágrima quiso escapar de sus ojos pero parpadeo fuertemente para evitarlo.
Siempre serás la niña que me llene el alma,
como un mar inquieto, como un mar en calma,
siempre tan lejana como el horizonte.
Aunque siguiera pasando el tiempo, la verdad era que, aún no terminaba de acostumbrarse a esos cambios de actitud tan repentinos: hace unos minutos podía abrazar, besar y acariciar a su esposa frente a todos y ahora…no se dirigían ni siquiera una palabra.
Gritando en el silencio tu nombre en mis labios
solo queda el eco de mi desengaño,
sigo aquí en mi sueño de seguirte amando.
Una hora después cada una estaba recostada en su lado de la cama, dándole la espalda a la otra. Lena miro el reloj: tres de la mañana. Era más que seguro que Yulia ya estuviera dormida y ella aún no podía conciliar el sueño pensando en aquello que había visto en la fiesta. Serian ciertas sus sospechas o es que solo estaba imaginando cosas? No, no. No debía pensar más en ello. Además, que podría decirle? Yulia la mandaría a meterse en su vida y dejar de husmear en su suya. Pero si fuera cierto…
Será, será como tú quieras pero así será,
si aun tengo que esperarte siete vidas más,
me quedare colgado de este sentimiento.
Se giró y fijo su vista en el largo y oscuro cabello de su niña. Se lo había dejado crecer tanto y estaba tan hermosa. Se acercó lentamente. Cuando estuvo a pocos centímetros tomó un mechón suavemente y absorbió su aroma. Fresas salvajes.
Por amarte así,
es esta mi fortuna es este mi castigo,
será que tanto amor acaso esta prohibido,
y sigo aquí muriendo por estar contigo.
Luego lo dejo suavemente y delineo las suaves curvas de su esposa, sin llegar a tocarla. La deseaba tanto. Hacia tanto tiempo que se había visto privada de una muestra de amor por parte de Yulia que el cuerpo le dolía de tanto anhelo.
Por amarte así
a un paso de tu boca y sin poder besarla
tan cerca de tu piel y sin poder tocarla
ardiendo de deseos con cada mirada
Pensó en todas las noches que había pasado a su lado y que no se había atrevido a hacer lo que estaba haciendo en esos momentos. Pero la sola idea que alguien más pudiera estarle robando lo que era suyo por derecho la desquiciaba tanto que en lo único que podía pensar era que si habría una sola oportunidad de recuperar a Yulia lo haría.
Por amarte así, por amarte así,
por amarte.
Había podido ocultar su amor por Yulia prácticamente dos años de su vida bajo una fachada de indiferencia. Pero si era cierto lo que sospechaba…Si esa mujer que le tomo la mano a Yulia en la fiesta…Habría sido su imaginación? Había tanta gente que fácilmente pudo haberse confundido. Pero…
Así voy caminando en esta cuerda floja
voy detrás de tus huellas convertido en sombra
preso del amor que me negaste un día
Sacudió su cabeza. No debía pensar más en ello. Tenía que pensar solo en que algún día Yulia cediera en su actitud y se diera cuenta que solo por amor a ella había aceptado todo lo que le había pedido. Que seguiría haciéndolo simplemente por complacerla. Que el corazón de Lena Katina no tenía mas dueña que Yulia Volkova. Besó levemente pero con ternura el cabello de su amada y regreso a su sitio. Entonces una pregunta cruzó por su mente:
- Como he podido ocultar este amor todo este tiempo?
Contando los segundo que pasan por verte,
haciéndote culpable de mi propia suerte,
soñando hasta despierto por hacerte mía…
Poco a poco el sueño fue invadiéndola de nuevo y solo minutos después quedo rendida después de tan agitado día. Lo ultimo que quedo en su pensamiento antes de quedar en la inconciencia fue su adorada morena de ojos azules.
Para Yulia la vista desde su oficina era tan hermosa que ni siquiera ahora que era la gerente general de su empresa se había querido ir a la que antes ocupaba su padre. Siempre podría pensar tranquila mientras observaba la ciudad y a los demás ir y venir por las calles. Y lo que pensaba en esos momentos era que sin lugar a dudas la vida le sonreía. Tenía todo lo que alguna vez deseo de pequeña. Bueno en realidad casi todo. Pero lo que hacia cambiar esa palabra absoluta por la simple compañía del casi era su vida personal.
- Lena…
Y soltó un suspiro. Anoche sabia que se había pasado. Nunca debió permitirle a Kristyna aquel acercamiento delante de tanta gente pero había sido tan excitante que no pudo negarse. Tampoco pudo negarse a seguirla y meterse al estudio de los dueños de casa y compartir con su amante unos momentos. Se sentía culpable…a veces. Pero no podía ocultar su completa complacencia ante el ardor que le ofrecía su rubia amante. Lo mejor del caso era que Kristyna no buscaba ningún compromiso y no le exigía absolutamente a Yulia. Tan solo eran dos personas que se necesitaban para pasar el momento y disfrutar de su compatibilidad en la cama.
Vaya que eran compatibles! Pensó Yulia. Era una suerte que no le dejara marcas visibles, pero era porque ponían mucho cuidado en ello. Pero en el resto de la piel…Si tuviera intimidad con Lena tendría muchos problemas con su esposa.
Más allá de ello lo que más le encantaba de ella era la coincidencia en tonalidad y color de los ojos con los de Lena. Eran tan parecidos que muchas veces durante sus ratos juntas y cuando se perdía en esa mirada había creído que a quien le hacia el amor era a su pelirroja esposa.
- Que enferma eres Yulia… -se reprochó asimisma.
Al menos lo reconocía. Pero también debía reconocer que muchas veces tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para no volverse hacia el lado de su esposa y hacerla suya nuevamente. Era luego de esas noches tan horribles que buscaba desesperadamente a Kristyna y hacían el amor salvajemente hasta caer rendidas una encima de la otra.
- Otra vez pensando en la inmortalidad del cangrejo, Yul?
- No es eso Andrea. Simplemente…
- Simplemente vas a morir.
Se volvió a ver a su amiga y sonrió inocentemente.
- Yo?
- No te hagas la inocente Yulia Volkova.
- Que hice?
- Que caradura! –con esa expresión cualquiera pensaría que realmente era inocente- Tal vez te suene conocido el nombre de Arkadi.
- Mi adorado primo! Le pasó algo?
- Te mataré Volkova! –acercándose peligrosamente.
- Mmm no puedes hacer eso –alejándose.
- Lena me lo agradecería, no? No dices que solo esta interesada en tu dinero? Heredaría una fortuna! –acercándose más a Yulia.
- No me hace gracia! –alejándose.
- A mi tampoco que hagas de celestina entre tu primo y yo! Ya te dije que dejes en paz mi vida privada! Yo se que hacer con ella! –y empezó a perseguir a Yulia por toda la oficina.
- Arkadi esta embobado contigo! Hace dos años que no ve a ninguna otra mujer! Y es por ti! –corriendo e intentando que la castaña no la atrape.
- Te dije que no te metas en mi vida privada!
- Pero si puedo meterme en la de mi primo!
- No si me involucra a mí!
- A poco no te divertiste!
- Eso no importa!
Entonces Andrea aprovecho y se lanzó sobre Yulia, cayendo ambas sobre el sofá que Yulia tenía en su oficina. Ambas cayeron, Andrea sobre Yulia y la primera empezó a hacer cosquillas a la segunda. Fue una guerra dura que terminó cuando alguien abrió la puerta de oficina y se oyó unos tacones ingresar a la oficina.
Andrea levanto la mirada y se puso de pie de un brinco al ver quien era.
- No…no es lo que crees Lena…en serio…Yulia y yo…
Lena las miraba a ambas con los ojos sumamente abiertos. Yulia se puso de pie y totalmente calmada hablo:
- Andrea déjanos solas por favor.
- Yulia…
- No te preocupes, le aclararé todo a mi esposa.
- Con permiso –y salió de la oficina.
Lena dirigió su mirada hacia el suelo tratando de asimilar lo que había visto: Andrea encima de su esposa y ambas riendo muy felices al respecto.
- Lena.
La mencionada miro hacia un lado. No quería que Yulia la viera.
- Siéntate por favor. Déjame explicarte.
- No tienes nada que explicarme.
- No es lo que crees –No con Andrea al menos.
- Y que es lo que creo?
- Yo que se. Lo único que te puedo decir es que Andrea esta algo enfadada conmigo porque ayer cuando me entere que ya no sale con su anterior pareja mande a mi primo Arkadi a su casa. Tu sabes que el quedo muy impresionado con ella desde que nos casamos.
- Vaya manera de enfadarse. Ambas parecían muy felices –mirando al fin a Yulia.
- Estábamos jugando. Sabes perfectamente que hemos cultivado una bonita amistad.
- Si, claro.
- Ahora me dices a que viniste?
- No puedo venir a verte?
- Nunca lo has hecho en todo este tiempo –regresando a su escritorio y empezando a arreglar algunos papeles.
- No sabia si seria de tu agrado.
- Sabes que puedes hacerlo. Una vez ya lo hiciste, antes de casarnos, y creo que no te mostré una cara larga.
- Yulia…
- Dime –mirando unos papeles con mucha atención.
- Quería…quería invitarte a almorzar. Hace mucho que no lo hacemos.
- Oh, eso era.
- Si –bajando nuevamente la mirada.
- Pues vamos. Aun no he podido almorzar.
- En serio? –sonriendo.
- Claro. Dame unos minutos.
- Esta bien. Iré a esperarte afuera.
- Ok.
Salio de la oficina de Yulia y se encontró con Andrea, quien estaba con la cara apoyada en el escritorio.
- Entonces…que me dirás tu?
- Lena! –la castaña se puso de pie de un brinco al oír la voz de la pelirroja- Solo estaba…dándole una lección. Lo siento. Me jugo chueco e hizo algo que no debía hacer.
- Algo como que? –haciéndose la dura.
- Mmm algo que tiene que ver con Arkadi -apenada.
- Mmm si. Me lo explico. Pero dime Andrea tú que dirías si estuvieras en mi lugar y encuentras a tu pareja en esa situación? Me hicieron pasar un mal rato.
- Tienes razón. Lo siento. No se volverá a repetir.
- Ok. Andrea…y si alguna vez tu supieras algo…-mirándola inquisitivamente- algo que podría interferir en mi matrimonio me lo dirías, verdad?
- Yo… -trago con fuerza. Acaso Lena sospechaba algo?
- Eres mi testigo y debes ayudar en todo lo que puedas a mi matrimonio. Si supieras…de cualquier cosa…que pudiera hacerle daño a mi relación con Yulia me lo dirías, verdad? –sin dejar de mirar fijamente a Andrea.
La castaña intento mantener la calma y respondió:
- Claro.
- Me alegro mucho de poder contar contigo -sonriendo.
- Claro que si.
- Podemos irnos Lena –dijo Yulia al salir de su oficina.
- Claro, amor. Vamonos –respondió Lena feliz.
- Ya regreso Andrea. Iré a almorzar con Lena. Solo emergencias al celular, esta bien?
- Claro Yulia. Coman tranquilas y que pasen una bonita tarde.
- Gracias. Nos vamos Lena?
- Si. Hasta luego, Andrea.
- Adiós, Lena.
Una vez que ambas desaparecieron por el ascensor, Andrea cayó rendida en su silla.
- Dios mío! Lena si que da miedo. Hacia mucho que no se había mostrado tan temible conmigo. Dios si supiera…
Y se quedo pensando. Pensando en que Lena tenía razón. Había sido testigo de su boda y se sentía estar traicionándola. Pero la verdad era que ella había hecho todo lo posible por hacer desistir a Yulia de su aventura, pero la terca pelinegra no le hacia caso nunca. Algún día, si no tenía cuidado, Lena descubriría la infidelidad de Yulia y no estaba segura pero por mucho que la pelirroja amara a la morena, no creía que le perdonaría una traición así. A pesar del trato que ellas tenían y que Andrea conocía, estaba segura que Lena no perdonaría a Yulia de enterarse que esta la era infiel.
- Que deseas pedir?
- … -miro a su esposa, luego al mesero y respondió- Fetuccini en salsa de mariscos.
- A mi esposa un Fetuccini en salsa de mariscos.
- Muy bien. Y para usted?
- Para mi unos Macarrones en Salsa a lo Alfredo.
- Perfecto. Las señoras desean Pan al Ajo especial como entrada?
- Si, por favor-respondio Yulia-. Además tráiganos dos copas de su mejor vino.
- Perfecto –terminado de tomar la orden. Si desean algo mas solo llámenme. En unos minutos más les traeré su orden, con permiso.
- Ambas asintieron y en cuanto el mesero se retiro un pesado silencio cayó en el ambiente. Un silencio que Lena se encargo de romper:
- Como te ha ido durante el día?
- Pues…-Yulia se volvió a verla y le respondio- ha sido algo agotadora la mañana.
- Por el contrato con Korea?
- Si, se ha aumentado mucho su nivel de consumo. Y no me estoy quejando pero es agotador cada vez que llega la quincena de cada mes.
- Te entiendo.
- Ustedes también están en esas no?
- Asia es un cliente bastante importante. No podemos darnos el lujo de perderlo.
- Igor me dijo que han estado amortizando la deuda sin falta. Que no falta mucho.
- Nos ayudaron mucho, no podíamos fallarles.
- Sabes que el dinero no me importa. Lo más importante es que ahora todo esta bien, que tu familia sigue estable y que nadie les quitara lo que por años han luchado por conseguir –tomo una mano de Lena, la apretó y la volvió a soltar.
- Gracias –sonrió ante el repentino pero corto gesto de su esposa-. Y como estuvo eso de Arkadi?
- Yulia soltó una risita traviesa ante la cual Lena se derritió. A veces le parecía volver a ver a esa Yulia que conoció en la universidad…la extrañaba tanto.
- Andrea termino con su anterior pareja y pues…recién me entere ayer. Entonces llame a Arkadi para decirselo y –estallo en risas- el muy tonto fue ahí mismo a buscarla. Le dije que se esperara unos días y la vaya a buscar como quien me visita en la oficina. Pero las ganas le ganaron y la fue a buscar ayer mismo. Al parecer Andrea relaciono lo obvio de la situación y está que quiere colgarme por haberle dicho a mi primo que ya esta libre a pesar que me advirtió que no lo hiciera.
- Jajaj ahora entiendo –riendo también junto con Yulia.
- Si la hubieras visto en un inicio! Estaba hecha una fiera! Pensé que me mataría!
- Me imagino –ahora solo sonriendo pero contemplando como Yulia aun no paraba de reír, era un espectáculo hermoso. Le daban ganas de capturar esas risas en un beso y se estaba dejando llevar cuando el mesero llego con los pedidos.
- Aquí tienen señoras. Fetuccini en salsa de mariscos y Macarrones en salsa a lo Alfredo. Una porción de pan al ajo especial y dos copas del mejor vino de la casa. Espero disfruten su comida. Con permiso -retirándose.
- Mmm se ve delicioso. Muero de hambre –dijo Yulia aspirando el aroma de la comida.
- Entonces empieza.
- Empecemos –sonriendo.
El almuerzo paso acompañado con una agradable charla de parte de ambas. Como si realmente fueran un matrimonio feliz y Lena en realidad lo estaba. Estaba tan feliz de compartir unos momentos así con su adorada esposa. Extrañaba tanto esos momentos pues hacia mucho que ni siquiera se atrevía a buscar a Yulia para almorzar juntas. Las dos solas.
Cuando ya iban tomando sus copas, Yulia se quedo mirando fijamente hacia algún lugar y Lena dejo de reír para seguir la mirada de su morena. Pero no encontró nada.
- Ya regreso –dijo la ojiazul.
- Esta…esta bien.
Yulia se puso de pie y se dirigió hacia lo que parecía el baño del local. Lena se quedo algo pensativa pero decidió seguir a Yulia. Así que se puso de pie y se dirigió al baño. Cuanto más se acercaba mas temía encontrarse con algo que no quería ver. Entonces a punto de abrir la puerta oyó la risa de Yulia acompañada de otra. Sus ojos se abrieron desmesuradamente de pensar con quien podría haberse encontrado Yulia. Entonces cuando iba a entrar la puerta se abrió dejando ver a una rubia de cabellos rizados y verdigrises ojos. Ambas se quedaron sorprendidas. Lena por el parecido de la otra con ella en algunas características y la otra porque sabia de quien se trataba la persona que tenía enfrente. Yulia apareció detrás de la rubia y las tres se quedaron sorprendidas. Sin embargo, la primera en reaccionar fue Krystina:
- Con permiso por favor.
Lena no se movió unos segundos, después se hizo a un lado y la dejo pasar. Luego miro a Yulia y regreso a la mesa. Yulia la siguió, en el camino pidió la cuenta y llego junto a Lena. Vio a la pelirroja tomarse su copa de vino como si fuera agua y entendió que Lena se imaginaba algo de lo que realmente estaba sucediendo. El mozo llego y Yulia le dio su tarjeta. Unos minutos después el mismo joven regreso, devolvió la tarjeta a Yulia y esta dejo un billete en la mesa.
- Debo regresar a la oficina, quieres que te deje en la tuya? – pregunto la morena en tono suave.
Lena negó con la cabeza, tomo su bolso y se puso de pie. Yulia hizo lo propio. Una vez en el auto de ambas:
- En donde te dejo?
- En casa.
- No regresaras a la oficina?
- Tengo algo que hacer.
- Esta bien.
Yulia se encogió de hombros y dejo a Lena en la casa de ambas, la antigua mansión de los padres de Yulia. En cuanto llego tomo el teléfono y marco el tan conocido numero:
- Marlene?
- Lena? Hola, que sucede? No estas en la oficina verdad?
- No.
- Si, me lo imagina. Que haces en tu casa, vaga?
- No estoy para bromas amiga. Necesito tu ayuda, por favor –al borde del llanto.
- Que sucede? –preocupada.
- Necesito una cita con Richard.
- Estas hablando en serio? –casi sonriendo.
- Si, muy en serio.
- Y cuando lo decidieron? –al menos feliz que su amiga este mejor en su relación.
- Marlene para cuando me tienes esa información?
- Para mañana esta bien? –algo extrañada por la actitud de Lena, debería estar feliz.
- Esta bien. Ahora me voy a descansar tengo un dolor de cabeza impresionante.
- Lena que sucede?
- Nada, nada. Nos vemos –y colgó.
- Lena? Hey Lena!...Ah, me colgó! Que le pasa? –extrañada con la actitud de su amiga, colgó el teléfono-. Que le pasara? Y yo que quería hablar con ella de mis líos. Al parecer anda más ocupada que yo. Pero si me ha pedido que busque a Richard…quiere decir que las cosas están mejorando –sonrió pero luego se puso seria-. Pero estoy casi segura que quería llorar.
La morena se quedo pensando en la tan extraña petición de su amiga y en su aun más extraña actitud. Pero eso no impido que días más tarde pudiera poder conseguirle la información requerida a Lena.
- No hubo contratiempos en el camino?
- No amiga, todo bien –respondió la morena saludando con un beso en la mejilla a su amiga y sentándose a su lado. Saco una tarjeta de su bolso y se la dio a Lena – Aquí la tienes.
- Gracias amiga –mirando el pedazo de cartulina con un brillo especial en sus ojos-. Te lo agradezco mucho.
- No hay de que Lena. Me alegra que hayan decidido dar este paso. Eso quiere decir que…ya están solucionando sus problemas –sonriendo sinceramente.
Lena se quedo callada y desvió la mirada hacia el suelo. Marlene entendió.
- Lena…
- No…no se que mas hacer para demostrarle…que la amo… -y una lagrima resbalo por su mejilla.
- Amiga –y abrazo a Lena.
- Por que no me cree? Por que?! Es mi vida! Mi alma! La adoro y no me cree! –estallo en lagrimas- Lo único que me queda es quedarme con algo de ella. Algo que no me pueda quitar como me quito su amor. Algo que sea suyo y en lo cual pueda volcar todo este amor que le tengo. Algo…algo con que recordarla cuando…se me arrebate incluso lo poco que tengo de ella…
- Lena…de que…estas hablando? –sorprendida ante las palabras de su amiga.
- Me va dejar. Tarde o temprano me dejara…y yo no puedo concebir esa idea Marlene. No puedo! –se aferro al abrazo de su amiga- No puedo! El día que me deje me moriré! Ese día se habrá terminado todo para mí! No podría soportarlo!
- Lena! Lena! –la sacudió fuerte hasta que logro hacer que Lena la mirara- No es la manera de solucionar las cosas.
- Pero…pero yo…
- Lena! No es la forma! Estas cayendo en lo que caen muchas mujeres.
- … -bajo la mirada.
- No puedes retener a Yulia con un hijo.
- Lo se, –separándose y limpiándose las lagrimas- lo peor es que lo se. Pero -sonrió a pesar de su tristeza y se recostó en el espaldar del sofá- de verdad deseo tener un bebe.
- Lena…
- Tengo que abocar mi vida a otra cosa que no sea el trabajo o mi adorada mujer –ironizando en las ultimas tres palabras.
- Pero un bebe? No seria mejor…
- No. Siempre he deseado tener hijos y mi patético matrimonio no me lo impedirá.
- Si es así yo no tendría nada que objetar –sonrió- y estaré feliz de tener un sobrino.
- Gracias –sonriendo también por un momento.
- Y que le dirás a Yulia?
- Ese es otro favor que deseo pedirte.
- Habla –suspirando con resignación.
- No se lo digas por nada del mundo, por favor.
- Lena…
- No hasta que yo este lista para decírselo. Por favor –mirándola con cara de suplica.
- Esta bien –no podía decirle no a esa expresión.
- Gracias –sonrió pero luego se puso seria nuevamente-. Que sucede?
- De que? –extrañada.
- Vamos Marlene no me mientas. Hace días me quieres decir algo pero yo como siempre tan egoísta no te he prestado atención.
- Marlene se ruborizo y miro hacia un lado.
- Vamos amiga. Acaso no confías en mí?
- Lena…es difícil, sumamente difícil –soltó todo el aire y se decidió. Ya habían sido dos años y no podía más con esa carga.
- Vamos, te escucho.
- Todo empezó el día anterior a que te casaras amiga.
- Wow! Hace dos años?
- Si, así es. Y no me interrumpas que si dejo de hablar después no podré seguir.
- Esta bien -sorprendida.
Le contó todo. Como empezó, como siguió y como tan solo hace unos días termino con Andrea quitándole el felpudo de bienvenida de la puerta de su departamento.
Cuando termino de contarlo todo se volvió a mirar a Lena y se encontró con la mirada desmesuradamente sorprendida de su amiga. Con la misma expresión miro hacia el suelo y dijo:
- Vaya…
- Solo dirás eso? –fastidiada.
- Es que…nunca me lo espere de ti –y soltó una carcajada.
- No es gracioso –enfadada.
- Lo siento –calmándose-. No…no lo puedo creer…Hasta tan solo hace unos días podría haber creído que Andrea y Yulia…
- Que?! De que hablas?! –enfadada.
- Mmm no, nada je –algo asustada.
- No! Dijiste que había algo entre Yulia y Andrea y ahora me lo dices –tomando a Lena de los hombros y sacudiéndola.
- Cálmate! Solo dije que creía, pero ya no! –y se soltó.
- Lo siento pero…no se…me muero de celos Lena…–se llevo las manos a la cara y con voz cansada dijo- Muero de tan solo pensar que puede encontrar a alguien…y la perderé…Yo…no se que hacer…-y rompió en llanto.
Lena jamás pensó ver a su amiga de esa manera. Nunca la había visto llorar por nadie de una manera tan desesperada. Siempre pensó que su amiga se quedaría con su actual pareja, Andrey, pero se había equivocado y le llego el amor de una manera diferente. La entendía perfectamente y por nada del mundo dejaría que alguien mas pase lo que ella estaba pasando. No permitiría que su amiga conozca el horrible sufrimiento de tener tan cerca a la persona amada y no poder nisiquiera abrazarla. La abrazo y calmo su llanto.
- Ya te sientes mejor?
- No, pero gracias por oírme.
- No te preocupes para eso estamos los amigos. Ahora si tenemos que hablar.
- Lena…que haré, amiga? Ya no puedo seguir al lado de Andrey. Es un hombre maravilloso pero…
- Ya no lo amas.
- No…pero tengo miedo de terminar con eso. Se que es algo seguro, algo que me tendrá tranquila, en paz y me dará estabilidad. Tengo miedo de volver a empezar y que todo vaya mal con Andrea…pero tampoco puedo evitar sentir que la amo y que sin ella…mi vida será un asco.
- Y Andrea también te quiere?
- No lo se con certeza pero…creo que si no fuera así no me hubiera arrojado fuera de su vida por ya no querer compartirme con Andrey. La penúltima vez que la vi me lo dijo: todo o nada. Yo supongo que también me ama…pero yo elegí a Andrey y bueno como era de esperarse ella me echo de su vida.
- Es lógico.
- Si –mirando al suelo con expresión de derrota.
- Y que harás ahora?
- Nada. Ella me ha echado de su vida, no entiendes?
- Y piensas quedarte ahí sin hacer nada?
- Lena…
- Arkadi no esta perdiendo tiempo.
- Que?! –poniéndose de pie como un resorte.
- Desde hace algunos días están saliendo, sabes? Mi adorada mujer es artífice de todo eso. Le dijo a Arkadi que Andrea estaba libre y el no perdió el tiempo para buscarla y cortejarla. Hasta donde tengo entendido se están llevando muy bien porque Yulia me dijo que pronto Andrea pasara a ser parte de los Volkov.
La morena se quedo fría ante tal declaración. Lo único que pudo hacer fue sentarse nuevamente y murmurar en voz baja que aquello no era posible.
- No me digas que te quedaras ahí solo lamentándote lo que esta pasando.
- No tengo nada más que hacer, Lena. Creo haberte dicho que me boto a patadas de su casa.
- Y eso te detendrá?
- Que quieres que haga?! No quiere saber nada de mí!
- Escúchame bien Marlene ya suficiente es que yo este totalmente jodida en mi vida personal –Marlene miro sorprendida a su amiga, ya que jamás la había oído hablar así- pero tu no!
- Lena…
- Amas a Andrea? -decidida
- Si –sorprendida
- Serias capaz de dejar a Andrey por ella?
- Si pero temo…
- Entonces no sientes nada por Andrey?
- Solo una amistad y gratitud pero…
- Entonces no hay que decir, esto es lo que harás.
- Ah?
- Terminaras tu relación con Andrey, buscaras a Andrea, le pedirás perdón de rodillas por todas las estupideces que le has hecho y le suplicaras que regrese contigo. Esta bien?
- Si –asustada por la firmeza de Lena.
- Para metidas de pata la mía ha sido suficiente, contigo no pasara lo mismo.
- Lena…
- Ahora mismo empezaremos a armar esto. Tú recuperaras a Andrea y de mi cuenta corre.
Andrea solo pudo ver a su amiga con una expresión de real sorpresa ya que Lena nunca se había comportado así. Estaba anonadada. Pero fuera de todo ello se sintió feliz de tener el apoyo de alguien. Sonrió y abrazando a Lena le dijo:
- Gracias.
- No hay de que amiga –correspondiendo al abrazo.
Ambas amigas se quedaron conversando acerca de lo que debería hacer Marlene para poder poner su vida en orden y lograr que cierta castaña la perdonara.
Días como aquel era cuando Yulia reconocía que la oficina estaba realmente pesada. El trajín del día la había dejado totalmente agotada y no quería nada más del mundo que arrojarse a su cama y dormir hasta que llegara el día siguiente y regresar a la oficina. Llego a su cuarto, arrojo las llaves sobre su cómoda y luego se tiro en su cama. Había sido un día sumamente agotador y la actitud de Lena en los últimos días la estaba desconcertando demasiado. Después de dos años de llevar las cosas tal como ella deseaba, Lena cambiaba las reglas de juego y ahora hacia todo lo posible por pasar mas tiempo con ella y acercándosele cada vez mas pero respetando su espacio personal. Yulia sabía que su esposa estaba enterada de lo que sucedía. Podía verlo en sus ojos, esa mirada triste y de anhelo. Esa mirada dolida que le reclamaba el porque le hacia eso. Esa mirada que le decía que ella podría darle todo lo que le pidiera si tan solo…lo pidiera. Y aun así Lena le sonreía y la trataba tan devotamente que a veces se asustaba. No sabía que estaba pasando. Deseaba que todo volviera a ser como hacia unas semanas cuando cada una hacia su vida por su lado.
Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- Adelante.
- Yul la cena esta servida. Deseas acompañarme?
Allí estaba: con una hermosa y calida sonrisa, con esos ojos brillando al verla…Sacudió la cabeza y respondió normalmente.
- Me bañare y bajare.
- Te esperare entonces –sonrió y se retiro.
Que se traería entre manos?
La respuesta la obtuvo luego de terminar de cenar. Cuando Lena le pidió que la acompañara al invernadero y la llevo tomada de la mano. Una vez adentro se acercaron hasta unos botones de rosal que estaban en proceso de florecimiento.
- Son hermosos, verdad? –le pregunto a la morena acariciando suavemente a los blancos botones.
- Los has cuidado muy bien. Mamá estará muy agradecida cuando vea como los has cuidado –respondió Yulia.
- Es…es como una madre con sus hijos –dijo mirando al floreciente rosal-. Con mucho cuidado, paciencia y sobretodo amor el cultivador planta las semillas, cuida el suelo, los ve echar raíces, florecer y luego cuando ya están listos los cuida día a día para siempre se vean hermosos hasta que estén listos para ver el sol…solo que al igual que las personas nunca dejaran de necesitar a la madre, las flores nunca dejaran de depender del cultivador.
- Te ha gustado mucho esto de cuidar a las plantas de mi madre, verdad?
- Yul…–dejo de acariciar las plantas y se volvió a ver a Yulia directamente a los ojos- quiero tener un bebe.
Silencio.
- Que has dicho? –casi sin voz.
- Yulia seria buena idea…yo… -de pronto fue cortada por la alterada voz de Yulia.
- Estas loca o que?! No has visto nuestra situación? –alejándose unos pasos.
- Yulia…puede mejorar Yo pondré todo de mi parte pero tu…
- Yo que? Te atreveras a exigirme algo? –cada vez, mas enfadada.
- Soy tu esposa merezco tu respeto también. Yulia yo…
- Tú nada! Mi esposa? Ja! Solo es un papel firmado para cobrar lo que tu padre me debe.
A Lena le dolió recordar aquello. Sin embargo, se trago el dolor.
- Yulia yo me hubiera casado contigo por mi propia voluntad. Acepte tu propuesta antes de que todo sucediera…
- Para luego dejarme!
- No…no fue mi por mi voluntad…yo…
- Será mejor que terminemos esta conversación. No quiero hijos Lena, no los quiero y menos...
La miro fríamente y termino:
- Y menos que sean tuyos.
Aquello casi la había matado. Yulia se había ido dejándola totalmente en shock y solo supo que aquello no era una pesadilla cuando despertó horas mas tarde y vio que la empleada estaba a su lado velando su sueño.
- Anna… –aun débil.
- Señora Lena, esta bien? Llamare a la señora Yulia...-a punto de salir pero Lena la detuvo sosteniéndola del brazo.
- No...no la llames –con una voz cargada de suplica-. Esta aquí? –pregunto.
- Si, esta en otra de las habitaciones.
- Nisiquiera vino a verme? –mirando hacia otro y a punto de llorar.
- No señora, no piense eso. Fue ella quien la auxilio y la trajo aquí.
- Como? –sorprendida.
- Después…después de su conversación…la señora Yulia estaba saliendo del invernadero y la detuve para preguntarle si iban o no a contratar al nuevo cocinero. Justo cuando me preguntaba acerca de su trabajo y yo a punto de responderle escuchamos un fuerte ruido. Regresamos al invernadero y la hallamos a usted en el suelo. Ella la trajo aquí, la dejo en su cama y me ordeno llamar al doctor Petrov y traer algo para reanimarla.
- Entonces fue eso…
- Si, señora. Señora yo…perdóneme el atrevimiento pero...yo no se que sucederá entre ambas, pero se que la señora Yulia la quiere. Deberían hablar y ser felices. Hacen tan linda pareja –hablando con total sinceridad.
- Gracias Anna. Yo...yo amo tanto a Yulia...pero cometí un error enorme y ahora estoy pagando por el.
La joven se quedo mirando a la señora de la casa y luego por pedido expreso de esta se retiro sin decir nada más.
Días después…
Recordó las palabras de Nina.
- Si no la haces feliz regresare a pedirte cuentas. No tendré piedad contigo y moveré cielo y tierra para quitártela.
- Yulia la estaba engañando, lo sabia y también sabia que esa relación para castigarla pero si la Nina regresaba, como lo anunciaba aquella revista, eso seria diferente. Yulia había sentido algo muy fuerte por Nina y si bien su última aparición no había puesto a dudar a su pelinegra, ahora las cosas eran diferentes. Yulia casi odiaba respirar su mismo aire, se lo había vuelto a demostrar hacia algunos días y si Nina regresaba tendría...tendría muchas oportunidades con su esposa e incluso la posibilidad del divorcio se abría ante sus ojos. Aquella idea casi hace que su corazón se detuviera. Sintió un intenso dolor en el pecho y tuvo que dejar de respirar para contrarrestarlo. Ahora el amor que ambas sintieran no seria suficiente para detener a la pelinegra. Ambas? Si solo ella amaba ahora, solo ella. Miro su aro de matrimonio. Papel mojado, eso era su matrimonio. Yulia la odiaba. Una lágrima rodó por su mejilla y recordó la discusión de días anteriores. Había sido horrible escuchar decir a Yulia que no quería tener hijos y menos con ella. En esa frase había demostrado su total desprecio por su persona. Recordó la primera vez que había hecho el amor con Yulia y sintió un escalofrió al recordar a Nina.
- Ni siquiera sabia que era yo. Me hizo suya pensando en otra. Y yo...yo me entregue a ella porque la amaba tanto...tanto. Yulia, Yulia, mi amor...por que me haces esto?...Me duele tanto amarte así...
- Y pensó en los bebes que había soñado tener.
- Lo deseo tanto…tanto…un bebe tuyo…un bebe tuyo en mi vientre. Tal vez…tal vez nuestro bebe te regrese a mi. Debe haber alguna forma…Casi estoy agonizando sin ti. Mi cuerpo y mi alma claman por ti, amor.
Lo decidió, iba a hacerlo. Así Yulia la mate tendría a su bebe. Tomo su agenda y saco una tarjeta, marco el numero y...
- Alo? El consultorio del doctor Kovalevskaya?
- Si. Es paciente nueva o ya tiene historia?
- Dígale que me llamo Elena, Elena Vol...Elena Katina –recordó que Richard no sabía que estaba casada.
- Un segundo.
Unos minutos después:
- Lena, eres tú? –sonriente.
- Hola Richard.
- Que grata sorpresa! Pensé que ya no llamarías. Después de habernos encontrado aquel día…
- Richard quiero pedirte un favor.
- Si, claro. Si esta a mi alcance, encantado.
- Cuando puedo verte para consulta.
- Consulta? Caramba Lena! Que podría hacer un especialista en genética por ti?
- Cuando?
- Mañana por la mañana solo tengo dos pacientes. Vente a eso de las once de la mañana.
- Ok, allí estaré.
- Te espero.
- Hasta pronto.
- Hasta mas tarde.
Entonces colgó el teléfono. Estaba segura que hacia bien. Cualquier cosa, cualquier cosa con tal de salvar su matrimonio. Ya no se veía en una vida sin Yulia, sin su Yulia. Dios! Que bajo había caído!
Había asistido a esa cita puntualmente. Todo lo que Richard le había dicho era lo que esperaba. El tratamiento no era al cien por ciento seguro pero valía la pena intentarlo. Al salir del consultorio estaba tan contenta que decidió caminar un poco pero deteniéndose un momento en una esquina había visto aquella revista con una portada en la mostraba a una magnifica Nina. Y al leer el titulo del reportaje como “El regreso de la Top Model a su patria” no había demorado ni cinco segundos en comprarlo. Al llegar a su casa devoro las paginas que hablaban de Nina y así supo que la rubia regresaría a Moscú en unos días mas. Toda la ilusión y las esperanzas salieron volando por la ventana. Y ahora estaba en aquel estado de depresión que nisiquiera le permitía pensar en alguna manera de poder convencer a Yulia de someterse al tratamiento.
Bueno lo había hecho. Andrey se había mostrado devastado en cuanto oyó las palabras definitivas pero dentro de lo posible se porto como un caballero.
- Y puedo saber a que se debe esta decisión? –mirando las maletas de Marlene cerca del pasillo que llevaba a la habitación que antes habían compartido.
- Yo…
- Merezco la verdad al menos no?
- Lo siento –mirando hacia otro lado.
- Hay otra persona, verdad? –mirando al suelo.
- Yo…no fue mi intención.
- Entonces es cierto –llevándose las manos a la cara.
- Perdóname…yo no…yo no quise hacerte daño. No deseo…
- Pero lo estas haciendo –con voz cansada.
- Sucedió de una manera tan inesperada…ni siquiera me di cuenta cuando…
- Cuando dejaste de amarme… -completo la frase.
- Si.
- Tantos años…yo creí…
- Yo también. Han sido muchos años juntos. Nunca nos hemos separado desde la escuela. Eso me llevo a pensar que solo estaba confundiendo las cosas. Pero ahora se que no es así.
- … -mirándola.
- Ahora se que mis sentimientos por ti no pueden ser mas que un enorme cariño y…
- Calla –con una voz sumamente baja y dolida.
- Perdón.
- Lo siento pero no puedo perdonarte…no ahora.
- Lo entiendo –casi a punto de llorar-. Me iré ahora mismo. Terminare de recoger mis cosas otro día. Andrey yo…
- Solo vete por favor.
Marlene lo miro y esa imagen le partió el alma. Estaba haciendo lo correcto? Pensó en Andrea. Si, estaba haciendo lo correcto. Fue por sus maletas y cuando estaba a punto de irse miro al hombre que aun estaba en la sala con las manos cubriéndose el rostro. Se veía tan destrozado. Abrió la puerta y salió. Había cerrado un capítulo y estaba a punto de iniciar otro. A pesar de toda la tristeza que sentía en esos instantes por Andrey, pensar en la sonrisa de Andrea, de su adorada castaña, la hizo esbozar una sonrisa. Siguió su camino, subió su auto y se dirigió hacia lo que seria su momentáneo hogar. Llego y subió hasta el piso correspondiente. Antes de meter la llave la puerta se abrió. Lena la miraba esperando una reacción. Marlene se arrojo a sus brazos llorando.
- Está bien, está bien.
- No se si está bien o no pero…todo es tan confuso.
- Pasa.
Colocaron las maletas en el recibidor y Lena fue por dos tazas de té. Mientras las bebían continuaron conversando.
- Dile a Yulia que me diga como y donde puedo depositarle el dinero del alquiler.
- Por Dios! De verdad crees que te cobrará por dejarte este departamento?
- Tal vez no ahora pero cuando sepa que voy a quitarle la novia a su primito quizás ya no le sea tan agradable.
- Yulia estima mucho a Andrea y estoy segura que lo que sea que la haga feliz a ella lo aceptara.
- Pero también adora a Arkadi.
- Olvídate de ese asunto. Ahora solo piensa en que debes reconquistarla.
- Quiero esperar a acostumbrarme a esto –mirando todo alrededor.
- Será difícil al inicio…pero recuerda que no es duradero –entendiendo que se refería a estar sola.
- Espero pronto despertarme con esa mujer a mi lado y darle un compañero de juegos a mi sobrino o sobrina –y miro el vientre de Lena.
La pelirroja sonrió de oreja a oreja.
- Quieres ir a por los bebés tan rápido?
- Desde hace algún tiempo llevo soñando con una preciosa niña de cabellos cafés que corre hacia mí y me dice mamá. Supongo que son los deseos de ya tener una familia pero si la voy a tener deseo hacerlo con Andrea.
- Seria maravilloso que tu bebe y el mio sean amigos -sonriendo.
- Como te has sentido?
- Por ahora todo bien –se toco el vientre y sonrió-. Aun no le da problemas a mamá. Aunque apenas llevamos dos semanas juntos.
- Como se siente? –viendo fascinada el vientre de Lena.
- Maravilloso –sonriendo abiertamente.
- Puedo?
Queriendo decir si podía acercarse al vientre de la pelirroja, esta asintió y Marlene dejando la taza en la mesa más cercana apoyo el oído en el vientre de Lena.
- Hey como estás? Espero bien eh! Aquí afuera todos te esperamos muy emocionados. Más que nada tu mami. Créeme que ya desde ahora la veo adorándote. Y yo también te querré mucho porque serás mi sobrino favorito. Tomate tu tiempo pero ten en cuenta que te esperamos con ansias –acaricio el vientre de su amiga y se sentó nuevamente en el sofá.
La morena miro a Lena y la vio con los ojos inundados de lágrimas. Se acerco y la abrazo. Entendía lo que sucedía.
- Tranquila. Verás que todo se solucionará.
- Solo quisiera…solo…que ella…lo quiera casi tanto como yo lo adoro…
Marlene entendió que Lena hubiera deseado que quien hiciera aquel gesto hubiera sido Yulia.
- Lena…
- Solo espero que tenga sus ojos…sus hermosos ojos…
- Yulia reaccionará, créeme que lo hará.
- Eso espero. No quiero condenar a mi bebé a que su propia madre lo rechazará.
- Y que sucedería si…? –no quería hacer esa pregunta pero era necesaria.
- No quisiera pensar en ello ahora.
- Lena…
- La dejaría. No condenaría a mi bebe a un ambiente como ese. Pero espero que eso no suceda.
- Yo se que así será. Todo se solucionará.
- Gracias –y afianzo el abrazo.
- Gracias a ti por ayudarme en todo.
Pasaron una tarde calmada hablando de sus planes a futuro y del bebé que venia en camino. Hacia apenas dos semanas que Lena se había sometido al tratamiento del cual Richard le había hablado. Había recordado que tanto Yulia como ella habían asistido años antes a una clínica en busca de un tratamiento para tener un bebe y en aquella epoca habían dejado unas muestras de sangre y óvulos. Entonces había hecho todo lo necesario para proporcionarle a Richard el acceso a aquellas muestras y poder dar inicio al tratamiento sin necesidad de convencer a Yulia. Y ahora estaba embarazada de un bebé de ella y su niña. Aunque pareciera increíble lo estaba y eso la hacia sumamente feliz. A pesar de todo, como se lo comento a su amiga.
Días después, mientras Lena y Marlene estaban dando vueltas por un conocido centro comercial. La pelirroja se encontraba en busca de algún regalo para Yulia debido a que estaba cercana la fecha de su aniversario de bodas y el año anterior había pasado como cualquier otra fecha. Este año estaba dispuesta a darle algo más que un simple objeto. Le daría algo que le hiciera Yulia pensar en que aparte del objeto entregado le daría algo que las haría felices para toda la vida. Algo perdurable y que estaba segura llenaría sus vidas, a la vez de unirlas más.
- Lena, que te parece esto? –mostrándole una estatuilla de mármol que representaba a Afrodita con Cupido en sus brazos recién nacido.
- Está precioso –sonriendo- pero…
- Ya sé, ya sé –dijo dejando la estatuilla en el mismo lugar- quieres algo más.
- Si, así es. No quiero algo que vea y que después deje de lado, quiero darle algo que lleve consigo…si es posible siempre. Al igual como nuestras alianzas.
- Siempre la lleva?
- Siempre…al menos siempre se la veo. Es mi primera preocupación cada vez que llega a casa o que la veo: ver si se la quita –dijo con semblante nostálgico.
- Tu jamás te la has sacado, verdad?
- No tendría motivos para hacerlo. Por mi que todo el mundo se entere que le pertenezco a…-y se callo mientras su mirada se clavaba en un punto fijo fuera de la tienda.
Marlene siguió la mirada de su amiga y se sorprendió tanto de lo que vio que no se movió un buen rato. Estaba tan paralizada como Lena. Cuando vieron a ambas personas alejarse, fue Lena quien salio corriendo tras las dos mujeres que se estaban alejando rumbo a la sección de joyería. Marlene la siguió y se detuvieron en la puerta del establecimiento en el que las dos personas que seguían habían ingresado. Lena se quedo parada fuera, no sabia si entrar o no. El cuerpo entero le temblaba y gotas de frió sudor aparecieron en la frente. Su corazón empezó a acelerar su palpitar y podía sentir la sangre golpearle las sienes. Si era cierto…si fuera cierto…ya serian dos veces y esta vez lo confirmaría. Tenía tanto miedo que estuvo a punto de darse la vuelta y salir corriendo. Tal vez…tal vez seria mejor seguir haciéndose la desentendida y fingir frente a Yulia que no sabía ni sospechaba acerca de su infidelidad. Marlene estaba a punto de llevarse a Lena de ahí cuando la puerta se abrió y dejo mostrar a dos mujeres. Una pelinegra con larga y lacia cabellera y otra rubia de cabellos rizados. Pero no eran ni Yulia ni su amante.
Marlene tomo a Lena del brazo y la llevo hacia el auto. Estaba preocupada su amiga estaba mas pálida de lo normal y tenía la presión y la temperatura bajísimas. Apoyó a Lena en un lado de su auto e intento sacarla de su ensimismamiento.
- Lena! Lena! Vamos! Hazme caso! –dándole palmaditas en la mejilla.
Lena la miro y al tiempo que se lanzaba a abrazar a su amiga rompía en llanto.
- Tranquila, ya paso. Tranquila –acariciándole al cabello a Lena.
- Tengo tanto miedo…tanto miedo…
Lena empezó a sentirse mal, de la nada se sintió presa de un intenso dolor en el vientre. Permaneció de pie durante varios segundos, inmovilizada por el dolor, y apoyandose en la morena. El dolor desapareció un momento. Pero despues regresó con más fuerza y la pelirroja soltó un fuerte gemido, asustando a la morena que se separó de su amiga para saber que le sucedió y se encontró con el rostro de Lena distorsionado de dolor.
- Lena! Que sucede?!
La pelirroja se llevo las manos al vientre mientras soltaba otro gemido de dolor.
- Me duele –en un susurro y adolorida.
Ambas miraron casi con miedo a la entrepierna de Lena para hallar una enorme mancha de sangre, se miraron nuevamente sin saber que hacer. Lena se desmayó casi de inmediato y Marlene pudo reaccionar unos segundos después. Tomo la cartera de Lena como pudo, sacó las llaves, abrio la puerta del auto, acomodo a Lena en el asiento y luego de subirse ella misma arrancó como alma que lleva el diablo hacia el hospital más cercano.
- Te deseo Yul… -dijo Krystina al oido de Yulia con voz ronca de deseo.
- Y yo a ti –recorriendole a besos los pechos.
La pelinegra fue bajando poco a poco hasta llegar al vientre de su amante. Con delicados besos dibujó su nombre en la blanca piel y estaba a punto de seguir bajando para complacer a los pedidos de Krystina cuando sintió un dolor intenso en el corazón. Se sentó en la cama de un brinco, dejando a la rubia totalmente confundida. Se llevo la mano al pecho y dejó de respirar para poder contrarrestar el dolor. Unos segundos despues inspiró fuertemente y solto de la misma manera el aire. El dolor había pasado pero sentia una extraña sensación de pérdida. Se preguntó a que se podria deber. Sus padres? Algún familiar? De pronto abrio los ojos y pensó en Lena.
- Yulia, amor, estás bien?
- Yo…no lo sé…
- Qué sucede?
- Sentí un…enorme dolor…en el corazón…yo…
- Ven, ven aquí –dijo acostando a Yulia en la cama a su lado.
Krystina empezó a acariciar los cabellos de Yulia en un intento por calmarla. Pero a pesar de agradecer el gesto la morena se sintió sumamente incomoda. No pudo resistir ese sentimiento por mucho tiempo, de un brinco se puso de pie y se vistió. Se despidió escuetamente de Krystina y se dirigió hacia un lugar en el cual poder estar tranquila y a solas para pensar a que se podría deber esa intensa tristeza que se había apoderado de su ser y amenazaba con derrumbarla.

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