- Así que Lena es tu novia… -repitió Oleg más para el mismo que para su hija.
- Si, papá. Es mi novia hace más de un año.
- Tu novia… -como tratando de convencerse.
- Si -y ya no dijo nada más.
Se produjeron unos tensos minutos de silencio hasta que Oleg hablo.
- No te niego que me has sorprendido, hija… No me esperaba algo como esto.
- Lo siento papá yo… -tenía un nudo en la garganta, sentía que su padre no lo había asimilado tan bien como si lo había hecho su madre.
- No, no tienes porque sentirlo. En realidad no hay de que disculparse. En el amor no se manda. Eres feliz?
- Mucho papá. Desde hacía mucho tiempo que no me sentía así. Seguramente recuerdas que cuando me comunicaste que me enviabas a USA a terminar la carrera pegué el grito al cielo.
- Por supuesto que recuerdo… sobre todo el grito que pegaste –dijo sonriendo.
- Pues ahora te lo agradezco ya que fue ahí cuando conocí a Lena… y me enamore de ella.
- Ya veo. Y ella también te corresponde de la misma forma? Digo… solo me has hablado de tu relación con ella unos minutos y puedo ver toda la luz que desprende tu mirada al mencionar su nombre… Pero ella… sientes que te corresponde de la misma forma.
- Solo te puedo decir que según sus propias palabras ella está enamorada de mi desde la escuela.
- La escuela?!
- Ella también estudio en San Carlos pero nunca fuimos amigas ahí.
- Vaya… y se encontraron en USA.
- Si. Coincidimos en una clase.
- No son distintas sus carreras?
- Jajaj sí. Pero compartimos un curso.
- Sergey me dijo que el gran dolor de cabeza que había tenido con Lena era su negativa a estudiar nada que tenga que ver con Administración.
- Ese es el gran secreto de Lena.
- A ver cuéntame.
- Ella ha estudiado algunos cursos libres acerca de Gestión y Alta Dirección. Nunca se lo ha dicho a su padre, ni a nadie. De lo contrario Sergey la encerraría en alguna de las oficinas de su empresa.
- Y por qué estudio entonces esos cursos?
- No lo sé. Me dijo que sentía que si algún día su padre la necesitaba con suma urgencia ella podría ayudarle… pero mientras no fuera así que no se aprovechara de eso. Lena y su padre tienen una relación muy estrecha… es la menor de sus hermanos y por ello la cuidan más entre sus padres y sus hermanos. Por lo que he podido observar Sergey aún no se hace a la idea que Lena ya tenga un compromiso tan serio conmigo.
- Compromiso serio?
- Es muy serio papá.
- Que te puedo decir Yulia…
- Lo que piensas.
- Creo que lo que piense es totalmente irrelevante. Aunque esté en desacuerdo dudo mucho que eso afecte tu relación con Lena.
- Papá… no es irrelevante. Es realmente importante para mi saber que estás de acuerdo.
- Solo dímelo una vez más hija: eres realmente feliz con esa muchacha?
- Completa y absolutamente.
- Entonces lo único que te puedo decir es que les deseo toda la felicidad del mundo.
- Papá!
Y Yulia corrió a abrazarlo. Oleg le correspondió el abrazo de la misma manera.
- Hija… no me hago a la idea que estés sentado cabeza.
Yulia rió y mirando a su padre respondió:
- Ya era hora.
- Eres mi única hija… y ahora me dices que has empezado una relación muy seria... Ya te veo haciendo tu vida con esa chica…
- Eso tendrá que esperar un poco papá. Ambas queremos lograr cierta estabilidad económica antes de llevar un paso adelante nuestra relación.
- Entonces reconsidera la idea de regresar a la casa. Puedes seguir manteniendo el departamento… pero vamos! Dame el gusto de tenerte en casa al menos hasta que decidas hacer tu vida.
- Lo pensaré, lo pensaré -y ambos se sentaron en el sofá de la oficina.
- Cuando nos la presentarás a tu madre y a mí como tu novia y no como tú amiga –dijo Oleg haciendo referencia a como la presentó el día de la fiesta de graduación.
- Jajaj estamos bien ocupaditas ahora mismo. Está dando consulta en el Hospital Principal. Tiene bastantes pacientes a pesar de haber empezado recientemente y aunque es bueno tener trabajo… pues hemos tenido que dejar de vernos algunos días… cuando antes nos veíamos a diario.
- Tienen que lograr cuadrar bien sus horarios. El trabajo no es pretexto para descuidar su relación, hija.
- Gracias papá. Tienes razón, debo hablar con ella de esto.
- No sé porque pero sospecho que tu madre ya lo sabe verdad?
- Jajaj si, así es. Lo descubrió el día de nuestra graduación.
- A tu madre no se le escapa nada.
- Si, es cierto.
- Lena me cae muy bien. El día de tu graduación converse algunas palabras con ella y se nota que es una chica bastante dulce y muy preparada.
- No te imaginas lo afanosita que es con el estudio… habían días que solo salíamos de la biblioteca para comer… y eso! Tenía que obligarla porque a veces se le pasaban las horas de los alimentos.
- Me alegro que sea así. Me alegro que una chica así sea tu pareja, hija. Estoy muy contento que sea Lena. Si te soy sincero sus padres nos agradaron mucho a tu madre y a mí. Como te tratan ellos?
- El señor Katin es muy amable y gracioso. La señora Inessa… bueno creo que aún no termina de asimilar totalmente la idea que Lena y yo seamos pareja… pero no ha intervenido y se ha mostrado muy amable conmigo.
- Algunas veces es difícil aceptar estas cosas. Pero cuando se quiere a los hijos… y queremos la felicidad de ellos… aceptamos lo que los haga felices a ellos… El amor de padres ayuda bastante.
- Si, verdad?
- Hey! El hecho que las dos sean chicas no significa que no me darás nietos verdad?
Y ambos rieron… pero era cierto. Aquel era un tema que Yulia nunca había conversado con Lena pero eso no significaba que no lo deseara. Un hijo con Lena…
- Danos tiempo papá. Danos tiempo… y quizás les demos una sorpresa.
- He oído que están muy avanzados en ese campo. Quizás sea bueno que investiguen algunas de esas cosas. Por el dinero ni te preocupes. Las apoyaremos en cuanto y como lo necesiten.
- Lo sé y gracias. Ahora debo volver a mi oficina. Tengo una reunión con Marcus acerca del contrato de exportación con Italia.
- Eso tiene un buen panorama. Si lo cierras con las mínimas modificaciones te ganarás un ascenso.
- En serio? –pregunto ilusionada la ojiazul pues ya se sentía preparada para enfrentar retos más grandes.
- Cuenta con ello.
- Gracias papá. Lo haré! Hasta más tarde –y dándole un beso a su padre salió feliz de su oficina.
Oleg la vio salir con una sonrisa en su rostro y en cuanto su hija desapareció tomo su teléfono y marcó un ya conocido número:
- Alo? Oleg, qué sucede amor? –pregunto Larissa habiendo reconocido el número en el celular.
- Por qué no me dijiste que estaba oliendo a suegro eh?
- Jajaj así que nuestra hija ya te lo dijo.
- Si.
- Como te sientes?
- En un inicio me sorprendió pero ahora que lo pienso… creo que estoy muy feliz que al fin este sentando cabeza.
- Yo también…
- Así que se lo dijiste a tu padre.
- Así es Marcus y lo tomo mejor de lo que esperaba.
- Me alegro que sea así.
- No te niego que temía su reacción. Ya sabes que a veces mi familia tiende a ser muy conservadora. Con ello que mi tío Andrija también es homosexual y mi abuelo lo desheredo y lo negó como hijo.
- Y no fue sino hasta que el viejo Dmitry murió que Andrija ha podido reintegrarse a la familia.
- Y todos estamos contentos por ello.
- Así es. Pero Yulia… estás segura de tu relación con Lena?
- Si, muy segura –respondió Yulia algo desconcertada por la pregunta de su amigo.
- Sabes Yulia… he visto muchas cosas en la vida –y sus ojos se perdieron en un punto indeterminado– …sabes cuánto te estimo verdad?
- Es recíproco Marcus.
- Entonces no pienses mal con lo que te diré, está bien? –y volvió su mirada a los ojos de Yulia.
Aunque dudando la pelinegra asintió. Presentía que no sería buena idea oírlo… pero Marcus era su amigo, su mejor amigo… nunca estaba de más oír un consejo.
- Estas segura que Lena te ama?
- Muy segura –respondió sin dudar.
- He oído algunos rumores Yulia.
- Qué?! –sorprendida pues empezaba a sospechar hacia donde quería ir Marcus.
- Cuando tenga la completa certeza de lo que sospecho te lo diré Yulia. Solo quiero que me respondas si crees realmente que Elena te ama a ti… o puede existir la remota posibilidad que lo que realmente ame es el futuro que tú le puedas dar?
- De qué diantres estás hablando?! –completamente exaltada se puso de pie.
- Por favor Yulia… no te exaltes. Solo es una pregunta.
- Una pregunta que está completamente fuera de lugar! Como te atreves…? Estas insinuando que yo no soy suficiente como para que alguien antes de fijarse en mi lo haga en mi dinero?
- No es eso Yulia… Simplemente… he visto tantas cosas… soy tu amigo y no quiero que sufras eso es todo. Recuerdas a Steve verdad?
- Eso fue diferente!
- Mirella también juraba amarlo! Y creo que recuerdas perfectamente que lo demostró dejándolo en cuanto supo que lo habíamos despedido por el desfalco que estaba cometiendo para cumplir todos y cada uno de los deseos de ella! Piensa Yulia! Piensa!
- Lena no es así! Ella no lo necesita, su familia tiene…!
- Eso no es necesariamente cierto.
- De que hablas? Si sabes algo dilo ya!
- Te lo repito: solo te lo diré cuando tenga pruebas oficiales.
- No me gusta esta conversación… no quiero seguir…
- Pruébala.
- Qué?
- Prueba ese supuesto amor que Lena te tiene.
- De que hablas?
- Le dirás que todo con tu padre salió bien verdad?
- Por supuesto!
- Por qué no le dices que no fue así?
- Cómo? No te entiendo.
- Dile que tu padre reaccionó completamente mal. Que no acepta su relación y…
Le dio tiempo a la pelinegra de detenerlo pero Yulia no lo hizo, ni siquiera sabía porque lo escuchaba pero lo hizo, entonces Marcus continuo:
- Que tu padre no acepta su relación y que te ha desheredado. Díselo! Díselo y podrás ver su reacción… Mantén la mentira un tiempo y comprobarás que es lo que realmente siente Elena. Si continúa a tu lado sin insistir en arreglar las cosas con tu padre y dejándolo todo en tus manos… realmente te quiere. Si insiste en que arregles las cosas con Oleg pues… ya tendrás tu respuesta.
- Probar a la persona que amas no siempre da buenos resultados Marcus.
- De verdad piensas eso? Cuando alguien tiene una posición como la nuestra creo que eso se convierte en algo bastante común.
- Eso dañará mi relación con Lena. Estoy segura que en cuanto termine la mentira ella estará muy molesta por haber dudado de su amor… -sin querer lo había dicho… la semilla de la duda estaba plantada para satisfacción de Marcus.
- Si realmente te quiere te sabrá comprender.
- Ella ha hecho muchas cosas para demostrarme que realmente me quiere Marcus.
- Una verdadera prueba de amor se da en los momentos más críticos Yulia.
- Y como le diré la verdad? Sabes Lena, no sabía si realmente me amabas a mi o a mi dinero así que decidí ponerte a prueba… como ya la pasaste pues te diré la verdad: mi padre no me desheredo, al contrario está feliz con nuestra relación? Me mandará a donde no llega la luz del Sol! Y no quiero. No voy a arriesgar mi maravillosa relación por dudas absurdas. Estoy segura que Lena me ama. Confío en ella plenamente.
- Si te ama realmente te sabrá comprender. Sabe lo de Nina verdad?
- Si.
- Entonces entenderá que esa herida aún no cierra…
- Esa herida está completamente cerrada. Fue precisamente Lena quien se encargo no solo de curarla sino también de desaparecer cualquier cicatriz.
- Entenderá que querías estar segura y te perdonará. Si te ama tampoco podrá estar sin ti, olvidara todo y seguirán como si nada hubiera sucedido.
- Y como justificaré que aún trabajo aquí?
- Dile que tu padre quiere evitar un escándalo y no te despidió… aún. Pero que no quiere saber más de ti y que ahora eres como cualquier empleado de la empresa.
- No quiero seguir hablando de esto. Toma aquí están los papeles – finalizo Yulia entregándole el archivador con los documentos del contrato con Italia.
- Piénsalo Yulia… Y por favor no te enfades conmigo. Como amigo tuyo solo quiero tu felicidad.
- No hay nada que pensar Marcus. Lena me ama y yo a ella. No hay más que decir.
- Está bien Yulia. Con permiso.
- Adelante.
Marcus se retiró de la oficina de la pelinegra con una sonrisa de total satisfacción.
Aunque Yulia se lo negó sabía perfectamente que acababa de plantar en terreno fértil la semilla de la duda. Recuperaría a Yulia una vez esta hubiera terminado con la, según él, maldita lesbiana pelirroja, le propondría matrimonio y estaba seguro que la ojiazul completamente decepcionada con Lena y agradecida con él por haberle abierto los ojos, aceptaría. Entonces en cuanto Oleg se retirara del negocio, junto a Yulia el asumiría el control del imperio Volkov. Solo tenía que rezar un poco más para que los rumores que había oído se conviertan en realidad. Todo volvería a ser como cuando Yulia y el eran pareja. Como antes que la estúpida rubia, refiriéndose a Nina, se atravesara en su camino y el tuviera que conformarse con el papel de amigo en su vida. Yulia, y su dinero, serían suyos… como siempre debía haber sido, pensaba mientras observaba el vaivén que realizaba el whisky en su copa al movimiento de su mano.
- Pensando en los millones que ganarás? –escucho esa tan conocida voz a su espalda.
- Y en los que te haré ganar a ti -sonrió respondiéndole sin dejar de mirar el castaño líquido.
La persona que le había hablado se sentó a su lado en la barra del bar y luego de pedir su bebida hablo:
- Te veo una cara de felicidad que no puedes con ella.
- Acabo de soltar la bomba.
- Hasta que al fin!
- Te dije que debíamos hacer las cosas con cuidado. Tú tampoco me has ayudado mucho. Solo hasta hace dos días me tuviste confirmada esa noticia.
- En cuanto estuve seguro de la veracidad del informe que te iba a dar, te lo di. O querías que te de información no confirmada?
- Señor su bebida –dijo el barman alcanzándole el Martini pedido por David a este, quien dio un sorbo y la dejo sobre la barra.
- Tienes razón. Pero debo decirte que las cosas no están saliendo tan bien. Los padres de Yulia ya saben de su relación con la maldit…
- Hey! Hey! Cuidado con lo que dirás –siseando cada palabra.
- Ok. En fin, los viejos ya saben que son pareja y están totalmente de acuerdo. Según sé los padres de Katina –haciendo notar su desprecio al hacer referencia a Lena- también ya están enterados y las apoyan.
- No –con una sonrisa de oreja a oreja.
- Eh?
- La madre de Lena me ha llamado hace dos días invitándome a su casa a visitar a Lena. Y sabes qué significa eso?
- Que ni llevas tres días en Moscú y ya están enterados de tu llegada?
- No te hagas el tercio –riendo por la broma.
- Te veían como el yerno ideal.
- ME ven como el yerno ideal. Tiempo presente.
- Vamos Cresswel! No cantes victoria.
- Yo siempre consigo lo que quiero Marcus… y Lena no será la excepción.
- Lo mismo digo. Pero en fin, regresando al tema... al menos tres de los cuatro están de acuerdo. Eso nos coloca en desventaja. Será más difícil hacer las cosas antes que el barco termine de naufragar.
- No te preocupes. Hable con mi padre y según lo que me ha dicho las cosas están a nuestro favor.
- Seguro?
- Al 100%.
- Como hiciste para que…
- Shhhh! Las paredes pueden oír –dijo mirando alrededor.
- Cómo hiciste?
- No te puedo decir algo así en un lugar como este.
- Entonces me debes la explicación.
- Y tú a mi otra.
- Eh? De que hablas?
- Que le dijiste a Volkova?
- Simplemente plante la semilla de la duda.
- Que le dijiste?
- Algo que será totalmente sustentado si el informe que me has dado esta profesionalmente estimado.
- Dudas de la profesionalidad del banco más respetado del país? –y cuando Marcus negó, siguió-: No hay errores. Falta muy poco para que el barco empiece a hundirse.
- De ser así… brindemos –y alzo su copa.
- Por ellas… –alzo su copa y la choco con la de Marcus.
- Por ellas… –sonriendo.
- No sabes cuánto te extrañaba mi amor… -susurró en el oído de Yulia y aumentó la fuerza del abrazo por el cual tenía a su novia prisionera por la cintura.
- Y yo…
- Extrañaba besarte… abrazarte… acariciarte… hacerte el amor… -seguía Lena entre besos en la blanca y desnuda espalda de Yulia.
Sin embargo, nada de ello parecía traer de regreso a su novia. Incluso mientras hacían el amor noto a Yulia algo diferente… no podía decirlo con exactitud pero podría asegurar que su novia había estado distante. Pero no… no podía ser… estaba alucinando. No. Seguro Yulia tenía muchas preocupaciones en la oficina. Si, seguro era ello. Pero la iba a consentir todo ese domingo y con eso al menos despejaría a su chica.
- Necesito una ducha… - y salió de la cama dejando a Lena totalmente desconcertada y al borde del llanto.
Cuando escucho el agua correr en el cuarto de baño se sentó en la cama, recogió sus piernas y las abrazó apoyando su frente en sus rodillas.
Qué estaba pasando? Qué diantres estaba pasando? Es que acaso no le había gustado a Yulia? Nunca había hecho eso. Nunca la había dejado de esa manera. Qué estaba pasando? No. No debía desesperarse. No pasaba nada… simplemente Yulia tenía un mal día, solo eso.
- Lena?
Tan rápido había terminado de bañarse? Levantó la mirada y cuando vio a Yulia el corazón se le derritió… Estaba tan hermosa con el cabello húmedo… y con aquellas gotitas de agua recorriendo la piel que dejaba ver el albornoz. No pasa nada, no pasa nada… se repetía mentalmente.
- Si, dime.
- Tenemos que hablar.
Las tres peores palabras cuando estas enamorado. Lena miró hacia otro lado, respiró profundo y más calmada le respondió:
- Tú dirás.
- Vamos a la sala.
- Está bien, dame unos minutos para vestirme.
- Solo ponte la bata. Iré a preparar algo de café –y se fue hacia la cocina.
- Está bien –le respondió a la nada.
Se quedo mirando la puerta cerrada y sintiendo todo el peso del mundo sobre sus hombros se puso de pie y busco la bata que siempre usaba cuando se quedaba ahí. Una vez perfectamente anudada se metió al baño e intento estar lo más presentable posible. Luego se dirigió hacia la sala de estar del departamento. Vio a Yulia con su café en las manos sentada en el sofá unipersonal… y entonces sintió como su corazón se partía en dos. Lo entendió perfectamente. Antes que Yulia le dijera algo supo que nada estaba bien y que algo pasaba… algo muy grave. Se sentó en el mueble que se encontraba frente a la ojiazul y ni siquiera miro el café, sino que fijo su verdigris mirada en un punto imaginario.
- Hay algo muy importante que tengo que decirte.
- Te escucho –no, no quiero escuchar, no quiero… pensaba.
- Lena… hace unos días yo…
- …
- Hace unos días hable con mi padre.
La pelirroja abrió mucho sus ojos y fijo su mirada en Yulia.
- Hablaste… con tu padre?
- Así es.
- Y que sucedió?
Yulia dudo en decírselo. Sabía que estaba a punto de cometer un error enorme pero que podía hacer? Marcus tenía razón? Acaso todo lo que había sucedido aún no era suficiente para confiar plenamente en Lena? Que estaba pensando?! Si le había pedido que pase toda la vida a su lado… le había pedido matrimonio y después de ello no había sentido más dudas… hasta que Marcus abrió la boca. Miro a Lena buscando en ella algún rastro que le dijera que estaba pensando pero solo hallo mucha expectación por su respuesta. No resistió mucho la profundidad de aquel verdigris mirar y fijo su vista en el café que tenía en las manos. Que alguien le envié una señal para saber si estaba haciendo o no lo correcto!, rogaba. Entonces Lena se puso de pie, le quito la taza de las manos y luego de colocarla en la mesa del centro se arrodillo frente a Yulia, tomo sus manos y hablo:
- Estoy contigo amor –y beso las manos de una sorprendida Yulia.
Lena era tan dulce… tan tierna… Como rayos podía dudar de ella? O acaso era justamente eso una fachada? Una pose de niña buena para que confiara en ella y después… Zas! Le clavara el cuchillo. Sin darse cuenta hablo… o mejor dicho dejo que la cicatriz que dejo Nina, y Marcus reabrió, hablara por ella:
- No quiere saber nada de mí…
Silencio. Y observo cada uno de los movimientos de su novia. Sintió algo de tensión y luego un temblor de su parte. Sintió los enormes impulsos de abrazarla pero se contuvo. Debía estar atenta de todas las reacciones de la pelirroja.
Me vas a dejar... y yo… yo debo dejarte ir… Nunca podría separarte de tu familia amor… Así que dímelo… dímelo… y yo no te retendré…, pensó Lena mientras un temblor recorrió su cuerpo. No permitiría que Yulia arruine su futuro por ella… No podía permitirlo. Espero a que Yulia continuara y esa espera la estaba desquiciando. Solo pensaba que haría lo que Yulia le pidiera… lo que sea… Reposo su cabeza sobre las piernas de Yulia esperando… acariciando, tal vez por última vez, las manos de su amor con las mejillas.
- Nunca te lo conté Lena pero… creo que es hora que lo sepas.
- Dime –pero seguía sin levantar la mirada.
- Tengo un tío… es hermano de mi padre… Se llama Andrija y es homosexual…
- Aja…
- Cuando mi abuelo lo descubrió simplemente lo desconoció como hijo suyo y lo echo de su casa. Por eso temía decírselo a mi padre… y vaya que tenía razón. No lo tomo muy bien y bueno… aunque ha sido menos drástico las consecuencias han sido las mismas.
- …
- Me ha desheredado.
- Lo había soltado. Ahora solo esperar la reacción de Lena… la cual llego en cámara lenta.
- Te ha desheredado? –mientras levantaba la mirada y la fijaba en Yulia.
- Así es –respondió con sus cinco sentidos puesto en la persona que tenía en frente.
- Al observar los ojos de Yulia, lo supo. Era ella quien debía alejarse.
- Quieres… yo… quieres que me aleje?
Lo había dicho ya estaba. Ahora solo dependía de Yulia. Y la reacción de esta fue algo inesperada pues la miro como si se hubiera transformado ante sus ojos en un monstruo. Lo veía perfectamente… Yulia lo había tomado a mal. Entonces volvió a besar las manos de Yulia y cerrando los ojos para intentar contener las lágrimas, continuo:
- No soportaría… no soportaría… ser yo quien… quien sea la causante de tu infelicidad… Se cuan importantes son tus padres para ti… Y yo... yo… Si me tengo que hacer a un lado… yo lo haré… solo dímelo… -abrió los ojos para recibir esa respuesta y sin poderlo detener una lagrima cayo por su mejilla… cada palabra dicha había sido una bala más en su corazón… pero ya estaba hecho.
Al ver y oír la respuesta de Lena, Yulia sintió como si le hubieran clavado una espina en el corazón. Como había podido pensar mal de ella? Por un momento había creído que Marcus tenía razón… Cuando le dijo que se alejaría pensó que... Pero ahora… esas lagrimas… esa expresión de desolación en su rostro… Casi había podido oír el corazón de su chica quebrarse. Que más obligaría a su pelirroja hacer para espantar los demonios que atormentaban su relación? Cuantas veces más la haría derramar lagrimas con sus pruebas? Cuantas veces más la forzaría a demostrarle su amor?
Dime cuantas veces quieres que te llore,
que te siga,
que te ruegue,
que te implore...
Dime cuantas veces quieres que vaya tras de ti
No! No dejaría que la canción llegue a la siguiente estrofa. Sin pensarlo dos veces se lanzo a los brazos de la pelirroja, haciéndolas a ambas caer al piso cuan largas eran.
Estuvieron en silencio mucho tiempo. Cada una metida en sus pensamientos. Cada una hundiéndose en la alegría o en el dolor. Perdiéndose en los extraños caminos que se les presentaban como posibles futuros.
- Nunca te dejaré ir Lena, nunca.
Y Lena respiro. Rodeo el cuerpo de Yulia con sus brazos, la apretó lo más fuerte que estos le permitieron y rompió en llanto.
- Amor… que sucede? –levantándose para poder ver a su novia y lo que vio le estrujo el corazón.
- Tenía tanto miedo… tanto miedo…
- Dios, mi amor! Nunca te dejaría… aunque mi padre amenazara con matarme Lena… nunca te dejare… Te amo –y beso a Lena.
La pelirroja le respondió con tanta vehemencia y tanta desesperación a ese beso que Yulia se avergonzó de lo que estaba haciendo. Debía decirle la verdad… pero no ahora, dejaría que pasaran algunos días. Lena la iba a matar pero confiaba en que su amor fuera más fuerte y la perdonara. La tomo en brazos y se recostó con ella en el sofá grande. Luego rompió el beso y acuno a Lena en su pecho. Calmando su llanto y los fuertes temblores que sacudían a la muchacha pelirroja.
Muchos minutos después:
- Ya estas mejor amor?
- Si… Tenía tanto miedo…
- Lo siento mi amor… siento haberte hecho pensar eso… Nunca te pediría algo así Lena… No sabes que te amo? –la tomo del mentón y cruzaron miradas- No sabes eso amor?
- Yul…
- Si sabes que te amo… como podría pedirte que te alejes… Eres mi aire Lena… no quiero asfixiarme…
- Solo quiero que seas feliz Yul… No quiero que por mi culpa…
- Shhh! No es culpa de nadie.
- Pero…
- No quiero hablar más del tema.
- Amor… y ahora que harás?
- Pues seguir adelante Lena.
- Si lo deseas… puedo hablar con mi padre. Sé que no es lo mismo… y será duro pero estoy segura que puede darte empleo… Tienes una gran capacidad y papá estaría contento de tenerte en…
- No Lena. Gracias pero no.
- Yul… mi amor… déjame ayudarte.
- Lena… papá no me ha despedido.
- Pero tú dijiste…- con una expresión y sentimiento de confusión total.
- Papá no quiere escándalos. Seguiré trabajando en la empresa pero ahora soy como cualquier empleado –y no quiso decir más pues no quería arrojar más leña al fuego.
- Escándalos? Pero si hemos sido de lo más precavidas aún nadie ha logrado…
- No se pero es mejor evitar problemas.
- Que haremos entonces Yul?
- Por lo pronto fijaremos de una vez la fecha de la boda. No quiero perder más tiempo Lena.
- Qué? –se levanto de un brinco.
- Porque esa cara de sorpresa amor? –riendo.
- Yul! Me acabas de decir que tu padre…
- Jajaj eso no importa Lena. Lo único que importa es que me he dado cuenta que no quiero esperar más –la hizo volver a recostarse sobre su pecho.
- Espera…
- No quiero esperar más Lena. Que estamos esperando? Tenemos trabajos muy buenos… Tenemos edad suficiente… Nos amamos… No queremos separarnos más… Cada que te vas solo puedo pensar en los días que faltan por volverte a ver… Dios Lena! Quiero despertar cada día y lo primero que deseo ver es tu rostro. Cásate conmigo ya, amor!
- Jajaj tienes razón en todo lo que me has dicho, mi vida. Pero Yul… ahora más que nunca deberíamos esperar a estabilizarnos más.
- Tú crees eso. Pero yo no.
- Nada me gustaría más que ser tu esposa… y que tú seas la mía pero…
- Amor, tengo suficientes ahorros para vivir holgadamente por un muy buen tiempo. Podemos vivir aquí tranquilamente. Y cuando lleguen los bebes…
Se acababa de dar cuenta de lo que había dicho y callo. Lena tampoco supo que decir. Era la primera vez que alguna de las dos mencionaba el tema.
- Y cuando lleguen los bebes? –con una sonrisa de oreja a oreja insto a seguir a su novia.
- Cuando lleguen los bebes seremos aún más felices de poder criar a una personita idéntica a ti.
- O a ti –y soltó un suspiro de felicidad.
- Nunca hemos hablado de ello.
- Lo sé. Pero te juro Yulia que nada me haría más feliz que tener un hijo tuyo…
Y Yulia le creyó, no solo por la vehemencia con la cual expreso su deseo sino porque creía en ella.
- Cásate conmigo y tengamos un bebe. Formemos esa familia que creo que tanto tú como yo deseamos Lena.
Lena asintió y le dio un beso.
- Cuando quieras mi amor.
- En unas semanas más nos vamos a Holanda y te convertirás en mi esposa –sintiéndose la mujer más feliz del mundo.
- Y tú en la mía – con una gran sonrisa en el rostro.
Al diablo con todo! Lo único importante era estar con Yulia… con su Yulia. Eso era lo único que le importaba y lo que había esperado desde que la conocía. Sonriendo se quedaron dormidas una en brazos de la otra.
Ya era la cuarta vez que Marlene le hacía contarle la historia de cómo Yulia le pidió casarse con ella y aunque le encantaba recordarlo… se estaba cansando de hablar tanto.
- Otra vez!
- Por Dios! No! –poniendo los ojos en blanco.
- Vamos Lena… es que… Wow! Es que ahora que Volkova si que se…
- Yulia… se llama Yulia.
- Bueno Yulia se lució. Es decir, cuando te pidió que fueras su novia hizo lo que cualquiera haría cuando le piden matrimonio a alguien… Creí que no podría ser mejor… Pero por lo que me cuentas… Dios mío amiga! Creo que empezaré a batear para el otro lado y me buscaré a alguien como tu novia. No tiene una hermana por ahí?
- Jajaj estás loca! Tú adoras a Andrey.
- Era una broma. Y si, adoro a ese tarado.
- Se pelearon?
- Mmmm un pequeño intercambio de opiniones. Pero no estamos hablamos de mí, sino de ti y que pronto pasaras a la fila de No disponibles.
- Jajaj ya estoy en esa fila… y Yulia también.
- Bueno entonces están en la fila para pasar a ese bando.
- Dios mío que costumbre esa que tienes que etiquetar las cosas. Si no fuera porque eres mi amiga y sé que es una broma me enfadaría.
- No olvides mencionar lo adorable que soy.
- Sí, sí, claro –respondió sarcásticamente y luego le dio un sorbo a su café.
- Entonces te nos casas.
- Yulia quiere casarse lo antes posible pero yo pienso que debemos esperar.
- Que vas a esperar? –poniendo ahora ella los ojos en blanco.
- Eso mismo me pregunto Yulia.
- Obvio Lena! Tienen todo! No entiendo que es lo que deben esperar.
- Yo aun no estoy estable…
- No estoy estable económicamente… –imitando a la perfección a su amiga– Si no fueras mi amiga te golpearía.
- Por qué? – sorprendida pero riendo.
- Lenita amiga mía… si te estabilizarías más económicamente correrías el riesgo de entrar al Top de las cinco solteras millonarias rusas más codiciadas… Y debo mencionar que entre las 4 primeras se ubica tu novia y las demás son estrellas de la farándula.
Lena apenada con el comentario de su amiga se limito a ver el café y no responder. Cuando Marlene se lo proponía podía ser bastante convincente.
- Lena Katina se quedo sin palabras! –grito Marlene totalmente feliz con su logro– Jajaj Marlene 1 – Lena 0. No tienes excusa para esperar… no entiendo porque insistes en ello.
- Ya... ok… puedes tener razón… Pero Yulia aún no sabe que papá me ha hecho entrega de una parte de mi herencia sabe Dios con que motivo, pero lo ha hecho –pensando también en lo que había hecho el padre de Yulia con ella con respecto a ese tema.
- No se lo has dicho?
- Odio hablar de dinero con mi novia –No puedo decirle eso justo cuando su padre la ha desheredado, agrego mentalmente.
- Pero si de estabilizaciones.
- Eso es diferente. Sabes que siempre he querido ser independiente… me negué a recibir ese dinero y peor porque papá no me ha querido decir porque ha hecho eso.
- Bueno cuando la menor de tus hijas esta oliendo a casada los padres suelen sentirse con un pie en la tumba. Sino pregúntale a mi padre que sintió cuando le dije que me iría a vivir con Andrey.
- Aún no les he dicho nada.
- Pero ese anillo les ha dicho todo. Sobre todo a tu madre, amiga. Las madres tienen un sexto sentido para esas cosas.
- Es muy notorio? –sorprendiéndose por lo que su amiga le acababa de decir y mirando su anillo.
- Es divinamente notorio.
- Mamá debe haberlo visto entonces.
- Y si no te ha dicho nada es porque está esperando a que seas tú quien de ese paso. Y tú le has dado un anillo a Yulia?
- He estado buscando uno pero aún no doy con el adecuado.
- Te conozco lo indecisa que puedes ser a veces. Vamos ahora mismo!
- Qué?
- Vamos. Tenemos que encontrar uno ahora mismo sino se casaran y nunca le habrás dado un anillo de compromiso a Volkova.
- Yulia!
- Si, si, a Yulia.
Dejo un billete que cubriría la cuenta y se dejo arrastrar por su amiga hacia la calle.
Una hora después…
- Este! Este es perfecto!
- Amiga! En verdad es perfecto! Es… estas usando el mismo criterio que Yulia, verdad?
- Combina con sus hermosos ojos…
- Lena no babees sobre el cristal la dependienta se está acercando.
- En que les puedo ayudar, señoritas?
- Me puede mostrar ese anillo – señalando el indicado.
- El que tiene el zafiro central?
- Si, ese mismo.
- Aquí tiene –dijo la dependienta sacando el estuche en el que estaba colocado el anillo y poniéndolo sobre la vitrina.
- Está divino – dijo Marlene.
- Si, así es. La señorita tiene un excelente gusto. Para quien está buscando el anillo? Para su madre? Un regalo?
Lena sonrió pícaramente y con total desparpajo dijo:
- Para mi novia –miro la cara de asombro de la dependienta y siguió-. Ve este anillo? –y le mostró el suyo.
- Esta hermoso, señorita. Combina perfectamente con el color de sus ojos –media sorprendida aún de que una chica como Lena tuviera de pareja a otra chica.
- Ella me lo regalo. Me pidió que me casara con ella y me regalo este anillo.
- Pida que se lo cuente –dijo Marlene con una expresión angelical.
Y Lena tuvo que volver a contar la historia aunque esta vez a grandes rasgos y sin mencionar el nombre de Yulia.
- Y bueno, ahora yo quiero darle un anillo a ella. He estado buscando uno desde que nos comprometimos pero hasta ahora he dado con el adecuado –sonriendo al ver la joya.
- Levanto la mirada y se encontró con Marlene extendiéndole un pañuelo a la dependienta.
- Es la historia más romántica que he oído en mi vida.
- A que si? Mi amiga se saco la lotería con su chica.
- Es verdad. Y sabe qué? Le digo que este anillo esta precioso. Apuesto a que su chica tiene los ojos azules?
- Si –dijo Lena sonriendo y poniendo cara de boba.
- Es el anillo perfecto. Los diamantes que están alrededor de todo el aro atrapan…
- La luz que hay en el ambiente. Creo que es lo mismo que pensó mi chica cuando me compró el anillo –pensó unos segundos y dijo-: Me lo llevaré.
- Jajaj pero póngale la inscripción Propiedad de Elena Katina –soltó Marlene para picar a Lena pues conocía lo celosa que era la pelirroja.
- Jajaj es verdad? –pregunto la dependienta tomándose en serio la broma.
- No, no es cierto. Solo prepáremelo, me lo llevaré –y le dio un ligero golpe a Marlene.
Una vez que la dependienta desapareció para preparar los documentos de pago y el anillo, Marlene pregunto:
- Sus ojos siempre te han traído loquita Lena.
- Me pierdo en ellos Marlene. Si alguna vez llegamos a tener un bebe muero porque tenga el mismo color de sus ojos.
- Son lindos. Los tuyos tampoco están mal -riendo.
- Prefiero los de ella. Son un océano… un océano en el que me encanta perderme… ahogarme…
- Rebobinando, has dicho bebé? –con una expresión muy graciosa de confusión.
- Eso he dicho.
- Tan rápido y ya están pensando en hijos?
- Jajaj nunca habíamos mencionado el tema hasta hace unos días. Pero al parecer ninguna está en desacuerdo. Es más, por el tono que uso me parece que lo desea tanto como yo.
- Apareció el peine!
- Ah? Que peine? –y miro hacia todos lados buscando el dichoso peine.
- Tonta! Que ya es el motivo por el que quieres esperar!
- Ah sí? –medio nerviosa.
- No te hagas la tercia.
- No me hago nada –sonrió algo nerviosa.
- Una vez me dijiste…
- Aquí tiene todo señorita.
- Gracias –aliviada por la interrupción de la dependienta.
- No te libraras de mi, Katina.
- Jajaj ok.
Reviso la factura y saco su tarjeta de crédito para cancelar la deuda. Una vez todo arreglado se dirigieron al café donde inicio la conversación. Y Marlene logro hacer confesar su miedo a Lena:
- Pero no se lo digas a nadie!
- Jajaj ok Lenashka.
- No me digas así!
- Jajaj ok amiga.
- Debemos irnos. Yulia pasara por mí a las cinco de la tarde.
- Uy! Dile que te rapté unas horas.
- Ya lo sabe. Le envié un mensaje de texto después que me llamaras.
- Y donde te llevará?
- Iremos a una… -pensó unos minutos y callo.
- A una?
- No sé si decirte.
- Vamos Lena! Soy yo! Marlene!
Lena reflexionó y después de unos segundos:
- Vamos a una clínica de fertilidad –dijo poniéndose tan o más roja que su cabello.
La cara de Marlene imitó en color a la de Lena y no hablo unos minutos.
- Teniendo en cuenta el tema del cual acabamos de hablar. Me da cosa decirte eso.
- Le has hablado a Yulia acerca de tu perspectiva?
- No. Y no sé como lo tome. He aceptado incluso adelantar la boda… pero con respecto a los bebes –soltó un suspiro-. Los deseo tanto como ella o más… pero aún no. Y creo que ella no querrá esperar mucho con respecto a eso.
- Dile la verdad.
- Y si se enfada? Si no entiende que…
- Lena! Como no va entender? Dile que deseas los bebes pero también deseas tiempo para cuidarlos. Que los deseas tanto que dejarías tu carrera para hacerlo. Y como por ahora quieres disfrutar de tu carrera no deseas encargarlos por el momento. Así de fácil. La mejor forma de decir las cosas siempre es hacerlo claro y directo.
- Ya. Si te entiendo.
- Y a santo de qué entonces vas a ir a la clínica?
- Queremos ver como estamos físicamente y es probable que dejemos muestras de… ejem… muestras… Entiendes? –con una gran sonrisa.
- Pareciera que estas muy entusiasmada. Y si, si te entiendo.
- Es que lo estoy! Pero a la vez… son sentimientos muy contradictorios.
- Tranquila amiga. Al igual como paso con Yulia, el destino te mostrará cual será la forma como debas actuar. Por ahora dile lo que piensas.
- Si, se lo diré. Pero igual iré con ella a la clínica. Quiero saber que formas de concepción podemos usar.
- He oído acerca de una que se está desarrollando en España. Está a cargo de un conocido nuestro.
- Quien? Y de que trata esa forma?
- Primero se trata de Richard Kuznetsov. Lo recuerdas?
- Fue compañero nuestro en la escuela verdad? Se fue un año antes que Yulia llegara.
- Así es.
- Y eso? Que estudio algo relacionado con…?
- Genética. Está llevando a cabo desde hace unos años un proyecto acerca de nuevas técnicas de fertilización.
- De que trata?
- Es una especie de… bueno te daría toda una cátedra de biología que estoy segura no deseas oír. Así que mejor te daré la dirección de su página Web.
- Me interesa mucho lo que has dicho.
- Richard vendrá al país dentro de unos meses. Tal vez puedas visitarlo pero por ahora vayan a esa clínica.
- Si, lo haré. Se lo comentaré a Yulia. Nos vamos?
- Si, vamos.
- Entonces… qué opinas?
Yulia había roto al fin el silencio en el que se habían sumergido desde que habían salido de la clínica.
- No sabía que aún hubieran profesionales con esas actitudes hacia personas como nosotras y menos en un lugar tan reconocido como este.
- Lo dices por la enfermera verdad?
- Por quien más podría ser, Yul?
- … -no quiso decir nada más porque se había dado cuenta de que humor estaba su chica.
Un minuto después Lena se dio cuenta que es lo que había hecho y al llegar al departamento de la pelinegra la abrazo después de cerrar la puerta.
- Lo siento. Tú no tienes la culpa de nada –apenada.
- Está bien –sonriendo.
- Es que me sentí tan frustrada con la actitud que tomo frente a nosotras… no sabía si írmele encima o salir del consultorio.
- Yo también tenía ganas de hacerle daño pero… la doctora fue tan amable que prefería darle mi atención a ella.
- Si, tienes razón.
- Esperaremos un poco como me lo pediste –Yulia había entendido a la perfección a Lena cuando le contó que quería esperar un poco por los bebés-. Y después…
- Y después del tiempo que te he pedido tendremos nuestro bebé.
- Si -ilusionada.
Pasaron toda la tarde juntas. Durante todo ese tiempo Yulia quiso decirle la verdad a Lena pero aún no se atrevía. Sabía que cuanto más tiempo pasara sería peor… pero temía la reacción de su novia. Solo le quedaba confiar en que Lena la amara lo suficiente como para perdonarla.
Unos minutos antes de las diez de la noche Lena llegó a su casa feliz de la vida. Más cuando pasó por el recibidor su madre la llamo:
- Lena, hija acércate.
- Voy mamá.
Al entrar se dio con la sorpresa que tenían visita. Y no cualquier visita. Era su amigo David.
- David! –lanzándose a abrazar a su amigo.
- Lena, como has estado? –poniéndose de pie para responder al abrazo.
- Vaya! Muy bien gracias. Pero… cuando llegaste?
- Hace algunos días.
- Porque no me avisaste?
- He tenido algunas cosas que hacer en el banco –mirando a Sergey que desvió la mirada.
- Sentémonos.
- Los padres de Lena se retiraron despidiéndose de los dos. Dejándolos para que puedan conversar.
- Tienes muchas cosas que contarme David. Te has desaparecido por mucho tiempo.
- En realidad solo ha sido un año.
- Bueno si, cuéntame. Como estas?
- Bien. Todo bien.
Se quedaron conversando tranquilamente. Se contaron acerca de sus relaciones, sus trabajos y muchas cosas. Aunque Lena aún no le había dicho exactamente acerca de su relación con Yulia. Hablaron tanto que terminaron muy tarde y como ambos debían trabajar al día siguiente quedaron para encontrarse y seguir hablando.
- La doctora Katina salió hace aproximadamente una hora.
- No dejo dicho donde se le podía encontrar?
- No. Solo dijo que ya regresaba. Tiene una consulta dentro de veinte minutos, así que no debe demorar.
- Está bien. Por favor dígale que –pensándolo unos segundos– Yulia vino a verla.
- Está bien señorita, se lo diré a la doctora en cuanto llegue.
- Hasta pronto.
- Adelante. Hasta pronto.
- Donde se habría metido Lena? Hace dos horas estaba tratando de ubicarla y nada más que la casilla de voz le respondía.
- Para qué demonios tiene el celular?! –dándole un golpe al timón de su auto.
Nunca en todo el tiempo que llevaban de relación había sucedido algo parecido. Nunca Lena se había desaparecido así. Hasta había apagado el celular! Si bien era cierto que había ido a visitarla de sorpresa eso no significaba que se desapareciera así.
Encendió el auto y regreso a la oficina. Aunque la perspectiva de hacerlo se le presentaba bastante tediosa. Más aún con el humor que se cargaba en esos instantes.
Cuando llego a la oficina, Marcus ya la esperaba.
- Parece que no te fue bien.
- Ni lo digas. No quiero hablar de eso. Estoy lista, podemos empezar a revisar los reportes de cierre de mes.
- Creo que no. Más bien yo diría que lo que menos necesitas en tratar con números.
- Tienes razón –recostándose totalmente en su asiento.
- Que sucedió?
- Mmm no sé.
- Vamos Yulia. Somos amigos.
- Si lo sé. Confió en ti pero la verdad es que no sé qué sucede.
- Hasta donde sé, fuiste a ver a Lena. Sucedió algo? –dijo de forma casual.
- No estaba. Y el colmo es que no responde a su celular.
- Tal vez salió a dar una vuelta.
- Creo que no me explique bien. No responde al celular porque lo trae apagado.
- Oh, vaya! Pero eso no significa que…
- Es la primera vez que lo hace.
- Bueno Yulia…
- Y justo después de haberle dicho lo de mi padre.
- Yulia…
- Ah! No quiero pensar en nada.
- Si lo deseas puedes irte a descansar. Yo puedo revisar los reportes no te preocupes.
- Harías eso por mi?
- Por ti haría lo que sea… y lo sabes –tomo su mano y la beso.
Yulia algo extrañada e incómoda con el gesto de su amigo, solo pudo retirar su mano y sonreírle.
- Gra… gracias Marcus. Te lo debo.
- No hay de qué.
- Con permiso. Hasta mañana.
- Adelante. Hasta mañana.
Y vio a Yulia salir algo apurada de la oficina mientras una sonrisa de completa satisfacción se dibujaba en su rostro.
- Volverás a ser mía.
Mientras Yulia luego de avisarle a su asistente, se dirigió a la salida cuando se detuvo y pensándolo mejor decidió pasar a ver a su padre.
- Adelante.
- Hola papá.
- Oh, Yul.
- Lo siento. Ania –la asistente de Oleg- no está y decidí pasar. Interrumpo?
- No hija. Adelante. Solo estaba pensando un poco.
- Gracias –sentándose frente a él.
- Dime.
- Me estaba yendo ya. No me siento muy bien y…
- Que sucede? –preocupado.
- Mmm –sin querer hablar.
- Lena, verdad? Han tenido problemas? Vamos hija, cuéntame. Tal vez pueda ayudarte.
- Jajaj ahora que lo pienso es una tontería pero…
- A veces esas tonterías causan más dificultades que los grandes problemas.
- La verdad es que es la primera vez que sucede.
- Siempre hay una primera vez para todo.
- Lena se desapareció. No sé dónde anda. Fui a verla después del almuerzo y la espere en su consultorio –riendo- pero jamás apareció.
- La has llamado al celular.
- Por eso te digo que se desapareció porque lo trae apagado. Me estoy preocupando.
- Bueno hija. Tal vez sucedió algo realmente y…
El celular de Yulia sonó en ese momento.
- Bueno, creo que debes contestar.
- Si.
Miro la pantalla y no reconoció el número.
- Alo? –contesto Yulia.
- Yulia? Amor? Soy Lena.
- Lena? De donde me estas llamando?
Su padre sonrió al verle la expresión de alivio a su hija y Yulia respiró pero de pronto sintió una enorme rabia subirle a la cabeza. Esperaba la respuesta de Lena.
- Amor, es un poco largo de contar. Pero en resumen me robaron el celular y… - rompió en llanto.
- Lena? Lena que sucede? Qué pasa? Dónde estás? Estás bien?
- Oleg frunció el seño.
- Sí, pero me asuste mucho. Te estoy llamando desde un teléfono que me acaban de prestar. Amor, dentro de cuanto llegarás a tu departamento? Quiero verte.
- En quince minutos estoy allá.
- Yo estoy a diez minutos de llegar. Por favor, apresúrate.
- Entra, tú tienes la llave.
- No las tengo, me robaron toda la cartera. Quiero verte, por favor.
- Allá voy.
- Te amo.
- Y yo, amor.
- Te espero.
- Si –colgando y quedando pensativa.
- Que sucedió, hija?
- No lo sé, me dijo que le habían robado el celular y la cartera. Supongo que la asaltaron. No sé qué pasó. Dios y yo pensando…
- Será mejor que vayas. Por lo que entendí quiere verte.
- Si, se asustó.
- Entonces, ve.
- Con permiso papá.
- Adelante hija. Cualquier cosa me llamas. Ya me estoy yendo a casa.
- Gracias papá. Adiós –le dio un beso y salió.
Yulia no sabía cómo había atravesado todo el camino desde la oficina hasta su departamento. Solo Dios sabía cómo es que había llegado sin tener ningún accidente por el camino. En cuanto llego al edificio en el cual vivía, estaciono su auto con un fuerte chirrido de las llantas, bajo y con un toque de control cerro todo para luego salir corriendo hacia la entrada. Entró como bala al primer ascensor y apretó el número siete, que correspondía al piso en el que vivía. El tiempo que tomo el aparato, según Yulia, en subir fue mucho más largo del acostumbrado y en cuanto sonó el plin de aviso de llegada al piso deseado, salió como bólido de la pequeña habitación en busca de su novia. Al estar frente a la puerta de su departamento se sorprendió de no hallarla y decidió entrar. Después de ir viendo a través de toda la casa y no encontrarla, se dirigió a su habitación y grande fue su alivio cuando la vio recostada sobre su cama. Se permitió al fin respirar con libertad y se acercó a la cama. Se sentó al lado de Lena que tenía los ojos fijos en su chica, se sentó y la abrazó tan fuertemente como pudo. Cayeron a la cama y permanecieron abrazadas y en silencio por algún tiempo.
- Estás bien?
- Ahora que estás aquí, estoy mejor.
- Como entraste?
- Tu portero ya me conoce y me abrió la puerta,
- Me alegro que hayas podido entrar. Vine lo antes posible porque no quería dejarte mucho tiempo esperando.
- No importa nada. Solo me importa que ahora estas aquí... Me asuste tanto, amor. Pensé que me harían daño… yo… -aferrándose al pecho de Yulia.
- Tranquila. Ya todo está bien. Yo estoy contigo y no dejaré que nadie te haga daño –acariciando los rojos cabellos de su novia.
- Y solo podía pensar… y en lo único que pensé fue que… que si moría en ese momento… nunca más volvería a verte… Fue horrible! –rompiendo en llanto una vez más.
- Me dices que fue cuando…?
- Estaba acompañando a un amigo a realizar un retiro de cajero. Es un amigo que conocerás pronto. Habíamos quedado para tomar un café –Yulia frunció el ceño, no se lo había dicho- y ninguno tenía efectivo. Puedes creerlo? Bueno estábamos en el cajero y fueron dos… estaban armados… nos quitaron todo…
- Aja.
- Luego que nos quitaron todo se fueron pero nos amenazaron con que no dijéramos nada. Gracias a Dios estaba con los guantes en ese momento y no se dieron cuenta del anillo… me hubiera muerto si me lo quitaban Yul. No sé cómo pero encontramos un oficial que nos llevo a una dependencia cercana. Ahí David le aviso a alguien que nos recogiera, pusimos la denuncia y bueno… me dejo aquí. Hasta que llegaste… todo pasó tan rápido. Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar.
- No te preocupes ahora estás aquí, conmigo, a salvo.
- Si.
- Duérmete, amor, duérmete.
- Si –suspiró.
Cinco minutos pasaron y luego de dejar cubierta con un edredón a Lena, Yulia salió de la habitación y se dirigió a la cocina. Necesito un café, pensó
Y mientras se lo preparaba se preguntaba quién sería David. Lena nunca le había ocultado algo así. Que le costaba llamarla y decirle que iba salir con un amigo? Por último, haberle contado antes que iba a salir con él? Así al menos no se hubiera ni siquiera acercado al consultorio y se hubiera ahorrado el enojo de no saber donde estaba.
- Cálmate Yulia. Solo debes pensar en que está bien y está contigo –se dijo asimisma.
Si, era cierto. Debía pensar que Lena estaba bien y con ella. Pero tan pronto como sentía el alivio correr por sus venas, los celos y la ira aparecían embargándola de sobremanera. Nunca, en el poco más de un año que llevaban de relación, Lena se había desaparecido de esa manera con cualquier amigo. Desde luego que muchas veces su novia había salidos con sus amigos y sin ella pero siempre le decía donde estaría. Con eso le bastaba para estar tranquila. Pero porque se sentía así? No había motivos para desconfiar de Lena. La pelirroja nunca le había fallado y sabía perfectamente que era precisamente Lena quien había dado más que nadie por una relación por la que ni siquiera Yulia se arriesgaba a apostar…al inicio. Hoy por hoy, Yulia también podía vislumbrar un oscuro futuro en caso llegara a perder a Lena. Se había dado cuenta, en las horas que no se pudo comunicar con ella, que si alguna vez perdiera a su hermosa pelirroja también perdería las ganas de sonreír, de vivir, de amar…Lena se llevaría todo con ella. Y que quedaría de Yulia Volkova?
- Nada! –respondiéndose a ella misma- Así que quita estos estúpidos pensamientos de tu cabeza y agradece al cielo que está contigo y a salvo.
Dejo a medio preparar el café y regreso a su cuarto. Al entrar encontró a la pelirroja en la misma posición en la que la dejo. Sonrió para ella misma. Antes de recostarse con Lena se puso algo de ropa cómoda y le quito a Lena todo lo que pudiera incomodarla para que descansara mejor, dejándola solo en ropa interior. Luego se acostó a su lado, la abrazo y se quedo dormida unos minutos después.
- Amor? Amor despierta –Yulia movía a Lena cuidadosamente tratando de despertarla.
Lena poco a poco regresaba al mundo y cuando vio a Yulia alzo los brazos para abrazarla.
- Dormiste bien amor?
- Si, amor. Gracias por cuidarme.
- No hay de que Lenita. Te amo –y le dio un beso lleno de ternura.
- Yo también te amo y mucho Yul –acariciándole la mejilla.
- Ya es tarde amor. Ordene algo de comida y luego te llevo a tu casa, que dices?
- Que me parece excelente idea.
Yulia se paro y cuando Lena lo hizo se sorprendió al verse en ropa interior, no recordaba haberse quitado nada. Sonrió y miro a Yulia con una ceja levantada y una sonrisa.
- Qué? Porque me miras así? –riéndose ya que sabia que es lo que Lena pensaba.
- No recuerdo haberme quitado mi ropa.
- Jajaj yo te la quite. Siempre me has dicho que te incomoda dormir con la ropa de calle puesta. Entonces te la saque.
- Segura que fue por eso, amor? –alzando mas la ceja.
- Jajaj ay amor. Claro, porque otra cosa mas podría ser? –ahora respondiendo en un tono seductor.
- Jajaj no lo sé –y guiño el ojo a su novia-. Pero igual tienes todo el derecho.
- Así? –riendo.
- Por supuesto.
- Lo sé. Ahora cámbiate y vamos a comer. Debes tener hambre.
- Si, en unos minutos voy.
Una hora después Yulia se dejaba a su novia en la puerta de su casa.
- Mañana almorzamos juntas, Yul?
- Si, paso por ti.
- Ok, te esperare.
- Te quiero.
- Y yo a ti, hasta mañana.
- Hasta mañana.
Y luego de ver entrar a Lena sana y salva su casa se dirigió a la suya pensando que había pasado otro día mas sin decirle la verdad a Lena.
La pelinegra se preguntaba porque tanto misterio el de Lena. Le había prohibido ir a su propio departamento durante toda la tarde y que no se aparezca ahí hasta las siete de la noche. Y ahí estaba. Bien obediente ella se encontraba afuera del edificio donde vivía apenas faltando cinco minutos para dar las siete de la noche.
Desde que Lena había empezado a trabajar nunca había tomado ese papel tan misterioso en su relación. La de las sorpresas de ese tipo era ella. No se quejaba de ningún modo. Al contrario, cada vez que Lena le había regalado algo nunca sabía cómo reaccionar. Sobretodo porque su chica tenía un acierto especial para los regalos y siempre la dejaba sorprendida el que su novia la conociera tanto para regalarle cosas que no solo le gustaban sino que en ocasiones necesitaba y que no había podido comprarse ella misma por el corto tiempo del que disponía desde que estaba trabajando. Eso era otra cosa que debía ordenar. Siempre se extralimitaba en la empresa. Le encantaba su trabajo pero si en algún momento veía que resentía en su relación con la pelirroja pues dejaría de trabajar tanto. Por el momento, Lena trabajaba tanto como ella así que no habría problemas. Pero cuando se casaran ese problema desaparecería porque podría estar día y noche con su chica.
En ese instante, la alarma de su reloj sonó y le dio a conocer que ya eran las siete de la noche con cinco minutos. Se había tomado diez minutos y ahora se disponía a subir a su departamento.
Que estaría tramando la pelirroja? Bueno en unos segundos mas lo sabría. Giró la manija y abrió la puerta para entrar. Se encontró con que había una serie de velas prendidas a lo largo del camino que llevaban hacia, al parecer, el comedor. Cerró la puerta y se acerco a la primera. Al llegar se encontró una nota la cual abrió y procedió a leer:
- “Si no pasan de las 7.20pm cuando llegues al comedor te ganaras un premio”…-sonrió pues apenas eran las siete y diez.
Dejo la nota en su lugar y se acerco a la siguiente vela en la cual también encontró una nota:
- “Parece que no tienes ningún apuro en llegar, verdad? Te castigaré por ello”…-Espero que sea el tipo de castigo que estoy deseando, pensó la pelinegra.
Así, diferentes notas hasta que la última decía:
- “Oh Dios! Apresúrate! Te espera una deliciosa y caliente cena! No querrás que se enfrié, verdad?” – haciéndola tragar saliva a Yulia.
Apresuro el paso hasta llegar al comedor pero no vio nada en especial. Algo extrañada frunció el ceño, giro su cabeza hacia la sala y al ver lo que ahí se encontraba su corazón se detuvo. Sin saber exactamente que hacia se dirigió hacia su cena, o mejor dicho sus piernas solas la dirigieron.
- Estaba calentándote la cena, amor. No quieres? –dijo en un tono bajo la pelirroja mientras deslizaba su mano sobre su propio muslo.
Yulia solo pudo asentir y seguir acercándose como autómata hacia una Lena que estaba recostada frente a la prendida chimenea y solo cubierta por una blanca sabana que la cubría desde el pecho hasta la mitad de los muslos. Si no se equivocaba no había nada más debajo de ese pedazo de tela.
- Te parece apetitosa tu cena, amor?
Insistió un poco mas la pelirroja al ver que Yulia no respondía, esto le hizo saber que había logrado parte de lo que quería: el efecto sorpresa. Ahora esperaba que Yulia reaccione lo suficiente como para darse cuenta que la mentada cena no era otra que ella misma ofreciéndosele a su novia. Dios! No sabia como podía actuar tan normal cuando ella misma también estaba muy nerviosa. Nunca había hecho algo así y esperaba que Yulia no lo tome a mal.
Sin darse cuenta Yulia estaba ahora junto a ella y acercándose para besarla. Cuando sus labios al fin se unieron, la pelirroja soltó un gemido de satisfacción. Pero fue un beso muy corto, un beso que le basto a Yulia para emitir su veredicto:
- Se veía muy apetitosa…ahora puedo decir que esta maravillosamente deliciosa. Eres un manjar de dioses que esta mortal tendrá en honor de degustar –y siguió besando a Lena, mientras que esta abría los brazos para recibir a su novia.
Luego de unas horas eran ambas quienes se encontraban siendo abrigadas por el calor de la chimenea y cubiertas por la sabana blanca que antes había cubierto a Lena. Aunque la chimenea a estas alturas no era tan necesaria ya que sus propios cuerpos despedían el calor necesario para abrigarlas, además de estar cubiertas por pequeñas gotitas de sudor por toda la piel.
- Eres maravillosa, Lena –decía la ojiazul mientras acariciaba el rostro de su novia y besaba su mandíbula.
- Te amo Yul, todo esto es para ti, solo para ti –haciéndole esa pequeña aclaración a su novia, mientras le acariciaba el cabello.
- Lo se, Lena, lo se. Yo mejor que nadie lo sabe –sonriéndole tiernamente a su chica-. Y a que se debió este banquete, amor? –riendo a continuación.
- Jajaj mmmm bueno primero dime si te gusto tu cena –sonriendo y algo apenada.
- Me encanto. Como te dije eres un manjar de los dioses, Lena.
- Me alegro. Pero ahora dame un espacio mi amor, quiero ponerme de pie.
- Por que? Estamos cómodas, no? –dándole su mejor sonrisa a su novia.
- Si, amor, pero en serio. Solo será un minuto –haciendo un esfuerzo para hablar, porque cada vez que Yulia le regalaba una de esas sonrisas, Lena hacia todo lo que esta le pidiera.
- Esta bien –de mala gana dejo libre a Lena.
La pelirroja se puso de pie sin cubrirse con nada, dejando a Yulia en un estado de excitación mayor a cuando había llegado hacia unas horas a su departamento.
- Lena?
- Si? –volviéndose a ver a su novia.
- Si no vas a hacer lo que tengas que hacer, regresa aquí que quiero seguir comiéndome mi banquete.
- Jajaj solo dame un minuto y podrás seguir disfrutando de tu banquete, amor. Ya regreso –y guiñándole un ojo, se dirigió a la cocina.
Yulia se recostó sobre la alfombra en la cual habían estado amándose Lena y ella. Que es lo que pasaría ahora?, se preguntaba. Con la sorpresa que le había dado su novia hasta hace unos momentos, ya no sabia que esperarse. Cerro los ojos y sonrió con una sonrisa de aquellas que solo muestran los que lo tienen todo. De pronto sintió que Lena se sentaba al lado de ella y le acariciaba el rostro, pero ella siguió sin abrir los ojos.
- Tienes sueño, amor? –pregunto tiernamente la pelirroja.
- No mucho, amor.
- Entonces muéstrame el cielo, Yul…quiero ver el cielo…
Yulia sonrió y abrió los ojos. Y es que cuando Lena le decía eso le estaba pidiendo que la mire. Para Lena el cielo eran sus ojos. Al menos, eso le decía. Ahora, otra cosa era cuando le pedía que la lleve al cielo…
- Sabes que te amo, verdad Yul?
- Si, amor. Y yo te amo a ti.
- Sabes que quiero pasar toda mi vida contigo?
- Y yo contigo.
Lena cerró los ojos un momento y luego de tomar aire volvió a abrirlos. Miro fijamente a Yulia y mostrándole lo que traía en la mano que no usaba para acariciarla le pregunto:
- Entonces me harías el honor de casarte conmigo?
Yulia se sentó de un brinco al ver que es lo que la pelirroja le estaba mostrando. Que no era otra cosa que el anillo que le había comprado la ojiverde a su novia.
Apenas podía creer lo que estaba sucediendo. Lena le estaba pidiendo matrimonio? Pero si ellas ya estaban comprometidas! Entonces una luz ilumino sus pensamientos: Lena tenía un anillo que decía que estaba comprometida con ella, pero ella no tenía ningún símbolo visible que dijera que estaba comprometida con Lena. Sonrió tiernamente y dándole un cálido beso a su novia, respondió:
- Si, Lena, acepto casarme contigo.
Lena sonrió de oreja a oreja y sacando el anillo de su cajita se lo puso a su novia. Lo beso y volvió a besar a Yulia.
- Gracias amor! Me has hecho muy feliz.
- Tú eres quien me hace feliz Lena.
Minutos después ambas pudieron volver a disfrutar de sus respectivos banquetes personales.
- Vaya manera de pedirle a tu novia que se case contigo, Lenita –como diciéndole quien lo pensaría de ti Lenita.
- Ya! Si te lo conté no fue para que me…para que hagas lo que estás haciendo ahora…sino porque si no es contigo con quien más podría compartirlo, Marlene? –totalmente roja por los comentarios de su amiga.
- Es cierto. Dios! Me pregunto qué diría tu madre de saber que la inocente chica que cree tener por hija es en realidad… -con ganas de seguir picando a Lena.
- Basta!
- Jajaj pero es cierto –sin dejar de reírse.
- Nunca más te contare este tipo de cosas.
- Sabes que no es cierto.
- Jajaj lo sé, pero ya! Deja de hacerme apenar.
- Es mi especialidad.
- Lo sé.
- Entonces marcado esta el volk? –haciendo referencia a la canción del Rey León, domado esta el león.
- Jajaj algo así –entendiendo la broma.
- Y que te dijo luego?
- Me dijo que le había encantado el detalle y que el anillo estaba precioso.
- Digo…si no le gustaba ese anillo no se que otro mas podría haberle gustado.
- Yulia es muy especial cuando se trata de regalarle cosas a ella.
- Así?
- Parece que era ella quien acostumbraba regalarle cosas a…a…
- Las otras, Lenita, las otras. Vamos tu puedes –riendo al ver que su amiga no podía hacer referencia a las anteriores parejas de su novia sin hacer un esfuerzo.
- Bueno eso!
- Jajaj.
- Pero anoche lo tomo muy bien. Me emocionó mucho que tomara el regalo de forma tan receptiva.
- Bueno Lena quien no lo haría con semejante previo –y guiñó el ojo a su amiga.
- Jajaj si verdad? Estaba muy nerviosa. No sabía cómo reaccionaría.
- Sí, me lo has dicho antes.
- Es que…nunca había hecho algo así. En todo el tiempo que llevamos de relación nunca me había mostrado tan…
- Atrevida? –sorprendida.
- … -solo asintiendo.
- Estás loca? –totalmente escandalizada
- Por qué? –algo asustada.
- Amiga…yo…Dios! Y entonces cuando Yulia y tu…bueno…cuando ustedes tienen relaciones nunca han jugado con nada… –haciendo un gesto bastante expresivo con sus manos que dejo a Lena escandalizada- nada de nada?
- No –aturdida.
- Por Dios!
- En realidad…no es algo que me guste ir contando por ahí pero…
- Si lo sé. Al parecer eres demasiado reservada Lena.
- No es que sea una mojigata, si a eso te refieres.
- Debes innovar Lena sino…el lobo se irá con quien le ofrezca una mejor presa.
- No digas eso! Déjame explicarme.
- Está bien te escucho. Pero si no me convences te daré este fin de semana una cátedra del Kamasutra.
- Jajaj que ocurrencias las tuyas!
- Habla!
- No es que sea reservada…en la intimidad con Yulia. Que no vaya por la vida ventilando mi vida sexual, no significa que no sea interesante –sonriendo pícaramente.
- Esto se pone interesante.
- Jajaj sabes? Tú siempre me has conocido pero hemos hablado poco de este tema.
- Si.
- Debes pensar que tal vez me cohíbo incluso en la intimidad pero…
- Aja –instándola a seguir.
- No es así –bajo la mirada hacia su café y continuo-. Yulia…ella me transforma…cuando estoy con ella soy otra…y más aun cuando hacemos el amor. A veces…hay momentos en los que…la pasión es tanta que te juro que hasta la misma piel es un obstáculo para amarla. Yo…no sé cómo…pero cuando me pierdo en su cuerpo…cuando estoy amándola…yo…me desconozco…y de la persona reservada que siempre has conocido…no queda absolutamente nada. Nada –y levanto la mirada para encontrarse con la sorprendida expresión de su amiga.
- … -sin palabras.
- Lo siento…pero es lo…es la verdad –habría cambiado la imagen que tenía su amiga de ella con esa confesión? Sin poderlo detener los colores se le subieron al rostro.
- Creo que quien me debe dar clases de educación sexual eres tu –y estalló en risas.
Lena sonrió tímidamente y bebió otro sorbo de su café.
- Nunca pensé que fueras una persona tan apasionada amiga –ya más calmada del ataque de risa anterior.
- Me imagino…nunca me he dado a conocer en esa faceta.
- Jajaj es mejor que haya sido así, sino nuestra amistad correría riesgos.
- Jajaj no digas tonterías.
- Son bromas amiga. Entonces debo deducir que tu y Yulia no tiene problemas en ese aspecto?
- Ningún tipo de problemas –con una sonrisa de total satisfacción.
- Entonces no entiendo por qué dices que nunca te habías portado como lo hiciste ayer.
- Es decir, nunca le había dado a Yulia ese tipo de sorpresas.
- Nunca te le has metido a la ducha mientras ella está dentro?
- Si, lo hecho.
- Nunca has llegado a su departamento y mientras ella está durmiendo te has metido a su cama?
- Si, también.
- Nunca…?
- Ya entendí! No me refiero a eso.
- Entonces?
- El ambiente…las velas…esas cosas…nunca había preparado algo así para ella.
- Ah, entiendo. Jajaj a hacerlo más seguido Lenita. Son detalles que la pareja siempre valora.
- Los detalles de mi parte han sido siempre en un plano menos sexual.
- Jajaj los de tipo sexual son mejores y más divertidos.
- Ahora lo sé.
- Y según veo por esa carita pervertida, que por cierto nunca te había visto, vas a repetirlos más seguido.
- Muchísimo más.
Y le guiño el ojo a Marlene que la miro totalmente divertida.
- Pasando a otro tema porque me temo que pueda salir tu lado depravado a flote, pusiste la denuncia y bloqueaste las tarjetas que te robaron?
- Si, ese mismo día.
- Oh, vaya. Ahora ni siquiera podemos estar seguros en esta zona.
- Imaginas que Yulia quería ponerme un guardaespaldas?
- No? De verdad? –sorprendida y riendo.
- Si.
- Y como la convenciste de lo contrario?
- Diciéndole que tal vez podría enamorarme del guardaespaldas.
Comentario que las hizo estallar en risas a ambas pues sabían que aquello era totalmente improbable pero que le pelinegra se lo debía haber tomado enserio.
La vida no podía ser más perfecta que el momento que estaba viviendo en esos días. Eso pensaba Lena mientras miraba como el viento del otoño se llevaba algunas hojas secas caídas de los árboles y los empleados intentaban recogerlas.
- Así eres tú, mi amor -se dijo a ella misma, recordando a su novia.
Si, así veía ella a Yulia: un alma libre e imposible de alcanzar, si así la ojiazul lo deseaba. Cuantas veces la había visto volar lejos sin ella poder hacer nada por alcanzarla. Solo esperar por su regreso. Porque cuando regresaba iba derechita a sus brazos. Sonrió. Esos viajes que hacia Yulia sin moverse del mismo sitio la convencían cada día más que su novia no era la chica loca y atolondrada que muchos pensaban. Ya que cada vez que Yulia salía de una de sus introspecciones lo hacía con una visión de la vida mucho más madura que la que tenía hacia solo unos minutos, con un pensamiento que asombraba a Lena y que la hacían enamorarse cada día más. Tal vez solo eran diez o quince minutos pero cuando regresaba, a Lena le daba la impresión que Yulia se hubiera ido en alguna peregrinación de meses y meses hacia algún lugar donde reflexionar acerca de la vida y la existencia. Tal vez si se lo contara a alguien se reiría en su cara. Pero no ese era el motivo por lo que aquel era el mayor secreto de las dos. No. El real motivo era porque todo aquello era parte de aquella intimidad que solo les pertenecía a ambas. Aquellos eran momentos únicos que Lena atesoraba y que no le incumbían a nadie más que a ellas dos. Sonrió nuevamente.
Otro pensamiento invadió su mente, reemplazando la sonrisa de su rostro por una expresión pensativa. El padre de Yulia. Si tan solo Oleg las entendiera. Tal vez si comprendiera cuan profundo era el amor que ella sentía por su adorada hija, estaba segura que si supiera cuanto amaba a Yulia se la confiaría sin temor. Nunca sería capaz de hacerle daño a su niña, jamás. Se lo haría a ella misma antes que hacer derramar una sola lágrima a Yulia. Suspiró. Si solo pudieran conseguir la aprobación de Oleg, todo seria completamente perfecto. No le gustaba saber que su niña y su suegro estaban disgustados. Quería que Yulia tuviera lo mismo que ella tenía: la compresión y apoyo de sus padres.
- Ojala pudiera hacer algo para ayudarte un poco, amor.
Otro suspiro acompañado de una sonrisa. Bueno, tal vez la aprobación de Oleg viniera con el tiempo. Quizás cuando le dieran un nieto, aunque esperaba que fuera antes de eso. Rió para ella misma, pues al parecer esa idea le estaba atrayendo más que nunca. Pensaba en lo maravilloso que sería tener un bebé de Yulia…con esos ojitos…con ese color de piel…esa sonrisa…una pequeña vida…un ser que en sus venas llevara la sangre de su niña y la de ella corriendo juntas. Se toco el vientre vació.
- Creciendo dentro de mí…
Sería maravilloso, pensó.
Fue el sonido de su nuevo celular repicando, debido al vibrador, sobre su escritorio lo que trajo de vuelta a la pelirroja. Al percatarse de que es lo que sucedía corrió para contestar:
- Bueno?
- Hola Lena, habla David.
- Hola! Qué tal? Como estas?
- Bueno, no tan bien como quisiera…
- Que sucede? –algo preocupada.
- Estas desocupada en este momento?
- Si, hoy no doy consulta.
- Están tus padres en casa?
- A qué viene eso?
- Me gustaría hablar en privado contigo.
- Es tan importante?
- Sumamente importante y urgente.
- Ellos no están. Sabes que papá debe estar en su oficina y mamá en casa de mi tía.
- Sí, claro. Entonces puedo pasar por tu casa en estos momentos?
- Sí, claro. Pero no me puedes decir que sucede? Me dejas preocupada.
- Llego en unos minutos. Hasta luego.
- Ok –colgó-. Que se trae?
Cuando oyó desde su estudio, quince minutos después, el ruido del motor de un auto entrar a su casa supo que al fin David había llegado. Así que solo fue cuestión de minutos para que lo viera entrar por la puerta de su estudio guiado por una de las empleadas. Se saludaron y pasaron a tomar asiento.
- Me dejaste algo preocupada con tu llamada David. Dime que sucede? –dijo Lena sentándose en uno de los cómodos muebles de su estudio.
- Lena es algo difícil lo que te vengo a decir. Te juro que he hecho todo lo posible por evitar o tratar de alargar más la situación pero ya me es imposible –en un tono bastante suave y cansado, como no queriendo hablar.
- Por favor dime que sucede.
- Durante todos estos días he estado frecuentando la empresa de tu padre, lo sabes verdad?
- Algo me había dicho mi madre y quería comentártelo en alguna de estas tardes en que nos hemos visto.
- Mira Lena esta situación es algo difícil de hablar. Y si te lo digo es porque…bueno después me entenderás.
- Puedes empezar por favor? Me tienes algo nerviosa.
- Lena, tu padre te ha comentado algo acerca de la situación económica de su empresa?
- No, nunca –frunciendo el ceño-. Tiene que ver con eso?
- Si.
- Pero yo no tengo nada que ver con la empresa de mi padre.
- Déjame hablar y después entenderás.
- Ok.
- Lena, hace unos meses tu padre quiso invertir en un lucrativo negocio de exportación. Claro, lucrativo si todo iba bien.
- Aja.
- Las posibilidades de pérdida en realidad era muy bajas. Se realizaron estudios de mercado y análisis bastante exhaustivos de las posibilidades de que ese negocio rinda lo esperado. Al parecer a Sergey le convencieron los resultados de las investigaciones y decidió invertir. Pero tu padre no contaba con el capital necesario. Nunca ha sido de involucrar lo que es de su familia así que el estudio de contables evaluó la mejor manera de obtener el capital más barato. Tú sabes, cosas técnicas.
- Te entiendo, sigue.
- Bancos y Financiera Cresswel –el banco de su familia- al parecer le pareció la mejor opción a tu padre. En realidad le preparamos una proforma de préstamo preferencial. Tú sabes, nuestros padres son amigos. Por esa amistad redujimos al mínimo los intereses para poder ayudar a tu padre. Se realizo el préstamo poniendo como garantía la empresa de tu padre. Aunque déjame decirte que solo eso no cubriría la deuda.
Lena se estaba temiendo lo peor. Casi podía imaginarse que es lo que venía a decirle David. Lo dejo seguir hablando.
- Hasta donde supe se invirtió todo el dinero correctamente. Pero cuando tu padre debió empezar a devolver el préstamo, pidió un periodo de gracia y eso nos extraño mucho. Yo estaba en Italia y cuando mi padre me comunico esa noticia me sorprendí mucho. Entonces me encargo averiguar qué había sucedido ya que tu padre no quería hablar del tema.
- Lo averiguaste?
- Hasta donde sabía, el negocio se realizaría en Italia y empecé a indagar. Hasta que pude saber que había sucedido.
- …
- Lena lo siento realmente pero…tu padre fue víctima de la estafa más grande y mejor organizada de los últimos tiempos.
- Estas bromeando verdad?
- Desearía que no fuera cierto pero…
- Pero?
- Tu padre no ha sido el único. Hay al menos veinte inversionistas más perjudicados. La policía ha empezado las investigaciones hace un mes y poco a poco los cabecillas están cayendo pero…
- Que sucede con el dinero?
- No se sabe nada del.
- Qué?! –poniéndose de pie.
- Lena cálmate, siéntate por favor.
- Como me pides eso cuando me estás diciendo que… -y perdió las fuerzas cayendo a su asiento nuevamente.
David solícito, corrió por un vaso de agua y le hizo beber a Lena.
- Te sientes mejor?
- No, no me voy a sentir mejor hasta saber que mi padre haya recuperado lo que le robaron.
- Lena eso está un poco difícil. Se ha hecho todo lo posible por tratar de rastrear el flujo del dinero pero todo conduce a nada. Como te digo por desgracia ha sido una operación muy bien montada. Tu padre es el afectado número quince.
- A que te refieres con eso.
- Que hay catorce personas, de las veinte, a las cuales se les robo más dinero que a tu padre. El más perjudicado ha sido una árabe al cual le robaron cerca de diez veces más que a Sergey.
- Dios mío –cerrando los ojos.
- Lena…
- Mi padre ha podido pagar algo?
- Solo ha estado amortiguando los intereses. Pero no podemos seguir dándole más tiempo. Lo siento, pero los accionistas minoritarios están pidiendo cuentas acerca del préstamo. Y si no queremos pasar por un lío debemos dárselas.
- De cuanto estamos hablando.
David menciono una cifra astronómica, dejando a Lena totalmente horrorizada.
- Tu…crees…que pueda…pagar?
- Lo dudo mucho. Porque eso solo ha sido el préstamo nuestro. Según se, ha habido algo mas invertido de capital propio de la empresa. Eso quiere decir que el excedente de ganancias ha sido invertido. Con lo cual la empresa de tu padre debe haberse quedado sin una especie de colchón de salvataje frente a estas situaciones. Lena lo siento. He intentado alargarle más el tiempo a tu padre pero…
- No te preocupes. Al contrario, te agradezco la ayuda que le has dado. Ahora debo pensar en cómo puedo ayudar a mi padre –dijo más para ella que para David.
Este tomo entre sus manos la mano de Lena y mirándola fijamente a los ojos les dijo:
- Hay una forma, Lena.
- Cómo? Dímela por favor, como puedo ayudarle? –desesperada por la situación que estaba cruzando su familia y ella ni enterada.
- Lena tu sabes que siempre te he querido, verdad?
- David yo…en estos momentos yo no…
- Déjame hablar por favor.
- …
- Lena si tu…si tú te casas conmigo te juro que haré lo imposible por ayudar a tu padre. Lena, cásate conmigo y podré ayudar a Sergey. Cásate conmigo Lena.
Lena se quedo en shock. Qué rayos le estaba proponiendo su amigo? Se estaba aprovechando de la situación? O era una real oferta de ayuda desinteresada?
- David…yo…no puedo…-mirando hacia otro sitio.
- Porque? Porque, Lena? Yo te haría muy feliz. Sabes cuánto te amo, siempre te he amado. Desde que éramos unos niños.
- David…yo…yo amo a otra persona. Tu lo sabes…me oíste llamarla ese día desde el teléfono de tu auto…Y me ha pedido que me case con ella…y yo he aceptado porque la amo. Yo…
- Lena, una vida en común no solo se basa en el amor. Tú crees que ella te podría dar todo lo que yo sí?
- De que estás hablando? –algo molesta.
- Tú crees realmente que ella te podrá dar una verdadera familia? Piensa en que dirán tus padres, tu amigos y tus colegas? Lena has pensado en todo lo que vas a perder cuando todo el mundo se entere que tienes como pareja a…?
- Tu como lo sabes? –ahora si enfadada y alejándose David.
- Lo sé todo Lena. Se perfectamente que andas con Yulia Volkova, que tienen una relación que lleva poco más de un año, que están comprometidas y por si fuera poco que están pensando en tener un hijo artificialmente –añadiéndole mucho sarcasmo y malicia a esa última palabra.
Lena apenas podía reconocer a la persona que tenía en frente. Aquel no era el amigo de tantos años. No. El no podía ser aquella persona en que tanto había confiado. No.
- Me has estado espiando?
- Algo así, pero eso no importa Lena. Lo único importante aquí es que decisión vas a tomar tu. Te he dado la solución perfecta para sacar a tu padre de la ruina. Si te casas conmigo podré lograr que tu padre consiga una fuerte inyección de capital con el cual podrá sacar a flote su empresa.
- No te reconozco David. No sé quien está parado frente mío. Donde está el amigo tan…tan…?
- Tan tonto que te siguió desde que estábamos en el kinder? De él ya no queda nada, Lena. Tus continuos desprecios le han llevado a ser lo que ves aquí, frente a ti. Por Dios, Lena! Pensé que era porque definitivamente no te gustaba pero no era así! Era que te gustaban las mujeres! Y me has cambiado por Volkova! La ultima vez me rechazaste fue por ella! Por un insignificante remedo de hombrecito! Ella jamás te podrá lo que un verdadero hombre si!
- No hables así de ella! Ella me da todo lo que necesito y mucho más! Y no digas que te cambie porque nunca te di esperanzas! Nunca te di esperanzas de alguna relación entre nosotros! Siempre te deje en claro que solo te veía como un amigo!
- Pues ahora te toca decidir: o yo o tu noviecita.
- Sabes perfectamente que amo a Yulia y que me quedaré con ella aunque tenga que mendigar bajo un puente!
- Y podrás soportar ver a tu madre, hermanos y sobrinos mendigando contigo Lena? Podrás ver a tus padres que en su vejez tengan que luchar tan duramente por algo por lo que trabajaron toda su vida? Permitirás que el esfuerzo de tantas generaciones se venga abajo solo por quedarte con el que dices es el amor de tu vida? –poniéndole especial énfasis a lo ultimo-. Porque has de saber que si no se paga la deuda dentro de sesenta días a mas tardar, no solo la empresa será embargada sino también todas las posesiones de tu padre y tu familia.
Aquellas palabras lograron el efecto que ninguna de la demás pudieron. Vio ante sus ojos a sus padres tener que trabajar duramente para poder sobrevivir en su vejez, a sus hermanos volviendo a empezar de cero y como esto afectaría a sus familias. Sobretodo a Sergey que ya tenía una familia formada. Y aunque Vladimir aun no se casaba su novia al parecer estaba embarazada.
- Te daré un tiempo para que lo pienses Lena. Dentro de tres días regresare para recibir una respuesta y para entonces espero que de haber pensando bien las cosas también te hayas quitado de encima a la maldita lesbiana de Volkova. Quise intentarlo por la buenas Lena, pero tú lo quisiste así. Te dejo estos papeles –tirando un file con varios papeles dentro- para que te cerciores de la veracidad de cada palabra que te he dicho. Que lastima que hayan desheredado a Yulita verdad? Lo ves! Hasta su familia lo desaprueba! Piensa, Lena, piensa! Hasta luego.
Y salió de la habitación dando un portazo, dejando a una Lena en shock total. Sin saber que pensar. Sin saber que hacer. Lo único de lo que estaba segura era que tomara la decisión que tomara alguien saldría dañado.
- Que puedo hacer? -hablándole a la nada.
Unos minutos después David llegaba al mismo bar de siempre para encontrarse con un viejo conocido.
- Un martini doble, por favor.
- Estamos celebrando algo?
- Querido amigo. Puedes empezar dentro de cuatro días a más tardar.
- De que hablas Cresswel?
- Ya, deja de llamarme así! Jajaj nunca me vas a perdonar el que te haya bajado a la chica esa?
- Lo que no te puedo perdonar es que por tu santa paciencia esas dos hayan llegado tan lejos como para que estén planeando tener un bastardo!
- Shhh! Las paredes oyen! –miro alrededor y continuo- Acabo de venir de hablar con Lena.
- Y? –ahora si poniendo mucho interés.
- La bomba estallo.
- Estas hablando en serio? –sonriendo.
- Si –y de un trago se bebió su copa.
- Dos copas más! Esto hay que celebrarlo!
- Así es querido Marcus!
- Entonces todo está bien? Que le dijiste? Que te dijo?
David contó todo con lujo de detalles y cuando termino decidieron seguir bebiendo.
- Además, le recalque que Yulia estaba desheredada. Para que así ni siquiera se le ocurra mencionar el tema a Volkova.

0 comentarios:
Publicar un comentario