domingo, 18 de diciembre de 2011

Amarte así… Capítulo 1

Hola!

Saben? No pensé publicar uno por uno los capítulos de esta historia en aquí.

Más bien pensé solo publicarla en un solo post donde les pusiera un url para que puedan descargar un pdf con una edición especial de esta historia totalmente terminada. Pero pensé...que es una parte importante de mi y si el pdf se perdiera preferiría que esto quede en algún lugar pues le tengo mucho cariño a esta historia. Me ha permitido conocer gente maravillosa y me permitió empezar a publicar. Pues fue la primera historia que publiqué.



Esto empezó allá por el 2004 y vio la luz por primera vez en la desaparecida página de Julia & Lena page. Después de su cierre, la fui a encontrar publicada por alguien más en el foro de Tatu de España y viendo que había interesados en leerla, la continué. Hoy está en el nuevo foro español y también aquí.

Sé que he hecho esperar muchísimo a muchas personas por ver el final de esto. Pero...han habido tantas y tantas cosas por las cuales esto estuvo a punto de detenerse tantas veces.


Por eso agradezco infinitamente a todas aquellas personas que han seguido posteando, comentando, animándome e incluso ayudándome en partes del camino. Porque si bien la razón por la cual nació Amarte Así... ya no es parte integrante de mi vida, siempre guardaré gratos recuerdos y sobretodo le estaré muy agradecida por que sin ella las siguientes líneas nunca hubieran existido.



Anoche cerré la historia. Con epílogo incluido. Hoy publico la historia integra aquí. La comparto con ustedes.


Sin más...enjoy it!





Amarte así...


“Gracias a Dios el mundo

es injusto, porque tengo

 tu amor y no lo merezco.”






Elena no podía creer lo que veía. Era simplemente increíble. Creyó que al irse del país perdería todo contacto con aquella chica que... que ahora observaba. Al verla acercarse lo único que pudo hacer fue esconderse en el salón que tenía más cercano.

Oyó su voz, su hermosa voz pasar conversando con el grupo que la acompañaba. Se recostó en la pared y cerrando los ojos soltó un profundo suspiro. Desde hacía cuanto tiempo estaba así? Sí que lo recordaba: hacía años. Desde que vio entrar a Yulia Volkova en su salón cuando solo tenía 11 años quiso ser su amiga. Desde que vio sus hermosos ojos, perfectos reflejo del cielo, entrar por la puerta de su aula, desde ese momento deseó acercársele. Al ver que a su lado estaba un asiento vacío la esperanza que se sentara a su lado se iluminó pero no fue así y la profesora, luego de presentar a Yulia ante todo el salón, la mando a sentar al lado de Darla Ivanova, la chica más extrovertida del aula.

Pasaron los meses y no podía hablar con Yulia. Cada vez que lo intentaba algo sucedía: la profesora la llamaba, se tropezaba, alguien llamaba a Yulia, etc. Y es que a pesar de ser la chica más inteligente del salón nunca pudo superar esa enorme timidez que le impedía tener muchas amistades y solo hablaba con su mejor amiga y el segundo puesto del salón Marlene. Quien fue muchas veces testigo de la desesperación reflejada en los ojos de Elena al ver pasar a Yulia y no poder hablarle.
-        Lena por qué simplemente no le dices Hola?
-        No me atrevo Marlene. Viste lo que le hizo a David –con mucha preocupación en su rostro.
-        Pero es que él fue un tonto! Solo dijo ‘VuliaDoySavidGuchoMusto’.
-        Si y si me pasa lo mismo? –riendo de la ocurrencia de su amiga.
-        Ahhhh pues si es posible, no? -riéndose también.

Durante toda su vida escolar tuvo que ver pasar a Yulia delante de ella miles de veces sin poder dirigirle la palabra. La vio convertirse en líder y en la chica más popular del colegio... y así cada vez que Yulia era más...más se alejaba su posibilidad de acercársele... a pesar de estar siempre en la misma aula. Porque a pesar de ser tan popular Yulia, si bien no era la más inteligente, sobresalía en la mayoría de materias.

A los 15 años se dio cuenta que era lo que realmente le sucedía con Yulia: le gustaba. Le costó admitirlo y empezó a leer libros acerca del lesbianismo y la bisexualidad. Entonces lo admitió con seguridad cuando se supo que su ángel se había puesto de novia con el chico más popular del colegio y sintió como su corazón se rompió en mil pedazos.

Se resignó a amarla de lejos. Marlene lo supo y la apoyo siempre. Vio su cambio a los 16, cuando de rubia paso a ser una hermosa morena. En aquel entonces Lena pensaba que de parecer un ángel ahora parecía un diablillo... si, un hermoso diablillo que se metía en sus sueños y la ahogaba en el mar de sus ojos. El cambio al parecer se había producido por el rompimiento con su novio. Pero a las semanas se supo que era Yulia quien lo había terminado por andar con un chico de una universidad cercana.

Lena vio un desfile de chicos siempre pretender a Yulia pero ella solo estuvo con tres durante su época escolar... o eso supo Lena. Siempre anduvo con su mismo grupo de chicos lindos de la mejor y más cara escuela de la capital y siempre estuvo fuera del alcance de Lena.

Cuando terminaron la escuela, Lena no espero nada y enseguida se encaminó a USA para seguir sus estudios. La única de la escuela que la despidió fue su inseparable Marlene, en compañía de su novio Andrey, que la acompaño al aeropuerto y quien también estimaba a Lena.

Hacía años de ese tormento y estaba decidida a olvidar a Yulia. Pero ahora... ahora que la veía después de cuatro años se dio cuenta que por más que había intentado nunca la había podido olvidar. Porque basto nadar unos segundos en el océano de sus ojos para que supiera que su corazón le perteneció a Yulia Volkova desde que la vio por primera vez hacía más de 10 años.

Sin embargo, ahora era diferente Lena era una chica más segura de sí misma. Ya no usaba las mismas gafas enormes de antes, ni los correctores de dentadura que la habían acompañado desde pequeña. Ahora era una chica medianamente popular y la más inteligente en la facultad de psicología. Había tenido dos relaciones que si bien no la llenaron por completo la hicieron sentir muy bien. A ambas chicas las había querido mucho y era amiga de ellas ahora.

Y era ahora cuando se daba cuenta porque jamás había llegado demasiado lejos con sus novias... era porque siempre había tenido a Yulia en el corazón. Tenía miedo, mucho miedo de volver a ser la de antes...

-        Alo?... Buenas tardes me puede comunicar con Marlene?...Sí, claro que espero...Debía hablar con su amiga. Tenía que saber qué hacía Yulia en USA.
-        Bueno?
-        Marlene! Soy Lena!
-        Hola amiga y esa sorpresa, si hoy no es domingo?
-        Mmmm bueno si pero... es que...
-        Qué pasó?
-        Hace mucho tiempo que no hablo contigo de este tema pero...
-        Ja! Ni me digas! Ya lo sé.
-        Lo... sabes?
-        Si, lo supe hace dos días.
-        Y no me dijiste nada?!
-        Pensé que hablaríamos el domingo que viene así que... Espera! Como te enteraste? Oh, por Dios! No me digas que... Seria demasiada coincidencia...
-        Pues así es... Y créeme cuando te digo que las coincidencias existen.
-        Y qué pasó?
-        Lo mismo de antes... corrí al salón más cercano y me encerré hasta que se fuera.
-        Pero Lena... pensé que lo habías superado.
-        Eso mismo pensé yo. Qué hace aquí?
-        Pensé que a estas alturas lo supondrías.
-        Terminará la carrera aquí?
-        Así es. Créeme que si la Yulia de antes era una chica medianamente aplicada, ahora fácilmente te podría hacer la competencia, amiga mía.
-        Bueno... eso... no me tendría que importar...yo... yo... ya lo olvide.
-        Así?
-        No me gusto ese sarcasmo!
-        Vamos Lena! Has estado enamorada de Yulia desde que la viste entrar por la puerta del salón de la mano de Miss Smith!
-        Basta! Para con eso, por favor! Eso es cosa del pasado como estudiante de...
-        ... de psicología... ya me vas a soltar todo ese rollo psicológico que ya conozco. Lena...
-        Qué?
-        No pierdas esta oportunidad amiga. Por algo Yulia fue a USA, a tu universidad y estuvo paseando por tu facu porque según se Psicología y Administración no están en el mismo lugar o no?
-        No, están frente a frente.
-        Y comparten la misma cafetería en medio de ellas. Me temo que las veras muuuyyyyy seguido.
-        Marlene...
-        Si?
-        Tengo miedo...
-        Lenita... amiga...

Había estado encerrada todo el día y al pensar que en realidad la vida le daba una nueva oportunidad con Yulia. Seria eso posible? Cuando pensaba en eso la puerta se abrió y su compañera de cuarto llego:
-        Hola Lena.
-        Hola Kate, como te fue?
-        Para ser el primer día de clases fue bastante pesado.
-        Sí, yo también tuve un día difícil.
-        Y cuéntame cómo te fue en las vacaciones? –la chica se sentó en la cama donde Lena estaba recostada.
-        Ahí, practicando.
-        No paras eh? –sonriendo.
-        Jajaj no. No quiero perder el tiempo. Además, me gustó mucho trabajar en ese departamento.
-        Hay muchos niños poco cuerdos andando por ahí? Por el momento creo que te encargare a mi sobrinito...
-        Jajaj por qué?
-        Es un martirio cuando mi hermana me lo encarga los fines de semana que alegremente voy a pasar con mi familia.
-        Jajaj todos tienen un punto débil, solo encuéntralo y lo tendrás en la palma de tu mano.
-        Si, supongo.
Siguieron hablando toda la tarde... y en un momento dado Kate, cuando ambas ya estaban leyendo algunos temas, dijo:
-        Sabes?
-        Dime Kate?
-        Hoy me dijeron que ha llegado a la facu de Administración una alumna rusa... una compatriota tuya... se llama... Yulia! Si, Yulia Volkova! La conoces por casualidad?
Lena ni siquiera miro a su amiga y solo dijo:
-        Rusia es muy grande, Kate.
-        Jajaj si lo sé. Solo era una curiosidad.
-        Aja.
-        Dicen que es muy inteligente por eso la intercambiaron. Es a penas su primer día y créeme que ya tiene un sequito de seguidores.
-        Aja.
Kate se dio cuenta que Lena no le prestaba atención y dio por terminada la conversación.

Sin embargo, tan solo al día siguiente…

Lena sintió un Deja Vú por primera vez en su vida. Se quedó tonta al escuchar decir a su profesor decir:
-        Hoy tenemos el agrado de presentar a una alumna que nos acompañará este ciclo y de procedencia rusa. Les pido que sean muy amables con ella pues es una excelente recomendación de una de las mejores universidades rusas. Yulia pasa por favor.
Ver entrar a Yulia por la puerta con esa hermosa sonrisa en los labios, con su corto cabello ondeando con su caminar y su excelente porte, fue demasiado para Lena. Por poco y se desmaya ahí mismo. Calma, calma, se repetía asimisma.
-        Su nueva compañera se llama Yulia Volkova. Ahora Yulia te doy la bienvenida y por favor pasa a tomar asiento para empezar con la clase.
-        Si, profesor.
Yulia miró a todo el salón y al parecer no vio ningún lugar en especial para acomodarse. Al ver esto el profesor susurró:
-        Yulia, tengo en esta aula a una compatriota tuya...
Lena solo vio como el maestro susurraba algo a Yulia y esta se encamina hacia su fila. No, Dios! No podía ser cierto!... Cuando la tuvo a su lado la miró directo a los ojos... y fue su perdición...
-        Hola, soy Yulia, Yulia Volkova. También soy rusa, me permites sentarme aquí?
Lena sintió que podía morir en paz ahora que Yulia le había hablado. Lo único que hizo fue asentir y eso porque su cerebro hizo un gran esfuerzo para ordenar el movimiento a su cabeza.
-        Alo?
-        Yo...
Lena retomo el control de sus pensamientos. Has esperado toda tu vida por esto, no lo arruines! Vamos!, se dijo asimisma.
-        Tu...?
-        Hola! Me llamo Elena Katina. Dime Lena.
-        Katina? En serio?
-        Sí.
-        Es... Estudiaste en el San Carlos de Moscú?
-        Fuimos compañeras de clase.
-        Vaya! Discúlpame. Suelo ser despistada. Tú... apellido y tú cabello me dieron una pista.
Lena se ruborizó y miró a su cuaderno.
-        Lo siento... yo...
-        No, no te disculpes... No has dicho nada malo. Solo que...
-        No... yo...
-        Tranquila. Me da mucho gusto tener a una compatriota como compañera de asiento.
-        Sí.
Se sonrieron y Lena se dijo: Ahora puedes morir en paz Lena y la clase empezó sin mayor contratiempo.

Al finalizarla Lena se despidió de Yulia pero antes de poder salir del aula esta la alcanzó.
-        Lena! Hey Lena!
Lena volteó con lentitud y vio acercase rápidamente a ese maremoto de cabellos negros.
-        Dime.
-        Podemos almorzar juntas? Yo... Bueno... no conozco mucha gente aquí... y menos rusos... Solo... yo...
Acaso hoy Dios se acordó de mí?, se dijo Lena internamente.
-        Sí, claro Yulia.
-        Entonces...
-        Tengo clases ahora, pero te parece si nos vemos en la cafetería al mediodía?
-        Si, gracias.
-        Nos vemos, Yulia.
-        Nos vemos, Lena.
Lena no se pudo concentrar mucho en sus clases por primera vez en su vida. Solo podía pensar en su cita con Yulia.

Al mediodía en punto Lena, al irse acercando a la cafetería, vio sentada a Yulia revisando sus apuntes. Sonrió de solo verla y de pensar que iba a tener el mejor almuerzo de su vida.
-        Hola Lena.
-        Hola. Como estuvieron tus clases? –contesto sentándose.
-        Definitivamente me hizo bien aprender el idioma desde chica eh! Jajaj
-        Ah, sí! Jajaj todas las clases son en inglés.
-        Sí.
-        Y dime estabas estudiando Psicología en Rusia? –haciéndose la tonta.
-        No, Administración.
Lena puso cara de y que haces en mi clase? disimulando sorpresa.
-        Jajaj todos han puesto esa misma cara.
-        Sorpresa, creo que es natural.
-        Bueno... el currículo en Rusia dice que si llevaba este curso podía sacar unos créditos más por relacionarse con el cliente, ves?
-        Oh, claro! Es lógico, como no pensé en eso antes.
-        No te preocupes. Lena...
-        Dime?
-        No sé tú pero yo estoy muriendo de hambre.
-        Eh? Y porque no has pedido tu almuerzo.
-        Te estaba esperando.
-        Ah? Jajaj no, no lo vuelvas a hacer. Venga que quieres, hoy yo invito.
-        No, como se te ocurre.
-        Por esperarme.
-        No.
-        Que si, dime.
-        Lena por favor como crees.
-        Ok, te traeré entonces el plato tres –dijo guiñándole un ojo.
Yulia se quedó algo sorprendida pues era exactamente lo que quería comer. Lena lo vio y se puso de pie para ir por las bandejas.
-        Esta chica lee el pensamiento?
Fue muy agradable almorzar en compañía de la otra. Era el sueño de Lena y la fantasía de Yulia, quien se sintió como en casa.

Durante semanas se conocieron, salieron y se hicieron confidencias. Es decir, Yulia era quien hablaba pero no lo decía todo... siempre había partes en las que se cortaba y seguía por otro lado. Lena conoció a la pícara y coqueta Yulia. Y esta última parte era la que, cuando no era con ella, le molestaba. Si, a veces sentía a Yulia coquetearle pero todo en juego. Sin embargo, no podía evitar ponerse roja y la morena estallaba en risas.
Yulia siempre le preguntaba a Lena por su vida, pero esta solo le contaba partes. Nunca le contó acerca de sus amores y siempre dejaba la curiosidad en la morena chica de ojos celestes.
Cada día que pasaba Lena sentía amar más a Yulia y empezaba a preguntarse si alguna vez sería lo suficientemente valiente para decirle lo que sentía. Y es que a cada día que pasaba se le hacía más difícil no decírselo y besarla como hacía años venía deseando.
Después de algunos meses se presentó la oportunidad de ir juntas a una fiesta y quedarse hasta tarde porque al día siguiente no tenían ninguna clase. Fueron y Yulia al ver a Lena tan arregladita no pudo contener el silbido.
-        Jajaj wow! Creo que será mejor secuestrarte por ahí eh!
-        Jajaj que cosas dices Yul.
-        Bueno vamos, se nos hace tarde.
-        Si vamos.
Pasaron toda la noche juntas pero la morena no dejaba de beber todo lo que le pasaba por el frente. Casi a las dos de la mañana estaba ni que podía sostenerse con su propia fuerza.
-        Yul que sucede?
-        Nada... no... me pazaaaa... .nada... .
-        Ven vamos.
-        A... dónde?
-        Al baño.
-        Para qué?
-        Vamos.
Yulia solo se dejó arrastrar y en el baño Lena la obligo a vomitar.
-        Wow... sha... eztoy mejor.
-        Eso parece.
-        Zi regrezemos.
Pero Lena la sacó a la fuerza de la fiesta ya que Yulia no estaba del todo bien. Tuvieron que recorrer medio campus para llegar a los edificios donde vivían y fue toda una odisea para Lena, quien tenía que llevar a Yulia casi arrastrando.
-        Yulia... no estás bien...
Lena la sostuvo como pudo pero al ver un árbol cerca, recostó ahí a su pelinegra amiga.
-        Sho... eztoy... mejor... que nunca...
-        Estás totalmente ebria. Vamos dime donde es tu habitación para llevarte.
Lena levanto el rostro de Yulia, mientras esta, totalmente ebria se intentaba colgar del cuello de su amiga.
-        Sho... vivo... en Rushiaaaa...Mi amada Rusia... Lena... yo...
-        Yulia, por favor dime en donde está tu cuarto.
-        Ezta en...
Al fin después de muchos intentos lograron llegar al cuarto de Yulia. Lena abrió mientras intentaba no dejar caer a Yulia, quien venía diciendo tonterías en el camino... y hablaba de alguien y su traición. A Lena le dolía oír que Yulia sufría por alguien. En esas semanas de amistad se había dado cuenta que amaría a Yulia con locura hasta el fin de sus días.
-        Por ezo Lenita... el amor... no vale... nada... nada... Ziempre... loz cuernoz... Aggggh! El amor... zolo te vuelve tonta... tonta...
No había nadie en la habitación y solo había una cama: Yulia tenía una habitación personal. Lena la llevo como pudo hasta su cama pero al intentar dejarla recostada Yulia cayó sobre ella. Sus rostros quedaron frente a frente y la mirada de Yulia estaba fija en la de Lena.
Yulia empezó a acariciar el rostro de Lena y esta se puso nerviosa.
-        Erez tan... linda... tan hermoza... parecez un ángel...
-        Yulia... yo...
-        Lena... déjame...
Yulia empezó a acercar lentamente sus labios a los de Lena. Esta no podía creer lo que sucedería y no hizo nada por detenerlo. Sus labios se juntaron y empezó con un beso tierno. Hasta que Yulia decidió invadir la boca de Lena al no tener resistencia por parte de esta.
Ese beso basto para que Lena perdiera todo control. Sintió las manos de Yulia debajo de su blusa, acariciando su vientre y su espalda. Sintió los besos de Yulia en su cuello, tras su oreja, en su rostro... sus pechos... Le quito la blusa en un dos por tres y el brasier corrió igual suerte. Lena vio como Yulia se quitó los suyos y al fin pudo acariciar su torso... hermoso... sus pechos era hermosos. Lena los besó delicadamente, pero Yulia le tomo las manos y las puso sobre su cabeza. Regresó a besarla. En segundos la ropa estaba en el suelo. Los besos de Yulia eran intoxicantes y Lena ya no tenía control de sus actos. Sentía que su corazón quería salírsele del pecho. Se estaba entregando con todo lo que era a Yulia... la amaba y quería decírselo... pero sucedió algo. Paso lo peor que podía haberle sucedido, Yulia la besaba tras su oreja y susurro:
-        Te amo... te amo...
Lena quería llorar al oír esas palabras soñadas tantas veces... pero lo que vino a continuación le destrozó el alma.
-        ... te amo... te amo tanto Nina...
Lena se quedó rígida mientras Yulia seguía besando su cuerpo. Una lágrima brotó de sus ojos y cuando Yulia continuó:
-        Dime que también... dime que también me amas Nina... dímelo... mi amor, dímelo.
Lena con un nudo en la garganta respondió:
-        Yo... te amo Yulia, te amo... Siempre te he amado, mi amor... Toda mi vida... Te amo...
Quiso salir corriendo, pero amaba tanto a Yulia que se quedó. Se quedó porque prefería recibir eso poco que le daría Yulia a no tener nada de ella. Si alguien debe ser la primera persona en recorrer mi cuerpo... si a alguien debo pertenecer... quiero que sea a ti mi amor... A ti que siempre te he amado Yulia... amor mío, pensó la pelirroja.
Yulia la hizo conocer los límites del placer y la máxima expresión de este con sus expertas manos. Y a pesar de todo se sintió feliz de ver, a Yulia, llegar a la cumbre del placer de su mano... o mejor dicho boca.
Yulia le ofreció el abrazo de amante y Lena durmió entre sus brazos. Firmemente aferrada a su cintura.
-        Yulia... te amo tanto, mi vida... si tú... si tú me amaras... te haría tan feliz...
Un silencioso llanto se fue apagando al transcurrir las horas y al llegar el alba las encontró plácidamente dormidas una en brazos de la otra.

Yulia fue la primera en despertar, la cabeza le quería explotar, necesitaba darse una ducha helada. Pero al querer levantarse sintió a alguien a su lado. Abrió sus ojos bruscamente y al ver una cabeza adornada con rizos rojos comprendió todo.
Que hice?... Como demonios termine acostándome con Lena?... La habré forzado?... No, si así hubiera sido ella ya se habría ido, pensó y sintió cierto alivio.
La miró y al hacerlo sintió una enorme calidez nacer en su pecho. Es hermosa...  Empezó a acariciar sus cabellos y a preguntarse cómo era que Lena había accedido a acostarse con ella. Sin duda Yulia la había incitado de alguna manera en su borrachera. No podía recordar los detalles, y era una pena, pero en su cuerpo sentía aun sentía rastros del placer que seguramente había compartido la noche anterior con esa hermosa chica de cabellos de fuego.
Lena le había gustado desde que la vio al ingresar al salón pero sabía que sería muy raro que de frente se fuera a sentarse con una chica. No supo cómo expresar su alegría cuando el profesor le dio la sugerencia. Y su alegría creció más aún cuando supo que había estudiado con ella. No entendía como no podía haberla registrado en la escuela si era preciosa. No podía negarlo, esa hermosa pelirroja le gustaba.
Acaso seria la persona adecuada para hacerle olvidar a Nina? Nina... No quería recordar todo el dolor que le hizo pasar esa chica. Ella le había hecho confirmar que las chicas le gustaban y había sido su primera novia.
Después de descubrirla con otra se abocó a relaciones pasajeras con chicas que solo querían un affaire. Yulia les daba lo que querían y después las dejaba al amanecer sin ningún remordimiento. Pero como dejar a Lena si lo único que le apetecía era volver a sentir, completamente consiente, lo que pasó anoche?
Sin duda, si Lena no lo consideraba un error, ella tampoco lo consideraría así. Su idea inicial del que hice? desapareció. Se levantó delicadamente y decidió darse una ducha.

Lena se estiró como un gato y luego con su mano buscó el cuerpo que había amado la noche anterior y al no hallarlo se sentó en la cama de un brinco. Buscó con los ojos por toda la habitación pero no encontró a nadie. Pensó que tal vez se estaba duchando pero no escucho el correr del agua.
-        Yulia...  
Miles de ideas se le vinieron a la cabeza y la peor fue la que acepto su raciocinio.
-        Será mejor que te vayas Lena... Ella te está dando la oportunidad de desaparecer sin mayores vergüenzas...
Al decir esto recogió sus ropas y las lágrimas empezaron a brotar suavemente de aquellos verdi - grises ojos.
Al llegar a su cuarto noto que Kate ya se había ido a su casa. Aprovecho para darse una ducha... Lamentaba tener que quitarse el olor de Yulia de su cuerpo pero sabía que su esencia jamás se iría de ella. Ahora le pertenecía y nada podría cambiar eso.

Al no encontrar a Lena por ninguna parte de su cuarto Yulia se preocupó. Acaso Lena había preferido irse sin decir nada porque se arrepentía? Vio al lugar donde le había dejado la nota y no la vio sino en el suelo con otros papeles más. Al acercarse a recogerla un fuerte viento entro y voló los demás papeles del escritorio. Entonces pensó que tal vez Lena no había leído la nota. Tomó las cosas que había comprado y se encaminó al cuarto de Lena.

-        Seguro olvidó algo. Ay, Kate! Nunca cambiarás...
Tomo una toalla, se envolvió en ella y salió a abrir la puerta. Casi se le cae la toalla al ver quién era.
-        Qué te... olvidaste...
Yulia no pudo decir nada de lo que venía ensayando mentalmente en el camino porque le basto ver a Lena en paños menores para que deseara empujarla, tumbarla en la cama y hacerle el amor hasta cansarse. Aquellos rizos rojizos y húmedos le vociferaban a voz en cuello que sus dedos se enroscaran en ellos y su blanca piel perlada por gotitas de agua pedía ser acariciada... Y las manos de Yulia morían por complacer a sus instintos.
-        Te fuiste...
-        Yulia... yo...
-        Mmmmm... yo... Jugo de naranjas para desayunar?
Lena no entendió hasta que Yulia saco de la bolsa de papel una botella de jugo de naranjas sonriendo de una forma que tuvo que contenerse para no írsele encima. Entonces lo único que pudo hacer fue decir:
-        Pasa, termino en un segundo.
Y salió corriendo al baño, en el camino tomo algo de ropa y se metió inmediatamente. Yulia se quedó unos segundos en la puerta y después sonriéndose se dijo así misma:
-        Ay, Yulia! No pierdes tus encantos.
Escucho mucho ruido en el cuarto que supuso el baño y siguió preparando el desayuno en una pequeña mesa que había ahí.
Cuando Lena salió lo único que pudieron ver sus ojos fue a Yulia sentada al borde de la ventana mirando hacia el campus. Se veía hermosa, parecía... una diosa. Su cabello ondeaba al son del viento y sus ojos parecían una extensión del cielo.
Yulia al sentirse observada volvió su mirada hacia Lena y esta al verse descubierta sintió arder su rostro. Vio hacia otro lado y Yulia sonrió: hacia mucho que no veía a una chica sonrojarse ante su mirada. Lena era especial. Se acercó a ella y tomo su mandíbula con una mano, la hizo mirarla y le dijo:
-        El pan se enfría.
Lena asintió y se sentaron a desayunar. Quince minutos de silencio bastaron para que Yulia devorara el desayuno. Lena apenas podía pasar alimento teniendo la mirada de Yulia clavada en cada movimiento que hacía.
-        Terminaste? – pregunto la pelirroja.
-        Eh? Si, ya termine – entonces se puso de pie para recoger la mesa pero Lena no lo permitió.
-        Deja, me toca a mí.
-        Ok.
Lena boto todas las sobras y limpio la mesa. Cuando termino se sentó en su cama y dijo:
-        Muchas gracias por todas las molestias Yulia. Estuvo delicioso.
Yulia solo pensó…Deliciosa eres tú.
-        Eh... Sí. No te preocupes, en realidad... yo... quería... hablar contigo.
-        Dime.
Yulia notaba que la pelirroja no la miraba y tenía los ojos fijos en el suelo. Entonces se sentó junto a ella.
-        Lena mírame.
No podía, por más que quería no podía. Había pasado la mejor noche de su vida en brazos de la mujer que había amado por más de diez años en silencio pero...
-        ... te amo... te amo tanto Nina...  
Una solitaria lágrima rodó por su mejilla. La secó con la esperanza que Yulia no la notara pero fue inútil. La pelinegra volvió a tomar su mandíbula con su mano y con la otra le acaricio el rostro.
-        Te hice daño? – susurró mientras limpiaba el rastro de la lágrima.
Lena la miro extrañada y lo negó rápidamente.
-        Entonces? Te forcé?
-        No... no Yulia...
-        Lena... eres muy hermosa... Pero te prometo que si me lo pides me alejaré de ti.
Ante la sola idea de no volver a ver a Yulia, Lena empezó a temblar. No, ahora que la había tenido no podría vivir sin ella. Debía luchar, debía luchar por conseguir el amor de esa chica. Yulia la había amado la noche anterior como si nada más que ellas dos existieran en este mundo. Había sentido la fuerza del amor de Yulia... y pensaba que no podría vivir sin tenerla nunca más.
-        No por favor... No... Yulia... Quédate conmigo...
Y la abrazó fuertemente. Yulia se sorprendió de aquella actitud. Acaso Lena... la amaba? No podía ser, solo había sido una noche.
-        Solo me enamoré una vez en mi vida. Y aún ahora que han pasado muchos años... sigo amando a esa persona como el primer día...  
Recordó aquella vez que Lena le había dicho aquello. Podría ser qué... ? No, era imposible. Tomó el rostro de Lena con ambas manos y lentamente se acercó a besarla. Fue como tocar el cielo con las manos. Eran tantas y tan fuertes las sensaciones que sintió al besar a la bella pelirroja que sus instintos la llevaron a situarse sobre ella recostándola en la cama. Lena se dejaba llevar por Yulia como anoche. No solo era por la inexperiencia sino también por el enorme miedo que la vuelva a llamar por otro nombre. Las manos de Yulia empezaron a acariciar lentamente el vientre de Lena pero en un segundo se detuvo. Separo suavemente sus labios de los de Lena y la observo. Vaya! Era hermosa... y esa expresión de entrega total. Se preguntó si aquella pasividad se debía a la inexperiencia o a otros motivos. Lena abrió los ojos lentamente y sintió ese océano queriendo ahogarla con su mirada.
-        Creo que debemos hablar un poco –susurro la pelinegra tratando de calmarse
-        Si...  –fue apenas audible pero se escuchó.
Yulia la arrastró consigo hasta quedar en la misma posición en que durmieron la noche anterior. Lena aspiró el aroma de Yulia y se embriago con él. Era lo mejor que le podía ocurrir y aun quería pellizcarse para saber si estaba soñando o no.
-        Qué pasó anoche Lena?
La pregunta tomo por sorpresa a la chica de ojos verdes y lo medito unos segundos antes de contestar.
-        Bebiste demasiado en la fiesta de Leonidas. Llego un momento en el que ni siquiera te podías poner en pie. Entonces te lleve al baño y allí te espabilaste un poco. Te saqué de la fiesta en tu contra pero al final me hiciste caso. Nos costó un poco llegar hasta tu cuarto pero al final pudiste recordar el número.
-        Tanto así?
-        Si... fue muy cómico... al inicio.
-        Y después?
-        Después al entrar... quise dejarte en tu cama pero... tropezamos y caíste sobre mi... Entonces... me besaste... y... bueno pasó.
-        Qué pasó?
-        Eso.
-        Qué fue eso? –pregunto Yulia en tono burlón y riéndose del juego.
-        Yulia!
-        El amor?
-        Sí.
-        Entonces hicimos el amor?
-        Aja.
-        Sabes que solo se hace el amor cuando se ama a la otra persona? Y que cuando es solo pasión se llama sexo?
Lena no dijo nada. No quería ni imaginarse que era lo que había pasado anoche por parte de Yulia. Porque por parte de ella había hecho el amor con la persona que amaba.
-        Lena? Qué pasó anoche?
-        No me preguntes eso –y terminando de decirlo le dio la espalda a Yulia.
Yulia no se dio por vencida, quería saber que sentía Lena por ella. Así que la siguió, poso su cabeza en su nuca y soltando un suspiro la rodeo con sus brazos.
-        Que sientes por mí, chiquita?
Chiquita? De donde saco ese nombre Yulia? Primero muerta antes que confesarle a Yulia que la amaba desde hacía años. Pero aquel suspiro le había provocado un escalofrío en todo el cuerpo. Diablos! Yulia la volvía loca!
-        Fue solo una noche Yulia. No hagas tanto drama por eso -diablos! Por qué rayos había dicho eso? Era relativamente sencillo responderse esa pregunta: porque no quería que Yulia la lastime.
Aquella respuesta dejo helada a Yulia. Sentía algo especial, aún no definido, por esa niña pero ahora... aquellas palabras le dijeron muchas cosas. Soltó a Lena y antes de salir por la puerta dijo.
-        No te preocupes, para mí fue lo mismo... Y ni siquiera lo recuerdo.
Y salió azotando la puerta. Lena quedo destrozada... No sabía ni que hacer. Lo había arruinado todo. Y ahora Yulia estaba enfadada con ella. Se quedó llorando toda la tarde y en la noche no pudo más. Tomó una chamarra y salió corriendo. En el camino pensaba que si pasión era lo único que podía ofrecerle Yulia lo tomaría. No importaba, no importaba. Ella haría todo lo posible por ganarse su amor y si no lo lograba al menos le quedarían como recuerdo las noches y los días de pasión que le regalaría.
Al llegar al cuarto de Yulia y al estar a punto de tocar la puerta escucho risas. Pegó el oído a la puerta y oyó la risa de Yulia con otra más... si, era una chica. Qué rayos hacia Yulia acompañada de una chica y en su cuarto? Tocó con fuerza.
-        Si, quien es...?
Lena empujo a la rubia que le abrió la puerta y al entrar vio a Yulia en su sofá con una copa en su mano.
-        Oiga no...  –dijo la rubia.
-        Lena? Qué haces aquí?
Los celos la invadieron y mirando a la rubia la saco del cuarto a puntapiés. Cerró la puerta rápidamente y le dijo a Yulia mientras se sacaba la chamarra:
-        No necesitas a nadie más que a mí. Acepto lo que me des. No importa que no me ames.
Y besó apasionadamente a la sorprendida pelinegra. Yulia no sabía que estaba pasando y las palabras de Lena la confundieron aún más. Cayeron a la cama pero Yulia se puso de pie en cuanto pudo quitarse a Lena de encima. La pelirroja se quedó mirando la cama y con lágrimas en los ojos dijo sin mirar a Yulia:
-        Siempre te amé... aunque tú ni siquiera sabías que existía... Siempre Yulia, siempre... Acepto lo poco o mucho que me puedas dar... Por favor dame una oportunidad. Una sola y te demostraré que te puedo hacer feliz... Yulia... yo... yo te amo tanto... tanto –y rompió en llanto.
Yulia se quedó estupefacta ante la declaración de Lena. No se esperaba tanto. Si Lena se había acostado con ella suponía que la atracción era mutua pero jamás se esperó aquello. Se sentó a su lado y tomándola entre sus brazos la abrazo hasta que su niña calmo su llanto. Una vez que ya estuvo tranquila la miro a los ojos y le dijo:
-        Lena... tranquila chiquita. Todo está bien.
-        No... no quiero perderte... lo poco que pueda tener de ti... no quiero perderlo...
-        No me perderás nena, estoy aquí contigo. Y me quedaré a tu lado mientras tú lo quieras. Calma, cariño, calma.
Lena la miro extrañada y Yulia sonrió.
-        Si, cariño. La verdad no me gustó mucho como sacaste de aquí a mi prima pero te entiendo jajaj suelo provocar esos efectos.
Lena estaba roja al haber oído que aquella chica era prima de Yulia pero sonrió un poco al escuchar el comentario de su amada.
-        Yulia... me quieres?
La chica de ojos color cielo lo pensó unos segundos y decidió ser sincera.
-        Por alguna razón, mi pecosa, siento que me importas mucho más que cualquier otra persona. Siento una inmensa necesidad de protegerte y... me gustas mucho. Pero esta mañana cuando me dijiste...
-        No, no, lo dije porque no quería que me hicieras daño. Solo eso. Nada fue cierto, para mí fue más que una noche... para mí fue la mejor noche de mi vida... Mi cuerpo, mi alma y mi vida te pertenecen desde anoche Yulia, son tuyos. Y mi corazón… mi corazón siempre te ha pertenecido.
Ahora quien se quedo muda fue Yulia. Jamás imagino que para Lena significara tanto. Pero no sería ella quien le dijera que estaba equivocada, se dedicaría a que ese amor que decía tenerle Lena creciera más y más. Tanto que también naciera en el herido corazón de la chica de ojos celestes.
-        Pecosa, mi dulce pecosa.
-        Te amo Yulia, te amo mucho.
Se besaron y aquel beso encendió la chispa de la pasión. Horas después Yulia besaba la blanquísima espalda de Lena mientras esta sonreía y besaba la mano de su pelinegra entrelazándola con la suya.
-        Me encantas pecosa... eres... maravillosa.
-        Valió la pena esperar tanto si al hacerlo contigo sería así de maravilloso.
-        Jajaj que quieres decir con eso?
-        Nada.
Yulia dejo de besarla y se apego más a su niña entrelazándola con su brazo libre.
-        Lena... jamás me ha importado esto pero me gustaría saber... con cuantas chicas has estado? – dijo como quien no quiere la cosa.
El rostro de la aludida enrojeció a tal grado de igualar a su cabello.
-        Importa mucho eso?
-        Solo preguntaba.
-        Aja.
-        Lena, contéstame.
-        Entonces si es importante.
-        Está bien. Sí, me interesa saberlo.
-        Celos?
-        No, porque ahora que eres mía esos recuerdos ni... ni los recordarás jajaj.
-        Jajaj que cosas dices Yulia. Si yo solo te quiero a ti.
-        Y así debe ser.
Silencio.
-        Entonces?
-        Dos.
-        Por lo que veo dos tontas.
-        Porque dices eso? –se volvió para ver a Yulia a los ojos.
-        He de suponer que no eran muy buenas en la cama, verdad?
Lena volvió a enrojecer. Eso significaba que su papel en la cama no le había gustado a Yulia? Se quería morir si era así.
-        No... no te ha gustado?
-        Que dices? Claro, eres maravillosa. Lo digo porque hay algo... cierta timidez en ti que me encanta... por eso lo digo.
-        Mmmm eso debe ser porque nunca llegue demasiado lejos con ellas –dijo Lena bajando la mirada.
Ante tales palabras Yulia se quedo un poco sacada de onda. Eso significaba que Lena nunca...?
-        Lena... tu nunca...?
-        Nunca... lo siento –murmuró Lena apenada.
En el rostro de Yulia se dibujo una sonrisa de oreja a oreja. Había sido su primera vez. Jamás le había pasado eso. Nunca nadie le había dado un regalo tan precioso. Tomo la mandíbula de Lena, la beso delicadamente y dijo:
-        No tienes porque sentirlo, amor. Es... es maravilloso... nunca nadie me había dado un regalo así. Yo... yo solo lamento que haya sido cuando estuve tan borracha que...
-        No lo recuerdas.
-        No Lena. Eso fue porque estaba enojada. Claro que lo recuerdo. No claramente pero sé que fue maravilloso. Princesa no tienes porque lamentarlo. Me encanta... me encanta cuando tus manos tiemblan a cada caricia que me regalas... indecisas tus caricias como roces de mariposa... Me encantas!
-        Yulia...  –le dio un beso suave, como una caricia.
-        Lena...
-        Aprenderé, no te preocupes, seré una alumna aplicada –dijo Lena con una sonrisa pícara en rostro.
-        Ya lo creo, ya lo creo –respondió Yulia sonriendo.
Fue una suerte que las sábanas no se incendiaran porque al día siguiente era domingo y no creían que los bomberos anduvieran en las inmediaciones de la universidad.
Como domingo era su día libre de ambas, estuvieron paseando todo el día. Lena sentía estar en el paraíso cuando la mano de Yulia se metía debajo de su falda o blusa sin que nadie las viera. Yulia disfrutaba como Lena enrojecía ante esas caricias tan inesperadas.

Paso un mes en el cual Yulia se dio cuenta del maravilloso ser que era Lena. Sabía que estaba empezando a quererla y que ese cariño era muy profundo. Sucedía que ya no podía pasar un día sin ver a su pelirroja adorada, sin sentir esas caricias tan inocentes que la hacían volver loca. De la niña inocente que una vez se metió en su cama en una borrachera ya no quedaba nada, sino más bien una fiera que dejaba exhausta a Yulia en cada encuentro que sostenían. Lena era súper detallista y cuidaba a su pelinegra como si de ella misma se tratara. Cuidaba desde su salud (Yulia se había resfriado una semana y Lena la había cuidado mejor que su propia madre) hasta sus horarios de estudio, que habían acomodado para pasarse horas en la biblioteca juntas. Se podría enamorar fácilmente de Lena. Pero había algo que le impedía entregarse totalmente... un recuerdo que le había sembrado la duda y la desconfianza en todos: Nina. La chica de verdigris mirar le había demostrado en solo un mes cuan diferente podría ser de la otra que le rompió el corazón pero aun así Yulia temía amar por entero a Lena... porque entregarse por entero a una relación la dejaba vulnerable y ser así le dejaba el pecho abierto a cualquier herida... Yulia no quería sufrir. Sin embargo, Lena ya le había contado como la había querido desde la escuela y Yulia había quedado bastante sorprendida. Mentalmente se reprendió por haber estado tan ciega y no haberse dado cuenta de la presencia de Lena mucho antes... mucho antes de conocer a Nina. Porque si hubiera amado a Lena antes, jamás hubiera puesto sus ojos en Nina y esta jamás le hubiera generado esa inseguridad que le carcomía el alma al pensar que Lena podría hacerle daño alguna vez. Pero un amor que había sobrevivido más de 10 años podría hacerle daño? Yulia se quedo pensando en ello hasta que vio acercarse a su princesa de cabellos de fuego al lugar acordado para su encuentro. A la sombra de un árbol muy alejado del bullicio de la gente del campus: aquel era su lugar secreto.
Al mirarse a los ojos ambas se sonrieron y Lena se acerco de tal forma que poco a poco se fue acercando a Yulia para besarla. La aprisionó entre su cuerpo y el césped y profundizó el beso. Después se separó y reposó su cabeza sobre el pecho de la ojiazul.
-        Hola mi amor como te ha ido?
-        Ay, mi pecosa! Tuve un día bastante pesado pero ahorita me acabas de quitar todo el cansancio.
-        Ya estas fuerte?
-        Aja.
-        Lo suficiente para...?
-        Jajaj para eso siempre hay fuerzas. Estoy en forma jajaj! Nunca lo dudes, o quieres que te lo demuestre – y ni bien terminó de decir esto sus manos empezaron a vagar por debajo de la blusa de Lena.
-        Jajaj... ya basta Yul! Me haces cosquillas jajaj...
-        No quieres?
-        Jajaj tenemos mucho que estudiar... tal vez más tarde cuando estemos hartas de comer libros. Ya sabes lo que dicen...
-        Mmmm qué?
-        Que es el mejor remedio para el stress jajaj.
-        Y para muchas otras cosas más.
-        Qué bien sabes.
-        Estas hablando con una experta en el tema jajaj.
Lena no dijo nada. Jamás le había preguntado por sus anteriores parejas a Yulia porque sentía que si sabía algo de ellas ardería en celos. Cambio de tema.
-        Me imagino. Ahora vamos tenemos que hacer muchas cosas.
-        Noooooo.
-        Siiiiiiiiiiiii.
-        Noooooooooooooooooooooooooooooooooo.
-        Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
-        Conste que tú lo pediste.
Se coloco encima de Lena y esta no pudo hacer nada porque cuando su amada se ponía así por efecto dominó ella también. Después de todo el estudio podía esperar... ella había esperado por más de 10 años a Yulia.
Menuda vista tendría quien se asomara por estos lares, pensó Yulia.
Dirigiéndose a la biblioteca Lena no podía quitar de su cabeza el momento de amor y placer... Oh, sí mucho placer... que acababa de tener con Yulia. Un mes, si ya un mes que ella y Yulia andaban... pero la pelinegra aun no le había pedido que fuera su novia. Por su pelirroja cabeza pasaron muchos pensamientos mientras llegaban y se sentaban en la mesa de siempre. Observo a Yulia sacar sus cosas y sin darse cuenta naufrago en sus ojos. Rayos! Como le había hecho para meter el océano en ellos?
-        Lena... princesa... Alo? Mi amor?
Lena regreso a Tierra.
-        Eh? Si?
-        Que sucede? Estás algo distraída. Te sientes mal?
-        Eh? No, no... no es nada amor. Debo ir por un libro.
-        Te acompaño.
-        No, sigue estudiando. No me tardo.
-        Ok, cualquier cosa solo llámame o pega un grito jejej yo te encontrare.
-        Si, si. Ya vuelvo.
Yulia pensó que Lena estaba muy rara o mejor dicho parecía cansada. Bueno eso era obvio, ella también estaba cansadísima por ser ya fin de ciclo. Aquel había sido el último día de clases y debía ponerse a estudiar para los finales. A lo mejor no había sido buena idea hacer el amor antes de estudiar porque había desgastado las energías de su pelirroja. Naaaa! Lena había sido la más entusiasta cuando estaban amándose, no era eso. Entonces qué sería?

La pelirroja había llegado al estante correcto pero lo único que pudo hacer fue apoyar los brazos en ellos y su frente en los brazos. Rayos! Estaba cansada... y no solo de estudiar. Yulia, su Yulia. Deseaba tanto poder decir de verdad que era suya. SU novia, SU pareja, SU mujer... pero solo eran las mejores amigas que hacían el amor. Si, Yulia le había demostrado que la quería... como amiga... o en todo caso le gustaba. Ella se había desvivido para demostrarle a Yul que la amaba más que a su propia vida pero no había logrado que la traviesa pelinegra le correspondiera.
-        Yulia... Yulia... si tan solo... entendieras que te amo tanto...

Yulia se había cansado de esperar a Lena y estaba preocupada por su tardanza. Ahora que había escuchado aquel leve susurro, sabía que es lo que sucedía con su amante. Entonces lo decidió. Era hora de retribuir en algo todo aquel amor que Lena le había demostrado en esos meses. Ya era hora de madurar y olvidar aquel amargo recuerdo que... Oh, rayos! Como se llamaba? Ah sí! Nina... los malos recuerdos que Nina le había dejado. Lena era diferente y ahora se daba cuenta que la amaba. Amaba a su angelical pelirroja como jamás amo a nadie y también supo de alguna manera que siempre sería así. Se acerco lentamente y susurro para no asustar a su chica:
-        Lena, cariño vamos. Se te nota cansada.
Sin embargo no resultó pues la chica de cabellos rojos se sobresaltó y miro a Yulia como si no la reconociera.
-        Eh? No Yul tenemos mucho que estudiar.
-        No, estas cansada. Vamos. Te prometo que para compensar estas horas que perderemos hoy estudiaremos dos más a partir de mañana.
No tenía fuerzas para decir nada y aceptó.
-        Vamos.
-        Lo ves? Estas cansada, sino hace rato ya me hubieras tirado este estante en la cabeza antes que te arrastrara fuera de este lugar jajaj.
-        Jajaj si – Yul tenía razón, pero sabía que el descanso físico solo la ayudaría un poco. Tomo la mano de Yulia, pasaron a recoger sus cosas y salieron de la biblioteca.
Lena ni se dio cuenta a donde iban. Solo se percato que no estaba en su cuarto cuando Yulia la tomo en brazos, de una patada cerró la puerta y la dejo sobre su cama.
-        Yul... estoy muy cansada – inmediatamente sintió el fino índice de Yulia sobre sus labios.
-        Shhh princesa. Duerme. Hoy yo cuidaré de ti. En tu habitación Kate se escandalizaría jajaj.
-        Si jajaj.
-        Duerma princesa, yo velaré su sueño.
-        Yul, amor... te... amo.
Y cayó en un sueño profundo. Yulia la cubrió con una manta y acariciándole el rostro susurro:
-        Y yo a ti pecosa. Y yo te amo a ti.

Sin duda terminar la carrera era le etapa más difícil porque se exigía más a los alumnos. Aquellas dos semanas de exámenes finales dejaron a la pareja al borde del colapso por el cansancio del estudio. Si bien eran una de las pocas que aprobaron los cursos antes de dar los finales tenían que mantener los buenos promedios.
Yulia había hecho planes, se sorprendió que se haya dado tiempo, para preparar el ambiente en el cual le pediría a Lena que sea su novia. Así que ambas dieron el último examen del semestre y se retiraron a sus cuartos. Lena llego primero al suyo y se tiro a la cama entonces grito:
-        LIBRE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y empezó a reírse con ganas. Se dijo así misma que debería revisar su correo antes de tomarse una merecida siestecita. Mientras prendía la laptop pensaba que ojalá todo le esté yendo bien a su adorada pelinegra. Al iniciar su sesión se encontró con la sorpresa que tenía un correo de la dueña de su corazón. Sorprendida lo abrió y leyó:
-        Señorita Elena Katina Sergeyevna tengo el agradable placer de invitarla la noche del día 14 de Marzo a las 8pm a una agradable cena que se dará en su honor en el...
Menciono el restaurante de un hotel lujosísimo. Firmaba Yulia y de posdata decía ‘No se aceptará un no por respuesta’. Lena rió, la invitación estaba enmarcada en una hermosa tarjeta. Claro que diría que sí. Entonces pensó que debería poner el despertador para levantarse con tiempo y arreglarse para su amor.

Yulia abrazaba a Lena, a su Lena por su cintura mientras besaba su espalda. Su ángel ya estaba durmiendo. No era para menos había sido un día largo para ambas: su último examen, las amanecidas, la emoción y la cama jajaj. Recordó el momento en que vio a Lena ingresar al restaurante. No pudo ni moverse: estaba más linda que nunca. Se había arreglado especialmente para ella. Muchos ojos, sobretodo masculinos, volvieron a mirar a la pelirroja pero ella solo tenía ojos para Yulia quien también estaba bellísima a juzgar por los verdes ojos. Toda la noche fueron risas y caricias discretas. Hasta que Yulia hizo la pregunta y dejo a Lena muda. La emoción embargo a la chica de ojos verdigris pero en un atisbo de lucidez asintió y después de algunos segundos abrazo a Yulia y pudo decir si, varias veces. Tantas que a Yulia le quedo clarísimo que ya eran novias. Después que terminaran de cenar y conversar Yulia la llevo a una habitación totalmente acondicionada para pasar la noche: champagne, fresas, jacuzzi preparado y por ultimo una cama llena de pétalos de rosas. Hicieron el amor muchas veces, al inicio dulcemente y poco a poco la pasión se fue imponiendo pero jamás hubo violencia. Solo pasión, pasión incandescente.
Ahora también sus ojos se cerraban pero estaba feliz. Había sido una excelente idea de su padre enviarla a USA y a pesar de su inicial negativa ahora se lo agradecía infinitamente. Gracias a ese viaje había conocido al amor de su vida y era inmensamente feliz teniéndola en sus brazos.

Regresaron juntas a Rusia y decidieron pasar juntas casi todas las vacaciones. Sin embargo los primeros problemas fuertes harían su aparición con la reaparición en la vida de Yulia de una vieja conocida.
-        Nina?... Que haces aquí?
-        Hola Yuli! Qué alegría verte!
Entonces la rubia se abalanzó sobre la pelinegra en un efusivo abrazo.
-        No te veía hace tanto tiempo... y tus padres me dijeron que te habías ido al extranjero.
Yulia no se podía ni mover ante la sorpresa de la aparición de Nina en su departamento. Estaba estática y ni siquiera pudo corresponder al abrazo de la visita. De pronto recordó todo. Si bien habían quedado como no enemigas, Yulia no quería volver a verla. Nina le había dicho que algún día serían buenas amigas, Yulia asintió pero no lo creyó posible. Y ahora aparecía de forma repentina y la abrazaba efusivamente como si fueran súper amiguísimas de años. Yulia tomo los brazos de Nina y se separo de ella. Esta última se quedo algo desilusionada pero la ojiazul quiso dejar claras las cosas desde el inicio.
-        Que haces aquí?
-        Yuli... que maneras son esas de recibir a las viejas amistades?
-        Nina...
-        Ah! Bueno, como sea. Quise venir a verte... te extrañe... mucho.
Yulia no dijo nada, aquellas palabras no significaban nada para ella y se alegró de confirmar que ya había olvidado a aquella chica.
-        No me invitas a pasar.
-        Lo siento Nina pero en cualquier momento llega mí...
En eso Lena salio del ascensor con una sonrisa radiante al ya estar pronta a ver a su amor. Era increíble pero el solo hecho de no haberla visto la noche anterior por un compromiso de su familia, la llevo a extrañar a horrores a su diablilla pelinegra. Sin embargo esa sonrisa se borro de su rostro al ver a Yulia acompañada de una, tenía que reconocerlo, hermosa chica en la puerta de su departamento y tomándola de los brazos. Se quedo sin dar un paso más, temía que al tener cerca de esa rubia se viera tentada a sacarle los ojos solo por tocar a su novia y también por la confusión que sentía. Que sucedía?
Yulia alzo la mirada y se quedo muda mirando a Lena. Le basto esa sola mirada para entender que tendría que pasar algún rato dando explicaciones a su novia. Soltó a Nina y se acerco a Lena. Poco a poco una sonrisa se dibujo en su rostro. Tomo la mandíbula de la pelirroja y ante la incrédula mirada de la rubia la beso intensamente. Luego la tomo de la mano y la llevo hacia su puerta.
-        Nina te presento a mi novia Lena. Lena, amor, te presento a Nina una antigua amiga.
Lena se forzó a sonreír y dijo extendiendo la mano:
-        Hola, mucho gusto. Lena Katina, como Yulia lo dijo soy su novia. Es un placer conocerte.
Nina ante las palabras de Yulia, antigua amiga, levanto una ceja y también se forzó a sonreír y darle la mano a Lena pero no le agrado nada saber que Yulia tenía nueva compañía en su vida. Tenía la esperanza de reconquistarla.
-        También es un placer conocerte. Como dijo Yuli me llamo Nina Khlebnikov y soy una antigua amiga.
Remarco cínicamente la última palabra y Lena entendió todo. Nina decidió retirarse y planear mejor la reconquista de Yulia, así que se despidió.
-        Bueno fue un verdadero placer volver a verte Yuli. Ojalá podamos conversar otro día más... extensamente. Cuídate. Fue también un placer conocerte Lena, hasta pronto.
Y desapareció por el ascensor. Lena había estallado cuando Nina había remarcado la palabra placer con su chica y se contuvo muy bien para no matarla.
Yulia solo dijo:
-        Será mejor que pases.
-        Segura que no prefieres irla a buscar y pasar una placentera tarde conversando con tu amiga?
-        Por favor Lena pasa.
Lena quiso llorar y Yulia hacia el mayor esfuerzo por no perder la paciencia y recriminarle a Lena su falta de confianza. Pero conocía tan bien a su pelirroja y sabía que lo que tenía Lena era miedo... un enorme miedo de perderla. Y sabía que no era la única, ella también moría de solo pensar que algún día Lena podría dejarla... No quería pensar en ello.
Aquella conversación estuvo bastante cargada de tensión pero al final Yulia logro convencer a la pelirroja que Nina solo era pasado y Lena le creyó. Luego vino la reconciliación y se pasaron toda la tarde cocinando y haciéndose mimos.
Lena casi se desmayó al enterarse que esa rubia era la famosa Nina. Aquella era la mujer que había llamado Yulia la primera vez que estuvieron juntas. Sintió como una daga atravesaba su corazón y fingió quedar tranquila pero no podía. No podía evitar temer perder a Yulia porque ahora era el centro de su vida. Pensaba que el día que la perdiera, aquel mismo día no tendría sentido seguir viviendo. Se esforzó toda la tarde por demostrarle a Yulia que ella era la única persona que podría amarla más que a su vida y casi se convenció que la visita de la rubia no había afectado a su chica por la forma en que Yulia se comporto con ella. Sin embargo en la soledad de su cuarto al dormir regresaron a su mente aquellas horribles y a la vez hermosas palabras:
-        ... te amo... te amo tanto Nina...  
No Lena, no. Ahora te ama a ti, solo a ti, se repetía asimisma.

Nina no se iba a quedar tranquila e ideo un plan para quedarse con Yulia. Tomó el teléfono y llamo a alguien que sin saberlo la ayudaría.
-        Alo? Si me puede comunicar con Ely?
-        De parte de quien?
-        Nina, Nina Khlebnikov.
-        Un segundo.
Un minuto después:
-        Alo?
-        Ely?
-        Si, Nina?
-        Si! Amiga como has estado?
-        Wow! Nina que sorpresa! Cuando regresaste al país?
-        Hace algunos días. Dime, podemos vernos?
-        Si, claro. Cuando?
-        Mañana en...
Y dando la dirección de encuentro terminó la llamada y siguió maquinando su plan.
-        Esta vez no pararé hasta llegar a Holanda. Yulia, serás mía... para siempre.
Y en su rostro una sonrisa de triunfo se dibujo.

Sin duda era un mensaje raro el que había recibido. Calle Trece #123 apartamento 506. Quien viviría en ese lugar?, se preguntaba Lena. Y sobre todo con que motivos le habían dicho que vaya? Tenía un mal presentimiento. No quería ir pero en ese momento sonó nuevamente el celular y al tomarlo vio un mensaje nuevo. Abrió la bandeja de entrada y era el mismo remitente de la página Web de la compañía. Tenía miedo de abrirlo pero lo hizo:
-        Vaya a la dirección que le envié hace unos momentos, le conviene si quiere saber en dónde y con quien anda su novia. Se llevará una gran sorpresa, 5pm en punto –otra vez sin remitente.
Eso la terminó de convencer. Qué demonios tenía que ver Yulia en eso? Su corazón pego un salto al pensar que podía ocurrirle algo a su pelinegra amada.
Miro el reloj. Cuatro y quince minutos de la tarde. Ya faltaba poco y llegar a esa calle le tomaría media hora sin tráfico. Tomo las llaves de su auto y salió rumbo a la dirección indicada.
Al llegar noto que la zona era residencial. La mayoría eran edificios muy elegantes y poca gente en los jardines paseaba perros bastantes bien cuidados. Al buscar la dirección se dio con la sorpresa que ahí estaba el auto de Yulia.
-        Qué demonios...?
Se estacionó al costado del auto de Yulia y verificó la dirección: era la misma. Aquello no le estaba gustando nada. Nada de nada. Tomó aire y bajo del auto, cerró todo y entró al edificio. Cuando se acercó al portero y preguntó por el número de departamento se sorprendió ante la respuesta:
-        Usted es...?
-        Elena Katina.
-        Oh, claro adelante. La están esperando.
-        Cómo?
-        Pase, es el ascensor de la derecha.
-        Ehhhh... este... gracias.
-        De nada.
El amable joven sonrió y siguió leyendo su diario. Tomó el ascensor e indicó el quinto piso. Al llegar empezó a buscar el número indicado y al hallarse frente a el no supo si tocar o no el timbre. Justo cuando lo iba a hacer se abrió la puerta por si sola. Lena se asustó y espero ver a alguien detrás de la puerta pero no había nadie. Entonces hizo lo que no debió hacer y lo que su cabeza dictaminó. Siguió el camino de lo que pareció un pasillo y al llegar a su fin dio vuelta a su derecha. Todo sucedió en cámara lenta. Volvió la cabeza y vio lo que jamás quiso ver. Lo que hubiera deseado antes morir que contemplar: Yulia recostada en un sofá, encima de ella una rubia besándola y aprisionando a la pelinegra entre el mueble y su cuerpo. Lena sintió su corazón detenerse y su cabeza explotar. Sintió como el piso se movía bajo sus pies y algo taladraba sin detenerse en sus sienes. Lo único que hizo fue irse sobre aquella rubia que estaba besando a su Yulia y sacarla de su encima.
La rubia al sentir una fuerza tremenda alzarla y separarla de los labios que estaba besando perdió total dominio de su cuerpo y lo único que sintió fue su caída e impacto contra el suelo.
Yulia sintió como al fin le devolvían el aire al quitarle a Nina de encima y al fin pudo respirar. Se sentía muy débil y no tenía fuerzas para nada. Los ojos se le cerraban y solo susurró:
-        Le…na…
Lena estaba dispuesta a irse encima de Nina y matarla. Después pensaba matar a Yulia también pero primero le arrancaría esas exuberantes pestañas a la rubia que ahora yacía en el suelo viéndola con expresión de terror. Pero algo en su mente registro la voz de Yulia. Se volvió a hacia su chica y la vio intentar levantarse pero algo hizo que rodara sofá abajo y se quedara en el suelo.
-        Yulia!
Se acerco a ella y al volverla para ver su rostro se asusto: Yulia tenía los ojos semiabiertos pero estaba inconsciente.
-        Yulia... Yulia... Háblame... háblame por favor... Qué te pasa?... Amor qué te pasa?
Las lágrimas se anegaban en sus ojos mientras intentaba reanimar a su amada. Pero Yulia no despertó. Toda rabia desapareció y solo estaba ahí el terrible miedo a perder a su amada. Qué demonios estaba pasando? Solo atino a subir como pudo a Yulia al sofá y tomar su pulso.
-        Aún está viva...
Sin siquiera prestarle atención a Nina, tomó su celular y marcó un número de emergencia.
-        Alo?... si... una ambulancia por favor! Es urgente! Calle...
Dio la dirección y colgó. La ambulancia llegó en unos minutos y se fue con Yulia. Ella bajó con los enfermeros que ya tenían estable a su amada. Subió a su auto y se dirigió al hospital.

Dos horas después...  

Lena solo oraba porque Yulia estuviera bien y le pedía al creador de todas las cosas que no se la quite. Se moría por dentro de solo pensar que podía quedarse sin ese par de ojos cristalinos que le animaban su existencia.
-        Familiares de Yulia Volkova?
-        Doctor, como está Yulia?
-        Es usted familiar?
-        Su... prima. Si su prima.
-        Ok, usted estaba con la señorita Volkova en el momento de su desmayo?
-        Si.
-        Sabe que es lo que ingirió?
-        No, la verdad yo solo llegue cuando ella se desplomaba. Que sucede doctor? Esta grave?
-        La verdad es que... la señorita Volkova ingirió una fuerte cantidad de algún tipo de medicamento sedante que la ha hecho quedarse casi anestesiada por largo tiempo. A penas y acabamos de hacerle un lavado estomacal. La cantidad fue muy grande y pudieron haber ocasionado… consecuencias más graves.
-        Qué dice? Pero ella...?
-        Ahora está bien. Solo que aún está bajo los efectos de la parte ingerida que ingreso en su sangre pero en aproximadamente una hora ya debe estar despierta.
-        Eso significa que está fuera de peligro?
-        Si.
-        Gracias doctor, muchas gracias.
-        No se preocupe. Ahora solo cuide a su prima. Debe tener una dieta rigurosa que ya encargue transcribir a la enfermera. Antes de irse pase por recepción para recogerla.
-        No se preocupe.
-        Hasta luego.
-        Hasta luego... Eh... doctor?
-        Si, dígame?
-        Cuando saldrá Yulia?
-        En cuanto pueda ponerse de pie.
-        Ok, gracias.
-        No hay de qué.
Lena sonrió después de mucho rato. Pero al recordar quién era responsable de todo, la sonrisa se le borro del rostro. Yulia no estaba totalmente libre de culpa. Por qué demonios había ido al departamento de esa p... de esa chica? Tendría que darle muchas explicaciones en cuanto se despierte.
Cuando Yulia despertó sintió casi todo el cuerpo con una gran pesadez. Hasta le dolía abrir los ojos. Lo único que hizo fue quejarse. De pronto sintió como alguien se acercaba y le hacía beber un poco de agua.
-        Gracias –susurro a quien le haya dado de beber.
-        De nada.
Al oír la voz de su amada sonrió.
-        Lena... amor...
-        Estoy aquí Yulia.
Pero la pelinegra sintió algo fría la voz de su dulce pecosa.
-        Donde... estoy?
-        En el hospital Central.
-        Qué pasó?
-        Al parecer alguien... quiso pasarse de la mano contigo... a la mala.
-        Oh, es cierto! –recordó que Nina le había invitado un vaso de refresco y como tenía mucho calor lo había bebido. A los pocos minutos empezó a perder fuerza y sintió un profundo sueño se apoderaba de su ser Maldita Nina... me las pagará...
-        Como veo que ya te sientes mejor me iré.
-        No... Lena por favor... déjame explicarte...
-        No tengo nada que oír Yulia.
-        Por favor yo... sé que... sé que todo está en mi contra pero hay una explicación créeme.
-        Vale Yulia! Me quedaré pero quédate callada. No estoy de humor para oírte. Tal vez más adelante.
-        Lena... te amo...  
Fue una jugarreta muy baja decir eso, por lo menos lo fue a juicio de Lena. No dijo nada y se limito a recostarse en el sofá que estaba en el cuarto.
Dos horas después Lena ayudaba a Yulia a ingresar a su departamento. La llevó a su habitación y la dejó recostada.
-        Descansa, mañana vendré a verte.
-        No, quédate por favor.
-        No puedo, debo recoger tu auto de... de... de donde está.
-        No, déjalo ahí. Nada le pasara.
-        Hasta mañana Yulia.
Lena no le había dicho absolutamente nada hasta que se despidió en esos minutos. Yulia sentía que su chica estaba herida y sabía que Nina no era totalmente la responsable. Por qué rayos había accedido a ir?! Nina era muy convincente y se había dejado manipular muy bien por los ruegos de esa hermosa y... astuta rubia.

Lena fue a recoger el auto de Yulia en taxi. Al bajar decidió ir a aclarar un par de cosas.
Nina ni siquiera se imaginaba quien era a esas horas. Pero al abrir la puerta se llevo una gran sorpresa.
-        Que haces aquí?
-        Solo aclarar una cosa.
-        No tengo nada que aclarar contigo.
-        Te equivocas.
Lo había dicho mientras tomaba a Nina del cuello de su blusa. La rubia se asustó del tono que la pelirroja le habló y no pudo decir nada.
-        No te acerques nuevamente a Yulia porque ella es mía, lo entiendes?
-        No crees que si vino aquí es por algo?
-        No me importa. Tu solo aléjate de ella.
-        Suéltame!
Nina se soltó y mirando desafiante a Lena:
-        Te la voy a quitar Katina. Yuli siempre me ha amado y lo seguirá haciendo hasta el día que muera. Fui una tonta al alejarme de ella. Pero he regresado a su vida a tiempo y ahora será mía para siempre.
-        Escúchame bien. Cuando conocí a Yulia, lo admito, aun sentía algo por ti. Y sabes que era? –al ver la expresión de triunfo de Nina se complació al decir– Rabia y odio –vio el dolor en Nina y sonrió-. Y sabes quién se los quito? Si, fui yo. Ahora ni siquiera eso siente por ti. No eres más que un triste recuerdo para ella. Bah! Ni siquiera te recuerda. Yulia es mía y ni tú ni nadie me la quitará.
-        Veremos Katina, veremos. No olvidaré enviarte una invitación a la boda y proponerte ser la madrina de uno de nuestros hijos. Te lo ha mencionado Yuli acaso?
Aquello pillo desprevenida a Lena. Yulia jamás le había hablado de un futuro juntas, en familia.
-        Jajaj lo sabía, lo sabía. A mí me pidió que me casara con ella. Y no sabes! Yulia soñaba con tener un bebe juntas. Me dijo tantas cosas. Es una soñadora y eso es lo que adoro de ella. Ay Katina! He regresado a la vida de Yuli y ha sido a tiempo. No has sido nada más que una breve distracción en mi ausencia. Sería bueno que antes que Yuli te terminara lo hagas tu con ella. Al menos te ahorraras la vergüenza de ser abandonada.
-        Jajaj veremos, ya veremos quién ríe al final Khlebnikov, ya veremos. Por lo pronto no te le vuelvas a acercar o créeme que te ganaras un par de noches en el reclusorio de mujeres y créeme que no saldrás de ahí hasta que a mí se me antoje.
-        Solo así podrías cazar a Yulia.
Lena tuvo ganas de matar a esa chica pero solo sonrió y se fue diciendo:
-        Mira quién habla de técnicas de caza. Jajaj por poco me matas a MI novia con la cantidad de sedante que le diste. No quiero verte cerca de mi chica, Khlebnikov o me conocerás. Hasta nunca.
-        Veremos quién se queda con Yuli al final, Katina, ya veremos.
Y cerró de un portazo la puerta. Esa maldita pelirroja no le quitaría a SU Yulia. No señor, se dejaba de llamar Nina antes que eso sucediera.

Sintió como una suave mano, que reconocía perfectamente, le acariciaba la frente. Sonrió y sin abrir los ojos dijo:
-        Buenos días princesa. Me alegro que hayas regresado a cuidar a tu amada.
-       
-        Sigues enfadada? –y abrió los ojos lentamente.
-        Eso depende.
-        De qué?
-        No tienes ninguna excusa pero ya veremos. Ven, te prepare el desayuno. Necesitas reponer fuerzas.
-        Mmm mi amada me ha preparado el desayuno… el día empieza muy bien.
-        Vamos.
-        Si.
Desayunaron juntas sin decir palabra. Cuando terminaron Lena se disponía a lavar los platos usados pero Yulia le tomó la mano, la llevo hasta la sala y la sentó sobre sus piernas, mientras ella lo había hecho en el sofá.
-        Fue todo una trampa eso te lo puedo asegurar.
-        Eso lo se… lo que no sé es por qué fuiste? –Yulia beso su frente y tomo el rostro de Lena entre sus manos.
-        No lo sé… Fue muy convincente. Me dijo que a pesar de haber avisado a medio mundo de su regreso nadie había ido a verla y estaba deprimida. Me tocó el sentimiento… ya sabes que por ese lado soy algo… débil.
-        O sea si te dice que está deprimida y te pide que se acuesten para levantarle la moral…
-        No Lena, no exageres.
-        Eso me haces pensar –sus ojos mostraron una pequeña humedad.
-        No. Nada de eso. La única mujer con la cual podría hacer eso es contigo. Qué debo hacer para que estés segura que te soy completamente fiel.
-        Yo se que tú me serias fiel… Yul confió en ti… en quien no confió es en esa arpía.
-        Entonces no confías en mí. No confías en que por sobre todas las cosas yo te sabré respetar a ti y a la confianza que me has depositado.
-        Yul…
-        Lena, amor… fue un error que no se volverá a repetir. Prometo que no volveré a verla ni a acudir a sus llamados así se esté muriendo.
-        No es eso Yul.
-        Entonces?
-        Solo quiero… solo quiero que desaparezca.
-        Esteeeee… bueno sería capaz de hacerla desaparecer si me lo pides pero no creo que conmigo en la cárcel y tu libre nuestra relación funcione eh!
-        Jajaj mi Yul. No me refería a eso.
-        Lo sé. Solo quería hacerte reír.
-        Te amo –y deposito un tierno beso en sus labios.
-        Y yo a ti… ven vamos, te lo demostrare.
-        Vamos.
Y compartieron una apasionada mañana que solo se vio interrumpida por el almuerzo.
-        Te juro que si no es necesario comer no te dejaba salir de la cama.
-        Jajaj ay mi Yul eres insaciable.
-        Cuando se trata de ti así es, mi vida.
-        Hemos estado casi toda la mañana en la cama y aun así no te cansas?
-        No, de ti nunca… y tampoco de la buena pasta jajaj –y se metió un buen trozo de fideos a la boca logrando hacer reír a Lena.
Sin embargo esta aun seguía muy preocupada por todo lo que Nina le había dicho. Debía darle tiempo al tiempo. A penas llevaban unos meses de relación y no era aún el momento para que Yulia le pidiera pasar el resto de su vida con ella. Sin embargo, una parte de ella le decía que ya había pasado mucho tiempo… demasiado tiempo amando a Yulia y recién ahora era correspondida.
Dale tiempo Lena, no sea que por apresurar las cosas salgan mal. Has esperado más de diez años… unos pocos mas no harán mal… pero cuantos más? Cuantos?, pensó.
-        En qué piensas princesa?
La voz de Yulia la saco de sus pensamientos de manera algo brusca.
Eh?! Yo… no, en nada… solo… nada.
Vamos dime pecosa… O quieres que encuentre la manera de convencerte? –y guiñó un ojo con una mirada pícara en su rostro.
-        Ejemmm nada en serio –respondió la pelirroja sonrojándose y medio aclarando la voz ya que esa mirada había provocado un aletazo de mariposas en su estómago.
-        Vaya… me encanta cuando haces eso.
-        Eh? Qué? Qué hice?
-        Ser tú.
-        Que dices Yul? –sonriendo apenada.
-        Que te quiero.
-        Jajaj si estas intentado hacerme olvidar que estoy enfada contigo déjame decirte que… -dijo empezando un juego que ellas ya conocían bien.
-        Qué? – respondió desafiante Yulia. Esa pose le duraría poco.
-        Se quedaron un momento mirándose fijamente a los ojos. Lena se levantó de su asiento y se acerco a Yulia de manera demasiado provocativa y sin romper el contacto visual.
-        Dios! Quiere matarme! Mi corazón está a punto de estallar! Es tan… –pensó la pelinegra.
Lena se detuvo a unos escasos centímetros de su boca y… ya no pudo pensar más. Oyó el susurro proveniente de los labios de aquella jovencita que no le quitaba la vista de encima:
-        Ya sé cómo me pondrás de buenas.
Y fue sobre los labios de Yulia sellándolos con un apasionado beso. Finalmente la pelinegra perdió la batalla al cerrar los ojos. Luego, sintió en su espalda un ligero golpe… el frió suelo de la cocina… y sobre ella un calor que ardía y se expandía sobre cada poro de su piel… una llamarada llamada Lena. De verdad perdió?

Algunos días después Nina ya tenía su siguiente idea puesta en marcha. Tocó la puerta que tenía en frente y se demoraron poco menos de un minuto en abrir.
-        Vaya… esto se está convirtiendo en un muy mal hábito.
-        Jajaj hola Yuli. También me alegro de verte bien.
-        Hola Nina y discúlpame si reacciono así pero la verdad no suelo ponerle muy buen rostro a quien intentó aprovecharse de mí.
-        Yuli… yo… quiero hablar de eso contigo… Debo aclararte muchas cosas.
-        No es necesario que me aclares nada. Déjalo así y olvida todo. Solo quiero que tengas claro que no deseo volver a saber nada de ti. Es mejor que terminemos esa amistad en la que quedamos al terminar nuestra relación hace años.
-        Pero Yul…
-        Entiende amo a Lena y hagas lo que hagas no me podrás separar de ella.
-        Yuli… yo…
-        No –puso uno de sus dedos sobre la boca de la rubia-. No digas nada y retírate por favor. Es mejor que te olvides de mi, si? Tengo… buenos recuerdos… de lo que vivimos, no los arruines. Por tu bien no me busques más.
-        No me has dejado decir nada.
-        No quiero oír nada.
-        Yulia aunque no lo creas nunca deje de amarte. Nunca dejare de hacerlo. Sabes? Fuiste lo mejor que me pasó y no entiendo como pude perder la cabeza de aquella manera… y te perdí. Si me dieras una oportunidad te demostraría que no solo sigues amándome sino que soy lo único que necesitas a tu lado. Lena no puede hacerte feliz. A ti no te gustan las chicas como ella… o acaso no recuerdas que…?
-        Basta! Ha sido suficiente! No vuelvas a hablar así de la mujer que amo… me oyes: LA MUJER QUE AMO. Lena es la única chica que amo y que amaré. Ahora desaparece que mi vida Nina y no vuelvas a buscarme más.
Y sin esperar respuesta cerró la puerta dejando a una Nina totalmente confundida. Había sido cierto lo que había visto en los ojos de Yulia? Porque si era cierto entonces… Abrió los ojos todo lo que pudo al comprender que Yulia ya no la amaba más y ni siquiera quería su amistad. Delante de aquella puerta y a solas acababa de comprender que no estaba llevando bien su vida. Ya era hora de madurar y para hacerlo debería empezar por aceptar las consecuencias de sus propios actos. Cuanto había cambiado Yulia! Había madurado mucho y sabía que eso se debía a la compañía de la pelirroja. Sonrió irónicamente y se dio media vuelta para retirarse del edificio.
-        Algún día Yulia… algún día te invitaré a tomar un café y charlaremos de todo lo que hoy te quise decir –sonrió y siguió caminando.

-        Solo recuerda una cosa.
-        Qué?
-        Si no la haces feliz...
Ambas se quedaron mirando y como Lena no le bajo la mirada, Nina terminó:
-        Si no la haces feliz regresaré a pedirte cuentas. No tendré piedad contigo y moveré cielo y tierra para quitártela.
Lena sabía a qué se refería Nina. Pero también sabía que nunca le daría esa oportunidad. Amaba a Yulia más que a su propia vida y la haría la mujer más feliz del universo… mientras su chica de ojos color cielo le permitiera estar a su lado.
-        Sería bueno que hicieras tu vida. Jamás dejaré a Yulia. Ella es mi vida y la haré feliz mientras me permita estar a su lado. Si piensas que alguna vez la dejaré, estarás esperando en vano.
-        Veremos Katina, veremos. Solo te advierto. Hoy tú ganas, mañana tal vez sea diferente. Hasta pronto.
Se puso de pie, dejó la cuenta, dio media vuelta y dejó a Lena en aquel café. Luego de perder de vista a Nina, Lena sonrió y dijo:
-        Hasta nunca Khlebnikov.
Termino su café y salió corriendo hacia el departamento de Yulia, quien al abrir la puerta fue sorprendida por una avalancha de besos y abrazos por parte de la pelirroja:
-        Uyyyy! Jajaj que cariñosa!
-        Te quejas?
-        No, para nada.
-        Entonces no hables.
La arrastro hacia la sala, cerrando antes la puerta, y la alfombra fue testigo de otra intensa y tierna sesión de amor entre aquellas dos chicas.

El año siguiente fue demasiado bueno para las dos muchachas.
Yulia sentía por primera vez que la posibilidad de establecerse con alguien se abría paso en su mente. Recordó que con Nina había pensado lo mismo pero reconoció que solo habían sido ilusiones adolescentes. Ahora no. Ahora era algo lo suficientemente serio como para pedirlo de manera formal. Estaban a punto de terminar sus carreras. Ambas habían decidido terminarla en USA y la graduación estaba a la vuelta de la esquina. Al regresar a su natal Rusia les esperaba un futuro profesional bastante prometedor. Si, ya era hora de sentar cabeza, ya venía siendo hora.

Por su parte Lena cada día se encontraba mas enfrascada en su carrera y es que ofertas profesionales no dejaban de lloverles desde que le falto medio año para terminar la carrera. La mayoría era con la condición de quedarse mínimo cinco años en USA. Pero ahora menos que nunca quería quedarse en ese país. Ahora más que antes deseaba regresar a Rusia ya que el motivo por el cual su corazón latía estaría ahí. Si, su Yulia se encargaría de ayudar a su padre en sus negocios y ella tenía una excelente oferta de trabajo en una clínica psicológica en Moscú. La idea de construir una vida al lado de Yulia era más fuerte con cada día que transcurría pero sabía que la paciencia sería su mejor aliada. Esperaba con ansias que algún día Yulia le pidiera compartir el resto de sus días con ella y estaba casi segura que no tendría que esperar mucho. Su pelinegra había estado hablando a futuro, proyectando una vida juntas más adelante y Lena adoraba cuando su chica hablaba así. Así como estaba hablando ahora que se encontraban en un campo a las afueras de la ciudad tumbadas y observando el cielo una al lado de la otra.
-        No sería hermoso mi Lena?
-        Maravilloso.
-        Podría, al llegar, pedirle a mi padre que me deje la cabaña por unos días. Iríamos allí una vez que lleguemos a Moscú y pasar unos cuantos días perezosos antes de empezar a trabajar.
-        Sería maravilloso.
-        Sabes? Papá y mamá quieren que viva con ellos de nuevo.
-        Y que les has dicho?
-        Que dudo mucho que acepte su propuesta jajaj.
-        Por qué?
-        Tengo mis razones.
-        Y no me las vas a decir?
-        Creí que ya las sabías.
-        No, no las sé.
-        Jajaj ok. Te las contaré otro día.
-        Ok.
-        Mmm te me pusiste lacónica.
-        No, nada que ver. Estoy bien… solo que…
-        Que sucede?
-        Me doy cuenta que dentro de poco regresaremos a Moscú y... bueno… hay muchas cosas aquí… muchos amigos… cinco años de mi vida… Soy una tonta verdad?
-        No, no digas eso. Sé que te costará al inicio pero créeme que será mejor vivir en Moscú. No te niego que también le tengo cierto aprecio a este país… aquí te conocí… es decir… bueno… tú me entiendes –Lena le sonrió asintiendo y Yulia continuo y aquí me enamore de ti pero… en Rusia están nuestras raíces, nuestra familia y…
-        Y allí estarás, mi amor. Eso me basta para querer vivir allí, mi Yul. No te preocupes. Solo con tenerte a mi lado seré feliz.
-        Lena…
-        Te amo.
-        Y yo a ti.
La pelirroja se acerco a darle un suave beso y luego se recostó en el pecho de Yulia.
La fiesta de graduación fue un motivo para que las familias de Yulia y Lena se conocieran. Claro, ninguno de ellos sabía la verdadera relación entre las chicas. Ambas parejas de padres se compenetraron muy bien así que eso las alegro mucho. Y los chicos que ambas llevaron de pareja también agradaron a sus padres. Eran dos muchachos muy amigos de ambas, que también eran pareja. En un baile en el que tenían que bailar muy cerca ambas bromearon un poco:
-        Hey Saúl! No apreses tanto a mi chica eh!
-        Lo mismo te digo yo mi pequeña Yulia: no me aprietes tanto a mi Armando jajaj.
-        Vamos Yulia diviértete. A poco bailo tan mal eh? –Armando se había acercado peligrosamente a Yulia y esta le seguía el juego a su amigo.
-        Eh vale! No te le acerques tanto! –dijo Lena fingiendo celos pero con una sonrisa en los labios.
-        Jajaj Lena concéntrate en mi que ya van dos pisotones –le dijo Saúl.
-        Jajaj a divertirnos chicos que hoy será uno de los pocos días que podremos hacerlo juntos.
-        Mi sueño hecho realidad: un cuarteto! –dijo alegremente Saúl.
-        Creo que ya se te subió el ponche eh! Jajaj!
En un momento en el que Yulia se había cansado de bailar tanto encontró a su madre en la mesa:
-        Y papá?
-        Ha ido a llamar a casa. Quería saber cómo van las cosas.
-        Ok. Vaya necesito liquido.
Su madre le sirvió un vaso de naranjada que tenían en la mesa.
-        Gracias mamá –dijo mientras bebía y miraba a Lena divertirse con Saúl y Armando.
-        Has cambiado mucho Yulia.
-        Eh? Como dices mamá?
-        Has cambiado.
-        Ah? Jajaj si… bueno algún día tenía que madurar no?
-        Si. Y dime Yul cuanto tiene que ver Lena en ese cambio?
Yulia casi se ahoga al oír la pregunta de su madre. No podía mentirle a ella. La conocía demasiado bien… tan bien que se dio cuenta que entre ella y Nina había más que amistad. Se volvió a ver a su madre y mirándola a los ojos le dijo:
-        Todo.
-        Me lo imaginaba. No puedes negarlo, se te ve en los ojos.
-        Eso es todo lo que me dirás?
-        Solo espero que no le hagas daño a esa jovencita, hija. Ella no es como las demás con las que has estado. Se nota lo diferente que es, demasiado… incluso para ti jajaj.
-        Mamá!
-        Esperaba que alguien así llegue a tu vida y te haga ver que no todo en el amor es malo. Esa chica… Nina si no me equivoco…
-        No me hagas recordarla mamá.
-        No te convenía para nada. Te lo dije pero al final era tu decisión y...
-        Y el tiempo te dio la razón. Lo sé. Sabes mamá? No estoy jugando con Lena… ella es… es… es lo mejor que me ha podido pasar, sabes? Sería capaz de cualquier cosa por hacerla feliz. La amo tanto y ella me ha demostrado amarme a mí. Creo que más pronto de lo que te imaginas sentaré cabeza.
-        Yul…
-        Le pediré que se case conmigo en cuanto lleguemos a Moscú.
-        Estas segura?
-        Nunca había estado tan segura en mi vida. Lena es la persona con quien quiero pasar el resto de mi vida.
-        Entonces no me queda más que decirte que deseo tu felicidad hija mía. Y déjame decirte que no me molesta en absoluto tener una nuera en vez de un yerno.
-        Gracias mamá –y sonrió al recibir un beso en la frente de Larissa.
-        Te quiero mi nena, eso tenlo siempre presente.
-        Ojala papá reaccione como tú.
-        Tu padre te ama por sobre todas las cosas. Dudo mucho que se oponga solo que… tienes que hablar mucho con él.
-        Lo sé y lo haré en cuanto lleguemos.
-        Disculpe señora Volkova, me permite un segundo a su hija?
-        Claro que si, hija. Llévate a esta parlanchina –encantada con Lena.
-        Mamá! Pensé que disfrutabas mi conversación!
-        Jajaj si la disfruto hija, pero estoy segura que Lena la disfrutara más –y les guiñó un ojo-. Vayan y diviértanse.
Tanto Lena como Yulia se sonrojaron y se fueron a la pista de baile.
-        Qué pasó?
-        Nada, mi madre que esta algo zafada.
-        Sabe algo? –le preguntó preocupada mientras se dejaba llevar por la pista de baile.
-        Tú qué crees?
-        No me hagas asustar Yul.
-        Piensas que si estuviera enfadada te hubiera hecho un guiño?
-        No pero…
-        Nos apoya amor. Mi madre esta de acuerdo con nuestra relación.
-        En serio?
-        Si.
-        Qué pena… ahora como la mirare?
-        Jajaj con los ojos?
-        Yul!
-        Nada, no te preocupes. Me dijo que esta muy contenta con su nuera.
-        Jajaj en serio? –pregunto sonrojándose.
-        Si pero más contenta estoy yo créeme.
-        Te quiero.
-        Y yo a ti.
A partir de eso momento Lena empezó a pensar como decirles a sus padres que amaba a una chica… específicamente a Yulia. Sabía que tanto los padres de Yulia como los suyos habían congeniado muy bien pero de ahí a aceptar que sus hijas se amaran. Hasta el momento contaban con la madre de su amada pelinegra pero sus propios padres la apoyarían?

-        Si amor.
-        Estás segura que no quieres que te acompañe?
-        No, está bien Yul. Lo haré yo sola. Cualquier cosa ten encendido tu celular y a la mano.
-        Crees que algo podría ir mal?
-        No lo sé. No sé cómo reaccionen.
-        Vaya…
-        Acaban de llegar. Tengo que colgar amor.
-        Ok, cuídate y recuerda que te amo.
-        Y yo a ti. Hasta luego.
-        Hasta luego –y ambas colgaron.
Ya eran dos semanas desde la llegada de ambas a Moscú y Lena había decidido contarles la verdad a sus padres de una vez por todas. Había llegado el día marcado como día D en su calendario, así que se armo de valor y bajo a recibir a sus padres. Luego del saludo respectivo les pidió que la acompañen a su estudio y una vez todos sentados, empezó a hablar:
-        Tengo algo importante que decirles.
-        Así vemos hija. Porque tanta seriedad? –dijo Sergey bromeando-. Acaso te nos casas? Jajaj… –haciendo enrojecer a Lena, entonces ya no le pareció bromear más-. no me digas eso nena o te juro que se me rompe el corazón y castrare al maldito desgraciado que te intente alejar de mí.
-        Papá… yo…
-        Oh, vamos mi amor! Sabes que tu padre esta bromeando! Dinos, que sucede.
-        Papá… mamá… -mirándolos fijamente yo… soy… me... yuliayyosomospareja… -ante el desconcierto de ambos se dio cuenta que había hablado muy rápidamente, tomo aire y repitió-. Yulia y yo somos pareja.
Dos minutos de incomodo silencio. Y cuando iba a decir algo fue su padre quien hablo.
-        Entonces Yulia y tu…?
-        Si papá: ella es mi novia.
-        Pero hija… y David? Siempre pensé que el… él y tu… -dijo Inessa desconcertada ante la revelación de Lena, refiriéndose a un amigo de infancia de Lena.
-        David? Es un amigo y nada más que eso. Yo… estoy enamorada de Yulia… hace poco más de un año somos pareja… Lo siento pero no quería seguir ocultándoselos. No es justo para nadie.
-        Me has sorprendido mucho hija… no me lo esperaba –dijo Sergey mientras clavaba su mirada en un punto inexistente.
-        No será algo pasajero, hija? –dijo Inessa desesperada por intentar hacer cambiar de opinión a su hija.
-        No mamá. Yo… yo estoy enamorada de Yulia desde la escuela…
-        Ella estaba en la escuela?
-        Así es mamá. Desde que ella entro a la escuela sentí algo diferente… y cuando tuve la capacidad suficiente para saber qué es lo que era el amor… supe que eso era lo que sentía por ella. Mientras estuvimos estudiando nunca paso nada. Es más, -y siguió con algo de ironía-. ni siquiera cruzamos palabra alguna en aquel tiempo.
-        Entonces cuando?
-        Ella fue a USA el año antepasado. Dio la casualidad que llevamos una clase juntas y nos volvimos amigas. Con el paso de los días me di cuenta que ese enamoramiento adolescente nunca había pasado… pero siempre supe que no era solo eso… Luego de unos meses pues empezamos a salir… y poco después empezamos una relación… hasta ahora.
-        Bueno hija no te niego que me has dejado bastante descolocado… pero si eres feliz…
-        Lo soy papá. No te imaginas lo feliz que me hace estar con Yulia.
-        Si es así, no creo que tenga nada que decir al respecto. Lo único que quiero es que seas feliz… y si tu felicidad está al lado de Yulia que así sea.
-        Papá! –y se lanzo a abrazarlo mientras lo llenaba de besos y le agradecía su compresión.
Inessa aun no salía completamente de su aturdimiento. Pensaba, que podría ella haber hecho mal como madre para que algo como eso sucediera. De pronto pensó que si dejaba las cosas así tal vez con el tiempo Lena se diera cuenta que estaba equivocada al pensar que amaba a Yulia. Si, su hija recapacitaría por cuenta propia y volvería al camino. Tomo aire y cuando volvió a mirar a padre e hija ambos la estaban mirando, esperando su reacción.
-        Dale un abrazo a tu madre, mi niña. Solo quiero que seas feliz. No tengo más que decir al respecto.
-        Gracias mamá! -y se lanzó a los cálidos brazos de su madre.
Tenían la aprobación de sus padres. Ahora solo faltaba el padre de su chica.
-        Dile a Yulia que venga a la casa y que se presente como es debido. Siento como si estuviera secuestrando a mi pequeña.
-        Jajaj si papá, pronto vendrá. No te preocupes si me secuestra será con tu permiso créeme.
-        Más le vale –y en forma de broma golpeo con su puño derecho su palma izquierda.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

sencillamente genial

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