lunes, 30 de julio de 2012 0 comentarios

Sobreviviendo - Capítulo 7 ¿Por qué vino?

Hola a todos nuevamente, ¿cómo han estado? espero que muy bien :D , lamento la tardanza pero ha sido un mes muy ajustado y bueno ... lo importante es que acá les dejo el capítulo 7 de Sobreviviendo, muchas gracias por leer :D 
Este capítulo es un flashback, para que entiendan más la historia (:
Cualquier duda, sugerencia, háganla sin dudar c:

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CAPÍTULO 7 ¿Por qué vino? 

Flashback 3er año de preparatoria.
-Adiós papi –La voz de Santana sonaba dulce y angelical, es decir, falsa -Adiós como-sea-que-te-llames- La voz de la morena regresó a su estado natural de veneno al ver a la nueva novia de su papá. 

–Soy Brooke –Aclaró la acompañante pelirroja del reconocido médico del Ohio Grace Hospital, Santiago López, forzando una sonrisa, Santana solo rodó los ojos. 

–Realmente no estoy interesada en saberlo, sé que no durarás mucho –Refutó la morena forzando también una sonrisa. 

–No le hagas caso, amor –Dijo calmando Santiago López a su nueva y muy indignada novia –Bueno princesa, volveré tarde así que no te desveles mucho –La morena solamente asintió con una sonrisa. 

–Papi, ¿No te molesta que una amiga se quede conmigo esta noche, cierto? –Preguntó Santana arqueando sus cejas de una manera adorable – ¡Oh! Precisamente ahí viene –Señaló la morena al ver a una pequeña castaña cruzando por la puerta de su bien cuidado jardín. 

–Buenas noches doctor López, buenas noches señora, buenas noches Santana –Una educada Rachel Berry estaba bajo la puerta de la casa de los López. 

-¿Rachel Berry? Hace años que no te veía –Santiago estrujó a la castaña contra su pecho en un fuerte abrazo –La última vez que te atendí tenías una fuerte alergia que no te dejaba ni hablar, tenías como 10 años –Rachel se sonrojó un poco mientras Santana soltaba una carcajada. 

–Bueno papá, es muy gracioso oír sobre el comportamiento anormal del cuerpo de Rachel, pero tenemos mucho que estudiar y tú y como-sea-que-se-llame tienen un concierto al que asistir- Dijo Santana con presura mientras jalaba la mano de la castaña dentro de la casa. 

–Bueno preciosa, me voy –Santiago López depositó un tierno beso en la frente de su hija –Pórtense bien, y ya saben… nada de chicos en la casa –Advirtió el médico. 

–Los chicos es de lo último que debe preocuparse ¿no es así, San? –Dijo Rachel mandándole una indirecta a Santana quien solamente le lanzó una mirada fulminante. Había pasado casi un mes en el cual la castaña llevaba notando la fuerte inclinación de Santana hacia las chicas, así que en efecto, el doctor López no debía preocuparse por los chicos. 

–Que bien que no piensen en chicos por ahora, pronto van a tener que buscar una universidad y un novio solo las distraería , pero bueno, ahora sí se me hace tarde, cuídense mucho –Se despidió el progenitor de la morena mientras caminaba hacia su automóvil junto a su novia.

Santana cerró la puerta de su hogar y soltó un gran respiro de alivio mientras recostaba su cabeza contra la puerta. Desde el divorcio de sus padres, Santana había sido la única mujer en la cual su papá confiaba ciegamente, es decir que, a la última persona que ella quisiera lastimar o decepcionar era a su papá, es por eso que ante él, ella tenía que lucir intachablemente perfecta. Claro, ella ya se sentía perfecta a su manera, pero sabía también que a su manera, su papá no se sentiría tan orgulloso de ella. 

Rachel solamente había visitado la casa de los López 1 vez en su vida hacía muchos años, y fue un caso de emergencia ya que la castaña tuvo una fuerte neumonía y el único médico cercano a su casa era Santiago López. Así que se podía afirmar que la castaña visitaba realmente por primera vez la imponente casa de la porrista. 

Ambas guardaban un mortífero silencio, Santana porque no sabía exactamente que hacer ahora que Rachel estaba en su casa, ella le había prometido una cita de prueba y efectivamente, la morena tenía preparada en su habitación una muy ¿romántica? escena pero no sabía de qué manera empezar con todo. 
Por su lado Rachel estaba anonadada por la belleza y majestuosidad de la casa de la morena, no estaba repleta de lujos, pero sí tenía un toque fascinante que podía cautivar a todo visitante. Realmente la Ex – señora López tenía un exquisito gusto que plasmó en su hogar antes de separarse de su esposo y partir hacia Londres. 

-Bueno… ya estoy aquí –Dijo Rachel mientras despertaba a Santana de su letargo. 

–Sí, lo sé, no eres tan enana como para no verte –Rachel frunció sus labios –Lo siento, esa fue por el comentario de los chicos que hiciste, noté tu indirecta Berry y no lo vuelvas a hacer si es que quieres seguir respirando, ¿entendido? –La asustada diva asintió rápidamente –Mejor vamos a mi habitación, te prometí que hoy sería Finnocente y que te daría la mejor cita de tu vida. 

-¿En tu habitación? –Rachel soltó una pequeña risita ante eso, ya que no se imaginaba a Finn llevándola a su habitación a tener una cita. 

–Créeme, muchos morirían por tener una cita conmigo en mi habitación, así que no te quejes –Dijo la morena con una sonrisa sugestiva. 

–Sigo sin entender como una habitación puede ser un buen lugar para un cita con una persona –Afirmaba la diva mientras subía las escaleras junto a Santana. 

–Solamente sígueme… y cierra los ojos – Pidió Santana para darle más emoción al asunto. 

***

-Puedes abrirlos –Ordenó Santana al abrir la puerta blanca de su alcoba. 

La castaña abrió su boca pero no salían palabras de ella. Todo era tan “anti-Santana”, un cuarto repleto de velas aromáticas que servían de iluminación, en el centro, una pequeña pero elegante mesa de mantel blanco con una apetitosa cena, y lo que más asombró a la castaña fue la cama, llena de pétalos de rosas en forma de una gran corazón. ¿Acaso Santana pretendía darle los tips de una forma “practica”

-Wow… ¿tú… tú hiciste esto? –Preguntó Rachel adentrándose lentamente a la habitación. 

–Sí… algo así, no hace falta preguntar si te gusta o no ¿cierto? Porque llevas 5 minutos sin hablar, eso significa que te he sorprendido –Decía Santana con voz triunfante. 

–Claro que estoy sorprendida, no tenía idea que tú podrías ser tan… romántica –La morena solo sonrió altivamente ya que sabía que ella podía ser lo que quisiera –Pero… la cama… ¿para qué es? –Preguntó la castaña un tanto asustada. 

–Tú y Hudson se acostaran, ¿acaso piensan hacerlo en el asiento trasero de un auto? –Rachel negó rápidamente acomodando un mechón de su cabello con incomodidad -¡Oh! Ya entendí… Tranquila Berry, tú y yo no haremos nada, desde que vi como te taclearon las chicas de Westville tomé conciencia y disfrutaré de la abstinencia por un tiempo… además tú no eres mi tipo –Dijo Santana soltando una carcajada fastidiando a la diva. 

Las horas pasaban y Rachel seguía sin creer en el gran “caballero” que podía ser Santana, le había separado la silla para invitarla a sentarse, había destapado la botella de vino tinto y llenado ambas copas para brindar. Y principalmente había dejado de lado los apodos y bromas para llamarla Rachel y en el mejor de los casos Rach

Se suponía que en esa cita Santana actuaría como Finn lo haría, pero con el pasar de las horas Rachel se preguntaba si Finn sería capaz de hacer algo capaz de superar lo que había hecho Santana. 

-¿Así tratas a todas las chicas con las que sales? –Preguntó Rachel al terminar de cenar. 

–No, ¿sabes lo que cuesta algo así? Pues mucho, y ¿crees que gastaría mucho en una chica con la que terminaré al pasar una semana? –Santana tenía un buen punto –Solo haría algo así en el caso de una propuesta de matrimonio -Finalizó con un risa. 

-¿Entonces te quieres casar conmigo? – Rachel no sabía si era el vino lo que le había hecho sacar esa preguntar al aire. 

–Te recuerdo que en este momento soy Finn –Aclaró Santana mientras rellenaba su copa de vino. 

Y entre brindis y brindis, llegó el momento más esperado por Rachel, recibiría los sagrados consejos de Santana. Los consejos que le habían costado un ojo de la cara, literalmente. 

-Mira, lo primero que hará Hudson para meterse en tus pantalones será sentarte al filo de su cama, luego se acercara –Santana representaba todo lo que hablaba –Luego te besará –Eso no lo representó por obvios motivos –Y te dirá alguna cursilería como “No sabes cuánto he esperado por este día” –Rachel tenía los ojos cerrados, imaginándose a Finn, aunque la voz de la latina sonaba mucho mejor diciendo algo como eso –Ahora échate en la cama –la castaña abrió automáticamente los ojos en señal de confusión –Ya te dije que no haré nada Berry –La diva asintió y se recostó tímida en la cama llena de rosas. 

–Santana, ¿crees que Finn se moleste si se entera sobre esto? –Preguntó al ver que la morena se posicionaba ligeramente sobre ella.

El quarterback no era del agrado de Santana, así que lo que sea que pasara, la tenía sin cuidado. 

-Finn es un gran chico, se alegrará mucho de saber que has buscado muchas formas de hacer perfecta su noche –Rachel sonrió ante la frase de Santana. 

–Sí, tienes razón… mejor continuemos –Pidió Berry. 

–Finn te acariciará un poco, empezará por tu rostro –Rachel volvió a cerrar los ojos para imaginarse a su novio, pero ella sabía bien que sus manos nunca serían tan suaves como lo estaba siendo las de Santana –luego tus brazos, tomará tus manos y jugará con ellas porque pensará que es romántico. 

–Tus manos son muy suaves –Tartamudeó Rachel ante el tacto –Tu papá debe cuidar bien la salud de tu piel, es muy brillante y muy suave –La castaña abrió sus ojos y se encontró con el bello efecto que producían las velas en la piel de la morena, esta solo rió ante el comentario. 

–Mientras Frankenteen este manoseándote un poco, te besará y no dejará de hacerlo hasta llegar a tu cuello –Rachel tembló un poco al sentir la punta del dedo índice Santana trazar una pequeña línea a través de su cuello en lugar de los besos. 

La castaña era hermosa, eso era algo que Santana nunca había notado hasta ese momento. “Seguramente ha de ser el vino” Pensó Santana para dejar de mirar el rostro de Rachel debajo de ella. 

-No te he pedido que cierres los ojos, no sé porque los tienes cerrados –Susurró Santana mientras acomodaba un mechón de cabello de Rachel. 

–Debo pensar en Finn, no en ti –Dijo la castaña mientras apretaba con fuerza sus ojos. 

–Como quieras… -Soltó Santana con indiferencia –Ahora viene la parte importante, Hudson empezará a desnudarse, o al menos eso fue lo que hizo cuando estuvo conmigo –Rachel apretó sus labios con disgusto –Te puedes asustar un poco porque él es gigantesco y piensas que te puede aplastar –La pequeña bajo Santana soltó una pequeña risa. 

–Pensé que me iba a asustar por otro motivo –Nuevamente Rachel sentía el vino hacer efecto en ella ¿o no? 

–Que mente tan sucia Berry –Rió Santana –Además yo sí cerré los ojos para no tener que necesitar un psiquiatra después –Dijo la latina borrando cualquier imagen de aquel encuentro en 2do año –Después él empezará a desvestirte a ti, aunque se demorará una vida en descubrir cómo sacarte toda esa ropa, debes usar algo más cómodo ese día –Soltó Santana mirando a la diva –Yo sigo buscando una manera de sacarte esa blusa pero no puedo distinguir donde empieza ni donde acaba –Ok, ese comentario fue demasiado gay. Inclusive Rachel lo notó y abrió los ojos para encontrarse con los de la morena sobre ella y reír sin sentido alguno. 

-¿Puedes traer más vino? Tengo sed –Pidió la castaña apresurada. 

Rachel no tenía sed, pero sí mucho calor. Por un instante pensó que era por la posición en la que se encontraba con Santana, pero prefirió echarle la culpa al fuego de las velas. 

-Listo, una copa bien llena –Rachel bebió todo de golpe al igual que Santana, la castaña no era de las que bebían mucho, pero quería hacer algo para dejar de sentir esa incómoda y agradable sensación en la habitación de la morena.

Pasaron unos segundos y Santana se posicionó nuevamente sobre Rachel y sonrió, ¿así lo haría Finn, no? 

La morena empezó a explicarle a Rachel cosas más técnicas, como el hecho de cómo se supone que se sentirá en su primera vez y como actuar ante Finn. Curiosamente, todo esa parte, Santana la recitó innecesariamente sobre el cuerpo de Rachel. ¿Así lo haría cualquier psicólogo/amiga, no? 

-Tu papá debe cuidar mucho tu salud dental porque tienes unos dientes muy lindos – Admitió la diva al ver la sonrisa de Santana –Y unos labios también –Ese fue obviamente el vino tinto, claro, el vino tinto, Rachel lo sabía.

“¿Qué diablos haces Berry?” Se preguntaba Santana sin creer lo que Rachel hacía ¿Acaso estaba coqueteando con ella?, bueno… eso era obvio, pero Santana … ¿por qué no podía dejar de pensar en el lindo color de piel de Rachel? , “malditas velas” pensó la morena. 

“¿Qué diablos haces Berry?” Ahora la pregunta se la hacía la misma Rachel, por qué no podía cerrar su boca, bueno … eso nunca había sido posible, pero por lo menos quería pensar y luego hablar, no lo que estaba haciendo en ese momento: Verla y hablar lo primero que se le ocurra. ¿Acaso eso le pasaría en su noche con Finn? Realmente ya no le importaba mucho cerrar los ojos e imaginárselo, ya que aunque los cerrara solo se imagina a Santana. 

El silencio se tornaba cada instante más y más incómodo, obviamente Santana seguía sobre Rachel, ya no había motivo porque al parecer, los consejos se habían entumecido por tanto vino. 

Que mejor manera que romper un silencio incómodo que las risas, y más aún la risa de Rachel, la escandalosa y, en ese momento para Santana, adorable risa de Rachel Berry. La morena no tuvo otra opción que reír al igual que la diva, reían sin sentido pero sin dejar de conectar sus miradas, así que el momento seguía siendo sumamente perfecto e incómodo. 

-V… voy por más vino –Tartamudeó Santana cuando Rachel dejó de reír inesperadamente. 

–No –Dijo la castaña con seriedad mientras sujetaba el brazo izquierdo de la latina quien la miro consternada. 

– ¿Q… Qué? – Antes de que Santana pudiera terminar de hablar, con una fuerza descomunal Rachel las cambió de posición dejando a la latina debajo de ella -¿Qué haces? –Susurró Santana con algo de miedo. 

–No tengo idea… 

En ese momento sucedió lo que se podría llamar el fin del mundo. La boca de Rachel colisionó desesperadamente contra la de Santana. Era cierto, la castaña no tenía idea de lo que hacía, nunca había besado a una chica, y mucho menos se imaginaba besando a Santana, pero ahí se encontraba, probando los labios de la morena, en un principio con una caricia tímida por el miedo de que Santana reaccionara mal, luego, al sentir más confianza en sí misma -y principalmente por las manos de la latina rodeando su cuello con fuerza- se atrevió a profundizar el beso. Y en ese momento, al sentir totalmente a la latina, la pequeña castaña olvidó inclusive hasta su nombre. 

Fueron varios minutos, los cuales Santana sintió como horas, los cuales Rachel sintió como días. Era un hecho, para ambas había sido algo trascendental.

Se miraron un par de segundos, confundidas –agitadas- , pero alguien tenía que acabar con la magia de ese momento, esa fue Santana quien de un fuerte empujón movió a Rachel a un lado de la cama liberándose de ella.

-Vete –Ordenó Santana con una mano en su cintura y la otra frotando su frente parada en la alcoba -¿No escuchaste? Vete. 

Rachel lucía sumamente confundida, y vale decir que despeinada –Santana, hay que hablar… -Pedía la castaña. 

–Luego hablaremos, pero ahora quiero que te vayas –Sentenció la morena sin mirar a la diva que se ponía de pie desorientada. 

La mente de Rachel estaba totalmente nublada, no sabía qué hacer, todo se había salido de control. 

-No le digas nada a Finn –Pidió desde la puerta de la habitación de Santana, esta solo levantó su mano en señal de silencio. 

El silencio reinaba esa habitación, los pensamientos de Santana estaban mezclados. Besar a una chica no era algo nuevo para ella, y hablando con sinceridad, la castaña no besaba tan mal. 
Lo que la tenía en ese estado comatoso era su estómago, su estómago estaba lleno de mariposas después de ese beso. Sí, totalmente ridículo.

“Maldito vino” Susurró la morena para luego lanzar la botella por la ventana y abandonar su recámara, deseando así también, abandonar su mente por una noche. 

Fin del flashback.


CONTINUARÁ...

domingo, 1 de julio de 2012 3 comentarios

Una lejana estrella azul - Capítulo 6

Holas a todos y todas las personas que siguen al pie del cañón como por ahí me dijeron jejejeje. 

Si, sé que he demorado (Mayito tomó la posta en estos meses, gracias Mayito :D ).

Debo disculparme con uds, en serio siento la demora u,u pero tengo un buen motivo. Estuve buscando titularme y me consumió todo mi tiempo. Pero… ¡lo conseguí! Y ahora que ya tengo más tiempito les traigo un capítulo que en realidad no sé como lo vayan a tomar porque esperaba sea más largo pero creo que ya han esperado mucho, asi que mejor les traigo este pedacito...algo peculiar me salió pero bueno... 

Así que mejor les traigo este pequeño bocadillo mientras llega el clímax de la historia…que en realidad llegará cuando nuestra protagonistas sean mayorcitas ^^

Sin más, la continuación.

Enjoy it! :)

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Sobreviviendo - Capítulo 6. Un paso adelante, uno atrás.

Hola a todos! :D , que felicidad de volvernos a leer :D
Gracias por estar al tanto y disculpen la demora (:
Sin más demoras, les dejo el capítulo 6 y ya saben, la parte en cursiva es flashback :D


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CAPÍTULO 6: Un paso adelante, uno atrás. 
Un irritante e inacabable timbre de reloj despertador sonaba con fuerza en el departamento N.165 del edificio Buffay ubicado en la calle Grand Street de Manhattan. Efectivamente, aquel departamento le pertenecía a Santana, quien a pesar del insoportable ruido de su despertador, despertaba con una gran sonrisa en los labios ya que, aquel molesto ruido a las 5:30 de la mañana, indicaba “hora de trabajar”, una hora que desde hacía un par de meses la morena no podía conseguir programar en su despertador. 

En esencia, ir a trabajar ponía de buen humor a Santana; lo que mirándose en retrospectiva era un enorme cambio en ella, tomando en cuenta lo mucho que, incluso, le costaba despertarse cada mañana en los tiempos de escuela. 

Despertar para trabajar, hacía que Santana soportara a ese horrible despertador que compró en una tienda de liquidación.


“Lo primero que haré cuando me paguen, será comprar un nuevo despertador” La morena miró con odio hacia aquel inerte aparato para luego apagarlo con un puño. 

Tal vez, ni siquiera la idea de trabajar podía hacer que alguien soportara por un largo tiempo aquel sonidito punzante. 


***

-Buenos días Licenciada López –Saludó la recepcionista principal de Morrison y Asociados al ver llegar a una imponente Santana. 

“Licenciada López” Escuchar ese apelativo hacía que la morena se irguiera con orgullo. Sentirse respetada siempre fue la mejor medicina para todos sus males.

Excepto para uno. 

-Buenos días abogada López –Este saludo provenía de un ejecutivo que se cruzaba con Santana en el elevador. 

La morena caminaba más altiva que nunca antes. Por fin reconocían su grandeza.

-Buenos días Señorita López –Un grotesco tipo con uniforme de conserje dijo en un susurro al ver llegar a Santana al piso de oficina. 

Santana solamente rodó sus ojos con asco al ver como aquel tipo la desvestía con la mirada. Inmediatamente la morena hizo una nota mental: Buscar una falda más larga. Aunque después de unos pasos volvió a sonreír, ya que notó que aún metida en un serio traje de sastre se seguía viendo increíblemente sexy. 

-Buenos días Jefa –Esa voz le pertenecía a Ralph, el “secretario” de la morena. 

“Ralph St.James” Santana no podía pensar en el nombre de su asistente de la cabeza sin sentir que un ligero escalofrío recorría su médula. Ese apellido, ese apellido significaba tanto en el pasado de la morena, un pasado que estaba tan cerca y a la vez tan lejos de ella. 

-Buenos días Ralph –Respondió la morena sin mirar al tipo en su escritorio. 

-Buenos días Santana- Esa despreocupada voz le podía pertenecer solamente a Brittany, quien aparecía desprevenidamente en la recepción en las afueras de la oficina de Santana.

El nombre de la latina tenía un gran significado histórico, lo que le hacía sentirse la mayor parte del tiempo especial, pero escuchar su nombre en su lugar de trabajo, le hacía sentir que no era respetada como debía de ser. Y más aún cuando eso venía de aquella rubia quien, a pesar de ser el primer caso de la morena, seguía sin agradarle del todo. 

-Si no es mucha molestia, prefiero Licenciada López- Aclaró Santana a una sonriente Brittany quien levantó la mano para saludar también a Ralph -¿Qué se te ofrece tan temprano? –Preguntó la latina mirando su reloj de pulsera. 

–Hoy tengo clases en la tarde, así que preferí venir en la mañana ¿te molesta? –Preguntó Brittany mirando expectante a Santana. 

–Creo que no –Respondió la abogada fríamente –Vamos a mi oficina para hablar –Ofreció mientras abría la puerta de madera pulida. 

-¿Les puedo ayudar en algo? –Preguntó cortésmente Ralph a las dos mujeres que entraban a la oficina. 

–Te ayudaría mucho quitarte esos anteojos, son muy feos –Dijo Brittany inocentemente ¿o tal vez no? 

–En nada por ahora, Ralph –Contestó Santana mientras reía por el comentario de la rubia.

El comentario había sido bien intencionado, pero al parecer la morena lo tomó como una burla hacía su secretario, lo que se le hacía sumamente gracioso ya que, desde el primer día, Santana tuvo tantos apodos en mente pero sabía que el hacerlos podía causar que la demandaran por abuso de autoridad o en el peor de los casos, el karma, que era la manera más efectiva de venganza que le había tocado vivir. 

Brittany sonreía al ver reír a Santana mientas cerraba la puerta de su oficina. Había algo que incitaba en la rubia la necesidad de agradarle a la morena, pero verla reír, indirectamente, a causa de ella, la complacía enormemente. 

-Bueno, estuve leyendo tu expediente anoche y ¿por qué te casaste tan joven? –Preguntó Santana con cierta preocupación –Yo hubiera hecho algo diferente a los 18 años. 

–Estaba enamorada, ¿no es por eso por lo que las personas se casan? –Respondió la ojiazul mientras la abogada fruncía su ceño. 

–Entonces ¿por qué te divorcias ahora? –Preguntó tajantemente. 

–Porque ya no estoy enamorada ¿no es por eso por lo que las personas se divorcian? –Respondió nuevamente la rubia con una media sonrisa. 

–Que simple es todo para ti ¿no? –Dijo la latina mientras soltaba una risa divertida al ver la sencillez de las respuestas de la mujer frente a ella. 

–Para qué complicarnos la vida –Soltó Brittany encogiéndose de hombros mientras, nuevamente, se sentía plena al ver la risa de la morena.

***

La rubia tenía dos talentos: Bailar y dar mucha más información de la necesaria. Eso lo entendió Santana después de varias horas de charlar.

-Así que ella tenía muchos problemas estomacales que no te dejaban dormir tranquila –Santana no paraba de reír ante las historias maritales de Brittany. 

–Eso no es nada, hubo una vez en la que estábamos en la cena de Acción de Gracias y … -La rubia llevó su vista hacía el reloj de pared de la habitación –¡Diablos! –Maldijo Brittany cortando abruptamente las risas de Santana. 

-¿Pasó algo? –Preguntó consternada la latina. 

–Me tengo que ir, tengo clases – La rubia se paró con rapidez de la silla de cuero y se dirigió a la puerta seguida por Santana – Maggie Thompson me matará si vuelvo a llegar tarde –Decía Brittany hablando para sí misma. 

-¿Maggie Thompson? –Preguntó – Un momento, ¿Estudias en Juilliard? –Preguntó consternada tomando del brazo a la rubia en la puerta de su oficina. 

–Sí, ¿Cómo supiste eso? –Cuestionó Britt con rapidez mientras abría la puerta -¿Esa maldita también es abogada? 

-No, solamente lo supe –Respondió nerviosamente Santana haciendo que Brittany enarcara una ceja - Es mejor que te apures, se te hace tarde- Recordó para evitar más cuestionamientos. 

–Hasta luego Licenciada –Se despidió Brittany con una sonrisa. 

Esta vez decirle “Licenciada” no fue incómodo, inclusive lo sintió como una ironía, ya que durante todas esas horas de charla sobre su vida marital, en la cual Brittany vio plenamente la sonrisa de Santana, no hubo ni un solo momento en el que la rubia la llamara “Licenciada” y aún así, la latina no hizo ni un gesto de molestia. 

***

-Así que su clienta es de Juilliard, una aspirante más a Broadway –La voz de Ralph sonaba con pesimismo mientras su jefa seguía en el marco de su puerta. 

– ¿Por qué dices eso? – Preguntaba la latina quien, aunque ya llevaba 1 semana en el bufete, era la 1ra vez que hablaba sobre algo ajeno al trabajo con Ralph. 

–No me gusta mucho ese mundillo de perdición –Soltó el castaño con desdén lo que sorprendió enormemente a Santana, ya que hasta donde ella suponía, él era un St.James, ¿cierto? 

-¿Te puedo preguntar algo? –Ralph asintió mientras la morena se acercaba más a su escritorio - ¿tú eres… algo de Jesse St.James? –La voz de Santana era un temeroso susurro. 

–Lamentablemente sí, soy su hermano –Contestó Ralph frunciendo sus labios –medio hermano –aclaró –Pero somos muy distantes, nunca he tenido una buena relación con él o con su esposa- Confesó el muchacho mientras desviaba su mirada. 

–Pero… ¿Por qué no te llevas bien con él?, muchos matarían por ser familiares de Jesse St.James –Preguntó Santana tratando de sacar información y asegurarse de que Ralph no era un peligro para ella. 

–Somos muy incompatibles, él está metido en todo eso de la fama y los tabloides junto a su esposa, quien tampoco se me hace la mejor persona, en cambio yo preferí estudiar algo de verdad –Contaba Ralph mientras Santana asentía con curiosidad –Pero si usted es fan de alguno de ellos, yo podría hablar con Jesse o con Rachel y así usted puede conocerlos o algo por el estilo –Ofreció el castaño haciendo que la morena reaccionara instantáneamente. 

–No para nada Ralph, es más, a mí tampoco me gusta nada de eso del mundo de la fama, es una total banalidad –Dijo Santana mientras acomodaba los pliegues de su falda –Bueno, tengo que seguir trabajando, me gustó conocer algo más sobre ti –Agregó la mujer mientras regresaba a su oficina.

Ralph no era un gran peligro por el momento, pero sí que seguía siendo un riesgo a largo plazo. 

***

-No puedo creer que nuevamente Maddison esté detenida, es simplemente increíble –Un alterado Jesse caminaba de un lado al otro en la sala de estar mientras su esposa lo miraba atentamente desde el sofá. 

–Ya conoces a tu hermana, siempre hace lo mismo –Dijo Rachel mientras su esposo seguía sin calmarse. 

–Que esta vez ni se le ocurra pedirme que busque abogados para sacarla, no lo haré –Jesse llevó ambas manos a la cabeza mientras trataba de calmarse a sí mismo –Es una irresponsable. 

– ¿Recién lo notas? –Preguntó Rachel con ironía –Ha estado 8 veces detenida, cada vez por un delito peor, no sé porque sigues corriendo cada vez que te llama –La castaña sacudió su cabeza con enfado. 

–Soy su hermano mayor, pero que esta vez ya se excedió en definitiva –Afirmó Jesse. 

–Es lo mejor amor, Maddison debe aprender que no puede hacer lo que quiera y siempre salir bien librada –Concluyó Rachel mientras acunaba el rostro de su nervioso esposo entre sus manos. –Voy a la recamara, hablaré con tu manager para que evite que esto llegue a la prensa –Finalizó la diva mientras su esposo asentía lentamente. 

A pesar de que Rachel tenía toda la razón, Jesse tenía esa necesidad de cuidar a la menor de sus hermanos, tal vez porque su hermana no pasó mucho tiempo con su papá antes de él falleciera e inconscientemente Jesse ocupó ese lugar. Él era un tipo correcto e intachable, pero cuando se trataba de su familia, era capaz de muchas cosas. 

-Vamos contesta –Jesse tenía entre sus manos su teléfono celular. 

-¿Aló? –Respondieron desde la otra línea. 

-¿Ralph? ¿Eres tú? –Preguntó Jesse para corroborar. 

-¿Qué es lo que quieres? estoy trabajando –Respondió su medio hermano fríamente. 

–Es Maddison… hay un problema con ella, debes ayudarla –Dijo el mayor de los St.James captando toda la atención telefónica de su medio hermano. 

***

Había sido un día agotador y fructífero para Santana; cada vez afianzaba más confianza en el bufete, cada día recibía más felicitaciones de parte de otros abogados. Parecía ser que su vida estaba tomando un rumbo nuevo, uno en el que la mala suerte no reinaba. Liberarse de aquella estresante vestimenta formal era la parte favorita del día de la morena. El saco gris y la blusa blanca se habían desprendido ya del cuerpo tonificado la latina cuando el timbre de su departamento suena 3 veces seguidas. 

-Buenas noches… ¿Santana o Licenciada López? ¿Cómo debo llamarte ahora? –Una divertida rubia se encontraba en la puerta de la morena, quien la miraba extrañada. 

–Santana estaría bien, ya no estoy en horarios de trabajo, ¿Pasa algo con tu caso? –Preguntó curiosa la abogada. 

–No, no vengo por mi divorcio, tú misma dijiste que no estás en horarios de trabajo –Dijo Brittany soltando un pequeña risa –Vengo por el otro asunto –Santana lucía confundida –Tu teléfono –Aclaró la rubia mientras Santana sonreía un poco. 

–Ya no es necesario, el bufete me dio mi propio Blackberry –Confesó la latina. 

–¿Enserio? –Santana asintió ante la pregunta –Te había comprado un nuevo celular –Dijo Brittany mientras sacaba una caja de regalo de su cartera, la morena solo sonrió ante el gesto -¿Me dejas pasar porfavor? estoy cansada de estar parada –Pidió la rubia, Santana, dudosa, se hizo a un lado. 

Brittany miraba con curiosidad cada rincón de la pequeña sala de estar de la morena, a pesar de ser un lugar pequeño, era elegante y sobrio, como la dueña. 

-Es un lindo lugar –Dijo Brittany mientras tomaba asiento en el sofá. 

–Sí bueno , volviendo al tema, devuelve el teléfono y guarda tu dinero, tú pagas mis honorarios, creo que ya estamos a mano –Aseveró Santana. 

–Y por qué mejor –Brittany se movió unos centímetros más cerca de la morena –Devuelvo el teléfono y con el dinero, te invito a salir –Santana abrió con fuerza sus ojos al escuchar la proposición mientras la rubia se veía impaciente y cabe resaltar que mucho más cerca de su rostro. 

-¿Me estás invitando a salir? –Preguntó la latina con una burla mirando fijamente a esos ojos azules que asentían con rapidez -¿Estás loca o algo? –Preguntó nuevamente mientras la bailarina solamente veía aquellos ojos café –No voy a salir contigo Brittany –Confesó la morena con seriedad y alejándose abruptamente de la rubia, quien parecía salir de un letargo. 

-¿Por qué no? –Preguntó con confusión la ojiazul mujer. 

–Porque no quiero y punto, era mi clienta, esto no sería profesional, ni siquiera está bien que estés en mi casa así que por favor retírate –Mandó la morena.

Brittany no entendía en que momento, el cuerpo de Santana había sido poseído nuevamente por aquella fría y déspota mujer de los primeros días. 

-Lo siento –Musitó la rubia antes de irse. 

–Acepto tus disculpas –Respondió Santana.

La morena examinó por última vez a su clienta quien tenía un semblante de decepción. Solo tomó un respiro y abrió la puerta.

-Licenciada López, disculpe la molestia pero necesito su ayuda urgentemente –Ralph hablaba entrecortadamente mientras Santana trataba de evitar que Brittany fuera vista. 

-¿Qué es lo que pasa? –Preguntó preocupada cerrando la puerta y dejando escondida a aquella rubia dentro de su departamento. 

Flashback 3er año de preparatoria:
-He sido golpeada por tu culpa, tengo un ojo morado por tú culpa –Una furiosa Rachel Berry llevaba quejándose varias horas. 

–Lo siento Berry, no sabía que todas las chicas de Westville se irían contra ti –Se disculpaba Santana mientras colocaba una bolsa de hielo sobre el rostro de Rachel –Pero, mírale el lado positivo a todo –Rachel miró confundida y molesta a la morena. 

-¿Qué tiene de positivo todo esto? –Preguntó entre quejidos. 

–Tú siempre has querido popularidad, pues ahora lo tienes e incluso la tienes en otras escuelas –Cuando la latina hablaba así, todo sonaba mejor. 

–Claro… -Rachel se levantó un poco de la camilla para mirar fijamente a la morena -me conocen como ¡La novia de Santana López! –Gritó la castaña con frustración. 

–Entonces es mejor aún –Contestó cínicamente la latina. 

–Yo me rindo, me voy de acá –Con esfuerzo la diva se levantó –Ni siquiera mil consejos valen la pena para soportar todo esto, he pasado un mes librándote de todas esas chicas, y en lugar de pegarte a ti, trataron de matarme a mí –Rachel seguía con la bolsa de hielos en su ojo derecho mientras buscaba su mochila –Finn tendrá que aceptarme tal y cual soy, ya no quiero consejos. 

–Okay, Okay, tranquila enana, perdón Rachel –Santana cogió de los hombros a su compañera –sé que me he aprovechado un poco en estas semanas pero has sido la mejor novia de todas –Rachel rió un poco ante eso, pero aún no era suficiente para evitar irse –Okay, te daré tus tips para que todo sea muy especial, ¿Feliz? –la diva asintió pero aún no confiaba del todo. 

–Siempre dices lo mismo –contestó con perspicacia la pequeña judía. 

–Ven a mi casa esta noche, hoy seré Finn, tendremos una cita ridículamente romántica y luego te ayudaré con el asunto, ¿Feliz? –volvió a preguntar Santana. 

–Es lo mínimo que tu novia se merece –Rió Rachel mientras Santana desviaba la mirada. 


CONTINUARÁ...


 
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