domingo, 1 de julio de 2012

Una lejana estrella azul - Capítulo 6

Holas a todos y todas las personas que siguen al pie del cañón como por ahí me dijeron jejejeje. 

Si, sé que he demorado (Mayito tomó la posta en estos meses, gracias Mayito :D ).

Debo disculparme con uds, en serio siento la demora u,u pero tengo un buen motivo. Estuve buscando titularme y me consumió todo mi tiempo. Pero… ¡lo conseguí! Y ahora que ya tengo más tiempito les traigo un capítulo que en realidad no sé como lo vayan a tomar porque esperaba sea más largo pero creo que ya han esperado mucho, asi que mejor les traigo este pedacito...algo peculiar me salió pero bueno... 

Así que mejor les traigo este pequeño bocadillo mientras llega el clímax de la historia…que en realidad llegará cuando nuestra protagonistas sean mayorcitas ^^

Sin más, la continuación.

Enjoy it! :)




No supo como comenzó o qué fue lo que lo impulsó, pero Alessandra se quedó completamente callada, y asustada, al ver como su mejor amiga empezó a rodar por los suelos riéndose con toda la fuerza que podía.
Al pasar los segundos se empezó a preocupar por el color sumamente rojo del rostro de Calynda que seguía riendo a más no poder.
-          ¿Debo llamar a la ambulancia? Me preocupa que no respires desde hace como tres minutos y estás adquiriendo un poco agradable color violáceo…
Nada.
-          ¿Puedo saber que encuentras tan gracioso? —cruzando los brazos en clara actitud de molestia.
Calynda tomó aire profundamente y se puso de pie. Aún trataba de contener las risas pero se le hacía algo complicado. Dos minutos después por fin pudo hablar.
-          No es posible que no te hayas dado cuenta de lo que me has contado —sonriendo.
-          Quizás si me ayudas pueda darme cuenta —mirando a su amiga totalmente confundida.
-          ¡Le montaste unos CUERNOTES al infeliz de tu ex! ¡¿Cómo es posible que no te hayas percatado de ese PEQUEÑO detalle?! —volviendo a reírse pero esta vez más discretamente.
Los brazos de Alessandra cayeron hacia ambos lados de su cuerpo y se quedó mirando un punto en la pared de su habitación.
-          ¿Alessandra?
Intentaba llamarla Calynda pasando sus manos por delante de los ojos de su morena amiga, sin conseguir llamar su atención.
-          No es gracioso. ¿Alessa?
-          Si… susurró por fin la ojiazul.
-          Pensé que te había dado un infarto, no reaccionabas.
-          Así me sentí yo viéndote rodar por el suelo mientras reías como desquiciada —y sonrió—. No me había dado cuenta.
Calynda se quedó un poco desorientada y Alessandra se dio perfecta cuenta, se echó a reír y le aclaró el panorama a su amiga.
-          Los cuernos —y vio la expresión de comprensión en Calynda—. En realidad no es que me haga especialmente feliz darme cuenta de haberlo hecho. No me había puesto a pensar en eso hasta ahora que lo mencionas…pero…me hace sentir un poco mejor que no se haya ido limpio —y sonrió.
-          ¡Exacto! Ahora solo debemos pensar como soltarlo delicadamente por toda la escuela y ya verás cómo se pone.
-          Caly… —tragó fuerte y continuo— no quiero más problemas. Déjalo así, por favor. Solo quiero olvidar todo y seguir. Falta poco para terminar el año y…
-          ¡No se puede quedar así, Alessandra! ¡Ese infeliz te hizo algo horrible y tú…! —algo alterada.
-          Yo saldré con una imagen no tan favorecedora de la escuela si es que ese rumor se esparce. Es más, el lo tomaría como excusa para hacerse la victima pues fue antes de…eso…y…
-          No lo había pensado así —reflexionando un poco más calmada.
-          No creas que tampoco lo he pensando antes  —cayendo en su cama, con signos de agotamiento—. Pero cuando pasa el tiempo lo ves de otra forma. Ya no es solo la venganza…es tratar de estar mejor. Tranquilidad…eso es lo que quiero ahora.
-          Alessa —sentándose a su lado y acariciándole el cabello.
-          Gracias por todo. No sé qué haría sin ti —sonriéndole pero de nuevo se puso seria. Calynda lo notó inmediatamente.
-          ¿Hay algo más que quieras decirme? —dijo suavemente.
-          Hay algo que ha estado carcomiéndome desde ese día.
-          ¿Y eso es…? —animándola a seguir hablando.
-          No estoy…no estoy segura…que fuera…
Calynda lucia sumamente confundida mientras esperaba que Alessandra terminara con su frase. Estaba empezando a perder un poco la paciencia pero su amiga lo soltó.
-          No estoy segura que fuera un hombre —y se cubrió el rostro con ambas manos.
Calynda se quedó estática y confundida. ¿Habría entendido bien? ¿Alessandra le acababa de decir que creía haberse besado con una mujer? Y además…abrió los ojos enormemente ¿le había dicho que había sido increíble?
-          ¿Qué? —susurró casi sin aliento.
-          Creo que era una chica…yo sentí sus…ya sabes… —haciendo un gesto dibujando sus pechos.
Para Calynda el gesto fue demasiado gráfico y cayó derrumbada en la cama, al lado de su amiga. Demasiada información. Alessandra le había sido infiel a su ex – novio y había sido con una mujer.
-          Tu vida es una novela. Una novela de esas que deberían prohibir por la salud mental del país.
-          Y que lo digas —casi riéndose.
-          Una mujer…
-          Si…
-          Y dijiste que había sido increíble…
-          Lo fue —recalcó poniéndose sumamente roja.
-          Ya decía yo que tanta fanaticada…entre una de ellas…tenía que haber una que consiguiera algo así…
-          ¡Gracias por hacerme sentir tan segura, eh! Ahora no podré mirarle la cara a ninguna de las junior del equipo —sarcásticamente.
-          Eres una rompecorazones —molestándola.
-          No es mi intención —a la defensiva.
-          Pero lo eres —riendo.
-          Basta —también riendo.
-          ¿Y estaba buena? —burlándose y mirando a los ojos de su amiga.
-          ¡Si serás! —dándole un suave golpe en el brazo, pero después riéndose respondió—. Bastante bien —volviendo a hacer el mismo gesto de hace unos momentos en sus pechos.
-          ¡Descarada! —sentándose y lanzándole una almohada, mientras se burlaba.
-          Ya —también riéndose y sentándose frente a su amiga.
-          ¿Crees que te van las chicas? —poniéndose algo seria.
-          ¿Vas a salir corriendo si te recalco que no me disgustó para nada ese beso? —dudando.
-          Si no he salido corriendo cuando me has mostrado tu parte pervertida, no creo que lo haga ahora —ofendiéndose.
-          Lo siento —sonriendo suavemente—. Solo quería asegurarme. Eres muy importante para mí.
-          Habla, que me estás haciendo perder la paciencia —fingiendo molestia.
-          Sí, me gustó mucho. Aunque al principio, no te lo negaré, me asusté muchísimo. Pero…ella…sí que sabia besar. Nunca había visto fuegos artificiales y todo eso de lo que hablas cuando me cuentas de Rafael y tu —sonriendo.
-          Eso es porque lo amo —sonrojándose un poco.
-          Bueno yo no sé quien era esa niña pero…creo que si despertó en mi algo que creí que no sentiría jamás. Si bien con Antón me sentía bien, nunca fue tanto así. Ni siquiera aquella vez —soltando un suspiro de frustración.
-          Mi niña —abrazándola.
-          ¿Quién podría haber sido? —pensando.
-          Ojalá pudiera ayudarte a saberlo… ¡las cámaras! —gritó emocionada y sobresaltando a su amiga.
-          ¿Cómo? —confundida.
-          ¡Me dijiste que la casa de tu abue tiene cámaras por todos lados!
-          ¡Es cierto! ¡Acompáñame! —brincando fuera de la cama y poniéndose a velocidad los zapatos.
-          No tienes que pedirlo —sonriendo mientras se ponía los zapatos y seguía a su amiga.
Ambas salieron corriendo para subirse al auto de Alessa con rumbo a la casa de la abuela de esta última.





-          La besaste…
Mariana asintió abrazando fuertemente un cojín que tenía entre sus brazos.
-          Mariana…
-          ¿Sí? —poniéndose totalmente roja.
-          Condenaste tu alma —sumamente seria.
-          ¿Eh? —algo sorprendida de la afirmación de su amiga.
-          Estoy sumamente decepcionada —saliendo del sofá y empezando a ponerse los zapatos ante la atenta y sorprendida mirada de su rubia amiga.
Fue un segundo, solo uno solo que le costó a Gemma irse sobre Mariana  y atacarla con cosquillas por donde cayera.
-          ¡Eres una sabandija! ¡Qué bien guardadito te lo tenias, eh! —riendo y molestando a Mariana, quien no sabía ni cómo detener el ataque de su amiga.
-          Basta…basta… —entre risas— por favor, no aguanto —sin lograr nada.
Solo un minuto después el ataque se detuvo.
-          ¡Eres una sinvergüenza, Mariana! ¡Casi te lo montas con tu primita y a lo incógnito! ¡Alessandrita no supo ni que fue lo que la atropello! —riendo estrepitosamente y aún arrinconando a su amiga entre ella y el sofá.
Alessandra no pudo responder inmediatamente porque trataba de recuperar la respiración y cuando lo logró, se zafó del abrazo que estaba prisionera y se sentó en su sofá.
-          No tenías porque hacer que casi todo el barrio se enterara —susurró.
-          ¿Por qué no me lo contaste antes? —cambiándole de tema.
-          Bien, bien, cámbiame de tema. Pero no lo vuelvas a hacer —dijo señalándola y luego pasó a acariciarse la nuca, tratando de buscar una respuesta coherente a la pregunta formulada por su amiga—. Realmente no hemos podido conversar del tema…porque…no lo sé. Siempre se me pasaba decírtelo.
-          No es algo poco trascendente como para que se te pase —reclamándole.
-          Lo sé, lo sé. Pero por algún motivo siempre se me olvidaba. Hemos tenido unas semanas bien intensas, no me lo podrás negar —mirándola profundamente.
-          Es cierto —reflexionó la castaña—. Igual no es excusa.
-          Ok —riendo.
-          ¿Cómo te sentiste? —preguntó suavemente.
-          Te lo había dicho: increíble. Fue maravilloso —mirando un punto inexistente en el piso de su taller.
-          Bueno, entonces confirmamos lo que ya sabíamos: te van las chicas —como diciendo algo que es obvio.
-          Desde que sé que me gusta Alessandra, no lo he dudado más. Y creo que por eso me has estado buscando citas con modelitos desde que lo sabes —mirándola acusadoramente.
-          Esas niñas sí que estaban bien —luego se dio cuenta de lo que había dicho y se aclaró la garganta ante la mirada sorprendida y divertida de su amiga—. Oye hasta las heteros podemos emitir juicios sobre otras chicas. ¡Ya! Deja de mirarme así —dándole un tierno golpe a su amiga.
-          Ok, te creeré —sonriendo.
-          Ya, ya —restándole importancia—. Lo importante de todo esto es que bueno…ya lo confirmaste y por la cara que pusiste estoy segura que hasta casi tienes un org…
-          ¡Calla! —lanzándole un cojín para evitar que su amiga siga diciendo tonterías.
-          ¡Qué agresiva! —riéndose.
-          Estas hablando tonterías —también riendo.
-          Marianita ha sido tu primer beso, —pensó un poco— al menos eso es lo que sé hasta ahora. A no ser que se te haya olvidado contarme algo —mirándola suspicazmente.
-          No, no, estás en lo cierto. Continua —riendo.
-          Tu primer beso, con la persona que te gusta y de pasada has comprobado que te van las chicas. Ha sido todo de un golpe. ¿No sentiste un mazazo en la cabeza? —riéndose.
-          No te burles —riendo—. En realidad en lo único que puedo pensar es que…bueno…
-          ¿Uh? —extrañada por la repentina vergüenza que manifestaba su amiga.
-          Es que Alessa…ella…
-          ¡Cierto! ¿Cómo reaccionó? —preguntó con curiosidad pero al ver como Mariana se ponía roja como una cereza, se empezó a reír—. Ok, creo que tu primita se prendió un poco, ¿verdad?
Mariana asintió y se puso más roja de lo que ya estaba.
-          ¿Quién diría que detrás de esa carita de inocencia total se escondería toda una fiera, Marianita? —riéndose y provocando más sonrojo, si fuera posible, en su amiga.
-          Ya basta —susurró.
-          Entonces podemos deducir que… ¡Espera! —se detuvo como recordando algo—. ¿Tu prima se dio cuenta que eras tú?
Mariana miró fijamente a su amiga y burlándose un poco le respondió.
-          ¿De veras crees que Alessandra me dirigiría la palabra si supiera que era yo?
-          Tienes razón.
-          Pero si sabe que era una mujer —soltó lo más rápido que pudo.
-          ¿Qué? —sin aliento.
-          Cuando…cuando estábamos en eso…ella…ella bajo las manos y…bueno las pasó…por… —y miró hacia abajo, señalándose los pechos con la mirada, ante lo cual Gemma se tumbó a reír sobre el sofá.
-          ¡Tu prima te metió mano! ¡Oh, Dios! ¡¿No me digas que también ya no eres virgen?! Debo ir por una prueba de embarazo —saltando fuera del sofá y dirigiéndose a la puerta de la habitación.
Mariana saltó detrás de su amiga para detenerla, mientras reía por la reacción de Gemma.
-          Basta, basta. ¿Estás loca? —riendo mientras llevaba a su amiga de nuevo hasta sentarse en el sofá.
-          ¿Y tú por qué no me dijiste nada de eso? ¿Sabes que es una posibilidad, verdad? —mirándola fijamente.
-          No pasó nada de eso —riendo—. No te alarmes.
-          Mariana…dime la verdad por favor…si debemos ir a la farmacia, lo haremos… —mirándola seriamente.
-          Ya, basta. No pasó nada de eso —riendo.
-          Explícate —cruzando los brazos en señal de disgusto.
-          Una vez que pasó eso —y se miró los pechos nuevamente— ella se detuvo y me separó de su lado. Estaba algo exaltada y no es para menos —defendiendo inconscientemente a su prima—. Entonces se enfadó y cuando intentó prender las luces, la detuve y salí huyendo. Eso fue todo.
-          ¡Eres una Casanova! —riéndose de la situación.
-          No digas eso —sonrojándose pero con una tímida sonrisa.
-          Ósea…que tu primita…se podría decir que si le van las chicas… —pensando.
-          Ella no sabía que era una chica hasta que pasó…lo que pasó…no puedo asegurar eso que dijiste. Aunque sería lo…más…que realmente fuera así —suspirando.
-          De eso solo te podrás enterar si sigue comportándose como la persona civilizada que se portó cuando salieron de la oficina de la entrenadora —lanzándole una indirecta.
-          Ya, ya, ya entendí que estás llamando incivilizada a mi niña preciosa, bella, tan tierna ella —para provocar a su amiga y riéndose de la cara de indignación de Gemma.
-          No sé de quién estás hablando porque la Alessandra que yo conozco es de todo menos eso… —enfadada.
-          No seas así, no la conociste cuando éramos niñas…era muy diferente —suspirando con nostalgia.
-          No, no la conocí en esa época. Recuerda que llegue un año después que ustedes ya no fueran cercanas —mirando profundamente a su amiga.
-          No siempre fue así…es extraño…nunca llegaré a saber que pude haber hecho para que…
-          ¡STOP! —poniéndole un dedo en la frente a la rubia.
-          ¿Qué? —confundida.
-          ¿Por qué crees que hiciste algo? —molesta y bajando el brazo.
-          Eso es lo que no sé y por como siempre  me esquiva esa pregunta creo jamás lo sabré —suspirando con frustración.
-          Marianita déjalo ir. Debes vivir, apenas estamos empezando a vivir. No puedes estancarte con una persona que sabes que es poco probable que te corresponda.
-          Tienes razón pero…
-          Sal con otras personas. Que no sean Fabricio. Ya sabemos que el pobre no tiene oportunidad —suspirando de pena por el chico.
-          Está bien, te dejaré armarme una cita y si no me gusta huiré despavorida y te culparé por el resto de tu existencia —cruzando los brazos y retando a su amiga.
-          Llamaré a la super modelito que te conseguí —sacando a la velocidad de la luz su celular del bolsillo.
Y Marianita sintió que había abierto la caja de Pandora.

Continuará...

3 comentarios:

Narlyn Sanchez dijo...

WOW FUE ETERNA LA ESPERA jejejee pero esta muy bueno el capitulo ^^ si valio la pena esperar, espero q el siguiente capitulo no demores tanto *-* ... Sera q Alessandra se dara cuenta x las camaras? hay ya quiero saber jejeje, UYY sera q Mariana si podra seguir con otras chiks?.. Q bacano tener esas amigas eso si es tener una gran amiga

Melisa dijo...

Últimamente, con todos los fanfic que leo, me he dado cuenta que soy un tanto obsesiva, en este caso esto quiere decir que entre más leo, más quiero leer, conocer los detalles y devorarme la historia, pero por Dios, le has dado fuerte a mi obsesión cuando mencionaste que el climax llegará cuando estén más mayorcitas. Esto quiere decir, para mi entendimiento, que esto va para largo, lo cual es rico, porque tendremos historia que nos entretenga bastante tiempo, pero de nuevo, ahi aparece mi obsesión, si ves, esto es toda una contradicción; en fin, tan linda Mariana, esperemos a conocer a la modelo y ver qué le depara el futuro a Ale... Te felicito enormemente por tus grados, se lo dificil que es culminar, los últimos pasos siempre son los más difíciles... 27? qué bn, por fin alguien de mi edad por estos lares, porque seriamente me estaba empezando a sentir un poco vieja... Finalmente, poquito porque es bendito, así que estaré esperando para que nos bendizcas nuevamente, un abrazo Srta Corazón.

natzi dijo...

creo k la espara a valido la pena pork ya merito alessa se dara cuenta kien la beso y ya me imagino la cara pork a eso le a estado uyendo por mucho y a ver marianita con la super modelo k pasara habra escenas de celos sera interesante. Me sorprendiste esto se pone cada vez mejor

Publicar un comentario

 
;