lunes, 30 de julio de 2012

Sobreviviendo - Capítulo 7 ¿Por qué vino?

Hola a todos nuevamente, ¿cómo han estado? espero que muy bien :D , lamento la tardanza pero ha sido un mes muy ajustado y bueno ... lo importante es que acá les dejo el capítulo 7 de Sobreviviendo, muchas gracias por leer :D 
Este capítulo es un flashback, para que entiendan más la historia (:
Cualquier duda, sugerencia, háganla sin dudar c:

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CAPÍTULO 7 ¿Por qué vino? 

Flashback 3er año de preparatoria.
-Adiós papi –La voz de Santana sonaba dulce y angelical, es decir, falsa -Adiós como-sea-que-te-llames- La voz de la morena regresó a su estado natural de veneno al ver a la nueva novia de su papá. 

–Soy Brooke –Aclaró la acompañante pelirroja del reconocido médico del Ohio Grace Hospital, Santiago López, forzando una sonrisa, Santana solo rodó los ojos. 

–Realmente no estoy interesada en saberlo, sé que no durarás mucho –Refutó la morena forzando también una sonrisa. 

–No le hagas caso, amor –Dijo calmando Santiago López a su nueva y muy indignada novia –Bueno princesa, volveré tarde así que no te desveles mucho –La morena solamente asintió con una sonrisa. 

–Papi, ¿No te molesta que una amiga se quede conmigo esta noche, cierto? –Preguntó Santana arqueando sus cejas de una manera adorable – ¡Oh! Precisamente ahí viene –Señaló la morena al ver a una pequeña castaña cruzando por la puerta de su bien cuidado jardín. 

–Buenas noches doctor López, buenas noches señora, buenas noches Santana –Una educada Rachel Berry estaba bajo la puerta de la casa de los López. 

-¿Rachel Berry? Hace años que no te veía –Santiago estrujó a la castaña contra su pecho en un fuerte abrazo –La última vez que te atendí tenías una fuerte alergia que no te dejaba ni hablar, tenías como 10 años –Rachel se sonrojó un poco mientras Santana soltaba una carcajada. 

–Bueno papá, es muy gracioso oír sobre el comportamiento anormal del cuerpo de Rachel, pero tenemos mucho que estudiar y tú y como-sea-que-se-llame tienen un concierto al que asistir- Dijo Santana con presura mientras jalaba la mano de la castaña dentro de la casa. 

–Bueno preciosa, me voy –Santiago López depositó un tierno beso en la frente de su hija –Pórtense bien, y ya saben… nada de chicos en la casa –Advirtió el médico. 

–Los chicos es de lo último que debe preocuparse ¿no es así, San? –Dijo Rachel mandándole una indirecta a Santana quien solamente le lanzó una mirada fulminante. Había pasado casi un mes en el cual la castaña llevaba notando la fuerte inclinación de Santana hacia las chicas, así que en efecto, el doctor López no debía preocuparse por los chicos. 

–Que bien que no piensen en chicos por ahora, pronto van a tener que buscar una universidad y un novio solo las distraería , pero bueno, ahora sí se me hace tarde, cuídense mucho –Se despidió el progenitor de la morena mientras caminaba hacia su automóvil junto a su novia.

Santana cerró la puerta de su hogar y soltó un gran respiro de alivio mientras recostaba su cabeza contra la puerta. Desde el divorcio de sus padres, Santana había sido la única mujer en la cual su papá confiaba ciegamente, es decir que, a la última persona que ella quisiera lastimar o decepcionar era a su papá, es por eso que ante él, ella tenía que lucir intachablemente perfecta. Claro, ella ya se sentía perfecta a su manera, pero sabía también que a su manera, su papá no se sentiría tan orgulloso de ella. 

Rachel solamente había visitado la casa de los López 1 vez en su vida hacía muchos años, y fue un caso de emergencia ya que la castaña tuvo una fuerte neumonía y el único médico cercano a su casa era Santiago López. Así que se podía afirmar que la castaña visitaba realmente por primera vez la imponente casa de la porrista. 

Ambas guardaban un mortífero silencio, Santana porque no sabía exactamente que hacer ahora que Rachel estaba en su casa, ella le había prometido una cita de prueba y efectivamente, la morena tenía preparada en su habitación una muy ¿romántica? escena pero no sabía de qué manera empezar con todo. 
Por su lado Rachel estaba anonadada por la belleza y majestuosidad de la casa de la morena, no estaba repleta de lujos, pero sí tenía un toque fascinante que podía cautivar a todo visitante. Realmente la Ex – señora López tenía un exquisito gusto que plasmó en su hogar antes de separarse de su esposo y partir hacia Londres. 

-Bueno… ya estoy aquí –Dijo Rachel mientras despertaba a Santana de su letargo. 

–Sí, lo sé, no eres tan enana como para no verte –Rachel frunció sus labios –Lo siento, esa fue por el comentario de los chicos que hiciste, noté tu indirecta Berry y no lo vuelvas a hacer si es que quieres seguir respirando, ¿entendido? –La asustada diva asintió rápidamente –Mejor vamos a mi habitación, te prometí que hoy sería Finnocente y que te daría la mejor cita de tu vida. 

-¿En tu habitación? –Rachel soltó una pequeña risita ante eso, ya que no se imaginaba a Finn llevándola a su habitación a tener una cita. 

–Créeme, muchos morirían por tener una cita conmigo en mi habitación, así que no te quejes –Dijo la morena con una sonrisa sugestiva. 

–Sigo sin entender como una habitación puede ser un buen lugar para un cita con una persona –Afirmaba la diva mientras subía las escaleras junto a Santana. 

–Solamente sígueme… y cierra los ojos – Pidió Santana para darle más emoción al asunto. 

***

-Puedes abrirlos –Ordenó Santana al abrir la puerta blanca de su alcoba. 

La castaña abrió su boca pero no salían palabras de ella. Todo era tan “anti-Santana”, un cuarto repleto de velas aromáticas que servían de iluminación, en el centro, una pequeña pero elegante mesa de mantel blanco con una apetitosa cena, y lo que más asombró a la castaña fue la cama, llena de pétalos de rosas en forma de una gran corazón. ¿Acaso Santana pretendía darle los tips de una forma “practica”

-Wow… ¿tú… tú hiciste esto? –Preguntó Rachel adentrándose lentamente a la habitación. 

–Sí… algo así, no hace falta preguntar si te gusta o no ¿cierto? Porque llevas 5 minutos sin hablar, eso significa que te he sorprendido –Decía Santana con voz triunfante. 

–Claro que estoy sorprendida, no tenía idea que tú podrías ser tan… romántica –La morena solo sonrió altivamente ya que sabía que ella podía ser lo que quisiera –Pero… la cama… ¿para qué es? –Preguntó la castaña un tanto asustada. 

–Tú y Hudson se acostaran, ¿acaso piensan hacerlo en el asiento trasero de un auto? –Rachel negó rápidamente acomodando un mechón de su cabello con incomodidad -¡Oh! Ya entendí… Tranquila Berry, tú y yo no haremos nada, desde que vi como te taclearon las chicas de Westville tomé conciencia y disfrutaré de la abstinencia por un tiempo… además tú no eres mi tipo –Dijo Santana soltando una carcajada fastidiando a la diva. 

Las horas pasaban y Rachel seguía sin creer en el gran “caballero” que podía ser Santana, le había separado la silla para invitarla a sentarse, había destapado la botella de vino tinto y llenado ambas copas para brindar. Y principalmente había dejado de lado los apodos y bromas para llamarla Rachel y en el mejor de los casos Rach

Se suponía que en esa cita Santana actuaría como Finn lo haría, pero con el pasar de las horas Rachel se preguntaba si Finn sería capaz de hacer algo capaz de superar lo que había hecho Santana. 

-¿Así tratas a todas las chicas con las que sales? –Preguntó Rachel al terminar de cenar. 

–No, ¿sabes lo que cuesta algo así? Pues mucho, y ¿crees que gastaría mucho en una chica con la que terminaré al pasar una semana? –Santana tenía un buen punto –Solo haría algo así en el caso de una propuesta de matrimonio -Finalizó con un risa. 

-¿Entonces te quieres casar conmigo? – Rachel no sabía si era el vino lo que le había hecho sacar esa preguntar al aire. 

–Te recuerdo que en este momento soy Finn –Aclaró Santana mientras rellenaba su copa de vino. 

Y entre brindis y brindis, llegó el momento más esperado por Rachel, recibiría los sagrados consejos de Santana. Los consejos que le habían costado un ojo de la cara, literalmente. 

-Mira, lo primero que hará Hudson para meterse en tus pantalones será sentarte al filo de su cama, luego se acercara –Santana representaba todo lo que hablaba –Luego te besará –Eso no lo representó por obvios motivos –Y te dirá alguna cursilería como “No sabes cuánto he esperado por este día” –Rachel tenía los ojos cerrados, imaginándose a Finn, aunque la voz de la latina sonaba mucho mejor diciendo algo como eso –Ahora échate en la cama –la castaña abrió automáticamente los ojos en señal de confusión –Ya te dije que no haré nada Berry –La diva asintió y se recostó tímida en la cama llena de rosas. 

–Santana, ¿crees que Finn se moleste si se entera sobre esto? –Preguntó al ver que la morena se posicionaba ligeramente sobre ella.

El quarterback no era del agrado de Santana, así que lo que sea que pasara, la tenía sin cuidado. 

-Finn es un gran chico, se alegrará mucho de saber que has buscado muchas formas de hacer perfecta su noche –Rachel sonrió ante la frase de Santana. 

–Sí, tienes razón… mejor continuemos –Pidió Berry. 

–Finn te acariciará un poco, empezará por tu rostro –Rachel volvió a cerrar los ojos para imaginarse a su novio, pero ella sabía bien que sus manos nunca serían tan suaves como lo estaba siendo las de Santana –luego tus brazos, tomará tus manos y jugará con ellas porque pensará que es romántico. 

–Tus manos son muy suaves –Tartamudeó Rachel ante el tacto –Tu papá debe cuidar bien la salud de tu piel, es muy brillante y muy suave –La castaña abrió sus ojos y se encontró con el bello efecto que producían las velas en la piel de la morena, esta solo rió ante el comentario. 

–Mientras Frankenteen este manoseándote un poco, te besará y no dejará de hacerlo hasta llegar a tu cuello –Rachel tembló un poco al sentir la punta del dedo índice Santana trazar una pequeña línea a través de su cuello en lugar de los besos. 

La castaña era hermosa, eso era algo que Santana nunca había notado hasta ese momento. “Seguramente ha de ser el vino” Pensó Santana para dejar de mirar el rostro de Rachel debajo de ella. 

-No te he pedido que cierres los ojos, no sé porque los tienes cerrados –Susurró Santana mientras acomodaba un mechón de cabello de Rachel. 

–Debo pensar en Finn, no en ti –Dijo la castaña mientras apretaba con fuerza sus ojos. 

–Como quieras… -Soltó Santana con indiferencia –Ahora viene la parte importante, Hudson empezará a desnudarse, o al menos eso fue lo que hizo cuando estuvo conmigo –Rachel apretó sus labios con disgusto –Te puedes asustar un poco porque él es gigantesco y piensas que te puede aplastar –La pequeña bajo Santana soltó una pequeña risa. 

–Pensé que me iba a asustar por otro motivo –Nuevamente Rachel sentía el vino hacer efecto en ella ¿o no? 

–Que mente tan sucia Berry –Rió Santana –Además yo sí cerré los ojos para no tener que necesitar un psiquiatra después –Dijo la latina borrando cualquier imagen de aquel encuentro en 2do año –Después él empezará a desvestirte a ti, aunque se demorará una vida en descubrir cómo sacarte toda esa ropa, debes usar algo más cómodo ese día –Soltó Santana mirando a la diva –Yo sigo buscando una manera de sacarte esa blusa pero no puedo distinguir donde empieza ni donde acaba –Ok, ese comentario fue demasiado gay. Inclusive Rachel lo notó y abrió los ojos para encontrarse con los de la morena sobre ella y reír sin sentido alguno. 

-¿Puedes traer más vino? Tengo sed –Pidió la castaña apresurada. 

Rachel no tenía sed, pero sí mucho calor. Por un instante pensó que era por la posición en la que se encontraba con Santana, pero prefirió echarle la culpa al fuego de las velas. 

-Listo, una copa bien llena –Rachel bebió todo de golpe al igual que Santana, la castaña no era de las que bebían mucho, pero quería hacer algo para dejar de sentir esa incómoda y agradable sensación en la habitación de la morena.

Pasaron unos segundos y Santana se posicionó nuevamente sobre Rachel y sonrió, ¿así lo haría Finn, no? 

La morena empezó a explicarle a Rachel cosas más técnicas, como el hecho de cómo se supone que se sentirá en su primera vez y como actuar ante Finn. Curiosamente, todo esa parte, Santana la recitó innecesariamente sobre el cuerpo de Rachel. ¿Así lo haría cualquier psicólogo/amiga, no? 

-Tu papá debe cuidar mucho tu salud dental porque tienes unos dientes muy lindos – Admitió la diva al ver la sonrisa de Santana –Y unos labios también –Ese fue obviamente el vino tinto, claro, el vino tinto, Rachel lo sabía.

“¿Qué diablos haces Berry?” Se preguntaba Santana sin creer lo que Rachel hacía ¿Acaso estaba coqueteando con ella?, bueno… eso era obvio, pero Santana … ¿por qué no podía dejar de pensar en el lindo color de piel de Rachel? , “malditas velas” pensó la morena. 

“¿Qué diablos haces Berry?” Ahora la pregunta se la hacía la misma Rachel, por qué no podía cerrar su boca, bueno … eso nunca había sido posible, pero por lo menos quería pensar y luego hablar, no lo que estaba haciendo en ese momento: Verla y hablar lo primero que se le ocurra. ¿Acaso eso le pasaría en su noche con Finn? Realmente ya no le importaba mucho cerrar los ojos e imaginárselo, ya que aunque los cerrara solo se imagina a Santana. 

El silencio se tornaba cada instante más y más incómodo, obviamente Santana seguía sobre Rachel, ya no había motivo porque al parecer, los consejos se habían entumecido por tanto vino. 

Que mejor manera que romper un silencio incómodo que las risas, y más aún la risa de Rachel, la escandalosa y, en ese momento para Santana, adorable risa de Rachel Berry. La morena no tuvo otra opción que reír al igual que la diva, reían sin sentido pero sin dejar de conectar sus miradas, así que el momento seguía siendo sumamente perfecto e incómodo. 

-V… voy por más vino –Tartamudeó Santana cuando Rachel dejó de reír inesperadamente. 

–No –Dijo la castaña con seriedad mientras sujetaba el brazo izquierdo de la latina quien la miro consternada. 

– ¿Q… Qué? – Antes de que Santana pudiera terminar de hablar, con una fuerza descomunal Rachel las cambió de posición dejando a la latina debajo de ella -¿Qué haces? –Susurró Santana con algo de miedo. 

–No tengo idea… 

En ese momento sucedió lo que se podría llamar el fin del mundo. La boca de Rachel colisionó desesperadamente contra la de Santana. Era cierto, la castaña no tenía idea de lo que hacía, nunca había besado a una chica, y mucho menos se imaginaba besando a Santana, pero ahí se encontraba, probando los labios de la morena, en un principio con una caricia tímida por el miedo de que Santana reaccionara mal, luego, al sentir más confianza en sí misma -y principalmente por las manos de la latina rodeando su cuello con fuerza- se atrevió a profundizar el beso. Y en ese momento, al sentir totalmente a la latina, la pequeña castaña olvidó inclusive hasta su nombre. 

Fueron varios minutos, los cuales Santana sintió como horas, los cuales Rachel sintió como días. Era un hecho, para ambas había sido algo trascendental.

Se miraron un par de segundos, confundidas –agitadas- , pero alguien tenía que acabar con la magia de ese momento, esa fue Santana quien de un fuerte empujón movió a Rachel a un lado de la cama liberándose de ella.

-Vete –Ordenó Santana con una mano en su cintura y la otra frotando su frente parada en la alcoba -¿No escuchaste? Vete. 

Rachel lucía sumamente confundida, y vale decir que despeinada –Santana, hay que hablar… -Pedía la castaña. 

–Luego hablaremos, pero ahora quiero que te vayas –Sentenció la morena sin mirar a la diva que se ponía de pie desorientada. 

La mente de Rachel estaba totalmente nublada, no sabía qué hacer, todo se había salido de control. 

-No le digas nada a Finn –Pidió desde la puerta de la habitación de Santana, esta solo levantó su mano en señal de silencio. 

El silencio reinaba esa habitación, los pensamientos de Santana estaban mezclados. Besar a una chica no era algo nuevo para ella, y hablando con sinceridad, la castaña no besaba tan mal. 
Lo que la tenía en ese estado comatoso era su estómago, su estómago estaba lleno de mariposas después de ese beso. Sí, totalmente ridículo.

“Maldito vino” Susurró la morena para luego lanzar la botella por la ventana y abandonar su recámara, deseando así también, abandonar su mente por una noche. 

Fin del flashback.


CONTINUARÁ...

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