domingo, 1 de julio de 2012

Sobreviviendo - Capítulo 6. Un paso adelante, uno atrás.

Hola a todos! :D , que felicidad de volvernos a leer :D
Gracias por estar al tanto y disculpen la demora (:
Sin más demoras, les dejo el capítulo 6 y ya saben, la parte en cursiva es flashback :D


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CAPÍTULO 6: Un paso adelante, uno atrás. 
Un irritante e inacabable timbre de reloj despertador sonaba con fuerza en el departamento N.165 del edificio Buffay ubicado en la calle Grand Street de Manhattan. Efectivamente, aquel departamento le pertenecía a Santana, quien a pesar del insoportable ruido de su despertador, despertaba con una gran sonrisa en los labios ya que, aquel molesto ruido a las 5:30 de la mañana, indicaba “hora de trabajar”, una hora que desde hacía un par de meses la morena no podía conseguir programar en su despertador. 

En esencia, ir a trabajar ponía de buen humor a Santana; lo que mirándose en retrospectiva era un enorme cambio en ella, tomando en cuenta lo mucho que, incluso, le costaba despertarse cada mañana en los tiempos de escuela. 

Despertar para trabajar, hacía que Santana soportara a ese horrible despertador que compró en una tienda de liquidación.


“Lo primero que haré cuando me paguen, será comprar un nuevo despertador” La morena miró con odio hacia aquel inerte aparato para luego apagarlo con un puño. 

Tal vez, ni siquiera la idea de trabajar podía hacer que alguien soportara por un largo tiempo aquel sonidito punzante. 


***

-Buenos días Licenciada López –Saludó la recepcionista principal de Morrison y Asociados al ver llegar a una imponente Santana. 

“Licenciada López” Escuchar ese apelativo hacía que la morena se irguiera con orgullo. Sentirse respetada siempre fue la mejor medicina para todos sus males.

Excepto para uno. 

-Buenos días abogada López –Este saludo provenía de un ejecutivo que se cruzaba con Santana en el elevador. 

La morena caminaba más altiva que nunca antes. Por fin reconocían su grandeza.

-Buenos días Señorita López –Un grotesco tipo con uniforme de conserje dijo en un susurro al ver llegar a Santana al piso de oficina. 

Santana solamente rodó sus ojos con asco al ver como aquel tipo la desvestía con la mirada. Inmediatamente la morena hizo una nota mental: Buscar una falda más larga. Aunque después de unos pasos volvió a sonreír, ya que notó que aún metida en un serio traje de sastre se seguía viendo increíblemente sexy. 

-Buenos días Jefa –Esa voz le pertenecía a Ralph, el “secretario” de la morena. 

“Ralph St.James” Santana no podía pensar en el nombre de su asistente de la cabeza sin sentir que un ligero escalofrío recorría su médula. Ese apellido, ese apellido significaba tanto en el pasado de la morena, un pasado que estaba tan cerca y a la vez tan lejos de ella. 

-Buenos días Ralph –Respondió la morena sin mirar al tipo en su escritorio. 

-Buenos días Santana- Esa despreocupada voz le podía pertenecer solamente a Brittany, quien aparecía desprevenidamente en la recepción en las afueras de la oficina de Santana.

El nombre de la latina tenía un gran significado histórico, lo que le hacía sentirse la mayor parte del tiempo especial, pero escuchar su nombre en su lugar de trabajo, le hacía sentir que no era respetada como debía de ser. Y más aún cuando eso venía de aquella rubia quien, a pesar de ser el primer caso de la morena, seguía sin agradarle del todo. 

-Si no es mucha molestia, prefiero Licenciada López- Aclaró Santana a una sonriente Brittany quien levantó la mano para saludar también a Ralph -¿Qué se te ofrece tan temprano? –Preguntó la latina mirando su reloj de pulsera. 

–Hoy tengo clases en la tarde, así que preferí venir en la mañana ¿te molesta? –Preguntó Brittany mirando expectante a Santana. 

–Creo que no –Respondió la abogada fríamente –Vamos a mi oficina para hablar –Ofreció mientras abría la puerta de madera pulida. 

-¿Les puedo ayudar en algo? –Preguntó cortésmente Ralph a las dos mujeres que entraban a la oficina. 

–Te ayudaría mucho quitarte esos anteojos, son muy feos –Dijo Brittany inocentemente ¿o tal vez no? 

–En nada por ahora, Ralph –Contestó Santana mientras reía por el comentario de la rubia.

El comentario había sido bien intencionado, pero al parecer la morena lo tomó como una burla hacía su secretario, lo que se le hacía sumamente gracioso ya que, desde el primer día, Santana tuvo tantos apodos en mente pero sabía que el hacerlos podía causar que la demandaran por abuso de autoridad o en el peor de los casos, el karma, que era la manera más efectiva de venganza que le había tocado vivir. 

Brittany sonreía al ver reír a Santana mientas cerraba la puerta de su oficina. Había algo que incitaba en la rubia la necesidad de agradarle a la morena, pero verla reír, indirectamente, a causa de ella, la complacía enormemente. 

-Bueno, estuve leyendo tu expediente anoche y ¿por qué te casaste tan joven? –Preguntó Santana con cierta preocupación –Yo hubiera hecho algo diferente a los 18 años. 

–Estaba enamorada, ¿no es por eso por lo que las personas se casan? –Respondió la ojiazul mientras la abogada fruncía su ceño. 

–Entonces ¿por qué te divorcias ahora? –Preguntó tajantemente. 

–Porque ya no estoy enamorada ¿no es por eso por lo que las personas se divorcian? –Respondió nuevamente la rubia con una media sonrisa. 

–Que simple es todo para ti ¿no? –Dijo la latina mientras soltaba una risa divertida al ver la sencillez de las respuestas de la mujer frente a ella. 

–Para qué complicarnos la vida –Soltó Brittany encogiéndose de hombros mientras, nuevamente, se sentía plena al ver la risa de la morena.

***

La rubia tenía dos talentos: Bailar y dar mucha más información de la necesaria. Eso lo entendió Santana después de varias horas de charlar.

-Así que ella tenía muchos problemas estomacales que no te dejaban dormir tranquila –Santana no paraba de reír ante las historias maritales de Brittany. 

–Eso no es nada, hubo una vez en la que estábamos en la cena de Acción de Gracias y … -La rubia llevó su vista hacía el reloj de pared de la habitación –¡Diablos! –Maldijo Brittany cortando abruptamente las risas de Santana. 

-¿Pasó algo? –Preguntó consternada la latina. 

–Me tengo que ir, tengo clases – La rubia se paró con rapidez de la silla de cuero y se dirigió a la puerta seguida por Santana – Maggie Thompson me matará si vuelvo a llegar tarde –Decía Brittany hablando para sí misma. 

-¿Maggie Thompson? –Preguntó – Un momento, ¿Estudias en Juilliard? –Preguntó consternada tomando del brazo a la rubia en la puerta de su oficina. 

–Sí, ¿Cómo supiste eso? –Cuestionó Britt con rapidez mientras abría la puerta -¿Esa maldita también es abogada? 

-No, solamente lo supe –Respondió nerviosamente Santana haciendo que Brittany enarcara una ceja - Es mejor que te apures, se te hace tarde- Recordó para evitar más cuestionamientos. 

–Hasta luego Licenciada –Se despidió Brittany con una sonrisa. 

Esta vez decirle “Licenciada” no fue incómodo, inclusive lo sintió como una ironía, ya que durante todas esas horas de charla sobre su vida marital, en la cual Brittany vio plenamente la sonrisa de Santana, no hubo ni un solo momento en el que la rubia la llamara “Licenciada” y aún así, la latina no hizo ni un gesto de molestia. 

***

-Así que su clienta es de Juilliard, una aspirante más a Broadway –La voz de Ralph sonaba con pesimismo mientras su jefa seguía en el marco de su puerta. 

– ¿Por qué dices eso? – Preguntaba la latina quien, aunque ya llevaba 1 semana en el bufete, era la 1ra vez que hablaba sobre algo ajeno al trabajo con Ralph. 

–No me gusta mucho ese mundillo de perdición –Soltó el castaño con desdén lo que sorprendió enormemente a Santana, ya que hasta donde ella suponía, él era un St.James, ¿cierto? 

-¿Te puedo preguntar algo? –Ralph asintió mientras la morena se acercaba más a su escritorio - ¿tú eres… algo de Jesse St.James? –La voz de Santana era un temeroso susurro. 

–Lamentablemente sí, soy su hermano –Contestó Ralph frunciendo sus labios –medio hermano –aclaró –Pero somos muy distantes, nunca he tenido una buena relación con él o con su esposa- Confesó el muchacho mientras desviaba su mirada. 

–Pero… ¿Por qué no te llevas bien con él?, muchos matarían por ser familiares de Jesse St.James –Preguntó Santana tratando de sacar información y asegurarse de que Ralph no era un peligro para ella. 

–Somos muy incompatibles, él está metido en todo eso de la fama y los tabloides junto a su esposa, quien tampoco se me hace la mejor persona, en cambio yo preferí estudiar algo de verdad –Contaba Ralph mientras Santana asentía con curiosidad –Pero si usted es fan de alguno de ellos, yo podría hablar con Jesse o con Rachel y así usted puede conocerlos o algo por el estilo –Ofreció el castaño haciendo que la morena reaccionara instantáneamente. 

–No para nada Ralph, es más, a mí tampoco me gusta nada de eso del mundo de la fama, es una total banalidad –Dijo Santana mientras acomodaba los pliegues de su falda –Bueno, tengo que seguir trabajando, me gustó conocer algo más sobre ti –Agregó la mujer mientras regresaba a su oficina.

Ralph no era un gran peligro por el momento, pero sí que seguía siendo un riesgo a largo plazo. 

***

-No puedo creer que nuevamente Maddison esté detenida, es simplemente increíble –Un alterado Jesse caminaba de un lado al otro en la sala de estar mientras su esposa lo miraba atentamente desde el sofá. 

–Ya conoces a tu hermana, siempre hace lo mismo –Dijo Rachel mientras su esposo seguía sin calmarse. 

–Que esta vez ni se le ocurra pedirme que busque abogados para sacarla, no lo haré –Jesse llevó ambas manos a la cabeza mientras trataba de calmarse a sí mismo –Es una irresponsable. 

– ¿Recién lo notas? –Preguntó Rachel con ironía –Ha estado 8 veces detenida, cada vez por un delito peor, no sé porque sigues corriendo cada vez que te llama –La castaña sacudió su cabeza con enfado. 

–Soy su hermano mayor, pero que esta vez ya se excedió en definitiva –Afirmó Jesse. 

–Es lo mejor amor, Maddison debe aprender que no puede hacer lo que quiera y siempre salir bien librada –Concluyó Rachel mientras acunaba el rostro de su nervioso esposo entre sus manos. –Voy a la recamara, hablaré con tu manager para que evite que esto llegue a la prensa –Finalizó la diva mientras su esposo asentía lentamente. 

A pesar de que Rachel tenía toda la razón, Jesse tenía esa necesidad de cuidar a la menor de sus hermanos, tal vez porque su hermana no pasó mucho tiempo con su papá antes de él falleciera e inconscientemente Jesse ocupó ese lugar. Él era un tipo correcto e intachable, pero cuando se trataba de su familia, era capaz de muchas cosas. 

-Vamos contesta –Jesse tenía entre sus manos su teléfono celular. 

-¿Aló? –Respondieron desde la otra línea. 

-¿Ralph? ¿Eres tú? –Preguntó Jesse para corroborar. 

-¿Qué es lo que quieres? estoy trabajando –Respondió su medio hermano fríamente. 

–Es Maddison… hay un problema con ella, debes ayudarla –Dijo el mayor de los St.James captando toda la atención telefónica de su medio hermano. 

***

Había sido un día agotador y fructífero para Santana; cada vez afianzaba más confianza en el bufete, cada día recibía más felicitaciones de parte de otros abogados. Parecía ser que su vida estaba tomando un rumbo nuevo, uno en el que la mala suerte no reinaba. Liberarse de aquella estresante vestimenta formal era la parte favorita del día de la morena. El saco gris y la blusa blanca se habían desprendido ya del cuerpo tonificado la latina cuando el timbre de su departamento suena 3 veces seguidas. 

-Buenas noches… ¿Santana o Licenciada López? ¿Cómo debo llamarte ahora? –Una divertida rubia se encontraba en la puerta de la morena, quien la miraba extrañada. 

–Santana estaría bien, ya no estoy en horarios de trabajo, ¿Pasa algo con tu caso? –Preguntó curiosa la abogada. 

–No, no vengo por mi divorcio, tú misma dijiste que no estás en horarios de trabajo –Dijo Brittany soltando un pequeña risa –Vengo por el otro asunto –Santana lucía confundida –Tu teléfono –Aclaró la rubia mientras Santana sonreía un poco. 

–Ya no es necesario, el bufete me dio mi propio Blackberry –Confesó la latina. 

–¿Enserio? –Santana asintió ante la pregunta –Te había comprado un nuevo celular –Dijo Brittany mientras sacaba una caja de regalo de su cartera, la morena solo sonrió ante el gesto -¿Me dejas pasar porfavor? estoy cansada de estar parada –Pidió la rubia, Santana, dudosa, se hizo a un lado. 

Brittany miraba con curiosidad cada rincón de la pequeña sala de estar de la morena, a pesar de ser un lugar pequeño, era elegante y sobrio, como la dueña. 

-Es un lindo lugar –Dijo Brittany mientras tomaba asiento en el sofá. 

–Sí bueno , volviendo al tema, devuelve el teléfono y guarda tu dinero, tú pagas mis honorarios, creo que ya estamos a mano –Aseveró Santana. 

–Y por qué mejor –Brittany se movió unos centímetros más cerca de la morena –Devuelvo el teléfono y con el dinero, te invito a salir –Santana abrió con fuerza sus ojos al escuchar la proposición mientras la rubia se veía impaciente y cabe resaltar que mucho más cerca de su rostro. 

-¿Me estás invitando a salir? –Preguntó la latina con una burla mirando fijamente a esos ojos azules que asentían con rapidez -¿Estás loca o algo? –Preguntó nuevamente mientras la bailarina solamente veía aquellos ojos café –No voy a salir contigo Brittany –Confesó la morena con seriedad y alejándose abruptamente de la rubia, quien parecía salir de un letargo. 

-¿Por qué no? –Preguntó con confusión la ojiazul mujer. 

–Porque no quiero y punto, era mi clienta, esto no sería profesional, ni siquiera está bien que estés en mi casa así que por favor retírate –Mandó la morena.

Brittany no entendía en que momento, el cuerpo de Santana había sido poseído nuevamente por aquella fría y déspota mujer de los primeros días. 

-Lo siento –Musitó la rubia antes de irse. 

–Acepto tus disculpas –Respondió Santana.

La morena examinó por última vez a su clienta quien tenía un semblante de decepción. Solo tomó un respiro y abrió la puerta.

-Licenciada López, disculpe la molestia pero necesito su ayuda urgentemente –Ralph hablaba entrecortadamente mientras Santana trataba de evitar que Brittany fuera vista. 

-¿Qué es lo que pasa? –Preguntó preocupada cerrando la puerta y dejando escondida a aquella rubia dentro de su departamento. 

Flashback 3er año de preparatoria:
-He sido golpeada por tu culpa, tengo un ojo morado por tú culpa –Una furiosa Rachel Berry llevaba quejándose varias horas. 

–Lo siento Berry, no sabía que todas las chicas de Westville se irían contra ti –Se disculpaba Santana mientras colocaba una bolsa de hielo sobre el rostro de Rachel –Pero, mírale el lado positivo a todo –Rachel miró confundida y molesta a la morena. 

-¿Qué tiene de positivo todo esto? –Preguntó entre quejidos. 

–Tú siempre has querido popularidad, pues ahora lo tienes e incluso la tienes en otras escuelas –Cuando la latina hablaba así, todo sonaba mejor. 

–Claro… -Rachel se levantó un poco de la camilla para mirar fijamente a la morena -me conocen como ¡La novia de Santana López! –Gritó la castaña con frustración. 

–Entonces es mejor aún –Contestó cínicamente la latina. 

–Yo me rindo, me voy de acá –Con esfuerzo la diva se levantó –Ni siquiera mil consejos valen la pena para soportar todo esto, he pasado un mes librándote de todas esas chicas, y en lugar de pegarte a ti, trataron de matarme a mí –Rachel seguía con la bolsa de hielos en su ojo derecho mientras buscaba su mochila –Finn tendrá que aceptarme tal y cual soy, ya no quiero consejos. 

–Okay, Okay, tranquila enana, perdón Rachel –Santana cogió de los hombros a su compañera –sé que me he aprovechado un poco en estas semanas pero has sido la mejor novia de todas –Rachel rió un poco ante eso, pero aún no era suficiente para evitar irse –Okay, te daré tus tips para que todo sea muy especial, ¿Feliz? –la diva asintió pero aún no confiaba del todo. 

–Siempre dices lo mismo –contestó con perspicacia la pequeña judía. 

–Ven a mi casa esta noche, hoy seré Finn, tendremos una cita ridículamente romántica y luego te ayudaré con el asunto, ¿Feliz? –volvió a preguntar Santana. 

–Es lo mínimo que tu novia se merece –Rió Rachel mientras Santana desviaba la mirada. 


CONTINUARÁ...


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