domingo, 24 de febrero de 2013

Una lejana estrella azul - Capítulo 8

Hellooooooooooooooooooooooooooooooooo everybody! ¿Cómo están mis estimad@s lectores? ¿Hay algún chico por ahí? Aunque no lo creo, por si las moscas saludo en general :)
Si, si, lo sé. Imperdonable. Desde el año pasado no tienen noticias de mi u.u
Ninguna excusa valdrá la pena, créanme. Han sido diversos factores, así que mejor no profundizar en ello.
Más bien, solo quisiera hablar de uno solo. Y ese factor se llama Maddala, si la de la historia. ¿Me creen si les digo que no sé de donde salió ese personaje? Y siendo que me salió en un momento de inspiración divina…y de otras cosas más n.n me encariñé mucho con el personaje y no sabía qué hacer con ella. Hasta que conversando con una personita me dio una idea. No fue exacta pero me iluminó. Así que supongo que muchos se darán cuenta por donde irá a historia de Maddala. Sé que no suelo dejar las pistas de la historia tan visibles, pero es inevitable :)
Finalmente, les dejo la imagen de Maddala para que entiendan porque me encariñé tanto con ella (sip, tengo un crush con Melissa Benoist)
También me han preguntado quien es el malo en la historia. ¿De verdad no se han dado cuenta? Jajajaja ¿Quien los podria culpar? Realmente no es tan evidente. Muy por el contrario, está muy escondido pero es el principal responsable de todo lo que ustedes leerán.
Eso es todo lo que queria comentarles.
Uhmmm ahmmm este...sé que no es mucho u.u. Pero no saben cómo me ha costado escribirla. Ojalá y les guste. Y por cierto, muchas gracias por sus comentarios. Me alegra siempre leerlos. Y me motivan muchísimo, créanme. 

Ahora sí, no los entretengo más y los dejo con la continuación.

Cuídense y… enjoy it!




Los días pasaron más rápido de lo que Mariana hubiera deseado. Más aún porque desde que llevaba una relación cordial con Alessandra, los días se habían vuelto completamente luminosos ante sus ojos.
Ya no había desplantes ni malas miradas. Desprecios y malos ratos. Aunque no era completamente lo que una vez hubiera deseado, al menos ahora se saludaban y conversaban algunas palabras. Para sorpresa de toda la escuela.
Y más sorpresa fue que al ganar el campeonato nacional ambas aparecieran en la fotografía del recuerdo casi fusionadas en un abrazo de felicidad, mientras celebraban las nuevas medallas de oro que habían ganado para la escuela.
Toda la familia se reunió a celebrar el triunfo de ambas. Y la escuela no fue lo de menos. Los días de fiesta se prolongaron una semana, entre agasajos y compromisos.
Sin embargo, dentro de sí Mariana sabía que el paso de los días solo significaba una cosa: que la estadía de Alessandra en la escuela seria más corta.
Suspiró.
No podía negarlo. Nunca podría. Seguía derritiéndose por su pelinegra prima. Ni siquiera todas las atenciones y afecto de Maddala habían logrado desviarla de aquellos azules ojos que eran su perdición.
En días como aquel se preguntaba ello.
-          ¿Por qué tengo que quererte de esta manera? ¿Qué me hiciste? –rozando delicadamente con la yema de sus dedos el fino lienzo que había terminado hace unos días atrás.
Esa era la eterna pregunta.
¿Qué plan había tenido la vida para hiciera que desde que tuviera uso de razón besara el suelo que Alessandra pisaba?
Volvió a suspirar y procedió a guardar el lienzo. No quería que nadie viera lo que hacía cuando se encerraba en lo que ella llamaba su rincón en aquella enorme casa.
Además debía alistarse, Maddala pasaría por ella en una hora y ni siquiera había pensado que ponerse.
Se iba dirigiendo hacia su habitación cuando fue interceptada por su pequeña hermana, quien no dudó en aferrarse fuertemente a una de sus largas piernas.
-          No, no te dejaré ir –poniendo un monumental puchero.
Mariana solo sonrió y cargó a la pequeña, mientras se dirigía con su pequeña carga a su habitación.
-          ¿Ahora qué sucede? –sonriéndole tiernamente al pequeño ser que ahora alegraba los días de aquel hogar.
-          Siempre sales. Ya no te quedas conmigo a jugar o a ver televisión –poniéndose triste inmediatamente.
-          Chiarita, eso no es cierto –acariciando su pequeño rostro. Pero la pequeña no se rindió y apoyo su mejilla en el hombro de su hermana, emitiendo unos suaves sollozos.
-          ¿Ya no me quieres?
Eso era lo último que podía soportar: la voz quebrada de su pequeña hermana. Abrió la puerta de su habitación y colocando a la pequeña sentada en su cama, se arrodilló frente a ella.
-          Nunca digas ni pienses eso –tomando el pequeño rostro con ambas manos–. ¿Acaso no sabes que eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, Chiarita? –mirando a su pequeña hermana con adoración.
-          ¿De verdad? –intentando controlar el llanto.
-          ¡Claro que sí! –abrazándola fuertemente.
-          Pero ya no pasas tanto tiempo en casa –aún algo triste.
-          Tengo algunas cosas que atender –besando la tierna cabecita.
-          Y seguro que ahora vas a salir –suspirando tristemente.
-          Chiarita…

Y ahora estaban ahí, en el auto de Maddala dirigiéndose hacia el nuevo parque de diversiones que había llegado a la ciudad. 
Chiarita había salido disparada a abrir la puerta cuando el timbre de la casa avisó que alguien había llegado. Y abrir, se encontró frente a frente con unas largas piernas, cubiertas con unos jeans azules desgastados. Al subir la mirada encontró un cinturón muy lindo de cuero negro, una camiseta de variados colores y una chaqueta roja, que hacia perfecto juego con todo lo demás. Finalmente, llegó al rostro, encontrándose con unos celestes ojos que la miraron con curiosidad.
-          ¿Puede esto tratarse de una costumbre de familia? –sonriendo al darse cuenta que la niña había hecho lo mismo que su hermana mayor cuando se conocieron.
La pequeña castaña se sonrojó violentamente y para tratar de disimular arrugó el ceño y cruzándose de brazos increpó muy molesta.
-          No sé de que hablas, secuestradora de hermanas.
Si Maddala no se echó a reír fue porque pudo notar la seriedad en las palabras de la niña. Y sospechaba quien era. Aún Mariana no le había presentado a nadie de su familia, a excepción del casual encuentro con Alessandra, pero podía apostar que ella era la pequeña hermana de la chica que la traía loquita. Así que conteniéndose la risa que le causaba la situación, se agachó hasta alcanzar la altura de la pequeña y se dirigió a la niña con la voz más serena que tenia, sin perder su encantadora sonrisa.
-          Mi nombre es Maddalena, pequeña, mucho gusto en conocerte. Supongo que tú eres la hermanita de Mariana, la increíble Chiarita –sonriendo tiernamente. Sonrisa que se incremento al ver la expresión de sorpresa de la pequeña.
-          No soy pequeña, tengo seis años y pronto cumpliré los siete –suavemente.
-          Claro que si, eres toda una señorita. Discúlpame por tratarte como una pequeña y  encantadora niña, con hermosos ojos grises y sonrisa que roba el aliento –sonriendo.
-          Emmm yo…yo solo…solo dime Chiara. Mi nombre es ese: Chiara Cardelli –pronunció con orgullo. Sentimiento que fue detectado por la castaña mayor.
-          Cardelli, un apellido muy famoso aquí en Italia. Y en muchas partes del mundo. Tu familia es bastante conocida.
-          Eso dice papá. Eso y que un día, antes de comenzar la escuela me llevará a conocer los lugares donde trabaja cuando sale de viaje –sonriendo con gran ilusión.
-          Así será, ya verás que sí –sonriendo.
-          Lo siento, Maddala. Mi mamá me entretuvo unos minutos en el teléfono. Espero que no hayas esperado mucho –llegaba apresurada Mariana. Y encontrándose con la escena, frunció el ceño algo preocupada.
-          No te preocupes –dijo sinceramente la castaña mayor, poniéndose de pie y acercándose para saludar a la rubia–. Estás muy hermosa.
-          Gracias –sonrojándose.
-          Mientras te esperaba he conocido a una encantadora versión menor de ti y déjame decirte, con todo el dolor de mi corazón, que no te extrañe tanto en su grata compañía –guiñándole un ojo a Mariana, quien sonrió y comprendió la situación.
-          ¿Fuiste amable con Maddala, Chiarita? –acercándose a su hermanita para acariciarle la cabeza.
-          Yo… –pronunció la niña, pasando saliva con dificultad.
-          Fue una increíble anfitriona, Mariana. Tan encantadora que se merece ir con nosotros ¿no te parece? –sonriendo.
A Mariana se le iluminó el rostro al oír tal propuesta y miró a su hermanita buscando una respuesta. Luego de unos segundos de sorpresa inicial, la pequeña asintió.
Y unos minutos después las tres iban en el automóvil de Maddala, rumbo a un nuevo parque de diversiones que había llegado a la ciudad.
Y aunque un sepulcral silencio había reinado inicialmente, Maddala se encargó de romperlo con su ya habitual simpatía y carisma. Aquello de “secuestradora de hermanas” quedó olvidado en la mente de la menor de las Cardelli durante aquella increíble y divertida tarde.
Ya al anochecer y después de haber dejado dormida a Chiara en su habitación, Mariana conversaba con Maddala en el jardín de su casa.
-          No se quiso dormir fácil –sonriendo.
-          No, pero el cansancio de la tarde pudo más –respondió la castaña.
-          Y tú.
-          ¿Cómo? –confundida.
-          No creas que no me he dado cuenta que Chiarita te ve como su héroe –riendo–. Se negó a dormirse a menos que seas tú quien le contara el cuento.
-          Es una niña encantadora –susurró sinceramente.
-          De verdad te agradezco… –siendo interrumpida por la delicada mano de Maddala en su mejilla.
-          No lo repitas. Me has dado las gracias una infinidad de veces y te repito que no es necesario. Me divertí tanto, que quien debe agradecerles soy yo a ustedes dos. Tus padres tienen dos hijas increíbles –mirando fijamente a una sonrojada Mariana.
-          Maddala… –avergonzada.
-          ¿Sabes que me gustas, verdad? –dijo en un susurro mientras acortaba las distancias entra ambas.
Mariana tragó saliva fuertemente y bajó la mirada, dando a entender lo obvio.
-          ¿Hay alguna oportunidad para mí? –levantando el rostro de Mariana con mucha delicadeza, con ambas manos.
-          Yo…me siento muy bien a tu lado…pero… –sin saber cómo continuar.
-          No soy yo quien ocupa tu corazón –afirmando, no preguntando.
-          Realmente no lo sé. Solo sé que algo muy fuerte me une a esta persona –un poco avergonzada.
-          Alessandra es una chica con mucha suerte –cortando el contacto y mirando hacia el cielo.
-          ¿Qué…qué dices? –asustada.
-          No debe asustarte, tu secreto está a salvo conmigo –sonriendo para calmarla–. Me di cuenta ese día, nuestra primera cita.  
-          ¿Cómo? –aun sorprendida–. ¿Es tan evidente?
-          No mucho, solo para un ojo observador como el mío. En realidad…yo… ¿llevas mucho tiempo tratando de disimular tus sentimientos, verdad? Es como si, te obligaras a ti misma y ya tuvieras mucho practicando ello –susurrando.
-          Es cierto… –dándose por vencida y creyendo que ser sincera con Maddala sería lo mejor. Así dejaría la decisión de seguirse viendo en manos de la castaña.
-          Por un lado me siento como si hubiera tenido el boleto de lotería ganador pero lo hubiera perdido –sonriendo ante su propia ocurrencia.
Mariana también sonrió y suspiró profundamente antes de preguntar.
-          ¿Y por otro? –casi en un susurro.
-          Me voy en menos de dos semanas y me hubiera cortado un brazo antes de causarte alguna pena al dejarte aquí mientras yo me voy a estudiar. Pero veo que no será tan traumático –soltando una risa de pena–. Esta separación será relativamente limpia. Aunque eso no quita que hubiera…hubiera dado la vida por tener la suerte que tú me correspondieras.
-          Eres una chica increíble. Pero es cierto, la distancia no es buena para una relación, menos a nuestra edad, cuando el contacto es tan importante.
-          Yo te amaría de verdad, Mariana. Pero has dicho algo importante: a nuestra edad sería demasiado difícil. Y nos privaríamos de experiencias que tal vez merezcamos vivir en estos años.
-          Sé que al final vas a ser grande y darás muchas alegrías a tu familia. Quizás los sueños de ahora solo sean fantasías –dijo no solo refiriéndose a ellas–. Solo el futuro lo dirá.
-          ¿También crees que perseguir ese sueño es de locos? –sonriendo tristemente al pensar que en su primera cita Mariana solo fue amable cuando le mostró apoyo respecto a sus verdaderos anhelos para el futuro.
-          No, al contrario. Creo que sería increíble. Pero después de conocerte, se que hagas lo que hagas, lo harás muy bien. Eres una chica increíble y sé que triunfarás en lo que sea que hagas. Ya sea en el mundo de la moda o al frente de la empresa de tu familia. O quién sabe si en ambas –dejó caer como quien no quiere la cosa.
-          ¿Estás insinuando lo que creo que creo que estás insinuando? –algo confundida pero creyendo captar lo que decía la rubia.
-          No sé qué creas –riendo–. Pero solo digo que no está mal darle una oportunidad al negocio de tu familia. Demostrar de que estás hecha, demostrar lo que puedes hacer y de lo que eres capaz…y luego dar espacio a un hobby que poco a poco se convertirá en parte importante de ti. Con la madurez y seguridad que te ofrecerá haberte sacrificado unos cuantos años sé que podrás manejar ambas cosas. Y quien sabe si te cansas de alguna, siempre te quedará la otra –dijo suavemente.
Maddala se quedó pensando unos minutos y luego de ellos, se abalanzó sobre Mariana, encerrándola en un poderoso abrazo. Abrazo que las tumbó en el césped recién cortado del jardín de la casa de la rubia.
-          Muchas gracias, Mariana. Muchas gracias –sollozando en el hueco entre el cuello y hombro de la joven rubia.
-          Yo…yo… –sorprendida.
-          Eres la mejor –mirándola por fin.
Ambas se miraron fijamente. Mariana observando las lágrimas atravesar las mejillas de la castaña, pero a la vez viendo una tranquila sonrisa dibujarse en el hermoso rostro. Comprendiendo que eran lágrimas de felicidad.
Mientras, Maddala iba acercando lentamente sus labios a los de la chica que estaba debajo de ella. Como dándole oportunidad de retirarse o detenerla si así ella lo deseaba.
Pero ninguna se detuvo y sus labios se unieron suavemente. Cerraron los ojos y disfrutaron el momento. Unos minutos después ambas se separaban algo agitadas y sonrojadas
-          Haríamos un buen equipo –dijo Maddala sonriendo.
-          Sí, pero es mejor así –respondió Mariana.
Ambas se pusieron de pie y volvieron a la banca en la que estuvieron sentadas momentos antes.
-          No lo había visto de ese modo, gracias por decírmelo –sonriendo con sinceridad.
-          De nada –también alegre de haber ayudado a esa increíble chica.
-          Cuando regrese…si siento lo mismo y ambas estamos solteras…yo…yo quisiera que me des una verdadera oportunidad. Una real oportunidad de conquistarte y hacerte feliz. Serán tres años lejos, lo sé. Y todo puede suceder. Pero a pesar de todo sé que allá afuera hay pocas mujeres como tú y yo quiero a alguien como tú en mi vida. Lo sé desde que te vi por primera vez en las competencias entre escuelas. Lo sé desde que me perdí irremediablemente en tus maravillosos ojos y esa encantadora sonrisa. ¿Tú crees…? –dudando.
-          Todo puede suceder –sonriendo–. Dejémoslo al tiempo. Tiempo al tiempo.
-          Alessandra será un completa tonta si te deja pasar…si yo tuviera su suerte –gruñendo.
-          Creo que a ella le van más los chicos y somos familia –disculpando inconscientemente a su prima, mientras reía por el gesto de Maddala.
-          En fin, cada uno con lo suyo. Sin embargo, hemos nacido en una época donde ser gay no es tan criticado como lo era hace diez años.
-          Pero en familias como la mía…
-          Tengo entendido que tienes algunos tíos que lo son –frunciendo el seño.
-          Si, en realidad son primos de mis padres. Y tienen familias pero igual fue un escándalo tras otro cuando ellos decidieron salir del closet. Solo por el hecho de ser de nuestra familia la prensa no lo perdonó.
-          Tienes razón. Había olvidado los primeros meses de cuando decidí salir del closet –sintiendo un escalofrió al recordar las persecuciones de todos los paparazis –. Cada uno a su tiempo, no te apresures –sonriendo con comprensión.
-          Gracias –de manera teatral–. La que me espera –mordiéndose el labio inferior.
-          ¿Cómo así? –mirándola confundida.
-          No solo soy la única Cardelli que no es morena, sino que además ya me imagino la que se armará cuando me vean con alguien. Ya imagino los titulares: “Mariana Cardelli: la oveja rubia del moreno rebaño Cardelli”. Y mi gran cara fotografiada –haciendo un gesto como si el flash de una cámara la hubiera deslumbrado. Lo cual provocó una risa en ambas.
-          No te estreses por algo que no está próximo a suceder –abrazándola y besando su cabello.
-          Si.
-          ¿Me dejas permanecer cerca estas casi dos semanas? –preguntó con algo de temor.
-          Claro que si –dándole un suave pico en los labios para luego proceder a dirigirse a su casa, dejando a la castaña sonriendo con sorpresa.

Casi dos semanas después, Mariana despidió a Maddala en el aeropuerto en compañía de la familia de la castaña, a quienes fue presentada como una de las amigas más cercanas de la joven.
La joven rubia le deseó la mayor de las suertes y con un fuerte abrazo le dijo hasta pronto, a la que sin duda podría haber sido su primer amor, si la hubiera conocido antes que a su morena prima.

Mientras en casa de Alessandra, la morena despertaba después de una larga noche de estudio. Y bajando a desayunar, se encontró con su madre en la cocina mirando dos sobres bastante grandes y elegantes.
-          Buenos días, mamá –acercándose a darle un beso y viendo lo que tenía en sus manos preguntó–. ¿Llegó correspondencia importante?
-          Creo que…llegó la respuesta que esperabas y otra que…no me esperaba también para ti –mirando a su hija algo contrariada.
Alessandra tragó saliva fuerte por muchos motivos. Motivos que podían ir desde que de esas respuestas dependía su futuro hasta el hecho que no le había dicho a su madre que había visto más opciones a las conversadas con ella. Y como era de esperarse su madre se enteró y no de la mejor manera.
-          Mamá…yo… –avergonzada.
-          Solo tenías que decírmelo –susurró suavemente y sin reproches.
Alessandra asintió y no dijo nada más. Hasta que Cinzia suspiró profundamente y haciendo de tripas corazón, sonrió a su hija y dijo:
-          Vamos a ver que dicen. Juntas –sonriendo.
Alessandra volvió a asentir y se sentó con su madre en una de las islas de la cocina, sabiendo que una vez que abriera aquellos sobres su vida cambiaria considerablemente.
No sabía cuánto podría ser verdad aquello.

Continuará...

8 comentarios:

Narlyn Sanchez dijo...

QQQQQQQQQQQQQ -.- me dejas asi, sin saber q es lo q Alexandra va abrir tss =( ahora tendre q esperar .... Es hermosa Maddala *-* jeje ya se xq te tenia tan Embelesada, me parecio perfecto como lograste solucionar lo q te estaba torturando :P ... *-* fue muy linda Mariana siendo sincera y maddala por aceptar tranquilamente sus sentimientos... Me ha gustado demasiado, tarde me di cuenta q has actualizado pero aqui estoy pendiente d tus pasos y d esta gran historia, un beso cuidate espero q estes bien =D y estare muy pendiente dl siguiente ^^.

japo dijo...

no puede ser !!!!!!!!!!!!! como lo dejas la historia asi !!!!!!!!!!!!!!!!! Espero de todo corazon que no nos abandones tanto tiempo !!!!!!!!!!

kannazuki-sensei dijo...

Valla por fin te encuentro! Ey soy Kannazuki-Sensei, intento contactarme contigo pero no puedo, si te es posible abrir tu fb o en el foro español para que puedas ver mis mensajes te lo agradecería muchisímo, gracias!

Unknown dijo...

hola paa cuando actualiza señorita nos vas a dejar asi con esta intriga jjeje, espero te encuentres bien y prntos nos sorprendas con la actualizacion

japo dijo...

hola y dime cuando volveras a escribir !!! No puedes ser que dejes asi la historia
!!!!!

Anónimo dijo...

hola oie hasta cuando vas a subir otro nos tienes muy abandonadas por fa no tardes tanto..

Anónimo dijo...

oye ya llevas mas de un año sin escribir, cuando escribiras de nuevo o de plano ya dejaste la historia.

Unknown dijo...

qeria saber si van a continuar con esta historia me gusta mucho y ps ya tiene mucho q no actualizan porfavor esta muy padre me gustaria q la continuaran

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