Hellooooooooooooooooooooooooooooooooo
everybody! ¿Cómo están mis estimad@s lectores? ¿Hay algún chico por ahí? Aunque
no lo creo, por si las moscas saludo en general :)
Si, si, lo sé.
Imperdonable. Desde el año pasado no tienen noticias de mi u.u
Ninguna excusa
valdrá la pena, créanme. Han sido diversos factores, así que mejor no
profundizar en ello.
Más bien, solo
quisiera hablar de uno solo. Y ese factor se llama Maddala, si la de la
historia. ¿Me creen si les digo que no sé de donde salió ese personaje? Y
siendo que me salió en un momento de inspiración divina…y de otras cosas más
n.n me encariñé mucho con el personaje y no sabía qué hacer con ella. Hasta que
conversando con una personita me dio una idea. No fue exacta pero me iluminó. Así
que supongo que muchos se darán cuenta por donde irá a historia de Maddala. Sé
que no suelo dejar las pistas de la historia tan visibles, pero es inevitable :)
Finalmente, les
dejo la imagen de Maddala para que entiendan porque me encariñé tanto con ella
(sip, tengo un crush con Melissa Benoist)
También me han preguntado quien es el malo en la historia. ¿De verdad no se han dado cuenta? Jajajaja ¿Quien los podria culpar? Realmente no es tan evidente. Muy por el contrario, está muy escondido pero es el principal responsable de todo lo que ustedes leerán.
Eso es todo lo que queria comentarles.
Uhmmm ahmmm este...sé que no es mucho u.u. Pero no saben cómo me ha
costado escribirla. Ojalá y les guste. Y por cierto, muchas gracias por sus
comentarios. Me alegra siempre leerlos. Y me motivan muchísimo, créanme.
Ahora sí, no los entretengo
más y los dejo con la continuación.
Cuídense y… enjoy
it!
Los días pasaron
más rápido de lo que Mariana hubiera deseado. Más aún porque desde que llevaba
una relación cordial con Alessandra, los días se habían vuelto completamente
luminosos ante sus ojos.
Ya no había
desplantes ni malas miradas. Desprecios y malos ratos. Aunque no era
completamente lo que una vez hubiera deseado, al menos ahora se saludaban y
conversaban algunas palabras. Para sorpresa de toda la escuela.
Y más sorpresa fue
que al ganar el campeonato nacional ambas aparecieran en la fotografía del
recuerdo casi fusionadas en un abrazo de felicidad, mientras celebraban las
nuevas medallas de oro que habían ganado para la escuela.
Toda la familia se
reunió a celebrar el triunfo de ambas. Y la escuela no fue lo de menos. Los
días de fiesta se prolongaron una semana, entre agasajos y compromisos.
Sin embargo,
dentro de sí Mariana sabía que el paso de los días solo significaba una cosa:
que la estadía de Alessandra en la escuela seria más corta.
Suspiró.
No podía negarlo.
Nunca podría. Seguía derritiéndose por su pelinegra prima. Ni siquiera todas
las atenciones y afecto de Maddala habían logrado desviarla de aquellos azules
ojos que eran su perdición.
En días como aquel
se preguntaba ello.
-
¿Por qué
tengo que quererte de esta manera? ¿Qué me hiciste? –rozando delicadamente con
la yema de sus dedos el fino lienzo que había terminado hace unos días atrás.
Esa era la eterna
pregunta.
¿Qué plan había
tenido la vida para hiciera que desde que tuviera uso de razón besara el suelo
que Alessandra pisaba?
Volvió a suspirar
y procedió a guardar el lienzo. No quería que nadie viera lo que hacía cuando
se encerraba en lo que ella llamaba su
rincón en aquella enorme casa.
Además debía
alistarse, Maddala pasaría por ella en una hora y ni siquiera había pensado que
ponerse.
Se iba dirigiendo
hacia su habitación cuando fue interceptada por su pequeña hermana, quien no
dudó en aferrarse fuertemente a una de sus largas piernas.
-
No, no te
dejaré ir –poniendo un monumental puchero.
Mariana solo
sonrió y cargó a la pequeña, mientras se dirigía con su pequeña carga a su
habitación.
-
¿Ahora qué
sucede? –sonriéndole tiernamente al pequeño ser que ahora alegraba los días de
aquel hogar.
-
Siempre
sales. Ya no te quedas conmigo a jugar o a ver televisión –poniéndose triste inmediatamente.
-
Chiarita, eso
no es cierto –acariciando su pequeño rostro. Pero la pequeña no se rindió y
apoyo su mejilla en el hombro de su hermana, emitiendo unos suaves sollozos.
-
¿Ya no me
quieres?
Eso era lo último
que podía soportar: la voz quebrada de su pequeña hermana. Abrió la puerta de
su habitación y colocando a la pequeña sentada en su cama, se arrodilló frente
a ella.
-
Nunca digas
ni pienses eso –tomando el pequeño rostro con ambas manos–. ¿Acaso no sabes que
eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, Chiarita? –mirando a su pequeña
hermana con adoración.
-
¿De verdad?
–intentando controlar el llanto.
-
¡Claro que
sí! –abrazándola fuertemente.
-
Pero ya no
pasas tanto tiempo en casa –aún algo triste.
-
Tengo algunas
cosas que atender –besando la tierna cabecita.
-
Y seguro que
ahora vas a salir –suspirando tristemente.
-
Chiarita…
Y ahora estaban
ahí, en el auto de Maddala dirigiéndose hacia el nuevo parque de diversiones
que había llegado a la ciudad.
Chiarita había
salido disparada a abrir la puerta cuando el timbre de la casa avisó que
alguien había llegado. Y abrir, se encontró frente a frente con unas largas
piernas, cubiertas con unos jeans azules desgastados. Al subir la mirada
encontró un cinturón muy lindo de cuero negro, una camiseta de variados colores
y una chaqueta roja, que hacia perfecto juego con todo lo demás. Finalmente,
llegó al rostro, encontrándose con unos celestes ojos que la miraron con
curiosidad.
-
¿Puede esto
tratarse de una costumbre de familia? –sonriendo al darse cuenta que la niña
había hecho lo mismo que su hermana mayor cuando se conocieron.
La pequeña castaña
se sonrojó violentamente y para tratar de disimular arrugó el ceño y cruzándose
de brazos increpó muy molesta.
-
No sé de que
hablas, secuestradora de hermanas.
Si Maddala no se
echó a reír fue porque pudo notar la seriedad en las palabras de la niña. Y
sospechaba quien era. Aún Mariana no le había presentado a nadie de su familia,
a excepción del casual encuentro con Alessandra, pero podía apostar que ella
era la pequeña hermana de la chica que la traía loquita. Así que conteniéndose
la risa que le causaba la situación, se agachó hasta alcanzar la altura de la
pequeña y se dirigió a la niña con la voz más serena que tenia, sin perder su
encantadora sonrisa.
-
Mi nombre es
Maddalena, pequeña, mucho gusto en conocerte. Supongo que tú eres la hermanita
de Mariana, la increíble Chiarita –sonriendo tiernamente. Sonrisa que se
incremento al ver la expresión de sorpresa de la pequeña.
-
No soy
pequeña, tengo seis años y pronto cumpliré los siete –suavemente.
-
Claro que si,
eres toda una señorita. Discúlpame por tratarte como una pequeña y encantadora niña, con hermosos ojos grises y
sonrisa que roba el aliento –sonriendo.
-
Emmm
yo…yo solo…solo dime Chiara. Mi
nombre es ese: Chiara Cardelli –pronunció con orgullo. Sentimiento que fue
detectado por la castaña mayor.
-
Cardelli, un
apellido muy famoso aquí en Italia. Y en muchas partes del mundo. Tu familia es
bastante conocida.
-
Eso dice
papá. Eso y que un día, antes de comenzar la escuela me llevará a conocer los
lugares donde trabaja cuando sale de viaje –sonriendo con gran ilusión.
-
Así será, ya
verás que sí –sonriendo.
-
Lo siento,
Maddala. Mi mamá me entretuvo unos minutos en el teléfono. Espero que no hayas
esperado mucho –llegaba apresurada Mariana. Y encontrándose con la escena,
frunció el ceño algo preocupada.
-
No te
preocupes –dijo sinceramente la castaña mayor, poniéndose de pie y acercándose
para saludar a la rubia–. Estás muy hermosa.
-
Gracias
–sonrojándose.
-
Mientras te
esperaba he conocido a una encantadora versión menor de ti y déjame decirte,
con todo el dolor de mi corazón, que no te extrañe tanto en su grata compañía
–guiñándole un ojo a Mariana, quien sonrió y comprendió la situación.
-
¿Fuiste
amable con Maddala, Chiarita? –acercándose a su hermanita para acariciarle la
cabeza.
-
Yo…
–pronunció la niña, pasando saliva con dificultad.
-
Fue una
increíble anfitriona, Mariana. Tan encantadora que se merece ir con nosotros
¿no te parece? –sonriendo.
A Mariana se le
iluminó el rostro al oír tal propuesta y miró a su hermanita buscando una
respuesta. Luego de unos segundos de sorpresa inicial, la pequeña asintió.
Y unos minutos
después las tres iban en el automóvil de Maddala, rumbo a un nuevo parque de
diversiones que había llegado a la ciudad.
Y aunque un
sepulcral silencio había reinado inicialmente, Maddala se encargó de romperlo
con su ya habitual simpatía y carisma. Aquello de “secuestradora de hermanas”
quedó olvidado en la mente de la menor de las Cardelli durante aquella
increíble y divertida tarde.
Ya al anochecer y
después de haber dejado dormida a Chiara en su habitación, Mariana conversaba
con Maddala en el jardín de su casa.
-
No se quiso
dormir fácil –sonriendo.
-
No, pero el
cansancio de la tarde pudo más –respondió la castaña.
-
Y tú.
-
¿Cómo? –confundida.
-
No creas que
no me he dado cuenta que Chiarita te ve como su héroe –riendo–. Se negó a
dormirse a menos que seas tú quien le contara el cuento.
-
Es una niña encantadora
–susurró sinceramente.
-
De verdad te
agradezco… –siendo interrumpida por la delicada mano de Maddala en su mejilla.
-
No lo
repitas. Me has dado las gracias una infinidad de veces y te repito que no es
necesario. Me divertí tanto, que quien debe agradecerles soy yo a ustedes dos.
Tus padres tienen dos hijas increíbles –mirando fijamente a una sonrojada
Mariana.
-
Maddala…
–avergonzada.
-
¿Sabes que me
gustas, verdad? –dijo en un susurro mientras acortaba las distancias entra
ambas.
Mariana tragó
saliva fuertemente y bajó la mirada, dando a entender lo obvio.
-
¿Hay alguna
oportunidad para mí? –levantando el rostro de Mariana con mucha delicadeza, con
ambas manos.
-
Yo…me siento
muy bien a tu lado…pero… –sin saber cómo continuar.
-
No soy yo
quien ocupa tu corazón –afirmando, no preguntando.
-
Realmente no
lo sé. Solo sé que algo muy fuerte me une a esta persona –un poco avergonzada.
-
Alessandra es
una chica con mucha suerte –cortando el contacto y mirando hacia el cielo.
-
¿Qué…qué
dices? –asustada.
-
No debe
asustarte, tu secreto está a salvo conmigo –sonriendo para calmarla–. Me di
cuenta ese día, nuestra primera cita.
-
¿Cómo? –aun
sorprendida–. ¿Es tan evidente?
-
No mucho,
solo para un ojo observador como el mío. En realidad…yo… ¿llevas mucho tiempo
tratando de disimular tus sentimientos, verdad? Es como si, te obligaras a ti
misma y ya tuvieras mucho practicando ello –susurrando.
-
Es cierto…
–dándose por vencida y creyendo que ser sincera con Maddala sería lo mejor. Así
dejaría la decisión de seguirse viendo en manos de la castaña.
-
Por un lado
me siento como si hubiera tenido el boleto de lotería ganador pero lo hubiera
perdido –sonriendo ante su propia ocurrencia.
Mariana también
sonrió y suspiró profundamente antes de preguntar.
-
¿Y por otro?
–casi en un susurro.
-
Me voy en
menos de dos semanas y me hubiera cortado un brazo antes de causarte alguna
pena al dejarte aquí mientras yo me voy a estudiar. Pero veo que no será tan
traumático –soltando una risa de pena–. Esta separación será relativamente
limpia. Aunque eso no quita que hubiera…hubiera dado la vida por tener la
suerte que tú me correspondieras.
-
Eres una
chica increíble. Pero es cierto, la distancia no es buena para una relación,
menos a nuestra edad, cuando el contacto es tan importante.
-
Yo te amaría
de verdad, Mariana. Pero has dicho algo importante: a nuestra edad sería
demasiado difícil. Y nos privaríamos de experiencias que tal vez merezcamos
vivir en estos años.
-
Sé que al
final vas a ser grande y darás muchas alegrías a tu familia. Quizás los sueños
de ahora solo sean fantasías –dijo no solo refiriéndose a ellas–. Solo el
futuro lo dirá.
-
¿También
crees que perseguir ese sueño es de locos? –sonriendo tristemente al pensar que
en su primera cita Mariana solo fue amable cuando le mostró apoyo respecto a
sus verdaderos anhelos para el futuro.
-
No, al
contrario. Creo que sería increíble. Pero después de conocerte, se que hagas lo
que hagas, lo harás muy bien. Eres una chica increíble y sé que triunfarás en
lo que sea que hagas. Ya sea en el mundo de la moda o al frente de la empresa
de tu familia. O quién sabe si en ambas –dejó caer como quien no quiere la
cosa.
-
¿Estás
insinuando lo que creo que creo que estás insinuando? –algo confundida pero
creyendo captar lo que decía la rubia.
-
No sé qué
creas –riendo–. Pero solo digo que no está mal darle una oportunidad al negocio
de tu familia. Demostrar de que estás hecha, demostrar lo que puedes hacer y de
lo que eres capaz…y luego dar espacio a un hobby que poco a poco se convertirá
en parte importante de ti. Con la madurez y seguridad que te ofrecerá haberte
sacrificado unos cuantos años sé que podrás manejar ambas cosas. Y quien sabe
si te cansas de alguna, siempre te quedará la otra –dijo suavemente.
Maddala se quedó
pensando unos minutos y luego de ellos, se abalanzó sobre Mariana, encerrándola
en un poderoso abrazo. Abrazo que las tumbó en el césped recién cortado del
jardín de la casa de la rubia.
-
Muchas
gracias, Mariana. Muchas gracias –sollozando en el hueco entre el cuello y
hombro de la joven rubia.
-
Yo…yo…
–sorprendida.
-
Eres la mejor
–mirándola por fin.
Ambas se miraron
fijamente. Mariana observando las lágrimas atravesar las mejillas de la
castaña, pero a la vez viendo una tranquila sonrisa dibujarse en el hermoso
rostro. Comprendiendo que eran lágrimas de felicidad.
Mientras, Maddala
iba acercando lentamente sus labios a los de la chica que estaba debajo de
ella. Como dándole oportunidad de retirarse o detenerla si así ella lo deseaba.
Pero ninguna se
detuvo y sus labios se unieron suavemente. Cerraron los ojos y disfrutaron el
momento. Unos minutos después ambas se separaban algo agitadas y sonrojadas
-
Haríamos un
buen equipo –dijo Maddala sonriendo.
-
Sí, pero es
mejor así –respondió Mariana.
Ambas se pusieron
de pie y volvieron a la banca en la que estuvieron sentadas momentos antes.
-
No lo había
visto de ese modo, gracias por decírmelo –sonriendo con sinceridad.
-
De nada
–también alegre de haber ayudado a esa increíble chica.
-
Cuando
regrese…si siento lo mismo y ambas estamos solteras…yo…yo quisiera que me des
una verdadera oportunidad. Una real oportunidad de conquistarte y hacerte
feliz. Serán tres años lejos, lo sé. Y todo puede suceder. Pero a pesar de todo
sé que allá afuera hay pocas mujeres como tú y yo quiero a alguien como tú en
mi vida. Lo sé desde que te vi por primera vez en las competencias entre
escuelas. Lo sé desde que me perdí irremediablemente en tus maravillosos ojos y
esa encantadora sonrisa. ¿Tú crees…? –dudando.
-
Todo puede suceder
–sonriendo–. Dejémoslo al tiempo. Tiempo al tiempo.
-
Alessandra
será un completa tonta si te deja pasar…si yo tuviera su suerte –gruñendo.
-
Creo que a
ella le van más los chicos y somos familia –disculpando inconscientemente a su
prima, mientras reía por el gesto de Maddala.
-
En fin, cada
uno con lo suyo. Sin embargo, hemos nacido en una época donde ser gay no es tan
criticado como lo era hace diez años.
-
Pero en
familias como la mía…
-
Tengo
entendido que tienes algunos tíos que lo son –frunciendo el seño.
-
Si, en
realidad son primos de mis padres. Y tienen familias pero igual fue un
escándalo tras otro cuando ellos decidieron salir del closet. Solo por el hecho
de ser de nuestra familia la prensa no lo perdonó.
-
Tienes razón.
Había olvidado los primeros meses de cuando decidí salir del closet –sintiendo
un escalofrió al recordar las persecuciones de todos los paparazis –. Cada uno
a su tiempo, no te apresures –sonriendo con comprensión.
-
Gracias –de
manera teatral–. La que me espera –mordiéndose el labio inferior.
-
¿Cómo así?
–mirándola confundida.
-
No solo soy
la única Cardelli que no es morena, sino que además ya me imagino la que se
armará cuando me vean con alguien. Ya imagino los titulares: “Mariana Cardelli:
la oveja rubia del moreno rebaño Cardelli”. Y mi gran cara fotografiada
–haciendo un gesto como si el flash de una cámara la hubiera deslumbrado. Lo
cual provocó una risa en ambas.
-
No te
estreses por algo que no está próximo a suceder –abrazándola y besando su
cabello.
-
Si.
-
¿Me dejas
permanecer cerca estas casi dos semanas? –preguntó con algo de temor.
-
Claro que si
–dándole un suave pico en los labios para luego proceder a dirigirse a su casa,
dejando a la castaña sonriendo con sorpresa.
Casi dos semanas
después, Mariana despidió a Maddala en el aeropuerto en compañía de la familia
de la castaña, a quienes fue presentada como una de las amigas más cercanas de
la joven.
La joven rubia le
deseó la mayor de las suertes y con un fuerte abrazo le dijo hasta pronto, a la que sin duda podría
haber sido su primer amor, si la hubiera conocido antes que a su morena prima.
Mientras en casa
de Alessandra, la morena despertaba después de una larga noche de estudio. Y
bajando a desayunar, se encontró con su madre en la cocina mirando dos sobres
bastante grandes y elegantes.
-
Buenos días,
mamá –acercándose a darle un beso y viendo lo que tenía en sus manos preguntó–.
¿Llegó correspondencia importante?
-
Creo
que…llegó la respuesta que esperabas y otra que…no me esperaba también para ti
–mirando a su hija algo contrariada.
Alessandra tragó
saliva fuerte por muchos motivos. Motivos que podían ir desde que de esas
respuestas dependía su futuro hasta el hecho que no le había dicho a su madre
que había visto más opciones a las conversadas con ella. Y como era de
esperarse su madre se enteró y no de la mejor manera.
-
Mamá…yo…
–avergonzada.
-
Solo tenías
que decírmelo –susurró suavemente y sin reproches.
Alessandra asintió
y no dijo nada más. Hasta que Cinzia suspiró profundamente y haciendo de tripas
corazón, sonrió a su hija y dijo:
-
Vamos a ver
que dicen. Juntas –sonriendo.
Alessandra volvió
a asentir y se sentó con su madre en una de las islas de la cocina, sabiendo
que una vez que abriera aquellos sobres su vida cambiaria considerablemente.
No sabía cuánto
podría ser verdad aquello.

8 comentarios:
QQQQQQQQQQQQQ -.- me dejas asi, sin saber q es lo q Alexandra va abrir tss =( ahora tendre q esperar .... Es hermosa Maddala *-* jeje ya se xq te tenia tan Embelesada, me parecio perfecto como lograste solucionar lo q te estaba torturando :P ... *-* fue muy linda Mariana siendo sincera y maddala por aceptar tranquilamente sus sentimientos... Me ha gustado demasiado, tarde me di cuenta q has actualizado pero aqui estoy pendiente d tus pasos y d esta gran historia, un beso cuidate espero q estes bien =D y estare muy pendiente dl siguiente ^^.
no puede ser !!!!!!!!!!!!! como lo dejas la historia asi !!!!!!!!!!!!!!!!! Espero de todo corazon que no nos abandones tanto tiempo !!!!!!!!!!
Valla por fin te encuentro! Ey soy Kannazuki-Sensei, intento contactarme contigo pero no puedo, si te es posible abrir tu fb o en el foro español para que puedas ver mis mensajes te lo agradecería muchisímo, gracias!
hola paa cuando actualiza señorita nos vas a dejar asi con esta intriga jjeje, espero te encuentres bien y prntos nos sorprendas con la actualizacion
hola y dime cuando volveras a escribir !!! No puedes ser que dejes asi la historia
!!!!!
hola oie hasta cuando vas a subir otro nos tienes muy abandonadas por fa no tardes tanto..
oye ya llevas mas de un año sin escribir, cuando escribiras de nuevo o de plano ya dejaste la historia.
qeria saber si van a continuar con esta historia me gusta mucho y ps ya tiene mucho q no actualizan porfavor esta muy padre me gustaria q la continuaran
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