miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sobreviviendo - Capítulo 9: Días paralelos

Hola nuevamente! ¿Cómo han estado? , espero que muy bien. Antes de navidad le dejo el noveno capítulo de esta historia. Gracias por el apoyo :D


CAPÍTULO 9: Días paralelos. 

Una castaña se encontraba mirándose fijamente en el espejo de su tocador de caoba, el peine de seda paseaba por lo largo de su lacio y suave cabellera, la castaña llevaba alrededor de 45 minutos haciendo lo mismo, no era precisamente por vanidad, era más que nada porque estaba esperando una sorpresa, estaba esperándolo , esperándolo a él. 

Era 15 de Octubre, él nunca olvidaba esa fecha y cada año la sorprendía más que el anterior.

“15 de Octubre” Pensó con lentitud mientras seguía mirándose fijamente, “15 de Octubre” Susurró antes de dibujar en su rostro una pequeña y soñadora sonrisa.

-¿Cómo se encuentra la señora St.James? –Rachel escuchó la voz de su esposo en la entrada de la habitación. 

–Esperándote, ¿A dónde fuiste tan temprano? –Preguntó la castaña mientras posaba ambas manos en el fuerte pecho de su esposo. 

–Tenía unas cosas que hacer –Dijo el dueño de la Disquera Powerfull con algo de nerviosismo. 

Rachel entrecerró sus ojos de manera divertida, estaba realmente a la expectativa de lo que le esperaba ese día. Jesse había salido muy temprano y de manera misteriosa, la única respuesta a eso en la mente de la diva, era una gran sorpresa para ella por ser una fecha tan especial.

-¿No me piensas decir qué cosas andabas haciendo? –Preguntó mientras jugaba con los rizos de su esposo quien la tomó por la cintura. 

–No, no era nada importante –Argumentó el hombre mientras sonreía suavemente. 

“¿Has olvidado el 15 de Octubre?” Pensó la castaña al no notar ninguna nueva expresión –o intención- en el rostro de su esposo. 

-Está bien Rach … -Susurró el castaño haciendo que la pequeña preocupación de la mujer desapareciera –Fui a ver a Maddison a la delegación, sé que te dije que no la ayudaría esta vez, pero es mi hermana, estoy para ayudarla… siempre debo estar para ayudarla, soy el mayor –Rachel se separó inmediatamente del cuerpo de su esposo con fastidio, no tanto por el asunto de su hermana, sino porque había olvidado un fecha tan importante como lo era el 15 de octubre -¿Tanto te molesta esto, Rachel? –Preguntó consternado el hombre. 

–No es eso Jesse, mira ya veía venir todo esto, siempre dices que no volverás a ayudarla pero siempre caes, no me sorprendes en realidad –Contestó la diva mientras cruzaba sus brazos y trataba de contener sus lágrimas de impotencia por la mala memoria que parecía tener su esposo –Puedes ayudarla si quieres… no tengo problema, es tu familia –Completó para girarse, dándole la espalda a Jesse. 

–Bueno, agradezco tu compresión Rach –Pronunció el castaño cantante –Voy a llamar a Ralph, él también querrá saber sobre Maddi, parece que solo cuando ella se mete en problemas, él y yo tenemos algo de comunicación –Ironizó el hombre- Te veo luego –Se despidió antes de dirigirse a la puerta de su habitación con el fin de salir.

Al escuchar el sonido de la puerta cerrándose, Rachel soltó las lágrimas que había estado escondiendo de Jesse. 

“¿Cómo pudiste olvidarlo?” Se preguntó la castaña mirando la foto de ambos que yacía en su mesa de noche.

-Se me olvidó decirte… -Jesse había entrado sorpresivamente a la habitación para acercarse a su esposa y tomar su cintura con decisión –Feliz aniversario amor, gracias por todos estos años que me has dejado compartir contigo, te amo y nunca podría olvidar esta fecha- Dijo el castaño con una sonrisa mientras secaba con sus pulgares las lágrimas de su esposa para luego besar con pasión sus labios. 

“Sabía que no lo olvidarías” Pensó con felicidad la castaña mientras besaba a su esposo.

Era un 15 de octubre que para el matrimonio St. James –Berry marcaba un año más de felicidad juntos. Cada día que pasaba, Rachel volvía a confirmar que no había podido encontrar a un hombre mejor que él. 

***

La brisa corría fuertemente a través del gran ventanal de la oficina de Santana, quién inmediatamente se estremeció aunque principalmente por la ironía que encerraba el clima y el día que se presentaba. 15 de octubre. 

La morena pensó en acercarse a la ventana con la finalidad de cerrarla pero desistió al pensar que ese día era un hecho que iba a estremecerse por muchos más motivos –especialmente recuerdos –así que prefería tratar de engañar a su mente adjudicando aquellos futuros estremecimientos y temblores al frío en lugar de a su propia historia. 

La mesa de la morena estaba llena de carpetas y papeles por revisar, le hubiera pedido ayuda a Ralph pero desde aquella noche en la que ella declinó su petición de ser ella la abogada de su hermana, su secretario tenía una actitud sumamente molesta. No era que Santana fuera de las que soportara que un “inferior” faltara a su autoridad pero especialmente ese día no tenía humor para trabajar en algún caso legal con el fastidioso resentimiento de su secretario y mucho menos para romper tensiones con él. 

Habían fechas que ella prefería olvidar de su calendario como el cumpleaños de su tía Julia -una mujer irritante, con una voz creada por el propio infierno y ,para terminar de desagradarle a la morena, con un trasero enorme que siempre que podía asfixiaba a Santana – luego, el aniversario de bodas de su hermano Samuel ya que con el pretexto de querer celebrar con su esposa, la latina siempre tenía que hacerse cargo de sus dos pequeños y desastrosos sobrinos, que para el colmo de males eran gemelos. Pero de todas esas terribles fechas, la que ella quería y anhelaba olvidar era el 15 de octubre. 

Exacto, el día del matrimonio de Jesse y Rachel. 

A pesar de sus intentos por tratar esa fecha como cualquier otra, algo en su sistema no se lo permitía en lo absoluto. Aparte que, desde que ambos se volvieron “estrellas”, los medios de comunicación más amarillistas acostumbraban a hacer una reseña en honor a sus años de casados. No eran muchos años, pero la prensa siempre se encargaba de llenar páginas con lo primero que apareciera. 

Para Santana aquella boda no había sido sencilla, habían surgido tantos problemas, recordaba con pesar como la poca dignidad que le quedaba había sido pisoteada por todos, incluyendo a Rachel y especialmente, pisoteada por Jesse St.James. De ahí se desprendía el gran desagrado que le tenía a él y a aquel fatídico 15 de octubre. 

Muchas veces la morena deseaba vivir en una cueva alejada de la ciudad, del país, del mundo entero con el único propósito de no tener que ser víctima de los medios de comunicación, que en día como ese llenaban páginas de Internet con imágenes y felicitaciones, y mucho peor aún las redes sociales. 

Santana no llegaba a entender como ese par había llegado a conseguir tanta atención entre la gente, tanto que inclusive el tag #Jesse&Rachel se había convertido en trending topic en la Twittosfera

La latina apagó la pantalla de su computador al notar que nada ahí ayudaba a hacer ese día más llevadero y se dirigió a su gran ventana principal. El viento corría con fiereza haciendo que la mujer abrazara sus propios brazos para darse algo de calor. 

“Todo sería más fácil si apareciera un maldito arcoiris para distraerme” Susurró la morena con nostalgia mientras miraba la oscuridad de la ciudad. 

-Licenciada López –Ralph había entrado secamente –La señora Pierce la está esperando, ¿La hago pasar? 

“Lo que me faltaba” Pensó la abogada, aunque dentro de ella sabía que, a pesar de todo, la rubia era la única que había causado sus sonrisas en las últimas semanas. 

Tal vez no necesitaba un arcoiris real después de todo. 

-Dile que pase –Ordenó la latina mientras cerraba la imponente ventana para tomar asiento en su brillante silla giratoria de cuero. 

–Buenos días Licenciada– Saludó cortésmente la rubia, lo que llamó inmediatamente la atención de Santana. La rubia estaba siendo llamándola Licenciada, esa no era una buena señal. 

–Buenos días Señora Pierce –Respondió la latina observando con detenimiento el decaído semblante de la rubia quien tomaba asiendo frente a ella –Supongo que viene por noticias, bueno déjeme decirle que su divorcio estará listo más pronto de lo que esperábamos –Anunció la abogada tratando de levantar un poco el apático rostro de aquella rubia, quien instantáneamente se hundió más en el asiento mientras apretaba su entrecejo con dos de sus dedos. 

–Gracias por decírmelo –Comentó la ojiazul bailarina con un tono de melancolía que desconcertaba a la latina. 

–Sé que esto no me compete, pero ¿Me puede decir por qué estás así? –Preguntó Santana con cierta preocupación, la rubia la miró con timidez. 

-¿Sabes que día es hoy? –Preguntó con un profundo suspiro la rubia haciendo que la licenciada López frunciera sus labios. 

Esa pregunta descolocó a la morena, porque por supuesto sabía “qué día era”, es más, daría lo que fuese por no saberlo.

-15 de octubre –Contestó la abogada en voz baja y pesada -¿Qué hay con eso? 
-¿Tienes idea de que se celebra hoy? –Preguntó la otra mujer mientras acomodaba perezosamente uno de sus rubios mechones de cabello. 

La mujer de los ojos oscuros se sorprendió por la serie de preguntas de la rubia. 

-No, no tengo idea de que pasó hoy –Mintió la abogada con indiferencia causando un nuevo suspiro profundo por parte de la rubia. 

–Hace un año… un día como hoy… estaba casándome con mi novia y…–Un nuevo respiro- bueno, es duro hacerme a la idea de que todo acabó y que ahora nos estamos divorciando –Confesó la bailarina con una triste expresión. 

–Oh! Lo lamento mucho, pensé que tú querías divorciarte también –Dijo la morena jugando con un lapicero. 

–Y quiero hacerlo –Reafirmó la ojiazul –Quiero divorciarme, pero es que… es difícil de asimilar, uno no se casa teniendo en mente divorciarse al año siguiente ¿no? –Preguntó la rubia con una débil sonrisa, la morena solo se encogió de hombros. 

–Sientes que hacerlo fue una pérdida de tiempo –Sentenció la abogada, la rubia negó fuertemente con la cabeza -¿Entonces…? –Preguntó la ex cantante de New Directions. 

–Si pudiera, sin duda alguna, volvería en el tiempo solo para volver a casarme –Contestó la rubia confundiendo a la abogada –Fuimos felices mientras duró, muy felices, ya sabes… uno conoce a alguien, se enamora, cambia todo en ella y quiere pasar la vida entera junto a esa persona, eso me pasó a mí –Contó la clienta del bufete. 

–Entonces, se apresuraron mucho en casarse –Conjeturó la abogada, la rubia volvió a negar con fuerza. 

–Llevábamos 5 años juntas, desde que yo tenía 14, no íbamos juntas a la escuela, ella vivía en Bronx pero hicimos que lo nuestro funcionara, ¿Sabes lo que es evadir tus hormonas en la secundaria? Es horrible –Comentó la rubia causando una pequeña risa en la abogada quien se encontraba atenta- Pero nos amábamos a pesar de todo y eso fue lo que importó, nos graduamos y decidimos casarnos, queríamos mostrarle al mundo que habíamos sobrevivido a mucho y así lo hicimos –Brittany tenía una soñadora sonrisa en su rostro. 

-¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó Santana con curiosidad. 

–No lo sé… creo que en algún punto de nuestras vidas tomamos caminos diferentes y todo se fue arruinando con la universidad, los gastos maritales, nuestras peleas y todo lo demás –La sonrisa soñadora había sido reemplazada por una triste mueca. 

–Lo siento –Dijo la morena al ver la palidez de la mujer frente a ella –Pero, ¿Por qué tomaron tanto tiempo en cavilar el divorcio? 1 año es mucho tiempo. 

–Nos separamos, ella su mudó, yo me quedé acá y perdimos el contacto… ¿Sabes qué? Yo tenía esperanzas de que la separación nos ayudaría a arreglar nuestro matrimonio pero un día llamó para decirme que ya era tiempo de iniciar los papeles del divorcio… fue ahí donde realmente me di cuenta que todo había acabado –Confesó Brittany con sus ojos cristalizados por el recuerdo. 

–Tal vez no estaban hechas la una para la otra -Trató de ayudar la morena, solo consiguió que la rubia rompiera en llanto –Por favor, no llores –Pidió la abogada desorientada. 

Ver llorar a Brittany, solo hacía que la morena se sintiera aún más miserable. Necesitaba calmarla, ya que, indirectamente, ella había iniciado aquella conversación sobre su vida matrimonial. 

Los recuerdos atacaban a la rubia, hacían tanto que ya no merodeaban por su cabeza y justamente en esa fecha volvían con fuerza. No quería llorar por el pasado, prefería hacerlo por el presente, aunque de antemano sabía que el 15 de octubre sería un día difícil de superar, al menos por unos años más. 

La rubia cubrió su rostro con sus manos, no quería causarle lástima a aquella morena pero no estaba en ella obligarse a dejar de llorar. Se sentía sola y patética pero en esos instantes de abismo personal, sintió un par de brazos abrazándola por atrás de forma protectora. Brittany giró su cabeza chocando con una morena quien había posado su rostro sobre su hombro mientras intentaba abrazarla a pesar de la estorbosa silla donde la rubia se encontraba. 

Las lágrimas desaparecieron al ver como aquella dura mujer cerraba sus ojos y dibujaba una pequeña sonrisa. Era algo único.

-San… -Susurró la rubia con felicidad sintiendo como la morena se tensaba y separaba su cabeza de su hombro. 

–No sabía como calmarte –Afirmó Santana ruborizada mientras lentamente liberaba a la rubia del abrazo –Pero ¿Te sientes mejor? –Preguntó mientras se ponía de pie y alisaba su falda. 

–Mucho mejor –Sonrió Brittany –Pero… Es mejor que ya me vaya, tengo clases en unas horas, pensaba en faltar pero ya no me siento tan mal –Decía la rubia con dulzura. 

–Que tengas un buen día –Deseó la morena tratando de ocultar el color carmesí que habían tomado sus mejillas ante las palabras de la Señora Pierce. 

–Gracias por arreglar mi 15 de octubre –Dijo la ojiazul acercándose a la latina para lograr tomar su mano –Te recompensaré pronto –Prometió la rubia para dejar un beso en la mano derecha de Santana –Adiós. 

La morena tenía una sonrisa sincera en su bello rostro, no era porque realmente esperara algún tipo de recompensa por parte de la rubia, sino por el simple hecho de haberla hecho feliz. Haber logrado reconfortarla había logrado que inclusive su propia tristeza disminuyera. 

Era el primer año en el 15 de octubre, no dolía tanto como los otros.

Flashback 3er año de preparatoria.

-Aléjate de mi novia –Un imponente Finn Hudson había cerrado con fuerza el casillero de Santana para enfrentarla. 

-¿Te refieres al ser extraño con el que vas a clases? ¿Era tu novia? Por un momento pensé que eras una especie de Harry Potter junto a su elfo doméstico –Se burlaba la morena mientras peinaba su coleta. 

–Hablo enserio –Amenazó el quarterback –Ya sé lo que pasó entre ustedes, sé que te aprovechaste de ella –dijo el grandulón. 

-¿Aprovecharme? –Preguntó Santana con indignación antes de soltar una carcajada. 

–Sí, tú tienes la fama de querer meterte en los pantalones de todo lo que se mueva, sin importarte la opción sexual, pero te advierto –Hudson frunció su ceño –Rachel es mi novia, no dejaré que la confundas, a ella no le gustan las chicas. 

-¿Estás seguro? –La morena quería sembrar la duda –Si mal no recuerdo, ella me besó y se la pasó muy bien –Dijo la latina haciendo que Finn tensara su rostro. 

–Estás mintiendo, ella solo te pidió consejos y tú te aprovechaste de ella –Contradecía el quarterback. 

–Cree lo que quieras –Soltó la Cheerio –Aunque … Si quieres saber toda la verdad, te veo hoy en la noche, bajo las escaleras del campo de juego , no llegues tarde –Concluyó la morena dejando a un total confundido e indeciso Finn Hudson. 

Fin Flashback.

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