viernes, 8 de junio de 2012 1 comentarios

Sobreviviendo - Capítulo 5. Un pie equivocado

Hey! Que bueno encontrarnos nuevamente para un nuevo capítulo ! :D , esta vez no demoré tanto xd
Gracias por leer y por comentar, es genial saber que piensan (;
En este capítulo, también tenemos un flashback.
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CAPÍTULO 5: Un pie equivocado 

-¿Se siente bien señorita? –Un hombre alto y rubio de unos 35 años aproximadamente miraba con una ligera preocupación a la mujer que entraba por la puerta de su oficina. 

–Sí, estoy bien, solo estoy un poco agripada, pero nada que me impida ser productiva –Mintió Santana tratando de forzar una sonrisa, aunque realmente lo único que deseaba era volver a su cama con otro plato de su insípida sopa de pollo. 

–Bien, en ese caso tome asiento –Santana hizo caso al ofrecimiento –Vamos directamente al grano ¿le parece? –La morena asintió tranquilamente -La llamamos porque hemos estado leyendo su curriculum desde hace un par de semanas y queremos ofrecerle un puesto en nuestra prestigiosa firma –Los ojos de Santana se abrieron como dos grandes platos –Aunque lamentamos ver que no cuenta con mucha experiencia laboral –La morena frunció sus labios –Así que ¿le parece bien empezar en modo de prueba? 

No era la primera vez en la cual le ofrecían a Santana un empleo en modo de prueba para al cabo de un par de semanas decirle que “no daba el ancho para el puesto”. Aunque no podía comparar trabajar de mesera en una cafetería del centro de Manhattan en modo de prueba con trabajar en Morrison y Asociados en modo de prueba

-¿De cuánto hablamos monetariamente? –Preguntó Santana con desconfianza. 

– 3500 dólares más las comisiones –El hombre encargado de recursos humanos miró la expresión de sorpresa de la morena –Pero esto es negociable y es solo por el periodo de práctica –Ofreció el rubio expositor. 

–Acepto –Dijo Santana con presura -¿Cuándo firmamos el contrato? –Preguntó la latina causándole gracia al tipo frente a ella. 

–Bienvenida a Morrison y Asociados –Anunció el tipo estrechando su mano con la nueva abogada del bufete. 


***

-Lamento la tardanza –Dijo una rubia sin aliento apareciendo tras la puerta de un gran salón iluminado. 

–Es tu segunda tardanza en la semana, Pierce, ¿sabes que no podemos detenernos solamente por tu irresponsabilidad, cierto? –Una suspicaz pelirroja miró con determinación a la rubia. 

–Es que tuve un inconveniente… pero –Brittany dijo con su voz ahogada por la vergüenza a las múltiples miradas puestas en ella. 

-Esto no es solamente una escuela de artes, esto es un recinto de perfección y creación –Brittany miraba hacia sus zapatillas mientras la maestra encargada daba su sermón diario –Cuantas luminarias han pasado por estos suelos, estos pisos de madera – Hizo sonar el tacón de sus zapatos contra el suelo –tienen una historia, personajes como el legendario Michael Chang, el afamado Kurt Hummel y hasta incluso estrellas de Broadway como Rachel Berry han pisado este salón de danza y ¿crees que ellos postergaban sus ensayos por inconvenientes? Una vez llamaron a Rachel Berry avisándole el fallecimiento de uno de sus padres ¿crees que ella dejó la clase? ¡Claro que no! –Gritó con fuerza a una ya desmoralizada Brittany –Ella permaneció acá, con lágrimas en los ojos pero dando el 120% de ella, porque este era su sueño, ella luchó por esto ¿y tú te atreves a decirme que lamentas tu irresponsabilidad por un inconveniente? –Vociferó duramente la mujer a la rubia que permanecía con la cabeza gacha. 

–Lo siento –Musitó Brittany con la voz entrecortada. 

–Vístete rápido –Ordenó la mujer –Y ¿Ustedes por qué dejaron de danzar? –Se alejaba dirigiéndose a las otras asistentes.

Brittany se arrinconó a una esquina del gran salón para alistarse y de paso limpiarse las lágrimas que brotaban de sus azules ojos. La rubia no tenía duda, ese era su sueño, había dado demasiado por entrar a Juilliard, y ella sentía estar dando el 200% de su potencial pero entonces ¿por qué seguía sin satisfacer a nadie? ¿Por qué nunca podía ser valorada por sus buenas acciones, por sus enormes esfuerzos? Rachel Berry no era siquiera una bailarina profesional pero de igual manera era un ícono en la división de danza, ¿por qué Brittany veía cada vez más lejano el día en el que ella pudiera ser considerada así? 

Brittany siempre trataba de ver la vida con el mayor positivismo, pero había días como ese, en los cuales no podía encontrar un solo ángulo desde el cual ver las cosas y darle una sonrisa. 

De por sí se sentía abatida por todo el inútil intento de afianzar una amistad con cierta morena, luego de recibir insultos y desprecios , le tocó vivir el calvario que es tratar de manejar por New York al mediodía para finalizar con los golpes a su autoestima causados por su maestra de danza contemporánea. 

Aunque sabía que su día aún estaba empezando y que en unas horas le llegaba el turno a una de las cosas que más odiaba. 


***


-Esta será su oficina Srta López – Decía un atento asistente de Morrison y Asociados. 

–Me parece perfecto –Santana deseaba no tener aquel odioso dolor de cabeza para poder demostrar lo feliz que se encontraba por el hecho de haber conseguido un puesto en un bufete de gran categoría. Pero no podía ir contra su cuerpo. 

–Este es su secretario –La morena soltó un pequeña carcajada al escuchar la palabra “secretario” pero no pudo esconder su risa al ver al muchacho. 

-¿Secretario?- Preguntó Santana con curiosidad. 

–Buenos tardes Srta. López, mi nombre es Ralph, soy su secretario –El castaño de grandes ojos verdes ocultos en unas horribles gafas borró su sonrisa al notar como Santana reía sin ningún sentido aparente. Inexplicablemente la palabra secretario causaba que por la mente de Santana ocurrieran mil y un bromas. 

-¿Se encuentra bien señorita? –Preguntó el primer tipo que acompañó a la morena en el recorrido. 

–Sí, claro –Dijo Santana limpiando una pequeña lágrima que se había escapado por tanta risa -¿Cómo me dijiste que te llamabas? –Preguntó la morena al recuperar la compostura. 

–Ralph… Ralph St.James. 

En ese instante Santana sintió que su cuerpo perdía la fuerza de gravedad y como todo a su alrededor se veía de manera panorámica. 

“Mierda” Pensó la morena mientras miraba anonadada al tipo frente a él quien seguía mirándola con escéptico. 


***


“Nuevamente estoy retrasada, ¿qué pasa conmigo en estos días?” Brittany abría la puerta de su automóvil con torpeza mientras miraba su reloj rápidamente. 

Brittany miró la altura del imponente edificio en el que se encontraba, 59 brillantes pisos de altura, unas relucientes ventanas en las cuales la rubia podía verse reflejada. No era la primera vez que se hallaba frente aquel edificio, pero siempre era aterradoramente fascinante admirarlo. 

“A ver que me espera esta vez en Morrison y Asociados” La rubia bailarina tomó la manija de la puerta giratoria para proceder a adentrarse al establecimiento. 

-Buenos días señorita Pierce –Saludó con confianza una de las recepcionistas del bufete de abogados -¿Viene por lo de siempre? –Preguntó la mujer a rubia que asentía cansadamente frente a su recepción - Lo sentimos mucho Srta. Pierce, el licenciado Stevenson está de vacaciones en estos momentos.

Brittany hizo una mueca de desgano e inmediatamente miró sus zapatillas, quería asegurarse de no habérselas puesto al revés, ya que obviamente se había despertado con el pie equivocado.

-¿Cuándo volverá? –Preguntó la rubia sobando su sien con su mano derecha. 

–En un mes –Comentó la recepcionista mientras Brittany fruncía su ceño –Pero descuide, su caso se asignará a otro abogado, un momento… -La mujer tomó su intercomunicador mientras la rubia miraba a todos lados con tedio –El nuevo abogado que tomará su caso la espera en la oficina 35 piso 57. 

Usualmente Brittany acostumbraba ir por las escaleras para fortalecer los músculos, pero en ese momento se encontraba raramente malhumorada como para hacerlo. 
Aún una parte de ella quería ser optimista, pero a medida que avanzaba el día, iba perdiendo las esperanzas.

“Piso… 57” La respiración de Brittany era sumamente irregular, efectivamente, había tenido que subir los 57 pisos ya que de una manera extraña, los elevadores no servían. 

Algo estaba en contra de la rubia.

-¿Señora Pierce, cierto? –Preguntó un curioso castaño con enormes anteojos, la mujer asintió lentamente –Puede pasar 

–Anunció el muchacho desde su escritorio a las afueras de la oficina 35 

Brittany giró la perilla dorada de la puerta de madera con molestia y al ver a aquella persona ahí, pensó que estaba en algún programa de cámaras escondidas.

-¡No puede ser! ¡Qué haces tú aquí! –Una consternada y boquiabierta morena se paró furiosa al ver nuevamente a esa rubia. 

–Yo me pregunto lo mismo, ¿Qué haces tú acá? –Tartamudeó la rubia perpleja. 

-¿Me estás persiguiendo o algo así? Llamaré a seguridad –Amenazó Santana cogiendo su intercomunicador antes de ser detenida por un fuerte y blanca mano. 

–No te atrevas –Dijo Brittany con seriedad – Yo estoy tan o más sorprendida que tú, ni siquiera sabía que trabajabas aquí, mucho menos que eras abogada –Explicaba la rubia mientras Santana se apaciguaba. 

–Si bueno, llevo unas horas trabajando acá – Santana relajó su rostro cuando recordó lo importante –Un momento ¿Estás casada? –Preguntó con asombro mientras revisaba unos fólderes con documentos. 

–Estoy a punto de dejar de serlo, por eso estoy aquí –Aclaró Brittany tratando de sonar divertida pero la morena seguía examinando los papeles. 

–Un momento, ¿Estabas casadas con una mujer? –La mandíbula de Santana estuvo a punto de desprenderse al ver ese pequeño detalle –Un momento, ¿Eres gay? –El tono de voz de la latina su volvió un susurro ante esa conclusión. 

–Eres muy deductiva para ser abogada –Dijo Brittany con una sonrisa -¿Tienes algún problema con eso? -Preguntó al notar que la abogada seguía sin reaccionar. 

–No, ninguno en lo absoluto, es más jugamos para el mismo equipo –Dijo Santana soltando una carcajada - solo que me sorprendió tener tanta información de un solo golpe –La morena relajó sus hombros mientras pasaba sus manos por su cuello y volvía su mirada a la de ojos azules -¿Te parece bien que yo lleve tu divorcio? –Preguntó dudosa la latina. 

–Sí, con tal de que me separes de la bruja de mi ex, me parece bien todo –Dijo Britt mientras agitaba su cabeza tratando de sacar de su cabeza la imagen de su ex esposa. 

–Entonces tenemos que empezar desde ahora –Avisó Santana mientras frotaba sus manos. 

–Genial, siempre es mejor a alguien conocido a cargo de tus problemas oh! Y pronto te pagaré lo del teléfono, no lo he olvidado –Decía Brittany mientras Santana la volvía a mirar. 

–Por favor, te pido que mantengamos esto de una manera netamente profesional, yo soy la Licenciada López y tú, mi clienta, la Sra. Pierce ¿Entendiste? –Santana arqueó un ceja mientras cruzaba sus brazos. 

–Disculpa San… Perdón, Licenciada López – Pronunció la rubia.

Lo ocurrido en esa oficina había sido una total montaña rusa de emociones para Brittany, en un comienzo estuvo asombrada, luego enfurecida, siguiendo a la euforia, para pasar a la tranquilad, estancándose por unos minutos en alegría para finalizar en una decepción. La Licenciada López, era eso, estrictamente su abogada. 

Hay personas imposibles de conocer. 

-Y Brittany, siento mucho lo ocurrido en la calle esta mañana, me sobrepasé –Santana dijo eso prácticamente en un susurro mientras miraba avergonzada a Brittany quien se limitó a sonreír. 

–No te preocupes.

Tal vez Santana no era imposible de conocer, solamente difícil. 

Flashback 3er año de preparatoria:

-Anda Berry, no seas cobarde, este es el precio por mis conocimientos –Santana empujaba por la espalda a la pequeña castaña quien ponía resistencia a seguir avanzando por el estacionamiento de la escuela Westville. 

-¿Por qué no puedes decírselo tú? tú siempre rompes el corazón de todos ¿Por qué no lo haces nuevamente? –Preguntaba Rachel aferrándose a la puerta de un auto con tal de no seguir siendo llevada por Santana por el pavimento. 

–Porque haciendo esto mato dos pájaros de un tiro, me cobro los consejos sexuales y me quito de encima a la molesta de Katie –Explicaba la morena mientras jaloneaba a Rachel –Mira, ahí está –Señalaba Santana a una chica alta, rubia y voluptuosa. 

-¿Y qué tal que ella si está enamorada de ti? Que yo mienta solo podría lastimarla –Aconsejaba la castaña. 

–Eso no me interesa sinceramente, solo quiero sacármela de encima –Confesó la Cheerio. 

-¡Santana! ¡Hey! ¡Por aquí! –La guapa rubia de la escuela de Westville se percató de la presencia de la morena, quién inmediatamente soltó una sonrisa fingida. 

–Es tu turno Berry, hazlo –Santana miró directamente a Rachel mientras tomaba su mano y la llevaba a la fuerza hacia la rubia. 

–Hola, Katie –Saludó Santana –Te quiero presentar a Rachel Berry, mi novia –Dijo la morena mientras la rubia frente a ella se quedaba perpleja, instintivamente Santana pellizcó la mano de Rachel para darle “la señal”. 

–Katie, quería advertir algo, quiero que porfavor dejes de buscar, llamar o intentar tener algún tipo de contacto con mi novia, ella cometió un error contigo pero ya superamos nuestras dificultades, así que porfavor déjala y por consiguiente déjanos en paz. Ojala te vaya bien, adiós –Rachel había aplicado genialmente sus grandes dotes histriónicos ya que aquella rubia reventó a llorar cuando Santana y ella se alejaron. 

–Muy bien Berry, la hiciste llorar, creo que con eso bastará –Dijo Santana mientras subía a su auto junto a la judía. 

–Me siento terrible –Contestó la diva –Tú deberías sentirte igual por jugar con las personas y más aún con una chica, por cierto no sabía que eras gay o bisexual. 

–No soy gay, solo quise experimentar ¿ok? –Aclaró Santana con fastidio. 

-Como digas Santana, ese no es mi asunto en lo absoluto.

Fin del Flashback.



CONTINUARÁ...

 
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