Hola a todos nuevamente :D
Mil disculpas por la demora y miles de gracias por las leer (:
En este capítulo veremos un poco de como se relacionaron Santana y Rachel en el pasado.
Disfrútenlo y no se olviden que cualquier duda estoy acá para resolverla :D
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CAPÍTULO 4: Demasiada bondad.
Desde aquella fría madrugada del cumpleaños de Derek; Santana había pescado un fuerte resfriado, era algo de esperarse tomando en cuenta que la morena había caminado varias calles, maldiciendo todo lo que ponía ante ella –el frío pudo haberse colado por su garganta –hasta encontrar un taxi, definitivamente era de esperarse aquella terrible gripe que no la dejaba siquiera levantarse de la cama.
Esto estaba frustrando a Santana de sobremanera ya que, era lunes, llevaba prácticamente 3 días en cama, cuidándose a sí misma, apestando a muerto –ni siquiera tenía las fuerzas para ducharse – y principalmente a sopa de pollo que había sido lo único que la morena podía cocinar con rapidez, mencionando también el chiquero en el cual se había convertido su departamento.
Vivir sola tenía muchas desventajas.
El reloj indicaba las 10:00 am, lo que significaba, un nuevo tazón de sopa de pollo para la enferma.
Salir de la cama, era para Santana una manera irónica de resumir su vida: Quieres algo, tienes buenas intenciones, te propones lograrlo, la frustración te gana y vuelves al comienzo sin ningún éxito.
Con mucho malestar físico, llegó Santana a su cocina, sus piernas temblaban, su cabeza daba vueltas por el dolor pero su estómago pedía a gritos algo para calmar el hambre, aunque sea una repetida y poco gustosa sopa de pollo.
La cocina estaba hecho un desastre al igual que las otras secciones de la casa de la morena, estaba llena de gérmenes, mucosa, pañuelos desechados. Era un total chiquero que solamente enfermaba más a la pobre Santana.
“Señorita López, la llamamos de la firma “Morrison y Asociados”, agradeceríamos que se contactase con nosotros a la brevedad, hasta luego”
“Morrison y Asociados” Santana susurró con estupefacción el nombre de la firma que acababa de llamar a su departamento, “Morrison y Asociados” Repitió esta vez mientras corría velozmente hacia la sala de estar donde se ubicaba la grabadora de voz.
No era posible que aquella firma de abogados acabara de llamar a casa de Santana. Era simplemente irreal que uno de los bufetes a los cuales la morena había presentado su curriculum más de 15 veces, estuviera llamando a su domicilio.
“Contáctese con nosotros a la brevedad” Santana recordó esas palabras del mensaje y por un momento olvidó el dolor físico que sentía para proceder a alistarse y partir hacia el prestigioso bufete de abogados.
Tal vez no sería un mal día después de todo.
“Dios mío, no soporto mi cabeza” Ducharse en pleno proceso de gripe no había sido la decisión más acertada de la latina, quién se sentía más agripada que antes, pero por lo menos ya estaba limpia.
Santana se tomó la temperatura, y en efecto, tenía más 38 grados ; pensó por un instante en quedarse en casa pero luego recordó que se trataba de “Morrison y Asociados” y que si se quedaba por unas horas más en casa, alguien más podría tomar el lugar que posiblemente querían ofrecerle a la latina. Así que con eso en mente, Santana vertió en su boca 2 pastillas.
“Me siento como el demonio” Santana se quejaba mientras tomaba la perilla de la puerta para salir y así llevarse una sorpresa inesperada.
-¡Bien! Por fin te encontré –Una emocionada rubia se encontraba al otro lado de la puerta -¿Aún me recuerdas, cierto? –Preguntó la rubia al notar que Santana la examinaba con curiosidad –Soy Brittany… la que chocó contra tu celular –Completó la ojiazul apenada.
-¡Oh! La stripper –Dijo Santana con veneno mientras Brittany hacia una mueca de molestia –Como no recordarte… -Susurró la morena con desdén –Pero ¿cómo me encontraste? ¿Cómo llegaste gasta acá? Ni siquiera sabías mi nombre –Preguntó Santana alarmada al darse cuenta que no tenía lógica que aquella mujer hubiera podido encontrarla.
–Todo es posible si lo deseas –Brittany emitió esa simple respuesta mientras se encogía de hombros.
Escuchar esa frase incomodó mucho a la morena quien sabía que si esas palabras fueran ciertas hacía mucho que medio mundo hubiera muerto a causa de los deseos de Santana, eso sumados el resto de metas que tenía y que nunca se hicieron realidad, a pesar de lo mucho que las deseó.
Definitivamente para Santana, Brittany era otro ejemplo de rubios con gran falta de masa cerebral.
“Quinn se arrepentiría de ser rubia al ver a esta chica” Pensó Santana mientras miraba de pies a cabeza a la mujer que se encontraba frente a ella.
-Como sea… tengo prisa ¿qué es lo que quieres? –Preguntó tajantemente la morena.
–Venía por lo de tu teléfono –Al escuchar esto, Santana se alegró, un poco de dinero nunca caía mal.
–Creo que tengo unos minutos en ese caso –Dijo Santana mientras trataba de forzar una expresión más amable.
–Bueno, lo que pasa es que… -Brittany aguardó un momento mientras Santana miraba impacientemente su reloj –Aún no tengo el dinero - Antes de que Brittany pudiera seguir hablando Santana cerró la puerta de su departamento y haciendo a un lado a la rubia siguió su camino hacia Morrison y Asociados –Hey detente –Brittany vociferó a la mujer que iba a mitad de pasillo de salida.
–Si no tienes el dinero para pagarme, vuelve otro día –Dijo Santana mientras sonaba su congestionada nariz.
-¿Te sientes bien? –Preguntó Brittany al notar gracias a la luz del pasillo el rostro pálido y las ojeras que mostraba Santana.
–Sí estoy bien, solamente me enferma perder el tiempo… como lo estoy haciendo ahora – Decía Santana con la paciencia casi nula mezclada con su malestar físico.
–Lo siento, pero no sabía si realmente vivías acá o no, pero te voy a pagar, es una promesa –Contestó la rubia parada frente a la latina.
–Es un deber – Aclaró la morena con fuerza antes de darle a la espalda a Brittany volver a seguir su camino.
–Lo sé, lo sé –Decía Brittany tratando de seguir el paso de la mujer delante de ella –Pero, no deberías salir así, me refiero a que luces enferma, no deberías salir podrías enfermarte más –Aconsejó la rubia.
–No creo poder estar peor que ahora –Decía Santana entrando al elevador y cerrándolo de inmediato para librarse de tener que usarlo junto a esa inoportuna mujer.
El ascensor se cerró y empezó a bajar, en ese momento Santana sintió una ligera paz interior de no tener que seguir lidiando con la charla con esa rubia, quién seguía pareciéndole una total molestia.
“Diablos, ya es casi mediodía” Murmuró Santana mientras volvía a ver su reloj de mano “Ahora a esperar un taxi, o tal vez me moriré antes de que llegue uno”
Cotidianamente Santana estaba de mal humor, pero las enfermedades siempre sacaban esa dosis reservada de amargura que siempre llevaba.
-¿Necesitas un taxi? –Nuevamente era Brittany, estaba vez saliendo del estacionamiento con su auto.
–Oh no –Se quejó Santana -¿De nuevo tú?
Brittany no sabía porque aquella morena tenía tanta mala onda con ella, ni siquiera la conocía como para que pudiera llevarse mal con ella, pero entonces ¿por qué tan mal trato? Según su propio concepto, Brittany se consideraba agradable y según el concepto de su familia y amigos, ella era un total arcoíris así que era difícil de creer que Santana tuviera tanta mala vibra con ella.
Aunque destrozar el celular de alguien a plena noche en las afueras de un club nocturno, no era la mejor manera de conocer a una persona ¿cierto?
-¿A dónde vas? Yo te llevo antes de que te desmayes esperando un taxi –Ofreció la sonriente rubia.
–No gracias –Dijo Santana forzosamente pero Brittany no movía su vehículo –No necesito que me lleves – Soltó la morena con firmeza cruzando sus brazos y desviando su vista de la mujer de ojos azules.
–Lo digo enserio, luces cada vez más pálida, ni siquiera deberías estar intentando ir a algún lugar –Aconsejaba la rubia.
– ¡Déjame en paz! – Gritó Santana sorprendiendo a la mujer en el carro –¡No necesito tu maldita ayuda! –Dijo la latina con la paciencia totalmente colmada.
Brittany no estaba acostumbrada a los gritos y mucho menos a los de una extraña y mucho peor aún, cuando ella solamente intentaba ayudar. Miró a esa alterada Santana y lo siguiente que hizo fue apretar el acelerador de su auto y alejarse.
Alejarse por el momento ya que algo en su interior la obligaba a intentar agradarle a esa terca morena. Algo que simplemente la hacía sentir una completa masoquista.
Santana miró aquel volvo desaparecer por la calle y lo único que sintió era culpa, una inexplicable e ilógica culpa que la estaba llenando por dentro.
Por momentos deseaba regresar al pasado, cuando hacer sentir mal a las personas y burlarse de ellas era totalmente sencillo y divertido para ella.
Sabía que eso ya no era posible.
Flashback 3er año de preparatoria
-No, de ninguna manera voy a ayudarte Berry –Santana se paró con firmeza cruzando sus brazos.
–Santana, por favor, nunca te he pedido nada en la vida-Rogó Rachel
-Y es mejor que todo siga siendo así –Interrumpió Santana haciendo que la castaña rodara sus ojos.
–Solamente quiero que me des algunos consejos y esas cosas, no es un gran favor –Dijo Rachel tomando a Santana de ambos brazos quien inmediatamente se soltó.
-¿Y por qué me lo pides a mí? ¿No puedes preguntarles a tus papás o a la srta. Pillsbury? –Dijo Santana con fastidio, esa charla estaba tomando más de lo previsto.
–Este no es un tema que quiera hablarlo con mis papás, la srta. Pillsbury tampoco es una opción, pensé en Quinn, pero ella es su ex novia y no creo que quiera ayudarme, además tú has sido la única que ha –Rachel tragó un poco de saliva –la única que ha estado de esa manera con Finn –Terminó la castaña con una mueca que le causó satisfacción a la morena.
–Lamentablemente, yo he sido la única que se ha acostado con Finn y déjame decirte, no estoy nada orgullosa –Contestó Santana con una sonrisa burlona –Bueno como sea, no pienso darte consejos, ni tips, ni nada por el estilo para que no decepciones a Hudson cuando tengan sexo, además no creo que lo decepciones más de lo que él te decepcionará a ti –Nuevamente Santana volvió a soltar una carcajada mientras Rachel la miraba con fastidio.
–Santana, por favor, será mi primera vez y quiero que sea especial, pero tampoco quiero que sea aburrido, y no sé como es Finn… ya sabes –Rachel guardó silencio por unos segundos –… Sin ropa –Completó en voz baja.
–No hay nada que te sorprenderá al verlo sin ropa, tal vez te sorprenda que tenga los pechos más grandes que los tuyos , pero aparte de eso, nada más –Santana se sentía inspirada para buscar nuevas formas de molestar a Rachel.
-¡Santana! –Reclamó la pequeña e incómoda castaña –Deja de burlarte y dime que me ayudarás, no me hagas confiar en lo que dice internet, por favor, haré lo que me pidas si me ayudas –La morena la miró fijamente para luego procesar la propuesta en su mente.
-¿Lo que sea que te pida? –La castaña miró con cautela a Santana quien parecía un tigre merodeando su presa, pasaron unos segundos y Rachel asintió tímidamente –Está bien Manhands, aunque es patético lo que estás pidiendo, te ayudaré a que sepas qué hacer cuando tú y Frankenteen lo hagan, pero te advierto que no hago milagros.
Y por última vez, Rachel volvió a mirar a la morena con fastidio, pero sabía que todo tenía un precio, y si soportar las burlas de Santana era lo que tenía que pagar, tragaría su orgullo.
Fin Flashback.
miércoles, 30 de mayo de 2012
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Sobreviviendo - Capítulo 4. Demasiada bondad
domingo, 6 de mayo de 2012
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Sobreviviendo - Capítulo 3 Una llamada, una sorpresa
Hola nuevamente a todos :D . Lamento mucho no haber actualizado antes, pero aquí me encuentro, haciendo acto de presencia xD .Muchas gracias por las visitas y comentarios.
Este ya es el 3er capítulo y alguien muy especial llegará (;
CAPÍTULO 3: Una llamada, una sorpresa.
“Titanic… ugh, Jack fue un idiota al darle la puerta a Rose” Santana revisaba las películas que se hallaban en su gran estante negro, tratando de buscar la ‘indicada’ para pasar la noche, “Twilight… mmm no entiendo aún como Edward embarazó a Bella, él ni siquiera tenía sangre para una erección, oh! El amor lo puede todo, al diablo con eso” La morena lanzó el estuche de le película a un lado “The Notebook… Remember me… The Last Song…Dear John… Valentine’s day” Santana seguía sin entender en qué punto de su vida había comprado tantas películas románticas “La Sirenita” La morena frunció su ceño “Ugh En que momento fui tan patética” La latina lanzó esa última película junto con el cúmulo de películas que se había formado en el suelo “Debo tener algo menos estúpido por algún lado” Santana rebuscaba en lo más profundo de su estante “¿American Pie?” La morena entrecerró sus ojos con curiosidad mirando la contraportada del video “Rachel odiaba esta película” la mujer soltó una pequeña carcajada conformista al recordar ciertos sucesos en la preparatoria “Esta es la película perfecta”.
A pesar de que el departamento de Santana no se encontraba ubicado en una zona popular o pudiente de Manhattan, este tenía una vista envidiable del centro de la ciudad. Muchos hubieran dado lo que fuese por tener el privilegio de ver las famosas calles y avenidas desde la comodidad de su hogar, muchos menos la propia habitante de aquel departamento.
Cada noche las luces cegadoras de la 5ta avenida se encendían al mismo tiempo que los teatros y sus afiches iluminaban toda la calle, convirtiéndolos en un espectáculo al cual Santana se rehusaba a presenciar. Las persianas de su departamento se cerraban apenas empezaba a caer el atardecer. Para ella, observar la majestuosidad que irradiaba Broadway en las noches, más que excitante, era frustrante y a la misma vez doloroso.
Ver lo que pudo ser, oír lo que pudo obtener, estar tan cerca y a la vez tan lejos. Esas eran unas de las heridas que parecían nunca poder sanar en su ser.
“Ahora entiendo porqué Rachel odiaba esta película, es para retrasados mentales” De un fuerte golpe apagó el reproductor de DVD para luego arrojar la película junto al resto de filmes románticos que había encontrado antes.
Era un viernes por la noche y ahí se encontraba Santana, sentada en su sofá color carmín con los brazos sobre su estómago, mirando su televisión pero oyendo los estruendosos ruidos que provenían de la agitada calle. Era un silencio mortífero en el cual la latina creía poder oír incluso los aplausos nacidos en los teatros.
Nuevamente sentía arder las heridas interiores. Nuevamente se remontaba a su juventud, cuando se sentía capaz de dominar el mundo. Y por una segunda vez las heridas volvían a arder.
-¿Por qué no le haces caso a tu hija cuando debes hacerlo? –Una molesta castaña caminaba de un lado al otro en uno de los camerinos de la puesta en escena de Rent.
–Pero quién nos asegura que Beth no se equivocó –Noah Puckerman daba vueltas en su silla giratoria tratando de sacar del pánico a su castaña compañera de reparto.
– ¡Tú! – Rachel había detenido el movimiento de la silla de Puck con fuerza -Tú podrías asegurarme eso Puckerman – Susurró la castaña a milímetros del rostro de su compañero, dándole un total aire asesino o psicópata –Pero no lo puedes hacer y ¿Por qué? Por atender una estúpida llamada de Sam.
–En primer lugar, Los Chicago Bulls ganaron el partido, no fue una llamada estúpida –El chico del mohawk se había levantado de su asiento apuntando con su dedo índice a Rachel en señal amenazante –En segundo lugar, debes calmarte Rachel –Puck posó sus fuertes manos en los hombros de su compañera al mismo tiempo que apaciguaba su voz –Si Santana estuviera o no cerca de New York eso no debería importarte, tú no la quieres ver y me imagino que ella tampoco, así que por qué propiciar encuentros indeseados –Rachel había fruncido el ceño mientras iba asimilando las palabras de su amigo –Olvidemos lo que dijo Beth, apuesto que se equivocó y vio a Clarissa, ya sabes que ella es idéntica a Santana –Puck soltó una media sonrisa pero Rachel aún se veía insegura.
–Beth tiene memoria de elefante, si ni siquiera olvida que hace años le prometí contratar a Mickey Mouse para su cumpleaños y que nunca lo pude cumplir –Decía Rachel con su puño en la frente.
–Le prometiste traer Disneylandia al jardín de su casa –Aclaró Puckerman –Eso no es fácil de olvidar –El ex cantante de New Directions trataba de animar a Rachel, pero esta seguía luciendo preocupada -Vamos Rachel, deja de agobiarte y hay que alistarnos para nuestra última función –Finalizó Puck dándole un ligero golpe en la espalda a la madrina de bautizo de su hija.
–Si… es mejor que olvidemos esto –Susurró Rachel tratando de sonreír.
-¿Olvidar qué? –Un hombre con un ramo de rosas rojas había entrado desprevenidamente haciendo saltar de la impresión a la diva y su compañero.
–Jesse… ¿qué haces acá? –Se notaba el nerviosismo en la voz de Rachel Berry al dirigirse a su esposo quien miraba de par en par a su mujer y a Noah –Pensé que no regresarías de Las Vegas hasta después de la función.
–Quise darte una sorpresa para desearte buena suerte, aunque sé que no la necesitas –Jesse miró con ternura y admiración a la mujer que estaba frente a él –Pero ¿Pasó algo? –Los ojos de Jesse se volvieron suspicaces nuevamente, conocía muy bien a Rachel como para saber cuando algo andaba mal.
–Nada, solo unos problemas técnicos de último minuto, ya sabes como la estresan este tipo de cosas –Noah respondió la preguntar al notar que su amiga no tenía palabras coherentes en el acto.
–Estos teatros son cada vez menos profesionales –Jesse pasó sus largos dedos por su rizada cabellera –Pero no te preocupes amor, tú podrías deslumbrar a todos aún estando de cabeza - Jesse le dio un suave apretón a la mano de su mujer.
–Gracias mi amor –Rachel tomó la otra mano de su esposo para depositar en sus labios y dulce beso –Mi última función te la dedicaré a ti –Ambos se miraron por un par de segundos hasta que Puck rompió la magia de ese instante.
–Bueno St.James tu esposa y yo tenemos un musical que protagonizar –Dijo el chico del mohawk.
–Te veré luego–Dijo Jesse despidiéndose con una sonrisa dirigiéndose a su esposa –Espero verte al nivel de mi esposa –Miró directamente a Noah quien solamente soltó una pequeña risa.
–Eso estuvo cerca –Dijo la castaña recostándose en la puerta al asegurarse que Jesse se había alejado.
–Algún día deberías contárselo –La diva frunció el ceño en señal de molestia ante su amigo –Okay, olvida que dije eso, es mejor que ensayemos.
–Bien dicho Puckerman.
“Olvídalo, no estoy de humor para salir” Santana estaba prácticamente gritando a través de su teléfono celular“¿A un club nocturno? Olvídalo” La morena caminaba alrededor de su departamento agitando su cabeza en señal de negación “No me digas aburrida ni aguafiestas, ya sabes que odio esos lugares”
Eso tenía una porción de verdad, para Santana los clubes nocturnos no eran más que lo más bajo que había en la sociedad.
“Ya sé que es su fiesta de cumpleaños… ya sé que olvidé su fiesta el año pasado pero no tengo ganas de salir”La latina jugaba con su cabello mientras trataba de cortar la llamada de Savannah, una de las pocas amigas que había conservado con el paso de los años “Sé que se la debo por todas las bromas pesadas que le hice, pero… ¡Deja de gritarme!… Okay iré a ese apestoso club ¿feliz?” La morena estaba muy segura que se arrepentiría de aceptar la invitación en pocos segundos pero la llamada se estaba tornando pesada y sabía que la única manera de cortarla era aceptando salir “Si, recógeme en 30 minutos”.
Era irónico como hacía un poco más de un par de horas, Santana se lamentaba por estar destinada a pasar una noche de viernes encerrada entre las cuatro y frías paredes de su departamento y como repentinamente, se lamentaba por estar destinada a pasar la noche en un club nocturno “festejando” la fiesta de cumpleaños de Derek, un ex – compañero de universidad.
Santana se lamentaba de muchos hechos y deseos en su vida.
-Este es un club de mala muerte –Santana miró de arriba abajo el establecimiento nocturno en el que se encontraba junto a un grupo de amigos.
–Santana tiene razón, este lugar luce como un burdel barato, además hoy era la última función de Rent, hubiera pasado un mejor cumpleaños mirando una buen musical en lugar de esto –Santana tragó un amargo sorbo de saliva al escuchar al cumpleañero mencionar aquella obra.
–Es mejor que entremos, un amigo de un amigo me lo recomendó, no debe ser tan malo –Sugirió Savannah para luego sumergirse entre las luces rojas y el humo del lugar.
El club no era un lugar tan malo como Santana lo había visto exteriormente, tenía un buen ambiente, buena música y una muy variada barra de licor.
-Ya va a empezar el show especial –Susurró Savannah al oído de la latina quien solamente asintió mientras le daba un sorbo a su vaso de vodka.
*El Insomniac Night Club manda un saludo especial a Derek DeGraw que cumple años esta noche*
La voz del presentador se apagó al mismo tiempo que las luces del Club, para inmediatamente empezar a sonar la música que daba la bienvenida a una bailarina exótica del establecimiento.
Santana rodó sus ojos al ver aparecer sobre el escenario a una mujer en mallas, quien empezaba bailar sensualmente sobre el estrado. Para la morena, ver a una mujer exhibiéndose de tal manera era simplemente humillante.
*Démosle un fuerte aplauso a Brittany Pierce*
La semidesnuda rubia sobre el brillante escenario recuperaba la respiración mientras el público aplaudía fuertemente. Aunque ella supiera que el 90% del público aplaudía porque la rubia había quedado con muy pocas prendas, trataba de pensar que aplaudían a la bien lograda rutina de baile que había realizado.
Para la ojiazul bailarina era muy importante saber que había satisfecho a su público, pero entre toda la enardecida masa de personas había una que resaltaba por sobre las otras, una morena ocupada en su celular mientras bebía un trago, siendo totalmente indiferente a la bailarina del Insomniac Night Club. Inexplicablemente eso causó una fuerte preocupación en la rubia.
La noche había transcurrido bien en su mayor parte, pero Santana había perdido ese toque fiestero que se desbordaba en ella en la escuela y la universidad, cotidianamente se sentía cansada, muy cansada.
"Chicos, estoy muy cansada, fue una gran noche pero ya me quiero ir "Santana tomó su abrigo siendo ignorada por el resto de sus amigos quienes estaban ocupados bebiendo, bailando o coqueteando con algún desconocido"No se preocupen por mí, tomaré un taxi" Dijo la morena con sarcasmo antes de abandonar el club sin despedirse de nadie.
Las madrugadas Neoyorkinas eran extremadamente ventosas y frías, tanto que Santana sentía el frío volverse parte de sus huesos, lo que causaba que el caminar se le hiciera aún más lento y pesado.
“Maldita sea, ¿por qué no pasa ningún taxi?” La mujer de ojos oscuros llevaba 15 minutos congelándose a la espera de un taxi, pero parecía ser que todos se habían extinguido “¿Qué rayos se supone que haga?” Se preguntaba a sí misma mientras buscaba con ansiedad en los bolsillos de su gabardina negra su teléfono móvil.
Y de pronto un fuerte sonido metálico resonó en los oídos de la morena.
-¡Eres estúpida o que sucede contigo! –El preciado celular de la morena había caído al suelo a causa del tropiezo de una persona.
-¡Oh! Lo lamento muchísimo, no me fijé que estaba ahí, lo lamento de verdad –Decía la causante de la enorme molestia de la latina.
– ¿Lo lamentas? Eres una estúpida ¿por qué no te fijas por dónde caminas, rubia tonta? –Santana movía su celular para todos lados en busca de alguna señal, pero parecía ser que el golpe recibido había sido demasiado fuerte.
–Soy Brittany –Dijo la rubia mientras veía como la mujer frente a ella maldecía de muchas formas.
–Y eso que me importa –Dijo furiosa la latina – ¡Dios! Has arruinado mi celular –Santana sacudiendo su celular con fuerza.
–No es un termómetro, deja de agitarlo porque se puede…. –En ese momento el móvil de la morena se despedazó cayendo la batería y la pantalla al suelo – Romper… –Completó la rubia al ver los estragos de la furia de Santana López.
-¿Por qué el mundo me odia? –Se lamentaba Santana mirando hacia el cielo –Estoy en medio de la nada, no tengo celular, no aparece un maldito taxi.
–Yo te puedo llevar –Ofreció la rubia – Y así me dices porqué no aplaudiste al verme bailar –Santana miró extrañada a la ojiazul mujer.
–Oh! ¿Tú eras la stripper? –Preguntó Santana haciendo que Brittany hiciera una mueca de desagrado con su boca.
–Bailarina Exótica –Corrigió la rubia.
–Okay Stripper –Volvió a mencionar Santana –En primer lugar no me gustó tu bailecito “calienta cabezas” –Santana levantó su dedo índice –En segundo lugar, eres una total desconocida, prefiero irme caminando a subirme a tu carro –Santana levantó un segundo dedo –En tercer lugar me debes 500 dólares por lo de mi celular –Santana tenía tres dedos levantado para luego darle la espalda a la rubia y empezar a caminar en sentido contrario.
–Pero… ¿Me das tu número para llamarte y pagarte lo del teléfono? –Gritó Brittany a la mujer que se alejaba con paso firme por las calles.
-¡Acabas de romper mi teléfono! –Gritó Santana furiosa alejada -¿Sabes qué? Olvídalo –Gritó nuevamente con frustración siguiendo su camino.
–No te preocupes, yo te buscaré para pagarte –Vociferó la rubia para que la morena la escuchara– Adiós desconocida-Gritó por última vez mientras agitaba su mano en el aire.
Y después de que la enfurecida mujer desapareciera de la vista la rubia, una pequeña sonrisa de formó en el rostro de la bailarina, una sonrisa de verdad.
Santana caminó hasta Broadway en busca de un taxi, pudo haberlo conseguido en otra calle pero su instinto la guió hasta el centro de los teatros.
Y a lo lejos pudo oír desde los adentros de un teatro los fuertes aplausos de los asistentes. Asumió que eran los asistentes de la última función de Rent, asumió también que eran los grandes fanáticos de Rachel Berry aplaudiendo a la grandeza de la diva.
Al pensar en eso, las heridas de su alma volvieron a arder con intensidad.
“Maldita noche” Susurró antes de detener un taxi para abordarlo y con suerte, desaparecer.
Este ya es el 3er capítulo y alguien muy especial llegará (;
CAPÍTULO 3: Una llamada, una sorpresa.
“Titanic… ugh, Jack fue un idiota al darle la puerta a Rose” Santana revisaba las películas que se hallaban en su gran estante negro, tratando de buscar la ‘indicada’ para pasar la noche, “Twilight… mmm no entiendo aún como Edward embarazó a Bella, él ni siquiera tenía sangre para una erección, oh! El amor lo puede todo, al diablo con eso” La morena lanzó el estuche de le película a un lado “The Notebook… Remember me… The Last Song…Dear John… Valentine’s day” Santana seguía sin entender en qué punto de su vida había comprado tantas películas románticas “La Sirenita” La morena frunció su ceño “Ugh En que momento fui tan patética” La latina lanzó esa última película junto con el cúmulo de películas que se había formado en el suelo “Debo tener algo menos estúpido por algún lado” Santana rebuscaba en lo más profundo de su estante “¿American Pie?” La morena entrecerró sus ojos con curiosidad mirando la contraportada del video “Rachel odiaba esta película” la mujer soltó una pequeña carcajada conformista al recordar ciertos sucesos en la preparatoria “Esta es la película perfecta”.
A pesar de que el departamento de Santana no se encontraba ubicado en una zona popular o pudiente de Manhattan, este tenía una vista envidiable del centro de la ciudad. Muchos hubieran dado lo que fuese por tener el privilegio de ver las famosas calles y avenidas desde la comodidad de su hogar, muchos menos la propia habitante de aquel departamento.
Cada noche las luces cegadoras de la 5ta avenida se encendían al mismo tiempo que los teatros y sus afiches iluminaban toda la calle, convirtiéndolos en un espectáculo al cual Santana se rehusaba a presenciar. Las persianas de su departamento se cerraban apenas empezaba a caer el atardecer. Para ella, observar la majestuosidad que irradiaba Broadway en las noches, más que excitante, era frustrante y a la misma vez doloroso.
Ver lo que pudo ser, oír lo que pudo obtener, estar tan cerca y a la vez tan lejos. Esas eran unas de las heridas que parecían nunca poder sanar en su ser.
“Ahora entiendo porqué Rachel odiaba esta película, es para retrasados mentales” De un fuerte golpe apagó el reproductor de DVD para luego arrojar la película junto al resto de filmes románticos que había encontrado antes.
Era un viernes por la noche y ahí se encontraba Santana, sentada en su sofá color carmín con los brazos sobre su estómago, mirando su televisión pero oyendo los estruendosos ruidos que provenían de la agitada calle. Era un silencio mortífero en el cual la latina creía poder oír incluso los aplausos nacidos en los teatros.
Nuevamente sentía arder las heridas interiores. Nuevamente se remontaba a su juventud, cuando se sentía capaz de dominar el mundo. Y por una segunda vez las heridas volvían a arder.
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-¿Por qué no le haces caso a tu hija cuando debes hacerlo? –Una molesta castaña caminaba de un lado al otro en uno de los camerinos de la puesta en escena de Rent.
–Pero quién nos asegura que Beth no se equivocó –Noah Puckerman daba vueltas en su silla giratoria tratando de sacar del pánico a su castaña compañera de reparto.
– ¡Tú! – Rachel había detenido el movimiento de la silla de Puck con fuerza -Tú podrías asegurarme eso Puckerman – Susurró la castaña a milímetros del rostro de su compañero, dándole un total aire asesino o psicópata –Pero no lo puedes hacer y ¿Por qué? Por atender una estúpida llamada de Sam.
–En primer lugar, Los Chicago Bulls ganaron el partido, no fue una llamada estúpida –El chico del mohawk se había levantado de su asiento apuntando con su dedo índice a Rachel en señal amenazante –En segundo lugar, debes calmarte Rachel –Puck posó sus fuertes manos en los hombros de su compañera al mismo tiempo que apaciguaba su voz –Si Santana estuviera o no cerca de New York eso no debería importarte, tú no la quieres ver y me imagino que ella tampoco, así que por qué propiciar encuentros indeseados –Rachel había fruncido el ceño mientras iba asimilando las palabras de su amigo –Olvidemos lo que dijo Beth, apuesto que se equivocó y vio a Clarissa, ya sabes que ella es idéntica a Santana –Puck soltó una media sonrisa pero Rachel aún se veía insegura.
–Beth tiene memoria de elefante, si ni siquiera olvida que hace años le prometí contratar a Mickey Mouse para su cumpleaños y que nunca lo pude cumplir –Decía Rachel con su puño en la frente.
–Le prometiste traer Disneylandia al jardín de su casa –Aclaró Puckerman –Eso no es fácil de olvidar –El ex cantante de New Directions trataba de animar a Rachel, pero esta seguía luciendo preocupada -Vamos Rachel, deja de agobiarte y hay que alistarnos para nuestra última función –Finalizó Puck dándole un ligero golpe en la espalda a la madrina de bautizo de su hija.
–Si… es mejor que olvidemos esto –Susurró Rachel tratando de sonreír.
-¿Olvidar qué? –Un hombre con un ramo de rosas rojas había entrado desprevenidamente haciendo saltar de la impresión a la diva y su compañero.
–Jesse… ¿qué haces acá? –Se notaba el nerviosismo en la voz de Rachel Berry al dirigirse a su esposo quien miraba de par en par a su mujer y a Noah –Pensé que no regresarías de Las Vegas hasta después de la función.
–Quise darte una sorpresa para desearte buena suerte, aunque sé que no la necesitas –Jesse miró con ternura y admiración a la mujer que estaba frente a él –Pero ¿Pasó algo? –Los ojos de Jesse se volvieron suspicaces nuevamente, conocía muy bien a Rachel como para saber cuando algo andaba mal.
–Nada, solo unos problemas técnicos de último minuto, ya sabes como la estresan este tipo de cosas –Noah respondió la preguntar al notar que su amiga no tenía palabras coherentes en el acto.
–Estos teatros son cada vez menos profesionales –Jesse pasó sus largos dedos por su rizada cabellera –Pero no te preocupes amor, tú podrías deslumbrar a todos aún estando de cabeza - Jesse le dio un suave apretón a la mano de su mujer.
–Gracias mi amor –Rachel tomó la otra mano de su esposo para depositar en sus labios y dulce beso –Mi última función te la dedicaré a ti –Ambos se miraron por un par de segundos hasta que Puck rompió la magia de ese instante.
–Bueno St.James tu esposa y yo tenemos un musical que protagonizar –Dijo el chico del mohawk.
–Te veré luego–Dijo Jesse despidiéndose con una sonrisa dirigiéndose a su esposa –Espero verte al nivel de mi esposa –Miró directamente a Noah quien solamente soltó una pequeña risa.
–Eso estuvo cerca –Dijo la castaña recostándose en la puerta al asegurarse que Jesse se había alejado.
–Algún día deberías contárselo –La diva frunció el ceño en señal de molestia ante su amigo –Okay, olvida que dije eso, es mejor que ensayemos.
–Bien dicho Puckerman.
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“Olvídalo, no estoy de humor para salir” Santana estaba prácticamente gritando a través de su teléfono celular“¿A un club nocturno? Olvídalo” La morena caminaba alrededor de su departamento agitando su cabeza en señal de negación “No me digas aburrida ni aguafiestas, ya sabes que odio esos lugares”
Eso tenía una porción de verdad, para Santana los clubes nocturnos no eran más que lo más bajo que había en la sociedad.
“Ya sé que es su fiesta de cumpleaños… ya sé que olvidé su fiesta el año pasado pero no tengo ganas de salir”La latina jugaba con su cabello mientras trataba de cortar la llamada de Savannah, una de las pocas amigas que había conservado con el paso de los años “Sé que se la debo por todas las bromas pesadas que le hice, pero… ¡Deja de gritarme!… Okay iré a ese apestoso club ¿feliz?” La morena estaba muy segura que se arrepentiría de aceptar la invitación en pocos segundos pero la llamada se estaba tornando pesada y sabía que la única manera de cortarla era aceptando salir “Si, recógeme en 30 minutos”.
Era irónico como hacía un poco más de un par de horas, Santana se lamentaba por estar destinada a pasar una noche de viernes encerrada entre las cuatro y frías paredes de su departamento y como repentinamente, se lamentaba por estar destinada a pasar la noche en un club nocturno “festejando” la fiesta de cumpleaños de Derek, un ex – compañero de universidad.
Santana se lamentaba de muchos hechos y deseos en su vida.
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-Este es un club de mala muerte –Santana miró de arriba abajo el establecimiento nocturno en el que se encontraba junto a un grupo de amigos.
–Santana tiene razón, este lugar luce como un burdel barato, además hoy era la última función de Rent, hubiera pasado un mejor cumpleaños mirando una buen musical en lugar de esto –Santana tragó un amargo sorbo de saliva al escuchar al cumpleañero mencionar aquella obra.
–Es mejor que entremos, un amigo de un amigo me lo recomendó, no debe ser tan malo –Sugirió Savannah para luego sumergirse entre las luces rojas y el humo del lugar.
El club no era un lugar tan malo como Santana lo había visto exteriormente, tenía un buen ambiente, buena música y una muy variada barra de licor.
-Ya va a empezar el show especial –Susurró Savannah al oído de la latina quien solamente asintió mientras le daba un sorbo a su vaso de vodka.
*El Insomniac Night Club manda un saludo especial a Derek DeGraw que cumple años esta noche*
La voz del presentador se apagó al mismo tiempo que las luces del Club, para inmediatamente empezar a sonar la música que daba la bienvenida a una bailarina exótica del establecimiento.
Santana rodó sus ojos al ver aparecer sobre el escenario a una mujer en mallas, quien empezaba bailar sensualmente sobre el estrado. Para la morena, ver a una mujer exhibiéndose de tal manera era simplemente humillante.
*Démosle un fuerte aplauso a Brittany Pierce*
La semidesnuda rubia sobre el brillante escenario recuperaba la respiración mientras el público aplaudía fuertemente. Aunque ella supiera que el 90% del público aplaudía porque la rubia había quedado con muy pocas prendas, trataba de pensar que aplaudían a la bien lograda rutina de baile que había realizado.
Para la ojiazul bailarina era muy importante saber que había satisfecho a su público, pero entre toda la enardecida masa de personas había una que resaltaba por sobre las otras, una morena ocupada en su celular mientras bebía un trago, siendo totalmente indiferente a la bailarina del Insomniac Night Club. Inexplicablemente eso causó una fuerte preocupación en la rubia.
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La noche había transcurrido bien en su mayor parte, pero Santana había perdido ese toque fiestero que se desbordaba en ella en la escuela y la universidad, cotidianamente se sentía cansada, muy cansada.
"Chicos, estoy muy cansada, fue una gran noche pero ya me quiero ir "Santana tomó su abrigo siendo ignorada por el resto de sus amigos quienes estaban ocupados bebiendo, bailando o coqueteando con algún desconocido"No se preocupen por mí, tomaré un taxi" Dijo la morena con sarcasmo antes de abandonar el club sin despedirse de nadie.
Las madrugadas Neoyorkinas eran extremadamente ventosas y frías, tanto que Santana sentía el frío volverse parte de sus huesos, lo que causaba que el caminar se le hiciera aún más lento y pesado.
“Maldita sea, ¿por qué no pasa ningún taxi?” La mujer de ojos oscuros llevaba 15 minutos congelándose a la espera de un taxi, pero parecía ser que todos se habían extinguido “¿Qué rayos se supone que haga?” Se preguntaba a sí misma mientras buscaba con ansiedad en los bolsillos de su gabardina negra su teléfono móvil.
Y de pronto un fuerte sonido metálico resonó en los oídos de la morena.
-¡Eres estúpida o que sucede contigo! –El preciado celular de la morena había caído al suelo a causa del tropiezo de una persona.
-¡Oh! Lo lamento muchísimo, no me fijé que estaba ahí, lo lamento de verdad –Decía la causante de la enorme molestia de la latina.
– ¿Lo lamentas? Eres una estúpida ¿por qué no te fijas por dónde caminas, rubia tonta? –Santana movía su celular para todos lados en busca de alguna señal, pero parecía ser que el golpe recibido había sido demasiado fuerte.
–Soy Brittany –Dijo la rubia mientras veía como la mujer frente a ella maldecía de muchas formas.
–Y eso que me importa –Dijo furiosa la latina – ¡Dios! Has arruinado mi celular –Santana sacudiendo su celular con fuerza.
–No es un termómetro, deja de agitarlo porque se puede…. –En ese momento el móvil de la morena se despedazó cayendo la batería y la pantalla al suelo – Romper… –Completó la rubia al ver los estragos de la furia de Santana López.
-¿Por qué el mundo me odia? –Se lamentaba Santana mirando hacia el cielo –Estoy en medio de la nada, no tengo celular, no aparece un maldito taxi.
–Yo te puedo llevar –Ofreció la rubia – Y así me dices porqué no aplaudiste al verme bailar –Santana miró extrañada a la ojiazul mujer.
–Oh! ¿Tú eras la stripper? –Preguntó Santana haciendo que Brittany hiciera una mueca de desagrado con su boca.
–Bailarina Exótica –Corrigió la rubia.
–Okay Stripper –Volvió a mencionar Santana –En primer lugar no me gustó tu bailecito “calienta cabezas” –Santana levantó su dedo índice –En segundo lugar, eres una total desconocida, prefiero irme caminando a subirme a tu carro –Santana levantó un segundo dedo –En tercer lugar me debes 500 dólares por lo de mi celular –Santana tenía tres dedos levantado para luego darle la espalda a la rubia y empezar a caminar en sentido contrario.
–Pero… ¿Me das tu número para llamarte y pagarte lo del teléfono? –Gritó Brittany a la mujer que se alejaba con paso firme por las calles.
-¡Acabas de romper mi teléfono! –Gritó Santana furiosa alejada -¿Sabes qué? Olvídalo –Gritó nuevamente con frustración siguiendo su camino.
–No te preocupes, yo te buscaré para pagarte –Vociferó la rubia para que la morena la escuchara– Adiós desconocida-Gritó por última vez mientras agitaba su mano en el aire.
Y después de que la enfurecida mujer desapareciera de la vista la rubia, una pequeña sonrisa de formó en el rostro de la bailarina, una sonrisa de verdad.
***
Santana caminó hasta Broadway en busca de un taxi, pudo haberlo conseguido en otra calle pero su instinto la guió hasta el centro de los teatros.
Y a lo lejos pudo oír desde los adentros de un teatro los fuertes aplausos de los asistentes. Asumió que eran los asistentes de la última función de Rent, asumió también que eran los grandes fanáticos de Rachel Berry aplaudiendo a la grandeza de la diva.
Al pensar en eso, las heridas de su alma volvieron a arder con intensidad.
“Maldita noche” Susurró antes de detener un taxi para abordarlo y con suerte, desaparecer.
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